jueves, 5 de diciembre de 2013

Toledo 1808, Guerra de la Independencia

Lo que nos cuenta la Historia

La proximidad de la ciudad de Toledo a la Villa y Corte situada en Madrid, y su ubicación en el centro geográfico de la península, propiciaron que la ciudad tuviera una importancia muy notable durante el transcurso de toda la Guerra.

Afirma Juan Manuel Magán en el documento “Toledo y la Guerra de la Independencia” (ver Bibliografía):
En la memoria histórica de Toledo y su provincia quedaron marcados los amargos recuerdos del paso de las tropas de Dupont, Víctor, Valence y Soult. Su huella quedó indeleble en forma de destrucción, saqueo, extorsión y ultraje. Algunos enfrentamientos bélicos de particular significación en el desarrollo del conflicto se libraron en suelo toledano. Las acciones de las partidas de guerrilleros encontraron en la geografía provincial escenario propicio, logrando aquí un desarrollo muy notable y jugando un papel relevante.

A partir del 21 de abrir de 1808, se produjeron en Toledo tumultos provocados por el rumor de que Carlos IV volvería al poder y por la llegada a la ciudad del general Marcial Thomas con instrucciones de alojar a más de 10.000 soldados y 400 caballos. Siguiendo órdenes dictadas el 30 de marzo por el general Joaquín Murat, Gran Duque de Berg, la División del general Dupont, de camino hacia Andalucía, debía hacer parada en la ciudad de Toledo, donde provisionalmente debía alojarse.

El pueblo toledano, cansado de un gobierno inútil, se amotinó en una algarada que terminó con saqueos y asaltos, así como la destrucción de bienes de los representantes municipales. El propio general Thomas se vio obligado a abandonar precipitadamente la ciudad. El motín finalizó con vivas a Fernando VII, también instigador de la revuelta contra los franceses, y la instalación de retratos del rey en Zocodover y Ayuntamiento 

Tras esta breve revuelta, Toledo se vio obligado a acoger a los más de 10.000 soldados franceses al mando del general Dupont. Con la llegada de la tropa, dio comienzo el saqueo, robos y ofensa a los toledanos que caracterizó su estancia en la ciudad. La primera acción fue un robo en el Alcázar, donde estaban alojados.

El 2 de mayo se produjo el levantamiento en Madrid y dio comienzo la Guerra de la Independencia. La resistencia se organizó en Juntas Provinciales, estando al frente de la de Toledo el Cardenal Luis María de Borbón.

En un primer momento, las tropas francesas abandonaron Toledo el 31 de mayo de 1808, para ser derrotados en Bailén. Pero en diciembre volvieron a la ciudad causando muchos más destrozos de los que inicialmente hicieron, además de la huida de numerosa población y eclesiásticos.
Toledo mantendrá siempre el recuerdo de los robos, saqueos, incendios y asesinatos causados por las tropas napoleónicas, que no sólo eran francesas, pues también había polacos, alemanes, italianos…

Asesinaron a numerosos vecinos, destacando los que han quedado en la memoria colectiva, como la orden de colgar de dos árboles a un pastor y a su hijo, tras haberles encontrado dos armas de fuego, o la condena a ser fusilados cuatro toledanos en la Vega. Las violaciones de numerosas jóvenes (y no tanto) toledanas fueron un hecho muy habitual durante toda la ocupación.

Buscando tesoros profanaron las tumbas de los reyes Godos situadas bajo el convento de los Capuchinos, y posteriormente destruyendo en su totalidad este edificio para despejar la zona más próxima al Alcázar. Al regresar tras la guerra los monjes, tan sólo pudieron recuperar unos pocos restos de aquellos reyes, que pusieron en un bote de lata y en una vasija de barro que ubicaron en un nicho de la Catedral. 

A punto estuvieron también de volar totalmente la ciudad por el incendio del Alcázar, que alojaba numerosas provisiones de armas y pólvora, que fueron retiradas a tiempo antes de su explosión.

Sería complicado hacer una completa reseña de los numerosos inmuebles (palacios, monumentos, conventos, iglesias, casas…) y patrimonio destruido en la ciudad por la ocupación, pero a buen seguro podemos decir que las tropas francesas han sido uno de los mayores desastres patrimoniales sufridos por la ciudad en toda su historia.

