domingo, 27 de abril de 2014

El Damasquinado de Toledo

Historia

Esta artesanía se viene realizando desde épocas muy antiguas y en muy diversas partes del mundo. 

Hay constancia de que se realizó en el Antiguo Egipto, en Grecia y en Roma, así como en China y Japón (suminagashi), donde ha sido utilizada para adornar las guarniciones del katana, particularmente tsuba. 

Es conocida como zougan en japonés, ha desarrollado su propio subconjunto de términos para describir los patrones particulares.

 El shippou-zougan es una técnica que esmalta las piezas y ya se aparta del damasquinado. Se conocen piezas con más de 1500 años de antigüedad. Los griegos atribuían su invención a Glauco de Chíos. En la península Ibéricafue introducido por los árabes. En España, hay dos centros de producción de productos damasquinados: Éibar y Toledo.

Esta clase de ornamentación, aplicable a toda clase de objetos artísticos, incrustando labores de oro o plata en un metal más común, como el hierro pavonado, el acero o el cobre, se practicó desde muy antiguo entre los egipcios, los griegos y los romanos.

Adquirió gran desarrollo en Oriente desde que el Imperio Romano se trasladó a Bizancio, siendo originarias de Damasco, las mejores piezas que llegaban de Europa, por lo que este arte tomó el nombre de Damasquinado, aunque más propio es el de 'Ataujía' con el que también se designó. 

El damasquinado en Toledo

En Toledo se ha desarrollado una muy importante industria de esta artesanía más conocida como Oro de Toledo.1 Sirve como seña identificativa de la ciudad. La producción ha dejado de ser artesanal para pasar a industrializarse dado el nivel de producción que se realiza y se comercia. La industria del damasquinado toledana, que también se ha unido a su industria armera, en este caso de arma blanca, suministra esta arte a todas las tiendas de la España en donde se vende como suvenir. Todavía se mantiene talleres artesanos que realizan piezas de gran calidad.

Técnica

Mesa de trabajo de un damasquinador.

La primitiva técnica del picado a punceta, donde mediante el golpeo de una punceta se realizaba un fino picado romboidal en el que, una vez realizado el dibujo a grabar, se introducía el hilo de oro o plata dio paso al estriado a cuchilla en el que los surcos se abren mediante una fina y alfilada cuchilla.

Después de la realización de los surcos se introduce el hilo mediante un punzón de base plana que se golpea con un pequeño martillo ligero y de boca ancha.

La pieza a damasquinar se adhiere a un taco de madera mediante lacre y este taco de agarra a un tornillo de bola que descansa en un triángulo de madera pudiendo, de esta forma, ponerse en cualquier posición que se precise.

Por todo el mundo se imitaron las labores del damasquinado. A este resurgimiento de un arte olvidado en Occidente, contribuyó en primer lugar el lujo desplegado en las armaduras en toda Europa desde finales del siglo XV: suntuosos arneses de Carlos I y Felipe II.

Según fueron evolucionando las armas de fuego, el damasquinado perdió importancia, quedando reducido a un accesorio de la orfebrería y la joyería.


Toledo es en la actualidad el mayor foco de producción de damasquinado del mundo, y donde se ejecutan la mayor diversidad de piezas. Se siguen realizando labores de estilo Mudéjar, Renacimiento y algunas nuevas como las denominadas 'vistas'.

Castillo Templario de San Vicente










El castillo de San Vicente se encuentra en la cima meridional del cerro de San Vicente (1.321 metros), en el término municipal de Hinojosa se San Vicente, al norte de la provincia de Toledo.

Se puede acceder a este castillete por la carretera TO-9045-V que lleva de El Real de San Vicente a Navamorcuende, en la margen izquierda, una vez culminada la subida. En este puerto se puede aparcar el vehículo, y ascender a pie por una pista empinada unos 300 metros. Cuando la pista pierde inclinación se abandona por la izquierda y se continúa por un sendero de montaña, siempre en línea recta, que lleva en unos 500 metros al vértice geodésico del cerro de San Vicente. Desde aquí se contemplan un poco más adelante las ruinas del castillo.
Historia

En toda la Sierra de San Vicente, de gran belleza natural, pueden apreciarse huellas de los pueblos íberos que existieron en la zona, destacando las esculturas de toros que se exponen en algunas plazas de los pueblos.

La cronología de este castillo es difícil de precisar. A falta de estudios rigurosos o documentación esclarecedora de la época, hemos de sondear las escasas fuentes escritas que hay sobre él.

En primer lugar, hay una serie de escritos antiguos que atribuyen a la Orden del Temple la posesión del castillo. Ya en las Relaciones de Felipe II, en 1578, a la pregunta de que si había restos de edificios antiguos en la comarca de Castillo de Bayuela (aún Hinojosa y sus tierras no se habían independizado de esta villa), respondieron que '[el castillo de San Vicente] fue monesterio de Templarios, esta en parte y lugar que a estar fortificados fuera cosa inexpunable, tiene a los lados dos torreones caidos'. Pocos años después, en 1590, el padre Juan de Mariana visitaría sus ruinas, y, como ya hemos comentado, en De Rege (1599) también recoge la tradición según la cual el castillo había pertenecido a los Templarios. Pero, además, ofrece un dato nuevo: las ruinas del castillo pertenecían a una abadía toledana. Con seguridad se trata de la antigua abadía de Canónigos Regulares, como más adelante explicaremos.

