domingo, 15 de julio de 2018

La Encomienda del Corral de Almaguer (Año 1498) (y II)

La Tercia de Lopera tras su restauración, muy similar a la de Corral

A las dos preguntas dixo que tiene noticia y sabe las dichas casas de palacio contenidas en la pregunta, porque este testigo las ha visto y estado muchas veces de treinta años a esta parte, y porque este testigo ha tenido arrendada la dicha encomienda y la ha tenido en su poder, y por esto lo sabe.

A las tres preguntas dixo que la sabe como en ella se contiene, porque este testigo ha que tiene la dicha encomienda arrendada e goza de la dicha casa veinte años, e sabe que en ella no hay edificio que, ni el comendador ni otra persona de menos arte e manera, puedan vivir en ella.

 Y para tener pan no está ninguna cámara de la dicha casa para sostenelles, porque están de madera vieja y tan flaca, que toda se hunde de que le echan pan. Y las paredes que tiene están de la misma manera para se hundir. Y por esto lo sabe.

A las quatro preguntas dixo que lo sabe como en ella se contiene, por lo que dicho tiene en las preguntas antes desta, y porque la dicha casa está toda enbarazada de la parte del sol, porque se lo quita la casa de la tercia, por manera que para verse de alzar como convenía, se habrían de gastar más de los mil ducados y para hacer que la dicha casa sí fuese de provecho. Y porque este testigo todo de inspiriencia lo ha visto e lo sabe.

A las cinco preguntas dixo que la sabe como en ella se contiene, porque los comendadores que han sido y son de la dicha encomienda, no tienen posibilidad de los maravedíes de la dicha encomienda e media annata della para edificar la dicha casa segund conviene y para que nadie pueda vivir en ella como hoy está, no tiene disposición la dicha casa para ello, porque, como dicho tiene, está vieja, mala e umbría.

Y por esto le paresce a este testigo que le conviene a la encomienda e comendador della vender la dicha casa e, con los maravedíes que por ella dieren y con los maravedíes de la media annata, se puede comprar otra buena casa o edificar de nuevo, en una parte de la villa donde el dicho comendador pueda vivir y tener sus diezmos. Y por esto lo sabe

A las seis preguntas dixo que la sabe como en ella se contiene, porque en la dicha villa hay casas edificadas buenas que se le venderán al dicho comendador, en que honestamente pueda vivir y hay sitios en muy buena parte de la villa, donde se puedan edificar unas muy buenas casas donde pueda vivir honestamente. Y porque es cosa notoria lo sabe.

A las siete preguntas dixo que este testigo sabe que a ningún vecino de la dicha villa ni a otra persona particular pueda venir perjuicio, antes como dicho tiene, es útil e provechoso venderse la dicha casa como dicho tiene.

Ítem dixo que lo que dicho e aclarado tiene, es público e notorio a este testigo. y es la verdad so cargo del juramento que hizo. E firmó de su nombre. Juan Collado

Y el dicho Juan de Carrascosa, vecino de la dicha villa del Corral de Almaguer, testigo jurado e preguntado por las preguntas del dicho interrogatorio, dixo e aclaró lo siguiente:

A la primera pregunta dixo que este testigo no conosce al dicho don Lorenzo Manuel, comendador desta villa, salvo al dicho Pedro Collado, porque es vecino desta villa.

Fuéronle fechas las preguntas generales de la ley, e dixo que no incurre en ninguna dellas, y que será este testigo de edad de treinta e cinco años poco más o menos.

A las dos preguntas dixo que sabe que las dichas casas de palacio contenidas en la dicha pregunta, que son anexas a la encomienda desta villa del Corral, e sabe que están alinde de las casa del bastimento desta villa y de los otros linderos contenidos en la pregunta, porque ha estado en ellas muchas veces. E por esto lo sabe.

A la tres preguntas dixo que lo que sabe de la dicha pregunta es que la dicha casa de palacio que dicen que es de la encomienda desta villa, es una casa vieja e antigua e los edificios que en ella hay fechos, son muy viejos y es casa vieja y umbría e muy inútil, y porque lo ha visto de vista y es pública cosa lo sabe.

A las quatro preguntas dixo que lo sabe como en ella se contiene, porque como dicho tiene, la dicha casa e suelo della es umbría y está a la orilla del lugar de la villa y fuera de la conversación de la gente. Y que sabe que es muy umbría porque la casa del bastimento que está junto con ella, e la iglesia por otra parte, son altas e le quitan el sol.

Y no es suelo para edificar ni vivir en ella ningún hombre de manera, porque la villa está mudada de lo que solía ser, y está toda la población de la otra parte de la iglesia y la dicha casa se queda sola y sin conversación. Y porque este testigo lo ha visto, lo sabe.

Plano que recoge la planta de las viejas casas de la Encomienda, a partir de una foto aérea de los años 80

A las cinco preguntas dixo que lo sabe como en ella se contiene, porque como dicho tiene, el suelo de la dicha casa no es bueno y es umbrío e frigidísimo y en la villa se hallarán solares buenos donde se puedan edificar otras casas para la encomienda y aún a menos costa, y que fuesen más honrosas y provechosas para el comendador della y aún para el pueblo, porque las casas de la dicha encomienda están en parte que no pueden llegar carretas a descargar a la dicha casa con treinta pasos, con la cuevas y otras cosas que tiene alrededor.

Y porque conviene que se hiciese y edificase casa para la dicha encomienda, donde los vecinos descargasen sus diezmos. Y porque lo ha visto lo sabe.

A las seis preguntas dixo que lo sabe como en ella se contiene, por lo que dicho tiene en las preguntas antes desta, e porque queriendo comprar casas hay muchas edificadas y en buena parte que las venderían. Y porque este testigo lo ha visto lo sabe.

A las siete preguntas dixo que sabe este testigo, que de vender las dichas casas que hoy tiene la dicha encomienda, no viene perjuicio a ninguna persona, antes viene mucho provecho al comendador y a la encomienda e al pueblo e vecinos dél, que se vendiesen las dichas casas y se hiciesen en otra buena parte como dicho tiene

Ítem dixo que lo que dicho e declarado tiene es público e notorio a este testigo y es la verdad so cargo del juramento que hizo, e firmólo de su nombre. Juan de Carrascosa

Y el dicho Francisco Ortego, vecino de la dicha villa, testigo jurado e preguntado por las preguntas del dicho interrogatorio, dixo e aclaró lo siguiente:

A la primera pregunta dixo que este testigo no conoce a don Lorenzo Manuel, comendador desta villa, salvo al dicho Pedro Collado su procurador, que lo conosce porque es vecino desta villa y ha tenido trato e conversación con él.

Fuéronle fechas las preguntas generales de la ley e dixo que este testigo no es pariente de ninguna de las partes ni incurren en él ninguna dellas, y que será de edad de quarenta e seis años, poco más o menos tiempo.

A las dos preguntas dixo que este testigo sabe e tiene noticia de las casas contenidas en la pregunta, porque están donde e como la pregunta lo dice, y porque este testigo ha estado muchas veces en ella, e las ha visto. E por esto lo sabe

A las tres preguntas dixo que sabe este testigo que la dicha casa de palacio contenida en la dicha pregunta, tiene pocos edificios, y aquellos que tiene son muy viejos, que tienen necesidad para vivir en ellas, no el comendador, sino otra persona de menor calidad, edificarlas de nuevo para vivir en ellas. Y sabe que la dicha casa está en parte que todos los aires combaten con ella y está en muy ruin parte. Y por esto lo sabe.

