viernes, 8 de agosto de 2014

La Torre de la Catedral de Toledo

Cuerpo superior

En origen, el proyecto fue levantar dos torres, una a cada lado de la fachada occidental, pero sólo llegó a elevarse una, la de la esquina noroeste, mientras que de la opuesta sólo se levantaron los primeros tramos, siendo éste el lugar donde más tarde se construiría la capilla mozárabe.

La torre fue diseñada y construida por Alvar Martínez, cuyo trabajo llegó hasta la culminación del 4º cuerpo en 1422; no dejó trazas ni dibujos para continuar la coronación.

Es gótica, con alguna influencia mudéjar. 

Tras una elevada base de planta cuadrada (en cuyo interior se aloja la capilla del Tesoro) se superponen cuatro cuerpos y por encima un quinto cuerpo de menor altura.

 En el segundo cuerpo tenía su vivienda el campanero y el tercero sirvió de prisión eclesiástica. 

Entre el primer cuerpo y el segundo se desarrolla horizontalmente un friso de mármol negro donde se ven realzados en mármol blanco los escudos del arzobispo Juan Martínez de Contreras, cuyo mandato fue desde 1422 hasta 1438. La altura total alcanza los 92 m.

El remate de la torre con el cuerpo octogonal fue obra del arquitecto Hanequin de Bruselas que llegó para trabajar en esta catedral junto con un grupo de grandes figuras: Egas Cueman, Enrique Egas y Juan Guas entre otros. El cuerpo octogonal está acompañado de pináculos y arbotantes y se remata con una flecha que soporta tres coronas imitando una tiara.

La muy noble torre que acompaña a la Catedral Primada en su parte izquierda segÚn se mira frontalmente, oculta en sus alturas un "tesoro": la "Campana Gorda".

Palabras de E. de Mariategui, en 1866, que describe la Campana Gorda:

"Justo es que demos noticia de la célebre campana grande, consagrada a San Eugenio, fundida a mediados del siglo pasado para sustituir a otra también grande y de la cual o de alguna de las anteriores consagradas al mismo santo, se cantaría en España la siguiente copla: Campana la de Toledo, Iglesia la de León, Reloj el de Benavente, Rollos los de Villalón. Hállase suspendida en el centro de la Última bóveda del primer cuerpo de la torre y tiene 35 pies de circunferencia, algo más de 12 de alto y unas 11 pulgadas de grueso, pesando 1.543 arrobas; está abierta a lima cerca de la parte inferior, y en el suelo se halla el badajo primitivo de muy bonita hechura, y a pesar de esta falta de continuidad produce al tocarla una vibración que atruena los contornos. En el costado que mira al Norte tiene una cruz con una Virgen del Sagrario encima y una inicial del nombre de María en la peana; en el Occidente la efigie de San Eugenio, y en el Oriente un escudo grande con las armas de la Catedral y otros dos mas pequeños; tiene además cinco largas inscripciones latinas, siendo esta campana la que mas se usa de las doce que hay en la torre"

También se nos cuenta cómo se subió esta mole a la torre de la catedral; D. Luis Moreno Nieto lo relata en su libro "Toledo: sucesos, anécdotas y curiosidades":

"Es cierto aquello de que para campana gorda la de Toledo aunque no lo sea tanto lo de que "caben siete sastres y un zapatero, también la campanera y el campanero". Circulan en torno a la campana gorda de la catedral afirmaciones que están muy lejos de ser ciertas. Un folletito impreso hace ciento treinta años en la Imprenta Cea, situada en la calle de la Trinidad y que se vendía también en la desaparecida librería de Villatoro en la calle de Hombre de Palo al precio de medio real nos da referencias curiosas y sobre todo verdaderas acerca de su fabricación y colocación. Helas aquí: Se fundió por orden del cardenal Borbón y pesa 1.543 arrobas; para pesar el mental empleado en su fundición se mandó hacer una romana capaz de pesar hasta 141 arrobas. Fue bendecida por el obispo auxiliar Andrés NÚñez que renunció a cobrar el estipendio que le correspondía por oficiar en la ceremonia; en vista de ello el cabildo le obsequió con un bote de tabaco y seis pañuelos.

Para subirla a la torre un vecino de Toledo llamado Manuel Maldonado hizo cuatro maromas y dos cuerdas de cáñamo que pesaron cerca de dos mil kilos. 

La operación de subida al campanario entre la natural expectación de los toledanos congregados en la plaza del Ayuntamiento se hizo de la siguiente manera: desde la casa nÚmero 5 de la cuesta de San Justo donde la había fundido el maestro Gargollo - por eso se llamó desde entonces la "casa de la campana"- fue arrastrada al pie de la torre junto a la puerta de las Palmas: "el día 30 de septiembre de 1755 - dice el narrador que firma su trabajo con las iniciales C.F.- después de siete días invertidos en el arrastre desde la cuesta de San Justo a la plazuela del Ayuntamiento, se subió y fue convenientemente dispuesta tal y como ahora se encuentra y con tanta seguridad y lucimiento dirigió estas operaciones el alférez de fragata don Manuel Pérez que con esta comisión vino a Toledo acompañado de tres guardianes de navío y veintidós marineros que fueron espléndidamente regalados con un refresco y ricos presentes, cada uno segÚn su categoría. 

Para subir la campana a la torre hubo de construirse una gran rampa y sobre ella algo así como una vía con dos carriles sobre la que deslizaba una plataforma sobre la que se montó la campana; mediante una garrucha o polipasto subía lentamente arrastrada por varias parejas de bueyes. Para que pudiese entrar en el campanario hubo que deshacer el muro que separa dos de las rejas laterales después reconstruido.

Dos meses después la campana se quebró cuando anunciaba la fiesta patronal de Santa Leocadia.

Fuentes: Wikipedia
http://campaners.com/php/textos.php?text=522
http://www.leyendasdetoledo.com/

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