viernes, 19 de junio de 2015

El Motín de Toledo de 1808 : Declaraciones de los Protagonistas ( y II )

8) Declaración del abogado don Luis-Antonio del Castillo Barrantes.

Por su interés, dado el protagonismo de este personaje, resumimos su declaración, que viene a ser como una crónica de los sucesos. Su interés es mayor, puesto que en los años de la guerra y posteriores ocupa un papel decisivo en la historia de Toledo.

Comienza recordando los hechos acaecidos el día 20 de abril:

estaba en casa de don Miguel-Sabino Acosta, con otras personas, cuando se presentó el general Marcial Thomás y con gesto alegre les comunicó que el Emperador de los franceses había dispuesto reintegrar en el Trono de España al rey Carlos IV.

Ya se había dado la noticia el 19 al Corregidor Santamaría, quien enseguida, según Del Castillo, se la comunicó al Cardenal don Luis María de Barbón y después a sus "tertuliantes" García Ximénez, Rodrí- guez Carreña y Antonio Escalona; extendiéndose la novedad por toda la ciudad, lo que produjo gran costernación en el vecindario. La noticia oficial llega el 20 por la tarde.

 En Zocodover se había reunido una multitud. Pasadillo dio un papel, recibido hacía poco en el correo, al escribano Joaquín Sánchez, que leyó el desmedido a la noticia difundida por la ciudad. Oída la lectura por la gente, comenzó a gritar de alegría y a tirar por los aires las monteras, al mismo tiempo que daban vivas a Fernando VII. En esto pasó por la plaza el Cardenal en su coche, de regreso del diario paseo vespertino, el pueblo que lo advirtió rodeó el vehículo, dando vivas al prelado. Ya de noche, los bulliciosos así los llama continuamente Del Castillo se dirigieron al Arco de la Sangre de Cristo. Pensando el declarante que algo se tramaba, porque muy cerca estaba el parador en donde se hospeda el general Mr. Marcial Thomás y su comitiva.

Para impedir cualquier desmán, se situó enmedio del arco, con los brazos abiertos en alto, rogando a la multitud que volviese a sus domicilios. En una de las manos tenía el bastón, que acababa de entregarle, a su ruego, el Corregidor. Fue auxiliado en esta brega por Justo Pastor Pérez, por el Comisario de Guerra don José Cortés y por el capitán de infantería de España don José González de la Torre. Logrando que los bulliciosos se retiraran.

Al día siguiente observó como, a la caída de la tarde, se formaban numerosos corrillos de jornaleros y artesanos en la Plaza de Zocodover, en donde había cinco o seis soldados franceses, que fueron rodeados por la creciente multitud, en actitud poco amistosa. Del peligro que realmente estaban los sacaron las mencionadas personas.

Ya en la noche, se produjo el mismo intento de pasar el Arco de la Sangre y llegar a la posada del general francés. Le ayudan a contener a los violentos, entre otros vecinos, don Manuel Romero. En aquellos momentos había en Zocodover unos mil quinientos hombres, pero en la embocadura de la Calle Ancha el número era mucho mayor, reinando en la multitud una gran confusión, oyéndose voces que decían: "¡Muera el Corregidor Carreña, don Pedro Segundo; mueran los pícaros!" Del Castillo consiguió ponerse al frente de todos, deteniéndoles con los brazos en alto, en el momento le ayudó don Luis Casaña, del Comercio toledano.

Merced a su actuación, consiguieron retrasar la llegada de los vociferantes hora y media, a la plazuela en donde vive el Corregidor (que era en la de El Salvador. Enviaron recado al mismo para que huyese, librándose de aquella multitud enfurecida. Don Domingo Falceto fue quien le llevó el recado. Los revoltosos le dijeron que se disolverían si el Corregidor entregaba el bastón de su autoridad al Intendente Provincial, exigiendo a Del Castillo que fuera él a recogerlo.

