miércoles, 28 de febrero de 2018

Museo de los Horrores: Los Molinos alcantarillados de Puente del Arzobispo

Molinos de Puente del Arzobispo con el alcantarillado que atraviesa entre sus edificios.

Los Molinos de Puente del Arzobispo en el río Tajo tienen un gran interés desde el punto de vista histórico y etnográfico. 

Son un bello y complejo conjunto de edificios que desde la Edad Media molieron grandes cantidades de cereal y, junto a los de Santa Cruz de la Zarza, eran los más potentes de todo el curso del río.

En la parte superior hay un conjunto de edificios complementarios como era la herrería o los molinos de invierno, los utilizados en las crecidas, cuando se cubrían por la corriente los otros. 



Otro conjunto se introduce en el cauce del río y es un magnífico grupo de construcciones abovedadas con sus canales y cárcavos, y los espigones para redirigir la corriente.

Otra vista de los molinos con el alcantarillado y el muro de ladrillo

Pues bien, hace años no se les ocurrió otra cosa a quienes diseñaron el alcantarillado del pueblo, que hacer pasar las tuberías de aguas residuales con su soporte de cementazo por medio de ambos conjuntos. Una absoluta falta de respeto a este elemento cultural de gran interés, unos molinos que sirvieron para financiar el hospital de los peregrinos que iban a Guadalupe. 

En vez de restaurarlos y ofrecerlos como atractivo turístico, se puso ese estafermo horroroso de alcantarillas y tuberías que debería derribarse. También se hizo un muro de contención de la piscina con ladrillazo sin revocar que afea considerablemente el entorno.

http://lamejortierradecastilla.com/museo-de-los-horrores-los-molinos-alcantarillados-de-puente/



martes, 27 de febrero de 2018

La repoblación definitiva de Toledo bajo los reinados de Alfonso VII y Alfonso VIII

Resultado de imagen de Alfonso VII
Alfonso VII consolidó la ocupación cristiana del valle del Tajo gracias a sus victorias militares frente a las almorávides y a su labor repobladora; bajo su reinado Toledo se convirtió en una ciudad relativamente segura, rodeada de un territorio fortificado que lentamente iba poniéndose en explotación. La retaguardia toledana, formada por las tierras de Escalona, Maqueda, Santa Olalla y La Sagra, conocieron en la primera mitad del siglo XII una decidida puesta en funcionamiento.

El flanco oeste del norte del Tajo se cerraba. con las tierras de Escalona, Maqueda y Santa Olalla. En 1130 el rey castellano concedia fuero a Escalona, ya por entonces plaza fuerte y lugar poblado; los alcaides del castillo, Diego y Domingo-Alvarez, efectuaban la concesión en nombre del monarcas.

El objetivo del aforamiento de Escalona, como el de otros núcleos-fortaleza cercanos, era-asegurar la protección de Toledo frenta a las algaradas musulmanas, que todavia llegaban al norte del Tajo con bastante intensidad; prueba de ello es que un año después de la concesión del fuero a la villa del Alberche, sus alcaides, los hermanos Diego y Domingo, resultaron muertos como consecuencia de un ataque almorávide. Maqueda y Santa Olalla eran fortalezas de menor entidad que Escalona; su destino fue desigual: frente a la angostura del territorio dependiente del castillo de Maquedar, cerrado-por los-ténninos de Escalona, Montalbán y Santa Olalla, la pujanza de esta-última-villa--sehizo patentaen el siglo XII.

En 1124 se otorgó a su población un fuero derivado del toledano, y posteriormente recibida algunos privilegios que acrecentarían su prosperidad . 



Al norte de la ciudad del Tajo seprodujo enel mismo siglo XII una notabieafiuencia de población, en relación con una progresiva puesta en funcionamiento. El valle del Guadarrama contó en el primer momento con enclaves fortificados importantes -Calatalifa, Balresr Olmos y Canales- que al alejarse la frontera irían sucumbiendo en favor de más adecuados emplazamientos sagreños.

Para la época de Alfons& VII, tenemosnoticias de aforamientos- y transacciones de los hoy despoblados lugares de Aguilafuente, Algariva,.Bovadilla, CaIvÍXL, Canet, Fuente del Madero, Higares,, La Alameda, Mazaravedulla, Pegina, Pomar, San Nicolás y Valaguera, y los aún existentes de Arcicóllar, Azaña (hoy Numancia de La Sagra» Cabañas, Camarena, Cedillo, Cobeja, Illescas, Magán, Mocejón, Olias, Rielves, Torrijos y Villaniiel.

