jueves, 4 de junio de 2020

Cátedra Subterránea, Toledo


Ruinas del palacio del marqués de Villena (actual museo del Greco) - Pérez Villaamil - sXIX
Ruinas del palacio del marqués de Villena (actual museo del Greco) - Pérez Villaamil - sXIX


En una cueva medrosa,
Que la mano encallecida
Del hombre, abrió bajo tierra
Horadando roca viva:
Donde imágenes vetustas,
De divinidad impía,
Forjaron razas ignotas
Por ignorancia ó malicia:
Donde las ondas del Tajo
Su murmurio suave envían,
Desde la arenosa margen
Por áspera y alta sima,
Los cristianos de Toledo
En reuniones clandestinas,
Respirando aquel ambiente
Capaz de causar asfixia,
Sin ver más que los reflejos
De pálida lucecilla,
Que en una angosta hendidura
Escaso apoyo tenía,
Silenciosos aprendieron
Las celestiales doctrinas
Que más tarde divulgaron,
Despreciando los estigmas
De soldados imperiales
Que la ciudad pervertían
Con sus ídolos odiables
Y superstición inicua.


miércoles, 3 de junio de 2020

Plaza de la Victoria, Toledo

Una calle de Toledo - Calle de San Román al fondo iglesia de San Román - Valeriano Domínguez Bécquer - sXIX

En el extremo Norte de la tortuosa calle del Nuncio Viejo, y antes de dar vista á la antigua casa de Los Jesuítas hoy parroquia de San Juan Bautista y Gobierno provincial hay una plaza nominada de los Postes tal vez por los que en ella hubo en tiempos, pertenecientes á la primitiva Iglesia de San Juan que allí existió al presente convertida en reducido jardín, gracias al celo del Municipio.

El aspecto general que en el año 66 del siglo XII presentara esta plaza, desapareció de un todo en las sucesivas restauraciones llevadas allí á cabo á través del tiempo.

En lugar de balcones, miradores y reducidas ventanas, tendrían sus edificios descomunales rejas de pesadas barras de hierro, y portadas embellecidas con detalles curiosos.

Nada, pues, conserva de su antigua grandeza. Sólo un hecho da armas que en tan reducido espacio se verificó en la citada fecha, presta motivo para ocuparse de ella, y es sobradamente notable para que su nombre actual sea sustituido por el que al frente de estos párrafos se halla.

Contaba á la sazón D. Alfonso VIII de Castilla, hijo de D. Sancho III, trece años de edad, cuando secretamente fué introducido en la encumbrada torre de San Román, pasando desde el palacio de los Illanes á ésta por una cueva secreta.




El objeto que D. Esteban de Illán se propuso al obrar de este modo, fué el de proclamar á D. Alfonso, Rey de Castilla, en un momento inesperado por los señores D. Fernando de León, Gobernador de los reinos, y D. Fernando Ruiz, Alcaide de la ciudad y del Alcázar, contrarios del Rey.

Era el de Illán, de noble aspecto; su decidido arrojo en los asuntos de la corona, de todos era sabido, y por ello se le reputaba de hombre de pericia y de corazón. No desconocía cuántos planes habían puesto en juego sus enemigos para desvanecer sus propósitos; más en tanto que urdían á su placer tales medios, acrecentó de manera fabulosa sus escuadrones.

Una mañana cuando el Gobernador de los reinos y el Alcaide del Alcázar dormían sobre sus futuros lauros, amaneció en la mencionada torre la bandera de Castilla, con el lema 

«Toledo, Toledo, por el Rey de Castilla, Castilla por Alfonso VIII.»

y acto seguido las huestes del joven Monarca se esparcieron por la ciudad para posesionarse sucesivamente de los puntos estratégicos que por entonces en ella había.

Pronto llegaron las nuevas al regio Alcázar, donde recibidas fueron con indignación. Armáronse sin tregua los guerreros adictos al Gobernador y Alcaide, y se encaminaron hacia la casa de Illán y parroquia precitada, pretendiendo sofocar aquel alboroto; más los defensores del Rey les detuvieron en la plaza dicha, y trabóse entre ambas legiones una encarnizada lucha, en la que quedaron vencedores los del partido de Illán, que luégo se apoderaron del Alcázar.

