jueves, 15 de marzo de 2018

Monasterio Jerónimo de Santa Catalina en Talavera de la Reina (y II)

Puerta llamada de “los Serafines”

Las primitivas construcciones de esta iglesia, por ser en su mayoría edificadas a finales del siglo XIV e inicios del XV , fueron levantadas en estilo gótico-mudéjar, de ellas apenas nos quedan restos, solamente la conocida como puerta del Serafín, frente a la desembocadura de la calle Empedrada y alguna ventana cegada , como la que se observa en esa misma construcción frente a la torre de la Colegial. 














Algún otro detalle como la rejería o los canecillos y aleros nos orientan sobre la antiguedad de esta parte del monasterio de Santa Catalina.

Puerta sur de la iglesia del monasterio de Santa catalina

Ya hemos comentado que la misma puerta del Serafín era la que daba acceso al templo primitivo y por ello era necesario entonces pasar por el claustro para acceder al templo. 

Para remediarlo, en 1452, concede el papa Nicolás V permiso para construir una nueva iglesia cuyo edificio coincide con la nave de la actual. 



Precisamente el retablo de esta nueva construcción fue estofado por Copin de Holanda y pintado por Juan de Borgoña, aunque hoy ha desaparecido.

 La nave está cubierta por una bóveda de cañón y a los pies otra bóveda rebajada soporta el coro


.Cúpula de la iglesia de los jerónimos

Los canónigos de la Colegial se opusieron a la nueva edificación, como también se negaron a que se construyera la capilla mayor que, sin embargo, se comenzó a levantar en 1536 con el permiso de Pablo III . 



Esta parte del monasterio es la más característica del mismo y un elemento característico del paisaje urbano de la antigua Talavera. 

El padre Sigüenza, en su Historia de la Orden de San Jerónimo, decía:

 «Por ignorancia o malicia de los oficiales no se ha podido acabar fábrica de harta costa y apariencia, sin fundamentos, de tal suerte que estando casi cerrada la cúpula del cimborrio, se venía toda al suelo, y el mejor medio es deshacerla piedra a piedra.» 

 No hizo falta llegar a tanto, ya que se llamó a Juan de Herrera que se encontraba entonces construyendo otro monasterio jerónimo,el de El Escorial. 

Vino a Talavera y consiguió salvar el edificio, aunque quedaron como recuerdo de aquellos percances los antiestéticos machones y contrafuertes de la cara sureste del testero y las fisuras que todavía hoy se perciben en el mismo.

Retablo de la iglesia de los jerónimos de Santa Catalina

Diferentes avatares históricos hicieron perder a esta iglesia su primitiva grandeza. 

En la capilla mayor estaban los enterramientos de los señores de Gálvez y Jumela y en el claustro se hicieron sepultar numerosos caballeros y nobles talaveranos. 

Celebrábanse los oficios «con toda grandeza, puntualidad y magestad que puede encarecerse teniendo siempre capilla de sonoras voces e instrumentos. Los ornamentos son muchos, ricos y costosos. 

El aderezo de plata es muchísimo»

Detalle de la decoración renacentista del edificio de los jerónimos de Santa Catalina

El acceso actual al templo desde la calle se realiza a través de la portada de piedra de la fachada sur, un tanto vulgar si la comparamos con la grandeza del resto del edificio.

 En el interior destacaremos la capilla mayor.

Los mármoles que la decoraban adornan ahora el altar mayor de la basílica de Ntra Sra del Prado. 

La cúpula es de grandes proporciones, las pechinas se ornamentan con relieves de los cuatro evangelistas y bajo ellas se sitúan las estatuas de cuatro doctores de la Iglesia.

La sacristía es de gran belleza, octogonal y con cúpula toda de piedra, menos decadente que el renaciente estilo del resto de la iglesia. 

También al siglo XVII pertenece la grandiosa escalera de subida al coro, toda de sillería y suspendida en el vacío.

Menos conocida aunque muy curiosa se nos muestra la escalera helicoidal de acceso al exterior de la cúpula, “la giralda”, que se rodea de balaustrada con adorno de pirámides.

Contrafuerte que se construyó por indicación de Juan de Herrera, arquitecto de El Escoria,l para evitar que aumentaran las grietas del edificio



Se mantiene en un estado lamentable el claustro sur, que durante años ha sido casa de vecindad hasta su amenaza de ruina. Se perciben los arcos gótico-mudéjares ya cegados y en algunas de pendencias pueden observarse restos de pinturas en los muros, muy similares a otras pequeñas muestras que persisten en la granja jerónima de La Alcoba y Guadalupe.

http://lamejortierradecastilla.com/monasterio-jeronimo-de-santa-catalina-descripcion/

miércoles, 14 de marzo de 2018

Señores y Condes de Cedillo : Historia de una familia toledana de los Siglo XV a XVIII (I)

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Si existe una familia a la que sin duda alguna convenga el calificativo de toledana, es la de los Condes de Cedillo, merced nobiliaria creada por los Reyes Católicos en 1496, en cabeza del hijo mayor de uno de sus más célebres secretarios: Fernando Álvarez de Toledo o más bien Hernán d’Álvarez de Toledo (c.1435-c.1508).

