sábado, 24 de enero de 2015

El Cuentakilómetros. Castillos, secretos y tesoros en Guadamur


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Fundación de la Capilla de San Pedro en la Catedral de Toledo

En 1415 don Sancho de Rojas fue nombrado arzobispo de Toledo por el papa Benedicto XIII. A pesar de su escasa presencia en la sede primada, don Sancho se preocupó por la continuidad de las obras que estaban en marcha en la Catedral y, especialmente, por la dotación y fundación de una capilla que habría de servirle como lugar de enterramiento. 

El arzobispo falleció en 1422 sin ver acabada la obra y fueron sus testamentarios los que se encargaron de llevarla a témino y dictar las constituciones. 

En el presente artículo se estudia ese proceso, precisando algunos datos mal conocidos, y se especifica el ajuar litúrgico con que fue dotada la capilla por parte del prelado. 



El 26 de junio de 1415 Benedicto XIII confirmó a Sancho de Rojas como arzobispo de Toledo. Varias circunstancias concurrían en el, hasta entonces, epíscopo palentino para acceder a ese puesto de especial relevancia en el panorama religioso y político de Castilla. Por un lado, en un momento en el que se estaba desarrollando el concilio de Constanza y las presiones para conseguir la unidad de la Iglesia eran grandes, el antipapa necesitaba contar con una persona de su confianza en la sede primada1 . 

Por otro lado, es posible que la reina viuda, Catalina de Lancaster, influyera en la elección de una persona próxima a ella y que formaba parte del consejo de regencia de su hijo menor de edad, el futuro rey Juan II. Pero la historiografía defiende que fueron sobre todo los deseos de Fernando de Antequera los que llevaron a don Sancho hasta la mitra toledana.

 Era un premio a sus habilidades negociadoras, una de cuyas últimas muestras había sido allanar el camino ante Benedicto XIII para que accediera a la boda del heredero al trono de Aragón con su prima, la infanta María de Castilla. Y fue precisamente durante su visita al Papa Luna en Valencia para conseguir el beneplácito, cuando recibió el nombramiento, ante el insistente ruego del rey don Fernando . 

Tras la boda de Alfonso de Aragón y María de Castilla, el arzobispo regresó a Valladolid, donde permaneció en la corte y actuó como elemento clave del consejo de regencia del príncipe don Juan, tanto en lo referente a las relaciones con la Corona aragonesa como en los asuntos relativos al Cisma de Occidente. Su personalidad y la enorme influencia que poseía en la política castellana quedan reflejadas en una carta que los delegados conciliares enviados a Valladolid dirigieron a Constanza el 26 de junio de 1416. En ella dicen de don Sancho “qui totus est in totum, et sine quo penitus nihil fit in isto regno” .

 Los asuntos del reino de Castilla le mantuvieron próximo a la corte y alejado de su sede arzobispal. Gobernó la diócesis a través de un vicario general y de su relación con el cabildo no ha quedado ninguna noticia4 ; sin embargo, consta que se encargó personalmente de los asuntos más urgentes de la sede primada. La catedral de Toledo estaba sumida en una serie de obras que era preciso continuar. Don Pedro Tenorio (1377-1399) había iniciado la construcción del claustro gótico, en donde levantó su  capilla funeraria dedicada a san Blas, y otros trabajos de remate y embellecimiento de la iglesia. 

Su sucesor, Pedro de Luna (1403-1414), había vivido un periodo difícil debido a su relación familiar con el antipapa y parece que apenas pudo continuar las labores que estaban en marcha , de modo que don Sancho de Rojas asumió su responsabilidad y el 25 de noviembre de 1416, desde Valladolid, envió una carta a los arciprestes, vicarios, curas y capellanes de la diócesis, disponiendo la recaudación de limosnas y mandas testamentarias destinadas a la obra de la catedral y concediendo cuarenta días de indulgencia a todos los bienhechores de ella . 

La actividad de la fábrica toledana durante la primera mitad del siglo XV queda reflejada en el Libro de la Obra, en donde se consignan las distintas partidas económicas necesarias para el funcionamiento de la institución. En él se advierte que los gastos más cuantiosos derivaban de la construcción del templo y de las dependencias catedralicias . 



Durante el pontificado de don Sancho de Rojas se levantaban aún las partes altas de la fachada principal, se trabajaba en la torre Norte y se tallaban las últimas piezas de la portada del Perdón, bajo la dirección del maestro mayor Alvar Martínez8 . 

Así mismo, se remataban las obras del claustro, iniciadas por don Pedro Tenorio , y nuestro prelado dejaba constancia de su patrocinio con la colocación de sus armas en las enjutas de la puerta del Mollete: sobre campo de oro, cinco estrellas de azur puestas en sotuer (fig. 1). 

Además, el maestro fray Gerardo se encargaba de los órganos mayores, Jacobo Dolfín pintaba las vidrieras de la cabecera y el crucero de la iglesia, ayudado por Luys Coutin, y Gil Sánchez bordaba con seda, oro y ajófar dos cenefas con las armas del rey don Juan I, “que Dios dé santo paraíso”. 

El nuevo prelado, como hemos visto, continuó las obras emprendidas por el arzobispo Tenorio, del que se proclamaba gran admirador, pero la principal empresa promovida por él en el templo toledano es la que muestra más claramente el deseo de emular, e incluso superar, a su antecesor en la mitra. 

Así como don Pedro había levantado en el claustro de la iglesia mayor la capilla de San Blas, con la finalidad de que allí reposaran sus restos mortales, don Sancho puso todo su empeño en la construcción de la capilla de San Pedro, un amplio espacio templario destinado a convertirse en su lugar de enterramiento y a sustituir a la antigua capilla parroquial del mismo nombre, posteriormente denominada de San Eugenio.

El 3 de marzo de 1417, estando en Constanza, el papa Martín V expidió una bula en la que daba licencia a don Sancho de Rojas para hacer testamento. A pesar de que no se conserva el ejemplar original de sus últimas voluntades, existe un traslado del texto en una confirmación de juros que hizo Felipe II a favor de la capilla de San Pedro.

 Por él conocemos la voluntad del prelado de construir una capilla destinada a su enterramiento y a la que, con la anuencia del deán y el cabildo, pudieran traspasarse el culto parroquial y la advocación de la capilla de San Pedro Apóstol que, por ser pequeña y estrecha, no resultaba adecuada para administrar los sacramentos. 

El arzobispo buscó los recursos necesarios para la obra y para la dotación de las capellanías correspondientes, de tal modo que quedara asegurada tanto la construcción como el mantenimiento de su capilla. Con ese fin adquirió de su tía Aldonza Pantoja, en 1417, un juro de heredad perpetuo sobre una serie de bienes inmuebles y posesiones ubicadas en distintas villas y aldeas, además de la capital, en donde constan, entre otros, varias casas en Zocodover. 