Plaza de la Victoria - Principios del s XX

(actualmente se le llama Plaza de Amador de los Ríos) 

Una vez pacificada la ciudad, y dueño el Monarca de los rebeldes, determinó fueran ahorcados. 

En quien sus disposiciones no se cumplimentaron fué en D. Fernando el Alcaide del Alcázar, que seguido de algunos de los suyos se alejó por el viejo puente de Alcántara sin ser visto.

Desde aquella época, entre los conocedores de las glorias de Toledo, viene la costumbre de llamar, al lugar donde esto ocurrió, Plaza de la Victoria, por más que debido á otras causas se le dé el nombre de los Postes, más impropio que el anterior. 

Los héroes que lucharon en favor de D. Alfonso en tan memorable día, según la tradición, tuvieron el privilegio de ser sepultados en la Parroquia de San Román, en la que se enseñan hoy al viajero sus acartonadas momias, junto á las de varios magnates de Castilla.




En Ruta por la Ria de Arosa: Del Castro de Baroña a Las Dunas de Corrubedo

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Castro de Baroña

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Parque Natural de las Dunas de Corrubedo y Lagunas de Carregal y Vixán

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Dolmen de Axeitos

Este es el Croquis de nuestra Ruta

      

Situados en lugares estratégicos y con espectaculares vistas, los castros son poblados fortificados en los que en tiempo de guerra se refugiaban los antiguos habitantes de Galicia.

Indice:

  1. Como Llegar al Castro de Baroña
  2. comer cerca del Castro de Baroña
  3. Piscinas Naturales del Rio Pedras
  4. Comer cerca de Las Piscinas Naturales del Rio Pedras
  5. Mirador de La Curota
  6. Dolmen de Axeitos, la joya megalítica de Galicia
  7. Mirador de Castro da Cidá
  8. comer cerca del Castro da Cidá
  9. Dunas de Corrubedo y Lagunas de Carregal y Vixán
  10. Comer en Corrubedo
  11. Rutas de Senderismo en el Complexo Dunar de Corrubedo

Pero además, los castros gallegos tienen una dimensión mágica, ya que al estar en zonas altas se creía que facilitaban el contacto con el cielo, con el más allá.

Vestigios de la cultura celta y en uso durante más de mil años (desde el siglo VI a.C. hasta el VI d.C.), en Galicia hay cientos de castros al descubierto y miles aún sin descubrir.


para saber mas:



martes, 2 de junio de 2020

Necrópolis en Ripas-Menasalbas, Toledo

NECRÓPOLIS DE RIPAS -MENASALBAS-TOLEDO


Se trata de una necrópolis, donde las sepulturas no forman conjunto, sino que están separadas entre ellas. Situadas entre el arroyo Ripas y las casas Ripas.

Supongo que deben de corresponder a un tipo de hábitat disgregado, donde no existiría un núcleo homogéneo sino que serian diferentes casas.

La datación de este tipo de sepulturas, se encuadra en época medieval, entre los siglos VII-X.





No tengo constancia de que existiera un centro de culto por los alrededores.

TUMBAS -A-

Grupo de dos sepulturas situadas en el mismo afloramiento de roca, paralelas y separadas tan solo unos 20 o 25 cm. sobresalen muy poco del suelo y ocupan toda la superficie hábil de la roca. Son de forma rectangular, orientadas Noroeste-Sureste y no presentan encaje para la tapa.



TUMBAS -B-

Dos sepulturas de las mismas características que las anteriores. aunque una de ellas tiene un ligero encaje para la cabeza, no se si considerarla antropomorfa, ocupan toda la superficie de la roca sobre la que están repicadas, que es más alta respecto al suelo que las anteriores.

Orientadas Noreste-Suroeste que viene dada por la propia orientación de la roca. Les falta la parte de los pies desprendida por culpa de la erosión.



TUMBAS-C-

De nuevo estamos ante dos tumbas excavadas en el mismo afloramiento de roca, paralelas y separadas escasos centímetros, aunque en este caso se presentan a ras del suelo, son rectangulares.

Podría ser que estos enterramientos dobles pudieran pertenecer a personas que formaban pareja. Recordar que también tenemos muy cerca las tumbas de San Martín de Montalban.

En este caso la orientación es la que marca la tradición Cristiana, Oeste – Este por la creencia de que los cuerpos, deben prepararse en esa dirección para su destino y juicio final.



