miércoles, 11 de enero de 2017

En abril de 1929, «Hombre mosca» malherido escalando una fachada de Toledo

«Hombre mosca» malherido escalando una fachada de Toledo

En abril de 1929 recaló en la capital el portugués Néstor López con la pretensión de escalar una de las fachadas más altas de la ciudad, la del edificio del Banco Central en la calle Comercio
Mítica escena de la película «El Hombre Mosca» protagonizada por Harold Lloyd

Aunque rodada unos años antes, la famosa película «El Hombre Mosca», protagonizada por Harold Lloyd, no fue estrenada en España hasta 1926. Sus primeras exhibiciones tuvieron lugar en Barcelona, llegando luego a Madrid. El éxito fue tal, que en los cines Callao y San Miguel, donde se proyectaba, se instaló una estación retransmisora para que en otro local cercano, quienes no conseguían entradas pudieran escuchar las risas y gritos de emoción de cuantos disfrutaban con las peripecias del famoso cómico. Su escena colgado de las agujas de un reloj contribuyó a que numerosos «hombres-mosca», o «escalatorres» como se les conocía hasta entonces, recorrieran las ciudades españolas trepando o encaramándose por altas fachadas. A la ciudad de Toledo también llegaron algunos de estos singulares artistas callejeros.



En abril de 1929 recaló en la capital el portugués Néstor López con la pretensión de escalar una de las fachadas más altas de la plaza de Zocodover. Días antes a ejecutar su hazaña concedió una entrevista a «El Castellano», donde contaba que se había iniciado en esta actividad desde niño, pues debía trepar por el muro que cercaba su quinta familiar, en Oporto, para poder bañarse en las aguas del Duero. «Un buen día –relataba- subí los pilares del puente de San Luis y el éxito que ello me proporcionó decidió mi vocación de acróbata». Poco después, en presencia del presidente de la República portuguesa, ascendió a la Torre de los Clérigos, que con sus 76 metros está considerada como la más alta de Portugal, y a partir de ahí comenzó a viajar por el mundo haciendo gala de su pericia: Madrid, Berlín, París, Lisboa, Bruselas,....

Y así, precedido de gran fama, llegó a Toledo, donde desde las páginas de «Heraldo Toledano» le recibieron con efusivos versos: «Escalatorres que subes / por el friso y la cornisa, / ¡sube aprisa! / Encarámate a las nubes; / saluda desde la altura. / A los que te llaman loco / ¡qué bien les viniera un poco / de tu original locura! / Trepa, avanza; / ízate en el rascacielo, Don Quijote, Sancho Panza / boquiabierto, está en el suelo!». A pesar de estos líricos elogios, su actuación, según se desprende de los comentarios periodísticos, apenas quedó reducida a un reparto de octavillas publicitarias, desde la altura, de un conocido comercio de la capital.

Portugués fue también Arminolo Massa Vaz, quien está considerado como uno de los «hombres mosca» más formidables de aquellos años y cuyas arriesgadas actuaciones eran glosadas en la prensa de la época. Una de las más celebradas fue la ascensión al tejado de la Casa Segura, en la Plaza de Cataluña de Barcelona, en diciembre de 1930, ante miles de espectadores.

El acróbata portugués Armonilo Massa Vaz, durante su escalada a la fachada de la Casa Segura en Barcelona (Fotos, Gabriel Casas / Galobardes / ANC)

Este escalador era todo un personaje, presentándose ante sus admiradores ataviado con una camisa sobre cuyo pecho llevaba cosida, a modo de bandera pirata, una calavera y dos tibias. Con semejante atavío, el 30 de marzo de 1931, afrontó el reto de escalar la fachada del edificio del Banco Central, en la calle del Comercio de Toledo.

Inaugurada a principios de 1923, la sucursal de esta entidad bancaria abría sus puertas frente al conocido Café Español. Su proyecto había sido desarrollado por Isidro de Benito Domínguez, reconocido arquitecto alineado con el movimiento modernista y autor de notables edificaciones en Santiago de Compostela y Ávila. Su fachada, de cuatro plantas, presentaba numerosos balcones y una artística entrada, en las que desatacaban sus herrajes y adornos metálicos, obra de los artistas madrileños Alonso y Garriga.Fachada del Banco Central de Toledo, inaugurada en 1923, en la calle del Comercio- (Foto, Rodríguez. AHPTO)

Desde la cinco de la tarde gran número de toledanos se concentró ante tal fachada,extendiéndose por la plaza de Zocodover y calles aledañas. Guardias de seguridad y municipales «trabajaban sin descanso» para que no se entorpeciese el tráfico rodado. El espectáculo no precisaba entrada y sólo se recogía la voluntad. Una hora después, tras haberse recaudado la cantidad de quince pesetas y veinte céntimos, Massa Vaz comenzó su escalada.

