jueves, 22 de enero de 2015

Historia del Hospital de Santiago en Toledo

En 1858, se podía ver a la izquierda
el antiguo 
Hospital de Santiago
ORIGENES DEL HOSPITAL DE SANTIAGO DE TOLEDO

Aunque existe gran confusión en la escasa bibliografía del Hospital al tratar de la fecha y  circunstancias de su fundación, como no se conserva en la actualidad documentación que precise esta cuestión, he de basarme en las noticias divergentes que nos han llegado a través de esas obras escritas en diversas épocas.

Alcocer narra que Alfonso VIII donó a la Orden de Santiago un lugar próximo al corral de Pavones 1 en que había una iglesita dedicada al Apóstol, junto a ,la cual edificaron "un aposento y un hospital en que estuvieron el maestre y los freíles entre tanto se edificaba el convento de Uclés" . 

Pero de esta estancia en Toledo, previa a ,la terminación de :las obras y traslado de residencia de los caballeros a Uclés en 1175, nada dice Femández Llamazares a pesar de que alude a las casas de redención y afirma que existieron desde el comienzo de "la Orden '. Parro da como fecha de su creación la de 1175, 




Sin que conozcamos el fundamento de tal afinmación '. Erróneamente Rades señaló que, aun existiendo el edificio en tiempos del primer maestre, Pedro Fernández, no fue destinado a hospital
de redención hasta la época del tercero, Sanciho Fernández; este hecho causó que Quadrado incurriera en otra inexactitud al decir que el Hospital fue cedido a este último '.

El biógrafo del fundador de la Orden, López Agurleta, afirma que los padres de aquél poseían casas en Toledo, bastándole saber que en 1089 residía en esa ciudad el abuelo de Pedro Fernández; y unas páginas más adelante dice que el primer maestre fue el fundador del Hospital de Santiago .

Parro, queriendo armonizar estas manifestaciones con las aparentemente contradictorias de Alcocer, construyó con imaginación y sentido común una síntesis no exenta de verosimilitud; según ella, Pedro Fernández, ya instalada la Orden en Uclés, vino a Toledo a comunicar a Alfonso VIII ,su pensamiento de, establecer en esa ciudad una casa en que se retuvieran presos principales musulmanes en espera de canjearlos por prisioneros cristianos, y donde residieran freiles dedicados a recaudar limosnas para rescatar cautivos y a asistir a caballeros que fuesen heridos en la lucha contra el Islam; y que, aprobando el rey la idea, esta casa de merced se fundó sobre parte de las casas ,pertenecientes al maestre y sobre un lugar que donó el monarca.

Quien donó el sol"r fue sin duda Alfonso VIII; esto justifica que le presenten como fundador del Hospital. Pero el espíritu que informó ese instituto benéfico fue el del primer maestre; por ello es lícito también que su biógrafo le nombre como fundador del mismo.

En cuanto a la fecha de su fundación, con rigor, únicamente se. puede afirmar que fue antes de abril de 1180, cuando Alfonso VIII dotó al Hospital con la mitad del portazgo de la puerta de Bisagra para redención de cautivos .

La función principal del Hospital de Santiago de los Caballeros de Toledo hasta finlizar el siglo XV fue la redención de cautivos, pero ésta no fue la única, pues tenía muchas y muy variadas funciones.

Se debía invertir parte de sus rentas en el mantenimiento y mejora de la iglesia y casas del Hospital, en lo necesario para el culto divino, en ejercer la caridad con los pobres, en aportar servicios médicos en la guerra contra el Islam y en atender otras necesidades.

De todas ellas hablamos con detalle a continuación.

a) Redención de cautivos
La cautividad fue un azote en España durante ,la Edad Media y, mientras no existieron otros medios de redención que los que podían promover familiares o paticulares mediante legados y limosnas, resultó muy difícil, cuando no imposible, liberar de ella a los presos".

La inquietud social que provocaba comenzó a inspirar instituciones dedicadas al rescate de cautivos durante eI siglo XII; son cofradías creadas para asegurar el rescate de aquéllos de, sus miembros que cayesen en tal desgracia. Tan sólo formando parte de una de ellas o de una familia acaudalada se podía esperar redención, y eran tan pocos los cautivos que se encontraban en uno de esos dos casos! '.