Otra tradición atribuye la construcción a los musulmanes. Pascual Madoz lo expresa así en su Diccionario: 'el cerro o sierra de San Vicente, al norte de la villa, en cuyo punto más encumbrado existen las ruinas de un fuerte castillo de los moros'. Esta tradición apoyaría la tesis defendida por Caballero Zoreda y Sánchez-Palencia, quienes pensaban 'en una atalaya aislada, quizás de cronología emiral, usada posteriormente como núcleo de un castillo califal'.

El escribano e historiador local Matías Gómez de Morales también habla sobre los posibles moradores del castillo. Dice así: 'Habiendo de historiar la descripción del eminentísimo cerro de San Vicente (...) se me hace preciso presentarle con la propiedad que por el año de doscientos y cuatro estaba. En este tiempo edificaron en él los griegos diferentes fuertes y fronteras, en lo más encumbrado de él, con el muro alto y fuerte y torres empinadas'.

Obviamente, Gómez de Morales se equivoca al afirmar que los griegos estuvieron en la Sierra en el año 204. Hemos de leer las palabras del escribano de Hinojosa siempre con cautela; en este caso tenemos que tener en cuenta el escaso desarrollo y la falta de rigor de las disciplinas históricas en su tiempo, así como la tendencia del escritor a fabular. No obstante, quizás pudiera especularse sobre alguna posible construcción hispanorromana en la cima del cerro de San Vicente, aunque de ningún modo esta idea se podría aseverar hoy en día.

Nuestro autor sigue: 'Y, posteriormente, por el año de trescientos y veinticinco que se contaban de los moros [año 935 de la Era Cristiana], el Miramolín [sic: Miramamolín], hijo de Maotmat, mandó edificar en este sitio un castillo más fuerte e inexpugnable que los que se hallaban construídos, donde pudiesen defenderse de sus enemigos, el cual aún hoy permanece parte de sus vestigios. (...) Estuvo este encumbrado cerro, desde este tiempo hasta la destrucción de la morisma, poseído de esta vil canalla, el cual quedó yermo por un poco tiempo hasta que los Caballeros Templarios hicieron en él una granja, sugeta o hija del convento que tuvieron en Montalván, a la cual agregaron muchas casas, tierras y heredamientos (...)'.

Así, en el relato de Gómez de Morales, aparecen de alguna manera ambas tradiciones, aunque la construcción de la fortaleza cuyas ruinas hoy quedan se atribuye a los musulmanes; la Orden del Temple, según éste, únicamente habría creado una granja o hacienda de campo en el cerro de San Vicente.

Las dos tradiciones no son necesariamente excluyentes entre sí. En nuestra opinión, y siempre teniendo en cuenta los escasos datos de que disponemos, bien pudo ser ésta una fortaleza musulma que, tras la reconquista cristiana del territorio, pasara a manos de la Orden de Canónigos Regulares provinientes de la abadía aviñonense de San Rufo, establecidos en la Sierra entre 1156-1158, en tierras cedidas por Alfonso VII o por su hijo. La posible estancia de la Orden del Temple en el lugar, un tanto dudosa, hubiera ocupado el corto intervalo que va entre la última década del siglo XIII, cuando los canónigos abandonan la abadía, y el año 1312 en que se disolvió la Orden.

De la suerte posterior del castillo sólo podemos decir que en el siglo XVI ya se encontraba en ruinas, como se ha explicado. No es difícil imaginar el que este lugar, perdida la función para la que fue concebido ?el proceso de reconquista estaba muy avanzado- y alejado de vías de comunicación principales, fuera cayendo en el abandono entrado el siglo XIV, como ocurrió con muchas de las fortificaciones de nuestra geografía.

En estas cimas se ha encontrado una lápida epigráfica, dedicada a una divinidad ibérica, llamada TOGOTI, por LUCIO PRISCO. El Padre Mariana identifica esta divinidad con la diosa DIANA.

En la Montaña de Venus luchó Viriato contra el cuestor Plaucio y los cónsules Popilio Lenas y Servilio Cepión.


Descripción

La planta de la construcción, en su perímetro exterior, prácticamente se puede inscribir en un cuadrado de 40 metros de lado, aunque su traza es irregular. La entrada se sitúa en el muro noroeste, cuya puerta debió estar flanqueada por dos torreones avanzados, de los cuales el mejor conservado es el del extremo oeste.

Este torreón tiene planta trapezoidal al interior y, al exterior, su muro corto, forma semicircular; de este modo, el muro se hizo de mayor grosor que el resto y de frente curvo, previendo posibles ataques. También tiene dos ventanas, una, abocinada, en su esquina norte, y otra en el muro oeste, cerrada con arco de medio punto hecho con lajas de piedra. Junto al torreón yace un gran bloque de la bóveda de medio cañón que lo cubría, armada con lajas de piedra y argamasa.

Los muros del extremo suroeste del castillo se asientan sobre la roca madre, en pronunciada pendiente, y seguramente por este motivo es el más derruido del conjunto. El muro sureste estaba jalonado por torreones, algunos de ellos apenas perceptibles hoy día. Caballero Zoreda y Sánchez-Palencia Ramos, dos estudiosos que visitaron el castillo en 1979 y 1980, distinguían al menos tres torreones, y defendían la tesis de que uno de ellos, el del ángulo oriental, es en realidad una atalaya anterior al resto del castillo, quizás de cronología emiral o califal. En nuestra opinión esta hipótesis es muy sugerente, pero no consideramos que haya suficientes argumentos para sostenerla; incluso, a primera vista, el estado de conservación de dicho torreón haría pensar que es posterior al resto.

