miércoles, 28 de mayo de 2014

La Descendencia del Cardenal Pedro Gonzalez de Mendoza

El 1 de julio de 1482 había muerto el revoltoso don Alfonso Carrillo de Acuña, arzobispo de Toledo. Quedaba vacante así la sede primada hispana. 

El 13 de noviembre de 1482, Pedro González de Mendoza alcanzó del papa Sixto IV el nombramiento de arzobispo de Toledo, abandonando el resto de sus cargos, menos el obispado de Sigüenza.

El primado siguió reforzando su influencia en la corte mediante la colocación de personas de su entorno en los puestos clave. 

En los primeros meses de 1492 se buscaba al nuevo confesor de la reina, que sustituiría a fray Hernando de Talavera tras el nombramiento de este como arzobispo de Granada; Mendoza insistió a doña Isabel para que aceptara a un oscuro y terco franciscano del monasterio alcarreño de La Salceda, introduciendo así en las más altas esferas al futuro Cardenal Cisneros.

Cortejo del bautizo del príncipe Juan, presidido por los Reyes Católicos y el cardenal Mendoza, arzobispo de Sevilla.
Según las crónicas, a Pedro se le conocían tres hijos que la reina Isabel conocía como «los lindos pecados del Cardenal».

 De los amores que a partir de 1460 tuvo con Mencía de Lemos, acompañante de la reina Juana, nacieron dos hijos: Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, futuro marqués del Cenete, nacido en Guadalajara en el palacio de los Mendoza en 1462, y Diego, luego conde de Mélito y señor de Almenara, nacido en 1468 en el Real del Manzanares, «en amaneceres».

Rodrigo Mendoza, marqués del Cenete, hijo del Cardenal.

Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza (1468-1523) fue el hijo primogénito del Gran Cardenal Mendoza y Marqués de Cenete (Granada). Su nombre se debe a la pretensión del Cardenal de que los Mendoza emparentaban con El Cid Campeador. Algunos autores mencionan que nació en Guadalajara, recientemente Manuel Gómez Lorente (1990) confirma que Rodrigo nació en 1468, siendo su hermano Diego posterior y naciendo ambos en Manzanares.

Su padre le consiguió el Condado de Cid (en la Tierra de Jadraque, Guadalajara). Curiosamente la Reina Isabel, tran exigente en cuestiones de moral, no le tuvo en cuenta el repetido desliz a su padre, llamando a sus hijos "los bellos pecados" del Gran Cardenal.

Participó en la guerra de Granada a las órdenes del segundo Conde de Tendilla, especialmente en la toma de Baza. Era de genio muy vivo y violento, teniendo una existencia inquieta y turbulenta. Casado con Leonor de La Cerda en 1492, pasa a residir en Jadraque. Tienen un hijo que muere y engaña repetidamente a su esposa. Viudo en 1497, pasa a Italia (1499-1500), dónde le intentaron casar con la propia Lucrecia Borgia y conoció el "gusto" arquitectónico renacentista.

De vuelta a la península, el casquivano Rodrigo acabaría perdidamente enamorado (y correspondido) de la quinceañera María de Fonseca y Toledo a quien raptó de un convento y desposó en Coca sin permiso. La reina Isabel le encerraría en prisión (no salió hasta su muerte) y trataría de casar con otro a María. A pesar de las palizas, ésta le fue fiel y Rodrigo llegó a acusar a Isabel de coautora de bigamia. En 1506 la enamorada pareja se casaría canónicamente.

Rodrigo llevó a María a Jadraque y luego a Granada, dónde edificó para ellos el genial Castillo-Palacio de La Calahorra (Granada), obra de Lorenzo de Vázquez, donde la alojó. Este casamiento por amor parece que le asentó un poco el genio, pero pronto dejó del palacio por sus territorios en Ayora (Valencia). Tuvo enfrentamientos con el conde de Tendilla pues Rodrigo fue partidario de Felipe el Hermoso e Ínigo de Fernando el Católico.

Se trasladó definitivamente a Valencia cuando su hermano fue nombrado allí Virrey. Era gobernador de la ciudad de Valencia cuando la revuelta de las Germanías, mostrando dotes militares y políticas que le permitieron permanecer en la ciudad a durante la revuelta tras la derrota militar inicial de su hermano.