TUMBA-D-

Esta sepultura difiere totalmente de las anteriores, esta excavada en roca, a ras del suelo directamente, y aunque esta totalmente enterrada se puede ver la silueta que es antropomorfa, al igual que todo el conjunto no presenta ningún tipo de encaje para ajustar las losas que deberían de cubrirlas.

Orientada Oeste-Este

ACCESO:

Entramos en el pueblo de San Martín de Montalbán por la carretera CM-4009 dirección Norte, en las primeras casa nos desviamos a mano derecha por la calle Cantalejos que va paralela a la principal, la tercera calle que encontremos por la derecha es Real de Toledo, giraremos en esa dirección y la seguiremos, rápidamente sale del pueblo, es una pista sin asfaltar, no nos desviaremos en ningún cruce, seguiremos el camino principal, a unos cuatro quilómetros, se cruza el arroyo Ripas, entonces aparcaremos en la primera curva.




Todas las tumbas están muy próximas entre si y es mejor ir andando.

Seguimos la pista durante unos 60mts. las tumbas -B- nos quedan a la derecha a unos 15mts.

De nuevo en la pista la seguiremos 40mts. Las tumbas -A- las tenemos a la izquierda a una distancia de unos 50mts. y muy cerca del un camino que va sobre ellas.

Volvemos a la pista y seguimos unos 250mts., llegamos a un cruce que sale a mano derecha y que se dirige a la casa Ripas, lo seguiremos durante unos 80mts. a mano derecha a una distancia de 10mts. están las tumbas -C-.

Tenemos que desandar este tramo para situarnos de nuevo en la pista principal, que seguiremos durante poco más de 200mts. la tumba -D- se encuentra a la derecha pegada a la pista a ras del suelo y totalmente enterrada solo se aprecia la silueta, las otras sepulturas son muy visibles.


COORDENADAS:

WGS 84

-A- dos tumbas 39°42’03.3″N 4°20’27.0″W


lunes, 1 de junio de 2020

El Desaparecido Convento de San Agustín, Toledo (y II)


Vista de la zona ocupada por el Convento de san Agustín, y del que fuese palacio del Rey Rodrigo - 

Detalle de una foto de Casiano Alguacil hacia 1870, 

Se aprecian los pocos restos que quedaron, apenas unos pocos restos de los muros exteriores

También durante estos años o quizás un poco después debió de visitarlo José Amador de los ríos quien escribió la siguiente descripción de lo que vio, así como también sus muy fundadas quejas de lo que había ocurrido, quejas y pesares que por otro lado hacemos nuestras:

“En la parte más occidental de la antigua corte española, y muy próximo á la puerta del Cambrón, se encuentra el despedazado convento de Agustinos, fundado por los condes de Orgaz, sobre los escombros del antiquísimo palacio de los reyes godos, que fue después habitado é ilustrado por los musulmanes.




Las tradiciones de que es todavía objeto este palacio, y los restos que aún subsisten, prestan no poco interés á aquellas ruinas, manifestando al mismo tiempo cuán grande debió ser su magnificencia en otras épocas.

En aquel recinto resonaron los amorosos acentos de Florinda, la hija del conde don Julián, cuya venganza horrible llenó de luto á España; en aquel recinto los grandes y prelados, los nobles y pecheros, se postraban lisonjeros y humildes ante el rey don Rodrigo, para ensalzar la belleza de su dama, y para celebrar sus torpes desvaríos:

En su redor prelados, personajes, caballeros, señoras, dueñas, damas, ostentando riquísimos ropajes acaso ardiendo en amorosas llamas; hidalgos, escuderos, guardias, pajes de oscuros nombres y dudosas famas, esperaban al rey, por tributarle obsequio, y de su amor felicitarle.

Esta octava que tomamos de la Florinda, poema en que nuestro querido amigo, el duque de Rivas, canta la destrucción del imperio godo, es el mejor bosquejo que puede hacerse de aquella corte corrompida, que se albergó un tiempo en el palacio, cuyas ruinas se conservan todavía como un padrón eterno de Semejantes desórdenes. 

Al pisar aquellos escombros, confesamos que acuden en tropel á la imaginación todas estas ideas, todas estas tristes imágenes.

Pero tras ellas vienen luego otros recuerdos, de que son vivos despertadores los rotos muros que se contemplan aún erguidos, conservando parte de su primitiva riqueza y presentando las reliquias de una civilización fastuosa y brillante.

