viernes, 2 de enero de 2015

El Nacimiento de los Cigarrales en el Siglo XVI y su desarrollo en el Siglo XVII (II)

Ni más ni menos, al mediodía hay muchas casas de plazer en que se crían árboles, viñas y flores, mayormente en lugares altos, saliendo de la puente de San Martín, a la parte de Valdecolomba, y por el otro camino que va a San Bernardo y Corralrrubio, que se llaman cigarrales o pizarrales cercados; y entre estos el muy famoso y rico cigarral de don Gaspar Quiroga que al presente es del rey Nuestro Señor.

A la parte contraria es, entre otras, la huerta famosa llamada de Laytique que es del Dean y Cabildo de la Santa Iglesia, y en los sotos a la ribera del río, aunque más lexos de la ciudad, el uno que se dice soto del Lobo, saliendo por la Puerta de Bisagra, y el otro del Cardete, por la puente de Alcántara a los tejares, que volviendo en retorno o rodeo, viene casi a confinar el uno con el otro. En los quales, sin las frutas comunes, se cría gran copia de membrillos que son famosos y muy preciados en tosa esta tierra.

Dexo de contar por menudo las heredades, granjas y espaciosos términos que poseen fuera de la ciudad los religiosos de San Bernardo y la orden de San Jerónimo de la Sisla y Corralrrubio y Miraflores, y los de la orden de Santo Domingo en Nuestra Señora de las Nieves.”



En el tomo II nos da noticia de otros dos cigarrales: “En el año presente de 1612 a 11 de junio de segundo día de Pentecostés, se bendijo una ermita nueva, no lejos de la Puente de San Martín, dedicada al glorioso doctor San Jerónimo, que fundó por su devoción don Jerónimo de Miranda, canónigo de esta iglesia, cerca de un cigarral suyo, para que tuviesen comodidad de oír misa los que moran en aquellos cigarrales.”

Y más adelante completa diciendo: “En el propio camino de San Bernardo hay una nueva fundación y monasterio de los PP. Capuchinos en la huerta o cigarral que fue del marqués de Villena y al presente del señor Cardenal D. Bernardo de Rojas y Sandoval, el cual les hizo gracia y donación y fundó este convento y iglesia dedicada al Ángel Custodio y puso en ella el SS. Sacramento por su mano el 2ºdía de Pascua de Resurrección año de 1611.”

Tirso de Molina, autor que vivió largas temporadas en su comunidad mercedaria de Santa Catalina de Toledo, escoge los cigarrales como marco donde sitúa algunas de sus obras literarias y en 1621 escribe los “Cigarrales de Toledo” donde se refiere a veinte cigarrales: Cigarral de Buenavista; Cigarral del Rey, “agora del marqués de Malpica”; Cigarral de los Núñez; Cigarral de don Jerónimo de Miranda, “agora de los Clérigos Menores”; Huerta de la Encomienda; Cigarral de la Solanilla, “agora de los padres de Nuestras Señora de la Merced”; Cigarral de don Manrique, “agora de los padres del Carmen Calzado”; Cigarral de las Nieves, “que es del Monasterio de san Pedro Martir, frayles dominicos”; Cigarral de la Peralera; Cigarral del Doctor Narvona; Huerta del Rey; Cigarral de los Cruces; Cigarral de don Bernardo de Marañón; Cigarral de Horacio de Oria; Cigarral de los Membrillares; Cigarral del Racionero Sigura; Cigarral del Bosque; Huerta de don Antonio de Vargas;
Cigarral de las Almenillas; y Cigarral de Valdecolomba.

Con estas fuentes ya podemos analizar diversos aspectos como la etimología del nombre, la estructura de las explotaciones, la evolución de su posesión y concepto. Hurtado de Toledo en 1576 es el primero en usarlo y dice que “estas casas y huertas por la esterilidad del agua y por la mucha frecuentación de las gentes de esta ciudad y poco cuidado o posibilidad de sus dueños son muy estériles y de poco provecho y de mucho gasto, por lo qual, corrompido el nombre de cigarrales, los
llaman algarreales. Francisco de Pisa en 1605 opina “que se llaman cigarrales o pizarrales cercados.”

