lunes, 19 de octubre de 2015

Héroes Toledanos: La Orden de San Fernando (y II)

Se publicaron el segundo y tercero en 1815, tras el regreso de Fernando VII, quien modificó algunos aspectos que no le complacieron por oponerse al poder absoluto que acababa de recuperar (la Orden cambió el título de Nacional por el de Real y Militar, y el Rey dejó de ser Gran Maestre de la misma para convertirse en su Jefe y Soberano); las condecoraciones quedaron reducidas a cinco:

- Cruz de 1 a clase, Sencilla: para premiar servicios distinguidos de jefes y oficiales.
- Cruz de 2a clase, Laureada: para premiar acciones heroicas de jefes y oficiales.
- Cruz de 3a clase, Sencilla, más una Placa: para premiar servicios distinguidos de generales y brigadieres.
- Cruz de 4a clase, Laureada, más una Placa: para premiar hechos heroicos de generales y brigadieres. 
- Cruz de sa clase o Gran Cruz: para premiar los hechos distinguidos de los generales en jefe.
- Cruz de Plata, Sencilla o Laureada: para premiar a las clases de tropa.

 El tercer reglamento se mantendría vigente hasta la aparición de uno nuevo en 1862, pero antes sufriría importantes modificaciones en 1856, dirigidas a que la Cruz de San Fernando recuperase su anterior prestigio, perdido en ocasiones por haber sido concedida por hechos de carácter político.

Con dicho fin, y entre otras cosas, se diseñó un nuevo tipo de condecoración, en el que la imagen de San Fernando se sustituyó en las Placas de la y 2a clase por cuatro espadas formando una cruz, ofreciéndose la permuta de las mismas por las del modelo anterior, siempre que se hubiesen ganado por un hecho de armas, quedando los paisanos excluidos del canje (Fig,s. 8 y 9). 

En 1862 se aprobó el cuarto reglamento, que, con algunas modificaciones introducidas en 1875 y 1909, se mantendría vigente hasta 1920. En el mismo quedaban recogidos los beneficios que llevaba anejos la Cruz de San Fernando, además de la pensión:

aumento de la edad de retiro, preferencias para los ascensos y para ocupar determinados destinos, tratamiento superior al que le correspondiese por su empleo, lugar destacado en las formaciones, exención de trabajos mecánicos a la tropa, y otros.

Desde que en 1908 se creó el Museo de la Infantería en el Alcázar, sus salas sirvieron para exponer multitud de recuerdos y objetos relacionados con los Caballeros de la Orden de San Fernando, verdaderas reliquias que debían de servir de acicate para los jóvenes cadetes que se educaban en el antiguo palacio de Carlos V, entre ellos los pergaminos dibujados por renombrados artistas, que recogían el hecho y un retrato del héroe (Fig. 10).Fig.8 Fig.9 

El reglamento de 1920 introdujo un importante cambio al suprimir las recompensas por acciones distinguidas -Cruces de 1 a y 3a clase-, conservando tan sólo la Gran Cruz y la Cruz Laureada para premiar los hechos heroicos protagonizados por todas las clases militares, desde soldado a general, a la que se le dio un nuevo diseño (Fig. 11), conservándose la efigie de San Fernando exclusivamente en la condecoración de la Gran Cruz. Para sustituir a las Cruces Sencillas se creó la Medalla Militar, destinada, por tanto, a recompensar las acciones distinguidas.
Nuevos reglamentos aparecieron en 1925 y 1978, adoptando en este último la placa de la Gran Cruz igual diseño a la de la Cruz Laureada, distinguiéndose únicamente en el color del esmalte de las espadas, oro en lugar de rojo.

Resulta llamativo que el ejército carlista mantuviese la Cruz de San Fernando como la principal recompensa por acciones de guerra durante las tres guerras civiles que libró en el siglo XIX, mientras el ejército rojo renunció a ella durante la última guerra civil, creando en su sustitución la Placa Laureada de Madrid (Fig. 12).

El octavo, y último reglamento, se publicó en el año 2001, siendo las principales novedades en él introducidas las siguientes:

- La Cruz Laureada podría concederse no sólo por hechos de guerra, sino también por aquellos otros cometidos durante las misiones de fuerzas internacionales, bastando que se realizasen durante conflictos u operaciones militares que implicasen o pudiesen implicar el uso de la fuerza armada

- Se podría conceder la Cruz a todo miembro de las Fuerzas Armadas o del Cuerpo de la Guardia Civil que llevase a cabo una Fig.I0  acción o hecho de naturaleza tan sobresaliente que se considerase merecedor de la misma

- Se ampliaba la concesión de la Laureada al personal civil que prestase servicios en las Fuerzas Armadas, en virtud de orden competente y dentro de fuerzas militares organizadas

- Se incorporó a la Orden de San Fernando todos los militares con vida que poseyesen la Medalla Militar -actualmente 73

- El paso inexorable del tiempo ha hecho que en estos momentos se encuentre entre nosotros un único Caballero Laureado, el general don Adolfo Esteban Ascensión, perteneciente al Arma de Caballería, pero los archivos de la Orden de San Fernando conservan los nombres de los héroes que desde aquel lejano año de 1811   Fig.ll Fig. 12 

se convirtieron en un ejemplo imperecedero para las generaciones de militares españoles que continuaros su labor. De entre esa relación de héroes reflejamos a continuación un sencillo extracto de la vida de algunos -estamos seguros de que faltan muchos de ellos- de aquellos que guardan una íntima relación con la provincia de Toledo, por haber nacido en ella o por haber elegido, tras años de infatigable lucha, a alguna de sus poblaciones como lugar de merecido descanso, quizá por haber contraído matrimonio con alguien del lugar. Helos aquí relacionados alfabéticamente.

JOSÉ LUIS ISABEL SÁNCHEZ
Numerario 
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2013/12/files_toletum_0048_06.pdf

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