viernes, 26 de diciembre de 2014

Historia de Cuerva, Toledo

Resultado de imagen de cuerva mapaLa hipótesis más aceptada del origen del término "Cuerva" es la que indica que se derivaría del latín corvus, cuervo. 

Sin embargo, tampoco resulta extraña la identificación con su antiguo nombre, Libora, que habría evolucionado tal vez de la forma Libora > Lorba > Corva, y de aquí a su nombre actual.

También podría significar "caserío curvo, no derecho, el que llegaba por camino torcido".

Aparece citada por Ptolomeo en su Geographías Hyphégesis como Λιβóρα, Libora, entre las poblaciones de los carpetanos.

Se ha dado por cierto que existía un núcleo urbano llamado Líbora en el lugar donde está emplazado el municipio, cuando estaban asentados los carpetanos en la actual provincia de Toledo y en el norte de Ciudad Real.

Todo indica que los visigodos ocuparon sus tierras; y existen numerosos vestigios que constatan que tenían una importante población durante la dominación romana.

Según algunos historiadores Cuerva pasó a formar parte de la Corona de Castilla cuando fue liberada del poder musulmán por Alfonso VI y según otros se despobló y se repobló en el siglo XII.

Durante la reconquista la población fue ganada a los moros por los Lasos de la Vega, comenzando su repoblación a finales del siglo XII. En 1155 aparece como Corva en un documento de entrega de aldeas por Alfonso VII.

En 1220 se le cita con el nombre de "El Villar de Corva" y en un documento del siglo XVI se dice que el primer nombre del pueblo fue "Peñaflor". En 1220 se indica que es una zona de caza y en 1448 se dice que el convento de San Clemente de Toledo poseía algunas tierras en la población

Fue el Rey Fernando III "El Santo" el que vendió al Concejo de Toledo en 1284 el término y todas sus aldeas.

 Enrique II donó Cuerva a Gudiel Alfonso Cervatos, miembro de un destacado linaje mozárabe toledano que la conservaría hasta que Juan II la entregó como merced a su válido el celebre condestable don Álvaro de Luna en 1.447. 


Escudo de la familia Laso de la Vega
Más tarde fue feudo el alcalde mayor de Toledo, Juan Carrillo tomando el nombre de Villacarrillo durante su vida. La heredaron Aldonza Carrillo y Pedro López de Ayala condes de Fuensalida; y en los últimos años del XV pasó a manos de Garcilaso de la Vega y Sancha de Guzmán, padres del insigne poeta Garcilaso, permaneciendo entre los herederos de este ilustre linaje hasta el año 1865.

Lasso de La Vega diez años más tarde de adquirir la Villa de Cuerva recibió de los Reyes Católicos la autorización para incorporarla a su mayorazgo, con fortaleza, términos y vasallos, con todos los privilegios que conlleva la posesión de un Señorío.

Sin duda, una pequeña localidad en la que han dejado su huella personajes ilustres de la historia. Ejemplo de ello es la vinculación que a esta localidad poseía la esposa de Garcilaso de la Vega, Doña Sancha de Guzmán, cuyo abuelo poseía numerosas tierras.

Su relación con esta villa influyó para que mandaran construir la capilla mayor de la Iglesia Parroquial Santiago Apóstol, donde querían ser enterrados tras su muerte.

El Comendador de León, 

Garcilaso de la Vega era un hombre relevante de la historia de su tiempo, un fiel servidor del monarca, quien premió su fidelidad y lealtad en las campañas con altos cargos y grandes honores.

Interior de la Parroquia
Tuvieron tres hijos, Pedro Lasso, "El Comunero", que heredó de sus padres el Señorío de Cuerva, destacando como uno de los pioneros del levantamiento de las Comunidades de Castilla contra Carlos V.

Francisco Lasso, que escogió un destino distinto al de sus hermanos, al sentir la vocación religiosa, ejerciendo como cura en Cuerva y Batres, murió siendo prior de Cazorla. Y por último el que fuera célebre poeta Garcilaso de la Vega.

Otro personaje ilustre fue el poeta y militar Eugenio Gerardo Lobo, conocido como "El Capitán Coplero", nacido el día 24 de Septiembre de 1679, destacó tanto por sus creaciones poéticas como por la carrera de las armas llegando a ostentar el alto rango de Teniente General. 

A los veinte años ya era capitán del Regimiento Viejo de Granada, tomando parte brillante en los sitios de Lérida, Montemayor y en la conquista de Orán. Posteriormente participó en la batalla de Campo Santo en Italia, con motivo de la guerra entre los Austrias y los Borbones; en el transcurso de la misma fue ascendido a Mariscal de Campo.

Cuerva vivió sus años de esplendor cultural y artístico durante el siglo XVI y gran parte del XVII, sufriendo un largo periodo de decadencia a partir del XVIII. Afortunadamente en las últimas épocas ha experimentado un creciente desarrollo que permite augurar un mejor futuro. Los habitantes del municipio de Cuerva siempre, a lo largo de toda su historia, han recibido el nombre de corvanchos.

A mediados del siglo XIX contaba con 175 casas y el presupuesto municipal era de 8 a 9.000 reales que se cubría con la producción de distintas fincas comunales y los impuestos municipales.

Fuente: http://www.montesdetoledo.net/?q=es/node/113
Wikipedia
http://www.diputoledo.es/global/areas/turismo/muni_datos.php?id_area=11&id_seg=&id_cat=21&f=21&codine=45055&id_ent=109

jueves, 25 de diciembre de 2014

En Tiempos del astrónomo y matemático Said al Andalusí

Said utiliza un método historiográfico típicamente islámico, el de las tabaqāt o generaciones siguiendo de ese modo un orden cronológico en su análisis

Mapamundi de al-Idrisi (siglo XI)

Toledo brilló con luz propia en la Edad Media gracias a la Escuela de Traductores que desarrolló una fecunda labor durante los siglos XII y XIII.

La enciclopedia griega y con ella las mejores creaciones de la ciencia árabe comenzaron a manejarse en la Europa cristiana gracias al denodado esfuerzo de un amplio grupo de estudiosos, menos protegidos institucionalmente durante el siglo XII de lo que se suponía.

Ese trasvase del árabe al latín y más tarde del árabe al romance representaría un giro histórico en la cultura europea.

Pero teniendo en cuenta que Toledo brilló con luz propia en la Edad Media gracias a la Escuela de Traductores que desarrolló una fecunda labor durante los siglos XII y XIII.