Hecho esto, ya Del Castillo, con el bastón del Corregidor en alto, seguido de los amotinados, fue a la casa del Intendente, al que se lo entregó; quedando, entonces, desocupada la- Pla-zuela de El Salvador.

 Los amotinados aclamaron por Corregidor al Intendente. La multitud no se retira de Zocodover, y ahora exige que se de libertad a dos presos que por huir del Corregidor Santamaría se habían refugiado en la Catedral. Se trató de dar satisfacción a la demanda, pero los individuos supuestamente refugiados no fuer on hallados. Alguien advirtió que de Bisagra venían soldados suizos del cuartel que está fuera de la puerta; creciendo por ello el tumulto, a los gritos de "a Bisagra, a Bisagra". Los trata de apaciguar el coronel de ese regimiento don Carlos Reding.

Al fin, parecía todo tranquilo, cuando a eso de las once y media de la noche, iban Del Castillo y Manuel Romero, acompa- ñando al coronel Reding, cuando al pasar por el sitio llamado El Miradero, se produjo el tumulto, volviendo ambos para tratar de apaciguarlo.

Venía una avalancha al menos de tres mil personas, entre ellas "un asombroso número de mujeres que no obedecían a reflexión alguna e incitaban, con la mayor energía, a los hombres contra el Corregidor y sus amigos".

Por ello el abogado Del Castillo, su compa-ñero de profesión don Joaquín Colavida y el escribano Antonio García, avisaron al Corregidor para que se salvase con su familia y se refugiasen en la casa del primero, si no tenían preparativos de otra más cercana. El pueblo desenfrenado se dividió en va-nas cuadrillas, dirigiéndose una de ellas a la "casa de los cuatro desgraciados".

Rompieron puertas, ventanas; hicieron pedazos los muebles, quemaron en Zocodover un busto o estatua de Rodríguez Carreña, ocasionando estragos que el declarante no presenció pori¡ue a la una de la noche "rendido por el cansancio, ronco, sin poder dar un paso me retiré a mi casa, en ocasión que el oficial retirado don Martín Galarza, el presbítero don Antonio Navas y el barbero Domingo Muñoz y otros, llevaban un cofre de alhajas de la casa de don Pedro-Segundo García Ximénez, que pudieron preservar de la furia de los bulliciosos.

El cofre se dejó en mi casa Pasé después a la casa de don Pedro-Segundo y liberté algunos efectos que están bajo mi custodia. Luego pasé a la casa en donde estaba don Pedro refugiado, para darle algún consuelo".

9) Declaración de Fr. Millán de la Cruz Poues, del convento de San Pedro Mártir.

En ella se añade alguna noticia del Motín, como el de l quema del calesín de don Pedro-Segundo. De otra parte, se dice que don Luis-Antonio del Castillo "hizo mucho para sosegar al pueblo, lo mismo que don José Pasadillo". Vuelve sobre la petición de las 10.000 camas, cuando en Toledo no había ni 4.000 vecinos.

10) Manifestación de don Justo Pastor Pérez.

El Intendente, para resolver las extraordinarias circunstancias en las que vive la ciudad, creó una Junta de Sujetos del Pueblo, que le ayudasen, de ella forma parte el señor Pastor Pérez, como tal, es' comisionado para hablar con el general francés Mr. Marcial Thomás.

Era Administrador del Real Noveno. El declarante se refiere a la opresión que ejerce el Corregidor sobre el vecindario y, al fin, entra en el detalle del Motín, por el que sabemos alguno más. La Junta está reunida el día 21 a las diez de la mañana en la posada del Intendente, a esa hora se presenta el general Thomás, para comunicar a los junteros que Fernando Vil había sido destronado, diciéndolo "con un gesto y un tono que demostraban complacencia".