Este conjunto constituiría el núcleo patrimonial de la fundación. El arzobispo, además, vió respaldada su empresa por el rey Juan II que le concedió, en 1422, 5.000 maravedís anuales sobre la renta del almojarifazgo de Toledo destinados a dotar capellanías14. Para el servicio de dicha capilla había previsto don Sancho toda una serie de vestimentas, ornamentos y libros que quedaron especificados en su testamento. 

Parece claro, por tanto, que tenía la intención y el deseo de verla hecha y acabada. Sin embargo, el 21 de octubre de 1422 falleció sin haber visto cumplidas sus pretensiones y tuvieron que ser los ejecutores de sus últimas voluntades los que se encargaron de llevar la obra a término. Eran estos albaceas testamentarios don Juan Martínez Contreras (Juan Martínez de Riaza), deán y sucesor suyo en la silla episcopal; fray Fortuno, maestro en teología, fraile de la Orden de los Predicadores y confesor del arzobispo Rojas; fray Martín de Ribas, prior del monasterio de San Benito de Valladolid, con el que había tenido una estrecha relación; Gonzalo Sánchez de Madrigal, arcediano de Calatrava, y Alfonso de Valdivieso, su camarero y posterior obispo de León. 

Ellos habían recibido la encomienda de ordenar el número de capellanes y administrar las cantidades necesarias para las capellanías, para el sacristán y los mozos y para cera, aceite y demás cosas propias del funcionamiento de la institución. Sin embargo, su cometido se extendió, en primer lugar, a la finalización de las obras del edificio pues, aunque don Juan Martínez dice al establecer las constituciones de la capilla que fue “hedificada por el dicho nuestro predecesor”, la documentación aclara que los trabajos se prolongaron más allá de la muerte del fundador, prácticamente hasta 1430 en que se dictaron las constituciones se puso bajo la advocación de San Pedro y se traspasaron a ella el culto y los parroquianos de las “Quatro Calles”


Autor: Mª Victoria Herráez Ortega
Fuente del Artículo: http://institucional.us.es/revistas/arte/25/vol_I/art_3.pdf

viernes, 23 de enero de 2015

Las instituciones de la monarquía visigoda

Para que el Estado visigodo se consolidara era necesario aglutinar a los hispanorromanos y a los visigodos en torno a una monarquía fuerte. Los reyes visigodos habían sido caudillos militares con una autoridad muy limitada sobre clanes aristocráticos que elegían y derrocaban a los monarcas. 

Como consecuencia, la inestabilidad política en Hispania fue continua y se produjeron frecuentemente conspiraciones y conjuras: mas de la mitad de los reyes visigodos fueron derrocados o asesinados. Algunos monarcas intentaron, sin éxito, convertir el reino visigodo en una monarquía hereditaria.

El rey Leovigildo (569-586), que combatió a la levantisca nobleza, fue el primero en ceñir una corona y símbolos semejantes a los de los emperadores de Constantinopla. Sin embargo, su nieto fue asesinado como consecuencia de una conjura nobiliaria. También lograron imponer a sus hijos los reyes Chindasvinto y Égica. No obstante, la monarquía no llegó a establecerse. 

El reino de Toledo también promovió una seria de iniciativas legislativas encaminadas a crear un Estado basado en el derecho romano, con algunas aportaciones visigodas, y a reforzar y legitimar la autoridad monárquica. Este Estado debía ser obedecido y respetado tanto por los súbditos godos como por los hispanorromanos, especialmente por los aristócratas de ambos grupos.

Entre los pueblos germánicos que se establecieron en occidente, los visigodos fueron los que más se latinizaron y procuraron romanizar sus instituciones. En tiempos del reino de Tolosa (506), el rey visigodo Alarico II promulgó una recopilación de leyes romanas, la Lex Romana Visigothorum, también conocida como Breviario de Alarico, de aplicación obligatoria para los romanos y visigodos. 

Posteriormente, el rey Leovigildo, ya en el reino de Toledo, amplió y mejoró esta recopilación, adoptando, entre otras medidas, la de eliminar la prohibición de casamiento entre visigodos e indígenas. Finalmente, los reyes Chindasvinto y Recesvinto compendiaron la legislación en el Liber Iudicum o Iudiciorum (654), que constituyó el principal legado del reino toledano a los futuros estados medievales de la península.

Los monarcas visigodos buscaron, igualmente, la sumisión o colaboración de la Iglesia católica Hispánica. Esta era una institución fundamental para el gobierno y administración del territorio (debido a su organización interna y a su poder económico) y también para otorgar legitimidad y prestigio a los nuevos soberanos. En este ámbito existía, sin embargo, un serio obstáculo, ya que los nobles y reyes visigodos eran arrianos, si bien es cierto que otros reyes bárbaros (francos y suevos) se habían convertido al catolicismo.

El rey Leovigildo intentó crear una iglesia nacional arriana, lo que provocó la rebelión de su heredero, Hermenegildo. Este había sido convertido al catolicismo por el obispo Leandro de Sevilla. En su rebelión fue apoyado por parte de la aristocracia y del clero de la Bética. Aunque la revuelta fue aplastada, su hermano Recaredo I decidió convertirse al catolicismo al subir al trono y promover, mediante un pacto con las jerarquías eclesiásticas, una Iglesia católica unitaria nacional.

La conversión al catolicismo de Recaredo I tuvo lugar en un magno concilio de toda la Iglesia del reino presidido por el monarca: el III Concilio de Toledo (589), en el que se establecieron las normas básicas para la coordinación entre la Iglesia y la corona. La Iglesia logró una inmunidad fiscal casi total y la figura del rey quedó sacralizada. Toledo se convirtió en la sede episcopal más importante de la península.

Los sucesores de Recaredo I continuaron celebrando los concilios toledanos (hasta un total de diecisiete) para garantizar la legitimidad religiosa y social de su poder. De hecho, en el IV Concilio de Toledo (633), y tras la enésima revuelta nobiliaria, se consagró el principio de la monarquía electiva: el sucesor del rey sería elegido de común acuerdo por los obispos y la alta nobleza y obligado a cumplir las leyes fundamentales del reino. 

Los concilios se convirtieron en asambleas magnas del Estado, además de órganos de disciplina religiosa y moral. En este sentido, generalmente decretaron la represión y persecución de las minorías religiosas de paganos, de herejes y, en especial, de judíos.

El Estado visigodo, como continuador de la tradición latina e imperial romana, dejó un notable legado cultural en la península. Entre los escritores y pensadores de la Hispania visigoda que emplearon el latín destacaron los eclesiásticos, que controlaban la cultura y la enseñanza de las letras. 

La figura más importante fue la de Isidoro de Sevilla (560-631), autor de varios libros y biografías relativas a la monarquía visigoda y particularmente conocido por sus Etimologías, una recopilación enciclopédica de todas las ramas del saber de la época que tuvo una enorme repercusión en la Europa medieval posterior.

Bibliografía.

Alvarez de Palenzuela, V.A. (Coord). “Historia de España de la Edad Media”.
Mitre, E., García Moreno, L. A., Ladero, M. A. y otros. “Manual de Historia Universal. tomo 3, Alta Edad media”.
Claramunt, S., Portela, E., Gonzalez, M y Mitre, E. “Historia de la Edad Media”.


