sábado, 30 de noviembre de 2013

Toledo, en 1585

TOLEDO (Pedro Nobilibus, 1585)


Este grabado del siglo XVI nos muestra un ejemplo de ciudad pre-industrial, concretamente el casco histórico de la ciudad de Toledo. La historia de la ciudad se remonta a la Edad de Bronce y ha acogido diversos pueblos y culturas a lo largo de su historia. Se asienta en la margen derecha del río Tajo sobre una colina o promontorio que el propio río envuelve. De esta forma, la ciudad encontraba una defensa en el foso natural. Su situación geográfica es estratégica, porque constituía paso obligado en la ruta de comunicación y comercio entre las zonas occidental y oriental de la submeseta sur. La proximidad al río propició además una importante industria textil (tenerías) durante la dominación árabe, que perduraría durante muchos siglos junto con la actividad agrícola tradicional, en la vega del río.

El plano histórico de Toledo es desordenado e irregular, con calles estrechas, sinuosas y desiguales, algunas de ellas sin salida. Este trzado es el resultado de la superposición y fusión de elementos islámicos, judíos y cristianos, y responde a la inexistencia de una planificación previa, hecho representativo de épocas antiguas y la necesidad de aprovechar el espacio al máximo. Se conserva prácticamente intacto el trazado musulmán, lleno de adarves, corrales, patios interiores, etc., influido por sus tradiciones culturales y por factores climáticos (las calles estrechas permiten protegerse mejor contra el calor y los vientos). La muralla tenía una triple función: defensiva, fiscal (era donde se cobraban impuestos) y sanitaria (para aislar la ciudad en caso de epidemias). A las vías principales se accedía por las puertas. Las más importantes eran las del Sol, el Cambrón, Alcántara y las puertas de Bisagra Nueva y Vieja.

Las plazas y avenidas más amplias corresponden al siglo XVI y posteriores. Entonces Toledo se convirtió en la Ciudad Imperial y el Renacimiento impuso la reforma urbanística. Durante este siglo se acomete la apertura de vías y plazas públicas como la Plaza del Ayuntamiento y la de Zocodover. Esta última, de origen musulmán y función original militar, se transformó en sede comercial y de espectáculos como fiestas y corridas de toros. Los jardines se reservaban para el interior de las viviendas, al estilo musulmán, como espacio de privacidad e intimidad.

El Barrio de la Judería se situaba al suroeste, entrando por la Puerta del Cambrón. Presenta ua morfología característica del urbanismo islámico. El comercio era una de las actividades principales de los judíos, que vivían encima de sus tiendas y talleres. Tras su expulsión en 1492 las viviendas fueron ocupadas por los cristianos y los edificios más emblemáticos transformados para la cultura cristiana, como fue el caso de las sinagogas. Actualmente solamente están en pie dos sinagogas, la de Santa María la Blanca y la del Tránsito. En el siglo XVI esta zona adquirió una función residencial y comercial.

El Toledo musulmán no tiene unos límites definidos, puesto que toda la estructura de la ciudad es árabe. La mezquita ocupaba el área de la Catedral y la medina se articulaba en torno suyo, con su zona comercial. Zocos y mercados periódicos se distribuían por las plazas en el norte y este de la ciudad. La construcción más significativa era el Alcázar, residencia militar que más tarde fue utilizada como residencia por el rey cristiano Alfonso X. Su situación privilegiada en la parte más alta de la ciudad permitía controlar los movimientos de la población. Tras la reconquista, las mezquitas se fueron convirtiendo progresivamente en iglesias. Hoy sólo quedan la de las Tornerías y la del Cristo de la Luz, además de varios salones árabes y los campanarios de algunas iglesias, que fueron antiguos almínares.

La reconquista cristiana supuso la alteración de la fisionomía urbana. La modificación más importante vino determinada por la construcción de la Catedral en el perímetro de la medina. Sus dimensiones anularon antiguos núcleos comerciales. Durante los siglos XIV y XV las grandes familias nobles construyeron residencias palaciegas como el Palacio de Fuensalida y otros, que proliferaron en el XVI. En la fecha de este grabado las edificaciones más significativas eran el Hospital de Santa Cruz, cerca del Puente de Alcántara, la reforma del Alcázar y la construcción de las plazas del Ayuntamiento y Zocodover.


La economía toledana se desarrollaba básicamente en el ámbito urbano, ligada muchas veces a la demanda de productos lujosos generada por las clases altas de la sociedad. Así, la industria textil tuvo un gran desarrollo en este siglo, beneficiada también por el aumento de la demanda debida al crecimiento poblacional de la ciudad, la expansión comercial y el amplio desarrollo de las técnicas mercantiles y financieras. Las consecuencias económicas de la colonización de América proporcionaron nuevos mercados y la circulación de metales preciosos, desacando la orfebrería de oro y plata y la industria espadera. En cambio en el siglo XVII esta industria entró en recesión, acentuando la decadencia de Toledo.

Por tanto, la morfología y la estructura urbana de Toledo en el siglo XVI es un reflejo de la sociedad del momento. La estructura de las clases sociales explica los elementos urbanos. El ejercicio del poder político, administrativo y religioso se reconoce en la existencia del Alcázar, la zona del Ayuntamiento y la Catedral. Las diferencias de clases se adivinan en la arquitectura de las viviendas. Comerciantes y artesanos desarrollaban su vida y actividad económica en viviendas de baja altura emplazadas en barrios congestionados, alrededor del núcleo dominante, mientras que la actividad agrícola tenía lugar extramuros.

En conclusión nos encontramos ante una ciudad pre-industrial, parte de la ciudad actual a la que denominamos casco antiguo. Su desarrollo se gestó por el legado de varias culturas. La situación geográfica se debe a razones de tipo económico y estratégico. Su emplazamiento tiene un origen defensivo, adaptado a la topografía del terreno y limitado por una muralla. Su trama viaria es irregular y laberíntica. Las edificaciones dedicadas a vivienda y comercio se situaban en barrios con callejones y adarves siguiendo la fisonomía islámica. Los lugares de culto religioso son numerosos, destacando la gran Catedral gótica en torno a la cual se organiza la ciudad. La Plaza del Ayuntamiento y la Catedral constituyen el eje del poder político-religioso de la ciudad y el resto de la ciudad se reserva para clases sociales inferiores.


Marta Marrodán García

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