sábado, 15 de agosto de 2015

El Reino de Satanás en la noche Toledana: El Diablo y Toledo

"EL REINO DE SATANÁS EN LA NOCHE TOLEDANA". EL DIABLO Y TOLEDO.

No es casualidad que Toledo sea elegida por hechiceros, brujas y nigromantes como importante ciudad en el aprendizaje de sus oscuras artes desde hace siglos. La presencia del maligno ha quedado registrada inefablemente bajo numerosos registros, incluso en leyendas como "La Mansión del Diablo"

Tradición de siglos es la que abraza la ciudad de Toledo con las artes nigrománticas y el Maligno. Fue en alguna ocasión cuando en la ciudad hubo más religiosos que habitantes; de aquella época numerosos edificios quedan, algunos, muchos (tal vez demasiados, por su lamentable deterioro) aún en uso y en continua decadencia, por la imposibilidad de mantener tanta propiedad. Es pues no menos que chocante en ciudad tan religiosa la intensa presencia de las artes y prácticas nigrománticas, así como del culto al Diablo.

Numerosos son los vestigios de la influencia de Satán en la ciudad, incluso en algún nombre de sus estrechas calles, como es la “travesía del Diablo”, en el corazón de la ciudad, o el “callejón del Infierno” del que ya hemos hablado en esta Web con anterioridad.
También diversos topónimos hacen referencia la maligna presencia, como bien pudiera ser la “torre de los diablos”, hoy inexistente, situada por algunos investigadores en el Cerro del Bú. Muy diversas son las opiniones sobre los nombres de estos lugares. En ocasiones se acude a la Leyenda, y otras veces la Historia nos ofrece su versión.

En el caso de la travesía denominada “del Diablo”, es muy posible que, según indica Rodríguez Bausá en su obra “Toledo Insólito” este nombre fuese debido a la costumbre de ultrajar a aquellos vecinos acusados por el Santo Oficio. Los acusados no sólo perecían en pública vergüenza cuando eran quemados en el brasero toledano, sino que además su familia debía sufrir ultraje puesto que sus ropajes (el “sanbenito” en la jerga de la época) eran expuestos durante largo tiempo en la Parroquia del finado. Si se desconocía la procedencia del reo, se colgaban estos ropajes en la ventana de la casa en la que había residido, siendo posible que la denominación de esta calle se debiera a este hecho, ya que estos “sanbenitos” en ocasiones llevaban dibujados diablos o llamas.

Otros lugares hacen también referencia al maligno, como el “mesón del Diablo”, que aparece en el catastro de Ensenada de 1751 y numerosas son las leyendas que relacionan a Satán con los toledanos de siglos pasados. En casas encantadas y profundos sótanos o cuevas, con duendes, brujas y hechiceros, magos y nigromantes, y con duras intervenciones bien glosadas en documentos conservados de la Santa Inquisición, que no pocas veces terminaron en el denominado “fuego purificador”.

La influencia de estas narraciones y hechos se hizo notar también en las construcciones toledanas, incluyendo Iglesias y Catedral, donde numerosas formas conforman un rico bestiario iconográfico de piedra sobre el que en otra ocasión hablaremos en estas páginas. Capiteles, gárgolas, columnas, frisos… 

En casi cualquier rincón de los edificios presentes en Toledo podemos encontrar la presencia de figuras demoníacas, puestas allí, para a buen seguro prevenir a los visitantes y atemorizar, ya que bien pocos sabían leer, pero sí conocían la clásica figura que representa al maligno, proveniente de la tradición iconográfica románica que muy profusamente representó al Diablo como un ser deforme y amenazante.

La presencia en Toledo de tres culturas también influyó en dotar a la ciudad de la intensa presencia demoníaca. Los árabes le denominan Aroth o Maroth, los hebreos Husa o Ázael, loscristianos Belcebú, Satán, Lucifer, Abbatón, Asmodeo, Trifón, Sabbataal… Y era frecuente que los cristianos achacaran la presencia del maligno a los habitantes judíos de Toledo, dado el desconocimiento que éstos tenían de las recogidas prácticas religiosas hebreas (y en no pocas ocasiones alimentados por el fanatismo de los religiosos católicos)

Como vemos es intensa la presencia del mal en la ciudad. Invitamos al visitante que dedique algún rato de sus paseos a descubrir dónde se esconde el maligno… A buen seguro lo encontrará donde menos lo espere.

"LA MANSIÓN DEL DIABLO"

Para completar este artículo, nada mejor que una leyenda toledana, “La Mansión del Diablo”, en la que se nos narra cómo en el Barrio de San Miguel, cercano al Alcázar, y en noche de ánimas, bajo el lamento de los campanarios toledanos de media noche, en una negra casa situada en este barrio, con no poca tradición de “ocultista”, y enfrente de la parroquia de San Miguel, no muy lejos de la casa del Temple, “esa casa por las noches era del barrio el terror”, ya que en ella todos los vicios tenían ocasión: orgías, aquelarres, blasfemias, peleas, el juego y el robo, la usura y la estafa… “El Reino de Satanás en la noche toledana”. La casa estaba regentada por un judío y “un pendón”, él roído, ella vieja y el Diablo vivía con ellos dos…

En esta noche de muertos, casi amaneciendo finaliza la reunión macabra en la casa, y mientras todos van saliendo, repentinamente la casa arde en llamas, y pronto queda reducida a escombros, abrasando a la vieja y al judío, quedando enterrados con la maldad que en la casa habitaba.

“El vecindario despierto temblando de miedo mira aquel fuego tan violento, que el diablo sin duda atiza, y ve que en pocos instantes el caserón arruina, y cuando la aurora apunta, sólo es caliente ceniza. Así, la “Casa del Duende” que otros “del Diablo” decían, a fuego purificada después de su última orgía en una noche de ánimas, tocando a muerto, moría”.

* Extractos de la leyenda narrada en poesía por Jaime Tolomina Torner.
Fuente: http://www.leyendasdetoledo.com/index.php/toledo-oculto-y-misterioso/72-qel-reino-de-satanas-en-la-noche-toledanaq-el-diablo-y-toledo.html

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