A las quatro preguntas dixo que sabe que la dicha casa tiene necesidad de edificarse de nuevo y que sería muy costoso tornalla a hacer, y que sabe que la dicha casa es inútil, mala e umbría, porque la casa del bastimento que está junto a ella le quita el sol, porque es más alta que ella y porque este testigo lo ha visto muchas veces todo lo susodicho

A las cinco preguntas dixo que sabe este testigo que, segund dicho tiene, que la dicha casa de la dicha encomienda no está bien en el sitio que está para vivir el comendador en ella, y al parecer deste testigo sería mejor hacerla y edificarla en otra parte mejor y vender aquellas de la dicha encomienda, porque con lo que aquellas se vendiesen se podrían comprar otras en mejor lugar y sitio. Y ansí este testigo lo sabe como dicho tiene.



A las seis preguntas dixo que sabe este testigo que en esta dicha villa hay muy mejores sitios que los de la dicha casa y en mejor parte donde se podría edificar las dichas casas para que viviese el comendador de la dicha encomienda y ansímismo sabe que hay casas fechas y edificadas al tiempo de agora, y que este testigo sabe que sería mejor vender las dichas casas de la dicha encomienda y, como dicho tiene, facerse en otra mejor parte o comprallas, porque como dicho tiene lo sabe.

A las siete preguntas dixo que este testigo le parece que no viene perjuicio a ninguna persona desta villa en venderse las dichas casas. Antes viene utilidad e provecho a los comendadores de la dicha encomienda que se venda la dicha casa e se compre en otra mejor parte desta dicha villa, pues hay otras mejores e en mejores sitios para edificarse la dicha casa. Y porque a este testigo le es público e notorio, lo sabe.

Ítem dixo que lo que dicho e aclarado tiene, le es público e notorio y es la verdad de lo que en este caso sabe so cargo del juramento que hizo, e firmólo de su nombre. Francisco Ortego

Y el dicho Juan Clemente, vecino de la dicha villa, testigo jurado e preguntado por las preguntas del dicho interrogatorio, dixo e aclaró lo siguiente.

A la primera pregunta, dixo que no conosce al dicho don Lorenzo Manuel, comendador desta villa, porque nunca lo ha visto y que al dicho Pero Collado que le conosce de vista, habla e conversación que con él tiene

Fuéronle fechas las preguntas generales de la ley e dixo que no incurre en él ninguna dellas y que será este testigo de edad de cinquenta años poco más o menos.

A las dos preguntas dixo que la sabe como en ella se contiene, porque este testigo ha estado en las dichas casas contenidas en la pregunta, y están dónde y cómo en la pregunta lo dice.

A las tres preguntas dixo que lo que sabe de la dicha pregunta, es que este testigo, como dicho tiene, ha estado en la dicha casa de la dicha encomienda, e las ha visto e mirado muchas veces y le paresce que están muy viejas, y lo que tiene edificado estar mal edificado e viejo.

 Y sabe que ningún comendador de la dicha encomienda ni otra persona de menor estado no puede vivir en ellas porque, como dicho tiene, están muy viejas y maltratadas y en muy mal sitio porque están a las espaldas de la villa hacia el campo y están de cara del cierzo. Y sería mejor derriballas y hacer otras de nuevo. Y esto que lo sabe, porque lo ha visto muchas veces.

A las quatro preguntas dixo que sabe que las dichas casas son muy viejas y malas como dicho tiene y están en muy mal sitio para edificar en ellas por la tercia e casa del bastimento de la encomienda de Monreal que le quita todo el sol, de manera que está muy umbría y es necesario derribarse y edificarse de nuevo.

Y que si se oviese de edificar de nuevo, el sitio dellas es muy húmedo e perjudicial para las personas que en ellas viviesen. Y si se edificasen y después se quisiesen vender, paresce a este testigo que se perdería la tercia parte de lo que ellas valían, por ser como dicho tiene, mal sitio. Y esto es lo que sabe porque lo ha visto muchas veces.


La vieja Casa de la Encomienda desde la ermita del Cristo del Hospital. Comienzos del siglo XX

A las cinco preguntas dixo que sabe que la dicha casa de la dicha encomienda sería mejor venderse y edificarse en otra parte dentro de la villa, pues hay otros mejores sitios y aún casas fechas que se podrían comprar fechas o sitios donde se pudiesen hacer las dichas casas, por manera que el comendador de la dicha encomienda pudiese vivir más a su placer que no en las que agora tiene. Y esto que lo sabe, porque es ansí como dicho tiene.

A las seis preguntas dixo que dice lo que dicho tiene en la pregunta antes desta
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A las siete preguntas dixo que sabe este testigo, que a ninguna persona desta villa ni a la dicha villa del Corral, donde está la dicha casa, no viene daño ninguno, antes viene utilidad e provecho a los comendadores o comendador que es agora, y que sabe que le es más provecho y más honesto que las dichas casas se hagan en lo mejor del pueblo, pues, como dicho tiene, hay sitios en muy buena parte de la villa, donde se podrían hacer las dichas casas. Y ansímismo sabe que hay casas fechas y edificadas buenas y en buena parte de la villa, que se podrían comprar. Y esto sabe desta pregunta y no más.

Ítem dixo que lo que dicho e aclarado tiene, es público e notorio a este testigo y es la verdad so cargo del juramento que hizo. E firmólo de su nombre. Juan Clemente

Subasta

A comienzos del año 1538 se dieron en las plazas los obligados pregones sobre la subasta de las viejas casas de la encomienda, a la espera de que fueran muchos los interesados en su compra. Como suele suceder en estos casos, los compradores no aparecieron hasta el último momento y con pujas muy inferiores a su valor real. Pero prefiero que sean los propios escritos los que nos lo cuenten con detalle.

E después de lo susodicho, a diez e ocho días del dicho mes e año susodicho, el dicho Pedro Collado paresció ante los señores alcaldes e dixo que les pedía manden poner en pregón la dicha casa como por su Majestad les es mandado, e se pregone con sus pregones en la plaza pública, para que en todo se cumpla lo que su Majestad manda. E pidió por testimonio. Testigos. Juan de Villatobas y Juan Blanco, vecinos de la dicha villa

E luego los dichos señores alcaldes, mandaron a mí Alonso Madero, escribano, haga pregonar públicamente por tres pregones en tres días diferentes en la plaza pública, si alguna persona quiere poner en precio las dichas casas de la dicha encomienda, aclarando cómo se venden por mandado de su Majestad, e que si alguno quisiere hacer en ella postura, que vengan a los dichos señores alcaldes e que rescibirán la postura que ficieren. E que los dichos pregones los asiente en forma para que de todo se dé cuenta a su Majestad. Testigos los susodichos, e Juan de Ayllón e Antón García

En veinte e un días del dicho mes día de Santo Tomé, en la plaza pública de la dicha villa, estando mucha gente en ella, se dio primero pregón a la dicha casa, aclarando si alguna persona le quería poner en prescio, que supiesen cómo se vendían por mandamiento de su Majestad e de los señores del su Consejo de las Ordenes.

 Y que el que las quisiere poner en prescio, que viniese ante los dichos señores alcaldes a hacer la dicha postura, que se le rescibiría. A lo qual todo estuvo presente el dicho Pedro Collado y no se halló ponedor. Testigos: Francisco López, alguacil, y el licenciado Briceño, e Francisco Xuárez, e Antonio Gasco, e Juan Blanco, vecinos de la dicha villa. Alonso Madero, escribano

Este dicho día en la plaza del cementerio se dio otro pregón a las dichas casas, en que se halló ponedor ninguno, e se pregonó en la plaza del cementerio de la dicha villa. Testigos Juan Blanco e Juan Díaz e Juan de Mora, vecinos de la dicha villa.

E después de lo susodicho a veinte e cinco días del dicho mes e año, e como susodicho primer día de Pascua, en la plaza pública de la dicha villa, se dio otro pregón a las dichas casas e no se halló ponedor. Testigos: Juan Blanco e Marcos de Grima e Alonso Martínez Madero e Alonso López de Lara. Vecinos de la dicha villa.