Perteneciente a un antiguo linaje toledano que decía traer sus orígenes del no menos célebre Munio Alfonso, princeps militia toletana1 , y en sus vástagos los Señores de Ajofrín2 , también tenía el secretario, con toda seguridad, mucha sangre de conversos, al menos por su familia materna, los Zapata3 . Las grandes Casas Reales, como las nobiliarias, han sido con frecuencia apellidadas o denominadas por los genealogistas, con el fin de ayudar al historiador en la comprensión de las a veces frondosas ramas de los respectivos árboles genealógicos.



El uso de la denominación de primera raza o segunda raza suelen referirse simplemente a las estirpes que sucesivamente las han encabezado. En el caso de los Condes de Cedillo, titulo creado en 1496 pero solo confirmado en 1624, la primera raza corresponde a los seis primeros Condes, pertenecientes al linaje de Álvarez de Toledo, extinguido poco antes de 1684; mientras que la segunda raza sería la de los Ayala o López de Ayala, poseedores de la Casa condal desde 1684 hasta hoy.

Resultado de imagen de Condes de CedilloEn las páginas que siguen me propongo establecer, no tanto la historia de la Casa condal en el periodo comprendido entre los siglos XV y XVII, sino tan solo ajustar de una manera ordenada y documentada la estructura genealógica de la familia. Dejando comprometido para más adelante el sucesivo relato de los Condes de Cedillo de la segunda raza –López de Ayala–.

FERNÁN D’ÁLVAREZ DE TOLEDO, SECRETARIO DE LOS REYES CATÓLICOS

Antes de pasar adelante con el prolijo relato genealógico, creo necesario trazar una semblanza del más conspicuo miembro de esta familia toledana: Fernando Álvarez de Toledo, o Hernán d’Álvarez de Toledo, que fue secretario de la Reina –de los Reyes Católicos– a partir de 1477, y uno de los principales artífices de aquel gran reinado, que unió definitivamente los reinos peninsulares, y trajo a las Españas un rey, una ley, un imperio y una espada.

De su persona tenemos noticia precisa por el cronista real Gonzalo Fernández de Oviedo, que le conoció y trató, inserta en la batalla primera de sus Batallas y quincuagenas, obra escrita entre 1535 y 1550 .

Oviedo le llama Hernán Álvarez Zapata, y viene a decir que era un hombre hecho a sí mismo y que por sí mismo hizo su fortuna, que en la parte económica alcanzó a ser notable: quanto a quién fue, digo quél fue el fundador de su casa e mayorazgo, y él ganó hacienda e mayorazgo que sus hijos gozan..., valuado en dos quentos e más de renta de patrimonio en cada un año, e con vasallos, e fueros e rentas e mucho pan de renta en Toledo... e en otras partes de Castilla.

Y sugiere que por esa fortuna sus hijos y parentela emparentaron con la más ilustre nobleza, porque el tiempo y el dinero igualan las sangres, considerando que en fin, mirad en estos nuestros tiempos quántos vimos sin capa e los habemos visto morir con estados e títulos... ansí van las cosas entre los humanos...

Ciertamente, durante todo el siglo XV se observa una paulatina incorporación a la corte y cancillería castellana de letrados y profesionales de la pluma, laicos –en vez de eclesiásticos–, capaces, polifacéticos y acaparadores de cargos ejercidos simultáneamente –secretario, escribano, chanciller, contador– en el aparato burocrático del poder real, los cuales eran en su mayoría homines novi, como denunció entonces Fernando del Pulgar5 , pero que al socaire de las crisis políticas y de los consiguientes cambios sociales rápidos o incluso bruscos, supieron muy bien engarzarse en la antigua nobleza de sangre, caballeresca y terrateniente.

Pero no estoy yo del todo seguro de que tal fuese el caso del secretario Toledo, por cuanto más bien parece que estos Toledos y Zapatas ya eran alguienes, aunque solo en la ciudad de Toledo, y ya poseían una buena posición económica, antes del nombramiento y del ascenso del secretario, a partir de 1477.