Todavía se conservan allí las paredes de las grandiosas tarbeas del alcázar arábigo; todavía dan testimonio de su magnitud y de su suntuosidad algunos arcos, en donde el tiempo ha guardado bellísimos trozos de estucados relieves, fruto de una imaginación rica siempre y lozana.

Pero al visitar estos preciosos restos, que no ha respetado nuestro furor presente, no pueden menos de asaltarnos mil desconsoladores pensamientos, viendo cómo se desvanecen las grandezas, cómo vuelan las pompas mundanales, dejando solo amargas lecciones para lo porvenir.

Al visitar aquellos montones de escombros, inundado nuestro pecho de una incalificable tristeza, no pudimos menos de recordar á Caro y á Rioja (Canción á las Ruinas de Itálica, compuesta por el primero y refundida magníficamente por el segundo).

La casa para el César fabricada ¡ay! yace del lagarto vil morada.

El suntuoso palacio de los godos y de los árabes, que había sido consagrado después por la religión, solo sirve ahora para excitar la compasión, acusando con muda lengua á la generación presente del más absurdo de los vandalismos.

Sin embargo, en sus deshechas paredes, que dan vista á la frondosa vega, dominando la antigua Basílica de Santa Leocadia", se han conservado acaso algunos apreciables trozos de ataurique, que si no prometen largo tiempo de vida, al menos han bastado para revelarnos lo que fue indudablemente este famoso edificio.

Entre las ricas tablas de bellas labores, se contemplan algunas orlas que contienen inscripciones arábigas con elegantes caracteres cúficos, de las cuales solo pudimos copiar la siguiente, notando al mismo tiempo que estaban repetidas distintas veces las mismas palabras.

La traducción es la siguiente:

"Gracias (sean dadas) a Dios, y loado sea su nombre, El imperio es de Dios: loado sea su nombre; Dios es eterno."

Se cree generalmente que fue morada este palacio del padre de Santa Casilda, tercer rey de la dinastía árabe de Toledo, habiendo nacido aquella gloriosa mártir en el mismo edificio.

Los fragmentos que han sobrevivido á tantos trastornos como ha experimentado este monumento, impiden que pueda formarse una idea de lo que debió ser en los tiempos de su esplendor, retrayéndonos al par de fijar la época en que fue reconstruido en tiempo de los sarracenos.

No hemos querido, sin embargo, dejar de apuntar lo que hemos visto y examinado por nosotros mismos, para dejar un testimonio, por donde algún día se comprenda el desdén y el abandono, cuando no la falta de patriotismo, con que en nuestros días se han visto esta clase de edificios, que no merecieron ciertamente mas estimación á nuestros padres, bien que siempre aparecerán estos disculpados por el espíritu de exclusivismo que los animó respecto á las artes.

Quienes no merecen disculpa de ningún género son los que por el cebo de una mezquina ganancia han convertido en escombros las más preciosas joyas de las artes españolas, haciendo alarde de una impiedad artística, digna verdaderamente de los partidarios de Atila.

No se crea de ningún modo que nos lleva el entusiasmo de nuestras antiguas glorias nacionales hasta el punto de pretender que todo se viese con respeto y se conservase como cosa veneranda. Esto sería una locura, un vértigo tan lamentable como el que se ha apoderado de algunas cabezas para destruirlo todo: necesario es decirlo lisa y llanamente.

Lo que nosotros lamentamos es que en el anatema común hayan caído envueltas muchas y muy estimables producciones del ingenio español , que por ser otros tantos monumentos artísticos , revelaban la marcha de la civilización y cultura de nuestros padres en las diversas épocas á que pertenecían.

Lo que nosotros lamentamos es que muchos edificios que en medio de los siglos y de las revoluciones permanecían enhiestos para recordar importantes hechos de gloriosa memoria, debiendo por lo tanto ser considerados como irrefragables testimonios de la historia de España, hayan desaparecido al rudo choque de la ignorancia, con mengua y desdoro de la patria del Cid y de Gonzalo.

Por lo demás, esos edificios que nada decían, que nada representaban, que carecían de todo valor, que no han excitado, ni han podido excitar la admiración de los hombres sensatos, bien poco importaban en la historia y no se ha perdido mucho con perderlos.