La enciclopedia griega y con ella las mejores creaciones de la ciencia árabe comenzaron a manejarse en la Europa cristiana gracias al denodado esfuerzo de un amplio grupo de estudiosos, menos protegidos institucionalmente durante el siglo XII de lo que se suponía.

Ese trasvase del árabe al latín y más tarde del árabe al romance representaría un giro histórico en la cultura europea.


Pero teniendo en cuenta que Toledo era una ciudad fronteriza de al-Andalus, conflictiva en sus relaciones con el poder omeya y lejana del centro de la ilustración en su época, es decir, de Córdoba, su incorporación a la vanguardia científica peninsular fue tardía y tuvo lugar durante la etapa de las taifas en el siglo XI. 

Una feliz conjunción, el apoyo decidido del rey al-Mamún a la alta cultura y el trabajo inteligente del juez Said al-Andalusí en el patrocinio y coordinación de un notable grupo de sabios, explican este sorprendente cambio.

De esa semilla brotaría más tarde, ya en época cristiana, esa luz civilizatoria que haría de la ciudad del Tajo un símbolo de la ciencia medieval. Puede decirse, por tanto, que la Escuela de Traductores hunde sus raíces en el núcleo de hombres de ciencia aglutinados en el siglo XI alrededor de Said al-Andalusí y Azarquiel.

I.- Said al-Andalusí, hombre de ciencia

Said al-Andalusí (Almería, 420 H/1029- Toledo, 462 H/1070), juez o cadí de Toledo: además de recibir las enseñanzas literarias, jurídicas y religiosas, estudió geometría y lógica con el maestro toledano al-Waqqasi y astronomía y matemáticas con el científico aragonés al-Quwaydis.

La única obra suya conservada y que le dio muy pronto merecido prestigio es el Libro de las Categorías de las naciones (Kitāb Tabaqāt al-umam), que es una Historia de la filosofía y de las ciencias desde los orígenes históricos hasta su época.

Escribió también una obra de astronomía titulada Corrección de los movimientos de los astros, por desgracia desaparecida. Ello ha influido en que su fama como historiador de la ciencia haya oscurecido su valía como notable astrónomo. Con toda probabilidad, era un tratado de astronomía en el que explicaba las teorías de los astrónomos indios y árabes con las modificaciones que las investigaciones llevadas a cabo en Toledo le aconsejaban introducir.

Trabajó junto con el famoso astrónomo andalusí Azarquiel en el equipo científico que, bajo la protección del propio cadí Said, se formó en Toledo durante el siglo XI.

Además, desarrolló una meritorio mecenazgo respecto a los científicos toledanos, iniciándose así una verdadera escuela científica en la ciudad del Tajo, precedente de las futuras Escuelas de Traductores, interesadas especialmente en la transmisión a la Europa cristiana del legado científico árabe. Tenemos un precioso testimonio de un autor judío toledano acerca de esta valiosa labor científica que conviene ahora recordar.

“Finalmente, llegó el tiempo de los investigadores especializados, que surgieron hacia el año 1040, como el sabio Ibn Said y sus compañeros, que vivían en la ciudad de Toledo y en otras tierras de España, unos doce hombres entre los que había judíos. ... Éstos se entregaron de corazón a investigar y experimentar mediante la observación de las «señales» celestes y no desistían hasta haber progresado en esta ciencia y esclarecido muchos de sus principios.

El mencionado Ibn Said era un sabio, un hombre prestigioso y acomodado. Amaba la ciencia y a los que a ella se dedicaban, trataba con ellos, compartía y ofrecía de lo que poseía a sus colaboradores, sustentándolos y dándoles estipendios. ... 

Estos compañeros de investigación instalaron en la ciudad de Toledo varios instrumentos de precisión para observar y regular todo lo necesario para la verificación tanto de la posición de los planetas y sus estaciones en el Zodiaco ... como de su velocidad en cada cuadro cronológico y de la duración del año solar y del mes lunar. ...

Desde entonces hasta hoy, todos los hombres calculan el curso de los planetas para cualquier tiempo ... según los principios que son llamados de Ibn Said y Azarquiel” (1)

http://www.webislam.com/articulos/61781-said_alandalusi_una_evaluacion_del_papel_de_la_investigacion_y_la_ciencia_en_ala.html

Cigarrales de Toledo en los Siglos XIII y XIV

Resultado de imagen de Cigarrales de Toledo
En la zona periurbana, más próxima a las murallas de la ciudad, Toledo situaba sus muladares a las puertas de la cerca, por ser los lugares más próximos para tirar basura, crecidos sin ningún tipo de planificación y sin penalizar por parte del concejo, con lo que se desarrollaron, aún sin voluntad de hacerlo, los muladares de las puertas de Doce Cantos, de Bisagra, de los Judíos, y del Cambrón.

Más allá de las basuras, se extienden distintos paisajes agrarios y fluviales, dependiendo de los condicionantes físicos del terreno. 

En el norte de la ciudad, debido a que existen amplias planicies de sedimentos arcillosos cuaternarios muy fértiles y estratificados en terrazas fluviales de poca altura, unido a la abundancia de agua por la cercanía al río Tajo, se expandieron las huertas, a costa de la disminución del cementerio musulmán, que continuó con su función funeraria para los habitantes mudéjares, como se constata por el descubrimiento de lucillos, nichos construidos de ladrillo, y otros dos tipos de sepulturas entre las ruinas del circo romano o sus proximidades, datados en los siglos XIII y XIV.

Los judíos tuvieron su cementerio hacia el norte, aunque más alejado que el musulmán, en el llamado Cerro de la Horca, cerca de la ermita de San Eugenio; o bien en el llamado Pradillo de San Bartolomé, hoy ocupado por la Fábrica de Armas.

Los cementerios de ambas comunidades se vieron reducidos durante la fecha de referencia. En cuanto al musulmán, ya hacía tres siglos que la comunidad había disminuido drásticamente, siendo su presencia casi testimonial y hacia 1400 no era numerosa; el judío lo haría después tras la crisis demográfica de la Peste Negra y de los asaltos a la judería en 1355, 1369 y 1391, al diezmarse la población judía.

Las huertas ocuparon la práctica totalidad de las vegas del Tajo, en ambos márgenes, salvo la franja ocupada por el Circo Romano en la que permanecía el cementerio mudéjar, cuyas sepulturas se alternaban con algunos alfares pertenecientes a los artesanos de Santiago del Arrabal; y el muladar situado enfrente de la Puerta de Bisagra. Se alternaban con los sotos de ribera, compuestos por árboles caducifolios como álamos, olmos, sauces, fresnos o alisos.