Por otra parte, se ha considerado que el secretario era de origen judeoconverso, probablemente con razón, a la vista de los numerosos procesos que la Inquisición siguió contra algunos de sus cercanos familiares, a los que luego me referiré.

Esa sangre le vendría seguramente por su linaje materno de Zapata Oviedo nos informa además de que Hernán d’Álvarez sirvió bien y fielmente a los Reyes; que era muy bienquisto de ellos; y, a más, que era varón muy afable e de vivo ingenio; y que era antiguo criado de la reyna doña Isabel. Sin duda alguna, fue uno de los más relevantes personajes de aquella corte, y de los más fieles y devotos de Doña Isabel y Don Fernando, como nos recuerda el académico Marqués de Lozoya, que le considera dueño de todos los resortes de la administración... por quien pasaron durante muchos años todos los asuntos del gran reinado , en lo que coincide con Oviedo, para quien igualmente fue el secretario regio más preeminente entre todos sus colegas.

Pondré aquí luego, por su orden cronológico, algunas noticias que de su persona y vida he ido allegando. En primer lugar, quiero decir que en su adolescencia y juventud, fue continuo del Rey Don Enrique IV, y este monarca le permitió comprar en 1472 la escribanía mayor de rentas de Toledo (con quince excusados perpetuos en el arcedianato de Toledo), y adquirir en 1474 las tercias de Cubas, Griñón y Vallecas.

Fue después, sucesivamente, regidor de Toledo en 1471, secretario de los Reyes Católicos desde febrero de 1477 (con 200.000 maravedís anuales de sueldo), y de su Consejo; lugarteniente de concertador de los privilegios reales desde 1477; escribano mayor de los privilegios y confirmaciones; notario mayor de los privilegios entre 1488 a 14908 ; y contador mayor del Rey Don Fernando, y de la Orden Militar de Santiago .

Obtuvo también, para sus hijos, las encomiendas de Castilnovo y de Herrera, en la Orden de Alcántara, y la encomienda de Bienvenida en la Orden de Santiago . Según su primer biógrafo, la crónica de los Reyes Católicos cita a cada paso con desusado elogio a este caballero. Y añade que el secretario Hernán d’Álvarez acompañó a los Reyes Católicos durante toda la campaña de Granada, distinguiéndose especialmente en los asedios y tomas de Baza, Guadix, Almería y Loja, tanto con las armas en la mano como con sus diligencias secretas –es sabido que la guerra de Granada se ganó no solamente por las armas, sino haciendo correr torrentes de oro entre los príncipes y notables granadinos–; y sobre todo en la entrega de la propia ciudad de Granada, cuya capitulación redactó y firmó personalmente, tras haber colaborado en los tratos que secretamente encabezó Hernando de Zafra.

Por estos servicios fue creado notario mayor del reino de Granada por juro de heredad, por merced dada en Santa Fe a 30 de enero de 1492. El 9 de enero de 1487 compró al Conde de Fuensalida el señorío y jurisdicción de la villa de Cedillo. Y en 20 de octubre de 1490 adquirió de Rui López de Toledo, tesorero de la Reina Católica, las casas palaciegas que había edificado en 1335 Suero Téllez de Meneses (†1360), y que más tarde pertenecieron al condestable Rui López Dávalos (†1428), situadas en la plazuela, calle y travesía de San Andrés, que tenían su entrada principal en la plazuela frente al convento de Santa Isabel13 .

En premio de sus muchos servicios, los Reyes Católicos le concedieron numerosos privilegios: el de llevar ciertos derechos sobre el trigo que se vendía en los soportales de la plaza de Zocodover; las rentas de los moros de Sevilla y otros lugares de Andalucía, en 1477; ciertas cargas de pan y de sal en Jerez de la Frontera, en 1480 y 1486; y unas casas y otros bienes confiscados en Toledo a herejes condenados, en 1489 ; etcétera.

Poco después de la sentidísima muerte del Príncipe Don Juan, acaecida en Salamanca el 4 de octubre de 1497, según Fernández de Oviedo, los Reyes Católicos reformaron su Consejo Real en profundidad, despidiendo a casi todos sus oidores y letrados por cohechos e indignos del lugar que tenían, y añade que ansimesmo fue despedido Hernán de Álbarez Çapata, secretario [del Consejo] e el principal, quien fue sustituido por el célebre Gaspar de Gricio .