El convento de San Agustín, considerado bajo el doble aspecto en que vemos nosotros los monumentos, era indudablemente digno de aprecio, y no podía menos de despertar el interés de los viajeros entendidos.

Al presente solo atrae sus miradas para excitar su compasión: dentro de breve tiempo no habrá quedado la señal más leve del palacio godo, del alcázar árabe, ni del convento agustino,”

Casimiro de Vidales compró el edificio y demolió sus restos, incluyendo la estatua de San Agustín de la portada, sirviendo para las cajas de la presa de la Solanilla en el Tajo. Sólo se salvaron:

Una copia de un relieve mudéjar (actualmente en el Claustro de San Juan de los Reyes),

Parte de un Sepulcro que se encontraba en la capilla de san Esteban, se conserva el epitafio (en latín la ultima parte de Job 14:14) y la escultura que corono la sepultura:

"Expecto donec veniat immutatio mea. JobN4" 




(Esperaré Hasta que llegue mi relevo. o Esperare Hasta que llegue mi liberación. o Esperare Hasta que llegue mi transformación)

El Sepulcro de los Condes de Melito “D. Diego de Mendoza, y a su mujer Da. Ana de la Cerda”, que fue llevado al convento de San Pedro Mártir.

La comentada portada que es el único resto que queda del convento.

En esta foto de James Jackson de 1889, En los mismos restos que se veían en la foto anterior se aprecian los inicios de las obras de lo que sería el Matadero Municipal, Toledo Olvidado

Resumiré los hechos más importantes posteriores, ocurridos en el solar que quedó.

Durante muchos años el solar permaneció sin uso, siendo una escombrera tal y como se aprecia en las fotografías de la zona, hasta que en 1892, en el solar se decidió construir el matadero municipal.

En 1911 el matadero recibió un diploma En una exposición internacional realizada en Roma.

En 1926, en la zona superior se edifico el colegio Santiago de la fuente, que estuvo hasta 1984

A mediados de la década de 1980 se traslado el matadero. Tras la denuncia interpuesta por el presidente de la asociación de padres de alumnos del colegio Santiago de la Fuente Y el Ministerio de Educación y Ciencia propuso la construcción de un instituto.

En 1985 se comenzaron las obras, que estuvieron al cargo de los arquitectos José Manuel Avalos y Fernando Pastor, En el proyecto, se reforman los edificios existentes y se construyen otros.

Fuentes:


Toledo Pintoresca José Amador de los Ríos
La arquitectura del Renacimiento en Toledo (1541-1631) Fernando Marías
Toledo en la Mano, Sixto ramón Parró.
El Agua que nos une IES Sefarad.
Leyendas de Toledo.com


En Ruta por los Montes Torozos de Valladolid: De Simancas a Urueña

Esta comarca natural ocupa una extensa porción de territorio al norte y noroeste de la capital. En lo paisajístico, se caracteriza por sus extensas parameras, salpicadas de pequeños valles y alcores en las que aún quedan densas manchas boscosas, vestigios del frondoso arbolado que hubo en ellas hasta hace un siglo.

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Urueña, Valladolid

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Castillo de Simancas, Valladolid

Indice:
  1. Como llegar a Simancas
  2. Simancas
  3. Comer en Simancas
  4. Arroyo de la Encomienda: Iglesia de San Juan Evangelista
  5. Wamba
  6. Torrelobatón
  7. Peñaflor de Hornija
  8. Iglesia Mozarabe de San Cipriano en San Cebrian de Mazote
  9. Monasterio de la Santa Espina
  10. Comer en la Santa Espina
  11. Colegiata de Villagarcía de Campos, el pequeño Escorial
  12. Urueña
  13. Comer en Urueña
Es un territorio histórico en el que se fundaron importantes monasterios, vivió memorables batallas y acoge hoy una larga lista de poblaciones llenas de interés, Está ocupado escasamente con pequeños pueblos agrícolas, dedicados al cultivo del cereal y la vid fundamentalmente.