Posted By Sergio Caballero Gallego on oct 24, 2014
http://intrahistoria.com/las-instituciones-de-la-monarquia-visigoda/

jueves, 22 de enero de 2015

Camino de Santiago Ruta del Sureste: Etapa de Escalona a Cadalso de los Vidrios 21 Km


El Camino de Santiago por la senda del Camino Manchego llega a Cadalso desde Escalona, es el paso de Toledo a Madrid.

Preciosa etapa donde las haya, aunque algunos tramos son por el asfalto, no se asume mucho riesgo, ya que son carreteras de perfil local y con poco tráfico, pero algo estrechas. Así que, aún con poca circulación, hay que estar atento.

Este camino fue conocido como Camino Real a su paso por Paredes desde el año 1441. Año en el que Don Alvaro de Luna deseando que Escalona y su castillo fuera el lugar más importante de sus posesiones y además obtener el pago del pontazgo, para conseguir este fin cambió la ruta del hasta entonces camino real Toledo-Avila, que iba por Quismondo, Villa del Prado y Cadalso, lugar este último donde también tenía un hermoso palacio.

La historia refiere que D. Alvaro compró al arzobispado el lugar del Alamín y después ordenó destruir el puente del Alamín para más tarde construir un puente sobre el río Alberche a los pies del castillo de Escalona y así desviar por ahí el Camino Real hasta Ávila.




De esta suerte ordenó D. Alvaro, que el camino, que partía desde el arco de San Miguel al llegar a Paredes continuara por la sierra hasta Cadalso, para llevar a cabo este proyecto se abrió el Portezuelo de Paredes de Escalona, que llevaría hasta Cadalso, Guisando, Cebreros, Ávila, que era el Camino Real hasta Valladolid.

Este Camino Real de Toledo- Ávila, a su paso por Paredes, ya consta en los mapas del año 1606 y también en el de 1811, en este último mapa se advierte en el recuadro, que a su paso por Paredes está bastante mal conservado.

El Camino Real de Paredes esta incluido en la ruta histórica Sureste del Camino Jacobeo.

Salimos de Escalona desde su Castillo, bajando pasamos por debajo del arco de la muralla, y llegamos a un cruce con la carretera. ¡Atención!: Desde este cruce hay que seguir recto, por la calle Santa Beatriz de Silva y por la Avenida de la Constitución. En cambio, el Camino de Levante sigue hacia la derecha, por la avenida de Peñafiel, en dirección a San Martín de Valdeiglesias.

Siguiendo nuestro camino llegaremos a Paredes de Escalona, donde pararemos unos minutos para descansar.

Desde el Ayuntamiento de Paredes, seguiremos recto, por el Carril del Infante. En ascenso y por la carretera se alcanza la cima del monte. Puede tomarse un camino que surge a la derecha, pero como ya hemos indicado la carretera es de poco tráfico y no resulta desagradable continuar por ella hasta Cenicientos.

Se llega a la carretera y ya vamos viendo los paneles que indican la entrada en la Comunidad de Madrid.

Seguimos hasta llegar a Cenicientos. Allí nos acercamos a una joya sagrada difícil de encontrar. Ésta se encuentra en una finca privada, lo que dificulta la visita. Nunca hay que perder la fe en el hallazgo, pues, cuando ya prácticamente desistíamos de nuestro intento, apareció entre viñedos ante nuestros ojos.

El entorno en las primeras estribaciones de Gredos es fabuloso y las formaciones rocosas muy sugerentes, lo que nos hace suponer que anteriormente a que dicha piedra, con forma de menhir de grandes dimensiones, y el bosque circundante fueran consagrados a la protección de la diosa Diana, no es extraño que ya fuera lugar de culto para los vettones, antiguos oriundos de aquellas tierras anteriormente a la llegada de los romanos; aunque no hay constancia de ello, es sólo una intuición de lego en la materia, aparte de que se le atribuye la función de marca divisoria entre territorios, lo cual no casa con nuestra anterior hipótesis, pero sí que da esa sensación, al menos a mi así me ocurrió

Este megalito de casi 5 m de altura sería un sacellum o santuario rural consagrado a Diana, como lo prueban un antiguo epígrafe retocado y algunos paralelos, y serviría a la vez como hito en la frontera oriental entre Lusitania y Citerior

Salimos de Cenicientos por el sendero de la Comunidad de Madrid que sube hasta el puerto y baja hasta Cadalso.

También a la salida de Cenicientos podemos optar por seguir pisando el asfalto o tomar una vía pecuaria señalizada en verde que nos lleva hasta Cadalso de los Vidrios, ruta sin grandes desniveles, por caminos y una carretera con poco trafico.

Mañana: con suerte cebreros.

Fuentes: http://oficinadeturismocadalso.jimdo.com/camino-de-santiago/
http://www.caminandoporparedes.com/blog/?p=29

Historia del Hospital de Santiago en Toledo

En 1858, se podía ver a la izquierda
el antiguo 
Hospital de Santiago
ORIGENES DEL HOSPITAL DE SANTIAGO DE TOLEDO

Aunque existe gran confusión en la escasa bibliografía del Hospital al tratar de la fecha y  circunstancias de su fundación, como no se conserva en la actualidad documentación que precise esta cuestión, he de basarme en las noticias divergentes que nos han llegado a través de esas obras escritas en diversas épocas.

Alcocer narra que Alfonso VIII donó a la Orden de Santiago un lugar próximo al corral de Pavones 1 en que había una iglesita dedicada al Apóstol, junto a ,la cual edificaron "un aposento y un hospital en que estuvieron el maestre y los freíles entre tanto se edificaba el convento de Uclés" . 

Pero de esta estancia en Toledo, previa a ,la terminación de :las obras y traslado de residencia de los caballeros a Uclés en 1175, nada dice Femández Llamazares a pesar de que alude a las casas de redención y afirma que existieron desde el comienzo de "la Orden '. Parro da como fecha de su creación la de 1175, 




Sin que conozcamos el fundamento de tal afinmación '. Erróneamente Rades señaló que, aun existiendo el edificio en tiempos del primer maestre, Pedro Fernández, no fue destinado a hospital
de redención hasta la época del tercero, Sanciho Fernández; este hecho causó que Quadrado incurriera en otra inexactitud al decir que el Hospital fue cedido a este último '.

El biógrafo del fundador de la Orden, López Agurleta, afirma que los padres de aquél poseían casas en Toledo, bastándole saber que en 1089 residía en esa ciudad el abuelo de Pedro Fernández; y unas páginas más adelante dice que el primer maestre fue el fundador del Hospital de Santiago .