Resultado de imagen de repoblación definitiva de ToledoEn el flanco oriental de la ciudad, ya al sur del Tajo, el rey castellano expulsé a los musulmanes de Oreja en 1139, e inmediatamente reforzó el castillo y concedió fiero a la población del lugar; más al sur serían pronto iniciadas las tareas de repoblación en Dos Barrios, el año 1154,y en Ocaña,en 1156.

Así pues,apenas sobrepasada la mitad del siglo XII ,el flanco oriental de la Tierra toledana, constituido porla Mesa de Ocaña, se hallaba en decidido proceso de ocupación cristiana.

El sur de Toledo, constituido por La Sisla y Los Montes, mantuvo una situación más precaria. El sector occidental, bañado por los arroyos Torcón, Cubillo, Alpuébrega y Guajaraz, permaneció yermo y expuesto a- los ataques musulmanes, de abi que los intentos repobladores, timidos, no tuvieran gran éxito en un primer momento; como testimonio de estos intentos, está atestiguada la existencia de los lugares de Aceituna, Alcubilete, Mover,Casar del Asno, Cuerva, Genesa, Jumela, Lacabín, Mancelaceuden, Peña Aguilera, Polán, Pulgar, Santa Maria, Silec y Valsavero; fortificados, repartidos o aforados por Alfonso VII,. la Iglesia toledana y algunos nobles, pero casi ninguno o ninguno de ellos realmente poblado.

La Sisla oriental, surcada por los ríos Guazalete, Algodor y Melgar, se encontraba igualmente expuesta a los ataques musulmanes y sin ocupación de la primera mitad-del siglo XII se limitó, casi únicamente, a la defensa militar de Toledo.

No obstante, en 1147 era ya posible arar en Nambroca, a poco más de una legua al sur de la ciudad. Más allá, Alfonso VII pudo emprender la repoblación de los lugares daCampo de Rey (1146), Mazarabuisach (1146),Bel (1150), Ciruelos (1150), Yegros (1150), Bogas (1154), Pastor (1154), Benquerencia (1155), Palomar (1155), y Villaseca (1157),y lalglesi&toledana.-aforó a un grupo de labradores en Almonacid en 115756; todo esto fue posible gracias a la protección que ofrecían la fortaleza de Almonacid, sobre el Guazalete, el castillo de Peña Negra, cerca del Algodor, y el más lejano de Consuegra,. ya en La Mancha

De la solidez y coordinación.de estas tres fortalezas, que formaban una linea de penetración en esa tierra de nadie que era La Mancha, dependia la posibilidad de poner en explotación las tierrassureñas de- Toledo más aún esta estructura defensiva garantizaba la seguridad de Toledo por el flanco más accesible, una tradicional vía de penetración de los ataques musulmanes que llegaba a la ciudad por terreno llano evitando el paso por los siempre inseguros puertos de los Montes de Toledo. 

Resultado de imagen de Alfonso VIII
Durante el reinado de Alfonso VIII (1158-1214) se produjo el definitivo alejamiento del peligro musulmán sobre la Tierra de Toledo.

El Imperio almohade, que suplantó al almorávide en AI-Andalus a mediados del siglo XII, no llegó al valle del Tajo con la misma fuerza que su antecesor, aunque siguieron produciéndose ataques que castigaron con dureza las comarcas toledanas.

Con la conquista alfonsina de Cuenca, en 1177, se produjo un importante avance en el frente oriental de la vanguardia castellana, lográndose cerrar el alto Tajo a los musulmanes, pero el valle medio de este no permaneció aún expuesto a sus operaciones de castigo.

La pugna entre castellanos y almohades se libró fundamentalmente en las comarcas manchegas, inmediatamente al sur de la tierra toledana, de modo que la acción repobladora que hemos observado avanzó de modo muy limitado; la consolidación del movimiento repoblador en la Tierra de Toledo no fue posible hasta bien entrado el siglo XIII, una vez que el peligro musulmán, a partir de la batalla de Las Navas, dejó de ser una acuciante realidad y se convirtió en un recuerdo.



Mi pues, en la segunda mitad del siglo XII encontró continuidad la timidez repobladora de la primera mitad de aquella centuria. Prosiguen las donaciones reales a particulares e instituciones en tierrastoledanas,, que formaban parte de un amplio programa económico-militar, cuya finalidad era la repoblación y defensa de las tierras conquistadas.

