lunes, 23 de diciembre de 2013

Calle de Santo Tomé

Nos encontramos al principio o al final de la calle, según se mire, y frente al Rincón Bar se encuentra el Convento de San Antonio, fundado en 1514 por María González de La Fuente, Franciscano y de Clausura. 

Su portada gótico-mudéjar es de finales del siglo XV y bajo el tejadillo se encuentra una imagen de San Antonio. Por encima nos descubre una ventana geminada ciega, de una gran belleza, también de estilo gótico"

La Calle de Santo Tomé

FICHA TÉCNICA
Nombre de La Calle: Calle de Santo Tomé.
Categoría: Calles de Toledo.
Ciudad: Toledo.
Artículo relacionado: 
Leyenda relacionada: Callejón de Bodegones.
Power Point relacionado: Iglesia de Santo Tomé.

Coordenadas GPS: Calle Santo Tomé. Rincón Bar.
39º 51' 25'' N Latitud.
4º 01' 43'' W Longitud.

La Calle de Santo Tomé

Henos aquí... En la Calle de Santo Tomé, (dedicada al ilustre Dr. Marañón), a la altura del número 30. Aquí hemos nacido, crecido y vivido. Para nosotros esta calle “es lo más”; su cultura, sus leyendas, sus gentes... Todo este entorno nos envuelve y nos atrapa de punta a punta. Nos sentimos plenamente identificados y muy dichosos de encontrarnos en esta calle, ya que forma parte de nuestras vidas... es nuestro barrio.

Nos encontramos al principio o al final de la calle, según se mire, y frente al Rincón Bar se encuentra el Convento de San Antonio, fundado en 1514 por María González de La Fuente, Franciscano y de Clausura. Su portada gótico-mudéjar es de finales del siglo XV y bajo el tejadillo se encuentra una imagen de San Antonio. Por encima nos descubre una ventana geminada ciega, de una gran belleza, también de estilo gótico.

Nos encaminamos calle arriba y a nuestra derecha encontramos otro portón, este en arco que da acceso a la Iglesia del Convento de San Antonio, donde se puede oír misa los días de diario a las ocho de la mañana, y los domingos y festivos a las once. También desde su patio las hermanas ofrecen sus dulces elaborados con esmero. 

Casi frente a este portón encontramos El Callejón de la Soledad... Sin salida, quizás el callejón más estrecho de nuestra Imperial Ciudad. Unos metros más adelante encontramos otro, el Callejón de Bodegones, también bastante estrecho, sombrío y con el olor característico a humedad, ya que los rayos de sol apenas pueden pasar por su estrechez.

Al contemplarle notamos que las casas desde su planta van ganando terreno piso a piso y las más altivas prácticamente tienden a juntarse. Cuenta la leyenda de pluma de Don Pablo Gamarra que este callejón albergó bastantes fisgones y bodegas, de ahí su nombre, donde los estudiantiles y las tunas se reunían en “comité” a pasar las largas tardes toledanas. (Ver Leyenda del Callejón de Bodegones).

Continuando nuestro viaje por tan singular calle y casi frente al Callejón de Bodegones se encuentra la Travesía del Conde. Mirando hacia el cielo se alza majestuosa La Torre de La Iglesia de Santo Tomé, de la que hablaremos más adelante. Esta travesía que baja, alberga la entrada a la Parroquia de Santo Tomé, una de las siete con que actualmente cuenta la zona histórica de Toledo. Construida en el pórtico a la judería, de estilo mudéjar y tal vez aprovechando alguna edificación anterior. Su origen se remonta al siglo XI, siendo fundada por el Rey Alfonso VI.

A comienzos del Siglo XIV y dada la situación ruinosa del templo, se acomete una reconstrucción por parte de Don Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz, que vive en la parroquia allá por el Siglo XIII y donde pide que le entierren según su testamento, muriendo en 1323.

A la vuelta de la entrada principal de La Iglesia y según bajamos por la travesía llegamos a la entrada del museo y a la casa o palacio del Conde de Fuensalida, hoy día la presidencia de La Junta de Castilla la Mancha. Con bella portada, de esbeltas columnas coronadas por pétreos leones, blasón de los Ayala. En su interior se encuentran espaciosas cámaras con ricos artesonados.

Pero... Volvamos al museo. Aquí se encuentra la obra cumbre de El Greco, Doménico Teotocopuli. El Entierro del Señor de Orgaz, (1586-1588) un lienzo impresionante, que mando pintar el párroco Don Andrés Núñez de Madrid a tan notable artista, en recuerdo a Don Gonzalo Ruiz de Toledo que tanto hizo por esta y otras parroquias de Toledo, en su mandato como Edil de La Ciudad. El Cuadro evoca el enterramiento de Don Gonzalo y representa las dos dimensiones de la vida... La muerte en su parte inferior y la vida eterna en la superior.