La mayor concentración de huertas se extendía a los pies de la Puerta de San Martín o del Cambrón, llamada Vega de San Martín, en los alrededores de Santa Leocadia extramuros. Allí existían varias huertas: dos alquiladas por el monasterio de San Clemente en 1331 a un hortelano, y una más arrendada en 1365 a Juan Fernández hortelano;

el cabildo catedralicio poseía en dicho lugar dos huertas donadas por el racionero Gonçalo Ferrándes en 1376 y por el racionero Pantaleón en 1379, y poseía otras flanqueando el cauce del río, como la del pago de Alayteque, en la Vega, la de Alhalecia, junto a la Huerta del Rey, o las de Val de San Pablo,cerca del convento de San Pablo del Granadal en la Puerta del Vado.

Los palacios de la Huerta del Rey fueron reedificados en el siglo XIII, aunque tomando como base la estructura primitiva de sala transversal alargada con alcobas en los extremos, precedida de un pórtico que sirve como enlace con el jardín, y redecorados con yeserías en ese siglo y en el siguiente.

La huerta dejó de ser propiedad real en 1385, cuando Juan I la dona a los jerónimos de La Sisla, y pasa, por venta en 1394, a Beatriz de Silva, cuyos escudos, junto a los de su esposo Alvar Pérez de Guzmán, ornamentan su interior, y que son los propietarios de esta huerta, la más extensa y fértil, en 1400.

Esta propiedad puede considerarse una prolongación del concepto de huerta-vergel musulmán y es concebida como lugar de esparcimiento de las clases favorecidas urbanas, aunque en sentido estricto no se puede acudir a ella como origen de los cigarrales en su estructura actual, en cuanto a que es una finca de regadío, y sí el germen de otras propiedades rústicas que proliferaron en la vega del Tajo durante el siglo XVI, que también fueron llamadas cigarrales por sus propietarios, como veremos adelante.

Las huertas necesitaban de una tecnología hidráulica que fue heredada de los musulmanes, consistente en el aprovechamiento del agua del río a través de presas y azudas “o anorias caudalosisimas, las quales echan el agua a unas canales de madera de mas de siete estados de altura para que las guertas sean regadas; estas andan de dia y de noche porque la misma corriente del río es su movedor; tienen ansi mismo nueve presas, donde con piedra se ataja todo el rio, para que vaya por las canales de las paradas de los molinos...”

Algunas huertas tenían su propia noria, canales de madera, “pozos con sus albueras...con sus açeñas et con todo su  aparejo,” y otras se regaban mediante pozos con el sistema de “cigunal” que consistía en una pértiga enajenada sobre un pie en horquilla y dispuesta de modo que, atando una vasija a un extremo y tirando del otro, puede sacarse agua del pozo.

Estas huertas disponían de casas techadas de paja. En ellas se desarrolló un policultivo de regadío consistente en productos hortofrutícolas como granadas, árbol al que alude el convento de San Pablo, cítricos, limones, naranjas y cidras, almendras, higos, membrillares, ciruelas, manzanas, albaricoques, peras, hortalizas, berenjenas y cardos.

En el torno del Tajo, además de lugares para pescar libremente existían numerosísimos molinos harineros y bataneros. Los molinos eran de libre construcción y propiedad, reconociéndose no sólo en Las Partidas “Molino auiendo algun ome en que se fiziesse farina o aceña para pisar paños: si alguno qusiesse fazer otro molino o aceña en aquella misma agua a cerca de aquel puede lo fazer en su heredad o en suelo que sea término del Rey con otorgamiento dél, o de los del comun del concejo cuyo es el logar de lo quissiese fazer.”

Los molinos medievales eran de rueda vertical y eje horizontal. La rueda de paletas que mueve el agua lleva una serie de dientes que engranan en un piñón formado por dos platillos atravesados en su borde por unos vástagos entre los que encajan los dientes de la rueda del agua; este piñón va atravesado de un eje que directamente mueve la corredera.

Los molinos bataneros nombrados anteriormente son cuatro: junto a los molinos del Hierro y los de Saelices, existían dos ruedas movidas por fuerza hidráulica, que aprovecha la aceña que suministra el agua a los molinos harineros; y al final del barrio de los tintes y enfrente de los molinos de Azumel existían dos molinos bataneros más complejos, ya que la maquinaria se halla situada en un edificio. 

Según Hurtado de Toledo en el siglo XVI ya no eran necesarios por haber decaído la industria pañera. A partir del sur del torno del Tajo, donde los terrenos son silíceos, porque forman parte de la meseta cristalina compuesta de migmatitas, con unos pobres niveles de suelo que rápidamente alcanzan la roca madre, se desarrollan las viñas, que también lo hacen en el norte, en la llanura sedimentaria de la Sagra, tras las vegas de las terrazas cuaternarias. 

Esta explotación vinícola fue impulsada por el aumento de la demanda y el proteccionismo promocionado por el concejo, recogido en sus Ordenanzas Municipales Antiguas,que produjeron un aumento del cultivo de la vid en todo el término. 

Son numerosas las referencias a las viñas y majuelos en la zona rural próxima a la ciudad, ya que tanto la iglesia como la oligarquía local inician, a partir del siglo XIII, una política de compras de propiedades rurales, muchas de las cuales se dedican a la explotación del viñedo.

Según diversas fuentes consultadas, al sur del Tajo se encontraban muchos terrenos de viñedos durante los siglos XIII y XIV: en 1297 existían viñas y tierras cerealísticas en la Vega de San Román, territorio junto al río en lo que hoy sería la Olivilla; en 1329 y en 1333 existían sendas viñas en la Pedrosilla, una con una torre; en 1353 el monasterio de San Clemente alquiló una viña en La Pozuela; en 1381 dio a tributo anual una viña en La Perdiguera; en 1387 existe un majuelo en término de Cobisa tributario de una monja de San Clemente; en 1390 un majuelo es dado a censo en el pago de San Esteban “que estaba fuera desta cibdad a la parte occidental, cerca del camino que va a San Bernardo, junto a los molinos de la Solanilla”;

en 1398 un majuelo está alquilado a tributo en la vega de San Román; y en 1400 dos monjas dan a tributo una tierra que fue viña en Peña Ventosa, donde también dos judíos compraron otra viña en fecha imprecisa por 570 mrs.