       

para saber mas:





domingo, 31 de mayo de 2020

El Desaparecido Convento de San Agustín, Toledo (I)

El desaparecido Convento de san Agustin - 1562 - Detalle de una vista de Toledo por Anton Van Den Wyngaerde

El convento de Agustinos Calzados de Toledo, que también fue sede de varias cofradías, como las de Nuestra Señora de Gracia y de San Pedro de la Vega o el Verde. (No confundir con el Convento de Agustinos de Recoletos Descalzos, Sito en la calle de recoletos),

Este convento que fuese palacio de reyes sería destruido por: "La insensata piqueta y el desprecio de los hombres que destruye la historia y condena a repetirla lo mismo ayer que hoy"

Debió de ser fundado por Alfonso X, hacia 1260, o gracias a las contribuciones reales, en una ermita dedicada a san Esteban situada en un lugar de la solanilla, en los alrededores del Puente de san Martín.




De donde quizás por la humedad insalubre que procedía del río o por el simple deseo de instalar el monasterio dentro del recinto de la ciudad, El Conde de Orgaz, Gonzalo Ruiz de Toledo logro de doña María de Molina la cesión de los terrenos que constituirían su residencia definitiva.

Las casas cedidas a los religiosos estaban localizadas en un palacio Visigótico, donde la tradición ubico el palacio del Rey Rodrigo y más tarde árabe, que según la tradición había pertenecido al Rey don Rodrigo y tambien el lugar donde nació la princesa árabe conocida como santa Casilda.

 La comunidad se trasladó al nuevo edificio en 1312, conservando hasta su desaparición en el siglo XIX algunos salones del antiguo palacio.

En 1323: Muere el Señor de Orgaz y es enterrado en la iglesia del convento. En 1327 su cuerpo sería trasladado a la Iglesia de Santo Tomé.

En el siglo XVI y comienzos del XVII se reformará y ampliará el convento, nos han llegado datos de la reforma, pues se conservan las trazas originales de Covarrubias:

En 1547, se ocupo de la reforma del convento Alonso de Covarrubias, en este año se enlosaron los cuartos altos y bajos del dormitorio y mirador hacia la vega del convento, ocupándose de esta obra previa a la reconstrucción encargada a Covarrubias un solador de nombra Alonso Domínguez.

Covarrubias daría las trazas y condiciones para la obra que comenzaría en 1522, el 4 de Agosto de ese año el albañil Francisco González y el carpintero Diego Honrado comenzarían las obras, que se redujeron a la construcción anterior y al derribo del cuarto viejo, de todo el cuarto nuevo de la hospedería, del zanjeo de la portería y el medio de la iglesia, Se levantaría un claustro de tres pisos. 

Con las celdas conventuales, donde se aprovecharon los pilares del cuarto viejo, se acometieron también las techumbres y su viguería así como las armaduras de madera de los tejados y barandillas de los claustros.

En 1562 - Anton Van Den Wyngaerde en su vista de Toledo lo dibujaría junto a la Puerta del Cambrón como un edificio renacentista, (la imagen superior de la página muestra la imagen que debería de tener el convento).

En 1566 Covarrubias trazaba y daba las condiciones para la enfermería del convento, levantada por los albañiles Pedro Sánchez y Bartolomé Díaz, contaba de dos plantas desde la escalera principal al medio del convento donde se hace una pared nueva. 

Sepultura de los Condes de Melito, que fue trasladada a la iglesia de San pedro Martir, por Valeriano Bécquer 1870, semanario la Ilustración de Madrid

La capilla de Nuestra Señora de Gracia se realiza bajo el patronato de doña Ana de la Cerda Condesa de Melito, fue ensanchada hasta el primer pilar del Huerto del claustro, tomando una parte de la capilla de san Ildefonso, colateral a la mayor. 

Aquí se colocarían los nichos funerarios de los Condes de Melito , “Un doble enterramiento, hermoso sobre toda ponderación, del género plateresco, cuajado de labores y tallas en piedra blanca, que parecen verdaderos dibujos”

Otra capilla conventual llamada de los genoveses, que antes era exterior al convento y que en 1590 pertenecía al genovés Esteban Gentil Cenarega quedó dentro del monasterio tras las reformas de Covarrubias, esta misma época se construyó la sacristía para la capilla de San Ildefonso estando esta debajo de la escalera principal del monasterio.




Enfrente de la capilla de san Ildefonso se encontraba la capilla de San Esteban, Los agustinos siguiendo una traza de Covarrubias para abrir un arco grande para ornato de la iglesia pidieron para esta capilla de san Esteban la misma forma.

 La obra se demoraría hasta 1597 en que el ayuntamiento cede una parte de la calle real a Don Pedro de Ávalos para que se hiciese la ampliación.

