lunes, 10 de agosto de 2015

Hechizos y Conjuros Toledanos

HECHIZOS Y CONJUROS TOLEDANOS

Toledo evoca una ciudad repleta de magia, leyendas, tradiciones y misterios. Tal y como se conserva la ciudad, no sería muy difícil en la actualidad estar en la misma calle por la que hace siglos alguna "hechicera" pasó camino de aplicar algún conjuro... Recopilamos algunos de los hechizos para enamorar utilizados en Toledo desde antiguo.

Una coplilla atribuida a Padilla se escuchaba hace siglos en Toledo:

Trescientas cincuenta calles
tiene la Imperial Toledo,
en cada una cien encantos,
y en cada encanto un portento.

A las artes mágicas se les llegó a conocer con el nombre de "scientia toledana", "ciencias toledanas" o "artes toledanas" (otros también las llamaban "ilusión toledana") debido a la cantidad de las mismas en la ciudad del Tajo y al gran número de personas que las practicaban. Incluso se tiene constancia de la existencia de una "Escuela de Nigromancia" de Toledo, bien atestiguada a través de las fuentes europeas desde comienzos del siglo XIII. 

En algunas rutas nocturnas por Toledo, durante la noche, se accede a la magia que contiene la ciudad... Mira aquí.

Cristianos, hebreos y musulmanes mantenían sus propias prácticas que hoy se denominarían "mágicas" y Toledo, al alojar a los tres credos, se convirtió en un punto muy fecundo de producción de este tipo de artes.

Linda maestra (1799) de Francisco de Goya. Fuente: Wikipedia

En Toledo, era notable la presencia de "hechiceras" que eran muy requeridas por cualquier vecino (pobre de solemnidad, noble o clérigo) para "solucionar" algún problema monetario, de salud pero sobre todo amoroso. Es difícil (según indica Blázquez Miguel) deslindar los vocablos de bruja y hechicera: "estas suelen ser mujeres que no tienen ningún poder especial, sino unos simples conocimientos que les han sido transmitidos por otra persona". 

La hechicera es una hija bastarda de la miseria engendrada por el deseo y cuyo fin es conseguir por medios supuestamente sobrenaturales lo que se desea. En general, todo se reduce a ciertas oraciones y ciertos ungüentos realizados con las más repugnantes materias que se habían de dar de comer o beber al hombre amado y que en alguna ocasión costó más de un disgusto a la que intentaba proporcionar el brebaje y al que lo tomaba (que probablemente podría llegar a caer muy enfermo)

Cuando no se podía conseguir el resultado amoroso esperado, lo que se buscaba es que ninguna otra mujer gozara de él (pues en la mayoría de los casos eran mujeres las que hacían un uso intenso de estos conjuros) y así, por medio de la "magia simpática", se intentaba "ligarle", es decir, dejarle impotente.

Otro caso son las denominadas "brujas", es decir, mujeres que han hecho un pacto con el diablo para hacer el mal.

Realmente era interesante la importante integración social de hechiceras, incluso brujas, pues muy pocos casos fueron juzgados por la Inquisición, dada la protección que la propia sociedad daba a estas prácticas y por lo extendidas de las mismas. La Inquisición tan sólo actuó en casos muy sonados o en prácticas que ya se salían de los "métodos" habituales que eran conocidos prácticamente por todos. Realmente, estas mujeres eran un miembro más de la localidad, como podía serlo el boticario o el sacerdote...

A continuación recopilamos alguno de estos "hechizos" que aún se conservan en documentos (y en la memoria de algunas personas) y que se utilizaban como hechizos, conjuros o encantamientos en la ciudad de Toledo:

HECHIZOS PARA ENAMORAR

Recopila de las Cuevas Torresano cómo hacían brebajes para enamorar y desenamorar las hechiceras en el siglo XVII, según lo anotado por el Tribunal de la Inquisición de Toledo:

Para enamorar:

Margarita de Borja, conocida bruja toledana, detalló el siguiente conjuro: Se cocerán tres corazones de ternero en vinagre y orines de mujer para quien pretendía atraer al hombre y en cada uno ponía tres clavos, tres agujas y tres alfileres... En esta operación se tardaba nueve días, pues utilizaba tres días para hacer cada corazón. Mientras se trabaja con ellos hay que recitar ciertos conjuros y hay que salir al corral de su casa entre las once y las doce de la noche a conjurar las estrellas, entregando los corazones a las personas por quien se había hecho.