Este torreón de planta circular es el mejor conservado del conjunto. Tiene unos 6 metros de diámetro, un metro y medio de grosor de muro, y su construcción es algo distinta a la del resto: las hiladas del muro aparecen diferenciadas en alternancia y la argamasa es de color más blanquecino (posiblemente por contener mayor proporción de cal). Presenta un vano de acceso adintelado y orientado hacia el Oeste; en él aún se observan los huecos para encajar los quicios de sendas puertas. En el interior, y a más de 2 metros de altura del suelo, hay un escalón que recorre todo su perímetro. Como acertadamente explicaran Caballero y Sánchez-Palencia, 'en este escalón se apoyaron los rollizos usados como vigas para el suelo del primer piso, quedando en el muro, por encima del escalón, los huecos donde se encastraron a la vez que se construía el muro'.

En el cerro, a corta distancia de esta construcción, se encuentran también los vestigios de lo que creemos que fue una antigua abadía canonical y las ruinas de una ermita del último cuarto del siglo XVII, erigida sobre la cueva donde, según la hagiografía medieval y la tradición, se refugiaron San Vicente y sus hermanas al huir de las autoridades romanas.



Fuente: http://www.castillosnet.org

sábado, 26 de abril de 2014

Casiano Alguacil, fotografo cumbre toledano

Casiano Alguacil Blázquez (Mazarambroz, provincia de Toledo, 14 de agosto de1832 - Toledo, 1914), fotógrafo español.

Su primer oficio fue el de carpintero; en Madrid aprendió fotografía y se estableció en Toledo en 1862, en la Calle de la Plata número cinco. A partir de 1866 inició un amplio proyecto, el Museo fotográfico, que habría de conservar vistas de la ciudad de Toledo y de otras ciudades españolas, así como monumentos, obras de arte y retratos de personajes importantes. Además fue una figura notable en la política del Toledo de su tiempo. Fue concejal republicano durante el Sexenio revolucionario(1868) y en las elecciones de 1870

Casiano Alguacil está considerado como uno de los mejores fotógrafos de nuestra región de la segunda mitad del siglo XIX, y como el fotógrafo de Toledo por excelencia. Sus fotografías se datan básicamente entre principios de la década de 1860 y primeros años del siglo XX. 

File:Guadamur castillo Alguacil.jpgDurante esos cuarenta años sus inquietudes artísticas le llevaron a reproducir detalladamente la Catedral de Toledo, las calles y plazas de la ciudad, así como algunos de sus conventos e iglesias (caso de San Juan de los Reyes). También reprodujo libros de la colección Borbón-Lorenzana, hoy en la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha, cuadros de El Greco..., bien para venderlos a particulares en su Museo Fotográfico, existente ya en 1866, o por encargo de instituciones como la Comisión de Monumentos. 

El Archivo Municipal de Toledo conserva hoy la mayor parte del legado de este artista, que fue concejal de la ciudad durante la Primera República. El origen de este fondo fotográfico se remonta al año 1908, cuando Casiano Alguacil contaba ya con 76 años, pues había nacido en Mazarambroz en 1832. 

Desconocemos el momento y las condiciones en las que Casiano Alguacil donó al Ayuntamiento de Toledo sus negativos fotográficos, todos ellos en placas de vidrio, junto con un buen número de positivos en papel. Sin duda el ofrecimiento realizado en su nombre por un numeroso grupo de toledanos, reflejado en un escrito de 12 de noviembre de 1908, es la base para explicar su conservación en el archivo municipal. La mayor parte de sus fotografías se datan en la década de 1880, y la última es de 1903. 

El legado de Alguacil lo formaban hacia 1980 un conjunto sin cuantificar de placas de vidrio, copias en papel realizadas por el fotógrafo en vida, montadas sobre paspartú, y un ejemplar del libro Monumentos artísticos de España, que recogía 36 de sus imágenes de los años 1883 y 1887. También había otras copias en papel, realizadas después de su muerte. La recuperación de este legado se debió en 1982 al fotógrafo Manuel Carrero de Dios que se encargó de restaurar las placas y de hacer copias en diferentes soportes, correspondiendo a la archivera Esperanza Pedraza su clasificación temática y su somera descripción.

Fuente: http://www.ayto-toledo.org/archivo/imagenes/fotos/casiano/casiano.asp
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Guadamur_castillo_Alguacil.jpg

viernes, 25 de abril de 2014

¿Era el Greco homosexual?

Se han escrito muchas hipótesis y teorías, tanto sobre la pintura del cretense como de su vida y personalidad. Sin duda una de las más peregrinas y excepcionalmente recurrente es la que especula sobre su masculinidad

ABC

El Greco, por su abundante obra y peculiar naturaleza, es el pintor que mayor bibliografía ha producido, y del cual se han escrito más hipótesis y teorías, tanto sobre su pintura como de su vida y personalidad. Sin duda una de las más peregrinas y excepcionalmente recurrente es la que especula sobre su masculinidad. Es decir, se pregunta si el Greco era homosexual.

Sabemos que nació en el año 1541 en Candía, capital de Creta, la mayor isla del archipiélago griego. En Creta aprendería a pintar y, cuando se le considera maestro, a los 25 años, se trasladada a Venecia donde, probablemente, trabajó en el taller de Tiziano. Luego, tras su hipotético paso por algunas ciudades italianas, se establece en Roma con 30 años, inscribiéndose en la Academia de San Lucas como «maestro del arte de la pintura de imaginería», para poder ejercer y contratar. En 1577 llega a España atraído por la decoración del Escorial de Felipe II, para quien trabajaban artistas italianos. Cuando viene aToledo con el encargo de trazar y pintar el retablo de la iglesia de Santo Domingo el Antiguo, tiene 36 años. Está soltero, pues no se conoce documento alguno que acredite el haberse casado, y le acompaña un joven llamado Francisco Preboste, apellido italiano, nacido según Camón Aznar en 1555, por tanto de 22 años. En el pleito del Greco con el Hospital de Illescas en 1606, sobre el cuadro de la Caridad, éste, nombra a un procurador y a Francisco Preboste «de nación italiano» como su representante. Por tanto, Preboste se uniría alGreco en Venecia o Roma, como aprendiz, criado o amigo, y se mantuvo a su lado hasta su muerte que debió producirse alrededor de año 1607, pues a partir de dicha fecha deja de figurar en los documentos del pintor. Preboste, a su muerte, tendría 52 años y El Greco 66. 