Parro, queriendo armonizar estas manifestaciones con las aparentemente contradictorias de Alcocer, construyó con imaginación y sentido común una síntesis no exenta de verosimilitud; según ella, Pedro Fernández, ya instalada la Orden en Uclés, vino a Toledo a comunicar a Alfonso VIII ,su pensamiento de, establecer en esa ciudad una casa en que se retuvieran presos principales musulmanes en espera de canjearlos por prisioneros cristianos, y donde residieran freiles dedicados a recaudar limosnas para rescatar cautivos y a asistir a caballeros que fuesen heridos en la lucha contra el Islam; y que, aprobando el rey la idea, esta casa de merced se fundó sobre parte de las casas ,pertenecientes al maestre y sobre un lugar que donó el monarca.

Quien donó el sol"r fue sin duda Alfonso VIII; esto justifica que le presenten como fundador del Hospital. Pero el espíritu que informó ese instituto benéfico fue el del primer maestre; por ello es lícito también que su biógrafo le nombre como fundador del mismo.

En cuanto a la fecha de su fundación, con rigor, únicamente se. puede afirmar que fue antes de abril de 1180, cuando Alfonso VIII dotó al Hospital con la mitad del portazgo de la puerta de Bisagra para redención de cautivos .

La función principal del Hospital de Santiago de los Caballeros de Toledo hasta finlizar el siglo XV fue la redención de cautivos, pero ésta no fue la única, pues tenía muchas y muy variadas funciones.

Se debía invertir parte de sus rentas en el mantenimiento y mejora de la iglesia y casas del Hospital, en lo necesario para el culto divino, en ejercer la caridad con los pobres, en aportar servicios médicos en la guerra contra el Islam y en atender otras necesidades.

De todas ellas hablamos con detalle a continuación.

a) Redención de cautivos
La cautividad fue un azote en España durante ,la Edad Media y, mientras no existieron otros medios de redención que los que podían promover familiares o paticulares mediante legados y limosnas, resultó muy difícil, cuando no imposible, liberar de ella a los presos".

La inquietud social que provocaba comenzó a inspirar instituciones dedicadas al rescate de cautivos durante eI siglo XII; son cofradías creadas para asegurar el rescate de aquéllos de, sus miembros que cayesen en tal desgracia. Tan sólo formando parte de una de ellas o de una familia acaudalada se podía esperar redención, y eran tan pocos los cautivos que se encontraban en uno de esos dos casos! '.

La Orden de Santiago fue la primera que creó institutos que se ocupasen de la redención de cautivos e incluyó en su regla ese deber. Tuvo desde sus comienzos diez casas de redención, de las cuales, la primera fue la de Toledo. Al ingresar en la Orden cada caballero había jurado dedicar su persona y bienes, entre otros fines, a salvar ,del poder islamita a cualquier cristiano. Posteriormente nació la Orden de al Santísima Trinidad, que se entregaba con más intensidad a esta labor dedicándole un tercio de sus bienes.

Pero la Orden redentora por excelencia es la de la Merced, ya que destinó, desde principios del siglo XII, todos sus esfuerzos y bienes a esa obra, quedándose sus miembros en rehenes si ello era necesario para obtener la libertad de un cristiano.

Existe cierto paralelo entre las Ordenes jacobea y mercedaria, pues no es la redención ,de cautivos la
única coincidencia entre ambas. Según han demostrado los padres Clavero, Ribera y Gazulla, la Orden Mercedaria se fundó con calidad de Orden militar; este carácter ecuestre lo conservó durante su primer siglo y como las demás Ordenes militares,los mercedarios llevaban en su hábito una cruz .

 La Orden mercedana es la cima de un proceso de maduración y perleccionamiento institucional en la tarea de rescate, en el cual 'la regla santiaguista fue un paso importante. Ambas surgieron en distinto momento haciéndose eco' de la preocupación que la sociedad medieval española sentía por la ,redención de cautivos -ya que solamente aquéllos que estuvieran alejados de la frontera estaban libres, y no de forma absoluta, del peligro de caer en cautividad,  y se conformaron al espíritu religioso y caballeresco de la época; pero no cabe pensar que una inspirase a la otra, pues son muchas más las diferencias que las semejanzas existentes entre ellas.

El Hospital de Santiago de Toledo' desde 1180 disponía de la mitad del portazgo de la puerta de Bisagra para aplicarla exclusivamente a la redención de cautivos; con este fin había hecho la donación Alfonso VIII, reputada entonces en 300 piezas de oro para redimir anualmente 30 cautivos dando 10 monedas de oro por cada uno 15, y no debían sus comendadores destinarlo a otra finalidad.

El hecho de que se dedicaran a rescatar cristianos provocó un marcado interés en la monarquía y el papado hacia los hospitales de Santiago. En 1187, el papa Urbano 111 otorgó una bula especial para el de Toledo exhortando a la limosna a los fieles, y Gregorio VIII otra pidiendo a los feligreses ayudasen a los hospitales de la Orden en general. En 1191 Alfonso VIII enriqueció su donación de la mitad del portazgo de la puerta de Bisagra al hospital toledano limitando la exención de que gozaban algunas personas, siendo confirmada en 1219 por Fernando III en 1244 ,por Alfonso X, en 1294  y por Sancho IV y en 1296 por Fernando IV,

A partir de 1500 el Hospital de Santiago y sus rentas se dedicaron a la curación de enfermos pobres, como se había acordado en el Capítulo General celebrado en Granada en 1499, y exclusivamente de los que padecían la "pasión de bubas" o sífilis. Esta enfermedad acababa de adquirir caracteres epidémicos en Italia coincidiendo con el retomo de las naves españolas de las Indias occidentales, y se extendió rápidamente por Europa.

 Acudían al Hospital enfermos de dentro y fuera de la ciudad y se acabó atendiendo incluso a los que poseían bienes porque era enfermedad casi incurable, y en sus casas no podían ser bien atendidos.

Tempranamente se concretó el tratamiento en dos ouras al año de urgüento mercurial, en primavera


y otoño. y la Hamada de "cajón" en toda época". El Hospital era tan conocido que se hace referencia a él sin citar su nombre en una obra de Tirso de Molina ,  Felilpe III confirmó en 1604 la dedicación del Hospital santiaguista de Toledo a la curación de los enfermos de mal venéreo con exclusión de otra enfermedad, ordenándose se mantuvieran en él ciento veinte camas. Las constituciones promulgadas ese año para regimiento del Hospital estuvieron vigentes hasta la supresión de éste . 

De los hospitales existentes en Toledo en la segunda mitad  del siglo XVIII el de Santiago era el más rico; sus numerosas rentas le permitían atender a gran número de pacientes. Sería interesante conocer una estadística de los asistidos, pero los únicos datos publicados a este respecto son muy tardíos, de 1855 "

La primitiva fábrica del hospital de Santiago, que tantas reformas y reparaciones sufrió desde su fundación, fue derribada casi por completo durante el siglo XVIII, siendo sustituida por otra de la que se conservan testimonios gráficos. Del antiguo Hospital no se conservaba más que una parte de la
antigua iglesia, muy desfigurada, y su pequeño claustro con los arcos de herradura tapiados y cubiertos de cal sus arabescos; las paredes del claustro estaban sembradas de lápidas sepulcrales del siglo XIII; un altar que descansaba sobre gruesas columnas de estilo bizantino ocupaba uno de sus ángulos, y en el centro de una capilla, cercada de arcos árabes en su ábside semicircular, yacía la tumba de María de Orozco, abuela materna del cardenal Mendoza.

