domingo, 8 de noviembre de 2015

La Sillería Baja del coro de la Catedral de Toledo: Tableros de los respaldos (y IV).

En 1488 los reyes encargaron al marqués de Cádiz y a otros caballeros fueran con sus gentes de guerra a cercar la ciudad de Vera. Puestos en contacto con el alcaide y con los moros notables del lugar obtuvieron su rendición sin pelea. 

En el relieve don Fernando montado a caballo escucha al alcaide moro arrodillado ante él al tiempo que señala a un caballero situado a su derecha (probablemente el marqués de Cádiz.

En 1489 tuvo lugar la campaña más dura y costosa de la guerra de Granada. Los partidarios del Zagal resistieron seis meses en Baza y sólo se entregaron ante la perseverancia de los sitiadores, ante la intimidación del uso de la artillería y en palabras de Mata Carriazo cuando inesperadamente el Zagal se rindió "tal vez deseando para sí las ventajas que esperaban conseguir los traidores de su corte"; añade el historiador que "si algunos moros salían de la ciudad sitiada y vendían sus informes, también se metían en ella algunos malos cristianos, desesperados de las penalidades del cerco, disidentes o aventureros, que a su vez rendían informes de la situación del real". 

En el relieve en primer término, ante la tienda real, una bombarda y unos proyectiles; en el lado izquierdo tres moros ancianos salen de la ciudad a rendir la plaza al rey Fernando que monta a caballo a la brida [estribos largos]cubierto por armadura y manto.

Al mismo tiempo que se firman las capitulaciones para la entrega de Baza, se hacen las de Guadix, Almería y otras plazas que obedecían al Zagal.

Las de Almería fueron quizás las más generosas; sus habitantes entraron bajo el amparo real y se les respetaron sus bienes personales, su ley religiosa, ..., llegando a respetárseles incluso lo que tomaron en cabalgadas por tierras de cristianos. 

En el relieve se representa la entrada de don Fernando en la ciudad; el Zagal, seguido de otros dos moros, se dirige al rey. En la parte inferior izquierda del dorsal unas ondas de mar y unos barcos confirman es una plaza marinera; sobre una de las torres la inscripción "almaria" ratifica se trata de Almería.

En la sillería toledana existen otros dos tableros que se refieren también a Almería. Señala Carriazo que "la gloria militar suele costar muy cara, y ... los gastos de esta campaña ... fueron innumerables" (así, p.e., a los trompetas Juan de Ávila y Juan de Alcántara, a su regreso de las tierras de Almería se les abonaron sus quitaciones anuales que suponían 15.000 maravedís cada; como referencia una candela de cera blanca de una libra costaba 40 maravedís).

En el relieve se muestran las murallas de una fuerte ciudad donde destaca un edificio de gran cúpula que podría ser la mezquita mayor y que para el viajero Jerónimo Münzer era uno de los templos más hermosos del reino de Granada; un jefe musulmán, quizás el Zagal, se inclina para besar el pie del rey don Fernando situado delante de la reina y de la infanta Isabel que habla con un caballero.

Dos relieves que se alejan de la estructura general son los que representan el cerco de Granada. En uno de ellos en primer plano se muestra un campamento cristiano en el que aparecen una serie de tiendas de campaña. 

La escena se corresponde con el Real de la Vega; según escribía el bachiller Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios "... el rey e la reyna e el príncipe e infantas e damas e señoras tenían sus tiendas e possadas en lo más fuerte e seguro de real...". 

Figuran en el relieve seis tiendas circulares de cubierta cónica -a la puerta de una de las cuales una dama vestida con falda verdugada charla animadamente con un soldado-, dos de planta rectangular y cubierta a cuatro aguas -la que se adorna con dos escudos en su cubierta podría ser de las que el cronista Fernando del Pulgar contaba "... para curar los feridos e dolientes la reina embiaba siempre a los reales seis tiendas grandes e las camas e ropas necesarias para los feridos y enfermos ..., y estas tiendas con todo este aparejo se llamava en los reales el Hospital de la reyna"-, y una construcción de la que sobresale una especie de columna o torre y que según García Pulido y Orihuela podría representar la torre vigía utilizada por los Reyes Católicos en su parte inferior como torre de mando.

En el mismo relieve, a la derecha, aislado del campamento por un foso figura un recinto amurallado: es el Real de Santa Fe; comenzó a construirse una vez que el Real de la Vega estuvo fortificado y que disponía de una cierta estructura.