Este inseparable compañero habría estado junto al Greco más de 30 años compartiendo su vida y trabajos como criado, ayudante, representante, colaborador íntimo, hombre de confianza y, sobre todo, amigo. A lo largo de todo este tiempo, no deja de figurar en los distintos documentos de la época. Ente otros: como testigo en 1585 para el contrato de arrendamiento de las casas del Marqués de Villena; en 1597 otorgando un poder, junto con el Greco, para el cobro en Sevilla de «todas las imágenes de pintura y lienzos que ha dicha ciudad habían enviado»; en 1599, de nuevo como testigo, en el contrato del retablo de la Capilla de San José; en 1600, con poderes para cobrar el retablo Dª María de Aragón en Madrid.

Jesús Sánchez Luengo en su libro «Los enigmas de Dominico Theotocopoulos El Greco», nos narra como el Greco, recién llegado a España, presencia en el Escorial la ejecución de la sentencia a un joven de 24 años, hijo de un panadero, acusado de sodomización a dos niños de diez años. Seguramente no habría tal sodomización, sino juegos homosexuales del muchacho con los niños. Sabiéndolo el Rey, mandó prenderlo y juzgarlo. Confeso y reo, a pesar de pedir clemencia, fue sentenciado a morir en la hoguera. Este veredicto y su ejecución pudieron condicionar al Greco a su llegada a España y hacerle adoptar el resto de su vida cierta discreción en sus exteriorizaciones, como exigía el puritanismo de Toledo, ciudad famosa por los autos de fe celebrados por el Santo Tribunal de la Inquisición a judíos, moros y sodomitas.

Cumpliendo un año de su estancia en Toledo, tiene un hijo con DªGerónima de las Cuevas,mujer misteriosa de la que se han escrito infinidad de teorías sobre su muerte y condición. En un estudio que publica Julio Porres, basado en el censo por Parroquias en el Toledo de 1561, descubre entre los habitantes de la calle de Azacanes a una «Jirónima cuebas», único vecino llamado así entre los once mil y pico que censaron. Aventurando este autor la siguiente e interesante relación: «El barrio de la Antequeruela no tenía muy buena fama entonces, pues muy cerca de la calle Empedrada, próxima esta a la de Azacanes, registra el censo a «Polonia cortesana» y a «dos vecinas cortesanas», y en el mismo barrio estableció la mancebía pública, junto a la muralla, el corregidor Gutiérrez Tello, antes de 1576, quienes sus razones tendría para ello».

 Cuando nace su hijo, el Greco tiene 37 años y permanece soltero, no conociéndosele otra relación amorosa que la mantenida con una mujer de origen incierto(ya hemos visto como el barrio donde residía no tenía muy buena reputación). Su familia, los Cuevas, eran de origen moriscos, afirmaJosé Gómez Menor, o judíos conversos según otros autores y, en cualquier caso, con la cual, de no haber fallecido, posiblemente nunca se hubiera casado. Diversos estudiosos del personaje, justifican su muerte tras el parto o en fechas muy cercanas a él. Muy bien pudo este hijo conciliar al Greco con la estricta e intransigente sociedad católica de aquella época.

Gregorio Marañón en su obra «El Greco y Toledo», resalta el aspecto intersexual de los desnudos pintados por el Greco. Desnudos oníricos en los que es difícil diferenciar si son de mujer o de hombre, casi siempre masculinos, de no caracterizarles el gesto más que la forma. «…y que subsisten a lo largo de su obra, con sospechosa obsesión». Se detiene a considerar, este autor, el «sentido intersexual» de losdiferentes desnudos y continúa: «Hay que consignar que estos desnudos intersexuales, que aparecen en los sueños de muchos hombres jóvenes o maduros, corresponden a una persistencia de vivencias prepuberales en las que el sexo está aún indeterminado». Con una llamada fuera de texto, explica Marañón: «Me apresuro a aclarar que estos desnudos intersexuales nada presuponen respecto a la normalidad sexual de El Greco; y lo digo porque Somerset Maugham, un tanto ligeramente, sugiere que el gran pintor fuera lo que en su tiempo llamaba el mujeriego Lope de Vega «un traidor a la Naturaleza», es decir, un sodomita.» Efectivamente, los ángeles del Greco, según su definición,son bellos jóvenes a los que se les puede asignar ambos sexos.

Somerset Maugham en su libro Don Fernando, dedica un extenso capítulo al Greco y su época, en el que dice: «No hace mucho tiempo leí la sugestión, hecha con espíritu mezquino, de que el Greco era homosexual. He considerado que valía la pena meditar este punto. Por lo que respecta a la obra de un artista, carece en absoluto de importancia enterarse de su vida sexual.» Para continuar más adelante: «Ahora bien, no puedo dejar de preguntarme si lo que veo de fantasía torturada y de siniestra extravagancia en la obra del Greco, no puede ser debido a una anormalidad sexual como ésta.»

