martes, 17 de junio de 2014

Historia de Malpica de Tajo

Posiblemente hubiese algún tipo de asentamiento de población, en épocas anteriores a la ocupación romana, seguramente cercano a las confluencias de los arroyos y el río, por lo que yo sé, y no es mucho la verdad, nada puede probarse científicamente, hasta la fecha, de los pobladores, si es que hubo, anteriores a la época romana. 

Sí se han descubierto restos de la ocupación romana. En el lugar conocido como Las Tamujas se encontraron ruinas romanas pertenecientes a salones con pavimento de mosaico muy elegante, lo que demuestra la existencia de una villa romana en un entorno muy concreto. 

Se sabe, a ciencia cierta, que esta zona es un claro ejemplo de la ocupación romana en el bajo imperio, ya vertebrado por una amplia red viaria de calzadas: cerca de la zona de Malpica, pero estar incluída en su término municipal actual, se encontraba la que unía Toletum (Toledo) con Casarobriga (Talavera), la vía de Antonino, más o menos por donde está trazada la actual carretera que comunica esas dos poblaciones. 

Nosotros, aquí sí coincido con Paco Corral, siempre hemos pensado que “el Peñón” y los restos de argamasa del paraje conocido como “los Palos” serían restos de una de sus bifurcaciones, que vadeaba el Tajo, hipótesis apoyada por la doble hilera de acacias flanqueando la vía que desemboca en el citado paraje y por ser la zona de menor pendiente del terreno y menor profundidad del río de los alrededores.

Una de las piezas romanas, además del pavimento de mosaico policromado (teselado por ladrillos cuadrados de 63 cm de lado, decorado con motivos geométricos y ornado con coronas de laurel), halladas en el yacimiento de las Tamujas fue una especie de columnatas de arcilla que A. Palomeque relacionó con instalaciones termales, en su memoria señala que "empotradas en las paredes de las diferentes salas, sirvieron para provocar corrientes de aire y caldear también sus muros" y cuyas estrías interpretó como un sistema para enchufarlas, y ser así aprovechadas para la conducción. No especifica de qué modo estarían empotradas, y argumenta su utilización como conductos de agua caliente por los sedimentos calcáreos que existieron en el interior de las mismas. 

Estas piezas de Las Tamujas tienen una altura en torno a los 12,5 cm., existiendo no obstante un fragmento de clavija que supera esa longitud. Tienen eje cilíndrico con un extremo exvasado mediante un labio amplio, el extremo opuesto es recto. 

La factura de estas piezas es muy irregular, las pastas suelen ser muy claras, y una de las piezas conserva en la parte media del eje restos de argamasa, y otra de ellas huellas de humo en el eje y base.

Estos materiales de construcción romanos utilizados en habitaciones y estancias calefactadas, que tuvieron como función constituir las dobles paredes laterales de los hipocaustos por donde circulaba el aire caliente, y que son una variante de la tegulae mammataecitadas por Vitrubio en VIIA,13. Los materiales a que nos referimos son placas de ladrillos de dimensiones variables, generalmente bipedalis, cuyos vértices aparecen recortados en cuartos de circulo o cuadrado o en otros casos presentan dos de sus lados con un rebaje longitudinal, y unos pequeños ejes de cerámica que en ocasiones presentan un extremo moldurado que les dan aspecto de columnilla. 

Cuando han sido hallados esos ejes cerámicos que denominados clavijas o fijas, las descripciones son en general muy parcas, en favor de materiales de construcción de una mayor riqueza. Su singularidad radica en que definen un sistema de construcción para las concamerationes que, como se ha apuntado más arriba, derivan de las tegulae mammetae y cuyo principio es el mismo: la apoyatura de delgadas paredes de ladrillo a los muros maestros para poder establecer cámaras laterales de circulación de aire. 

Frente a las tegulae mammatae, las fijas permiten una doble sujeción al quedar empotradas en los muros maestros e imbricar entre si a los ladrillos que formaban la doble pared. Frente a los tubuli, la circulación del aire caliente es más fluida al producirse en sentido vertical y horizontal con la misma amplitud. En este yacimiento también aparecieron restos de un asentamiento posterior al romano, se trata de una iglesia visigoda perteneciente al siglo VII.