Por su parte, el cabildo de la catedral poseía viñas en la zona en Aloyón, cerca de la Sisla, Cabeza Gorda, que aunque se desconoce su localización exacta, por su topónimo tenía que situarse al sur del Tajo; Cobisa; Fontalva; Lanchar, junto a la Pedrosilla;

Loches, en la zona actual de cigarrales; Peña Ventosa; Pozuela; o la Sisla. En cuanto a las dehesas, son escasas las referencias dedicadas a ellas, ya que la ciudad disponía de los Montes de Toledo, adquiridos al rey Fernando III en 1246 para  llevar a pastar a sus ganados. El convento de Santo Domingo El Real poseía en el este, en Calabazas y Aldehuela, una enorme extensión que formaba prácticamente una misma dehesa; y la ciudad no poseerá ninguna hasta que en 1549, Carlos V le permita usar La Legua.

Las dehesas más cercanas a la ciudad estaban en Santa Coloma, Algoderín y Algodor Viejo “que son çerca de media legua e una legua poco más o menos en derredor de Toledo”, que eran las que alquilaba el Concejo para que en ellas pastasen los ganados que venían a venderse o que transportaban mercancías a las ferias de Toledo, en 1403.

En el área rural próxima a la ciudad existían ermitas como la de San Esteban en la Solanilla, cedida por Alfonso X en 1260 a la comunidad de San Agustín, antes de asentarse en la Puerta del Cambrón; San Félix, cuyo origen habría sido un monasterio visigodo y que fue el germen de la actual Virgen del Valle; San Pedro el Verde, cuyo topónimo se utilizaba para designar la situación de las huertas ubicadas en el oeste de la ciudad, a las que se llegaba saliendo por la Puerta de los Judíos; San Ildefonso, contigua a Santa Leocadia de Afuera; San Eugenio, construida en 1152 para acoger los restos del santo titular, tras su traslado desde Saint Denis, y de la que sólo queda el ábside, tipológicamente acorde con la segunda mitad del siglo XII; Santa Susana ubicada enfrente de Buenavista, que pertenecía a la cofradía de San Blas; y La Bastida, primer centro de asentamiento de los franciscanos. 

La mayoría habían sido antiguos conventos o eremitorios en los siglos XII y XIII, abandonados cuando sus comunidades pasaron a ocupar solares intramuros.

Hemos tomado como referencia los documentos mozárabes y las que subsistían en 1554, cuando escribe Pedro de Alcocer.

Extramuros, a los pies de la Puerta del Cambrón, se situaba la iglesia colegial de Santa Leocadia de Afuera, profundamente enraizada en la historia toledana, erigida, según la tradición en el siglo IV como mausoleo para la santa patrona de la ciudad.

Sisebuto la convirtió en basílica en el siglo VII, sirviendo de sede a varios Concilios visigodos. Fue el centro de las leyendas cristianas de la conquista islámica de la ciudad, y destruida totalmente, formando parte de la necrópolis musulmana. Fue reconstruida tras la toma de la ciudad por Alfonso VI, y en 1162 se convirtió en iglesia colegial, con canónigos que vivían bajo la regla de San Agustín.

La reconstrucción total del templo tuvo lugar en el siglo XIII, al que pertenece el actual ábside. En el cerro enfrente del Puente de Alcántara se asienta el Castillo de San Servando, de origen islámico, fue donado por Alfonso VI tras 1085 a los cluniacienses de San Víctor de Marsella, que tardaron poco en desalojarlo, en 1099, tras el primer ataque almorávide, siendo abandonado hasta la pacificación de la zona por el avance reconquistador hacia el sur, y donado a los Caballeros Templarios hasta la desaparición de la Orden a comienzos del siglo XIV. 

Su abandono acabó arruinando la construcción que sirvió de baluarte en 1368 a los partidarios de Pedro I para asediar la ciudad, quedando aun más destruido. Será el arzobispo Pedro Tenorio quien reconstruyó la fortaleza a sus expensas entre 1380 y 1386.

El castillo fue puesto bajo el mando del alcaide Pero López de Ayala, alcalde mayor de Toledo, en 1398. Hubo, en el sur del torno del Tajo y en las proximidades de la ciudad, un importante convento: el de los jerónimos de la Sisla, fundado en 1384, sobre una primitiva ermita denominada Santa María, y reunió muchas propiedades en esta época, gracias a ser uno de los preferidos por parte de la oligarquía urbana, que instaló en él sus capillas funerarias. Tuvo una iglesia y monasterio góticos, con claustros y dependencias conventuales.

Fuente: http://abierto.toledo.es/open/urbanismo/03-CIGARRALES/Memoria/Historico.pdf

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Toledo se llena de Conventos en los Siglos XVII y XVIII

Toledo, a pesar de que comienza a llenarse de conventos y monasterios fundados por diferentes órdenes religiosas durante el pasado siglo XVII, también fue el espejo de la crisis por la que pasaba el resto del país.

De este modo, la Ilustración del siglo XVIII significó una paulatina recuperación económica para la ciudad gracias, en parte, al renacer de las fábricas (como los telares) y del comercio. 

Sin embargo, no conseguiría despegar del todo, debido sobre todo al daño que hará, como en toda España, la Guerra de Sucesión (aquí merece la pena hacer un inciso y mencionar que, durante la contienda, el Alcázar fue incendiado en 1710 por las tropas del Archiduque Carlos de Habsburgo). 

Por otro lado, si bien había perdido la capitalidad, la Iglesia se hace con ese poder que parecía haber quedado en el aire. Ejemplo de ellos es que, durante el siglo XVIII, Toledo verá terminarse la Iglesia de San Ildefonso o de los Jesuítas y construirse edificios relacionados con el clero, como es el caso de la Universidad, de la mano del Cardenal Lorenzana.

A continuación, veremos algunos de los edificios de interés construidos durante este siglo que han llegado a nuestros días y cuyo bajo número nos dará una idea de la crisis por la que pasaba la ciudad.

La Parroquia de San Nicolás de Bari y La Magdalena es una reconstrucción de estilo barroco realizada en el siglo XVIII sobre el templo existente anteriormente y que algunas fuentes fechan su construcción en el siglo XVI.

El edificio consta de una sola nave muy amplia y con capillas en los laterales, estando todo ello cubierto por una bóveda de cañón2 y siendo la cúpula de la capilla mayor de forma elíptica.