La Orden de Santiago fue la primera que creó institutos que se ocupasen de la redención de cautivos e incluyó en su regla ese deber. Tuvo desde sus comienzos diez casas de redención, de las cuales, la primera fue la de Toledo. Al ingresar en la Orden cada caballero había jurado dedicar su persona y bienes, entre otros fines, a salvar ,del poder islamita a cualquier cristiano. Posteriormente nació la Orden de al Santísima Trinidad, que se entregaba con más intensidad a esta labor dedicándole un tercio de sus bienes.

Pero la Orden redentora por excelencia es la de la Merced, ya que destinó, desde principios del siglo XII, todos sus esfuerzos y bienes a esa obra, quedándose sus miembros en rehenes si ello era necesario para obtener la libertad de un cristiano.

Existe cierto paralelo entre las Ordenes jacobea y mercedaria, pues no es la redención ,de cautivos la
única coincidencia entre ambas. Según han demostrado los padres Clavero, Ribera y Gazulla, la Orden Mercedaria se fundó con calidad de Orden militar; este carácter ecuestre lo conservó durante su primer siglo y como las demás Ordenes militares,los mercedarios llevaban en su hábito una cruz .

 La Orden mercedana es la cima de un proceso de maduración y perleccionamiento institucional en la tarea de rescate, en el cual 'la regla santiaguista fue un paso importante. Ambas surgieron en distinto momento haciéndose eco' de la preocupación que la sociedad medieval española sentía por la ,redención de cautivos -ya que solamente aquéllos que estuvieran alejados de la frontera estaban libres, y no de forma absoluta, del peligro de caer en cautividad,  y se conformaron al espíritu religioso y caballeresco de la época; pero no cabe pensar que una inspirase a la otra, pues son muchas más las diferencias que las semejanzas existentes entre ellas.

El Hospital de Santiago de Toledo' desde 1180 disponía de la mitad del portazgo de la puerta de Bisagra para aplicarla exclusivamente a la redención de cautivos; con este fin había hecho la donación Alfonso VIII, reputada entonces en 300 piezas de oro para redimir anualmente 30 cautivos dando 10 monedas de oro por cada uno 15, y no debían sus comendadores destinarlo a otra finalidad.

El hecho de que se dedicaran a rescatar cristianos provocó un marcado interés en la monarquía y el papado hacia los hospitales de Santiago. En 1187, el papa Urbano 111 otorgó una bula especial para el de Toledo exhortando a la limosna a los fieles, y Gregorio VIII otra pidiendo a los feligreses ayudasen a los hospitales de la Orden en general. En 1191 Alfonso VIII enriqueció su donación de la mitad del portazgo de la puerta de Bisagra al hospital toledano limitando la exención de que gozaban algunas personas, siendo confirmada en 1219 por Fernando III en 1244 ,por Alfonso X, en 1294  y por Sancho IV y en 1296 por Fernando IV,

A partir de 1500 el Hospital de Santiago y sus rentas se dedicaron a la curación de enfermos pobres, como se había acordado en el Capítulo General celebrado en Granada en 1499, y exclusivamente de los que padecían la "pasión de bubas" o sífilis. Esta enfermedad acababa de adquirir caracteres epidémicos en Italia coincidiendo con el retomo de las naves españolas de las Indias occidentales, y se extendió rápidamente por Europa.

 Acudían al Hospital enfermos de dentro y fuera de la ciudad y se acabó atendiendo incluso a los que poseían bienes porque era enfermedad casi incurable, y en sus casas no podían ser bien atendidos.

Tempranamente se concretó el tratamiento en dos ouras al año de urgüento mercurial, en primavera


y otoño. y la Hamada de "cajón" en toda época". El Hospital era tan conocido que se hace referencia a él sin citar su nombre en una obra de Tirso de Molina ,  Felilpe III confirmó en 1604 la dedicación del Hospital santiaguista de Toledo a la curación de los enfermos de mal venéreo con exclusión de otra enfermedad, ordenándose se mantuvieran en él ciento veinte camas. Las constituciones promulgadas ese año para regimiento del Hospital estuvieron vigentes hasta la supresión de éste . 

