jueves, 24 de octubre de 2013

Una Noche Toledana

Pasar una Noche Toledana se utiliza cuando pasas una noche sin dormir a causa de molestias, sobresaltos o disgustos, aunque su uso para denominar a la Noche en Blanco (museos abiertos hasta altas horas de la madrugada, actividades culturales nocturnas de todo tipo,…), por parte del Ayuntamiento de Toledo (el sábado 22 de junio) está suavizando su significado.

Hemos podido encontrar hasta tres versiones sobre el origen del dicho.

Sebastián de Covarrubias habla de los problemas causados por los enormes mosquitos que, procedentes de las aguas del Tajo, y ‘atacan’ a los toledanos y a los visitantes en cuanto apreta el calor.

Otras interpretaciones identifican el dicho con una tradición toledana de la noche de San Juan, cuando las mozas de la ciudad, entre cánticos y bailes, salen a la calle a buscar marido. Según dicha tradición, se casarán con el primer hombre cuyo nombre escuchen. Así que, cuidado con la Noche de San Juan si quieres permanecer soltero.

Y la última versión y más documentada cuenta que en el año 812 gobernaba en Toledo un joven llamado Jusuf-ben-Amru, hijo de un guerrero muy estimado por el Califa Cordobés, a quien debía que Toledo siguiera bajo su mando pues había conseguido dominar al rebelde Obeidah, que se había sublevado contra su autoridad.

Jusuf gobernaba en Toledo de forma cruel pagando sus injusticias tanto nobles como plebeyos, ejerciendo su poder solamente para deshonrar familias, raptando doncellas las cuales humillaba y daba muerte en su Alcázar.

Todo esto hizo que el pueblo no tardara en levantarse contra Jusuf y tomara prácticamente la ciudad. De resultas,este acabó muerto.

El Califa mandó llamar a Amru, padre del joven Jusuf, y le contó el triste final de su hijo. Amru recibió impasible la noticia y tras meditar en silencio y bajo su rostro pálido decidió pedirle al Califa que le enviara de Wariz a Toledo, para que gobernando rectamente pudiera enmendar los errores de su hijo, y así recobrar el honor de su familia.

Cuando Amru llegó a Toledo acompañado de un fuerte escuadrón sus habitantes se mostraron recelosos y desconfiados, su preocupación era ver cual sería la reacción del padre tras lo acontecido, ya que estaban seguros que venia a tomar venganza. Pronto pudieron comprobar que sus sospechas eran infundadas, ya que este gobernaba de forma paternal para con los necesitados y con la nobleza ante la aristocracia. Nunca tomaba ninguna decisión sin consultarla antes con el consejo.

Cuando el Príncipe Abderraman se dirigía a Zaragoza al mando de cinco mil guerreros y a su paso por Toledo dio un alto a sus tropas, se le presentó la ocasión a Amru de vengarse. Amru los recibió como se merecía al primogénito del Califa y le hospedó en el Palacio de Galiana, en la vega del Tajo. Al día siguiente le obsequió con un banquete al que invitó a todos los nobles de la ciudad.

La ciudad presentaba un aspecto inmejorable, los adornos de las calles y la oscuridad de las mismas solo se interrumpía por el espectáculo de las antorchas que los servidores portaban para alumbrar a sus señores. Pero a medida que iban entrando los nobles, los soldados les cortaban la cabeza.

Fuente: http://www.historiasdetoledo.com/category/leyendas/

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