Como a los Reyes Católicos -según cuenta el anónimo continuador de la crónica de Pulgar-, "... parescióles cosa muy dificultosa é casi imposible la permanencia del Real, é por este respecto, ..., mandaron hacer una villa de muy buena cerca é muy buenas cavas, e con muy buenos baluartes ..."; de esta forma, si la duración del cerco se prolongaba y por la llegada del invierno hubiera que levantar el Real de la Vega, las tropas podrían permanecer en Santa Fe y seguir hostilizando a la ciudad de Granada. 

Y Alonso de Santa Cruz en su "Crónica de los Reyes Católicos" cuenta que "... de día y de noche, hicieron los muros y torres y cavas y puertas, y otras cosas necesarias: todo dentro de ochenta días. 

Y así mesmo la población de casas. En el interior del recinto se distinguen una calle longitudinal que arranca de la puerta de entrada de la fortaleza y dos transversales ; en el centro se identifica la iglesia con una espadaña de una sola campana, probablemente la iglesia provisional que se construyó mientras se levantaba la ciudad.

Un puente levadizo con su barbacana donde vigila un soldado separa el recinto amurallado de Santa Fe del campamento del Real de la Vega. En la parte superior izquierda del relieve, sobre un cerro, se ve una ciudad amurallada con un castillo en lo alto: es Granada; tres pequeñas torres semiderruidas en un pequeño montículo podrían aludir al ruinoso Palacio de los Alijares. 

El tablero en opinión de Carriazo representa el cerco a Málaga con la salida que hicieron los moros al campamento en mayo de 1487; actualmente, sin embargo, se considera que en el dorsal se reproduce -como aquí se ha asumido-, el Real de la Vega y el Real de Santa Fe con la ciudad de Granada al fondo.

Si el relieve anterior está situado en el lado izquierdo de las escalerillas que ascienden a la silla del arzobispo el último tablero del ciclo aparece colocado en el lado derecho de las mismas. 

Dos tercios del relieve están ocupados por una vista de la ciudad, en la que se distinguen tres áreas: la Medina atravesada por el río Darro [elipse roja], el barrio extramuros del Albaizín [pentágono verde] y la ciudadela de la Alhambra [rectángulo azúl].

En el otro tercio del tablero se sitúa la escena de la rendición: Boabdil, extiende al rey don Fernando la llave de su reino. A don Fernando equipado con armadura se le representa montado en un caballo enjaezado -con la mano derecha sujeta las riendas y con la izquierda empuña el cetro-, mientras Boabdil -vestido con ropas orientales-, apoya su rodilla en tierra. 

Escribía Pulgar, o su anónimo continuador: "El rey e la reyna, a dos días de enero, partieron del real con toda la hueste, la vía de Granada. La reyna y el príncipe e la infanta doña Juana se pusieron en un cerro cerca de Granada, y el rey con la gente junto de la cibdad, ..., adonde salió el rey moro, e le entregó las llaves,...". 

La escena del dorsal de la sillería de Toledo es una representación simbólica pues según Cifuentes los Reyes y un conjunto de caballeros "ricamente ataviados con muchas marlotas y aljubas de brocado y seda" (vestiduras moriscas) recibieron a las puertas de Granada a Boabdil quien, según Medina de Mendoza, hizo amago de descender de su cabalgadura "sacó un pie del estribo, y con la una mano se quitó el sombrero, y la otra puso en el arçón como estaba concertado;..."; es decir, la escena del relieve lo que realmente muestra es la conversión de los árabes en vasallos del rey de Castilla y el reconocimiento de su soberanía.

El 25 de noviembre de 1491 se firmaron las capitulaciones para Granada, y el 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos entraron en posesión de la ciudad. Según Ladero Quesada "hubo amnistía, liberación gratuita de cautivos, emigración subvencionada a África para muchos miles de granadinos que lo desearon, respeto a la propiedad, a la vivienda y a la libertad de trabajo, a la fe religiosa y a su práctica, al ordenamiento jurídico y administrativo interno de los musulmanes. 

Boabdil recibió un amplio señorío hereditario en la Alpujarra, que abandonó en octubre de 1493, cuando marchó a Fez, y 30.000 doblas de oro, que equivalían a las rentas de Granada y su entorno durante un año al menos, ...".

La sustitución posterior de las capitulaciones por una alternativa de integración religiosa o por una exclusión forzosa de los musulmanes es ya posterior al ciclo histórico de los relieves de la sillería baja del coro de la catedral de Toledo.