Las donaciones de Alfonso VIII que conocemos tienen por objeto, en su inmensa mayoría, lugares de la margen derecha del Tajo o a orillas de este río: Mocejón era concedida al caballero Pedro Pérez da Angra en 1166; Illescas y Azaña a la Iglesia de Toledo en 1176; Borox al mayordomo real Rodrigo Gutiérrez en 117960.

Se percibe una novedad importante en cuanto a los beneficiarios de las donaciones: entre ellos aparecen las órdenes militares, en particular las recién creadas de Santiago y Calafrava así, el rey donaba el 23 dc marzo da 1171 el castillo de Mora a “losfratres de Cáceres”, germen de la Orden de Santiago61; y el 9 de febrero de 1176 la aldea de Mocejón a la Orden de Calatrava.

Si bien esta última donación podía responder al deseo del rey de dotar económicamente a sus nuevos colaboradores, la entrega del castillo de Mora a los caballeros de Santiago era un síntoma de los nuevos tiempos la vanguardia da la Cristiandad estaba en manos de las órdenes militares, que serían concesionarias de amplios territorios en La Mancha, estableciendo “tierras” que pondrían llmite a la toledana por sus flancos sur y este.



JUAN RAMÓN PALENCIA HERREJÓN 
DIRECCIÓN: DRA.. MARIA ASENJO GONZÁLEZ
http://biblioteca.ucm.es/tesis/19972000/H/0/H0048501.pdf

lunes, 26 de febrero de 2018

La Vida en el Molino en la Provincia de Toledo

LA VIDA DEL MOLINO

Otro capítulo de mi libro “Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo”Molino Nuevo en Valdeverdeja, sobre el Tajo

En este capítulo comenzaremos a hablar de la vida de los edificios de los molinos de agua, para hablar de la vida del molinero en otros sucesivos.

De las entrevistas que he podido realizar se deduce que no es el de molinero un oficio especialmente hereditario. 

La propiedad del edificio sí que pasaba con más frecuencia de padres a hijos, aunque también era frecuente, sobre todo en molinejos de arroyo, que el peón, después de años de trabajo accediera a la adquisición de la máquina. 



En otras ocasiones, mediante la venta de un molino se conseguía la propiedad de otro de mayor envergadura y productividad.Restos de un molino sobre el Tiétar en La Iglesuela

Lo cierto es que casi ningún molinero ejercía con exclusividad este oficio, salvo en las grandes instalaciones del Tajo. Aunque de todas formas el refranero y los dichos populares dan un halo de seguridad y rentabilidad al oficio: “A buen año o malo, molinero u hortelano”, “Ten molino o almazara o cosa que para”, “El loco al monte y el cuerdo al molino”, “Abejas, ovejas y piedra que trabaja, desea a su hijo la vieja”.

También hay refranes que nos hablan de la dureza del trabajo de molinero : “Espalda de molinero y puercos de panadera no se hallan donde quiera”. 

Otros nos sugieren la inseguridad que la escasez o abundancia de caudal daba a este oficio: “Mientras tiene agua el molino, el molinero bebe vino, que si agua no tuviera agua bebiera”.Molino en el arroyo de San Vicente en La Jara

Parece que el molino de viento causaba a sus dueños menos sinsabores que el de agua y así nos lo atestigua el dicho “ De viento molinero poco trabajo y mucho dinero”

La dureza del trabajo y sobre todo la continuidad del mismo, que obligaba a la permanencia noche y día en el molino, conseguían que muchos molineros vendieran su artificio para volver a anteriores ocupaciones como la agricultura, la ganadería o a otros oficios artesanos que, en la mayoría de los casos, no habían abandonado totalmente simultaneándolos con el maquileo. 

Con el resultado de la venta compraban tierras o ganados subiendo así, generalmente, de estrato social. Constituía pues el molino un peldaño intermedio y no siempre definitivo en la escalada de mejores condiciones de vida o simplemente un complemento muy importante de la economía agropecuaria de algunos campesinos.Interior de un molino arruinado con las piedras y la cabria. Garganta Torinas en Almendral de la Cañada

Esta falta de exclusividad en el desempeño del oficio de molinero se ve reflejada en el Catastro de Ensenada, donde se evidencia una clarísima falta de relación entre el número de molinos declarados y el número de personas que dicen vivir solamente del trabajo de molinero. 

Podemos citar como ejemplo el caso de un pueblo con tradición de molienda como es San Pablo de los Montes donde, aún existiendo nueve molinos de agua, no hay ni un solo vecino que declare ser molinero. Únicamente en Navahermosa y en Campillo de la Jara se puede observar cierta relación entre el número de molinos y el de molineros dedicados a su explotación. 