Fundó mayorazgo del estado de Cedillo y Manzaneque, y de las casas principales en Toledo a San Salvador, en cabeza de su hijo mayor Antonio, en virtud de facultades reales despachadas en Madrid el 20 de enero de 1495, y en Burgos el 15 de enero de 149719, por escritura hecha en dicha ciudad el 26 de enero de 1497, ante Francisco Ramírez de Madrid. Hizo dos testamentos, mancomunados con su mujer, por escrituras hechas en Toledo el 1 de abril de 1493, y de 16 de julio de 1499, ante Pero Núñez de Ribadeneira21, fundando por ellos la capilla de Santa Catalina en la colación de San Salvador22, y otra capilla en el convento de San Jerónimo. Falleció don Hernán en Toledo en el año de 1504 –hacia 1508, según otras fuentes–, y fue enterrado en la capilla de Santa Catalina, que él había fundado y que hoy sigue perteneciendo al actual Conde de Cedillo, sita en la parroquial de San Salvador de Toledo, y dotada con un capellán mayor (siempre canónigo de Toledo), y ocho capellanes menores. De su matrimonio con una ilustre dama toledana, y de su prole, diré más adelante.

ARMAS DE LOS SEÑORES Y CONDES DE CEDILLO

Con el mismo apellido de Toledo, existen en Castilla varias familias que, a pesar de ser homónimas, ningún parentesco tuvieron entre sí. Así, los Álvarez de Toledo, Condes y Duques de Alba de Tormes (que usan un célebre jaquelado de plata y azur); los Álvarez de Toledo de Cuenca, Marqueses de Villamagna, descendientes del converso Alonso Álvarez de Toledo, contador mayor de Castilla entre 1435 y 1456 (que usaban por armas la divisa aragonesa de la Jarra y la Azucena, es decir el emblema de la Virgen, de plata sobre campo de azur, y bordura de oro con cuatro o con ocho estrellas de azur); los Núñez de Toledo, descendientes del converso médico toledano maestre Alfonso Chirino y de su hijo Francisco Núñez de Toledo, secretario de Enrique IV (que blasonaban de gules con una banda engolada de plata, acompañada en lo alto de un león de oro, y en lo bajo de un tao); y por fin nuestros Álvarez de Toledo, Señores de Tocenaque, también toledanos .

Estos Álvarez de Toledo (o Suárez de Toledo o Álvarez Zapata o López de Toledo), radicados en Toledo desde el siglo XIV al menos, y vástagos de los Ajofrín, de los Palomeque y de los Zapata, usaban por armas un castillo de acero (¿azur?) en campo de oro ya en el siglo XIV, como se muestra en el acceso de las casas principales de esta Casa Condal, que fueron de la madre del Rey Católico por herencia de su abuela doña Inés de Ayala, en la hoy llamada plazuela del Rey Don Pedro .

Estas armerías primitivas se cuartelarán, desde los mismos días del secretario, con las de los Ajofrín (de azur con una cruz florenzada de plata), y las de los Bocanegra (cuartelado en franje de plata y gules, el jefe de Génova, que es de plata con la cruz llana de San Jorge, de gules).



Habitualmente, las armas de Ajofrín se colocarán en escusón, en reiterado brochante sobre las de Bocanegra. Esta composición heráldica, de gran belleza y muy acorde con los usos de la época –en que florecieron las composiciones en cuartelado perfecto–, aparece en muchos monumentos y documentos realizados entre los siglos XVI y XX, tanto en Toledo, como en Cedillo, como en Madrid; llevando por timbre la corona condal a partir de 1624.

GENEALOGÍA DE LOS TOLEDO, SEÑORES Y CONDES DE CEDILLO

Para trazar la genealogía y descendencia de esta ilustre familia he tomado como bases, en primer lugar la obra titulada Genealogía de los Condes de Zedillo y de la diferencia de Armas de que usan los que tienen el apellido de Toledo, echa en la Ciudad de Granada por Blas de Salazar, en zinco días de março de mill seiscientos veinte y nuebe, que se conserva inédita en la Real Academia de la Historia; los escritos sobre familias de Toledo debidos a la cuestionada pluma de fray Jerónimo Román de la Higuera; también algunos documentos de la colección Salazar y Castro, en el mismo depósito.

Seguidamente, he acudido al rico archivo de la Casa condal, que afortunadamente se conserva en perfectas condiciones, y que ha sido bien clasificado y ordenado por el actual Conde de Cedillo, que también lo es de Fuensalida –y cabeza, por lo tanto, de la nobleza histórica de Toledo–. Las noticias obtenidas en dichas fuentes han sido enriquecidas merced a las obtenidas en otros muchos depósitos archivísticos, y mediante el manejo de una acuciosa bibliografía, que en cada momento iré señalando.

Y, aunque la genealogía de este linaje toledano puede remontarse de manera documentada hasta el mencionado Munio Alfonso, en los mismos días de la reconquista de la ciudad, para el propósito que me ocupa ahora bastará iniciar esta historia familiar durante el siglo XIV, es decir con I.

