martes, 19 de noviembre de 2013

En el Ocaso del Reino Visigodo: La Rebelión de Duque Paulo


El ocaso del reino visigodo-católico

Con Wamba (672-680) se puede decir que comienza el principio del fin del reino visigodo, ya que a partir de su reinado se van a producir unas interminables luchas entre dos familias de nobles visigodos.

Wamba fue elegido rey a la muerte de Recesvinto por los magnates palatinos presentes en Gérticos. Sobre este momento se tiene un amplio conocimiento gracias al documento que ha dejado San Julián de Toledo: Historia excellentissimi Wambae regis.

Wamba es elegido porque gozaba de un gran prestigio dentro del reino y era un hombre maduro y vigoroso. 

Aunque rechazó la corona aludiendo su elevada edad, se le obligó a aceptar el reino. San Julián dice que los demás optimates le obligaron ya que era una persona que reunía todos los requisitos, aduciendo incluso que la voluntad divina había influido en la decisión. Wamba acepto la corona pero puso la condición de ser ratificado en Toledo antes de ser ungido como rey. 

Finalmente fue aclamado como rey en Toledo y ungido en la Iglesia de San Pablo y San Pedro por el metropolitano Quirico. Wamba en un último intento pidió a los allí presentes, que si alguno tenía algo en contra de su nombramiento, lo dijera. Y a pesar de que nadie dijo nada pronto empezaran los alzamientos contra su persona.

Rebelión del duque Paulo

En la zona de la Septimania se produce una rebelión en la primavera del 673. Wamba se entera de esta rebelión cuando salía de Toledo para sofocar una rebelión de los vascones.

 Esta rebelión se extendió por parte de la región y estaba dirigida por tres personajes (el conde Ilderico, el obispo Gumildo y el abad Ramiro). Aunque en un principio se creía una simple escaramuza regional, se complicó por la lejanía de la provincia y porque Wamba envió para sofocarla al duque Paulo.

El motivo de la rebelión fue que la mayoría de los cargos estaban en manos de los hispani (a los habitantes de la Septimania se les llamaba gali) enviados desde Toledo. También es importante decir que en esta rebelión participó el clero.

Wamba al recibir la noticia de la rebelión envió a Paulo (hispano) para sofocarla con un ejército, pero éste, una vez llegado a Septimania se convierte en jefe de los rebeldes. En Narbona se declaró rebelde a Toledo y se suma a la rebelión el duque de la Tarraconense, por lo que la rebelión se expande. En una asamblea, Paulo propone que se elija un nuevo rey y todos los presentes eligen a Paulo, que se hizo ungir allí mismo y envió una carta a Wamba en la que se denomina rey de la parte oriental y llamará a Wamba rey de la parte austral. Requisó el tesoro de las iglesias para disponer de un tesoro como todos los reyes. 

Buscó el apoyo de francos, vascones y sajones; después intenta atacar a Wamba, pero este reacciona y vence a los vascones y dirige su ejército hacia Narbona. Allí, dividirá su ejército en tres partes. Domina la parte de la Tarraconense, se apodera de las ciudades de Barcelona y Gerona y el ejército pasa los Pirineos, donde se une a la otra parte del ejército, tomando y saqueando Narbona. Después toma Béziers, Agde y Nimes donde estaba refugiado Paulo que es vencido y capturado.

El duque Paulo y los demás rebeldes se rinden y Wamba se compromete a respetar la vida de cada uno de ellos. En primer lugar libera a los prisioneros que no eran visigodos para no entrar en conflictos con francos y sajones. Después se realizará un juicio contra Paulo (conocido gracias a la crónica de San Julián). En éste fueron juzgados 53 jefes, de los cuales 28 se entregaron en Nimes y el resto fue capturado. El juicio fue una asamblea judicial dirigida por Wamba, en el que además participaron el ejército y la nobleza no militar.

En el juicio fue acusado de:

Haber violado el juramento de fidelidad hacia Wamba.
Haber incitado al pueblo visigodo a la rebelión.