En el correo de la tarde se desmentía la noticia. El pueblo, a eso de las seis y media de la tarde, se amotinó en Zocodover y desde allí corrió a la casa de Santamaría, logrando contenerlos, el declarante, en la esquina del Palacio Arzobispal, subiendo al Convento de los Trinitarios Calzados. Iban más de seiscientos hombres, a los que el declarante arenga durante más de tres cuartos de hora, al cabo de los cuales consigue aplacarlos.

Los amotinados, a grandes voces llamaban ladrón al Corregidor, increpándole con el mote de "El Príncipe de la Paz de Toledo" (Es sabido que este es el título de Manuel Godoy, ministro universal de Carlos IV, caído en el Motín de Aranjuez, unos días antes de los sucesos que venimos narrando). Pedían que se declarase "reo del Estado" al Corregidor Santamaría.

En esto un muchacho gritaba, al mismo tiempo que corría por la calle: "Al Corregidor le han quitado el bastón y está en casa del Intendente". En efecto, en la posada del Intendente estaba Luis-Antonio del Castillo, con el bastón en alto, mostrándoselo al pueblo. En las Cuatro Calles se oyó un tumulto y vió en la de Hombre de Palo a un grupo como de doscientos hombres, a los que exhortaba al sosiego el coronel de Suizos don Carlos Reding.

Todos unidos, se encaminan por la Calle Ancha y al llegar a El Solarejo, encuentran a un oficial y a tres soldados suizos al servicio Francia, que, acobardados, no sabían qué hacer. Los pusieron a salvo, metiéndoles en casa de un boticario, en donde estaba alojado uno de ellos. Los amotinados gritaban "vamos a quemar la casa de Carre- ñon.

11) Declara el capitán don José González de la Torre.

Que será después, un destacado personaje de la Junta Superior de Toledo, desde cuyos Montes informará a las autoridades de Sevilla de la marcha de la guerra. Dice: el día 20 estuvo todo el pueblo desazonado con la desagradable noticia, dada por el Corregidor y hecba pública por sus amigos, los ya conocidos, y por el regidor perpétuo don Eduardo Ortiz de Zárate. El 21, poco antes de las Oraciones, una multitud que se movía desde Zocodover a las casas del Corregidor, dando vivas al rey y muera a los traidores; es contenida entre otros, por el declarante, unos pasos antes de llegar a su objetivo, que no era otro que la fonda en donde se hospeda el general Mr. Marcial Thomás. Acompañando a Del Castillo, que ya ha recogido el bastón al Corregidor y le lleva al Intendente, le acompaña en este recorrido y misión. Cuando ya volvía a su domicilio, vio un grupo de amotinados llevando el busto de Carreña que iban a quemar en Zocodover. Como a sus instancias no se calmaran, fue al Palacio Arzobispal, recibiéndole el secretario de su Eminencia, que le acompañó en el propósito de tranquilizar al vecindario. A las tres de la madrugada todo estaba tranquilo.

12) Escrito de don Pedro de Rivera y La Encina.

Destacada personalidad en la vida toledana de estos años. Vicario de la Archidiócesis. De la Junta de Tranquilidad y después de la Superior Pro· vincial de Toledo, como tal informará a la Junta Central, en un fa· maso dictamen. Dice el Vicario: entre las diez y las once de la noche del 21, se oyeron voces de Viva el rey Fernando VII y mueran el Corregi· dar y sus amigos, lo que da a entender que la causa inmediata del Motín, fue la noticia comunicada por Mr. Marcial Thomás, que había causado profundo sentimiento de malestar, al saberse por el Corregidor. Al regreso de éste y de su mujer del paseo de tarde, en la de ese día 21, se apeó del coche en Zocodover, en ese momento se "aremolinó el populacho, impidiéndole dar un paso, con poca urbanidad, no sacándole el sombrero, ni manifestándole señales de su respeto, anuncio del próximo rompimiento que iba a verificarse en esa noche".