«Con agilidad atlética –se relataba en El Castellano- e imitando a los felinos, dio el señor Arminolo un estupendo brinco y siguiendo las aristas de la fachada se encaramó rápido sobre la marquesina de la puerta principal del referido banco». Todo presagiaba que el espectáculo complacería a los toledanos, pero al pisar sobre unos los hierros de la referida marquesina, el mismo cedió y la pierna del portugués atravesó uno de los cristales de la mampara, sufriendo desgarros en ropa y músculos. Quienes presenciaban la hazaña percibieron claramente que el «hombre mosca» estaba sangrando, pero él, trabajosamente, continuó la ascensión. Los asistentes comenzaron a gritarle que abandonase el intento. Alcanzado el segundo piso, se introdujo por uno de los balcones de la casa, de donde salió a los pocos minutos acompañado por unos guardias municipales camino de la Casa de Socorro, para ser atendido de una herida cortante en la región rotuliana izquierda. Mientras le curaban, numeroso público esperaba a las puertas del establecimiento asistencial para conocer el alcance de los daños sufridos. Para evitar las aglomeraciones Massa Vaz fue sacado del dispensario por una puerta accesoria, trasladándose al alojamiento donde le esperaba su esposa.

Repuesto de sus heridas, Arminolo prosiguió su gira por toda España y pocos días después de estar en Toledo actuó en la localidad malagueña de Antequera, donde subió a lo alto de edificio de su ayuntamiento. Una vez allí, y como en aquellos días España se encontraba a las puertas de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, desplegó una bandera roja animando a los asistentes a votar a la candidatura republicana local. Su gesto derivó en enfrentamientos entre los defensores de la monarquía y sus críticos.Cartel publicitario de las exhibiciones de Fermín Arrudi en tierras francesas

Para concluir esta entrega de los esbozos, recordar la presencia en Toledo de otro famoso personaje que a finales del siglo XIX también recorría el país mostrando sus extraordinarias cualidades. En el otoño 1894, Fermín Arrudi, conocido como el «gigante aragonés», se exhibió en el portal número 8 de la Plaza de Zocodover. A sus veintitrés años medía 2,17 metros de altura y pesaba 152 kilos. Había nacido en la localidad pirenaica de Sallent y tras dedicarse a la agricultura y la caza (se decía que había matado un oso con sus propias manos), optó por ganarse la vida asombrando al público. 

En el«Diario de Toledo» se afirmaba que nadie podía mirarlo por encima del hombro y que sus botas costaban nueve duros cada una, perdiendo dinero el zapatero por tanto material como necesitaba para elaborarlas, precisándose siete varas de tela para hacerle una camisa y aprovechando la «cogolla» de un pino para fabricarse un bastón. «Dice –se añadía- que en el último año ha crecido dos dedos, y si no lo deja, podrá tirar de las narices al San Cristóbal de la Catedral sin emplear escalera...». Como fin de fiesta a su estancia en Toledo, se anunciaba que el 6 de noviembre haría su última exhibición, presentándose ante el público vestido con elegante frac, sombrero de copa y portando un monumental bastón. Todo ello podría verse al módico precio de quince céntimos.

Cuando en 1913 Fermín Arrudi murió, a la edad de cuarenta y tres años, aún había crecido más. Alcanzó la altura de 2,29 metros y viajó por todo el mundo asombrando a cuantos le veían, entre ellos los visitantes a la Exposición Universal de París celebrada en 1900. Amenizaba sus actuaciones tocando todo tipo de instrumentos y cantando jotas. Se calcula que gracias a ello logró reunir una pequeña fortuna, unos 20.000 duros de aquella época, que le permitió vivir cómodamente sus últimos años en Sallent.

ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN - @eslubian Toledo
03/01/2017 20:52h - Actualizado: 03/01/2017 21:29h.
http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-hombre-mosca-malherido-escalando-fachada-toledo-201701032052_noticia.html

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