En otros lugares como Villanueva de Alcardete o Corral de Almaguer se registra un número muy inferior de molineros comparamos con el de los molinos en funcionamiento. En este catastro solamente son treinta los molineros que se declaran como tales en toda la provincia mientras que el número de artificios supera con mucho los dos centenares. 



En Puente del Arzobispo se da el único caso donde se alude directamente a la profesión que desempeña simultáneamente el molinero que declara dedicarse además a la confitería.Molinosobre el arroyo Cubilar en Campillo de La Jara

Estos datos son facilitados por las respuestas generales de dicho catastro, pero si fijamos nuestra atención en las declaraciones individuales correspondientes a cada vecino de un pueblo determinado podremos obtener noticias sobre las profesiones que se asocian a la de molinero.

Así por ejemplo, en un estudio sobre Castillo de Bayuela, vemos que de cinco molinos declarados cuatro de ellos son regentados por labradores y otro de ellos es propiedad de un cirujano del pueblo que además de sangrar a sus pacientes maneja el artilugio.[1]

Muchos de los trabajadores de los molinos fueron simples asalariados, por lo que la llamada “utilidad” o valor fiscal de su trabajo figura en el apartado correspondiente a “jornaleros” del catastro citado.Cárcavo con el rodezno en un molino de la Sierra de San Vicente

Sucede algo similar con los molinos de mayor entidad situados en las orillas del Tajo de forma que, por ejemplo en Talavera, con dos grandes aceñas y tres molinos de arroyo, no figura como tal ni un solo molinero entre las profesiones de los habitantes de la ciudad.

Otra dificultad añadida para la localización de los molineros viene dada por el hecho de que lo que realmente da el valor fiscal impositivo es el edificio molinero tomando como referencia su producción, y no el oficio en sí como sucede en el caso de otros artesanos.

Este Catastro de Ensenada[2] anota en las declaraciones individuales las medidas del edificio, lo que aporta datos para comprobar si los restos actuales de los molinos coinciden en sus proporciones con las dimensiones de los artificios que ya molían en el siglo XVIII. 

Podemos así obtener consecuencias interesantes sobre la pervivencia actual y la evolución de la tecnología y arquitectura de nuestros molinos. 



Por mis impresiones personales y las medidas que de modo general he podido obtener, tengo el convencimiento de esa pervivencia de siglos en muchísimos de los edificios molineros que han sido reutilizados una y otra vez a lo largo de los siglos, en algunos casos incluso desde la Edad Media.

[1] DEZA AGÜERO, A. : Castillo de Bayuela a mediados del siglo XVIII, Madrid, 1986.

[2] A.H.P.T. Sección Catastro de Ensenada, Libros Maestros o Respuestas Particulares.Molino sobre el arroyo Andilucha

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domingo, 25 de febrero de 2018

Toledo, una visita al pasado

En el camino de regreso disfrutamos de una vista magnífica. Todo el cielo ante nosotros se encontraba cubierto de una masa negra de nubes tormentosas como sólo los climas tropicales suelen exhibir. 

El viento soplaba furiosamente hacia el valle arrastrando y agitando en el aire vastas nubes de polvo a ambos lados de la ciudad, cargada con el olor de la tierra mojada por la lluvia recién caída. Recortada contra las nubes, y debatiéndose entre la oscuridad y los rayos del sol poniente detrás nuestro, veíamos la blanca línea de la ciudad desde la Puerta de Bisagra, pasando por la Casa de Locos, hasta las ruinas que coronan las orillas del Tajo; se veían palacios sobre palacios, y destacando por encima de todo, estaba la destellante Catedral sobre la cima de la roca, con el poderoso Alcázar en el fondo. Sólo con esta vista nos hubiéramos sentido recompensados por la visita.



(...) Fue una visita al pasado, el pasado aún vivo, perdido su vigor pero todavía existente. Toledo es afortunada entre la mayor parte de las ciudades por preservar reliquias de las varias fases de la civilizaciñón en la Península (...) Quien no ha visto Toledo, no ha visto España.

James Johnston Pettigrew. "Notes on Spain and the Spaniards, in the Summer of 1859"










viernes, 23 de febrero de 2018

Claustro de la Colegial de Talavera de la Reina

Pináculos góticos en el remate de los contrafuertes del claustro

El mismo Francisco de Soto dice que «el claustro de esta Santa Iglesia no cede a los mejores del reino; es muy largo, ancho y alto, y todo él está fabricado de piedra de sillería muy curiosamente labrado», con motivos entre los que hay que destacar las gárgolas de animales fantásticos y los pináculos de remate de los contrafuertes con gruesas hojas de acanto.