Hemingway, en una personal apreciación de que el Greco pintaba figuras con rasgos y formas andróginas, en su libro «Death in de aftenoon», con su acostumbrada insolencia le tacha, groseramente, de homosexual.

Jean Cocteau, desde su manifiesta condición de invertido, habla de lasimplicaciones homoeróticas de los retablos del Greco, resaltando lo que hoy entenderíamos de tipo homosexual.

Decía Freud: «Una posible dualidad de sexo enriquece a los artistas capacitándoles, en mayor medida, de sensibilidad para captar y expresar la belleza». Nadie como el Greco ha sabido utilizar las manos de sus figuras, haciéndolas protagonistas de la elocuencia, unas veces, o convirtiéndolas en motivos ornamentales, otras, como poéticas metáforas.

Y para terminar, lo que es incuestionable y todos los autores coinciden, es en el gran cariño que el Greco profesó a su hijo Jorge Manuel, de quien no se separó durante toda su vida, cuidándole y protegiéndole con la mayor ternura y cuidados, para suplir a la madre que nunca tuvo. Casado Jorge Manuel, siguió viviendo en la casa de su padre. Le dieron un nieto, Gabriel, que proporcionó al Greco una gran felicidad y consuelo en su vejez, y al final de su vida murió en los brazos de su hijo. Solamente un espíritu tan singular, único y sublime, pudo pintar esa obra maravillosa e imperecedera que Dominico Teotocópuli Greco, nos dejó.




POR MARIANO SERRANO PINTADO
Día 24/04/2014 - 13.16h
Mariano Serrano Pintado, de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo

Fuente: http://www.abc.es/toledo/ciudad/20140424/abci-greco-homosexual-201404241313.html

Presa Romana de Vallehermoso, Sonseca

Presa romana de Valhermoso

POPULARMENTE LLAMADA LA MESA DE VALHERMOSO por estar situada en el arroyo de dicho nombre.

Dista de Casalgordo unos 4 Km. en línea recta hacia el S. O. Desde Sonseca hay unos 7 km. por el camino de La Estrella y La Cruz de Pelusa.

Se hizo en época romana, entre los siglos II y III d. C. para captar las aguas del arroyo antes de desaparecer en las cuencas más bajas absorbidas por las tierras.

El caudal de esta corriente es escaso. Corre únicamente cuando llueve con cierta intensidad.
Todo lo que era el embalse, ha quedado cubierto de sedimentos finos arrastrados por el agua y sujetados por la propia presa.

Vista de la presa en el año 2006


La fosa o barranco actual, que se ve en la imagen, se hizo en 1983 por orden del Ayuntamiento con la intención de encontrar agua potable para el abastecimiento del pueblo, muy escasa en aquellos años. Sólo se surtían de pozos.

Si observamos detenidamente la composición de la presa, podemos apreciar tres elementos:

1.- Un muro de hormigón impermeable.
2.- Un terraplén (espaldón) de tierra para contrarrestar la presión del agua.
3.- Unos contrafuertes para equilibrar la presión del espaldón cuando el embalse está vacío. Se conservan tres muy dañados en el tramo central.
Los cimientos se construyeron directamente sobre el lecho del arroyo. 

Contrafuertes muy deteriorados por la excavación de 1983

Descripción

El trazado de la presa está hecho en dirección Oeste-Este, no en línea recta, formando un ángulo obtuso de 171º. El vértice hacia el agua para hacer más resistencia.

La longitud de la presa sobrepasa el centenar de metros. Parte de ella no sale a superficie. 

En el muro se distingues varias partes de diferente grosor, llegando el máximo a 1,50 m.

Su altura ronda los 3 m. 

Los materiales utilizados: granito, trozos de ladrillo y teja, hormigón y argamasa.

En el extremo derecho de la presa se aprecia un desagüe superficial o aliviadero del que arrancaba un canal que conducía las aguas al poblado de LaMezquitilla y sus tierras donde hispano-visigodos y, más tarde musulmanes, harían uso de ellas. 

CANTERAS

En los alrededores de la llamada Mesa de Valhermoso se encuentras cinco canteras de granito de donde los canteros romanos extrajeron el material preciso para su construcción. 

Todavía se pueden comprobar las marcas rectangulares alineadas (fotografía), que dejaron en la piedra berroqueña, que no terminaron en partir en bloques.

El proceso para partir el granito era muy sencillo: hacía las marcas a golpe de cincel, en ellas introducían unas cuñas de madera a presión que hinchadas de agua ocasionaba normalmente el resquebrajamiento de la piedra por la línea indicada.

Fuente: http://salvapecesds.blogspot.com.es/2009/06/la-presa-romana-de-valhermoso.html

Cobertizos escondidos de Toledo

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Una de las características de la ciudad que ya hemos mencionado en otro post, es el ordenamiento de las construcciones, que muchas veces se extienden atravesando las calles dando origen a los típicos cobertizos de Toledo

En este post, quiero invitarte a que recorras cuatro de los más tradicionales y a su vez, más diferentes entre si.

Cobertizo de Santo Domingo el Real y del Convento de Santa Clara

Cobertizo de Santo Domingo el Real

Este par de cobertizos se originaron cuando los edificios de los Conventos de Santo Domingo el Real y de Santa Clara comenzaron a expandir sus propiedades y la necesidad de que no salieran a la calle los internos y las internas de cada uno de los conventos.

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La vía que circula debajo de estos cobertizos es y fue siempre pública, pero las donaciones de particulares de las casas aledañas obligaron a construir estos pasos de comunicación.

Es de especial interés la visita nocturna, ya que el aspecto de túnel antiguo y la luz tenue le da un clima muy especial, y sentirás que te transportas muchos siglos atrás en la historia de Toledo.