ALFÓN GONZÁLEZ DE AJOFRÍN, vecino de Toledo, documentado en escrituras que cita el P. Román, y que se datan en 1370 y en 1383. Quien fue marido de DOÑA TERESA LÓPEZ DE TOLEDO, Señora de Tocenaque, hija única y heredera de Lope Fernández de Toledo, Señor de Tocenaque, y nieta de Hernando Vicente de Toledo, Señor de Tocenaque y alcalde mayor de Toledo. Doña Teresa aparece en sendas escrituras citadas por el P. Román y datadas en 1347 y 1393.

De cuya unión nació: II. FERNÁN D’ÁLVAREZ DE TOLEDO, Señor de Tocenaque y vecino de Toledo en los días del reinado de Juan I, que fue casado con DOÑA INÉS DE PANTOJA, hija de Juan Fernández de Pantoja, caballero toledano. Padres que fueron de: III. ALFONSO GONZÁLEZ DE TOLEDO, Señor de Tocenaque y fundador, en la claustra de San Pedro Mártir, de una capilla dedicada a Santiago. Cuya esposa fue DOÑA SANCHA DE BOCANEGRA, hija de Francisco de Bocanegra, que a su vez era descendiente directo de micer Egidio de Bocanegra, almirante mayor de Castilla. Esta señora doña Sancha aparece en una escritura de compra de tierras en Tocenaque, datada el 20 de febrero de 1428, mencionada por el P. Román.

DR. D. ALFONSO DE CEBALLOS - ESCALERA Y GILA Vizconde de Ayala
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2016/06/10.-Los-se%C3%B1ores-y-condes-de-Cedillo-en-Toledo-durante-los-siglos-XV-al-XVII-por-Alfonso-de-Ceballos-Escalera-y-Gil.pdf

martes, 13 de marzo de 2018

Monasterio Jerónimo de Santa Catalina en Talavera de la Reina (I)

Monasterio de Santa Catalina con la cúpula en construcción y los claustros delante

Como vimos en el capítulo referente a la Colegial, el Arzobispo de Toledo, D. Pedro Tenorio, a finales del siglo XIV, visto el escandaloso proceder de los canónigos de la iglesia mayor de Talavera, les ofreció llevar vida reglada, enclaustrándolos en un monasterio que a la sazón fundaría en el actual solar del convento de Santa Catalina, más conocido hoy por los talaveranos como San Prudencio. 

No fue del agrado de los canónigos la propuesta y el arcipreste de Hita nos describe su descontento en el Libro del Buen Amor.

Foto de Clifford de mediados del siglo XIX donde se aprecia todavía el edificio más meridional del claustro hoy desaparecido

El arzobispo había acompañado su oferta con la donación al futuro convento de numerosas propiedades, entre las que destacaba por su rentabilidad la de tres casas de aceña (molino de rueda vertical) que el arzobispo había heredado de su madre, los llamados molinos de Calbete, que pudieran ser los conocidos más tarde como molinos de Abajo. 



Al no ser aceptadas las condiciones por los canónigos, se lo propone a los jerónimos y envían para la nueva fundación, la cuarta de esta orden, a doce frailes del monasterio de la Sisla en Toledo que eligen como prior a fray Gonzalo de Olmedo. 

Se pone el nuevo convento bajo la advocación de Santa Catalina, a la que D. Pedro Tenorio tenía gran devoción, heredada la parecer de su madre, pues recordemos que tanto el puente como los molinos y el hospital de Puente del Arzobispo estaban también bajo el patrocinio de esta santa cuyo símbolo, la rueda con la que sufrió martirio, podemos contemplar en el testero de la iglesia, en el escudo de cerámica del monasterio que se encuentra en el Museo Ruiz de Luna y en el dintel de la puerta de entrada de los molinos de Puente del Arzobispo.

Rueda de Santa Catalina en el ábside del monasterio de su mismo nombre

Juan Ortiz Calderón era un caballero talaverano que poseía una gran fortuna; al parecer mató a un alcalde de nuestra ciudad y, desterrado en Portugal, conoció al obispo de Coimbra que entonces no era otro que D. Pedro Tenorio, al cual nombra su albacea testamentario. 

Entre las muchas propiedades de Juan Ortiz se hallaban las dehesas de Valdemorales, Pompajuela y Castellanos. 

En esta última, situada en el actual término de Alcaudete, dejó mandado se fundase un monasterio de jerónimos. 

Tenorio consideró más adecuado, por lo insalubre del terreno y por la insuficiencia de la dote, que la nueva institución se afincara en Talavera y para ello añadió al patrimonio del futuro convento varias paradas de molinos y algunas fincas que había heredado de su madre, Juana Duque, nacida en Talavera. 