En el mapa de la izquierda que representa el señorío de Valdepusa podemos ver los términos municipales de los cuatro pueblos que lo integraban: Malpica (I) en color rojo, San Martín de Pusa (II) en verde, Los Navalmorales (III) en amarillo y Santa Ana de Pusa (IV) en morado. Además he señalado con un triangulito azul los asentamientos preromanos documentados, mediante una estrella roja los asentamientos romanos y con un cuadrado gris los asentamientos visigodos que se han descubierto y documentado en el señorío.

En el año 1955, Antonio Palomeque Torres, dio noticia en el Archivo Español de Arqueología, de los hallazgos encontrados en el yacimiento de Las Tamujas, en el término de Malpica del Tajo, provincia de Toledo. En el centro de la propiedad se encuentra una iglesia en ruinas, lo que ha hecho suponer que los hallazgos pertenecen a esta edificación, que habría sido abandonada por amenazar ruina o debido a la irrupción musulmana. Al no ser el número de restos muy elevado, la teoría más generalizada es que gran parte de los materiales y objetos de culto de este templo fueron trasladados a otros lugares para su aprovechamiento. Una losa iconográfica de piedra, más conocida como la Placa de las Tamujas fue hallada en los terrenos de cultivo de la fina, a unos 200 m. de las ruinas de la iglesia. 

Debido a su tamaño (43 cm. de longitud, 30 cm. de anchura y 5 cm. de grosor) se le ha vinculado con la decoración de algún elemento vertical, como una pilastra o un cancel. Independientemente de su finalidad, su gran interés radica en la talla a bisel que, aunque muy bárbara, es de una enorme riqueza iconográfica. A ambos lados lleva la placa círculos tangentes, inscritos en recuadros sucesivos, en cuyo interior hay una serie de rosetas de cuatro hoja, a modo de cruz griega. El hecho de incluir una decoración formada por la intersección de círculos tangentes, dispuestos sobre una cuadrícula, relaciona la pieza con el grupo más numeroso y característico de las decoraciones toledanas. Pero el elemento de mayor interés es aquel que se encuadra precisamente entre las dos bandas de decoración geométrica laterales; se trata de una tosca figura humana, de silueta recortada, colocada bajo una venera, y cuya parte inferior emerge oculta tras unos elementos de carácter ondulante. Aparece con el brazo derecho levantado y la mano con los dedos extendidos, como en actitud de bendición o saludo, mientras el brazo izquierdo se cruza sobre el abdomen, apoyando la mano sobre una decoración vegetal de tallos. Sobre la cabeza, bajo la venera, existe una especie de sol radiante, y a su lado, sobre la mano derecha, un símbolo cuya identificación es muy controvertida: mientras Palomeque interpreta un motivo vegetal, Palol parece observar una paloma o una flor. 
Las interpretaciones sobre la identidad de la figura de la Placa de las Tamujas son múltiples. Palomeque ve en la figura la Interpretación de una divinidad agrícola de origen pagano. Así, aparecería emergiendo de las aguas, representadas a través de las ondulaciones de la parte baja, y su fuerza, junto con la luz y el calor solar proporcionados por el sol de la parte alta del fragmento pétreo, daría vida a las plantas, simbolizadas por tres hojas, que aparecen junto a su mano derecha. En el caso de Palol, no se apuesta por una única interpretación, sino que da varias, tales como la figura de un predicador, un santo o incluso una escena bautismal. En el caso de admitir ésta última hipótesis, el pequeño icono que se encuentra junto a la mano derecha de la figura, sería interpretado como una paloma.

EDAD MEDIA: Hasta la Edad Media no aparecen más noticias de éstos lugares. La línea del Tajo fue frontera de la Reconquista entre los años mil a mil cien conforme los reinos cristianos venían avanzando del Norte y los árabes perdían terreno hacia, el sur. En esta época nuestra tierra se puebla de fortalezas que dan origen a su nombre de Castilla. 

