miércoles, 14 de octubre de 2015

Leyenda de la Calle de la Campana

Esta Leyenda de Toledo, la de La Calle de La Campana, nos llega de pluma del Individuo correspondiente de La Real Academia de La Historia Don Juan Moraleda y Esteban y dice así... 

Un día de esos de intenso calor de la Imperial Ciudad, en agosto del año 1520, un grupo de nobles reunidos buscando el fresco de los Claustros de la Catedral de Toledo no paraban de cuchichear entre ellos y de dar cuenta de que algo estaban tramando.

No era otra cosa, que intentar reunir las suficientes armas para alzarse en rebelión contra el emperador, "que intentaba posponer los planes de los castellanos".

La revuelta parecía que pronto tendría su inicio, ya que todo estaba preparado. Un grupo con bastantes hombres portando armas y el valor necesario para llevar a cabo tales fines no era suficiente.

Se necesitaban cañones para combatir contra las baterías del "Rey de Romanos" hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso, que custodiaban la entrada de la ciudad. 

Con la idea fija de continuar con la revuelta, el cabecilla se encaminó, con otros tantos, hacia la Iglesia de San Lucas y la Iglesia de Santo Tomé, para descolgar las campanas y con ellas hacer los cañones que necesitaban.

"La Empresa es Justa" dijo el que encabezaba el grupo en lo alto de la torre al intentar descolgar la pesada campana. En ese instante la mayor de ellas se vino abajo y calló desde la alta torre al inicio de la calle, desde ese día, se la conoce a esta calle por el nombre de La Calle de la Campana.

Textos : Pedro Izquierdo.

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