El 20 de julio de 1846, el Ayuntamiento y la Junta Municipal de Beneficencia de Toledo renunciaron al disfrute deI Hospital de Santiago o Asilo de San Sebastián, de la Casa de Caridad y del Hospital de Santa Cruz, a fin de que en ellos se estableciera el Colegio General Militar, lo que se efectuó en
1847, yendo a parar los enfermos al Hospital de San Juan de Dios.

Se opuso a la cesión de su antiguo Hospital el Capítulo de las Ordenes pero, finalmente, la admitió. Los bienes del mismo se conservaron hasta que fueron vendidos por la Ley de Desamortización de 1 de mayo de 1855 ". Los 'Objetos artisticos habían sido trasladados previamente por la Comisión de Monumentos al Museo Provincial que se albergó en la iglesia del exconvento de San Pedro Mártir: el sepulcro de la Malograda, siete lápidas funerarias, numerosos cuadros,veinte de ellos,del Greco entre los cuales estaban el Apostolado y Vista y plano de Toledo, varios altares, tres retablos y otros enseres. 

El relieve de Santiago a caballo de la portada se cedió al convento de Santa Fe, que lo colocó sobre su puerta a la calle de las Animas, y la cruz de la torre con su veleta a las Hermanitas de los Pobres, que la colocaron en la espadaña de su asilo de ancianos ".

Todavía en la actualidad se conserva el mencionado sepulcro, varios capiteles y un fragmento de mármol en una capilla de la iglesia de San Pedro Mártir, en una de cuyas paredes aparece la siguiente leyenda: "Estas siete lápidas, restos y sepulcro de la Malograda, fueron traídos del Hospital de Santiago por la Comisión de Monumentos Históricos en octubre de 1847"; pero las siete lápidas ya no están ".

El sepulcro, de alabastro, consiste en una tumba que descansa sobre ocho leones, cubierta de tallas góticas de ángeles, esfinges y motivos vegetales que rodean los escudos de armas de la difunta María
de Orozco (+ 1389) y de su esposo Lorenzo Suárez de Figueroa, 83° maestre santiaguista (+ 1409); se alternan los escudos apareciendo cinco veces cada uno de ellos; encima de la urna está la estatua yacente de la joven mujer, con un traje lleno de pliegues, un libro piadoso en su mano izquierda y en la otra un rosario, reclinando la cabeza sobre tres almohadillas, en una de las cuales fue grabada toscamente la cruz de la Orden de Santiago; la rodean seis perros sentados, dos a sus pies, y dos menores a cada costado.

El nombre que, vulgarmente se  da a esta dama y que ha perdurado hasta nuestros días se debe a que murió a la edad de veintiún años ".

Hay en esa capilla, además, un fragmento de mármol negro, dos basas y dos capiteles de columnas que corresponderían a la capilla del Hospital en que se alojaba el sepúlcro.

En uno de los capiteles aparece de  nuevo el escudo de los Orozco. En 1882, terminadas las obras de restauración del Alcázar, ya se disponía de un edificio adecuado para el Colegio de Infantería; se efectuó el traslado y se decidió la demolición del Hospital para destinar el solar a picadero. Se derribó en 1884 volando la esbelta torre con dinamita.

En agosto de 1885 se comenzó la construcción del picadero y otras dependencias de la Academia, obras que finalizaron el ,mismo mes dos años más tarde. Como si una maldición pesara sobre, el solar del antiguo Hospital de Santiago, la Academia de Infantería y las dependencias que en él tenía fueron destruidas en el asedio a Toledo de 1936. Pocos años después, se arrasó totalmente el lugar y en la actualidad su solar es un jardín infantil, devuelto al Municipio por el Ramo de Guerra "

Fuente: http://www.realacademiatoledo.es/files/anales/0009/01.pdf

miércoles, 21 de enero de 2015

Camino de Santiago Ruta del Sureste. Etapa Novés - Escalona. 19 km

Los cuarenta kilómetros que hemos cubierto en la etapa anterior, bien merece que hoy nos tomemos un respiro en esta corta jornada y disfrutemos de lo mucho que ofrece: San Silvestre, Quismondo y, especialmente, Escalona (final de Etapa) nos presentan las primeras estribaciones de la sierra que ya se aproxima. 

El perfil va variando poco a poco y también el paisaje y el color cambian al paso del peregrino. 

Escalona con su río, castillo y callejuelas es un lugar para disfrutarlo entrañablemente ¡¡No te pierdas peregrino!! 

Etapa agradable por el terreno arenoso y por el cambio de paisaje. Se acerca la montaña madrileña , al fondo, se perciben las cumbres nevadas. Llevan dias anunciando nieve por la zona centro pero gracias a Dios , yo llevo un tiempo estupendo.



Me levanto sobre las 7,0 horas y para las 8,15 horas estoy camino de Escalona. Hace un dia esplendido , sol radiante y mucho frio.

Castillo de Escalona
Hoy , practicamente es un paseo bastante agradable. En poco menos de una hora me presento en la ermita de San Silvestre. 

Pertenece al termino de Maqueda y fue un lugar estratégico durante la reconquista. Posee un castillo en ruinas , de planta cuadrada y torres circulares . 

La Villa anexa de San Silvestre , pertenecia a la orden de Calatrava.

Continuo camino entre campos de cereal y en menos de una hora , llego a Quismondo, pueblo que atravieso por el centro y lo dejo tras pasar el cementerio.

Acabo de pasar por El Camino Real de Castilla y en breve tomo el Camino Real. 

Cruzo una cañada (cordel de Talavera), y me presento en Escalona tras pasar unos viñedos y una urbanizacion. 

Entro en Escalona cruzando el puente sobre el rio Alberche.

El castillo mudejar del S XV me da la bienvenida. Iglesia de San Miguel Arcangel del sXVII y Monasterio de la Encarnacion del S XVI. 

El Lazarillo de Tormes, tuvo sus andanzas por estos lares jugandosela al ciego roñoso.

Fuente: http://www.mundicamino.com/rutas.cfm?id=57

El Ídolo de Pradillo, Quintanar de la Orden (TOLEDO)


Durante el curso de las prospecciones que se están realizando en la provincia de Toledo para la confección del Inventario de Yacimientos Arqueológicos, labor encomendada al Departamento de Prehistoria del Colegio Universitario de Toledo, se efectuó el hallazgo, por Ramón Villa González, colaborador del programa de prospecciones, de un interesanta objeto cuyo estudio presentamos.


El hallazgo se efectuó en superficie, en las afueras del núcleo urbano de Quintanar de la Orden, en una extensa zona denominada El Pradillo,

sin que una revisión más atenta de la zona donde se encontró el objeto proporcionase elementos para determinar su contexto arqueológico.