Parte del terreno necesario para la construcción de la iglesia y las dependencias monacales, de muy inferiores proporciones a las actuales, fue cedido por los canónigos de la Colegial y otra parte fue donada por el concejo de la villa, comprando más tarde el monasterio manzanas enteras con diversas donaciones de talaveranos acaudalados.

Escudo de la orden jerónima en el muro sur del templo

El Monasterio de Santa Catalina tenía por ello gran número de propiedades en toda la comarca, según Ildefonso Fernández, superiores a las de los otros dos grandes cenobios jerónimos, el de Guadalupe y el de El Escorial, ya que fue recibiendo durante siglos numerosas donaciones llegó a ser la mayor potencia económica de la comarca y el primer terrateniente. 

Estaban bajo su dominio la tercera parte de todos los bienes de instituciones religiosas. Cuando se desamortizó el convento era el décimo propietario de la provincia por la extensión de sus fincas.

Además de las propiedades ya enumeradas se donaron al monasterio grandes fincas como Maricantarillo, al sur de Talavera -cerca de las barrancas del Águila- las fincas de La Alcoba, El Pinar y Torrejón, situadas todas en el ámbito de El Casar de Talavera. 



Estas últimas posesiones estaban enclavadas en antiguos yacimientos romanos y guardaba por ello el monasterio una magnífica colección de monedas y otros objetos hallados allí. La dehesa de Lientes -junto al arroyo del mismo nombre-, numerosas posadas de colmenas, otras fincas cercanas a Talavera como Las Jarillas y Las Albueras. 

Propiedades diversas en Espinoso, Piedraescrita y Villar del Pedroso, Brujel, Gamonal, Calera, Fuentelapio y Valdeazores además de innumerables censos, capellanías y memorias que hacían de este monasterio de Santa Catalina una de las instituciones religiosas más ricas de España. 

Además, regentaban los frailes una botica que abastecía a la comarca, tenerías, lagares, molinos y aceñas del Tajo que tenían una elevada rentabilidad. En el siglo XVIII por ejemplo, llegó a tener hasta diez mil cabezas de ganado lanar.

Pueden todavía encontrarse numerosas superficies que estaban pintadas en los claustros mudéjares de Santa Catalina y hoy ocultas

Pedro Tenorio solamente tenía labrados el claustro alto y bajo con dos órdenes de celdas, sirviendo de iglesia que luego se denominó capilla del capítulo a la cual entraba el pueblo a través de la puerta del Serafín. Por ella también se accedía al cementerio de la Colegial, situado frente a la conocida entonces como calle Empedrada.

Por bula del papa Nicolás V se permite la construcción de un nuevo templo que comienza a edificarse en 1452, en presencia del arzobispo Alonso Carrillo, que se encontraba en Talavera y asistió al acto de “echar los cordeles”.Detalle de la decoración del ábside de Santa Catalina

En 1455 se procedió a la construcción de una iglesia de mayores proporciones. Según el Conde de Cedillo, en la decoración del retablo intervinieron Juan de Borgoña y Copin de Holanda. 

Este templo ocupaba el espacio de la nave actual y a mediados del siglo XVI se construyó el crucero y la capilla mayor por bula de Pablo III, con la oposición de la Colegial que entabló un pleito contra el monasterio. Felipe II pernoctaba en el convento siempre que pasaba por Talavera. En 1624 se reconstruyó el cuerpo de la iglesia.

Varios fueron los monjes ilustres de este monasterio, el predicador Fray Alonso de Plasencia, los dos priores historiadores de Talavera, Fray Andrés de Torrejón y Fray Alonso de Ajofrín, y Fray Pedro de los Molinos, llamado así por ser arquitecto e ingeniero hidráulico que diseñó y construyó numerosas obras de aceñas y molinos de Talavera, Puente del Arzobispo y otros lugares de España. 

Fray Alonso de Oropesa fue su prior en tiempo de los Reyes Católicos. 

Fue familiar de Fray Hernando de Talavera y General de la Orden Jerónima.Detalle de la decoración del ábside

También Cedillo nos dice que «durante la Guerra de la Independencia y con motivo de las varias estancias de los franceses en Talavera el convento quedó muy mal parado…el claustro bajo convirtieron en cuadra, la iglesia en depósito de granos, el claustro alto en enfermería, los panteones fueron abiertos, el molino de aceite destruido y las imágenes quemadas».