Actuando como mediador en diciembre de 1521 frente a los agermanados de Xátiva, fue aprisionado el 28 de enero por el caudillo Vicente Peris y liberado el 9 de febrero de 1523 en Valencia por los propios valencianos. Moriría el 22 del mismo mes de tristeza por la muerte de su esposa siendo enterrado con ésta en una preciosa sepultura en el convento de Santo Domingo de Valencia.

De educacion culta y refinada, su biblioteca poseía en 1523 la nada despreciable cifra de 631 títulos, excepcional en la época. Sus hijas Mencía y Catalina murieron sin descendencia y su tercera hija María se casó con el conde de Saldaña, Diego Hurtado de Mendoza, en 1534, uniéndose el marquesado de Cenete a la Casa del Infantado.

Diego de Mendoza, segundo hijo del Gran Cardenal y Mencía de Lemos, era dos años menor que su hermano y nació en el castillo viejo de Manzanares hacia 1470, dónde fue criado y educado. Mencía nació hacia 1435 y es descrita como "hermosa, discreta y agraciada", y como "hermosísima y de gentil persona, y graciosa y avisada y de gran brío" por Francisco de Medina y Mendoza, que indica "Yo alcancé algunas personas que conoscieron á Doña Mencía, viviendo ella en Manzanares".

Diego luchó en la guerra de Granada y luego se distinguió a lo largo de todas campañas de Italia, y la incursión en Cefalonia, a las órdenes del Gran Capitán. Los cronistas le llamaban "el Aquiles de los nuestros". Junto a Ceriñola, Garellano, Gaeta, etc se destacó en la toma de Mélito (Nápoles) por lo que se le nombró conde de Mélito en 1506.

La historiadora Carmen Vaquero, que le ha estudiado al profundizar en la vida de su hija, la hermosa María, le describe como valiente, alto, "esforzado y liberal", con buen humor, vida ejemplar y sin asomo del carácter terrible de su heredero.

Diego era Virrey de Valencia desde 1520 y fue inicialmente derrotado por los agermanados en Gandía (25 de julio de 1521), expulsándole de Valencia. La llegada de tropas de refuerzo permitió al virrey derrotarles a finales de agosto y en septiembre, entrando en Valencia el 9 de noviembre de 1521. Diego actuó moderadamente contra los derrotados, pero la llegada de la nueva virreyna (Germana de Foix, viuda de Fernando el Católico) en 1523 endureció la "represión".

Diego se casó con Ana de la Cerda y Castro, nieta del cuarto duque de Medinaceli y persona de fuerte caracter, quizá demasiado. Fueron padres de otro nuevo Diego Hurtado de Mendoza, y de otros hijos.

En las casas del conde en Toledo, que estuvo donde ahora está el Colegio de Doncellas, se llegó a alojar Carlos V, cuando visitara la ciudad en 1526, pasadas las luchas de las Comunidades, volviendo en 1528. Diego muere en Toledo el 17 de mayo de 1536. Su tumba, con su esposa, se halla actualmente en San Pedro Martir.
En 1476, pidió a la reina Isabel la legitimación de sus dos hijos, que le fue concedida el 15 de junio de ese año; en 1478, Sixto IV concedió al cardenal autorización para testar a favor de sus hijos, y su sucesor Inocencio VIII, en 1486, le concedió la verdadera legitimación. Años después, los Reyes Católicos concedieron la capacidad de instituir los mayorazgos que quisiera a favor de sus hijos. Aquí aparece el tercer hijo del cardenal, Juan Mendoza, nacido años atrás en Valladolid, de Inés de Tovar, y al que no se le consignaría mayorazgo alguno.

En la ciudad de Guadalajara, el 11 de enero de 1495, tras casi un año prostrado por una grave enfermedad renal y recibiendo la visita de los Reyes Católicos en más de una ocasión, moría el gran cardenal. Dejó como heredero de todos sus bienes al hospital de la Santa Cruz de Toledo. Su féretro, acompañado por los Reyes en una solemne comitiva que duró cuatro días, trasladó el cadáver desde Guadalajara hasta Toledo, donde fue enterrado en el presbiterio de lacatedral, como él había elegido.

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Gonz%C3%A1lez_de_Mendoza_(cardenal)
http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/depaz/mendoza/cenete1.htm

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