Este cobertizo estuvo cerrado al público y prácticamente abandonado hasta que laUniversidad de Castilla-La Mancha en Toledo instaló en su interior la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, recuperándolo por completo y dándole una nueva vida.

Este cobertizo de San Pedro Mártir pertenecía al convento dominico y está integrado a laIglesia de San Pedro Mártir que se encuentra al lado, y el propio convento albergó a su tiempo la primera imprenta de Toledo y fue la sede del Tribunal de la Santa Inquisición en la ciudad


Este es el más modesto de los cobertizos que te he presentado, pero guarda la particularidad de ser típicamente toledano, del tipo de cobertizo en que los locales tienen sus casas y transcurren su vida diaria.

Con esta misma intención que el Callejón de la Soledad puedes observar el del Callejón del Pozo Amargo, pero lamentablemente se encuentra en mal estado de conservación.

Fuente: http://www.deviajeportoledo.com/
http://juanjoseesteban.blogspot.com.es/2012/11/laminas-de-toledo.html

jueves, 24 de abril de 2014

Fiesta de Pascua o Pésaj entre los Sefardies

La fiesta de Pascua (una de las tres de peregrinación al templo de Jerusalén en tiempos bíblicos), se celebra durante ocho días del 15 al 23 de nisán , en el mes de abril.

Su origen se pierde en el tiempo, ya que era una fiesta de pastores a la que se unió otra de carácter agrícola, la de los ácimos, en la que está prohibido el consumo y posesión de pan y de cualquier producto con levadura. 

Luego pasó a ser la fiesta de la libertad, en conmemoración de la liberación de los judíos de la esclavitud egipcia, según se narra en el libro bíblico del Éxodo.

La salida de Egipto se rememora todos los años en el "orden" (séder) de las dos primeras noches de Pascua, durante el cual se cena en familia y se lee la Agadá , relato en hebreo del Éxodo según textos rabínicos.

En las fechas previas a la Pascua , hay que hacer en las casas y propiedades judías una meticulosa limpieza para eliminar de utensilios y vestidos cualquier resto de alimento que contenga levadura, ya que según cuenta la Biblia los judíos salieron de Egipto tan deprisa que no hubo tiempo para que la masa leudara. Un preciso ritual indica la manera de proceder con esos alimentos y con los recipientes que los han contenido, siendo costumbre tener una vajilla especial para usarla sólo en Pascua.

El séder tiene como objeto primordial revivir y hacer comprender a los niños el hecho milagroso de que fueron protagonistas los antepasados judíos. Por eso el momento culminante es cuando casi al comienzo de la Agadá el más pequeño de la casa (o en su defecto la mujer) hace la pregunta: "¿Por qué esta noche es diferente de todas las otras noches?".

Para la cena se prepara un plato en el que se ponen varios alimentos que deben consumirse en el séder y que simbolizan las penalidades y sufrimientos de los judíos en Egipto así como la intervención milagrosa de Dios a favor de su pueblo; a saber:

- Tres panes ácimos (masot) , puestos uno encima del otro, que son el símbolo de los tres sectores del pueblo judío: sacerdotes, levitas y el resto del pueblo.

- Verduras amargas (maror) , como lechuga, endivia, rábanos picantes, berros, etc., que son el símbolo de la amargura de la esclavitud.

- Una pasta (jaróset) hecha con frutos secos, canela, miel, manzana y vino: recuerda el mortero con que se hicieron las construcciones para el faraón de Egipto.

- Un trozo de brazo (zeroa) de cordero, que representa el brazo tendido de Dios que liberó a los hijos de Israel de la esclavitud.

- Apio (karpás), la primera hierba amarga, que se moja en un recipiente con vinagre o agua salada.

- Un huevo (besá) cocido, comida propia de luto, que simboliza la fugacidad de lo terreno y alude al dolor por la destrucción del templo de Jerusalén.

- Un recipiente con agua salada o vinagre para mojar el karpás, que recuerda las aguas del mar Rojo que hubieron de atravesar los israelitas en su huida.

Durante la celebración cada uno de los comensales debe tener un Agadá, libro que contiene la Agadá o relato del éxodo que contiene elementos narrativos y folclóricos, y se lee durante la cena; es en realidad un manual para el séder que contiene el texto hebreo y frecuentemente se traduce a otras lenguas.

Durante la cena se bendicen y se consumen cuatro copas de vino, cuyo significado explican la Biblia y el Talmud. Una de ellas se refiere a la promesa de redención divina a Israel expresada en cuatro verbos en primera persona (Ex 6, 6-7) ". os sacaré. os libraré. os redimiré. os tomaré". En la Torá se prevé una quinta copa para el profeta Elías, presente en todas las celebraciones judías, y que se consumirá si alguien ajeno a la familia, se uniese a la celebración, símbolo de la hospitalidad que debe reinar en todo hogar judío, en especial en esta celebración.

En el norte de África, especialmente en Marruecos, se celebraba (la séptima noche dePésaj), la Mimuna, fiesta con distintas interpretaciones como la que indica que se conmemora el fallecimiento del padre de Maimónides, rabí Maimón, aunque la explicación más aceptada es la que supone que la palabra es una deformación de la hebrea emuná(fe). Esta celebración se ha generalizado en el Estado de Israel.