Es posible que de haberse tratado de otra persona, tal vez no se hubieran producido los hechos, "pero es menester confesarlo: el Corregidor no ha sabido en el tiempo de su gobierno (un año, aña· dimos nosotros) granjearse la opinión pública, y le ha hecho muy poco favor la confianza absoluta que ha tenido en los regidores García Ximénez y. Carreña", al que el pueblo atribuía "a mal principio estas fortunas repentinas, que le choca ver de u'n d(a a otro en la elevación y prosperidad al que moviales pocos días antes en el abatimiento".

Acusa al Corregidor de haber realizado "bejaciones tantas y tales que marcan la mala opinión" que de él tenía la ciudad. Le demanda de ligereza, sin atender a consejos y avisos, a la vez de no acercarse a conocer al pueblo que iba a gobernar.

Como Vicario que era de la Archidiócesis, fue convocado por el Intendente para acordar lo necesario en la instalación de las tro· pas francesas en Toledo. Delegaron en Rodríguez Carreña en la espera de que éste procediera con cautela y buenos modos. Pero no fue así: al Corrector de los Mínimos le insultó, con duras pala· bras; las monjas del Convento de Santa Ana escribieron al Vicario quejándose, "que antes querían ser degolladas que salir" del Convento. El Vicario reconvino verbalmente al Corregidor de estos excesos, pero le hizo poco caso.

13) Escrito de don Juan-Pedro Morejón, secretario de Su Eminencia.

Dice que estaba a punto de acostarse a las once de la noche del 21, cuando llamó a su aposento en el Palacio Arzobispal, el Mayordomo del Cardenal, presbítero don Casimiro Rubio, pidiéndole que saliera al patio porque estaban algunas personas en demanda de su ayuda, para aquietar al pueblo amotinado.

 Eran estas personas don José Pasadillo, don Manuel Huertas (jurado) y el capitán De la Torre_ Como el Cardenal se había retirado a descansar, no le quiso importunar y acompañado de las dichas personas y de tres criados de librea del Palacio, que portaban hachas encendidas, fueron en donde se desarrollaban los violentos sucesos. Al verles, la multitud que estaba frente a la casa del Corregidor, se fijaron en las libreas de los criados, advirtiendo que eran del servicio del Cardenal, dando vivas a éste, a su hermana y a Fernando VII

Hecho el silencio don Juan-Pedro Morejón, como secretario del Cardenal, les habló en el sentido de que se tranquilizasen, debiéndose retirar cada uno a su casa_.

Entonces se oyó una voz que decía: "Su Eminencia lo mandó, obedezcamos, ya se acabado todo Viva S Ema., Viva Fernando VII " Morejón entró en la casa del Corregidor en donde había una multitud de hombres, de mujeres y de niños "que a porfía destrozaban quantos muebles encontraban"_ Todo el resto de la noche, la ocupó, con otras personas, en recorrer las calles, sobre todo estuvo en Zocodover, 'en donde no oyó ni una sola palabra contra los franceses. Pero allí estaba la Fonda en donde se hospedaba el Cuartel-Maestre-General, con algunos soldados.

Sigue contando Morejón: el calesín de don Pedro-Segundo lo llevaban a quemar a Zocodover, pero él les convenció, que de hacerlo, lo llevaran al Alcázar y allí le quemaron. Se extiende el Secretario en consideraciones sobre las causas del Motín, que no fueron tanto la venida de los franceses como la ocasión que esta llegada produjo, al hacer tantas extorsiones en camas y ropas, sobre tantos infelices carentes de recursos-

14) Otros escritos.

a) De Matheo D íaz de Rávago: estima que la causa del tumulto y de las violencias, fueron las comunes quejas contra los administradores de la Justicia y "el temor pánico contra los Franceses, que parece que iban a venir".

 b) De don Antonio González de la Oyuela: estima que todo se inicia con la llegada del general francés. Aparte, la deficiente gestión de los mandatarios del Corregidor y el haber acompañado, éste, en su coche, al general francés.