La decadencia del monasterio comienza en el siglo XVIII y tras varios escándalos de índole sexual y económico, que requieren la presencia de visitadores que inspeccionan las costumbres y la gestión económica de la institución, acaba por cerrarse en 1821 por un decreto de las cortes durante la oleada revolucionaria de Riego. 

Se abre otra vez en 1823 con la reacción absolutista para cerrarse definitivamente en 1835. 

Con la desamortización se vende su edificio y propiedades en lotes que se destinan a cuartel, casa de vecindad, fábrica de sedas y cerillas, almacén de paja y hasta circo de caballos.detalle del muro sur de Santa Catalina

En 1882 vuelven los jesuitas a Talavera y se les dona el edificio para establecer en él la Compañía su Escuela Apostólica de San Jerónimo. En 1903 una comunidad de padres agustinos calzados se instalaron en la parte del edificio que habían ocupado anteriormente los jesuitas y establecieron allí un colegio.

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lunes, 12 de marzo de 2018

Un armorial en la Bajada del Pozo Amargo, Toledo

Recientemente hemos podido visitar las obras que se están realizando en la Bajada del Pozo Amargo para la construcción de un hotel de la cadena Hotusa. 

La intervención afecta a un conjunto de edificios de época medieval que, pese al abandono y la ruina, todavía conservan elementos arquitectónicos de gran valor. 

Forjados de madera policromados, yeserías, columnas, aljibes, potentes muros encintados y tapiales resisten aún aquí y allá a la espera de una futura rehabilitación que se hace ya imprescindible.

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Armorial pintado sobre los paramentos de una vivienda en la Bajada del Pozo Amargo nº 1, en Toledo. Obras de construcción de un hotel de la cadena Hotusa. Equipo de Restauración: 3A Restaura. Fotografía: Sección Vivienda y Unidad Técnica, Área de Gestión Patrimonial, Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2018.



Escondido en el interior de uno de los edificios, quizás el más antiguo de esta amalgama de viejos caserones, accedemos a una sala de discretas proporciones. En sus blancos paramentos de yeso y temple observamos repartidas diversas catas arqueológicas, pequeñas ventanas excavadas con escalpelo que desvisten de forma escalonada las capas de revestimientos que recubren los paredones. Sobre la capa más interior, la que recubría originalmente los muros de mampostería encintada, se despliegan pintados diversos escudos heráldicos a modo de armorial. 

Se disponen en bandas horizontales y sobre cada uno de ellos aparecen letras de traza muy antigua que parecen nombrar al propietario de cada blasón. Desconocemos la cronología y los propietarios de éstos bellísimos escudos de armas, trabajo que deberá realizar un especialista, no obstante sí nos atrevemos a decir que la disposición constructiva, el aparejo o forma de construir de estos muros, corresponde a una cronología de principios del siglo XIII.

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Armorial pintado sobre los paramentos de una vivienda en la Bajada del Pozo Amargo nº 1, en Toledo. Obras de construcción de un hotel de la cadena Hotusa. Equipo de Restauración: 3A Restaura. Fotografía: Sección Vivienda y Unidad Técnica, Área de Gestión Patrimonial, Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2018.

En la parte superior, a modo de remate perimetral, se dispone una nacela plana policromada en la que se despliega un roleo vegetal sobre el que aparecen figuras humanas y animales. El techo de esta sala fue lamentablemente desmontado en fecha indeterminada. Afortunadamente queda un pequeño vestigio en uno de los laterales, en el encuentro entre techo y pared apreciamos una tabla policromada clavada a la viguería del techo. 



Parece ser, dato que debe ser confirmado con un análisis más exhaustivo, que esta noble estancia estaba cubierta por un taujel. Para nuestros lectores que no conozcan lo que es un taujel daremos algún dato aclaratorio: en general en los forjados de madera las vigas están visibles, pero no sucede así en los taujeles. 

Estos techos planos tienen por base un forjado normal y corriente, pero cubierto por su cara inferior por una tablazón en la que generalmente se dispone una labor de lazo o se pintan los motivos decorativos directamente sobre los tableros de madera. Los taujeles no son muy comunes en Toledo, o por lo menos no han llegado muchos a nuestro tiempo actual, quizás el motivo sea su “fácil” desmontaje y expolio en comparación con otros elementos de carpintería que cumplen función estructural.

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Pequeño resto de tabla policromada con escritura gótica, posible resto de un taujel que decoraba el techo de la sala-armorial de una vivienda en la Bajada del Pozo Amargo nº 1, en Toledo. 

Obras de construcción de un hotel de la cadena Hotusa. 
Equipo de Restauración: 3A Restaura. 
Fotografía: Sección Vivienda y Unidad Técnica, Área de Gestión Patrimonial, Consorcio de la Ciudad de Toledo. 
Año 2018.