Planta del Claustro de la colegial en un plano del siglo XIX

Fue levantado en 1469 y cada una de sus cuatro galerías cuenta con seis tramos con sus bóvedas de nervios vistos sobre una pareja de arcos cruceros y pilarillos adornados con perlas. 

Se abren al patio por grandes arcos ojivales elevados sobre un podio y reforzados con contrafuertes.Bóvedas del claustro de la Colegial




























Sobre el suelo aparecen lápidas con inscripciones diferentes y en él se encuentran actualmente los restos de Fernando de Rojas, autor de La Celestina. 


El pozo central tiene una pila que es un antiguo sepulcro romano para algunos y árabe para otros.Panel de azulejos talaveranos que indican el lugar donde yacen los restos del escritos y alcalde de Talavera


Hoy ha sido reformado a mi modo de ver desafortunadamente, perdiendo su palmera, y se ha enlosado, retirándose el sepulcro del pozo.Sepulcro que hacía de pila junto al pozo del claustro



Desde el claustro se daba acceso al antiguo cementerio anejo a la Colegial que se estableció en una antigua huerta llamada «de Moctezuma» por haber pertenecido al Duque del mismo nombre.

Carrillo dieciochesco del Corpus, en el claustro de la Colegial

















En el claustro se exhiben algunos fragmentos escultóricos como lo que parece una representación de la imposición de la casulla a San Ildefonso. 

Un curioso carrillo utilizado en las desfiles del Corpus del siglo XVIII, una pilastra visigoda, y dos altarcillos con retablos barrocos deteriorados.Altar y retablo en el claustro de la Colegial

http://lamejortierradecastilla.com/el-claustro-de-la-colegial-de-talavera/


jueves, 22 de febrero de 2018

Las Ordenes de Calatrava, Alcántara y Santiago a finales del medievo en Toledo

Resultado de imagen de Ordenes de Calatrava, Alcántara y Santiago
 También la Orden de Calatrava~, cuya principal área de dominio no limitaba con el espacio toledano, contó sin embargo coaseMños lindantes con éste, aunque su relevancia fuera bastante reducida, inferior en todo caso a la de las órdenes de San Juan y Santiago97.

La penetración de los calatravos en Toledo fue temprana, pues participaron en la repoblación de la Tierra; en 1172 les fue entregado ¿castillo de Areca-con la.initadde la villa, sobre la quapronto ejercerían su jurisdicción.

Cuatro afios después recibieron la cerca aldea de Mocejón pero esta donación la conservarian poco tiempo, quedando reducida su soberanía a la modesta villa fortificada de Meca, donde se> estableció una encomienda

La segunda encomienda calatrava, también modesta, se ubicó en un lugar limítrofe con el Campo de Santiago: Huerta de Vaidecarábanos cedida a la Orden en 1190.



Otras-dos-circunscripciones“cerraban”Ia Tierra de Toledo: la primera de éstas por el nordeste, cerca de Huertas, era la encomienda de Boro; Ciruelos y la dehesa de Otos; la segunda, al sureste de la Tierra, la encomienda de Guadalerzas, que contenía el castillo del mismo nombre y una dehesa en su entorno’02, circunscrito todo ello en la zona de limite a la que ya nos hemos referido entre Toledo y la Orden de San Juan, cerca de Los Yébenes.

Orden de Alcántara

La Orden de Alcántara’03 no obtuvo ningún espacio-tan cercano a la ciudad comolas otras órdenes militares, pero protagonizó el más encarnizada conflicto jurisdiccional con el Gobierno urbano. El territorio por el que disputaban ambas instituciones era la comarca de Alcocer, más allá del Guadiana, vinculado a la.Ciudad tras. largas vicisitudes a lo largo de los siglos XIII y XIV, este fragmento lejano de la Tierra de Toledo pasó en 1445 a manos de Gutierre de Sotomayor, maestre de Alcántara, que lo retendria definitivamente a pesar de los esfuerzos de la Ciudad por recuperarlo’.

Orden de Santiago

Otra institución militar que logró asentar con gran solidez su autoridad frenta a la Tierra toledana fue la Orden de Santiago. Más anta se ha hecho alusión a su aparición en este ámbito, cuando Alfonso VIII donaba la fortaleza de Moratios entonces llamados fratres de Cáceres”; Mora se constituyó en encomienda santiaguista hasta que en 1568 pasó a manos del linaje toledano de los-Rojas, permaneciendo- asi-flhert de la junsdwc urbana.