Existen otras fiesta en el calendario judío: Tu-Bisvat (15 del mes Sevat) en la que se conmemora el año nuevo de los árboles, Yon ha-Azmaut y Día de la Independencia , que conmemora la creación del estado de Israel en 1948, Tisá be-Ab (9 de Ab ), fecha en la que se conmemora la destrucción del Templo.

http://www.toledosefarad.org/JUDERIA/calendario.php

Sótanos Islámicos del Cardenal Cisneros: Las manos de Fátima o Hamsa

Cerca de la mezquita de Tornerias , a unos 300 metros, están los Sótanos islámicos del Cardenal Cisneros. Aquí, lo que veremos son los restos de una casa musulmana del siglo X en el sótano de una vivienda particular. 

Son el patio, un salón y dos arcos de herradura de la vivienda islámica que estaba construida sobre el terreno natural, rellenando el desnivel hacia el Sur con escombros de construcciones anteriores romanas y visigodas. 

Dada la zona en la que se encuentran los restos (cerca de la mezquita aljama de la ciudad) y la calidad de la construcción, debió de ser una notable casa.

En uno de los arcos, aparecen en las jambas dos Manos de Fátima o hamsa, una de las cuales está rodeada de tres estilizados pájaros (quizás colibríes). Son elementos típicos del arte islámico que tienen un significado de protección contra el mal de ojo en el caso de la Mano de Fátima, y funerario en el de los pájaros. 

Origen

El uso de la jamsa está documentado desde la Antigüedad. La usaban ya los cartagineses (desde el 820 a. C., en el norte de África), quienes la asociaban con la diosa Tanit, y es posible que sea aún más antigua.

La cultura judía y la árabe la adoptaron como propia.

Descripción

La forma más extendida del símbolo es la de una mano simétrica: el dedo corazón en el centro; a sus lados el anular y el índice, un poco más cortos que el corazón e iguales entre sí; y en los extremos dos pulgares, también del mismo tamaño y algo curvados hacia afuera.

A veces contiene otros símbolos, como inscripciones de carácter religioso, estrellas de David judías, ojos y otros elementos destinados a aumentar su poder. Típicamente aparece en forma de amuleto (pendientes, colgantes, etc.), en las puertas de las casas (a veces como aldabón), en coches, tatuado y otros lugares.

En el islam

En el mundo árabe se utiliza como talismán para protegerse de la desgracia en general y del mal de ojo en particular.

Esta mano es un amuleto, normalmente un colgante, que protege del mal deteniéndolo con la palma de la mano, previene las enfermedades y atrae la buena suerte. Los cinco dedos de la mano están sometidos a la unidad de la mano; cada uno de estos dedos representa cada uno de los mandamientos fundamentales de la ley islámica:

Creencia en Alá, los ángeles, el profeta, el Corán y el Juicio Final.
Oración cinco veces al día.
Diezmo o limosna a los pobres.
Ayuno en el mes de Ramadán.
Peregrinación a La Meca.

Los musulmanes a menudo establecen una relación entre los cinco dedos de la mano y los cinco pilares del islam, mientras que los judíos hacen lo propio con el Pentateuco (los cinco libros de la Torá).

El símbolo, sin embargo, no tiene relación alguna con el islam. De hecho, una interpretación rigorista desaconsejaría su extendido uso, ya que el Corán prohíbe los amuletos y la superstición en general.

Leyenda árabe

En algunos países la jamsa recibe el nombre de «mano de Fátima», en alusión a Fátima az-Zahra (606-632), hija de Mahoma. También se la llama «ojo de Fátima», debido a que algunas versiones del símbolo incluyen un ojo.

Según cuenta la leyenda, una noche el marido de Fátima regresó a su casa acompañado de una concubina mientras Fátima preparaba la cena. Al verla, la celosa Fátima regresó a la cocina irritada y metió la mano en el cazo hirviendo. Al verla, su marido le quitó la mano del cazo.

Por tradición oral (hadiz), de forma no oficial se atribuye a Mahoma el identificar a los pájaros como los encargados de llevar las almas de los buenos creyentes durante su viaje al Paraíso.

Los elementos con valor patrimonial existentes en este espacio nos permiten acercarnos al conocimiento de la evolución histórica del urbanismo y la arquitectura toledana, en una de las zonas centrales de la ciudad. En efecto, el espacio, alberga los vestigios arqueológicos de una primitiva casa islámica de época califal, de la que subsisten un patio y un salón, así como los restos de la decoración arquitectónica de los mismos, consistentes en dos arcos de herradura, uno de ellos geminado. 

Esta primitiva casa se construye sobre el terreno geológico natural, que, en esta zona presenta un fuerte desnivel en dirección sur, siendo rellenado con escombros y restos pertenecientes a fases anteriores de época romana y visigoda, algunos de cuyos materiales constructivos, fueron reutilizados en la nueva construcción islámica.

 Tanto el patio como el salón que lo precede en su flanco norte configuraban en origen la planta baja de este inmueble, dispuesta a cotas similares que las calles adyacentes. 

La decoración parietal figurada documentada en el arco geminado, en cuyas jambas de dispusieron dos manos de Fátima o hamsa, una de las cuales es rodeada por tres pájaros de estilizada figura (seguramente colibríes dada la esbeltez y longitud de sus picos). 

Ambos motivos son típicos en el arte islámico, y presentan un significado de protección y de rechazo a las influencias malignas, en concreto contra el mal de ojo (Mano de Fátima) y quizás funerario (en el caso de los pájaros). 

Los dos son motivos decorativos de origen preislámico debieron tener una fuerte raigambre popular y son, en cierta medida, tolerados por la doctrina oficial islámica, aunque como en el caso de los pájaros provengan de un hadiz o tradición oral no oficial atribuida a Mahoma, en el que se les identifica como los transmisores de las almas de los buenos creyentes en su viaje al Paraíso

Démonos cuenta de la evolución de la ciudad y lo que puede haber en su subsuelo, ya que lo que hace mil años fue un patio en la superficie del terreno, ahora es un sótano varios metros por debajo de ella.

