sábado, 11 de julio de 2015

Sonseca en el Siglo XVIII: por D.Fernando Jimenez de Gregprio


En su publicación "LOS PUEBLOS DE TOLEDO" podemos leer:

"Villa de señorío de don Francisco Fernández Pimentel, vecino de Madrid; el que recibe 3 rls. por cada res mayor y uno por cada menor, de las que se consumen en la carnicería, suponiendo el impuesto 900 rls. al año. Igualmente se le dan 800 rls. por la contribución llamada del carbón.

Un donativo gracioso de 240 rls.; también se le pagan diferentes tributos e impuestos sobre las casas y posesiones de la villa y su término, de gallinas y maravedís, que suponen 3.000 rls. anuales, por un ajuste que tienen con el feudal. Asimismo recibe en rl. por cada carro de vino y 8 mrs. por carga y por a. de verdura, total 650 rls. 



Pertenece al señor feudal la correduría de ropas, debiendo pagársele un rl. por cada pieza de telilla de las que se fabrican en la villa -este derecho estaba en litigio- , total 25 rls.

Extensión y límites: De N. a S. una legua.; de E. a O. tres cuartos de legua., de circunferencia dos y media. 

Limita al N. con Ajofrín, al E. con la dehesa de Villaverde, al S. con Arisgotas y términos de San Martín de la Montiña y al O. con Mazarambroz.

Relieve: En la sierra del Común se localizan los puertos de Manzaneque, Yébenes, Marjaliza y La Albarda. En la garganta que hace de dehesa se ubica la casa-ermita de San Martín de la Montiña.

Arroyo: El término de Sonseca confina al O. con el Guajaraz, que nace en la sierra del Común y baja por la de Alcantarilla, sin tocar lugar alguno, a desaguar en el Tajo.

Población, dinámica, enfermedades, viviendas: Las estadísticas de esta centuria dan las siguientes cifras: 284, 640 y 700 vecinos; 2.679 habitantes. 

Las enfermedades más corrientes son las tercianas, llamadas aquí zizones, que se curan con quina; en el invierno son frecuentes las calenturas estacionarias y "en su curación se usa de blandos desforéticos". 

Fallecen unas 100 personas y nacen alrededor de 120. 

El caserío se compone de trescientas cincuenta viviendas, de ellas doce arruinadas.

Sociedad: Siendo una villa de muy escaso término, rodeada de antiguas tierras señoriales o por grandes dehesas comunales, al recurso de labrar la tierra había de unirse otro no menos importante, de tipo industrial y comercial. 

Representados en lo social, por los artesanos, tratantes y arrieros. 

La estratificación social se dispone así: Once eclesiásticos, incluido el cura propio; cirujano con 2.000 rls., otros dos cirujanos, boticario, sacristán, maestro de primeras letras y relojero con 1.500 rls., escribano, diezmero, estanquero, tres administradores de memorias pías, dos alcabaleros, dos merchantes de uva, arriero de leña, dos tenderos de mercería, porteador de leche, comerciante, trajinero de carbón, obligado de la carne, carnicero, mesonero, abacero, dos arrieros, aguardentero, calero, confitero, nueve panaderos; al trato, sobre todo de lanas, se dedican 61 vecinos; cardadores, tejedores, tundidores, prensadores, carreteros, carpinteros, albañiles, zapateros, sastres, herreros, herradores. 

Hay veinte labradores a los que se les calcula 60 rls. de utilidad; doscientos cincuenta jornaleros, con 3 rls.; cuarenta pobres de solemnidad.

La tierra y los cultivos: Regadíos para hortaliza y tierra sembradía. 

Las primeras se riegan únicamente con noria. Hay también pastos y viñedos.

Las tierras de secano para cereal son veceras, en ocasiones dan cosecha cada cuatro años. 

Los viñedos están puestos a marco real. Miden por fanega de cuatrocientosestadales el regadío y de quinientos las tierras de secano; la viña se mide por aranzadas de cuatro cientos estadales.

Por fanega de regadío se siembra tres de granos; en las de secano se echan una y cuartilla de trigo, dos y media de cebada, si la tierra es de buena calidad.

El término se reparte en cinco mil fanegas., de ellas ciento veinte son de vega y se ponen de hortalizas, cien para cebada de regadío, cuatro mil ochocientas de secano, de ellas doscientas de buena calidad, dos mil cien de mediana y las restantes de inferior.

Al viñedo destinan setecientas ochenta aranzadas, de ellas cuatrocientas de buena calidad, doscientas cincuenta de mediana, el resto de inferior.

Poseen una dehesa de trescientas veinte fanegas.; cuatro prados con pedazo de baldío, en total doscientas fanegas de marco.

Producción agrícola: Por fanega de marco se recogen ocho de trigo, dieciséis de cebada, en tierra de buena calidad, pero necesitan cuatro años de descanso; si la tierra es de mediana calidad descansan seis años, dando cinco fanegas de trigo y diez de cebada; las inferiores necesitan diez años de descanso, dando tres fanegas de trigo.

Las tierras centeneras descansan cinco años y producen esa cantidad, en fanegas, de centeno. 
La aranzada de viña da tres cargas de uva, de dieciséis as. cada carga, y éstas veinticuatro as. de mosto, que se reducen luego a veintidós de vino. A finales del siglo XVIII se recogen cuatro mis fanegas. de trigo, siete mil de cebada, veinticinco mis as. de vino.

