domingo, 5 de enero de 2014

Los Golfines: primeros Bandoleros de los Montes de Toledo

El bandolerismo ha sido un fenómeno sociológico universal posiblemente producto, aunque parezca tópico, de factores relacionados con la miseria o injusticias en momentos determinados, que propiciaron una reacción de rebeldía que llevó a muchos marginados sociales a situarse frente a la ley.

No se trata de justificar esta plaga social sino buscar los orígenes sociológicos del fenómeno-

En la Mancha también se desarrolla, este fenómeno al ser un territorio cruzado por importantes vías de comunicación aunque el medio no les favorecía por ser terreno llano. Buscaron sus espacios para delinquir en las fronteras con los Montes o Sierra Morena donde por el contrario estos lugares les posibilitaban las emboscadas y una rápida retirada a parajes seguros, convirtiendo el propio territorio de los Montes en escenario de correrías, siendo sus protagonistas todos buenos conocedores del terreno por haber sido su medio habitual de vida.

 La mayor parte de éstas personas fueron de extracción social campesina, muchos de ellos desertores empujados, por su propia patología y por el ambiente socioeconómico, a cometer injustificables atropellos como única salida a su infelicidad.

LOS GOLFINES 

En la minoría de edad de Alfonso VIII (1158-1214) según algunos autores, ya se les cita como salteadores de caminos que realizan sus acciones entre el Tajo y los Montes aprovechando la inseguridad del reino.

La aparición de los golfines se diluye entre los siglos XII y XIII pudiendo ser calificados en definitiva como bandidos de frontera que encuentran en sus comienzos un amplio territorio entre la Mancha y Extremadura que se está repoblando, que aún son pocas las defensas. 

Y las espesuras del monte refugio seguro. Quienes eran éstos, de dónde procedían o como se organizaron, son interrogantes que surgen después de introducir el tema. Autores come José María Cuadrado, los define como: “vagos, malhechores, criminales, prófugos, hidalgos arruinados por el juego o por los vicios”. En 1327 se les titulaba como “… malhechores de la Jara o de los Montes”. Otros hablan de los golfines como “individuos marginados y empobrecidos a los que las perspectivas de ganancias fáciles empujan hacia la frontera”.Formaron grandes grupos dispersos por el territorio comprendido entre el Tajo y Sierra Morena concentrando su actividad en los puertos del Milagro, Orgáz, Muradal, Miravete y otros. Alcanzaron tal número que según un documento del siglo XIV eligieron rey al legendario Carchena, caudillo que debía concentrar el poder y la autoridad sobre el resto de las bandas.

 Llegaron los golfines a constituir un serio peligro durante los reinados de Sancho IV (1284-1295)y Fernando IV (1295-1312)y las Cortes de Castilla tuvieron que intervenir a fin de proteger los concejos y territorios donde operaban estas bandas convertidas en verdaderos ejércitos organizados que se movían con entera libertad y con el apoyo de castillos, torres y villas bajo su dominio.En la segunda mitad del siglo XIV retrocede la belicosidad de estas bandas con la fusión de las hermandades de Toledo, Talavera y Ciudad Real. La acción hermandina y el factor de reinserción social mediante perdones reales, y concejiles o prestación de servicios de armas como mercenarios, hizo retroceder en gran medida la actividad de los golfines.

LAS HERMANDADES COMO FORMA DE REPRIMIR EL BANDOLERISMO

“Los vecinos de Toledo que han algo en los montes veyendo los muchos males et estragamientos que los golfines et los otros omes malos facen ne lo suyo et en las nuestras cosas, et entendiendo que era servicio de Dios et de nuestro señor el rey don Fernando, et pro et guardo de Toledo et de su termino, acordaron de catar y manera de como se pudiese esto escarmentar, et ficieron hermandad entre si en tal manera que doquiera que supieren que andan los golfines e otros omes malos en la nuestra tierra que vayan en pos de ellos et que los prendan et los tomen tambén a ellos como a los que los encubieren porque so faga en ellos escarmiento et la tierra se guardada“.Así se expresaba en el año de 1300 un documento que definía la hermandad de ballesteros, colmeneros y leñadores que había nacido en los Montes en el siglo anterior. No conocemos la fecha de su fundación que en principio debió ser espontánea, para institucionalizarse después.La repoblación de los Montes se consolida muy lentamente impulsada primero por Alfonso VII quien dona Montalbán y sus territorios aledaños a los templarios, después a Téllez de Meneses y al arzobispo Jiménez de Rada. 

La repoblación se realizó generalmente teniendo como base una fortificación. torre o castillo, que garantizaba en lo posible un refugio en caso de necesidad y a voces fue un factor de estabilización de la población que necesitó, establecer sus propios medios de autodefensa en un territorio hostil, duro e inhóspito. Tras la retirada almohade, se afirma la vida en estas comarcas y se suceden los movimientos migratorios hacia ella propiciados por Talavera, el arzobispo Rada y los mozárabes. En este contexto humano y geográfico actúan los golfines come elemento hostil. Los colonos, en respuesta, se unen y forman grupos armados con sus herramientas y armas de caza especialmente ballestas, lanzas o picas con las que les hacen frente y persiguen.A los primeros repobladores de los Montes, Fernando III le concedió en 1220 el privilegio de seguir cazando y conservar sus fueros y costumbres que tenían establecidos desde Alfonso VIII. Es por tanto una sociedad rural que se autogobierna con “sus fueros y costumbres” al tiempo que se autoprotegen creando una milicia civil o hermandad frente al bandolerismo. 

Dice Pisa en el siglo XVII que “desde su primer principio no fue ordenada por los reyes sino por los mismos pueblos de los Montes…” lo que otorga a esta institución un carácter popular de nacimiento desvinculada de cualquier carta real hasta pasado un tiempo.Un hecho crucial en la vida de esta organización sucede en 1300 cuando se unen los toledanos de los Montes, con los talaveranos de la Jara y dos años más tarde los de Villa Real, en una federación, abriendo así una etapa donde la nueva institución resultante cobrará mayor efectividad coordinando sus esfuerzos aumentando el potencial humano y mejorando las estrategias de lucha contra el bandolerismo.La eficacia de la Hermandad primitiva radica en parte, en lo expeditivo y cruel de sus métodos. Este rigor se comprende por la necesidad de ejemplarizar, los castigos a quienes tenían pocos escrúpulos con los colonos de los montes, sus mujeres, haciendas y aldeas.La estructura en cada hermandad fue semejante y su organización independiente.

 Por lo que no se trata de una hermandad realmente, sino tres con ordenanzas comunes y un órgano de gobierno que las coordinaba: la “Llega” o Junta General de las tres.Ya en la nueva federación hermandina se establece la obligatoriedad de acudir a las persecuciones los colmeneros llamados, so pena de 100 maravedís y además que fueran armados de ballestas, lanzas y dardos e incluso a quienes estos convocasen. También se establecía el poder pasar por los territorios de cualquiera de las tres hermandades en persecución de bandoleros y un apoyo logístico de sus colmeneros.Más tarde se organizaron los alcaldes, mayordomos, regidores. alguaciles y apareció el procedimiento sumarial y la división del territorio en cuadrillas para la mejor vigilancia y persecución de malhechores. Las reuniones de las tres hermandades en Junta General o “Llega” se realizaba cada año en un descampado cercano a Navas de Estena.

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