La leyenda que tan extraordinariamente plasmo El Greco, cuenta que, bajaron del cielo San Agustín y San Esteban para depositar el cuerpo sin vida de Don Gonzalo en la sepultura, devolviéndolo a la tierra de donde salió y elevar su alma al cielo... a la vida eterna, mientras se escuchaba una voz que decía: “Tal Galardón recibe quien a Dios y a sus Santos sirve”...

Oímos el repicar de las campanas que tocan a misa, como tantas veces y volvemos de nuevo a La Calle de Santo Tomé. Alzamos nuestra mirada hacia el campanario atraídos por su sonido y nos detenemos a observar esta torre. Al contemplarla, en su parte más altiva se abren tres ventanas de origen árabe por cada uno de sus lados, donde se encuentran las siete campanas de que consta. 

Una, la más antigua con fecha de 1498. Algo más abajo aparecen cinco arcos ciegos, típicos de las construc-ciones de aquella época, separados por “maineles” o peque-ñas columnas de cerámica vidriada. 
Por debajo se superponen dos cuerpos de ladrillo con arcos de herradura cobijados en otros lobulados. Según bajamos nuestra mirada hacia su planta, se dejan ver piedras talladas de origen visigodo y romano, empotradas por diversas partes de la torre.

Las campanas no cesan de sonar y nos viene a la memoria otra de las leyendas, al encontrarnos frente a La Calle de La Campana.

Esta leyenda ahora, de pluma del "Individuo correspondiente de La Real Academia de La Historia" Don Juan Moraleda y Esteban. (Leer leyenda de la Calle de la Campana).

Dejando atrás esta calle, la torre y andando de nuevo, nos encontramos a nuestra diestra un madero clavado en la aún fachada de La Iglesia de Santo Tomé, con un Cristo crucificado que desde niños nos ha llamado notablemente la atención. Cobijado bajo un tejadillo de madera y alumbrado por un candil que nunca se apaga, este Cristo simboliza, como tantos otros hay en nuestra ciudad, que a sus espaldas se encuentra el sagrario de La Iglesia de Santo Tomé.

Vamos sorteando tiendas de cerámicas, artesanía y damasquinos en nuestra andadura, entre tanto, contemplamos los miradores y balconadas que se asoman al bullicio del turismo que no cesa de recorrer la calle. Con la mirada recorriendo las alturas, llegamos a una bonita rinconada de la calle, presidido por un pequeño monumento, con el busto de El Doctor Gregorio Marañón, que dio forma el escultor Don Victorio Macho y que nos recuerda la dedicatoria de la calle. Como esta pequeña plazoleta, dedicada también a tan Ilustre doctor. Aquí se deja ver en cerámica una pequeña replica del cuadro antes mencionado de El Greco. Encontramos también una gran portada que alberga un bonito Patio Toledano. En frente, una Casa fundada en 1856, según reza en su fachada, donde se elaboran Los Mazapanes de Santo Tomé, de gran fama y donde sus maestros artesanos nos deleitan en el escaparate, cada cierto tiempo, con sus representaciones toledanas elaboradas en mazapán. 

Aquí me viene a la memoria la Leyenda del Mazapán de puño y letra, esta vez, del Cronista Oficial de la Provincia de Toledo: Don Luis Moreno Nieto.

Continuamos de nuevo con la visión puesta en la torre de la Iglesia del Salvador que tenemos frente a nosotros cuando, encontramos el último callejón de la calle que sale a nuestra diestra. El Callejón del Alarife, también estrecho y sin salida. Donde recogemos una nueva fábula, de nuevo de pluma de Don Pablo Gamarra. Una historia de amor que tuvo a bien, una mujer para salvaguardar el deshonor profesional de su marido. (Leer Leyenda del Callejón del Alarife).

De nuevo en La Calle de Santo Tomé y frente a mí, la Plaza de El Salvador -dedicada al Conde de Cedillo- y la Iglesia de San Salvador, donde también se encuentra la Mezquita del Salvador. 

Aquí fue bautizado Don Francisco de Rojas; así como en tiempo atrás, la infeliz princesa que de tanto amar, perdió la razón, Doña Juana, hija de Los Reyes Católicos. También es esta iglesia hay que destacar La Capilla de Santa Catalina... 

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