En su interior, podemos destacar varias obras pictóricas y esculturas realizadas entre los siglos XVI y XIX, destacando el gran cuadro de San Nicolás del Altar Mayor, obra de Zacarías Hernández.

Al estar situada en una de las zonas más señoriales de la ciudad, sus feligreses han estado normalmente entre la más principal gente de Toledo.

Localización: Calle Cadenas, 7.

El Palacio Universitario de Lorenzana es de los pocos edificios que podemos encontrar en Toledo que presenta un estilo puro, en este caso el neoclásico, debido a su construcción por un único arquitecto y en apenas tres años y medio, comenzando a levantarse en noviembre de 1795 y siendo terminado en 1799. Sin embargo, el origen de la Universidad como institución de enseñanza lo tenemos en el siglo XV con la creación del Colegio de Santa Catalina3

Ya en el siglo XVIII se separan los órganos de la Universidad de los del mencionado Colegio, estableciéndose la primera en unas aulas que hasta ese momento pertenecían a los jesuitas, compañía extinguida por entonces. En 1789, se trasladó al Convento de San Pedro Mártir y, en 1799, pasó a establecerse en el edificio que nos ocupa ahora.

Para hacer este traslado, el Cardenal Lorenzana compró las casas que habían pertenecido a la Inquisición y algunas colindantes, recayendo la ejecución de las obras en el arquitecto Ignacio Haan. En el exterior, llama poderosamente la atención la doble escalinata de la fachada principal que da pie a la entrada del edificio; entrada formada por una gran portada con cinco vanos4 separados por columnas.

En la parte superior, es notable el escudo del fundador sujeto por dos ángeles que tocan el clarín de la fama. Por su parte, el paraninfo se cubre con una bóveda de medio cañón ornamentada con casetones5 y es digno de ver el magnífico patio interior.

En el año 1845, se cierran las universidades de provincias en España, por lo que el edificio pasó a ser instituto provincial de enseñanza media hasta que en 1972 se cede al Colegio Universitario de Toledo. En la actualidad, es sede del Vicerrectorado de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha, acogiendo además su paraninfo y varias aulas.

Localización: Calle del Cardenal Lorenzana, s/n.

El Hospital del Nuncio recibe este nombre por el cargo eclesiástico que ocupaba su fundador, Don Francisco Ortiz, Canónigo de la Catedral Primada y Nuncio del Papa Sixto IV. Se trata del antiguo hospital de dementes que también fue conocido como Hospital de la Visitación u Hospital de Inocentes que tuvo su origen en una bula papal de 1483 a través de la cual el propio Nuncio donaba sus casas en la Calle Nuncio Viejo para que se erigiera allí el hospital.

En 1790, el Cardenal Arzobispo Don Francisco Antonio de Lorenzana ordena construir un edificio más amplio para albergar esta institución, encargando la obra al arquitecto Ignacio Haan. Las obras acabaron en 1793 y un año más tarde ya estaban trasladados todos los enfermos al nuevo edificio.

Realizado en piedra y ladrillo, está formado por dos cuerpos y un piso subterráneo. Rematando la portada, podemos ver el escudo de armas del Cardenal Lorenzana sostenido por dos grandes ángeles. En el interior, el edificio se ordena en torno a cuatro patios, dos en cada lado del hospital. En la actualidad, este inmueble acoge la sede de la Consejería de Economía y Hacienda del Gobierno de Castilla-La Mancha.

Localización: Calle del Real, 14.

La Capilla de Santa Ana pertenecía al ya desaparecido hospitalito del mismo nombre e incierta fundación que tenía como misión alojar a los pobres. En la inscripción que hay sobre su puerta, podemos leer cómo fue reedificado el edificio, en 1723, gracias a las aportaciones de sus devotos. La portada es posible que sea más antigua; quizás sea una obra renacentista de la primera mitad del siglo XVI.

Tras la Guerra de la Independencia (1808-1814), alojó a diversas órdenes religiosas mientras éstas rehabilitaban sus sedes destruidas por los franceses.

Localización: Calle Colegio de Doncellas, 5.

La actual Capilla Arzobispal de la Inmaculada Concepción se construyó en el siglo XVIII, formando parte de la reconstrucción que del Palacio Arzobispal hizo el Cardenal Lorenzana. Se  edificó en el mismo lugar donde ya se erigía otra anterior capilla.

Fuente: http://www.unaventanadesdemadrid.com/toledo-viii.html

Yacimiento de Los Molondros (Orgaz).

Altitud: 720 m. s.n.m.
Altura: 20 m. respecto al arroyo de la dehesa de Villaverde.
Cotas: 745 m. de altitud en formaciones de rañas distantes unos 400 m. del yacimiento.

En principio parece tratarse de un lugar de hábitat campaniforme, denominación dada por los materiales arqueológicos que en él aparecen, compuestos por fragmentos cerámicos con  decoración de estilo campaniforme y liso, pero con formas también campaniformes. 

Los grosores de pared de algunos de los fragmentos, tanto decorados como sin decorar, que sobrepasan los 8 y 9 milímetros, parecen indicar la existencia de vasijas de aprovisionamiento, además se ha encontrado una piedra de las llamadas "molederas".

El yacimiento se ubica en el extremo oriental de una loma de unos 400 m. de longitud que se extiende Este-Oeste.

Presenta una cima aplanada y las laderas son de pendiente muy suave. 

Desconocemos hasta qué punto puede estar dañado, pero sí es patente su progresiva destrucción a causa de las continuas labores agrícolas que van sacando poco a poco los materiales arqueológicos a la superficie.

Se trata de una loma formada por la erosión de depósitos de rañas acumulados sobre restos del zócalo cristalino.

La corriente fluvial más importante es el arroyo de la Dehesa de Villaverde, que discurre a unos 200 m. al Sur del yacimiento en dirección Noreste.

- Fragmento de borde y cuello de vasija campaniforme, probablemente perteneciente a un vaso propiamente dicho.

Su grosor medio de pared es de 10 mm. La técnica decorativa es incisa. 

La decoración aparece cubriendo toda la cara externa con un grupo de líneas rectas horizontales en la zona superior e inmediatamente debajo un triángulo y parte de otro rellenos de trazos oblicuos que se cortan formando reticulado, y paralelo al triángulo varias líneas rectas entre las que se intercalan algunos trazos.

Su estado de conservación es bueno

Fragmento de borde y cuello de vasija campaniforme, probablemente perteneciente a un vaso en sentido estricto.