E después de lo susodicho a veinte e seis días del dicho mes, segundo día de Pasqua, se dio otro pregón a las dichas casas en la plaza pública de la dicha villa, e no se halló ponedor. Testigos: Miguel Cuevas? e Pero Martínez del Campo e Bartolomé Romero, vecinos desta villa.
E después de lo susodicho a veinte e siete días del dicho mes se dio otro pregón a las dichas casas de la dicha encomienda en la plaza pública de la dicha villa, último día de Pasqua, e no se halló ponedor. Testigos: Juan Blanco e Juan de Villatobas, alguacil, e Pero López Carbonero e Juan Díaz, vecinos desta villa. Alonso Madero, escribano.

E después de lo susodicho en al dicha villa de Corral, a veinte e dos días del mes de enero de mil e quinientos e treinta e ocho años, en presencia de mi Alonso Madero, escribano susodicho, paresció Juan Guerrero, morador en la dicha villa del Corral y dixo que él ponía e puso las dichas casas en precio e por ellas y por todo lo de ellas anexo e pertenesciente que vale, sitio e solar, daba ciento e cinquenta ducados, pagados la mitad para el día de San Miguel de septiembre primero que viene deste presente año de treinta e ocho y la resta para el día de Navidad del otro año siguiente de treinta e nueve años que era a veinte e cinco días de diciembre del dicho año venidero de treinta e nueve.

Y que si en él se rematare, hará su obligación y contentará de fianzas. De lo qual fueron testigos: Tomás Díaz Garzón, e Mateo Díaz, su hijo, vecinos desta villa. Y el dicho Juan Guerrero lo firmó de su nombre. Juan Guerrero



E después de lo susodicho, este dicho día veinte e dos días del dicho mes e año susodicho, ae dio otro pregón a la dicha postura e no se halló quien sobre ella pujase aunque se pregonó en la plaza pública de la dicha villa. Testigos: Pedro Briceño e Pero López e Francisco López, alcalde, vecinos de la dicha villa. Alonso Madero, escribano.

E después de lo susodicho, a veinte e siete días del dicho mes e año susodicho, Pedro Briceño, vecino de la dicha villa, dixo que sobre los dichos ciento e cinquenta ducados que daba el dicho Juan Guerrero por las dichas casas, pujaba cinco ducados, de manera que da por ellas ciento e cinquenta e cinco ducados, pagados como dicho es. Testigos: Juan Briceño e Juan de Carrascosa, vecinos de la dicha villa y el dicho Pedro Briceño lo firmó de su nombre. Pedro Briceño.

Este dicho día, el dicho Juan Guerrero paresció ante mí el escribano, e dixo que pujaba en las dichas casas otros cinco ducados, de manera que da por ellas ciento e sesenta ducados pagados como dicho es. Testigos: Pero Rodríguez e Juan Blanco, vecinos desta villa, y el dicho Juan Guerrero lo firmó. Juan Guerrero.

E después de lo susodicho, este dicho día en presencia de mí, el dicho Alonso Madero, escribano, e de los testigos yuso escriptos, paresció el dicho Pedro Briceño, vecino de la dicha villa, e dixo que con la condición que se le remate luego, que él daba e dará por las dichas casas con sus límites e anexos setenta mil maravedíes, pagados a los dichos plazos de suso declarados. E contento que se le rematen luego. Testigos: Miguel de Poyatos, e Pedro de Almaguer e Antón Gasco el mozo, vecinos desta villa.

E yo Alonso Madero, escribano de sus majestades y escribano público en la dicha villa del Corral de Almaguer, presenté fin a la dicha información de autos a los dichos señores Juan de Ayllón e Antón García, alcaldes, La qual, de su mandamiento, fice sacar segund ante mi pasó e cada qual requirió, firmado de sus nombres. Así lo firmó el dicho Juan de Ayllón, alcalde ordinario en este presente año de treinta e ocho. Ante mí se hicieron las pujas e posturas sobredichas a las dichas casas. E en testimonio de verdad fice aquí mi signo.

Y con la venta en pública subasta de los edificios que componían la vieja Casa de la Encomienda de Corral de Almaguer, damos por terminado este primer apartado sobre Encomiendas, Comendadores y Casas de la Encomienda, a la espera de un segundo artículo que recogerá la construcción del nuevo edificio y su relación con la antigua Sinagoga de la comunidad judía de Corral de Almaguer.

Rufino Rojo García-Lajara (Octubre de 2017)


Aspecto actual de las viejas Casas de la Encomienda, con la plazuela de las monjas en primer término y la residencia de ancianos y convento de Franciscanas de la Misericordia al fondo.

Nota: Esta primitiva casa de la encomienda, cuya configuración de edificios ha permanecido intacta hasta hace pocos años en que se perdió el torreón y la bodega de la Tercia por la construcción de la residencia de ancianos, fue objeto de numerosas reformas y modificaciones a lo largo de su historia, acabando finalmente como convento-colegio de las madres Franciscanas de la Misericordia en 1929, gracias a la cesión de don Valentín Pinuaga Salazar, su último propietario.

Bibliografía:

A.H.N. Libros de Visitas de la Orden de Santiago. Visitas a las Casas de la Encomienda en los años (1478, 1480, 1494, 1498, 1500, 1507, 1511, 1524, 1528, 1555 y 1605)
A.H.N. Archivo Histórico de Toledo. Legajo Nº 24.755. Venta de la Casa de la Encomienda del Corral de Almaguer.
A.H.N. Sección de Órdenes Militares. Mapa de una parte del antiguo amojonamiento y apeo recogido en la carta de Villazgo de 13012 de Corral de Almaguer (finales del siglo XVIII) Signatura: OM. MPD 79
A.H.N. CÓDICES. Signatura : L 1046. Tumbo Menor de Castilla.
B.N.E. Tomás López. Mapa geográfico del Partido de Ocaña, perteneciente a la Orden de Santiago. Comprehende el Gobierno de la misma Villa, y las varas del Campo de Criptana, Corral de Almaguer, Dosbarrios, el Quintanar, Pedro Muñoz, Tomelloso y Villaescusa de Haro. Año 1784



Fuente: 
http://historiadecorral.blogspot.com/2017/11/las-casas-de-la-encomienda-de-corral-de.html

La Encomienda del Corral de Almaguer (Año 1498) (I)

Encomienda del Corral (año 1498)

Ansí fecho lo susodicho, los dichos visitadores fueron a ver e visitar las casas de la encomienda de la dicha villa, que son a las espaldas de la iglesia. Las quales tienen una portada grande de yeso con unas buenas puertas de pino.

 E sobre la puerta, por de dentro, está una cámara alta. E entrando a la mano izquierda, está una casa que se llama de la clavería, la qual está fecha al presente establo con algunas pesebreras, e tiene por medio una dança de arcos de ladrillo, la qual está debaxo del bastimento del Maestre, porque de esta casa y del bastimento fue fecha partiçión entre el Comendador y la Mesa Maestral.


Luego está un patio grande, e en la mano derecha está una casa pequeña con un retrete en que vive un casero. E más adelante está una sala baxa con sus puertas delante. E encima de ésta sala estaba otra sala alta a la mano derecha de la qual estaba un retrete con pan e tiene sus puertas. E esta sala alta estaba enmaderada de madera de pino açepillada buena, nueva. E al otro cabo de esta sala está un retrete con una chimenea, la qual no estaba acabada de hacer.

En el dicho patio, junto con la pared del bastimento, está una mazmorra mal limpia, e a las espaldas está un trascorral con un pozo de agua, e junto con él estaba una cocina pequeña con una chimenea. E toda esta casa está cercada de tapiería.


Aspecto del patio interior de la vieja Casa de la Encomienda, tras la demolición de la Tercia de Monreal para construir la residencia de ancianos. 