La entrada en Toledo

Un fraile agustino residente en el Convento, ya desaparecido, de su Orden en Toledo cuenta así la entrada de las tropas francesas en la ciudad el 26 de abril del año 1808:

"Día 26 entró Dupont con 10.000 hombres en dos trozos: uno por la Puerta de Visagra y otro por la de Alcántara. Venía como para entrar a viva fuerza, puesta en orden su infantería, caballería y artillería, pensando encontrar resistencia y amenazando que a lo más podría perder su vanguardia, pero que en tal caso, Toledo quedaría destruido.

Todo quedó en amenazas, pues Toledo no hizo resistencia por no tener con que. En este convento se alojó la 4ª legión y otros cuerpos hasta unos mil y doscientos hombres desde la escalera negra en que se hizo la división hasta lo último hacia el río. Las inquietudes que nos causaron, no obstante que hacer perseguían como amigos, fueron muchas. No he visto una gente, incluso la oficialidad, más ignorante, más sin crianza, más atrevida e insultante, más sin religión y más sin moralidad en su porte, y aunque algunos soldados alemanes e italianos de los traídos por la fuerza conservaban pensamientos religiosos, tenían que esconderse para practicarlos. La habitación que se les cedió padeció mil destrozos: quemaron puertas y ventanas, inutilizaron el pozo y los aljibes, desenladrillaron varios trozos del claustro, rompieron tabiques, quebraron tenajas y vendieron los hierros que pudieron arrancar a menos precio, como el carrillo del aljibe que le dieron por dos reales.

La manutención que se les daba o por la Ciudad, o por la Intendencia, era de pan, vino y carne y aunque por el abasto se les daba el carbón necesario, que aun les sobró al tiempo de marcharse, no por eso dejaron de quemar hasta los vanos de las escalera. Era común dicho que importaba más lo que desperdiciaban que lo que aprovechaban principalmente a la rica carne que se les daba, porque las ventanas estaban rodeadas de colgajos de carne más negra que una pez.

Diez y seis millones de reales importaron las cuentas de sus gastos, y eran tan excesivos en pedir a millonadas de cada cosa, como zapatos, camisas, paños, que parecía que aquellos hombres intentaban que el pueblo se alborotase y se resistiese y con ese pretexto saquear la Iglesia y la Ciudad.

Los hospitales se hicieron un artículo de suma conjunción, principalmente de vinos generosos que en vez de gastarlos como debían, los aplicaban a sus banquetes.

Los médicos franceses ignorantes, dejaban morir a montones a los soldados, y si no hubieran puesto los Hospitales al cuidado de los Médicos españoles, no hubiera sobrevivido un francés. Generalmente hablando: su porte en Toledo fue atrevido, insultante con desprecio, amenazador, provocativo y sin señal de haber tenido una mediana crianza”.

Desmanes de los Franceses en Toledo durante la invasión de 1808

En Toledo, la destrucción del monasterio franciscano de San Juan de los Reyes tuvo lugar en diciembre de 1808. Igual suerte corrieron otros muchos conventos e iglesias de la ciudad por aquellas fechas; las tropas de Víctor saquearon e incendiaron el monasterio jerónimo de La Sisla, los conventos de Mínimos, Agustinos Calzados, Santísima Trinidad Calzada, Franciscanos Descalzos, el Carmen y San Pedro Mártir, el colegio de Santa Catalina, las ermitas de la Virgen del Valle, Nuestra Señora de la Cabeza y un largo etcétera de templos e inmuebles de diversas instituciones religiosas.

Martín de la Cerda escribe en Toledo a 13 de enero de 1809:

El 13 de diciembre de 1808 entraron los franceses en Toledo al mando de Bellune, Semelle, Billard, Pitot y otros generales. 20.000 hombres que venían de Madrid. Estuvieron 10 días haciendo atrocidades, las que diré por mayor en los cuarteles que fueron Santo Domingo, San Juan de los Reyes, San Agustín Calzado, La Merced, Trinitarios Calzados y Descalzos, el Alcázar, La Universidad, Colegios de Sta. Catalina y San Bernardino, las Provisiones del Vino, en una habitación de niños expósitos de un hospital, y la Iglesia de este ocupada con las del Pan.

Este autor nos detalla los muchos desmanes y destrozos causados por las tropas francesas que se alojaron (u ocuparon) Toledo durante la Guerra de la Independencia. Detalla incendios, como el que sucedió en el mencionado hospital que “no fue cosa mayor porque se acudió a tiempo con paisanos y facultativos, pero la tropa sólo se dedicó en reir y ver cómo ardía el citado”.