Su grosor medio de pared es de 14 mm. La técnica decorativa es incisa.

 La decoración aparece cubriendo la parte superior de su cara externa con tres líneas de trazos horizontales en zig-zag, contraponiéndose las dos superiores que forman así una especie de rombos rellenos a su vez por varios trazos oblicuos.

Su estado de conservación es bueno

Fuente: http://www.villadeorgaz.es/orgaz-molondros.pdf

martes, 23 de diciembre de 2014

Tornería de la Calle de la Merced. la Factoría

LA TORNERÍA DE LA CALLE DE LA MERCED. LA FACTORÍA


El principio mecánico de hacer girar la materia entre dos puntas para poder ser tallado sigue siendo el mismo después de casi 2.300 años. La práctica del labrado de la madera en un torno sigue siendo una tarea habitual para la creación de infinidad de utensilios. No obstante, la práctica del tallado y fresado de la madera de manera artesanal se halla en vías de desaparición pese a su larga tradición histórica. Los torneros subsisten en sus talleres a modo de reductos en una sociedad que no aprecia el contacto directo con la materia, una sociedad que exige la pieza prefabricada sin evaluar su calidad y factura.

El buen tornero dispone de un amplio conocimiento de los materiales, el instrumental, las técnicas, y los métodos para manufacturar objetos de gran utilidad y ornamento. Es cierto que los torneros gozan de buena consideración como artesanos, pero en contrapartida la falta de encargos no soluciona la precaria situación del gremio.

Recientemente, el Consorcio de la Ciudad de Toledo decidió iniciar una propuesta de rehabilitación de las fachadas de los locales comerciales en la calle de la Merced y en la calle Tendillas. Se decidió rehabilitar la fachada en planta baja del inmueble de laCalle de la Merced nº 1, por albergar dicho inmueble la única tornería en activo en el Casco Histórico de Toledo.

La fachada del inmueble no tiene una factura destacada, podría decirse que dentro de su normalidad, se distingue por su revoco- trampantojo que imita en volumen una fachada de ladrillo visto. Dos miradores de madera rematan los huecos de las balconeras. La fachada correspondiente a la planta de acceso se hallaba en unpésimo estado debido a las malas intervenciones y modificaciones que ha sufrido el inmueble por su inevitable desgaste.

Revoco de mortero de cemento en planta baja de acceso, propiciando las humedades en el zócalo. Múltiples y sucesivos parcheados de morteros de cemento.

Faltas de revoco causadas por impactos y raspones del paso de vehículos por el estrechamiento de la calle.

Fugas de agua del canalón y bajantes anegadas, afectando a la moldura o escocia en cuarto de bocel de la parte superior (humedades y agrietamiento)

Líneas de cableado grapado a la fachada sin ningún criterio de orden (incluso cableados condenados)
Carpinterías de ventana deterioradas y condenadas con tableros que sustituyen las faltas de vidrio. La puerta de paso sufre la falta de transpiración de la madera por múltiples repintados.

Elementos de forja (Enrejado bajo) oxidados y con notables deformaciones por impacto.

Tras conversaciones con la propiedad y el arrendatario se decidió llevar a cabo las obras de reforma de dicha fachada, siguiendo los planos proyectados por la oficina técnica del Consorcio de Toledo. Respetando siempre todos los elementos originales de fachada y suprimiendo los focos de daño.

El resultado: Una obra controlada gracias a una buena disposición y comunicación entre propiedad / promotor / constructor / subcontratas.

 Una dirección de obra coordinada para solventar los imprevistos. Una puesta en obra de materiales y técnicas tradicionales.

- Fachada transpirable realizada con morteros de cal hidráulica de Morón con zócalo granítico cogido con cal hidráulica y llaga ventilada (favorece la eliminación de las humedades en los revocos)

- Moldura en cuarto de bocel de yeso de alta dureza que aprovecharemos para integrar una canaleta de PVC para ocultar el cableado que siga en uso, y sobre la que rotularemos el nombre de la tornería (renovando previamente el canalón y las bajantes)

- Se recuperará la restauración de la puerta de acceso por parte del propio artesano como contribución libre y desinteresada a la obra. Se fijará a dicha puerta una subestructura de acero para dotarla de rigidez y seguridad.

- Se volverá a dotar a la Tornería de la iluminación de los dos huecos de ventana con carpinterías de madera, recuperando los fraileros con despieces decorativos similares a los de la puerta principal.

- Se pintará la fachada con pinturas al silicato con trampantojo imitando sillares de granito con crispido de grano fino y falsa llaga horizontal.

- Se protegerá la esquina de la fachada con plancha metálica ventilada previendo que los raspones de los vehículos son inevitables.



La nueva imagen de la fachada de la tornería (también conocida por “la Factoría”)respeta la esencia de la fachada original, utilizando cales de Morón y pinturas transpirables. Ahora, gracias a la recuperación de los huecos de ventana, el viandante puede contemplar desde la calle los trabajos que desarrolla Luis, el tornero, sin perderse un ápice de la atmósfera inefable del taller.


Promotor: Consorcio de la Ciudad de Toledo.
Construcciones Ángel Cañamero: Ángel Cañamero Mora /Jose Luis Techada Pérez
Tornero: Luis Velasco Vega.
Cerrajería: Talleres Medina Sánchez.
Carpintería Miguel Ángel (Cuerva)
Electricidad: J.A. electricidad.
Pintores: Hermanos Sánchez, Pinturas y Decoración.
Cales: Cales Gordillo´s, denominación de origen de Cales de Morón por Álvaro Sánchez Ballesteros

por Álvaro Sánchez Ballesteros

Fuente: https://consorciotoledo.wordpress.com/2014/01/29/la-torneria-de-la-calle-de-la-merced-la-factoria/

Los Danzantes del Cristo de la Viga, Villacañas

Una fiesta vistosa por el traje de los danzantes, que tarda más de dos horas en vestirse. 

Entre sus muchas piezas, las más vistosas son las faldillas de terciopelo rojo con estrellas doradas, o la caída, un gran lazo bordado, ceñido a la cintura, y con cintas que cruzan la espalda.

Las Danzas en honor al Santísimo Cristo de la Viga son ejecutadas por ocho danzantes bajo el mando del porra o director de la danza, y acompañados del alforjero, cuya competencia es llevar los objetos necesarios para interpretar las danzas -los palos o el mástil con las cintas que deben entretejer-.