Y de ésta época procede la fortificación de los castillos de Malpica y Villalba: el de Malpica en las líneas musulmanas haciendo frente al empuje cristiano, y el de Villalba en las líneas cristianas como baluarte a los frecuentes contraataques árabes. De modo que el motivo de que jamás nadie haya visto a la famosa "mora del castillo de Villalba", es que la tal mora nunca vivió allí; en todo caso habría vivido en el de Malpica, porque el de Villalba no fue un castillo árabe.

El señorío de Malpica existe ya en el 1253, vinculado a Ortun Ortiz Calderón. En el 1307 es propiedad de Fernán Gómez de Toledo, notario mayor del reino de Toledo y camarero de Fernando IV.

Algún tiempo después de ser conquistadas estas tierras, el rey D. Pedro I el Cruel crea el señorío de Valdepusa que engloba al de Malpica. En documento de 26 de Mayo de 1.357 concede a D. Diego Gómez de Toledo, notario mayor y personaje que ya anteriormente se había distinguido en el servicio de su padre el rey Alfonso XI, dicho señorío en término de Talavera, que comienza desde el Alconchal hasta el río Tajo, así como parte con Malpica, con Montalván y con Navalucillos y Navalmoral, y de la otra, parte Sangrera por cima de la raña hasta el río Tajo. 

Cuando el rey D. Pedro I el Cruel concedió a D. Diego Gómez de Toledo (propietario del castillo de Malpica cuyo primer propietario había sido su abuelo Fernán Gómez de Toledo) el Señorío de Valdepusa que incluía los terrenos de Malpica, le concedía el derecho de administrar justicia y nombrar alcalde, alguaciles, escribanos públicos y cualquier otro oficio concejil, al cobro de determinados impuestos, multas judiciales, rentas y pechos, condenando con la multa de 10 maravedíes a quien no reconociera el privilegio del Señor.

 El señorío es de los menos extensos de la provincia de toledo mide de Norte a Sur veintiséis kilómetros, y de Este a Oeste diez y medio. La superficie comarcal es de 308,94 kilómetros cuadrados. El término municipal más extenso es el de Los Navalmorales, con 105,49 kilómetros cuadrados, le sigue el de San Martín de Pusa con 104,40 y a éste el de Malpica de Tajo con 79,66 y finalmente el de Santa Ana de Pusa con 19,96.

Pocos años después, en el 1420 la “CRONICA DE LOS REYES DE CASTILLA” nos cuenta como el joven rey D. Juan II escapó a la tutela del condestable y de los infantes:

"Cuando el rey hubo pasado la puente del Alberche que está a una legua de Talavera, cabalgó en un caballo, y don Álvaro de Luna en otro, diciendo que iban a matar un jabalí que estaba en el soto, y anduvieron cuanto pudieron, de manera que en menos de dos horas llegaron al Castillo de Villalba que era de Diego López de Ayala y estaba a cuatro leguas de Talavera. Viendo que el Castillo de Villalba no era defendedero, el rey determinó partir, y comió muy poco, y partió y cruzó la barca.

 Y salido el rey de la barca, fue a pie hasta un Castillo que está en la, Ribera, que se llama Malpica, que era del Adelantado Perafán de Ribera, y del castillo salieron seis de a caballo y se vinieron para el rey, y el rey mando que diesen los caballos a los que con él iban y tomasen sus mulas."El Condestable y los caballeros que salieron de Talavera, e iban al alcance del rey, anduvieron cuanto pudieron; pero como la gente de armas no pudo andar mucho, cuando llegaron a la barca era bien de noche, y cuando la pasaron era mucho más de medianoche, y reposaron en Malpica una pieza, y desde allí continuaron su camino hasta Montalbán"

Después de toda esta persecución y de algunas escaramuzas, la reconciliación tuvo lugar justo al pie de la barca

"...y el rey acordó venir a comer al Castillo de Villalba. Los Infantes D. Juan y D. Pedro lo esperaron en la ribera del Tajo, donde el rey había de descender de la barca en que había de pasar.

Y luego que el rey salió de la barca, llegaron los Infantes D. Juan y D. Pedro, y le besaron las manos, y el rey los dio la paz y les hizo muy buen recibimiento. Y hecho este recibimiento el rey se fue para el Castillo de Villalba, y con él los Infantes y todos los otros caballeros."