Aunque no hay documentos que lo acrediten parece que desde 1577 se encargaría de las trazas de la obra Nicolás de Vergara el Mozo. Quien seguiría las trazas dejadas por Covarrubias.

En 1597 la obra de carpintería pasaría a Lorenzo Sánchez

En 1599 se solicitó que las murallas quedasen adscritas al convento, ya que eran parte de sus muros exteriores y era necesario abrir pasos en ellas hacía unas huertas colindantes también dependientes del convento,

En 1613 se efectuó el pago de 1250 ducados como valor de estos muros, de las murallas

En 1618 el convento adquirió el resto de los huertos de la zona, En este año el alarife del ayuntamiento Juan Díaz supervisó el derribo de algunas partes de la muralla para abrir los pasos a las huertas.

En 1601 se encargaría de las obras de la portada y pórtico de la Iglesia Nicolás de Vergara el Mozo.

En 1615 la obra de la Capilla mayor pasará a Rodrigo Vargas, quien quería abrir nichos funerarios y colocar escudos de armas en las paredes, En 1618 se reanudarán las obras por el maestro Espinosa,

Este cambiaría el artesonado de la iglesia, levantarán nuevos muros con pilastras de yeserías y pequeñas capillas de poco fondo entre cada dos pilastras, también se pondrían cornisas que recorrían toda la nave, Cubriría toda la nave con una bóveda de cañón, con lunetos y ventanas en ella.

Gabriel de los Morales (1604-1645), hijo mayor de Jorge Manuel Theotocópuli, nieto del Greco, profesó en este convento e incluso llegó a escribir en él algunos tratados teológicos.

En 1793 fray Vicente Romero de San José, librero de este gran convento elaboró un índice que ha permitido identificar las numerosas obras que componían la biblioteca del convento. obras estas que se han conservado.

Sufrió el incendio y saqueo durante la guerra de la Independencia (1808 – 1814). Hay un relato de un monje agustino de la entrada de las tropas francesas el 26 de abril de 1808. Leyendas de Toledo.com nos muestra el relato de la entrada de las tropas de Napoleón en Toledo que hace el fraile Agustino.

“Día 26 entró Dupont con 10.000 hombres en dos trozos: uno por la Puerta de Visagra y otro por la de Alcántara. Venía como para entrar a viva fuerza, puesta en orden su infantería, caballería y artillería, pensando encontrar resistencia y amenazando que a lo más podría perder su vanguardia, pero que en tal caso, Toledo quedaría destruido.

Todo quedó en amenazas, pues Toledo no hizo resistencia por no tener con que. En este convento se alojó la 4ª legión y otros cuerpos hasta unos mil y doscientos hombres desde la escalera negra en que se hizo la división hasta lo último hacia el río. Las inquietudes que nos causaron, no obstante que hacer perseguían como amigos, fueron muchas. 

No he visto una gente, incluso la oficialidad, más ignorante, más sin crianza, más atrevida e insultante, más sin religión y más sin moralidad en su porte, y aunque algunos soldados alemanes e italianos de los traídos por la fuerza conservaban pensamientos religiosos, tenían que esconderse para practicarlos. 

La habitación que se les cedió padeció mil destrozos: quemaron puertas y ventanas, inutilizaron el pozo y los aljibes, desenladrillaron varios trozos del claustro, rompieron tabiques, quebraron tenajas y vendieron los hierros que pudieron arrancar a menos precio, como el carrillo del aljibe que le dieron por dos reales.

La manutención que se les daba o por la Ciudad, o por la Intendencia, era de pan, vino y carne y aunque por el abasto se les daba el carbón necesario, que aun les sobró al tiempo de marcharse, no por eso dejaron de quemar hasta los vanos de las escalera. 

Era común dicho que importaba más lo que desperdiciaban que lo que aprovechaban principalmente a la rica carne que se les daba, porque las ventanas estaban rodeadas de colgajos de carne más negra que una pez.

Diez y seis millones de reales importaron las cuentas de sus gastos, y eran tan excesivos en pedir a millonadas de cada cosa, como zapatos, camisas, paños, que parecía que aquellos hombres intentaban que el pueblo se alborotase y se resistiese y con ese pretexto saquear la Iglesia y la Ciudad.