Los tres primeros días las danzas tienen lugar ante las puertas del Mayordomo, que sostiene en sus manos un cetro con el Cristo de la Viga, al cual hacen una reverencia arrodillados todos los danzantes, diciéndole a continuación todos los dichos o súplicas, unas composiciones poéticas que narran la Pasión de Cristo, compuestas en acción de gracias.

El día 30 por la mañana también actúan frente a la ermita de la Purísima Concepción, y por la tarde recorren las calles y plazuelas del pueblo, tomando el típico refresco y danzando en casa de los tres oficiales.

La Danza del Cordón al Cristo de la Viga consiste en poner un palo clavado, o sujeto en el suelo por un hombre, con ocho cintas de distinto color. Cada danzante, al compás de la melodía, coge una de ellas y se cruza con el siguiente, haciendo puente. Al terminar, como se han cruzado ya todos los danzantes, queda hecho en el palo un dibujo de la forma de un cordón, quedando cubierto el palo con todas las cintas.

Tras ella, los danzantes siguen interpretando por las calles la Danza de la Carrera, hasta dejar el Cristo en la Parroquia, sin dejar de bailar, ante el altar mayor, la Danza del Paloteo. Esta danza consiste en ir brincando ante el Cristo, al compás de la música, con acompañamiento de la gaita y tamboril, durante la cual los danzantes siguen marcando el mismo ritmo con los palillos.

Ataviados de este modo, el 1 de mayo ejecutan en la iglesia su primera danza, la Marcha Real, ante el Cristo de la viga. Después, en el auditorio de la Glorieta del Prado, se ejecutan las danzas tradicionales. Las de paloteo, en que los ejecutantes, aramados con palos, parecen luchar. La Valenciana, de castañuelas. Y la danza del cordón, en que los danzantes se entrecruzan, cada uno portando una cinta, que se entrelaza alrededor de un palo central, de tres metros, formando un cordón. 
Junto a las danzas se recitan poemas y versos satíricos contra las autoridades, y los tiempos.

En la procesión de la tarde, se repiten las danzas durante todo el recorrido.

Fiesta de interés turístico regional.

FECHA DE CELEBRACIÓN: Del 27 de abril al 1 de mayo.



Autor: José-María Moreno García. Fotógrafo humanista y documentalista.
https://www.youtube.com/watch?v=3z8Ip7D-hYQ

lunes, 22 de diciembre de 2014

Teatro Victoria de Talavera de la Reina

El teatro Victoria de Talavera de la Reina (Toledo) se levantó sobre el solar del antiguo corral de comedias del siglo XVII que fue derribado en 1892. 



En su terreno se construyó este teatro en 1912, que más tarde pasaría a denominarse Teatro Mariana, en honor al historiador talaverano padre Juan de Mariana.

Destaca en su fachada la cerámica, obra de Juan  de Luna, con alegorías de la música y el teatro, retratos de dramaturgos y músicos, y nombres de zarzuelas. 

La fachada de tres alturas y composición simétrica es una minuciosa combinación de arquitectura modernista, en la que destacan los balcones metálicos historiados, los apliques de hierro y la azulejería. 

Su interior presenta una decoración de escayola, con las balaustradas de cerrajería y los pilares metálicos. Fue de nuevo adquirido por el ayuntamiento y restaurado en 1991.


Presa romana de Tributillos

Situada en la localidad de Yunclillos, en la comarca de La Sagra, la presa de Tributillos es mucho menos conocida que las anteriores contando apenas con datos para su estudio. 

Se trata de una presa de gravedad que toma sus aguas del río  Guadarrama. 

Analizando lo conservado, tan sólo un pequeño muro en vaguada que apenas se aprecia en superficie, muy afectado por las labores agrícolas actuales y cuyas medidas son muy reducidas, llegamos a la conclusión de que se trató de una presa de aguas abajo que contó a su vez con un muro de opus caementicium y que debió estar dotada, por analogía con otras presas de la zona, con contrafuertes y con un espaldón de tierras en su parte inferior para dotar a la estructura de una mayor consistencia y contrarrestar, en la medida de los posible, el empuje ejercido por el agua. 

Aparentemente la planta de esta construcción hidráulica debió ser recta y las ección rectangular.Se desconocen los desagües de esta presa, pues hasta el momento no se handocumentado aliviaderos o desagües.

No obstante, debe suponerse la existencia de canalizaciones que permitiesen el riego de los campos y las propiedades colindantes.Por tanto, la utilidad de esta presa datada en época bajoimperial era con todaseguridad la de proporcionar agua a los regadíos próximos. 

Nos atrevemos a defender esta hipótesis por la existencia de una villa romana bajo imperial en las inmediaciones de la presa en la que se han documentado restos de construcciones,fragmentos de cerámica común y de terra sigillata hispanica

 Miguel Ángel Novillo López
http://www.academia.edu/2032903/Presas_romanas_de_regad%C3%ADo_en_la_provincia_de_Toledo

domingo, 21 de diciembre de 2014

Historia de Espinoso del Rey

A las Tierras de Talavera, y en concreto a la Comarca de La Jara, pertenece la localidad toledana de Espinoso del Rey. 

Etimológicamente la palabra “espinoso” procede del latín spinosus, que quiere decir que tiene espinas, y figuradamente significa: arduo, difícil, intrincado.

Si tenemos en cuenta que antes de su población era un lugar áspero, fragoso, intrincado y lleno de espinos, es fácil explicarse el verdadero origen del nombre de la villa. 

No siempre se denominó y escribió el nombre de Espinoso como en la actualidad, sino que lo fue de diversos modos: en la época romana se llamó ISPINUM, y a partir del siglo XVI vemos que en los escritos aparece de varias formas.

Así en documentos de 1539 está escrito “lugar dee pinoso”, en 1556 se lee “de Eee pinoso” y en 1587 “deee pinoso”. Tal como se escribe Espinoso en el presente no aparece en documentos hasta el siglo XVII.

El calificativo “del Rey” no se encuentra usado en los manuscritos hasta el siglo XVII. Según una versión muy extendida entre los naturales de la Villa, refieren éstos que es así porque tiempos atrás vinieron a cazar por estos lugares los Reyes, sin que puedan precisar la fecha ni sus nombres. 

No es de estimar que se deba a este hecho, no probado, tan siquiera el denominarse así, sino simplemente por haber pasado este pueblo a pertenecer a la Corona en el año 1579, reinando a la sazón Felipe II.