En la fotografía se aprecia claramente el entramado de cuevas y bodegas que horadaban el subsuelo del cerro de la Encomienda desde la alta Edad Media.

A partir del maestrazgo de don Lorenzo Suárez de Figueroa, las encomiendas comenzaron a ser repartidas entre familiares y amigos sin pudor alguno, para acabar desde el mandato de don Alonso de Cárdenas y los Reyes Católicos como meros instrumentos de premio y reconocimiento por los servicios prestados a la corona.

Es por ello que desde entonces, encomiendas productivas y ricas como las de Monreal y Corral de Almaguer, fueron entregadas a individuos pertenecientes a la alta nobleza (Acuñas, Cárdenas, Pachecos, Manriques, Villenas, Álvarez de Toledo, Zúñigas, Borbones etc…) que dejaron su administración en mayordomos, limitándose ellos a recibir los dineros que les enviaban a la Corte los mencionados administradores. 

A pesar de que los Reyes Católicos establecieron que los comendadores debían residir al menos cuatro meses en sus encomiendas, la realidad es que este punto jamás se cumplió y prefirieron pagar las multas que se les imponían o apelar a los propios Reyes para que se las perdonasen.

La venta de la vieja Casa de la Encomienda de Corral de Almaguer

Carta bellamente iluminada con el 

retrato del Emperador Carlos V

En el año 1536, el Emperador, como Maestre de todas las Órdenes Militares (incluida la de Santiago), nombró como comendador de Corral de Almaguer a don Lorenzo Manuel. 

Un personaje poco trascendente para los cronistas de la época y al que los historiadores apenas dedican un párrafo para recoger su nombramiento como Comendador Mayor de la Orden de Alcántara en 1544, pero por cuyas venas corría sangre Real. 

Y es que a pesar del anonimato con el que es tratado en los escritos, don Lorenzo era nada menos que tataranieto del infante don Juan Manuel, quien a su vez era nieto del Rey Fernando III el Santo, sobrino de Alfonso X el Sabio y gloria de la literatura española por escribir una de las primeras obras en castellano “El Conde Lucanor”. 

Por si no fueran pocos antecedentes, don Lorenzo era además hijo de Don Juan Manuel de Belmonte de Campos, personaje inteligente y ambicioso donde los haya, que prestó grandes servicios a la corona en su faceta de embajador (concertó los matrimonios de las hijas de los Reyes Católicos con las diferentes monarquías europeas) pero al que no le dolieron prendas a la hora de traicionar al viejo rey Aragonés una vez fallecida la Reina de Castilla. 

Con su posicionamiento como principal asesor de Felipe el Hermosos (yerno y enemigo del rey Fernando), don Juan Manuel aspiraba a convertirse en primer ministro o valido del nuevo Rey consorte de Castilla, dado que la auténtica reina, Juana la Loca, daba continuas muestras de alterado comportamiento. No contaba don Juan Manuel con el repentino fallecimiento del Hermoso transcurridos apenas dos meses desde su llegada a España, ni con que las Cortes reclamasen el regreso del viejo rey Fernando el Católico tras una complicada regencia del Cardenal Cisneros. En vista de los vaivenes del destino, don Juan Manuel no tuvo más remedio que exiliarse en Flandes, temeroso de las iras y venganzas del viejo zorro aragonés.

Sin embargo, lo que supuso un desastre para don Juan Manuel de Belmonte, no lo sería en absoluto para su hijo Lorenzo, que no sólo recuperó los bienes familiares incautados por el viejo rey Fernando, sino que además fue nombrado Mayordomo del Emperador. Un puesto muy cercano al Rey, que le propició una serie de nuevas concesiones y dádivas, entre las que se encontraba el disfrute de la Encomienda de Corral de Almaguer y el título de “trece de la Orden de Santiago”.

Interior de la capilla de los Manueles en el convento de Peñafiel

Y fue poco después de la mencionada concesión, cuando a don Lorenzo Manuel se le ocurrió pasarse por nuestra villa para inspeccionar personalmente las posesiones de las que era usufructuario.

Algo poco habitual entre sus antecesores, pero que le permitió tomar conciencia del lamentable estado que presentaban las casas de su encomienda de Corral de Almaguer (viejas, húmedas, mal amuebladas e incómodas) al no haber sido jamás habitadas desde la partición.

Enfadado por las malas condiciones y el abandono general del edificio, don Lorenzo Manuel decidió pedir al Rey –que era el Maestre de la Orden de Santiago- que le permitiera vender las viejas casas y construir otras en mejor lugar. Una solicitud poco habitual, que el Consejo de las Órdenes hubiera denegado en condiciones normales (dado que a fin de cuentas los comendadores jamás aparecían por sus encomiendas), pero que aceptó sin rechistar al tratarse de un personaje tan cercano al Rey.

Don Lorenzo intentó entonces endosarle la vieja casa al vecino comendador de Monreal, alegando que al ser un fragmento del mismo edificio esto le supondría un aumento de superficie para almacenes, bodegas y corrales. Algo que no convenció en absoluto al de Monreal, que adujo que con su parte tenía más que suficiente.


En la leal villa del Corral de Almaguer, de la Orden de Santiago, a cinco días del mes de diciembre, año del nascimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil e quinientos e treinta e siete años. Ante los señores Juan de Ayllón e Antón García Gasco, alcaldes ordinarios en la dicha villa, paresció Pedro Collado, vecino de la dicha villa, e hizo presentación de una provisión de su Majestad y poder al pie della, y del asunto siguiente:

Carta del Emperador


Carta del Emperador para la venta de la Casa de la Encomienda

Don Carlos por la divina providencia Emperador Semper Augusto. Rey de Alemania, de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Astorga, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Indias e islas de tierra firme del mar océano. Condes de Barcelona, Señores de Vizcaya e de Molina, Duque de Atenas e de Neopatria, Conde del Ruisellón e de Cerdaña, Marqués de Oristán e de Gociano, Archiduque de Austria, Borgoña e de Brabante, Conde de Flandes e del Tirol, Administrador Perpetuo de la Orden de la Caballería de Santiago por autoridad apostólica. 

A vos, el mí gobernador del partido de la Mancha e Ribera del Tajo, o a otro lugarteniente en el dicho oficio, e a los alcaldes ordinarios de la villa del Corral de Almaguer, e a cada uno e qualquier de vos que con esta mi carta fuere requerido, Salud e Gracia.

Sepades que por parte de Don Lorenzo Manuel, comendador de la dicha villa, me fue fecha relación por su petición que en el Consejo de la dicha Orden fue presentada, diciendo que él me ovo suplicado le mandase dar licencia para vender la casa que la dicha encomienda tiene en la dicha villa, por ser vieja e desbaratada e no se poder aprovechar della cosa alguna. 

E ansí mismo me suplicó que, porque para ensanchar e aderezar la tercia que la encomienda de Monreal tiene en la dicha villa, era conviniente el suelo de la dicha casa, mandase que de los maravedíes de la media anata de la dicha encomienda de Monreal, le fuese pagado lo que justamente valiesen. E que con los maravedíes que por la dicha casa se le diesen, e con los que hay de la media anata de la dicha su encomienda del Corral, tenía voluntad de comprar o hacer para ella, otra casa de que se pudiese aprovechar.

Sobre lo qual Yo, con acuerdo de los del dicho mi Consejo, por una mi Provisión en él librada, mandé haber cierta información y fue habida e traída y presentada ante los del dicho mi Consejo. E por ellos vista, cometí e mandé por otra mi Provisión a los mis visitadores de la dicha Orden en la provincia de Castilla, hiciesen otra cierta información sobre si convenía que se comprase por la dicha encomienda de Monreal el suelo de la dicha casa de la encomienda del Corral, segund más largamente en la dicha mi segunda Provisión se contiene. 