Junto a esta encomienda y aun amplio abanico de posesiones en la ciudat y la tierra, la presencia de la Orden de Santiago en Toledo fue extraordinariamente relevante como muro de contención de la expansión urbana hacia el este.. Desde el priorato de Uclés, la orden dominaba un extenso territorio situado entre Toledo y Cuenca al que pronto se llamó Campo de Santiago, cuyo limite occidental era la Mesa de Ocaña,- donde se estableció una encomienda- autónoma respecto del priorato


JUAN RAMÓN PALENCIA HERREJÓN 
DIRECCIÓN: DRA.. MARIA ASENJO GONZÁLEZ
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miércoles, 21 de febrero de 2018

Cuando Talavera de la Reina terminaba en Avenida Salvador Allende


Vista parcial de una postal de principios del siglo XX con el caserío en el que sobresalen las torres de conventos e iglesiasDetalle de la anterior. Se ve la confluencia de Antonio Torres y Cristo de la Guía



Hoy la zona entre los Jardines del Prado y el Parque de la Alameda es una zona ajardinada levemente bajo la que se sitúa un aparcamiento. Durante muchos años se situaron allí las atracciones feriales y antes aún se celebraban mercados de ganado.

Allí desembocaban calles como el Cristo de la Guía o Antonio Torres y se sitúa entre la avenida de Toledo y la esquina donde comienza Ronda del Cañillo.

Foto del plan de Ensanche de 1945 con la avenida Salvador Allende y al fondo los pinos de los Arcos del Prado
















El único elemento urbano que se situaba entre la línea de fachadas y la plaza de Toros era la antigua ermita de San Joaquín y Santa Ana que se puede ver en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI.

El Prado con la ermita de la Virgen y la ermita de San Joaquín y Santa Ana en primer plano

Hay otras antiguas fotografías en las que se en las típicas casas de dos plantas con balcones de la arquitectura tradicional talaverana y al fondo las torres de los conventos e iglesias de la ciudad. Santa Catalina, la Colegial, la Torre del Reloj, San Pedro, el convento Jesuita o Palenque con la cúpula 
todavía en pie etc…

Frente de fachadas en lo que hoy es avenida Salvador Allende en fotografía de principios de siglo
















Otras fotos aéreas de los años sesenta nos permiten ver las atracciones feriales o el ganado de la feria, aunque otras de estas fotos las dejaremos para otra entrada.La esquina Salvador Allende-con Ronda del Cañillo vista desde el sur en foto aérea de los años 60. 

Al fonde la carpa del Circo junto a los Jardines del PradoLa confluencia de Salvador de Allende y Ronda del Cañillo vista desde el esteFoto aérea en la que se puede ver Salvador allende desde el oeste con los jardines del Prado y a la derecha 
todavía la Alameda



Vista aérea de los años 60 con la placita en la que acababa Antonio Torres y todavía sin construir el edificio de Ronda del Cañillo esquina a Salvador Allende


Vista aérea de Salvador Allende con la desembocadura de Antonio Torres y Cristo de la Guía. Por delante la explanada del ferial.Otra vista parcial de Salvador Allende en su tramo norte con las atracciones feriales y a la derecha la confluencia del paseo de los Arqueros


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martes, 20 de febrero de 2018

La Ciudad Toledo a finales del Medievo (1422-1522) : El “término” de Toledo

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Se ha denominado “Tierra de Toledo” al espacio sobre el cual la Ciudad ejerce su poder, porque con tal expresión la Histotiografia se refiere a él.

Pero hay que señalar que no es esta denominación la única que se emplea en el lenguaje de la época, encontramos con frecuencia dos expresiones más: “término” y “jurisdicción”’. 

Cabe preguntarse si los tres vocablos tienen idéntico significado, si se emplean indistintamente. Creemos que no; de hecho, los documentos no sustituyen aleatoriamente una palabra por otra, como se tratara de simples sinónimos. 

Los documentos que aluden al territorio controlado por la Ciudad, sin mayor concreción, suelen enumerar las tres expresiones en el siguiente orden “tierra, término y jurisdicción Solemos encontrar esta enumeración de términos en las intitulaciones de los oficiales: toledanos: “don Pedro de Castilla corregidor e justicia mayor de la dicha cibdad de Toledo e su tierra termino e jurediccion por el rey e reyna nuestros sennores 



Tal forma de enumeración no es casual, ya que expresa las denominaciones en un orden progresivo de menor a mayor precision. 