Por tanto, cuando el lugar o pueblo de Espinoso pasó del patrimonio del Arzobispado de Toledo al del Rey Felipe II el Prudente, se añadió a su nombre geográfico su condición de realengo: “del Rey”. En este mismo año y por este mismo hecho adquirió el título de Villa.

Origen de Espinoso

Parece ser que los primitivos cristianos de la Carpetania, temiendo los horrores de las persecuciones ordenadas contra ellos por el emperador Diociano, se vieron obligados a huir de sus residencias habituales y venir a refugiarse a estas Sierras. 

Como las persecuciones eran enconadas y duraron largo tiempo, determinaron fijar su residencia en estos parajes, que por lo intrincado del terreno les podía servir no solo para ocultarse, sino, en caso necesario, de fácil defensa. Por tanto, si esto ocurrió, su fundación data de los años 284 a 305.

Admitiendo pues, lo expuesto como cierto, sus primeros pobladores debieron ser los carpetanos.

Si cristianos refugiados fueron sus primeros pobladores, es factible que existan cementerios subterráneos, catacumbas que bien pudieran encontrarse en algunas de las cuevas de las Sierras próximas o en la actual calle denominada de La Cueva, de este pueblo, calle que debía tener su leyenda, hoy olvidada.

En la época romana, pues, existía ya Espinoso, si aceptamos la teoría del eximio geógrafo D. Francisco Coello de Portugal y Quesada, conociéndosele con el nombre de ISPINUM. El citado escritor publicó un trabajo sobre las vías romanas, entre Mérida y Toledo.

 En él, entre otras cosas, decía que estimaba como muy probable el que hubiese existido una vía o camino ( carrilera ) que, separándose de Puertollano, de la que procedía de Mérida por Miajadas, Logrosán, etc.., se adentraba en la cuenca del Guadalupe, y cruzando por la parte inferior del término de Guadalupe, seguía por Alía, los Guadarranques, Puerto de San Vicente hasta Espinoso, seguía aproximadamente lo que se denomina el cordel de Talavera. Actualmente se conservan a extramuros trozos de caminos empedrados, procedentes, tal vez, de estas vías.

En la época árabe, es indudable que Espinoso debió estar habitado, aunque documentalmente nada se halla encontrado acerca de ello. En la actualidad se observan características que así lo prueban: situación geográfica ( los moriscos labraban tierra por todo el valle del Pusa, lindando con Navalucillos, Navalmoral, etc...,); la forma de las construcciones, puertas y calles de antaño, algunas de estas de gran sabor morisco, costumbres leyendas y sistemas de cultivo y regadío de huertos.

El Rollo

Este monumento, el más antiguo que se conserva en Espinoso, fue erigido, probablemente, al incorporarse este pueblo al Patrimonio de la Corona, haciéndose Villa en el reinado de Felipe II, hallándose situado en la plaza de su nombre.

Cuando se construyó, las casas que existían en sus proximidades era de escasa altura, por lo que hay que considerar que antes tenía más realce y majestuosidad.

Se levanta sobre una superficie plana y su altura total es de 6 a 7 metros, su base la ocupa una superficie cuadrada de 3,5 metros de lado formada por cuatro escalinatas de gruesas piedras graníticas, labradas pero no muy pulidas; estas ascienden en marcada disminución hasta la plataforma, en cuyo centro está empotrado el rollo.

El rollo está formado por dos gruesos cuerpos cilíndricos de 1,25 metros de largo cada uno, bien labrados y unidos entre sí, rematados, por arriba, por una piedra de forma circular labrada en disminución, encima de ésta hay otra de mayor dimensión que la anterior, ente ésta y la redonda, se sujetan cuatro hierros sobresalientes con argollas y situados cada uno en distinta dirección, y por último, sobre la piedra cuadrada, está colocado un pivote de base cuadrada, luego piramidal truncada y cabeza, de una sola pieza, y como todo el rollo, de piedra granítica labrada.

¿Se ejecutaron reos en él?

Este hecho, hasta la fecha permanece en la oscuridad, existen versiones, no muy fundamentadas, en esta Villa, de que antiguamente se ejecutaron en este Rollo a los condenados a la última pena, cosa que no parece verdadera, toda vez que hay que considerar que el Rollo se erigió como símbolo, atributo o insignia de Jurisdicción, al pasar a ser Villa del Rey este pueblo, erigiéndolo como símbolo de poder y no como instrumento de tortura o muerte, ya que para ello estaba el cepo, el azote y la horca.

Quizá se usara alguna vez para exponer al reo a la vergüenza pública, pero nada más.

La Iglesia

El monumento más importante de la Villa es su Iglesia Parroquial. Esta se halla situada en un altozano al fondo de la inmensa Plaza de España (antes Mayor ).

Es de majestuoso aspecto en su exterior y más aún en su interior; su construcción es de gran solidez, compuesta de piedra granítica labrada en sus esquinas, puertas y otros lugares del edificio.

El estilo arquitectónico no es puro, sino que es mezcla de varios clásicos. Consta de una gran nave central y dos laterales, las tres elevadas y de un buen maderamen bien labrado y pintado. Para su acceso tiene dos grandes puertas claveteadas, de arco, que dan a las plazas de España y del Sol. Por su amplitud, forma y altura, semeja una pequeña catedral.

Esta Iglesia está bajo la advocación de Santiago Apóstol, Patrón del pueblo, y ya hacia 1600, en documentos de aquella época, figuraba como “Iglesia de el Señor Santiago, Parroquia de esta Villa”. Según el Padrón de vecindad de 5 de mayo de 1575 solo servía en la Parroquia un S r. Cura: el bachiller Diego Montero.

A mediados del siglo XVI sufrió grandes reformas, datando su forma actual de esa fecha; es decir, que la anterior, más pequeña y de gran antigüedad, se hallaba emplazada en el mismo lugar y así lo prueban restos de construcción hallados que son más antiguos que la fábrica actual.

 Los Altares, la Verja (como de un metro de altura) que separaba el Altar Mayor del resto de la Iglesia, barandilla del púlpito y varias imágenes destruidas en la pasada guerra (1936-1939), eran del siglo XVII.

Ofrece a quien la visite un entorno natural ideal para practicar senderismo o para conocer más a fondo el mundo de la micología dada la gran variedad y cantidad de setas que acoge.

http://www.espinosodelrey.es/municipio/historia/origenes.html

http://turismoenpueblos.es/toledo/la-tierra-micologica-de-espinoso-del-rey/262/

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