E que, porque de lo en ella contenido, se agravia Don García de Toledo, comendador de la dicha encomienda de Monreal en quererle mandar comprar el dicho suelo de que no tiene necesidad; y al dicho Don Lorenzo Manuel conviene comprar o hacer la dicha casa para recoger e guardar los frutos de la dicha su encomienda, que me suplicaba le mandase dar licencia para vender el dicho suelo e casa que al presente tiene la dicha encomienda a qualquier persona o personas que la quisieren comprar y le dieren más por ella, e que de los maravedíes que la vendiere e de los que hay de la media annata de la dicha su encomienda, pueda hacer o comprar para ella la casa que bien vista le fuere, o que acerca dello mandase proveer como la mi merced fuere.

Restos del Castillo de Monreal en Dosbarrios, primera sede de la mencionada encomienda de Monreal.

Y en el dicho mi Consejo fue acordado que debía mandar dar esta mi carta en la dicha razón, e túvelo por bien. 

Porque vos mando que como con ella fuéredes requeridos vos o qualquier de vos, como dicho es, llamadas e oídas las partes a quien lo susodicho toca e atañe, hayáis información acerca dello, e sepáis qué casa, qué suelo es la que tiene en la dicha villa del Corral, la encomienda della, y en qué lugar e parte, e so qué linderos está, y si sería útil e provechoso a la dicha encomienda del Corral que la dicha casa e suelo se vendiese e de los maravedíes que por ella se diesen, e de los que hay de la media annata de la dicha encomienda del Corral, se comprase o hiciese para ella otra buena casa, y en qué parte e de qué manera, e qué utilidad y provecho se le seguiría dello, e porqué causa. 

O si ha de hacerse lo susodicho se resarzería algún daño o perjuicio e a quién e cómo y en qué cantidad, y porqué razón y todo lo demás que sobre ello vos parezca deba ser informado.

Para en caso que la dicha casa y suelo della se oviese de vender, hacedla luego poner en pregón en pública almoneda en la dicha villa, por si hay alguna persona o personas que la quieran comprar. Y rescibir las posturas y pujas que en ello se hicieren y haced otras diligencias que en tal caso se deben hacer y, sin rematar la dicha casa, haced dar la dicha información y diligencia a la parte del dicho Don Lorenzo Manuel, firmada de vuestro nombre e signada e cerrada e sellada, en manera que haga fe, para que la traiga e presente en el dicho mi Consejo e yo la mande ver e proveer sobre ello lo que deba ser proveído. 

Y non fagades ende tal por alguna manera, so pena de la mi merced e de diez mil maravedíes para la mi cámara. Dada en la villa de Valladolid a veinte e seis días del mes de octubre de mil e quinientos e treinta e siete años. El clavero don Fernando de Cordova, e licenciados Luxán e dotor Amaya. Yo, Francisco Guerrero, escribano de cámara de su Cesárea e Católica Majestad, la hice escribir por su mandado con acuerdo de los del Consejo de las Órdenes. Registrada Francisco Guerrero.

Aspecto muy aproximado al que presentaba la Sala de la Clavería

Contrariado por la respuesta del vecino compañero de encomienda, don Lorenzo no tuvo más remedio que solicitar del Consejo de las Órdenes que se vendiesen en pública subasta los viejos edificios, previa averiguación sobre la necesidad de dicha venta, lo que por aquél entonces se denominaban “las probanzas” y que consistían en la presentación de una serie de testigos por parte de los abogados de don Lorenzo, para que respondiesen a diversas preguntas sobre la idoneidad de dicha venta (un puro trámite). 

El problema de estas subastas, es que en no pocas ocasiones las pujas resultaban muy inferiores al precio real de los terrenos y edificios, repercutiendo posteriormente en la posibilidad o no de erigir un edificio más o menos emblemático en otra parte de la población.

Probanzas

Nobles señores alcaldes ordinarios en esta villa del Corral de Almaguer.

Pero Collado, en nombre del señor don Lorenzo Manuel, comendador desta villa, de cuyo poder hago presentación en el dicho su nombre, requiero a vuestras mercedes con esta provisión de los señores del Consejo de las Órdenes, la cumplan en todo e por todo como en ella se contiene y cumpliéndola mandan hacer información de los testigos que por mí serán presentados, los quales serán preguntados en la forma siguiente:

Primeramente: si conoscen al dicho señor don Lorenzo Manuel, comendador desta villa, e a mí el dicho su procurador

Ítem, si saben y han noticia de unas casas que son en esta villa anejas a la dicha encomienda, que se dicen las casa de palacio, que alindan con las casas del bastimento y tercia de la encomienda de Monreal e salen al campo que dicen las eras de la villa.


Ítem, si saben que el dicho sitio e casa es inútil e de poco provecho, porque no tiene la dicha casa edificio que sea bueno para que los comendadores que son o fueren puedan habitar e vivir en ella, porque es casa muy vieja y maltratada y es necesario que de nuevo se edifique

Tinajas en una bodega subterránea

Ítem, si saben que hay casas edificadas que se podrían comprar, e hay sitios en buen lugar para que se pudiese edificar casa nueva y al tiempo y que sería mucho mejor que lo edificado viejo que está en al dicha casa, digan los testigos en qué partes e cómo lo saben

Ítem, si saben que en venderse la dicha casa ningún mayordomo tiene a persona alguna y que en hacerse otra de nuevo viene en provecho e utilidad al comendador que es o fuere de la dicha encomienda.

Ítem, si saben que todo lo susodicho e cada cosa e parte dello es público e notorio, e de su oficio pide las otras preguntas al caso pertenescientes.

E ansí presentada la dicha Provisión y el dicho poder e pedimiento y preguntas de suso encorporadas, los dichos señores alcaldes dijeron que obedecían la carta de su Majestad con el acatamiento debido y que estaban prestos de cumplilla en todo e por todo como en ella lo manda. Testigos: Juan de Carrascosa e Miguel Martínez de la Cabeza, vecinos de la dicha villa.

Otrosí dixeron que vea el dicho Pedro Collado qué testigos quiere presentar, que ellos están prestos de los examinar y hacer lo que su Majestad manda por la dicha su Provisión. Testigos los dichos

Declaración de los testigos

El dicho Martín Guerrero, vecino de la dicha villa, testigo jurado e preguntado por las preguntas del dicho interrogatorio y conforme a la dicha Provisión, dixo e enlazó lo siguiente:

A la primera pregunta dixo que este testigo no conosce al dicho don Lorenzo Manuel, salvo conosce al dicho Pedro Collado, su procurador, porque es vecino desta villa

Fuéronle fechas las preguntas generales de la ley, e dixo que este testigo no tiene delito ninguno con el dicho comendador ni con el dicho Pero Collado, su procurador, ni lleva intereses sobre lo contenido en la dicha Provisión, y que este testigo es de edad de cinquenta e tres años poco más o menos.

A las dos preguntas dixo que este testigo tiene noticia de las dichas casas contenidas en la pregunta y las sabe muy bien porque ha estado muchas y diversas veces. Y están en la parte y con los linderos en la pregunta contenidos, y por esto tiene noticia dellas

A las tres preguntas dixo que lo que sabe de la dicha pregunta es que este testigo tiene noticia e sabe las dichas casas de palacio que son anexas a la encomienda desta villa del Corral, porque de quarenta años a esta parte, que este testigo tiene entera noticia, ha estado en ellas, como dicho tiene, muchas e diversas veces y sabe que los edificios que en ella hay son muy viejos y de tiempo antiguo y de muy poco provecho y que no son para ningún hombre de manera que pueda vivir en ellas, porque es una casa yerma y a la orilla de la villa y fuera de la conversación del pueblo. Y que si de nuevo no se edificase, no es para que en ella viva ningún hombre. 

