lunes, 23 de diciembre de 2013

Toledo..en el Siglo XVIII

A pesar de que comienza a llenarse de conventos y monasterios fundados por diferentes órdenes religiosas durante el pasado siglo XVII, también fue el espejo de la crisis por la que pasaba el resto del país. De este modo, la Ilustración del siglo XVIII significó una paulatina recuperación económica para la ciudad gracias, en parte, al renacer de las fábricas (como los telares) y del comercio.

Sin embargo, no conseguiría despegar del todo, debido sobre todo al daño que hará, como en toda España, la Guerra de Sucesión (aquí merece la pena hacer un inciso y mencionar que, durante la contienda, el Alcázar fue incendiado en 1710 por las tropas del Archiduque Carlos de Habsburgo). Por otro lado, si bien había perdido la capitalidad, la Iglesia se hace con ese poder que parecía haber quedado en el aire.

Ejemplo de ellos es que, durante el siglo XVIII, Toledo verá terminarse la Iglesia de San Ildefonso o de los Jesuítas y construirse edificios relacionados con el clero, como es el caso de la Universidad, de la mano del Cardenal Lorenzana. A continuación, veremos algunos de los edificios de interés construidos durante este siglo que han llegado a nuestros días y cuyo bajo número nos dará una idea de la crisis por la que pasaba la ciudad.

La es una reconstrucción de estilo barroco realizada en el siglo XVIII sobre el templo existente anteriormente y que algunas fuentes fechan su construcción en el siglo XVI. El edificio consta de una sola nave muy amplia y con capillas en los laterales, estando todo ello cubierto por una bóveda de cañón2 y siendo la cúpula de la capilla mayor de forma elíptica.

En su interior, podemos destacar varias obras pictóricas y esculturas realizadas entre los siglos XVI y XIX, destacando el gran cuadro de San Nicolás del Altar Mayor, obra de Zacarías Hernández.

Al estar situada en una de las zonas más señoriales de la ciudad, sus feligreses han estado normalmente entre la más principal gente de Toledo.

Localización: Calle Cadenas, 7.

El Palacio Universitario de Lorenzana es de los pocos edificios que podemos encontrar en Toledo que presenta un estilo puro, en este caso el neoclásico, debido a su construcción por un único arquitecto y en apenas tres años y medio, comenzando a levantarse en noviembre de 1795 y siendo terminado en 1799. Sin embargo, el origen de la Universidad como institución de enseñanza lo tenemos en el siglo XV con la creación del Colegio de Santa Catalina3.

Ya en el siglo XVIII se separan los órganos de la Universidad de los del mencionado Colegio, estableciéndose la primera en unas aulas que hasta ese momento pertenecían a los jesuitas, compañía extinguida por entonces. En 1789, se trasladó al Convento de San Pedro Mártir y, en 1799, pasó a establecerse en el edificio que nos ocupa ahora.

Para hacer este traslado, el Cardenal Lorenzana compró las casas que habían pertenecido a la Inquisición y algunas colindantes, recayendo la ejecución de las obras en el arquitecto Ignacio Haan. En el exterior, llama poderosamente la atención la doble escalinata de la fachada principal que da pie a la entrada del edificio; entrada formada por una gran portada con cinco vanos4 separados por columnas. En la parte superior, es notable el escudo del fundador sujeto por dos ángeles que tocan el clarín de la fama. Por su parte, el paraninfo se cubre con una bóveda de medio cañón ornamentada con casetones5 y es digno de ver el magnífico patio interior.

En el año 1845, se cierran las universidades de provincias en España, por lo que el edificio pasó a ser instituto provincial de enseñanza media hasta que en 1972 se cede al Colegio Universitario de Toledo. En la actualidad, es sede del Vicerrectorado de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha, acogiendo además su paraninfo y varias aulas.

Localización: Calle del Cardenal Lorenzana, s/n.

El Hospital del Nuncio recibe este nombre por el cargo eclesiástico que ocupaba su fundador, Don Francisco Ortiz, Canónigo de la Catedral Primada y Nuncio del Papa Sixto IV. Se trata del antiguo hospital de dementes que también fue conocido como Hospital de la Visitación u Hospital de Inocentes que tuvo su origen en una bula papal de 1483 a través de la cual el propio Nuncio donaba sus casas en la Calle Nuncio Viejo para que se erigiera allí el hospital.

En 1790, el Cardenal Arzobispo Don Francisco Antonio de Lorenzana ordena construir un edificio más amplio para albergar esta institución, encargando la obra al arquitecto Ignacio Haan. Las obras acabaron en 1793 y un año más tarde ya estaban trasladados todos los enfermos al nuevo edificio.

Realizado en piedra y ladrillo, está formado por dos cuerpos y un piso subterráneo. Rematando la portada, podemos ver el escudo de armas del Cardenal Lorenzana sostenido por dos grandes ángeles. En el interior, el edificio se ordena en torno a cuatro patios, dos en cada lado del hospital. En la actualidad, este inmueble acoge la sede de la Consejería de Economía y Hacienda del Gobierno de Castilla-La Mancha.

Localización: Calle del Real, 14.

La Capilla de Santa Ana pertenecía al ya desaparecido hospitalito del mismo nombre e incierta fundación que tenía como misión alojar a los pobres. En la inscripción que hay sobre su puerta, podemos leer cómo fue reedificado el edificio, en 1723, gracias a las aportaciones de sus devotos. La portada es posible que sea más antigua; quizás sea una obra renacentista de la primera mitad del siglo XVI.

Tras la Guerra de la Independencia (1808-1814), alojó a diversas órdenes religiosas mientras éstas rehabilitaban sus sedes destruidas por los franceses.

Localización: Calle Colegio de Doncellas, 5.

La actual Capilla Arzobispal de la Inmaculada Concepción se construyó en el siglo XVIII, formando parte de la reconstrucción que del Palacio Arzobispal hizo el Cardenal Lorenzana. Se edificó en el mismo lugar donde ya se erigía otra anterior capilla.

El 11 de febrero de 2005, comenzó en su interior la Adoración Eucarística Perpetua. Esto se hizo siguiendo la petición del Papa de que en cada ciudad existiera un sitio de Adoración Perpetua donde los católicos pudieran ir a rezar a cualquier hora del día todos los días del año.

Localización: Calle Trinidad, s/n.

Fuente: http://www.unaventanadesdemadrid.com/toledo-viii.html

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