También incendiaron el convento de San Juan de los Reyes, que ardió cuatro días, y fue uno de los monumentos que más destrozos sufrió durante la ocupación (ahora reconstruido, afortunadamente, en especial su magnífico claustro). El autor narra cómo los soldados se hicieron capotes del sayal de los religiosos, les comieron cuanto había en provisiones, robaron cuanto pudieron, y provocaron una salida masiva de los vecinos de la ciudad por temor a los primeros días de la ocupación.

Narra el ensañamiento de las tropas francesas con edificios religiosos, como el convento de san Francisco de Paula, en el que hicieron caballeriza la Iglesia y Sacristía, robaron toda la plata, desnudaron a las imágenes y cortándoles manos y cabezas… También el incendio fue algo habitual entre los ocupantes.

Las represalias contra los vecinos no se hicieron de esperar. Además de alojarse en sus casas y cometer robos y saqueos, en numerosas ocasiones fueron asesinados toledanos por diversas causas. Tampoco el honor de las toledanas quedó en respeto, pues según narra “cometieron los mayores excesos uniéndose pandillas de 8, 12 y 16, y entrando en las casas forzaron cuantas mujeres hallaron en ellas, daban quejas estas a sus jefes, estos se hacían los sordos y para decir de una vez su brutal vicio no estuvo segura destos una anciana de 68 años…” (www.leyendasdetoledo.com)

El Batallón de voluntarios de Toledo de 1808

El 14 de agosto de 1808 se reúne el Claustro de la Universidad toledana para tratar de buscar los medios que le permitiesen ayudar a frenar la invasión francesa. Varios profesores se ofrecen a alistarse en el caso de que se forme algún cuerpo especial, por lo que se encarga a cuatro catedráticos que estudien el proyecto de creación de este cuerpo. Tres días más tarde los comisionados exponen al Claustro las soluciones al problema, llegando a determinarse incluso el uniforme que vestirían los futuros componentes del Batallón. Parte de los fondos necesarios para el sostenimiento y pertrecho serían aportados por la Universidad y también por el Cabildo de la Ciudad.

Se fijó un número de seiscientos hombres distribuidos en cuatro compañías, en las que el mando militar castrense fijaría los oficiales y suboficiales. Al batallón podían acceder cuantos alumnos y profesores quisieran voluntariamente.

Se prescribió que los alistados se presentarían diariamente en la Universidad a las ocho de la mañana y hasta las cinco de la tarde para realizar ejercicios de manejo del arma.

La Junta Suprema Central, con sede en Aranjuez, aprueba la propuesta toledana y envía a varios oficiales para prestar ayuda para la organización del Batallón, denominado “Cuerpo de Voluntarios de Honor de la Real Universidad de Toledo”. La Universidad toledana comunica sus intenciones al resto de instituciones educativas del reino, con el objetivo de “contribuir a la defensa de la Patria y a la liberación de Don Fernando VII”.

La Universidad de toledo fue el primer centro de estas características en organizar un Batallón para luchar contra el invasor Francés. La unidad quedó confiada al Teniente Coronel Bartolomé Obeso, que representaba a la Junta Central.

Los jóvenes estudiantes alistados a éste batallón ganarán el Grado de Bachiller en facultad mayor sin examen. Los que ya fuesen Bachilleres serán admitidos gratis a los Grados mayores de Licenciado y Doctor, pero con examen. La Universidad costeó los uniformes, la manutención y armas de los alistados. (www.leyendasdetoledo.com)

Organizado el Batallón, se nombró para la jefatura del mismo al Marqués de Ceballos, Doctor y Catedrático de la Universidad.

Los acontecimientos de la guerra obligaron a la Junta Central a trasladarse al sur, camino de Sevilla. Después de pernoctar en Toledo el 1 de diciembre, partieron de Toledo el 14, siendo designado como escolta hasta llegar a destino, cosa que ocurrió el 17 de diciembre. La unidad permaneció en la zona, combatiendo en los alrededores a lo largo de 1809. Además de nutrir de oficiales a diversas unidades combatientes, fue el embrión de la Academia Militar de Sevilla. Entre sus miembros más destcados se encontró el que más tarde sería Regente de España durante la minoría de edad de Isabel II y líder del Partido Progresista, [[Baldomero Espartero]].