Reconocida la culpabilidad de Paulo y los otros, la pena se estipuló en función al canon nº 75 del IV Concilio y a dos leyes deChindasvinto, en las que se culpaba a los que ponían la vida del rey en peligro. Todos los acusados fueron excomulgados en función a las leyes eclesiástica. Además fueron condenados a muerte por las leyes laicas, pero Wamba respetó la vida de Paulo y los rebeldes como había prometido. Se devuelven todos los bienes requisados por los rebeldes y se renueva una serie de cargos en la administración de la zona. También se expulsa a los judíos de esa zona, ya que habían participado en la rebelión. A los seis meses Wamba vuelve a Toledo con los rebeldes rapados y con una espina de pescado en la cabeza.

Las leyes militares de Wamba

Otro hecho importante de Wamba es promulgar las leyes militares. En estas leyes influye la rebelión de Paulo y la pasividad del pueblo ante esta sublevación. Es decir, se había producido un decaimiento de los deberes militares.

Otro problema es que mucha gente, para escapar de los problemas civiles, se incorporaban a los monasterios con la finalidad de evitar el servicio militar. Esta Ley va a contemplar dos supuestos:
Cuando alguien del exterior ataque al estado, tanto los laicos como los eclesiásticos que se encontraran a menos de cien millas, deberán acudir rápidamente, aunque no sean llamados. Las penas que tienen los que no acudan serán:

Se le desposee de todos lo bienes.
Será desterrado.
Pierde su derecho de testificar en un juicio.
Si se demuestra que no quiso ir, se le reduce a servidumbre.
Cuando la rebelión se produzca en el interior, quien no acuda perderá los bienes y será desterrado.

En el 681 la mitad de la población había caído en la infamia (no había cumplido estas leyes). Esto se sabe gracias al Concilio XI de Toledo.

En el 675 se celebraron concilios en Toledo y en Braga. El primero se celebró en la Basílica de Santa María y fue el XI Concilio de Toledo que trató temas eclesiásticos: episcopado, decadencia de la moral, disciplina eclesiástica, abusos de algunas personas de la iglesia; y además se trataron temas teológicos como el dogma de la Santísima Trinidad o de la Virgen.

También hay que destacar que en su reinado se produjeron problemas con la Iglesia, debido a que en la leyes militares se obligaba a los religiosos a tomar las armas y a que Wamba creó una serie de obispados que entregó a personas adeptas a su figura. Gracias a laHitación de Wamba, documento del siglo XII publicado por Ramos Loscertales, se conoce la creación de estos obispados y su configuración dentro de las distintas provincias.

También conocemos que en el 670 hubo una amenaza de los árabes que desde su base en Kairuán lanzaron diversos ataques.

Ervigio y la legitimación de su poder

El 14 de octubre de 680, el rey Wamba cayó en un estado de inconsciencia, por lo que recibió la penitencia, sacramento que de acuerdo a la práctica de la época se aplicaba cercano a la muerte, y debido a a ello fue vestido con los hábitos religiosos y tonsurado en presencia de magnates laicos de su palacio,25 lo que de acuerdo al VI Concilio de Toledo le incapacitaba para reinar.26 

Cuando volvió en sí se encontró en un estado irreversible y firmó documentos para que Ervigio fuera proclamado horas después, el día 15, y ungido como su sucesor por el metropolitano Julián de Toledo el día 21 de octubre. Sin embargo, la designación de un rey por su predecesor no formaba parte de la elección del nuevo monarca, y dado Ervigio fue proclamado con gran celeridad, esto induce a pensar en una intriga palaciega, a lo que se añade que fue el propio Ervigio el mismo que instaba a los obispos del XII Concilio a publicar los hechos.27 

En la intriga parece haber intervenido metropolitano de Toledo, quien ya estaba en amistad con Ervigio, y era contrario a las medidas de Wamba para debilitar la sede toledana.28 Sin embargo, existe la hipótesis que Ervigio no formara parte de la conjura: ante el desvanecimiento de Wamba, el entorno palatino aprovechó para destronarle mediante el sacramento de la penitencia y la tonsura eclesiástica, y cuando Wamba se recobró renunció al trono y designó como sucesor a Ervigio como su propio candidato para desbaratar los planes de los conjurados, algo que la Iglesia aceptó, pero con eso Ervigio se ganó así la anivamersión de los conjurados que habrían tenido otro candidato, lo cual se explica la debilidad del monarca en su reinado y el designar a Égica como su propio sucesor.

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