Localización: Calle Cardenal Cisneros, 12.

http://www.unaventanadesdemadrid.com/toledo-i.html
http://plumasdesimurgh.blogspot.com.es/

Mapa Templario de los Montes de Toledo

miércoles, 23 de abril de 2014

La ermita de Melque, ¿posible paradero del tesoro de Salomón?

El investigador y escritor toledano, José Ignacio Carmona, intenta responder a este interrogante en su último libro

ABC

El investigador y escritor toledano José Ignacio Carmona indaga en su último libro, «Santa María de Melque y el tesoro de Salomón», sobre el posible paradero de los objetos que conformarían el caudal de este rey de Israel, entre los que se encontrarían el Arca de la Alianza, la Menorá o la famosa Mesa de salomón, que habrián llegado a la Península Ibérica de la mano del rey visigodo Alarico I tras el saqueo de Roma en el año 410.

Tras muchos viajes y siguiendo muchas pistas, como en una novela de misterio, el autor guía al lector por un recorrido que conduce al antiguo tesoro de los reyes visigodos, al descubrimiento de Guarrazar y a un Toledo donde cábala, magia y misterio concurren hasta llegar a una clave de bóveda: la ermita de Santa María de Melque, en la localidad toledana de San Martín de Montalbán.

ABC
Portada del libro

Carmona ha desvelado a ABC lo que pretende con este trabajo de investigación, que es «principalmente poner blanco sobre negro» lo que se entiende por Mesa de Salomón e intenta responder a si existió o no históricamente un objeto mítico y legendario como éste. Según explica, esta pieza recaló en Toledo de manos de los visigodos y de la cualparece desconocerse su paradero tras la invasión musulmana de la península por parte de Tarik.

Paralelo a este eje central, cuenta el autor, trascurren diversas tramas asociadas a un linaje relacionado con los carolingios y los merovingios, y que tienen su punto de inflexión en Toledo, «aludida por toda la literatura griálica como ciudad epicentro de un atávico secreto».

También, y en relación a la búsqueda de estos objetos en Toledo, el escritor relata el extraño secuestro que sufrió el diplomático alemán Erich Heberlein Stenzel, cuya gran parte de documentos privados obran en poder de José Ignacio Carmona. Este hecho le sirve para profundizar además en la visita del líder nazi Heinrich Himmler a España y a Toledo.

Y, sobre todo, Carmona indaga en las relaciones que se establecieron entre la «Ahnenerbe», una institución arqueológica y antropológica creada por los nazis con notables influencias del esoterismo pagano y céltico nórdico, y la Comisaría General de Excavaciones, dirigida por el arqueólogo español Julio Martínez Santa Olalla. El objetivo de esta alianza, a su juicio, era un programa de excavaciones en yacimientos visigodos.
Ocultación del tesoro

Lo que sí está claro con esta investigación, según destaca el autor, es la ocultación, ante la llegada del invasor musulmán, de los tesoros visigodos cercanos a la Corte en Toledo, tal como se constata con el tesoro de Guarrazar, en la localidad de Guadamur. En su opinión, se trata de una maniobra preventiva en el contexto de las alternancias de poder entre los clanes godos y quizá el clan de Witiza, que pensaba ser restituido en el poder, fuera el encargado de su ocultación.

Sin embargo, según explica Carmona, al no ser restituido en la corona el clan de Witiza, pero como aliados de los árabes, recibieron en pago, entre otras muchas fincas, la zona de la Sisla y parte de los Montes de Toledo, además del tesoro llamado monetario –las coronas de Guarrazar– y el antiguo, del que formaría parte supuestamente la Mesa de Salomón.

«Obviamente, si las coronas aparecen en Guarrazar, no es disparatado pensar, por proximidad, en su complejo gemelo, Melque, para ocultar el tesoro de Salomón», manifiesta el autor del libro, que dice que estos dos lugares están unidos por un antiguo camino secundario romano, la vieja Alpuébriga. Además, recuerda que esta es una zona orográficamente idónea para el escondite por la abundancia de cuevas y antiguas minas romanas que formaban la vía o valle del plomo.

Asimismo, la Mesa de Salomón sirve a José Ignacio Carmona como pretexto o vehículo narrativo para hablar de otras cosas relacionadas no solo con la sugerente bailía templaria de Montalbán (Melque y Castillo de San Martin de Montalbán), sino con la cábala, el nacimiento de las Cruzadas, las muchas preguntas aún sin respuesta alrededor del descubrimiento del Tesoro de Guarrazar. Además, habla de la relación que tiene este tesoro con los legajos aparecidos en un pilar visigodo de la misteriosa iglesia de Rennes Le Chateau, la orden del Toisón de Oro, la dinastía de los Habsburgo y ciertos sectores del Vaticano que pretendían resucitar el Sacro imperio Romano.

«Aunque todos estos temas sean elementos aparentemente dispersos, hay una conexión», señala el investigador toledano, que señala que hay un trasfondo que explicaría por qué objetos como el Grial y la Mesa de Salomón son frecuentemente relacionados con Toledo. «Mi condición de experto en simbología, maestro masón y mi amistad con rabinos, aristócratas con archivos inéditos, rosacruces, grandes maestres e incluso, llamémosles "profesionales de riesgo", me han ayudado mucho», asegura.

M. CEBRIÁN@ABC_TOLEDO / TOLEDO
Día 22/04/2014 - 11.44h
Fuente: http://www.abc.es/toledo/ciudad/20140417/abci-ermita-melque-posible-paradero-201404171430.html

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