La comarca estaba ya poblada pues en la citada donación entraban los vasallos que habitaban con los derechos que pagaban, así como sus propiedades y caballerías, aunque la población era escasa debido entre otras cosas a la peste negra que diez años antes había desvastado la península. Probablemente, al hacerse esta concesión 26-Mayo-1.365 sólo existía a unas siete leguas de Toledo, el lugar o villa de Malpica amparada más tarde, por el castillo que su primer señor mandó levantar, para tener en él temporalmente su residencia y por el de Cebolla (Villalba), edificado unos metros más al norte en la orilla opuesta del río. El castillo de Malpica es un palacio fortaleza mudéjar de planta en forma cuadrada con torres macizas en cada esquina. y la torre del homenaje al suroeste también cuadrada. 

El marquesado de Malpica es creado por Felipe III “El Piadoso” el 2 de marzo de 1599 a favor de Don Pedro Barroso de Rivera que era señor de Parla.

Malpica fue cabeza de este estado, durante cerca de dos siglos ejerciendo jurisdicción sobre los dos primeros poblados del señorío y los que se fueron fundando. Uno de los primeros fue el que se llamó, sucesivamente, El Pozuelo y San Martín de Valdepusa que fue poblado por el mariscal Don Payo de Ribera, según un testigo de dicho pueblo - había oído decir a su padre y abuelo que los primeros vecinos que poblaron San Martín fueron cuatro hermanos que vinieron de Bernuy uno de ellos su abuelo y los otros hermanos uno de los cuales se llamaba Ramón García (Bernuy estuvo poblado hasta la segunda mitad del siglo XV; por esta época, una pertinaz sequía y una gran pestilencia obligó a sus vecinos a abandonarlo, trasladándose a los otros pueblos del señorío . Hay otros testigos, que aseguran ser sus antecesores los pobladores de San Martín.

Poblado el lugar de el Pozuelo (más tarde San Martín de Valdepusa) por el mariscal Don Payo de Ribera, no transcurrió mucho tiempo sin que los vecinos de está población le pidiesen aumento de su termino y autorización para rozar montes y transformarlos en tierras de labor, todo lo cual fue conseguido por una escritura que atorgó D. Payo en 1.457, y, en virtud de la autorización real conseguida a estos señores por Pedro I.

Esta carta consta de varias disposiciones:

En la primera disposición señala los limites nuevos en los cuales podrían en adelante rozar y roturar terrenos concediendo la propiedad perpetua para ellos y sus herederos sometiéndose a cumplir las siguientes condiciones; Primero la obligación de pagar el canon de reconocimiento acostumbrado, TERRAZGA, que en este lugar era de cada " Doce fanegas una del pan que Dios les diere e cogiere en las deshas tierras “. Segunda: El Señor considera que estas tierras son propias de los vecinos y sus herederos que las labren con lo cual las podrían vender, dar, o cambiar, a otros labradores vecinos que viviesen en el mismo lugar siempre que pagasen dicho tributo.

Años después D. Payo Barroso de Rivera nieto del primer otorgante y heredero de este Señorío, aprobaba este documento el 13 de abril de 1.489, al igual que sus antecesores.

Las concesiones hechas en la primitiva Puebla de roturar tierras baldías y de edificar y plantar huertos en lugares de regadío con escasas cargas entonces frecuente debieron conducir una corriente inmigratoria importante de la villa de San Martín y del lugar de Navalmoral, por lo cual el Señor D. Payo Barroso de Rivera alargó los términos de esta Villa.

En Toledo el 15 de enero de 1.526 les concedió este segundo ensanche; en esta carta declaró que todas las tierras que se encuentran en estos limites serán propiedad de San Martín y de Navalmoral debiendo pagar sus moradores " De cada doce fanegas de pan trigo, zebada, abena e zenteno o semillas que corrieredes. Después de pagado el diezmo e premzia, una fanega", este tributo era pagado en las eras y llevado hasta los graneros que el Señor tenía en el pueblo.