c) De Gil Pérez: escribiente del abogado Velasco, que vive junto al Pozo Amargo. Dice que el Corregidor puso bandos en las Cuatro Esquinas y en otros lugares, en los que se leía que el Gobernador del Supremo Consejo de Castilla había aprobado las me· didas tomadas por él.

 d) Del maestro carpintero don Manuel-Ventura Rodríguez: con taller cerca de San Ginés. Manifiesta que un soldado suizo y el capellán de la Misericordia don Pedro Iglesias, Eustaquio el Campanero de la Catedral y un barbero que trabaja en Zocodover, en el portal del Cristo, llegaron a su casa, llamando con fuertes golpes. Les abrió y le pidieron que les diera martillos y hachas para violentar la casa del Corregidor. Dijo que él sólo tenía una sierra, azuela y cepillo.

e) De don José-Atanasio Arabio: Fiel de la romana de las carnicerías públicas. Dice que en el Motín intervino "el bajo pueblo, como tahoneros, cardadores, y gentes de Las Tenerías.

 f) De Isidro. Ródenas: sacristán de Santo Tomé. Vio como el escribano Joaquín Sánchez, conocido por "el Rubio de Pareja", sacaba en Zocodover un cuchillo y se le enseñaba, haciendo ademanes de dar con él.

g) De Vida/-Prudencia de la Puert(l: Notario público de la Audiencia Arzobispal.

Dice que fue a una librería a comprar dos retra tos de Fernando VII, tamaño de medio pliego; uno se colocó en el Balcón del Rey en Zocodover y el otro le llevó en una palma, gritando delante de todos: "Viva Fernando 70 ".

h) De doña María, esposa de don Pedro-Segundo: Declara que la cogió un carpintero llamado Ignacio y la dijo palabras obscenas y terribles, añadiendo: HSeñora, con usted no va nada, sino con el indigno de su marido, que en esto había de venir a parar tanto mandar",

Luego, el capitán don José de la Torre la sacó del tumulto y la llevó a casa de una vecina

15) Declaración de un alcarreño. Sin duda había en el círculo del Corregidor y sus amigos, el propósito de extender la noticia de la vuelta al Trono de Carlos IV, como lo demuestra el siguiente hecho: se detiene y toma declaración a un paisano llamado Gregario Calvo, natural de Brihuega, al que De la Torre manda detener, acusado de ofrecer 20 duros en Zocodover para que un mozo gritase. " ¡Viva Carlos IV!"

El forastero es una persona soltera, de 29 años, trabajador en estameñas; empleado en la fábrica de Manuel Comendador, en cuya casa se hospeda,

Manifiesta el detenido:

cuando iba desde Zocodover a la Plazuela de La Magdalena, le salieron al paso dos soldados de las Guardias Españolas y le dijeron, que de orden del Comandante de Armas, se fuera con ellos. Le llevaron al cuartel en donde está la bandera del Regimiento de España y desde allí a la Cárcel Real. Declara que el día en cuestión, dejó el trabajo a las cuatro y media de la t;arde y se dirigió a casa de Vicente Mexías, maestro sastre, a pagarle dos pesetas por la hechura de una ropa Estando allí una media hora.

 Luego fue a Zocodover en donde vió varios corrillos y acercándose a uno de ellos advirtió cómo leían un papel y por ser tardo de oído, no pudo enterarse bien de su contenido, pero creyó percibir que se había hecho entrega de don Manuel Godoy a las tropas francesas (se refiere a las gestiones que hizo Murat, cerca de la Suprema Junta de Gobierno, para que dejaran al Príncipe de la Paz en manos del Lugarteniente General, lo que al fin se hace, viniendo Godoy a reunirse con los reyes viejos).

Uno de los mozos que había en corro, le dijo que no creía la noticia, él le objetó que era cierta porque la oyó en varias partes, entre ellas en casa del sastre. Discutieron, añadiendo Gregorio Calvo que si se apostaba un duro, a lo que respondió el mozo, preguntándole "si era francés", él dijo que era alcarreño.