De manera y porque lo susodicho ha visto de vista y experimentado, lo sabe.

A las quatro preguntas dixo que lo sabe como que en ella se contiene, porque este testigo, como dicho tiene en las preguntas antes desta, tiene mucha noticia de las dichas casas y ha estado en ellas muchas veces y sabe que el suelo della es de poco valor e muy umbrío porque está junto con la casa del bastimento de la tercia desta villa, que es anexa a la encomienda de Monreal, y la dicha casa de la dicha tercia es muy alta e larga y le quita todo el sol de invierno a la mayor parte de las dichas casas de la dicha encomienda, e que esto es público e notorio lo que sabe.

Bodega subterránea como la de la Tercia

A las cinco preguntas dixo que a su parescer deste testigo, es útil e provechoso a la dicha encomienda y a los comendadores que son o serán della, que vendan las dichas casas, pues son viejas y medio caídas y el suelo es muy malo; y que en otra parte dentro del pueblo, en la villa, se compre otro solar donde se hagan otras casas pues se podrá hallar en buena parte. 

Y que a este testigo le parece que conviene a los comendadores desta villa que se haga ansí, por lo que dicho tiene en las preguntas antes desta.

Por las seis preguntas dixo que sabe este testigo que en esta dicha villa hay sitios muy buenos que se podrían comprar para hacer las dichas casas y en buena parte, y en lo mejor del pueblo. Y ansímismo sabe que hay casas que se podrían vender en buena parte del pueblo. Y porque es cosa pública e notoria a este testigo, lo sabe.

A las siete preguntas dixo que sabe este testigo que, de vender las dichas casas de palacio de suso declaradas, no viene ningún daño ni perjuicio a ningunas personas, porque, como dicho tiene, es una casa yerma, e inútil e sin provecho.

Y que antes vendría provecho a los vecinos de la villa, que estoviese la casa del comendador dentro en la villa y adonde pudiesen llevar sus diezmos, lo que les pertenesciera, a menos costa y trabajo. Y que ansí a los vecinos desta villa y al dicho comendador viene mucho provecho y utilidad venderse la dicha casa. Y que todo esto sabe e lo ha visto todo en la manera que aquí tiene aclarado.

Ítem dixo que todo lo que dicho e aclarado tiene, le es público e notorio a este testigo, y es la verdad de lo que en esta caso sabe por el juramento que hizo. E firmólo de su nombre Martín Guerrero.

El dicho Lorenzo Díaz, vecino de la dicha villa del Corral, testigo jurado e preguntado por las preguntas del dicho interrogatorio, dixo e aclaró lo siguiente:


A la primera pregunta dixo que este testigo no conosce al dicho don Lorenzo Manuel, comendador desta villa, porque nunca lo ha visto. E que al dicho Pedro Collado lo conoce de vista, habla e vecindad, porque es vecino desta villa. Y que era de edad de quarenta e cinco años.

Fuéronle fechas las preguntas generales de la ley, e dixo que este testigo no tiene delito con ninguna de las partes, ni le va interés en lo contenido en la Provisión, y que es de edad sobredicha.

A las dos preguntas dixo que sabe e tiene noticia de las casas contenidas en la pregunta, y son las casa de palacio y son anexas a la encomienda desta villa, que están con los linderos contenidos en la pregunta, porque ha estado muchas y diversas veces de treinta años a esta parte en ellas.

A las tres preguntas dixo que sabe que las dichas casas de suso declaradas son unas casas inútiles e sin provecho e muy malas para vivir en ellas, porque son unas casas frías e húmedas e umbrías, y tales que no son para vivir en ellas ningún bueno. Y los edificios que tienen son muy viejos y malos y esto que lo sabe como dicho tiene, porque este testigo las ha visto muchas e diversas veces

A las quatro preguntas dixo que las dichas casas de palacio de suso declaradas, y el suelo que tiene no es bueno porque están a la orilla del lugar y sin conversación. 

Y el suelo es muy malo y umbrío porque están junto con la casa de la tercia del bastimento desta villa, y la casa del bastimento es alta y larga, y de invierno le quita la mayor parte del sol. 

Y el dicho suelo e casas de la dicha encomienda está de cara al cierzo y es frigidísima. Y por esto el dicho suelo dello no es bueno para edificar en ella, ni para que ningún hombre de manera viva ni esté en ella. 

Y lo sabe como dicho tiene, porque ha estado en las dichas casas muchas e diversas veces, e las tiene bien miradas y vistas como dicho tiene.

Aspecto muy similar al que presentaba la planta superior de la Tercia 

A las cinco preguntas dixo que lo sabe como en ella se contiene, porque es cosa pública e notoria a este testigo y a muchos vecinos de la dicha villa, que era muy útil e provechoso a la dicha encomienda y a los comendadores della, que se vendan las dichas casas y se compre otro buen suelo y en otra buena parte, porque las dichas casas e suelo dellas, como dicho tiene, son tan malas e tan umbrías que jamás está el comendador de que viene a esta villa en ellas; y por esto lo sabe.

A las seis preguntas dixo que sabe como en ella se contiene, porque este testigo sabe que hay muchas buenas casas en esta villa que se venderían e sitios donde se podrían edificar buenas casa e que se venderían y en lo mejor de toda la villa, porque sabe este testigo que cerca de la plaza desta villa se venden dos casas, e que hay un solar muy bueno en las cercanías donde se podrá hacer una muy buena casa en lo mejor de toda la villa. Y por esto lo sabe.

A las siete preguntas este testigo que sabe que no viene daño ninguno ni perjuicio a ninguna persona ni a ningún vecino desta villa en venderse las dichas casas de la dicha encomienda, antes como dicho tiene, viene utilidad e provecho a la dicha encomienda y al comendador della, y a los vecinos desta villa en que se venda porque se haga otra buena y en tan buena parte que esté en conversación y en buena parte del pueblo, para que tengan conversación y lleven sus diezmos, porque en las dichas casas que agora tiene, no pueden llegar las carretas con más de treinta pasos. Y por esto sabe lo que dicho tiene.

Ítem dixo que lo que dicho e aclarado tiene, es público a este testigo y es la verdad para el juramento que hizo. E firmólo de su nombre. Lorenzo Díaz

El dicho Juan Collado, vecino de la dicha villa del Corral de Almaguer, testigo jurado e preguntado por las preguntas del dicho interrogatorio, dixo e aclaró lo siguiente:

A la primera pregunta dixo que al dicho don Lorenzo Manuel no lo conosce y al dicho Pedro Collado lo conosce porque es hermano deste testigo y es vecino desta villa.

Fuéronle fechas las preguntas generales de la ley, e dixo que este testigo no tiene delito con el dicho don Lorenzo Manuel, y que el dicho Pedro Collado es hermano deste testigo, pero que no incurre en él ninguna de ellas. Y que era este testigo de edad de cinquenta e dos años poco más o menos tiempo.


Fuente: 
http://historiadecorral.blogspot.com/2017/11/las-casas-de-la-encomienda-de-corral-de.html



viernes, 13 de julio de 2018

Descubren que la Puerta del Vado tiene 7,5 metros de fachada enterrada

La Puerta del Vado cuando fue descubierta hace 16 añosToledo pide a Fomento la ayuda del 1,5% Cultural para llevar a cabo las obras

El Ayuntamiento de Toledo ha solicitado al Ministerio de Fomento la ayuda del 1,5% Cultural para llevar a cabo las obras de recuperación de la Puerta del Vado, en el barrio de Antequeruela, tras descubrirse que su fachada está enterrada a 7,5 metros de profundidad.

Así lo ha explicado el concejal de Urbanismo, Teo García, este lunes en rueda de prensa para dar a conocer las actuaciones que se llevarán a cabo, como son la liberación de tres de los cuatro lados del monumento al objeto de completar sus alturas reales y que se puedan observar en su conjunto. El objetivo es recuperar el mayor número posible de restos arqueológicos de este entorno.