Fuentes:

José Luis Isabel Sánchez: “Toledo y los Centros de Instrucción Militar”
La retirada y el final de la Guerra

Toledo continuó estando ocupada por tropas tras la retirada francesa en agosto de 1812. Llegaron las tropas españolas, “los brigantes de Palarea, los del Abuelo y las del Comisario de Yepes”. Se hicieron fiestas por la proclamación de la Constitución y el fin de la Guerra. Se procesionó con la Virgen del Sagrario y diversos actos en la Catedral…, pero la situación seguía siendo grave. Ahora la ciudad debía acomodar a las tropas españolas, pero los mayores alojamientos habían sido destruidos y la situación de penuria azotaba todos los barrios. (www.leyendasdetoledo.com)

Pero las desgracias no quedaron ahí, puesto que en diciembre el mariscal francés Soult entra de nuevo en la ciudad, provocando un éxodo masivo de los vecinos, y se repiten episodios de saqueos y robos. El tesoro catedralicio, que había resistido durante todo este tiempo, hubo de ser ocultado en Yegros por Diego de la Torre y Arce. Hasta el 13 de abril de 1813 las tropas francesas no abandonaron definitivamente Toledo, sucediéndose terribles represalias contra las personas que se les resistieron.
Las Leyendas de Toledo y la Guerra de la Independencia

1808 y sus posteriores años representan un período turbulento, antecesor del Romanticismo y teñido de oscuridad, sangre y numerosas pérdidas humanas y materiales. Francisco de Goya lo refleja magníficamente en su obra pictórica de este periodo y las leyendas de la ciudad de Toledo se suman, como han hecho históricamente al menosprecio y acusación de los crímenes más horribles a los invasores.


Como observarás en su lectura, los soldados franceses, en su ocupación de los diversos conventos en la ciudad, se ven sorprendidos también por hechos que no esperan, y despreciados incluso por las estatuas que allí moran. Esta leyenda supone un magnífico resumen del comportamiento de las tropas napoleónicas en la ciudad: desprecio por todo, humillación de las personas y destrucción del patrimonio de la ciudad. (www.leyendasdetoledo.com)

Otras leyendas asignan la etiqueta de “cobardes” a los franceses, como observamos en “La Fuente Misteriosa”, publicada en 1892 en el libro “Leyendas históricas toledanas”, de Juan Moraleda y Esteban, y que puedes leer en una versión en este enlace. En ésta leyenda destaca la aparición de una incipiente guerrilla en la ciudad, que jugó un destacable papel durante la Guerra de la Independencia en toda la península, y para la que no estaban preparadas las tropas napoleónicas.
De actualidad

De entre los actos que conmemoran la “Guerra de la Independencia” en nuestra provincia, destaca la iniciativa del conjunto de los Centros de Profesores, con el “Proyecto Independencia”, (http://edu.jccm.es/1808, Web en la que puedes descargar (http://edu.jccm.es/1808/portal/index.php?option=com_docman&Itemid=70) una versión de varios de los “Episodios Nacionales” de [[Benito Pérez Galdós]] denominada por su autor, Juan Manuel Magán García “Mayo 1808”).

Orientado a Centros Educativos de la Provincia de Toledo, propone una serie de actividades para un conocimiento más profundo de este período histórico.

También se organiza el Primer Congreso de INvestigación JóVEN de Toledo, en el que se conmemora el “Bicentenario 1808”, con diversas actividades para Centros Educativos de la Provincia. Más información en la Web del proyecto:http://edu.jccm.es/invento
Bibliografía recomendada:
Magán García, Juan Manuel (2007): Toledo y la Guerra de la Independencia. Reseña de noticias diversas sobre la repercusión de la Guerra de la Independencia en Toledo y su provincia. Publicado en Internet:http://edu.jccm.es/invento
Moreno Nieto, Luis (1995): Toledo, sucesos, anécdotas y curiosidades. Editorial Zocodover.
Jiménez de Gregorio, Fernando (1989): El motín de Toledo de 1808. Serie VI. Temas Toledanos. Nº 58. IPIET. Diputación de Toledo.
Jiménez de Gregorio, Fernando (1980): Toledo y su provincia en la guerra de 1808. IPIET. Serie VI. Temas Toledanos. Número 6. Diputación de Toledo.
Alvigini, Alicia y Vidal Galán, Miguel (2005): Crónica de Toledo. MV Ediciones.

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