 Pero viendo que la gente le tachaba de francés, se retiró a casa de su maestro y cuando lo hacía, le detuvieron, según vimos. Sigue la interesante declaración del alcarreño: en casa del sastre oyó leer una carta, que luego fue confiscada por las autoridades y por ello figura en el expediente. Dado su interés, para ver cómo habían calado en el pueblo español los acontecimientos que se suceden, damos un resumen de la misma: "Carta a Vicente Mejías, Maestro de Sastre en la Ropería, en Toledo". 22 de abril.

Dice así: " ... el Miercoles llegue a Cedillo (del Condado) 5 leguas de Toledo y salí a media noche porque oí estar tirando muchas descargas de los franceses en Madrid. Y llegué a la Corte el Jueves a las diez de la mañana y me alié en la novedad que andando vuelta a Godoy, la Reina, por eso eran las descargas contra Madrid.

Lo cierto es que la noche antes de llegar estaba Madrid levantado ... los franceses se anllevado a Godoy, la Reina y el Rei viejo no parece lo cierto que a todo paisano que dize Biba Godoy, le Reina y el Rei Viejo y muera el Rei malo, que le dan 16 duros ... Toda la gente de Madrid está llorando y temblando como un bebé oi entre la espada y la pared ... La cama de alquiler no me la dieron si no llebava persona conocida por fiador ... pues está todo perdido ...

P.D. Las señas a mi, Casa Benito Fernandez Revuerta. Prru;uela de los Mostenses nm. 8. Cuarto precipal. Todo Madrid está lleno de franceses y todo rodeado de cañones y tiendas de Campaña. Ai os embio la Gaceta extraordinaria para que veais er verda lo que digo. Esta noche se levanta Madrid y segun dicen a pegarle fuego".

Firma la carta Antonio Mejías, hermano del sastre Vicente.

 Se ve que el sastre había comentando con Calvo, el alcarreño, las novedades de Madrid, cuando este pasó por su tienda a pagarle la ropa.

La carta se la manda Del Castillo al Alcalde de Casa y Corte el 28 de abril.

A Gregorio Calvo se le aplica la llamada "Carcelería", una especie de libertad condicional, que hoy diríamos.

En esos días críticos, la circulación por los caminos de Madrid a Toledo y por las mismas calles de esta ciudad, era peligrosa o, al menos, comprometida. Así vemos que se forma causa a un soldado del Regimiento de Dragones de Pavía, porque traía un pliego para el Alcalde de Casa y Corte del Gobernador Interino del Supremo Consejo de Castilla.

Otro día, detienen en la Puerta de Bisagra a un soldado porque llevaba un pligo del Comandante francés de la Plaza. El soldado en cuestión, se llama Francisco Botella. El Comandante francés es LaPlane. Los franceses tenían en estós días, 30 de abril, centinelas de esta nacionalidad en la Puerta de Bisagra. Los centinelas abren el pliego y se lo devuelven al general Conde de La Place.

16) Otras declaraciones

 a) De la criada María Aritmendi: dice que vió a un "zapatero, chicuelo, cojo que pisa de lado y vive en el Arrabal", como enseñaba a las turbas la puerta falsa de la casa de don Pedro-Segundo, que cae al cobertizo de las Bernardas (calle hoy desaparecida, situada en la calle de Núñez de Arce, embebida en el Colegio de la Medalla Milagrosa). La abrieron a golpes de hacha.

b) Del carpintero Manuel Barrientos: que vive detrás de San Juan de la Penitencia. Vió a un tejedor, bajito, llamado Primo, que vive en la Plazuela de San Andrés y a otro, llamado Pantaleón, con domicilio en la Parroquia de dicho Santo.

Por Fernando Jiménez de Gregorio

http://www.realacademiatoledo.es/files/temastoledanos/58.%20El%20motin%20de%20Toledo%20de%201808,%20por%20Fernando%20Jimenez%20de%20Gregorio.pdf

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