miércoles, 3 de junio de 2015

La leyenda de AL-SHIFÁ ( y II)

¿Y qué fue del famoso collar del Dragón?

Aunque ya dejé caer en el presente escrito que era muy difícil que una joya de esas características desapareciera sin dejar rastro, reconozco que nunca imaginé que el collar de las mil y una noches tuviera una trayectoria tan errática y un final tan rocambolesco. Verdaderamente al destino le encanta jugar con las ambiciones humanas.

Porque después de expoliada la tumba, era cuestión de tiempo que el collar aflorara en poder de alguna persona de singular riqueza. Y teniendo en cuenta la evolución de Al-Ándalus, a nadie extraño que un buen día el collar de la Sultana apareciera en las manos del rey Al-Mamún de Toledo, que gobernó desde 1043 a 1075 la mayor Taifa en que se había dividido la España musulmana.

A Al-Mamún le sucedió su nieto Al-Qádir, hombre débil de carácter y poco apreciado por sus súbditos a los que extenuaba con continuos impuestos. Detalle éste aprovechado magistralmente por el rey castellano Alfonso VI, antiguo protegido y aliado de su abuelo, para hacerse con el control de la capital visigoda sin apenas derramamiento de sangre. Como compensación por su pérdida, Alfonso VI prometió apoyar a Al-Qádir en la recuperación del trono de Valencia, que también había pertenecido a su predecesor aunque se lo habían agenciado sus gobernadores. Y es ahí, enValencia, en poder del emir Al-Qádir, donde aparece de nuevo el collar de la sultana Zobeida o de la princesa Al-Shifá.

El tercer propietario del collar adquiere ya tintes de leyenda, al tratarse nada menos que de uno de los héroes nacionales por antonomasia. El “sidi” o señor, como fue conocido por los árabes, de donde derivó la palabra castellana Cid, fue sin lugar a dudas un valiente caballero famoso por ganar batallas para aquel que lo contrataba. Porque no olvidemos que el Cid, por encima de la rancia leyenda que le adjudicaron, fue un mercenario que vendía su destreza con las armas a aquél que más pagase, ya fuese cristiano o musulmán. Y fue precisamente como pago de la ayuda prestada a Al-Qádir contra los otros reyes musulmanes de la zona, por lo que nuestro héroe recibió el valiosísimo collar del dragón. Aunque imaginamos que la que verdaderamente lo disfrutó fue su esposa doña Jimena.

Sepulcro de don Alvaro de Luna en la catedral de Toledo

Después del Cid se pierde de nuevo su pista, aunque no es aventurado suponer, dado el valor de la joya, que anduvo de prestamista en prestamista (judíos por supuesto) hasta llegar a las manos del cuarto personaje conocido que volvió de nuevo a pagar una fortuna por poseer el famoso collar. Me estoy refiriendo al hombre más rico y poderoso de su tiempo, el valido del rey Juan II don Alvaro de Luna, Condestable de Castilla y Maestre de la Orden de Santiago. De su proverbial riqueza nos da cuenta la fastuosa capilla de Santiago de la catedral de Toledo, donde fue enterrado junto con su mujer después de caer en desgracia y ser decapitado.

Isabel la Católica en un retrato de Juan de Flandes

La última propietaria conocida del collar de las mil y una noches fue nada menos que la reina Isabel la Católica. Es difícil adivinar los conductos por los que la joya llegó a su poder, dado que Isabel de Portugal, segunda esposa de Juan II y madre de Isabel la Católica, fue en todo momento enemiga acérrima de don Álvaro de Luna y causante última de su muerte. Claro que no podemos descartar que Don Álvaro lo adquiriera precisamente como regalo de bodas para impresionar y atraerse a la susodicha Isabel, segunda mujer de su íntimo amigo el rey Juan II, sin sospechar el papel que jugaría ésta en lo tocante a su declive y posterior muerte. 

Sea como fuere, el caso es que con Isabel la Católica se pierde definitivamente la pista del famoso collar. Aunque si creemos en la vieja leyenda -hoy en día puesta en entredicho por numerosos historiadores- que recogía que la reina Isabel vendió sus joyas para sufragar el viaje de Colón, resultaría en una nueva vuelta de tuerca del destino, que gracias al collar de las mil y una noches Colón pudo descubrir América.

¡Cómo para no pensar que el azar se ríe de las ambiciones de los hombres!

Rufino Rojo García-Lajara
(Octubre del año 2012)

OCT 30  Publicado por somoscorraldealmaguer
http://somoscorraldealmaguer.com/category/historia/

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