Las huertas crían con abundancia la hortaliza.

Ganadería: En la casa de Las Guadalerzas hay veintitrés colmenas, otras viente en el término, propias estas últimas de un solo dueño. 

Hay dos muletadas, una con dos muletas y setenta y dos mulos cerriles; otra con ciento treinta y cinco, la primera en la dehesa de Las Guadalerzas y la otra en la dehesa de Fuente Techada, propia del marqués de Malpica.

Valor y beneficio de los productos: El movimiento industrial tiene cierto valor. De muy antiguo se fabrican paños en Sonseca. En el 1791 hay setenta y cinco telares, que labran dos mil ciento noventa y cinco piezas al año. 

De tejidos angostos trabajan cuatro telares; además labran mantas bastas, para sacas de portear lana. En el 1717 se aprobaron unas ordenanzas, por el Consejo de Castilla, después se dieron otras por la Junta de Comercio en 1751. En la revista hecha, en el 1783, se vio que en sus paños no había falta ni vicio. Entonces trabajan más de treinta y cinco maestros, examinados de cardadores, tejedores y tundidores. 

Tres veedores y tundidores. 

Tres veedores se ocupaban de vigilar todas las maniobras, para que se cumplieran las ordenanzas. Los tejidos que se fabricaban se reducían a paño monte, de tinte negro y ordinario; pero habían experimentado ciertas subidas, de 18 a 13 rls., fabricándose menos de los consumidos por el mercado.

 El gremio de paños de la calle de Toledo, en Madrid, informa que venía con sumiendo tejidos de paño hacía 22 años, unas 320 piezas anualmente, de las fábricas de Sonseca y Ajofrín, y siempre habían sido buenos. Había en nuestra villa un fabricante famoso llamado Pedro Corrales, era el único que estampaba su nombre en los paños que fabricaba.

Cardadores de finales del siglo XIX

En una relación dada por el cura propio en el 1787, se dice que hay una fábrica de paño ordinario y "somonte de lana de la tierra". Se labran al año, según el informante, dos mil piezas que mandan a Castilla la Vieja y a Galicia. Funcionan, asimismo, tres tintes para negro; tiñendo algunos paños de su fábrica. En el 1554 había una tenería, pero hacía varios años que no trabajaban.

Se explotan las canteras de caliza durante el siglo XVIII, pero ya se venía haciendo en la anterior centuria.

La cantera se localiza en el paraje de la Estrella, que en la relación ya mencionada se califica de "jaspe blanco", entonces se extraía piedra para la construcción de la fuente del Real Sitio de Aranjuez. 

Abunda la piedra berroqueña, tanto en el término como en la dehesa de Villaverde; el topónimo Berrocal, al S. del término lo confirma.

Comercio: Ya se vio el que hacían de paños con Madrid, Castilla la Vieja y Galicia. También era activo el comercio de mulas, que producía a los dueños de las muletadas 6.500 y 3.600 rls. de utilidad.

Tributos: Monta el diezmo trescientas treinta fas. de trigo, cuatrocientas de cebada y 8.000 rls. El voto de Santiago - aquí llamado vulgarmente de la cuartilla - supone 360 rls.

Las primicias valen veinte fas. de trigo, treinta de cebada, diez de algarroba. El diezmo privativo treinta fas. de cebada. Los impuestos civiles se regulan así: Servicios ordinarios y extraordinarios, alcabalas, cientos y millones, importan 49.305 rls.

Bienes de propios: Las casas del Ayuntamiento, con el pósito real que están en ellas, cárcel, carnicería y una casa que ocupa el ministro alguacil.

Alameda en la Fuente de la Cañada

Los bienes rústicos: Un pedazo de tierra de cincuenta fas., llamado Valhermoso; otro de treinta fas. en la Fuente de la Cañada; un tercero conocido por de Gregorio, de cuarenta; quince fas. en Los Pradillos; sus hierbas se las come el ganado de los vecinos. 

Dos pedazos de tierra labrantía de treinta fas. en el Lanchar y otro en el pago de San Gregorio, de cinco fas. Estos trozos se arriendan y su producción se aplica a los gastos del Concejo.

Arbitrios: Por libra de carne consumida reciben de arbitrios 2 mrs., igualmente por la libra consumida de pescado y tocino; 4 mrs. en a. de vino; un rl. en el consumo de la a. de aceite. Se vende la rastrojera y pámpanas de las vides, produciendo este último 2.400 rls.

Gastos y cargas concejiles: Suponen 15.500 rls., con los que se atiende al pago de los escribientes, fiestas votivas, bulas, etc. Las cargas gravan con el 6 por 100 los ingresos, por repartimiento vecinal a favor de los alcaldes.

Servicios públicos: Tienda-abacería, carnicería, mesón, tres tiendas de mercería y trece de panaderías. El mesón se arrienda en 330 rls.

Enseñanza: Consiste en una escuela de primeras letras.

Beneficencia: Un hospital pobre, atendido por una mujer, en donde se da asistencia a los enfermos que se puede; consumiéndose en ello sus rentas.


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