Indicar por último que es mínima la superficie descubierta hasta ahora. Bajo los revestimientos se advierten, en otras pequeñas catas, que los motivos decorativos son diversos, inscripciones, cintas de atauriques, castillos, … 

Esperamos que en breve se puedan ir eliminando los revestimientos modernos y que podamos contemplar el conjunto de la sala con su decoración completa. Agradecemos a los responsables técnicos de la obra y a la cadena Hotusa las facilidades ofrecidas para tomar estas imágenes.


Detalle de un castillo o baluarte defensivo pintado sobre los paramentos de una vivienda en la Bajada del Pozo Amargo nº 1, en Toledo. Obras de construcción de un hotel de la cadena Hotusa. Equipo de Restauración: 3A Restaura. Fotografía: Sección Vivienda y Unidad Técnica, Área de Gestión Patrimonial, Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2018.

Jose María Gutiérrez Arias


http://www.consorciotoledo.org/armorial-la-bajada-del-pozo-amargo/


domingo, 11 de marzo de 2018

Fotos antiguas del mercado de ganados de Talavera de la Reina


Las ovejas en su lugar habitual de exposición entre Salvador Allende y la Plaza de Toros

Un Poco de historia

Es de todos conocida la vinculación de nuestras Tierras de Talavera con el mundo de la ganadería en todos sus aspectos.



Su mercado de ganados, con referencias históricas desde el siglo XIII, la abundancia de pastizales, en tierras poco propicias para la agricultura como La Jara y la Sierra de San Vicente; o los pastos ribereños de las numerosas corrientes fluviales que surcan nuestra comarca son algunos de los factores que unieron desde antiguo a sus habitantes con el mundo pecuario.

Pero otra actividad casi olvidada condicionó en gran manera las formas de vida de nuestras gentes vinculándonos al mundo pastoril, y es la importancia que tuvo Talavera como nudo de comunicaciones de esa red de cañadas y cordeles por donde un incesante trasiego de ganados, sobre todo de oveja merina, constituyó desde la Edad Media una de las actividades económicas más importantes de España hasta el siglo XIX, la trashumancia.

Talavera es una ciudad que se formó en torno a un vado del Tajo, antes incluso de que se construyera el puente romano, cruzarían por nuestro río ‘ganados y personas a través de ese tramo del cauce rico en islotes y arenales más fácilmente vadeable que otros trayectos del Tajo con fondos más profundos y orillas más ásperas. 

Su situación geográfica en el camino natural que desciende desde el puerto del Pico, aumentó su importancia estratégica junto al hecho de trascurrir también por nuestras tierras otra vía romana que unía Toletum con Emérita Augusta.

Sancho IV concede en 1294 la celebración de una feria ocho días antes de San Andrés y ocho después, para que la villa sea “ más rica, la tierra mejor poblada y sus gentes más honradas”. 

 En esas ferias el ganado y las mercancías no estaban gravadas con impuestos por lo que la afluencia se fue haciendo cada vez mayor.

En la anterior entrada de fotos antiguas hablamos del antiguo teso de ganados, su situación y la distribución de los distintos tipos de ganado en los distintos espacios.

El ganado ovino se situaba entre la actual calle Salvador Allende y la plaza de Toros, como se ve en la primera de las fotografías.

También hay una serie de fotografías más modernas que las de la entrada anterior donde se ven las vacas en su lugar habitual entre el actual Asilo de Ancianos y la Actual Confederación Hidrográfica del Tajo.

Dos orgullosos propietarios de una vaca delante del asilo de ancianos

Otros dos magníficos ejemplares de vacuno delante del Asilo de Ancianos

Un semental junto a los “Bloques del ayuntamiento!, probablemente en los últimos años que se celebró en mercado en el antguo eso.

Más tarde el mercado de ganados se desplazó hacia el río situándose en lo que hoy día es el parque de la Alameda, mientras que en el entorno de los Jardines del Prado se situaban las atracciones del recinto ferial.



El mercado cuando ya se celebraba en terreno ocupado por el actual parque de la Alameda


En la zona había varios pilones para beber el ganado y tenderetes donde se vendían objetos artesanales relacionados con la ganadería y la agricultura:

cencerros, guarnicionería, herramientas etc…Mercado de ganados en el actual parque de la Alameda 
con las ovejas en primer plano

Tratante de caballerías en el mercado de ganados de la Alameda




Tratos en el mercado de ganadosTratos de vacuno en el mercado de ganados de Talavera

MARZO 5, 2018 MIGUELMENDEZ
http://lamejortierradecastilla.com/fotos-antiguas-del-mercado-de-ganados-2/

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