Otro núcleo importante de este señorío fue lo que se llamó Navalmoral de Pusa y después, al fusionarse con Navalmoral de Toledo, los Navalmorales.

Un último núcleo de población fue, creado después, se trata de Santa Ana de Bienvenida llamado así por advocación de la Iglesia de Santa Ana y por una ermita más antigua que se dice la Bienvenida; a partir del siglo XVIII se llamó Santa Ana de Pusa. Este núcleo de población se hizo eh lo que antes había sido término de Malpica y San Martín a petición de vecinos de Magán. Los límites fueron señalados por Francisco Villalobos 'y Mateo de Ladiola, alcalde do la fortaleza señorial de Malpica.

Por lo tanto en el primer tercio del siglo XVI los núcleos existentes en el señorío de Valdepusa eran los siguientes: las villas de Malpica y San Martín de Valdepusa, el lugar de Navalmoral de Pusa y la recién creada alquería de Santa Ana de Bienvenida, los pequeños lugares de Bernuy y Querencia estaban por esta época totalmente despoblados y sus edificios arruinados. En 1525 Malpica deja de ser el centro y capital administrativo del Señorío, ejerciéndolo, únicamente, San Martín, de cuya administración dependen la villa de Malpica, el lugar de Navalmoral de Pusa y la Aldea de Santa Ana de Bienvenida. El grano del Terrazgo de pan se lleva al alfolí de San Martín localizado en las trojes de la Casa de los Administradores del feudal. Parece que los labriegos, según una fuente que no se documenta, al residir el Señor en Toledo, habían de llevar el grano a la ciudad.

En las relaciones de Felipe II se dice de nuestro pueblo:

MALPICA: Se la tiene por villa desde tiempo inmemorial, es del señor don Pedro Francisco de Ribera. Para las juntas de los concejos y repartimientos acuden a la villa de San Martín de Valdepusa, porque allí está el alcalde mayor de ambas villas. En lo eclesiástico depende del arciprestazgo de Santa Olalla. Es tierra llana, templada y rasa, no enferma, abundosa de leña en las dehesas de Malpica y Valdepusa, con encinas, fresnos y monte bajo, en ellas se crían ganados y algunos jabalíes, venados y caza menor. El río Cerdena (sic.) se seca en verano, a pesar de que es caudaloso en invierno. 

El río Pusa es más caudaloso aunque también se seca en verano. Los dichos ríos y sus pesquerías son del feudal. En el río Tajo hay una parada de molino de cuatro ruedas, que valen al año novecientas fanegas de trigo. En este río hay una barca que renta al año 15.000 mrs. Ambos son del feudal. Abunda el agua pero no hay fuentes. En este término se localizan dos dehesas de Malpica y Valdepusa, ambas del feudal, que las arrienda juntas por 8.000 ducados. La cosecha es de cereal. Valen los diezmos como cien cahíces de grano (el cahíz supone doce fanegas). Se crían yeguas, vacas, ovejas y cabras. 

Hay gran falta de vino y de aceite. Lo traen de Santa Olalla, de Torrijos y de La Mancha. La mayoría de los vecinos son labradores, no hay hidalgos. Son pobres y viven de sus trabajos. Las justicias las nombra el feudal: Un alcalde ordinario, dos regidores, el escribano y el alguacil. Completan el cuadro de mandos el alcalde de la finta Hermandad, un fiel, dos cuadrilleros y un portero, ninguno cobra salario su iglesia es cabeza de beneficio curado y tiene anejas las iglesias de San Martín, Navalmoral (de Pusa), Santa Ana de Bienvenida y de Bemuí; todo el beneficio valdrá 3.000 ducados. En su jurisdicción la ermita de La Magadalena. Se guardan por voto las fiestas de San Juan Ante Portam Latinam por el «apedreo» de las cosechas, la de San Sebastián (tiene cofradía), Cruz de Mayo y San Pedro, que es el titular de su iglesia. Aunque la iglesia Bernuí ha desaparecido conserva la dezmería.