El objeto fue confeccionado sobre un guijarro de cuarcita metamórfica, y presenta una serie de concreciones y alteraciones superficiales debidas al terreno donde se hallaba, su exposición intermitente Ir los agentes atmosféricos y a su probable uso' como eslabón. 

Su forma es ovoide, ligeramente romboidal, acentuándose esta última característica en la mitad superior del objeto. Presenta una serie de acanaladuras en su cara anterior y posterior, que fueron realizadas con algún tipo de instrumento cuya naturaleza y sistema de trabajo nos es desconocido ya que las alteraciones de la superficie, debidas a la erosión, no han proporcionado huellas lo suficientemente claras. 

La cara que hemos denominado anterior (Fig. 1, núm. l/Lám. l, núm. 1), presenta una acanaladura de 7 mm de anchura situada en el
~e longitudinal del objeto si bien la mitad superior de la acanaladura presenta una suave flexión a la derecha. 

En el sector central de esta cara y sin llegar a conectar con la acanaladura principal, se inicia una secundaria más estrecha, 3,5 mm., que con un trazo curvo se dirige hacia la zona izquierda. 

En la cara posterior (Fig. 1, núm. 2/Lám. l, núm. 3), la acanaladura principal de la cara anterior continua, estrechándose, 2,5-3 mm., y siguiendo también el eje longitudinal, aunque sin llegar al límite inferior de la cara posterior y sin conectar por el sector inferior con la cara anterior como lo hace por la superior.

En el tercio superior de esta cara, la acanaladura principal de la cara posterior.

El diseño que la disposición de estas acanaladuras nos sugiere es el de una representación vulvar esquemática, mejor conseguida en la cara anterior que enla posterior, y la representación de la parte superior de la cabeza de un ídolo fálico, apreciable desde una perspectiva superior. (Lám. l, fig. núm. 2). 

Según las características que hemos descrito anteriormente, el objeto en cuestión pertenecía al grupo de ídolos conocidos como "perduraciones de los !dolos Ovoides", caracterizados por estar realizados sobre guijarros de forma más o menos ovoide y en una o dos de sus caras, representaciones grabadas de "imágenes simbólicas del culto de la religión megalítica" (1). 

De entre estos ídolos el ejemplar que nos ocupa presenta una mayor afinidad con los ídolos de Noceda (2), Radical (3), Villafranca del Bierzo (4) y Chillarón (5), que ostentan representaciones de tipo esquemático, con atributos de carácter femenino y masculino, lo que nos pondría en contacto con una religión o ritual relacionado con la fecundidad. (MAPA 2).



Un análisis más detallado nos llevaría a distinguir dos grupos dentro de estos ídolos, atendiendo a los motivos utilizados en la representación del doble carácter femenino y masculino. Así, un primer grupo comprendería los ejemplares de Chillarón, Noceda y Villafranca del Bierzo, con representaciones esquemáticas antropomórficas, que se localizan cada una de ellas en una de las caras que presenta el ídolo. 

En el segundo grupo de ídolos que hemos distinguido incluiríamos el de Radical y el del Pradillo, caracterizados por el hecho de que el trabajo efectuado sobre el soporte, ha modelado en la forma del ídolo uno de los elementos de la dualidad sexual que se intenta representar, y más concretamente el carácter masculino, que se aprecia en los dos ejemplares citados en la parte superior de los mismos que asemejan la cabeza de un ídolo fálico. 

El carácter femenino aparecería representando como una vulva esquemática, que en el ejemplar del Pradillo se concreta en la forma del ídolo atravesada su cara anterior por una acanaladura que sigue su eje longitudinal, y en el ejemplar de Radical, en una serie de 6 óvalos elípticos grabados sobre la superficie del ejemplar y que presentan una acanaladura que también sigue su eje longitudinal y que presenta un leve ensanchamiento en el sector central de la misma. 



El pequeño tamaño del ídolo del Pradillo, nos sugiere también una matización sobre su funcionalidad, que sería probablemente la de un "amuleto", con una función propiciatoria difícil de precisar . 

Esta matización debería hacerse entensible a la mayoría de los ejemplares encuadrados dentro del grupo de "perduraciones de Idolos Ovoides", si bien el mayor tamaño y la dificultad de transpo'rte de los ejemplares de Noceda y Radical hace más exacta su definición como ídolos, mientras el resto adquiere un sentido más exacto bajo la denominación antes propuesta de "amuletos".

La falta de contexto arqueológico del ejemplar estudiado nos lleva a proponer una cronología. amplia, localizada en la Edad del Bronce y quizás con' una mayor aproximación durante el desarrollo del Bronce Medio en la Meseta Sur. 

Toledo, Septiembre 1983 Juan PEREIRA SIESO 
Fuente: http://www.realacademiatoledo.es/files/anales/0018/01.pdf

martes, 20 de enero de 2015

Camino de Santiago Ruta del Sureste: Etapa de Toledo a Novés 40 Km

TOLEDO - NOVES (40.00 Km.) 

La Puerta de la Bisagra y la Avenida de
Carlos III es la referencia para salir de la ciudad de Toledo.

Hemos dejado atrás las inmensas llanuras de la Mancha y el perfil es más ondulado. También en este caso tenemos dos alternativas, seguir en muy buena medida el curso de la carretera, con lo que representa de peligrosidad y ruido, o bien tomar una ruta más larga, pero infinitamente más tranquila. 

Las dos se juntan en Huecas y desde ahí siguen hasta Novés, donde finaliza esta larga y dura etapa. 

La primera opción es mas corta, deja a un lado la localidad de Rielves y, como hemos dicho, buena parte de este recorrido pisa la N-403 con todo el riesgo que ello conlleva. 

La segunda pasa por Rielves tras cruzar el río Guadarrama y discurre, en su mayor parte, por tranquilos caminos. 

Bueno, pues con mucho animo he retomado esta mañana el camino. He salido un poco tarde, sobre las 6:30, pues como la etapa era larga tenía pensado parara en un pueblo a media mañana para comer y descansar y seguir cuando bajase el calor. 

Al salir de Toledo, a unos 500 metros de la puertas he encontrado con uno de los miembros de la asociación de Toledo que estaba haciendo un poco de ejercicio. Vaya tela. Si que es casualidad. 

Me ha preguntado que que tal iba, me ha deseado suerte y me ha explicado hasta la saciedad como salir de la ciudad, con tanto detalle que caso me pierdo. Un tipo muy majo, tenía pinta de guardia civil jubilado. La salida de Toledo es bonita, caminando junto al tajo durante un trecho largo, escuchando el murmullo del río y las llamadas de los patos.

Poco después el camino se adentraba en una zona dominada por canteras bastante polvorienta y transitada de camiones, subiendo y bajando pequeñas lomas. A unos 5km el paisaje cambio drásticamente, el camino discurría entre trigales a la derecha y montes de encina a la izquierda. 