De los hospitales existentes en Toledo en la segunda mitad  del siglo XVIII el de Santiago era el más rico; sus numerosas rentas le permitían atender a gran número de pacientes. Sería interesante conocer una estadística de los asistidos, pero los únicos datos publicados a este respecto son muy tardíos, de 1855 "

La primitiva fábrica del hospital de Santiago, que tantas reformas y reparaciones sufrió desde su fundación, fue derribada casi por completo durante el siglo XVIII, siendo sustituida por otra de la que se conservan testimonios gráficos. Del antiguo Hospital no se conservaba más que una parte de la
antigua iglesia, muy desfigurada, y su pequeño claustro con los arcos de herradura tapiados y cubiertos de cal sus arabescos; las paredes del claustro estaban sembradas de lápidas sepulcrales del siglo XIII; un altar que descansaba sobre gruesas columnas de estilo bizantino ocupaba uno de sus ángulos, y en el centro de una capilla, cercada de arcos árabes en su ábside semicircular, yacía la tumba de María de Orozco, abuela materna del cardenal Mendoza.

El 20 de julio de 1846, el Ayuntamiento y la Junta Municipal de Beneficencia de Toledo renunciaron al disfrute deI Hospital de Santiago o Asilo de San Sebastián, de la Casa de Caridad y del Hospital de Santa Cruz, a fin de que en ellos se estableciera el Colegio General Militar, lo que se efectuó en
1847, yendo a parar los enfermos al Hospital de San Juan de Dios.

Se opuso a la cesión de su antiguo Hospital el Capítulo de las Ordenes pero, finalmente, la admitió. Los bienes del mismo se conservaron hasta que fueron vendidos por la Ley de Desamortización de 1 de mayo de 1855 ". Los 'Objetos artisticos habían sido trasladados previamente por la Comisión de Monumentos al Museo Provincial que se albergó en la iglesia del exconvento de San Pedro Mártir: el sepulcro de la Malograda, siete lápidas funerarias, numerosos cuadros,veinte de ellos,del Greco entre los cuales estaban el Apostolado y Vista y plano de Toledo, varios altares, tres retablos y otros enseres. 

El relieve de Santiago a caballo de la portada se cedió al convento de Santa Fe, que lo colocó sobre su puerta a la calle de las Animas, y la cruz de la torre con su veleta a las Hermanitas de los Pobres, que la colocaron en la espadaña de su asilo de ancianos ".

Todavía en la actualidad se conserva el mencionado sepulcro, varios capiteles y un fragmento de mármol en una capilla de la iglesia de San Pedro Mártir, en una de cuyas paredes aparece la siguiente leyenda: "Estas siete lápidas, restos y sepulcro de la Malograda, fueron traídos del Hospital de Santiago por la Comisión de Monumentos Históricos en octubre de 1847"; pero las siete lápidas ya no están ".

El sepulcro, de alabastro, consiste en una tumba que descansa sobre ocho leones, cubierta de tallas góticas de ángeles, esfinges y motivos vegetales que rodean los escudos de armas de la difunta María
de Orozco (+ 1389) y de su esposo Lorenzo Suárez de Figueroa, 83° maestre santiaguista (+ 1409); se alternan los escudos apareciendo cinco veces cada uno de ellos; encima de la urna está la estatua yacente de la joven mujer, con un traje lleno de pliegues, un libro piadoso en su mano izquierda y en la otra un rosario, reclinando la cabeza sobre tres almohadillas, en una de las cuales fue grabada toscamente la cruz de la Orden de Santiago; la rodean seis perros sentados, dos a sus pies, y dos menores a cada costado.

El nombre que, vulgarmente se  da a esta dama y que ha perdurado hasta nuestros días se debe a que murió a la edad de veintiún años ".

Hay en esa capilla, además, un fragmento de mármol negro, dos basas y dos capiteles de columnas que corresponderían a la capilla del Hospital en que se alojaba el sepúlcro.

En uno de los capiteles aparece de  nuevo el escudo de los Orozco. En 1882, terminadas las obras de restauración del Alcázar, ya se disponía de un edificio adecuado para el Colegio de Infantería; se efectuó el traslado y se decidió la demolición del Hospital para destinar el solar a picadero. Se derribó en 1884 volando la esbelta torre con dinamita.

En agosto de 1885 se comenzó la construcción del picadero y otras dependencias de la Academia, obras que finalizaron el ,mismo mes dos años más tarde. Como si una maldición pesara sobre, el solar del antiguo Hospital de Santiago, la Academia de Infantería y las dependencias que en él tenía fueron destruidas en el asedio a Toledo de 1936. Pocos años después, se arrasó totalmente el lugar y en la actualidad su solar es un jardín infantil, devuelto al Municipio por el Ramo de Guerra "

Fuente: http://www.realacademiatoledo.es/files/anales/0009/01.pdf

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