martes, 5 de noviembre de 2013

Táriq, Muza y el rey Rodrigo

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Descubre quiénes son los principales personajes históricos involucrados en la conquista de Hispania

La conquista del reino visigodo por las huestes árabes y norteafricanas a comienzos del siglo VIII es un periodo lleno de interrogantes. 

Una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza ha dado a los historiadores es saber qué papel jugaron los principales personajes nombrados por las crónicas. 

En la raíz de estas discusiones está que muchos de los textos que hablan de la caída del reino son muy posteriores a los hechos que relatan y, los que no lo son, contienen imprecisiones. 

Ante este panorama, averiguar qué es lo que realmente pasó ha resultado misión casi imposible. No obstante, la historiografía recoge una serie hechos que hacen verosímil la existencia de un enfrentamiento entre facciones visigodas(1) en el momento de la llegada de Táriq. Veamos quienes son los protagonistas de esta rivalidad:

A la muerte del rey Witiza en el 709 un grupo de nobles palatinos, en circunstancias algo confusas, apoyan la ascensión al trono de Roderico (posiblemente duque de la Bética). Este acontecimiento pudo suponer un revés para los familiares del último monarca que aspirarían a mantener su status y poder a través de la continuación de la dinastía.

Los familiares de Witiza, como ya había ocurrido en anteriores enfrentamientos civiles, conspirarán para hacer valer sus pretensiones. Entre los intrigantes destaca la figura deOppas, personaje que la Crónica mozárabe de 754 hace hermano del difunto monarca y que probablemente ejercía como obispo de Sevilla(2) (Ispalis en aquellos tiempos).

Entre el 710 y el 713, un personaje llamado Agila II, que algunos textos hacen hijo de Witiza y por tanto sobrino de Oppas, llegó a acuñar moneda como rey en zonas del noreste peninsular. Es posible que Agila reinara en la Tarroconense y la Septimania incluso antes de la caída de Roderico. De ser tal extremo cierto, nos encontraríamos ante un reino completamente dividido incluso antes de la fase de conquista.

En esta situación de enfrentamiento interno, es creíble que los nobles del partido witiziano buscaran apoyos externos para volver a hacerse con el poder. La estrella del Imperio omeya refulgía en la orilla sur del mediterráneo y los conspiradores, según las crónicas árabes, recabaron su apoyo. A continuación se indican los personajes más relevantes del lado musulmán:

Muza (o Musa) ibn Nusair, gobernador del norte de áfrica, como máximo representante del Califa sería el responsable de autorizar la empresa. De origen árabe, sagaz y precavido es probable que se sintiera tentado por la oferta de botín a cambio de apoyo. No obstante, antes de dar el paso pidió autorización a su superior el califa al-Walid (punto este que es negado por algunos(3)). El comendador de los creyentes le conminó a extremar las precauciones por lo que decidió enviar a uno de sus generales para explorar las posibilidades de éxito de la empresa.
El general que comandó la expedición fue Táriq ibn Ziyad. De origen bereber y liberto de Muza, se cree que no obedeció completamente las órdenes recibidas (incluso se afirma que el paso del estrecho fue iniciativa únicamente suya(4)) y con unos 8.000 efectivos se lanzó a la aventura de someter el reino tras el éxito que supuso la victoria sobre Rodrigo en Guadalete. Mantuvo un importante enfrentamiento con su señor que se resolvió a su favor al regresar ambos a Damasco y someterse al juicio del Califa(5).

Junto a Táriq cruzó el estrecho un noble de origen sirio que las crónicas nombran comoMuguit (o Mugit) al-Rumi. El sobrenombre de este lugarteniente: “el romano” denota su origen cristiano-bizantino. Sobre él recayó la responsabilidad de la toma de Córdoba y, según algunas fuentes como Al-Makkari(6), se crió en la corte de Damasco junto al califa Al-Walid. De fuerte temperamento parece que tuvo sus más y sus menos con Táriq y Muza.

Muza, después de someter Hispania, partió rumbo a Damasco dejando como responsable de los territorios sometidos a su hijo Abd al Aziz. Este, tras pacificar Hispania, la impone el “yugo del censo” y se casa con Egilona, la viuda de Rodrigo. En el 715 es asesinado acusado de querer instaurar un reino independiente del poder omeya. 

Para terminar de perfilar el elenco de protagonistas falta un controvertido personaje al que la leyenda reserva una posición relevante: el conde Iulianus (o el conde don Julián) gobernador de Ceuta. Según la versión más pintoresca de los hechos, sería el ansia de venganza del gobernador la causa de la “pérdida de Hispania”. Roderico habría abusado de su hija durante la estancia de la muchacha en la corte de Toledo y, para vengar el honor mancillado, el conde habría abierto de par en par las puertas del reino ofreciendo los medios y el asesoramiento necesarios para que las tropas musulmanas pudieran atacar la Península. Este conde don Julián podría ser el eco lejano de un tal Urbano que en la Crónica Mozárabe de 754(7) aparece mencionado como un noble cristiano de una “región de áfrica”. Según esta fuente Urbano habría acompañado a Muza durante sus campañas en Hispania actuando como su consejero.

La falta de consistencia de los relatos sobre los personajes hace difícil asegurar al cien por cien sus motivaciones e incluso su papel en los hechos. Aún así, la magnitud de los acontecimientos en los que se vieron envueltos, los convierte en estrellas de uno de los momentos más sugerentes y dramáticos de la historia de España. Su recuerdo pervive en las crónicas y la leyenda e incluso en la geografía: Gibraltar debe su nombre a Táriq ya que este topónimo proviene de la expresión Djebel Tariq o “Montaña de Táriq”. Intentar arrojar luz sobre los acontecimientos que vivieron es sin duda una cuestión difícil, pero también apasionante.

(1) Pablo C. Díaz Martínez, Clelia Martínez Maza y Francisco Javier Sanz Huesma: Hispania tardoantigua y visigoda. Ediciones Istmo, S.A. 2007, p. 607

(2) Roger Collins: La conquista árabe 710-797. Editorial Crítica 1991, p. 37

(3) Pedro Chalmeta Gendrón: Invasión e islamización: la sumisión de Hispania y la formación de al-Ándalus. Universidad de Jaén, 2003, p. 124

(4) Ibíd., p. 125

(5) IbnAbd-el-Hakem's History of the Conquest of Spain. Göttingen, 1858 p.26

(6) Pascual Gayangos y Arce: The history of the mohammedan dynasties in Spain. Londres 1840, vol. I, p. 194

(7) José Eduardo López Pereira: Crónica Mozárabe de 754, Edición Crítica y Traducción. Zaragoza, 1980, 57

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