Se nota que empiezan las estribaciones de Guadarrama, ya se adivinan los montes al fondo. Al atravesar un valle rodeado de alfalfa verde me encontré con un espectáculo curioso. En medio del campo había casi un centenar de cigüeñas, supongo que descansando antes de que saliera el sol.

A unos diez km había una bifurcación y me equivoque de ramal, adentrandome en una finca espectacular. Imaginar una antigua casa romana enorme en forma de U rodeada de un murete de albero, una pinada, un riachuelo, casas de labor, caballerizas, prados con caballos, gallinas correteando por ahí… en fin, el colmo la paz campestre, precioso.

También había un mastinazo, pero por suerte estaba adormilado y solo levanto la cabeza al oirme pasar. Mis pasos son silenciosos como los de un siux de las praderas cuando quiero. Lastima que la mochila meta un ruido de mil demonios y parezca una cuadrilla de gitanos de romería. En fin, gracias a los dioses no me hizo ni caso. Para poder salir de la finca le pregunte a un labriego muy mano que me indico el camino, qu retome alegremente estimulado por tan agradable visión. Y ahora viene lo mejor, y os juro que es verdad. 

Castillo de Barcience
A unos 100 metros delante de mi, al salir de la finca, paso un águila planeando a ras de suelo con un conejo entre las garras!! Jajaja el colmo para un devorador de documentales!!

Poco después mi dicha se torno en pánico, pues al pasar junto a otra finca me salió un mastinazo ladrando como un huno mientras otro aun mayor le hacia los coros atado junto a la puerta. Menos mal que el valiente estaba atado y el ciberas era el que sarna suelto. Hice lo de siempre y que hasta ahora me ha ido muy bien. Apretar el culico y seguir andando como si nada sin mirar atrás.

Después de atravesar campos de trigo, olivos y viñas, de innumerables fincas y casonas, he llegado al punto intermedio. Rielves. Lo primero que me ha llamado la atención al entrar en el pueblo era la total ausencia de gente y la gran abundancia de vacas de perro que había en las pocas calles que tiene el pueblo. 

Pensé que podría deberse a tres razones: que algunos habitantes de este pueblo no son muy cuidadosos y que además a esas horas hacia tanto calor que rodó el mundo estaba en el bar o en casa. También podía ser que una jauría de perros se hubiese comido a todos los habitantes y campase a sus anchas por el pueblo. 

Escalinata y Cruz de Huecas
Por ultimo, y tal vez lo mas escalofriante, que fueran los mismos habitantes los que fueran haciendo sus necesidades por la calle a la buena de dios y por vergüenza no se dejaban ver. Finalmente ninguna de las tres, pues al poco empece a ver a gente, por cierto, muy simpáticos, y aseados también. Después de pasar por el ayuntamiento me he acercado a comer a un bar (arroz a la cubana y lacón asado) y he ido a la piscina a echarme la siesta y descansar para el tramo de la tarde.

En el siguiente pueblo, Huescas, me he encontrado con unos personajes singulares. Cuando entraba en el pueblo, me he entretenido haciéndole una foro a la iglesia, y ha aparecido un tractor de frente con dos viejecitos dentro.

Cuando me he fijado, estaban haciéndole señas como locos con las dos manos para un lado. Yo no les entendía, porque a la velocidad que íbamos, ellos a 2 km por hora y yo a mi velocidad crucero de 5 km por hora era difícil que hubiera un accidente, pero no dejaban de gesticular que me hiciera a un lado. Por si acaso he mirado para atrás por si me iba a atacar un tigre de sientes de sable o un ciclista loco, pero no, allí estaba yo solo. 

El caso es que he llegado hasta ellos y les he dicho “hola!” y me han dicho “ties que tirar pahí!” y yo “es que la guía india por aquí…” y me ha dicho uno de ellos, desatao, “que no, el camino de Santiago es pahí bajo. Tu tira, pasas por los argolis (arboles) y al final hay un caño. Te sientas, descansas, bebes y sigues luego recto” el otro asentía con cara de sabio. Pues nada, a ver quien le llevaba la contraria. Así que he hecho lo que me ha dicho y allí en el caño me he plantado.

Cuando me iba ya del pueblo, dudando entre un camino y otro buscando la flecha he oído en la distancia “mucháááácho!!” que me gritaba otro paisano a lo lejos (notese que todas las aes están acentuadas. Es una voz propia manchega de una dificultad fonética difícil de reproducir). Y

a estaba yo pensando a ver que deidad local había ofendido ahora para que viniese el hombre este hecho un energúmeno, pero al llegar hasta mi ha dicho “te veo que no vas bien. Es poráhi”. Y dicho y hecho. Que gente mas amable, lo que no se es que hubiera pasado si me da por no hacerles caso, todo han sido ordenes en este pueblo!

Finalmente he llegado a mi destino, Novés, 40 km después, a las 8:30 de la noche, con los pies muy bien pero cansado como un niño chico. El párroco me ha llevado al albergue, que esta genial, con dormitorios, cocina, baño y un corral trasero muy fresquito desde el que os escribo ahora después de cenar algo ligero en un bar local

Estoy muerto de cansancio, se me cierran los ojos, menos mal que la etapa de mañana es mas o menos corta…

Fuente: https://elcheasantiago.wordpress.com/2011/07/19/etapa-17-toledo-noves/


Batalla de Vouillé , Inicio de la Hispania Visigoda

Batalla de Vouillé


Batalla entre Clodoveo y los visigodos, 1325–1335. Nationale bibliotheek van Nederland.
Fecha Abril de 507
Lugar Vouillé, a unos 15 km de Poitiers
Casus belli Deseo de ampliación de territorio por parte de Clodoveo I
Resultado Victoria decisiva del rey Clodoveo I




Beligerantes
Comandantes

Fuerzas en combate

30 000 infantes
10 000 jinetes Desconocidas

La batalla de Vouillé fue una batalla decisiva por el control de Galia entre visigodos y francos ocurrida en la primavera de 507.

Causas

Clodoveo I, rey de los francos, trataba de construir un poder político unificado extendiéndose, a imitación de los romanos, por el norte y este de la Galia. Para lograrlo, primeramente venció al patricio galorromano Siagrioen Soissons, que había establecido su reino entre el Sena y el Loira, reuniendo estos territorios bajo su cetro. Continuó la expansión hacia el norte, venciendo a los alamanes en la batalla de Tolbiac.

Pero una de las claves de su éxito fue su conversión al cristianismo, promesa que había hecho a su esposaClotilde, bajo la condición de la victoria en la batalla de Tolbiac. De esta manera, Clodoveo se aseguraba el respaldo de la alta aristocracia galorromana, y de las tribus cristianas dispersas por su reino. Esto le daba ventaja frente a otros pueblos germánicos, de confesión arriana, que mantenían tensas relaciones con los abundantes reductos cristianos de sus respectivos territorios. En el año 500, Clodoveo atacó a los burgundios, anexionándose Dijon. Clodoveo, una vez conquistados los territorios del este y el norte, sintió que la única traba a su dominio total de la Galia era el Reino visigodo de Tolosa, que controlaba todo el sur, y contaba con el apoyo de los ostrogodos, al haberse casado Alarico II (rey del reino visigodo) con una hija de su cuñado el rey ostrogodo Teodorico el Grande, llamada Teodegonda.

