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jueves, 21 de noviembre de 2013

Leyenda del Callejón de los Jacintos

En el límite del barrio de la judería toledana, una leyenda de amor entre la judía Salomé y un caballero cristiano que, una vez más, acaba en tragedia...

Por la Cuesta del Bis-Bis, con blanca luna, desciende un arrogante caballero, con su resplandeciente tizona dorada y embozado en su capa toledana. Resuenan intensamente en el húmedo suelo sus espuelas sobre los cantos redondeados que enlucen el suelo de las estrechas callejas.

Cercano a la judería, y reposando en un mesón toma un vino, mientras todos los allí presentes observan al que acaba de llegar. De forma veloz abandona el lugar y deja tras sí los murmullos de aquellos que exclaman: Don Diego de Sandoval es aquél, “el Judío”, con intenso desprecio… Con éste insulto el duque es acusado por nobles y plebeyos, todo debido a los amores que mantiene con Salomé, la judía, que se muestra esquiva y fría y le niega sus favores.

En la noche con luna, Don Diego acude a la judería, en una estrecha calleja, en la blanca mansión judía con gran reja bien forjada y tras un muro que de jacintos se cubría, ella –y él bien lo sabía- vivía.

Ella el balcón no abre, pues esquiva y aleja a Don Diego, y éste desea saber el por qué de tal afrenta… Tiembla él de ira, gime de amor despechado y con desdén y amor mira, por los jacintos cerrados, ese balcón, tras el que el duque, pretendido y enamorado observa. Oye tras la celosía a Salomé, reír y cantar con su familia, sin saber el motivo de tal alborozo.

“La luna se está apagando, 
la noche es tiniebla pura;
espectros andan vagando
por la calleja oscura.”

Don Diego hace un manojo de jacintos, y con el pomo de su puñal golpea el ventanal, que Salomé no place abrir…

De improviso, un estrépito estalla al pie de aquél vano, y el duque de Sandoval cae en tierra agonizando, y los jacintos blanquean el rojo manantial que con su sangre está brotando.

“Cuando el día amaneció
todos preguntan quién 
al duque anoche mató,
unos dicen que fue él,
otros: No, que el diablo fue,
y otros: castigo de Dios.

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