El padre Jerónimo de la Higuera por su parte dice: “Hállanse en contorno desta ciudad muchos cigarrales, así dichos, porque en el estío cantan allí mucho las cigarras.” Literariamente aparece el término en “Vida y Aventuras de Guzmán de Alfarache”, obra de Mateo Alemán, publicada en 1599: “Tenía más engertos que los cigarrales de Toledo”, aunque ya lo había utilizado como sinónimo de casa de campo Gil Polo (1544-1585) en su obra “Diana Enamorada” cuando dice: “Cuyas aguas fabricaron /en poca florida tierra/ a Flora casa de campo/ Cigarrales de Amalthea.”

En la obra “Tesoro de la Lengua Castellana y Española” escrita por Sebastián Orozco, en 1674, se define el término Cigarral de la siguiente manera: “en Toledo llaman cigarrales a ciertas heredades, no lejos de la ciudad, en aquellas cuestas, que ordinariamente son unos cercados pequeños; las más tienen fuentes, con que riegan alguna cosa; tienen árboles frutales de secano; un pedazo de viña, olivos, higueras, y una casita donde recogerse el señor cuando va allá. Pero algunos cigarrales destos
son famosos, de gran valor y recreación, aunque de tanto gasto como provecho.

El padre Guadix dice que su nombre es arábigo, que vale tanto como una casa pequeña.” De todos modos, el origen de la palabra fue y es controvertido. Ya Antonio Martín Gamero, en su libro “Los Cigarrales de Toledo” editado en 1857, decía que: “Unos le hacen venir de guijarral, voz muy propia para significar el terreno arcilloso y en parte silíceo sobre que están fundados.

Otros, entre ellos Terreros, le derivan de cigarra, por las muchas que es fama poblaban antiguamente en el estío estas posesiones. Algunos hasta supuso haber existido un tal Cigarral, dueño de una quinta, de quien hubieron las demás el apellido.”

No pocos hallan sinonimia entre las palabras Cigarral y engertal, cigarrales y pizarrales.” También hace referencia a Guadix y a Covarrubias que le atribuyen un origen árabe, con un significado de casa pequeña, pero según su propia versión, “la palabra CIGARRAL, no es voz simple arábiga, como asienta Covarrubias con la autoridad del orientalista P. Guadix, sino híbrida o compuesta de dos, una árabe-cib, que expresa señor, y otra latina-glárea, que es tanto como cascajal, huelga, placer, regocijo y junta en casa de campo que tiene en sí recreaciones y amenidad. De ambas unidades-cibglárea, fácilmente pudo componerse el nombre que hoy llevan esos sitios de placer y recreo mas arriba descritos.”



 Con esa original procedencia daba por resuelto no solo la etimología del término sino el origen ecléctico y remoto de estas fincas. Gregorio Marañón, en su libro “Elogio y Nostalgia de Toledo”, aceptaba la etimología de los clásicos y aludía de nuevo a las cigarras. Corominas, en su Diccionario Crítico Etimológico de la Lengua Castellana, establece que un Cigarral es una “huerta cercada fuera de la ciudad (de Toledo), con árboles frutales, y casa para recreo (1599, G. de Alfarache), por las cigarras que abundan en los árboles de esta parte de Castilla La Nueva.......No se comprende a que etimología se refiere el P. Guadix al afirmar que cigarral es palabra árabe con el significado de `casa pequeña´ lo cual sería dulñwajra o duwiriya en este idioma”

Hoy día, el Diccionario de la Real Academia Española también lo hace derivar de cigarra, como voz propia de Toledo que designaría huerta cercada fuera de la ciudad con árboles frutales y casa de recreo.

Autores: Alfonso Vázquez González y Pilar Morollón Hernández
Fuente: http://abierto.toledo.es/open/urbanismo/03-CIGARRALES/Memoria/Historico.pdf

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