BIBLIOGRAFÍA.
-Hector Luis Arena, "Las sillerías de coro del maestro Rodrigo Alemán", BSAA t. XXXII, Valladolid 1966.
-Manuel de Assas, "Album artístico de Toledo", Madrid 1848.
-Luis José García Pulido y Antonio Orihuela Uzal, "La imagen de Santa Fe (Granada) en la sillería del coro bajo de la catedral de Toledo", A.E.A. LXXVII, Madrid 2004.
-Dorothee Heim, "Rodrigo Alemán und die Toledaner Skulptur um 1500", Kiel 2006.
-Dorothee Heim, "Instrumentos de propaganda política borgoñona al servicio de los Reyes Católicos: los relieves de la guerra de Granada en la sillería de la catedral de Toledo", en "El intercambio artístico entre los reinos hispanos y las cortes europeas en la Baja Edad Media", León 2009.
-Dorothy y Henry Kraus, "Las sillerías góticas españolas", Madrid 1984.
-Miguel Ángel Ladero Quesada, "La conquista de Granada", en cat. exp. "Ysabel. La Reina Católica. Una mirada desde la Catedral Primada", Toledo 2005.
-Juan de Mata Carriazo, "Los relieves de la guerra de Granada en el coro de Toledo" [A.E.A. 1927], ed. "En la frontera de Granada", Sevilla 1971.
-Juan de Mata Carriazo, "Historia de la guerra de Granada", en "Historia de España" fundada por R. Menéndez Pidal t. XVII, Espasa-Calpe Madrid 1983.
-Louis Maeterlinck, "Les stalles de la cathédrale de Tolède: La conquète de Grenade, par Rodrigo Alemán", Paris 1910.
-Isabel Mateo Gómez, "Temas profanos en la escultura gótica española. Las sillerías de coro", Madrid 1979.
-Jerónimo Münzer, "Itinerarium sive peregrinatio per Hispaniam", ed. José García Mercadal, "Viajes de extranjeros por España y Portugal", t.1, Salamanca 1999.
-Felipe Pereda, "El "antiguo oficio de la caballería": La representación de la majestad ecuestre en la sillería baja de Toledo", en cat. exp. "Ysabel. La Reina Católica. Una mirada desde la Catedral Primada", Toledo 2005.
-Felipe Pereda, ""Ad vivum?": o como narrar en imágenes la historia de la Guerra de Granada" [versión con "añadidos" de la presentada en el 14ª CEHA de Málaga], en "Reales Sitios" nº. 154, Madrid 2002.

NOTAS.

-Los textos que acompañan esta colección de fotografías de los relieves sobre la guerra de Granada situados en las sillas bajas del coro de la catedral de Toledo no pretenden ser sino unos "pies de foto". El lector interesado por el tema deberá dirigirse a textos más completos; mi recomendación es la "Historia de la guerra de Granada" de Juan de Mata Carriazo, que forma parte (la tercera) del tomo XVII de la "Historia de España" en la colección fundada por Ramón Menéndez Pidal (ed. Espasa-Calpe). Además para no alargar más el número de "posts" no se han incluido fotografías de los 54 tableros sino tan sólo de algunos elegidos arbitrariamente.

-Las cuatro crónicas contemporáneas con la guerra de Granada -empleadas, entre otra documentación, por Mata de Carriazo-, son las de Fernando del Pulgar, "Crónica de los Reyes Católicos", Mosén Diego de Valera , "Crónica de los Reyes Católicos", Alonso de Palencia, "Annales belli Granatensis" ("Guerra de Granada" en versión española de Paz y Meliá) y Andrés Bernáldez, "Historia de los Reyes Católicos".

-El desarrollo de la conquista de una plaza en más de un relieve de la silleríaprobablemente se debiese a que el número de asientos necesarios para los canónigos era superior al numero de ciudades o villas en la guerra con una cierta importancia histórica; Rodrigo Alemán tuvo que recurrir al "relleno" mediante esta argucia o con el empleo de escenas sin ninguna inscripción.

-Los cincuenta asientos de la sillería baja del coro estaban destinados a los canónigos extravagantes, a los capellanes de coro y de Haro y a los prebendados achacosos; los cantores profesionales se sentaban frente a los facistoles.

Publicado por Luis Planas Duro
http://esculturacastellana.blogspot.com.es/search/label/Siller%C3%ADa%20de%20coro%20de%20la%20catedral%20de%20Toledo

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