En la presentación, además del concejal Teo García, ha estado presente el arquitecto municipal y jefe del Servicio de Urbanismo, Ignacio Álvarez. El Ayuntamiento de Toledo ha solicitado al Ministerio de Fomento una ayuda de 1.106.197 euros, de un total de 1.536.385 euros, que se calcula que costarán los trabajos. 



El Ayuntamiento prevé aportar el 28 por ciento de la inversión, es decir, 430.187 euros. Anualmente, el Ministerio de Fomento convoca este tipo de subvenciones para la protección y rehabilitación del patrimonio histórico.

García ha comentado que esta obra «es importante para la ciudad», y que el objetivo que persigue es realzarla a ojos de los ciudadanos , al tratarse de una construcción patrimonial de titularidad pública que tiene estrecha relación con el recinto amurallado de la ciudad.

Ignacio Álvarez ha explicado que la realización de este trabajo se remonta a un proyecto ejecutado entre los años 1992 y 1993, cuando se firmó un convenio entre el Ayuntamiento de Toledo y la Fundación Caja Madrid, por el cual se destinó una importante dotación económica a la restauración de las murallas de Toledo. La Fundación previó entonces una inversión de 375 millones de las antiguas pesetas. El Ayuntamiento redactó un anteproyecto y se realizó un estudio de coordinación general.

Ese dinero se dividió por zonas o tramos de la muralla, que tiene un perímetro aproximado de 4.000 metros. Para darle un carácter compacto a la actuación se encargó un estudio histórico, técnico y de laboratorio de la muralla. Este último estudio era innovador en el municipio ya que incluyó un estudio cronológico, de todos los morteros, de la piedra y del carbono 14. En función de todos estos estudios se hicieron unas pautas para que todos aplicaran los mismos criterios, como el de no usar cemento.

Desde aquel momento, todas las actuaciones que se han realizado en la muralla han seguido estos criterios. De las ocho obras que se hicieron entre 2001 y 2002, una de ellas fue realizada por la Escuela Taller, basada en la limpieza de la Puerta del Vado. Con esta actuación se empezaron a encontrar roscas de ladrillo. «Cada día nos sorprendíamos más con lo que encontrábamos hasta que vimos que ahí había una puerta», ha recordado eufórico Álvarez.

Desde ese momento no se ha seguido con el trabajo de restauración, ya que con el dinero que se disponía en ese año era imposible continuar. «El hecho de que exista un anteproyecto nos da esperanzas en que nos concedan la subvención, y así poder identificar todo lo que podamos», ha insistido el arquitecto.

Desenterrando la historia

En el supuesto de la concesión de esta ayuda por parte del Ministerio de Fomento, Ignacio Álvarez ha detallado que lo primero que se haría son los estudios pertinentes de valoración de los materialespara posteriormente poder vaciar ese espacio arquitectónico e intentar descubrir una supuesta nueva fachada enterrada a 7,5 metros de profundidad

«Dentro de la concurrencia competitiva a la que se somete esta solicitud, tenemos que esperar en torno a los próximos seis meses una repuesta definitiva, que vendría supeditada a la cuantía de los presupuestos de 2019» ha añadido el concejal de Urbanismo, quien considera que se trata de un proyecto importante que cumple todos los requisitos para que le sea concedida la subvención.



Para concluir, García ha señalado que el objetivo del Gobierno municipal es que la participación ciudadana sea real, sobre todo, en este caso, la del el barrio de la Antequeruela, para crear un «espacio único de encuentro social y de interés turístico general».

09/07/2018
R. Villacañas
https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-descubren-puerta-vado-tiene-75-metros-fachada-enterrada-201807091410_noticia.html#ns_campaign=rrss-inducido&ns_mchannel=abc-es&ns_source=fb&ns_linkname=noticia-foto&ns_fee=0


La Puerta del Vado, realizada entre finales del siglo XI y comienzos del siglo XII, se localiza en el barrio de Antequeruela en la ciudad de Toledo (España). Este barrio era conocido tras la reconquista de la ciudad de Toledo como arrabal de San Isidoro, zona de importante tradición alfarera.

Esta puerta, debido a su ubicación, en la salida natural de la vaguada que articula el mencionado barrio de la Antequeruela, y por ser el lugar donde se arrojaban desechos de los alfares cercanos, se fue paulatinamente cubriendo de materiales y sedimentos; así, a finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI se producen en ella una serie de remodelaciones, como la elevación de su pavimento más de un metro por encima del original.

A pesar de las remodelaciones señaladas, a partir del siglo XVII la Puerta del Vado fue cayendo en desuso; siendo definitivamente abandonada a finales de dicho siglo y quedando únicamente a la vista su parte superior.

En el siglo XIX, se pierde todo rastro de la puerta; si bien en el siglo XX vuelve el interés por ella, a consecuencia de unas labores de limpieza llevadas a cabo dentro de un proyecto general de restauración de las murallas de Toledo, emprendido a finales de los años 90 del pasado siglo.
Descripción[editar]

La Puerta del Vado es muy similar, tanto en su tipología como en sus proporciones, a la Puerta de Bisagra Vieja. La parte de la puerta que en la actualidad es visible desde la calle corresponde a su cuerpo superior. La fachada principal está realizada en mampostería encintada y tiene cuatro ventanas, con arcos de medio punto; en el lateral norte aparecen tres ventanas, y dos en el sur, donde también se observa un contrafuerte de fabrica de sillares.

La Puerta del Vado es de acceso recto, precedido por un pequeño pórtico, cobijado entre los dos arcos de la fachada principal y defendido por una buhedera abierta entre ambos. El arco exterior es de medio punto, fabricado en ladrillo; mientras el interior es de herradura enjarjado, realizado en gneis, si bien una de sus impostas es de arenisca. Este primer espacio comunica con tres tramos de planta rectangular, definidos por arcos de ladrillo con jambas de sillares de gneis, cubiertos con bóveda de medio cañón. Con respecto al suelo de la puerta, se ha de señalar que el mismo está realizado en dos momentos constructivos: uno, el de las reformas llevadas a cabo a finales del siglo XV, y otro, el correspondiente al suelo original, que se puede observar gracias a un sondeo realizado en el interior de la puerta.

El primer tramo de la puerta era el destinado a albergar las dos hojas que cierran la salida extramuros. El tramo central podría comunicar con un patio de armas, a través de un postigo que luego será inutilizado, en las reformas del siglo XV, con la construcción de un zócalo de mampostería. 



El último tramo, donde se situaban las hojas que cerraban el acceso intramuros, posee comunicación con el cuerpo superior de la puerta, mediante una escalera de piedra a la que se accede a través de un pequeño vano adintelado. Entre estos dos últimos tramos existe una ranura vertical, flanqueada por sendos arcos de medio punto, que sirvió para alojar un rastrillo.

El interior del cuerpo superior de la puerta se divide, a su vez, en tres niveles: el más bajo, que tiene una pequeña habitación compuesta por bóveda de medio cañón; este nivel tiene además un segundo espacio, delimitado por una gran bóveda baída, donde se localizan la ranura del rastrillo y el acceso tanto a la escalera que comunica los cuerpos inferior y superior, como a una segunda escalera, hoy desaparecida, que comunicaría con la línea de almenas

El nivel intermedio, que cuenta con bóvedas baídas y con ventanas, al exterior, con arcos de medio punto de ladrillo. Y el propiamente superior, de almenas, hoy bastante alterado.

jueves, 12 de julio de 2018

Las Enfermedades de los Molinos

Molino arruinado sobre la garganta Torina en Sartajada

Traemos hoy un nuevo capítulo en el que se tratan las enfermedades del molino y los incidentes que afectaban al edificio, y próximamente acabaremos con otra entrada sobre las enfermedades del molinero mi libro “Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo”.