Siguiendo el orden establecido en la documentación,. acerquémonos en primer lugar al significado de “tierra de Toledo”. “Tierra?’ es la denominación más vaga de las tres; hace alusión al territorio, sin más detalle, bajo la influencia de la Ciudad, a la vez que expresa su cercanía y subraya su carácter agrario por contraposición al carácter urbano de la ciudad, indicando así el reverso de una misma realidad. 

En el lenguaje de la época no es demasiado corriente la alusión a “Toledo y su tierra” porque la terminología jurídica en que se expresa la mayor parte de la documentación que conservamos no encuentra en la expresión un significado preciso. 

La palabra “tierra” suele aparecer como complemento en una serie de referencias espaciales cuando se quiere aludir al conjunto del territorio que rodea a la ciudad y que, de uno u otro modo, depende de ella.

Es muy corriente el uso de este término en la. documentación hacendística de la Corona al aludir al ámbito toledano de recaudación; así lo encontramos, por ejemplo, en la exposición del documento que establecía en 1495 las condiciones del encabezamiento toledano: “sobre lo del encabezamiento de las rentas de las alcavalas de la cibdad de Toledo e su tierra con los propios e montes e quadrillas

En todo caso, la contraposición “ciudad y tierra” resulta historiográficamente útil para referirse a la dualidad de los elementos que forman una entidad local caracterizada por la primacía de un centro urbano sobre un espacio agrario 

Problablemente la documentación lo use menos en Toledo que en otros ámbitos por ser Toledo, como se irá viendo, un enclave en que el predominio de la ciudad sobre el territorio era más evidente, frente al ámbito de la Extremadura castellana, donde la vinculación era de distinta naturaleza 

El “término” de Toledo 

Bastante más precisa es la noción de “término” ea el. Medievo toledano. Esta palabra contiene, lo mismo que “tierra”, una referencia espacial evidente, pero pretende definir con mayor concreción el territorio al que alude El “término” era -como es hoy- el espacio bajo control administrativo de un núcleo, un espacio reconocido, determinado con “lindes” materiales, con mojones, y a menudo sancionado por el Derecho. La. palabra “término” se emplea cuando se pretende aludir a los límites que separan la tierra toledana de otras áreas territoriales. 

Cuando un espacio era objeto de disputa entre dos sujetos se procedía. a la delimitación de los “términos” o limites de ambos contendientes mediante sentencia judicial. Por otra parte, la posesión de términos reconocidos no era una facultad- privativa de las ciudades y villas directamente dependientes de la Monarquía, sino que los concejos sometidos a ciudades y villas tenían también sus propios términos. Podemos comprender mejor el uso del vocablo “término” a través de un ejemple. 



El 12 de julio de 1262 Alfonso X emitió una sentencia de partición de los términos de Toledo con los de la Orden de Alcántara, con la que se intentaba establecer límites precisos entre las- áreas de influencia de ambos poderes, que tenían roces en el curso medio del Guadiana, en el llamado “codo del Guadiana”, dando así fin a los largos debates que les enfrentaban. El rey resolvió estableciendo los términos de Alcocer zona.de fricción, y repartiéndolos entre los contendientes. 

En esta sentencia -que posteriormente será objeto de estudio más detenido- se puede apreciar cómo el vocablo que nos ocupa es por igual aplicable al área de influencia de un gran centro de poder, sea Toledo, sea el Maestrazgo dc Alcántarar y al de un pequeño centro como Alcocer. En la partición de términos de que venimos tratando, el rey Alfonso X afirmaba “oidas las demandas de ambas las partes tovimos por bien que enviasen e pongan en ellos termino sík Akocer”.

JUAN RAMÓN PALENCIA HERREJÓN 
DIRECCIÓN: DRA.. MARIA ASENJO GONZÁLEZ
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lunes, 19 de febrero de 2018

Acabamos la capillas de la Colegial de Talavera de la Reina

Rejería de la capilla de San Juan Bautista de la Colegial

CAPILLA DE SANTA ANA

La siguiente capilla es la de Santa Ana, también llamada de los Reyes, en ella es de destacar su antigua cerámica.

Hernando Suárez de Toledo fue Limosnero Mayor de Felipe II y ayo de su hijo el infortunado Príncipe D. Carlos. 