Otro conjuro similar al anterior, con los corazones y para conseguir el mismo fin consistía en tirar al río Tajo el corazón ya cocido, "con lo cual no olvidarían jamás a la persona por quien se hacía" y para que fuera más eficaz el hechizo conjuraba un alma, y en una encrucijada de caminos echaba cinco docenas de ochavos que "luego se los llevaban los diablos sin esperar que cayesen en el suelo".

Otra bruja, llamada Antonia de Mejía utilizaba también corazones de animales para conseguir el mismo efecto. En su operación se valía tan sólo de uno de los corazones, esta vez de carnero negro, al que le clavará unos alfileres y le pondrá a cocer en un puchero que contiene vinagre y sal.

Inés Rodríguez, con la finalidad de enamorar, utilizaba un conjuro que será la oración de la estrella, que se repite con algunas variantes en varios procesos inquisitoriales. Se tiene constancia de estas "oraciones a las estrellas" desde principio del siglo XVI en la Inquisición toledana. La versión de Inés era la siguiente:

"En esta mano yo te conjuro estrella
la más alta y las más bella que en el cielo está
como conjuro uno conjuro dos
como conjuro tres conjuro cuatro (hasta nueve)
todas nueve os juntaréis
por el río Jordán pasaréis
por el monte Olivete entraréis
y el cuchillo de cachas negras me buscaréis
y por las muelas de Barrabás y Satanás le moeleréis
tres varitas de mimbre negra me cortaréis
tres clavos sean los dos en el corazón
y el otro en la cabeza"

Esta oración se decía en la ventana y mirando una estrella.

Otro conjuro que Inés hacía era el siguiente: tomaba un grano de sal y lo echaba en agua diciendo "así como esta sal se deshace en el agua se deshaga el corazón de fulano para que me quiera bien".

Antonia de Mejía utilizará este conjuro echando las habas:

"Conjúroos habas
por San Pedro y San Pablo
y con el apóstol Santiago
con el portal de Belén
en la casa santa de Jerusalén
con el mar y las arenas
con el cielo y las estrellas
que si fulano me quiere salga conmigo junto
y si no me vuelva las espaldas y salga con otra mujer"

Esta oración se recitaba con dos habas en la boca, una macho y otra hembra.

HECHIZOS PARA DESENAMORAR

Josefa Carranza, por medios de unos pucheros y por ciertos polvos conseguirá ese efecto. Pondrá este recipiente por tres días en la casa de la persona a la que se quería aborrecer. Esta misma utilizará un "vinagrillo", que hacía una hechicera amiga suya, y con él rociaban la casa de la persona indicada.

Ana de Miranda, que estaba enamorada de un clérigo, hizo un hechizo en compañía de Ana de la Cruz, para que éste abandonara a su amante. El hechizo fue: "orinó en un puchero, al echarlo dijo algunas palabras que no entendieron y echaron sal en la orina y se lo dieron a una persona para que lo derramase en el zaguán del amante para que, pisándolo, le aborreciese".

Las sustancias repulsivas, como observamos, pretendían causar el mismo efecto de repulsa en la voluntad de las personas a las que se deseaba desenamorar.

HECHIZOS PARA ATRAER EL AMOR

Margarita de Borja, para saber si una persona amaba a otra, ponía un rosario en forma de cruz en la mano y se lo pasaba a la otra mano diciendo unas palabras; si el rosario se movía era buena señal. La acusación inquisitorial anotó en alguno de los procesos: "y luego que dijo las palabras empezó el rosario a andar muy deprisa".

María Castellanos, para saber si la correspondían en amores barajaba los naipes y decía:

"Conjuroos naipes
con Adán y Eva
con el clérigo que la misa celebra,
con el norte y los marineros guía,
y que me digas la verdad
si es que fulano me quiere bien
que salgamos juntos".

BIBLIOGRAFÍA 

Blázquez de Miguel, J. (1986). La Inquisición en Castilla-La Mancha. Madrid: Servicio Publicaciones Universidad de Córdoba.
Moreno Nieto, L. (1995). Toledo: sucesos, anécdotas y curiosidades. Toledo: Zocodover.
Perezagua Delgado, J. (2008). El tribunal de la Santa Inquisición de Toledo. Toledo: Covarrubias.
Rodríguez Bausá, L. (2003). Toledo insólito. Ensayo sobre lo mágico, oculto y misterioso. Toledo: Bremen.
Ruíz de la Puerta, F. (2010). Historia de la Magia en Toledo. Toledo: Ediciones Covarrubias.

Escrito por Juan Luis Alonso Oliva
Fuente: http://www.leyendasdetoledo.com/index.php/articulos/oculto-y-misterioso/6001-hechizos-conjuros-toledanos.html

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