“Lo que el agua trae el agua lo lleva”, este refrán ilustra lo que muchas veces sucedía con los molinos, que al estar en su mayoría muy cerca del cauce corrían el riesgo de ser arrastrados por las crecidas, sobre todo los más rentables que se surtían de las aguas del Tajo. 



Hay dichos que hacen referencia a esa mayor seguridad de los molinos de arroyo, como el que dice: “Heredad por heredad molino de pan en arroyo y no en caudal”.Molino en la confluencia de los arroyos de Saucedoso y El Batán, en Garciotún

Era tan frecuente la inundación anual de los molinos y aceñas del Tajo que en algunos casos -como sucedía en las aceñas del Conde, molino de Rebollos, molino Nuevo y en los de Puente del Arzobispo- se construyeron molinos de creciente o de invierno. 

Se levantaban estos edificios en localización más elevada sobre la ladera del cauce, para poder así dar servicio en caso de inundación de las piedras más bajas, situación ésta no muy frecuente ni continuada en el tiempo; por ello se decía “molino de creciente poco moliente” refiriéndose a estos edificios que precisaban de lluvias muy abundantes para funcionar.

Molinos de Espejel en el Tajo, en término de Valdelacasa, inundados y colmatados de limo en la actualidad

Los arreglos de los desperfectos causados por las avenidas eran muchas veces motivo de disputa entre dueños y arrendatarios de los molinos, como ejemplo citaré el que nos relata Jiménez de Gregorio[1] al transcribirnos las actas del ayuntamiento talaverano en el siglo XVIII cuando en una de ellas se dispensa al arrendatario de los molinos del Puente de pagar las obras de reparación por haber acometido a sus expensas otras anteriores en el “alfacén” (interesante término que define al canal del molino), en la azuda o presa y en los “matazones” que parecen ser según el Diccionario de Autoridades “el dique que mantiene seco al molino para proceder a su reparación”.

La humedad hacía pudrirse con facilidad todos los componentes de madera de la maquinaria que se encontraban en contacto con el agua, aunque también facilitaba la destrucción del resto del maderamen del edificio que además, al estar repleto de harina y cereales, era visitado con frecuencia por insectos, parásitos y roedores que contribuían a esa destrucción.

 La abundancia de roedores se intentaba combatir con diferentes artificios sonoros conectados al movimiento de las piedras.Molino de agua arruinado en Navaltoril, sobre el Jébalo

La abundancia de madera, grano y paja hacía que no fueran infrecuentes los incendios; el refrán: “Por una paja se pega fuego al molino” nos lo recuerda. 


En los grandes molinos del Tajo he comprobado la dificultad de adaptar chimeneas a las abovedadas y compactas estructuras de sus grandes edificios al estar situadas excesivamente próximas a la zona de trabajo, lo que, unido al trasiego continuo dentro de la sala, podía facilitar estos incendios.

[1] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. : “Temas Talaveranos” (LXXXVII) en LaVoz del Tajo, 19-9-1992.

http://lamejortierradecastilla.com/las-enfermedades-del-molino/

miércoles, 11 de julio de 2018

Cuando todo un pueblo de Toledo (al completo), Quismondo se mudó a Madrid por la guerra civil

Los miles de habitantes de Quismondo ocuparon la zona de Alonso Martínez y mantuvieron la vida de su comunidad, e incluso a su alcalde

Vecinos de Quismondo con el alcalde | MUNDO GRÁFICO

No es raro escuchar el tópico aquel que dice que “siempre la Guerra Civil, llevamos escuchando lo mismo desde que nacimos”. Un latiguillo, dicho a la ligera, que obvia que innumerables aspectos de la vida de las personas durante la guerra que quedan por desentrañar. La afluencia de refugiados de guerra a Madrid es un hecho poco estudiado todavía, por ejemplo.

Lo que hoy recuperamos es apenas una escena, que esperamos sirva de puerta de entrada a la recuperación de la memoria de los refugiados que llegaron a Madrid después del golpe de Estado franquista y el comienzo de la guerra. La instalación de una parte importante de un pueblo toledano, Quismondo, en los alrededores de Alonso Martínez.



Al principio de la contienda, la zona de Toledo fue un campo de batalla encarnizado. El 3 de septiembre cayó Talavera de la Reina, el 27 Toledo, y durante el mes escaso entre ambas fechas se produjo una gran desbandada de gente en la provincia.

La historia de las razias acaecidas por la Legión o las fuerzas marroquíes en los distintos pueblos – Maqueda, Santa Olalla o Torrijos- corrían de boca en boca los pueblos cercanos, lo que desencadenó la huida de miles de personas atemorizadas. De Quismondo, concretamente, escaparon 2100 personas en 1936, el 86,9 % del vecindario. El pueblo sería tomado por el ejército franquista el 6 de octubre.

El éxodo del pueblo toledano aparece mencionado en el ABC, que decía que el pueblo se hallaba “desierto”, y sus vecinos fueron objeto, ya en Madrid, de un reportaje de la revista Mundo Gráfico (cuyas fotografías reproducimos en el artículo).


Muchachas de Quismondo cosiendo | Mundo Gráfico

Mujeres, niños y hombres de Quismondo llegaron a la capital en camionetas de evacuación. Algunos vecinos habían huido a otros pueblos, pero la mayoría recaló en Madrid. Los hubo que se alojaron en casa de familiares o en pensiones, pero el mayor contingente, de varios centenares de personas según la revista, permaneció reunido “como un pueblo en pequeño, en tres pisos de una gran casa de la plaza de Santa Bárbara”. 

Los pisos habían sido incautados por la Federación de Trabajadores de la Tierra (sindicato socialista) y por CNT.

El alcalde, Emeterio García, había llegado a la cabeza de la expedición y con él concejales, el médico rural y otros notables de una comunidad que describen trasladando su vida diaria del pueblo a aquellas casas y a las calles del barrio. El alcalde seguía ejerciendo de cabeza de la comunidad y el médico pasaba visita a diario. La vida no para, ni siquiera con la guerra en el cogote:



Los chiquillos corretean por los largos pasillos como antes correteaban por las calles y las plazas del pueblo. Cosen las mozas junto a un balcón, como antes cosían junto a la ventana o en el quicio de la puerta entreabierta. Y muchos días bajan a pasear a la plaza de Santa Bárbara, como en el pueblo bajaban también a dar una vuelta mientras comentaban alegremente las mil menudas cosas de la vida del lugar

Más allá del pintoresquismo que tiñe el reportaje, de él se pueden extraer informaciones sobre la necesaria organización de aquella comunidad desterritorializada, como los rigurosos turnos de limpieza o de comidas que debieron establecer.


Mujeres de Quismondo en el turno de cocina |Mundo Gráfico

Pero ¿de qué vivían los habitantes de Quismondo en la plaza de Santa Bárbara? De las dos mil ovejas que tenían en comunidad y trajeron desde el pueblo. Las asentaron en un campo cerca de Madrid y allí acudían a diario a por lo necesario.

Desconocemos el destino de este pequeño pueblo afincado en la plaza de Santa Bárbara a medida que el cerco de Madrid se intensificara.


Se sabe que en 1936 parte de los hombres estaban en Milicias y ejercían labores en la retaguardia, por lo que es fácil suponer que algunos de ellos participarían de la Batalla de Madrid.

Es sencillo imaginar que la vida de refugiado de guerra, como la represión, no acabaría aquí para algunos de estos vecinos huidos de Quismondo en 1936.

LUIS DE LA CRUZ
13/09/2017
https://www.somoschamberi.es/cuando-pueblo-toledo-al-completo-se-mudo-madrid-la-guerra/

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