Treguas dudosas

Rápidamente surgen tensiones militares entre ambos reinos, que Alarico trata de aliviar, consciente de la solidez del reino franco, reuniéndose con Clodoveo enAmboise, una isla neutral del Loira. Allí, con la mediación de Teodorico, se pactó el establecimiento del río Loira como frontera. Para apaciguar a Clodoveo, Alarico le entrega a Siagrio, que se había refugiado en Tolosa tras su derrota en Soissons. El rey franco mandó decapitarlo.

Alarico aprovechó la tregua para reforzar sus relaciones con la población nativa e integrarla en la vida del Estado. Para contentar a la población cristiana, sin desligarse de los arrianos, Alarico frena la persecución contra los católicos impulsada por su padre, Eurico. Sin embargo, esta medida llegó demasiado tarde y no logró hacer olvidar los anteriores asesinatos de los obispos de Tours y Bearn.



Otro factor a favor de Clodoveo era la mejor preparación de su ejército, curtido en continuas batallas contra Siagrio, los alamanes o los burgundios, mientras que las tareas militares de los visigodos se habían limitado a sofocar revueltas campesinas y a arrinconar a los suevos en Galicia y el norte de Portugal.

Desarrollo de la batalla

En la primavera del año 507, el ejército franco cruzó el río Loira en dirección a Poitiers, bajo el mando de Clodoveo I y de su hijo mayor Teodorico. El ejércitovisigodo marchó por el norte para cortarles el paso con la esperanza de que los refuerzos ostrogodos llegaran a tiempo. La batalla tuvo lugar en la llanura de Vouillé, a unos 15 km de Poitiers. Clodoveo se presentaba con 40 000 hombres, 10 000 de ellos buenos jinetes.1 El ejército visigodo contaba con un número algo superior de soldados, poco entrenados sin embargo. Se inició una terrible lucha cuerpo a cuerpo, hasta que las tropas francas mataron al rey visigodo Alarico II. Tal como pasó en la batalla de Tolbiac contra los alamanes, la muerte del rey dictó la desbandada de los visigodos, que acabaron masacrados por los francos. Sólo la intervención in extremis de sus hermanos ostrogodos permitió que los visigodos pudieran huir hacia Hispania.

Armamento

Los medios técnicos de ambos ejércitos eran muy similares. Como armas ofensivas, usaban espadas de tres longitudes diferentes —45, 80 o 90 cm— y lanzasque, imitando las tácticas romanas, podían arrojarse contra el enemigo durante la carga. Ambos contaban con los arcos y flechas, pero los francos disponían de sus famosas «franciscas», hachas de doble filo, que se usaban tanto a pie como a modo de arma arrojadiza. En cuanto a las armas defensivas, utilizaban losescudos de madera y cuero con una pieza metálica puntiaguda en el centro, además de los yelmos y las corazas.

Consecuencias

Esta victoria abre a Clodoveo I el camino hacia el sur, conquista Toulouse, hasta entonces capital de los visigodos, Aquitania, Gascuña y Limousin, viendo cumplidas sus aspiraciones de dominar la Galia. 

Además, con la victoria franca, los burgundios pudieron establecerse en la Narbonense. Tras la derrota, los visigodos sólo conservaron la Septimania en el actual territorio francés, franja costera que enlazaba Carcasona, Narbona, Nimes y Arlés. Este fracaso militar condicionó también el establecimiento definitivo de los Pirineos como frontera, mantenido hasta hoy, y el traslado de la capital visigoda de Tolosa a Toledo, consolidándose como base del Estado un territorio antes secundario, e intensificándose la germanización de la península. Otra de las consecuencias fue la unificación de territorios a costa del aniquilamiento de los suevos de Galicia y el norte de Portugal .

lunes, 19 de enero de 2015

Camino de Santiago Ruta del Sureste : Etapa Almonacid de Toledo a Toledo 27 km

Desde Almonacid se ofrecen dos opciones. 

La primera, que consiste en buena parte ir por carretera, es la más corta (16 Km.)opción que nosotros no recomendamos por peligrosa. 

Quizás para los ciclistas sea más apropiada, pero aún para ellos creemos que es mejor tomar la que discurre por Burguillos de Toledo y Cobisa. 

Quedamos en la Recepción de Hotel sobre las 7 de la mañana, después de un breve desayuno, cogimos un taxi que nos llevó hasta Almonacid de Toledo, donde empezamos la etapa sobre las 8 de la mañana.

Seguimos la Ruta del Quijote, pasamos por debajo de la autovía y llegamos a Burgielos de Toledo, habíamos realizado unos 14 kms y nos tomamos un descanso, nos comimos una manzana y un poco de pan de higo. Seguimos el Camino y llegamos a Cobisa, donde observamos grandes urbanizaciones de adosados y chalets. 



Seguimos caminando por la Ruta de D. Quijote y desde lo alto divisamos Toledo, seguimos avanzando y pasamos junto al Parador, las vistas de Toledo son espectaculares. 

Se entra en Toledo por la carretera general, a la altura del Castillo de San Servando se gira a la izquierda atravesando luego el río Tajo por el puente de Alcántara. Al final de la cuesta se encontraba el hospital de Santiago, de la Orden Militar de este nombre que fue fundado en 1175, aunque tenía también otro bajo la advocación de San Miguel, teniendo ambos como misión el hospedaje de peregrinos.

Junto a la ermita de la Virgen de la Estrella muy cerca de la iglesia de Santiago del Arrabal llamado antes Santiago de la Espada había otro hospital para peregrinos. Esta iglesia es una de las más antiguas de la ciudad: fue construida en 1125 sobre una mezquita, junto a la puerta de Bisagra. 

Se divisa desde lo alto toda la ciudad. Cruzamos entre “Cigarrales” nombre que se le da a las fincas en estos lugares y vamos bajando hasta el Puente de Alcántara, cruzamos y ya entramos en Toledo. Seguimos hasta la Catedral donde nos estaban esperando. 

Las espectaculares vistas que esta entrada ofrece a la propia ciudad de Toledo, bien merece la pena tomar la opción más larga. Y como que además pasa junto al Parador Nacional... un café o un refresco desde la balconada resulta un placer indescriptible. 


Toledo es una ciudad con un pasado grandioso: posee monumentos romanos, visigodos, musulmanes, judíos, mozárabes y cristianos. Allí convivieron las tres grandes religiones: -musulmana, judía y cristiana-dejando un ejemplo de convivencia y tolerancia que se tradujo en un enriquecimiento cultural e intelectual de la ciudad. 

http://www.mundicamino.com/ruta.cfm?p=descripcion&id=57&cod=15&xini=Almonacid%20de%20Toledo&xfin=Toledo&xne=15&quees=Descripci%C3%B3n
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