Hasta hace unos años, la riqueza documental de los archivos de San Martín de Pusa y Malpica fue, hasta cierto punto, respetable, pero desgraciadamente, en la actualidad casi todo ello se ha perdido, no así la conservada con todo cariño y esmero en el archivo municipal de la actual Navalmorales.
Durante su primer siglo de existencia, este señorío de Valdepusa continuó perpetuándose en los herederos de Gómez de Toledo, que además de notarios del reino, fueron alcaldes mayores y regidores de la ciudad imperial de Toledo, mariscales de Castilla, etc.

Como consecuencia de entronques matrimoniales no tardó en cambiarse el linaje, pasando éste con el tiempo a los Afán de Ribera por haber casado con Doña Aldonza, hija de don Diego Gómez de Toledo y de su esposa doña Inés de Ayala, con el adelantado Mayor de Andalucía don Perafán de Ribera; de este matrimonio nació don Payo, de quién, por línea materna, descienden los que habían de llevar el título nobiliario de Malpica (marquesado que Felipe III creó por Real Cédula que otorgó en Valencia el 2 de marzo de 1599). Este título lo ostentó por primera vez don Pedro Barroso de Ribera (éste era además el mariscal de Castilla y caballero del hábito de Santiago, fue señor de Malpica, San Martín, Navalmoral de Pusa y Santa Ana y las villas de Parla y Valdepeñas.

Más tarde, esta casa de los marqueses de Malpica (que eran grandes de España de primera clase comoduques de Arión) se transformó en rama menor de la gran familia de Medinacelli por el segundo casamiento del décimosegundo duque don Pedro Alcántara Fernández de Córdoba Moncada y la Cerda, con doña Petronila de Alcántara Pimentel ( única hija del sexto marqués de Malpica, de Mancera y de Povar, duque de Medina de Rioseco y conde de Gondomar). El ducado de Arión fue creado por Felipe V en 1725. Este título estuvo en otras casas hasta que la duquesa M. Teresa Pacheco lo llevó, por casamiento, en 1781 a los Fernández de Córdoba, actuales poseedores.

Como se ha dicho, Pedro I, en el citado privilegio concedía a sus señores el derecho a poner leyes, Alcaldes, Alguaciles y Escribanos, esto sólo pudo llevarse a cabo en un principio en Malpica, única villa existente en aquella época en el señorío. El concejo de San Martín (cuyos magistrados eran nombrados por los señores) debió constituirse de 1461 a 1486 y al de Navalmoral un poco después, en cuanto al de Santa Ana de Bienvenida a pesar do contar posiblemente con veintidós vecinos, nació completo en la misma fecha en que fue fundado esto lugar (1526).

Durante los años que estos últimos lugares carecieron de autoridades y de jurisdicción locales, dependieron totalmente de las de la villa de Malpica. Desde el punto dé vista de organización judicial, todos estos pueblos caían en el distrito de la Real Cancillería de Granada.

En cuanto a lo eclesiástico la mayoría de los núcleos de población del señorío quedaban incluidos en el arcedianazgo de Talavera, a excepción do la villa de Malpica, que dependía de Santa Olalla, ambos dependientes del arzobispado de Toledo.

Había las Hermitas de San Sebastian, la Magdalena, a la que iban en procesión los vecinos de Malpica y la de Nuestra Señora de Bienvenida, la de mayor devoción de esta comarca y titular de una antigua cofradía que celebraba una gran fiesta anual el tercer domingo después de la Pascua de Resurrección. La iglesia parroquial de Malpica se construyó más tarde entre los siglos XVII y XVIII y fue restaurada en el XX.

Fuente: http://acorral.es/malpiweb/historia.html

1 comentario:

  1. Felicidades, Pablete, por el magnífico blog, lleno de información interesante, y por esta estupenda página sobre la historia de Malpica de Tajo. Gracias también por citar la fuente, cosa que lamentablemente se ignora demasiadas veces en internet.
    Quiero añadir que en el mismo blog de Angel Corral hay un interesante debate sobre el origen del nombre "Malpica", con aportes de nivel en estos dos enlaces:
    http://malpica.foroactivo.com/t74-el-nombre-de-malpica
    http://acorral.es/malpiweb/historia.html
    Gracias de nuevo por este blog que es un regalo para todo toledano o que se interese por Toledo.
    Paco

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