Al morir dejó dispuesto que se celebrara un aniversario a Santiago por el alma de su discípulo, de ahí el segundo nombre de la capilla que perteneció más tarde a los Condes de la Oliva, cuyo palacio se encuentra frente al Teatro Victoria. 



Antiguamente servía de paso al claustro y por este motivo estuvo dotada de reja por ambos lados.Fragmentos del retablo mayor con escenas de la vida de la Virgen

Aunque tuvo un retablo plateresco hoy exhibe otro en el que las imágenes sobre la vida de la Virgen sí pertenecen probablemente al primitivo.Sepulcro de doña Mencía Suárez en la capilla del Pópulo

CAPILLA DE SANTA MARÍA DEL PÓPULO

A continuación, la capilla de Santa María del Pópulo, fundada en 1471 por la familia de los Montenegro, más tarde condes de Villariezo, debido a la devoción que tenían a esta imagen de un monasterio agustino de Roma. 

Es de destacar la urna funeraria gótica adornada con ramaje en que se sepultó a una tal Mencía Suarez, hija de un regidor talaverano.

Cuenta Fray Andrés de Torrejón que en el escudo de los Montenegro aparecen tres cabezas porque uno de sus antepasados dio muerte en una justa a tres caballeros que importunaban a una dama.Relieve de San Juan Bautista en su capilla

CAPILLA DE SAN JUAN BAUTISTA

A continuación, se sitúa el paso al claustro que no es otra cosa que la antigua capilla de S. Juan Bautista. 

Nos lo delata un relieve empotrado del Bautismo de Cristo. 

También se recoge aquí, como ya hemos visto, la Quinta Angustia, obra pictórica, como muchas de las que adornan la colegial de la época de transición del siglo XV al XVI. 

Fue también Hernando de Alonso el fundador de esta capilla y, tras el incendio del Hospital de la Misericordia, fueron trasladados aquí sus restos mortales.

Pila bautismal de la Colegial

CAPILLA BAUTISMAL

Él mismo regaló también la pila bautismal que se sitúa hoy en la siguiente capilla, última de nuestro recorrido, que se halla decorada con magnífica cerámica antigua de Talavera adornada de hermosos motivos de lacerías vegetales. 

Según la historia de la cerámica del padre Vaca “es la obra más exquisita en su género que se hizo en Talavera”. 

Es una obra de magnífico colorido y dibujo, ejecutada en el siglo XVI con estilo de tradición mudéjar.

Frontal magnífico de azulejería talaverana del siglo XVI con clara tradición mudéjar

El coro fue concedido en 1415 a Gutierre Gaytán para su enterramiento, no sin antes pleitear con el cabildo para ser sepultado en la capilla mayor. 

En nuestro paseo por las capillas debemos observar las columnas y bóvedas donde nos sorprende a veces la presencia de restos mudéjares de las antiguas estructuras mezclados con las nervaduras de las bóvedas góticas en ocasiones de hermosa factura. 

Es el caso de la capilla de Santa María del Pópulo.Imagen de la Virgen del Rosario en la capilla

http://lamejortierradecastilla.com/acabamos-las-capillas-de-la-colegial/

domingo, 18 de febrero de 2018

Toledo, una visita al pasado

En el camino de regreso disfrutamos de una vista magnífica. Todo el cielo ante nosotros se encontraba cubierto de una masa negra de nubes tormentosas como sólo los climas tropicales suelen exhibir. 

El viento soplaba furiosamente hacia el valle arrastrando y agitando en el aire vastas nubes de polvo a ambos lados de la ciudad, cargada con el olor de la tierra mojada por la lluvia recién caída. Recortada contra las nubes, y debatiéndose entre la oscuridad y los rayos del sol poniente detrás nuestro, veíamos la blanca línea de la ciudad desde la Puerta de Bisagra, pasando por la Casa de Locos, hasta las ruinas que coronan las orillas del Tajo; se veían palacios sobre palacios, y destacando por encima de todo, estaba la destellante Catedral sobre la cima de la roca, con el poderoso Alcázar en el fondo. Sólo con esta vista nos hubiéramos sentido recompensados por la visita.



(...) Fue una visita al pasado, el pasado aún vivo, perdido su vigor pero todavía existente. Toledo es afortunada entre la mayor parte de las ciudades por preservar reliquias de las varias fases de la civilizaciñón en la Península (...) Quien no ha visto Toledo, no ha visto España.

James Johnston Pettigrew. "Notes on Spain and the Spaniards, in the Summer of 1859"









http://miratoledo.blogspot.com.es/2018/01/una-visita-al-pasado.html

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