miércoles, 10 de junio de 2015

Cigarrales Históricos de Toledo: Cigarral de Juan de Vergara y Cigarral de D. Antonio de Cordova

EL CIGARRAL DE JUAN DE VERGARA 

Juan de Vergara (1492-1557) nació en Toledo y por mandato del cardenal Cisneros pasó a ser colegial en el colegio de San Ildefonso de Alcalá de Henares, donde aparece como traductor de 25 libros de filósofos griegos, sobre todo de Aristóteles en 1514.

 Se doctoró en Teología y en 1516 empezó a ocupar el puesto de secretario del Cardenal Cisneros y continuó como secretario del sucesor de Cisneros, Guillermo de Croy, en 1518 con el que viajó a los Países Bajos (se reunió con Erasmo en Brujas) y Alemania, donde asistió a la Dieta de Worms en 1521. Muerto el arzobispo, fue nombrado capellán de la Corte de Carlos V y regresa a España en 1522 trabajando para la Universidad de Alcalá de Henares, donde coincide con Luis Vives a quien cedió la cátedra de Retórica, manteniendo su amistad epistolar con Erasmo. 

A causa de sus ideas es juzgado por la Inquisición de Toledo y condenado por alumbrado, luterano y erasmista a pasar dos años de reclusión en el monasterio de San Agustín de Toledo (1535-37). 

El resto de su vida la dedicó al trabajo intelectual escribiendo ensayos filosóficos y de crítica histórica, trabajando como canónigo en la catedral toledana. Muchas de estas obras pudieron ser escritas en su Cigarral situado en Morterón, en el camino de San Bernardo, donde además era el anfitrión de unas famosas tertulias de los intelectuales toledanos del siglo XVI. 

El Cigarral estaba suntuosamente adornado y “en él existía una fuente laboriosamente abierta a pico y barreno en las entrañas de las durísimas rocas, a cuyo borde reposa y escribe unos dísticos latinos acomodados del griego.

Martín Gamero nos cuenta que Vergara se gastó cuantiosas cantidades en adornar el Cigarral y realizó una inscripción para esta fuente que decía 

“Ioannes Vergara ca. To. iugis aquae desiderio, collectitia Syphunculo emissa, perque occultos tubos in aeditum craterem deducia gemini fontis instar exiber F.” 

JARDÍN DE DON ANTONIO DE CÓRDOVA 

De la propiedad de don Antonio de Córdova, caballero de la Orden de Santiago, patrono del monasterio del convento franciscano de San Gil, sabemos que era más una huerta que un Cigarral, que poseía un espléndido y artificioso jardín que llamaba la atención de sus contemporáneos, y una residencia campestre. 

Estaba situada en la Vega, al este de la ciudad entre la heredad y huerta de Rodrigo Niño, a media legua de la ciudad, cerca de los tejares, extensa finca situada en la carretera que va a Cuenca (antiguo camino de Yepes), y la Huerta del Rey. 

En 1571 pide permiso al ayuntamiento para cerrar un camino que iba a su heredad, y gracias a ese documento conocemos algo más de la finca:

 “Don Antonio de Córdova, comendador de Monferal y vecino de esta ciudad, digo que como V.S. sabe, yo tengo una huerta, venta y casas de trigueros con las tierras de alrededor, que hube y compré de don García Manrique y entre las casas y cerca de la dicha heredad y unas tierras cercadas de la mi heredad, pasa un camino por el cual ninguna otra persona tiene servicio como yo porque no hay casas y posesiones sino mi huerta y casas.

El cual dicho camino va al río y entre el río y las heredades adelante hay otro camino real dicho el carretero, por manera que el camino que está entre mis tierras y heredad por ninguno es de provecho, e a mi me importa mucho cerrarle para que se cerque toda heredad junta e se eviten muchos daños e inconvenientes. Et pues de esto a V.S. ningún daño viene ni a otro tercero ni chico ni grande, a lo menos que considerable sea. A V.S. pido e suplico me mande dar licencia y facultad para tapiar el dicho camino que si V.S. viere servido y estoy presto de dar la recompensa que la tierra que es mía que se junta con el camino Real carretero por si oviere menester ensancharle o facer en esto todo lo que V.S. más sea servido”.  

El Ayuntamiento le da permiso para cercar toda su propiedad con la condición que enlose la parte del camino Real que llevaba a un abrevadero municipal cercano. Por tanto, la propiedad había sido del canónigo don García Manrique, y se componía de huerta, tierras de labor, una venta y unas casas. La finca estuvo dividida por un camino público y limitaba con el río Tajo. 

Consiguió unir las dos propiedades en una sola incorporando el camino público, a cambio de restaurar un camino carretero que bordeaba su finca y empedrarlo hasta el abrevadero de ganado que limitaba con sus tierras.

http://abierto.toledo.es/open/urbanismo/03-CIGARRALES/Memoria/Historico.pdf

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