Los hospitales se hicieron un artículo de suma conjunción, principalmente de vinos generosos que en vez de gastarlos como debían, los aplicaban a sus banquetes.

Los médicos franceses ignorantes, dejaban morir a montones a los soldados, y si no hubieran puesto los Hospitales al cuidado de los Médicos españoles, no hubiera sobrevivido un francés. Generalmente hablando: su porte en Toledo fue atrevido, insultante con desprecio, amenazador, provocativo y sin señal de haber tenido una mediana crianza”.

El convento sería suprimido el 20 de septiembre de 1809, tras un año de la ocupación francesa,

En 1815 Volvió el Prior de los frailes, que solo encontró las ruinas de un convento destrozado por la ocupación. Con la venta de algunas propiedades rurales y diezmos, se recuperó y restauró de 1814 a 1820.

En 1821 tuvo que ser abandonado durante el Trienio Liberal, siendo saqueado de nuevo.

En julio de 1823 volvieron los frailes e iniciaron una nueva reconstrucción, que se prolongó hasta 1832, en que se inauguró otra vez el convento.

El 27 de agosto de 1835 el gobierno liberal suprimió el convento. Fueron exclaustrados los monjes y el resto de los residentes. La biblioteca del convento acabaría quedando integrada dentro de la Colección Borbón-Lorenzana.





Sixto Ramón Parró (1812-1868), quien conoció los restos del convento en esta época, tras el incendio y antes de ser demolido, vio algún resto de yesería de estos salones que se conserva en el claustro de san Juan de los Reyes. 

Recuerda el pórtico y portada principal, donde había una Estatua de San Agustín de Manuel Gutiérrez. Su iglesia y claustro donde había un fresco de Nuestra señora de Gracia de donde procede su segundo nombre y oficial advocación. 


Una Escapada a Gijón, Asturias

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Playas de Gijón, Asturias


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Gijón, con reminiscencias griegas y latinas en su nombre, y una historia profundamente vinculada a la antigüedad clásica europea y a los poblamientos astures prerromanos, es una especie de fortaleza natural que tuviera tres almenas diseñadas por el mar y el viento con poderosas rocas y acantilados: empezando por el oeste está el Cabo Torres, a continuación el Cerro de Santa Catalina, y por el este cierra la ciudad el Cabo San Lorenzo.

La orografía fortificada de Gijón la convierte en un lugar muy especial, que se asoma a playas de ensueño, dibujando una línea de costa donde las rutas y las vistas son sencillamente espectaculares.

Indice:

  1. Como llegar a Gijón
  2. Algo de Historia
  3. Un casco histórico con sabor a salitre y a marea
  4. Jardín Botánico Atllántico
  5. Acuario de Gijon
  6. Un mar de mástiles a los pies de Gigia
  7. Un conjunto de playas que enamoran
  8. Sendas para soñar en verde
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sábado, 30 de mayo de 2020

Tumba del Moro en Layos, Toledo

TUMBA DEL MORO -LAYOS-TOLEDO

Layos es un pequeño pueblo rodeado de campos de olivos, situado en la provincia de Toledo comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

Muy cercana al pueblo podemos encontrar la urbanización Layos-Golf y al sur de dicha urbanización pero dentro de su radio de influencia, se encuentra esta tumba excavada en la roca.

Es antropomorfa con el encaje para la cabeza muy grande, en la parte opuesta también presenta encaje para los pies, tiene repicado un escalón a nivel de la roca que serviría para ajustar la tapa de cubierta.

Esta orientada al Oeste la cabeza al Este los pies.

Junto a la cabeza presenta otro rebaje perpendicular a la sepultura y de la misma medida que el ancho de la tumba, podría tratarse de una tumba infantil del tipo ovalada, de no ser así desconozco su función.

Como siempre encuadramos este tipo de sepulturas en época medieval siglos VII – IX.

Me pareció observar que parecía como si alguien hubiera descalzado la roca, como si intentaran llevársela de este lugar.

ACCESO:

Layos está situado a unos 12 Km. de Toledo, en la carretera CM-4013, que une la capital con las poblaciones de Pulgar y Cuerva.


Primero voy a explicar la ruta que yo seguí para llegar a ver la sepultura. (en el mapa es la ruta azul).

Salimos de Layos dirección Pulgar a unos 500mts. llegamos a una rotonda en la que cogeremos la primera salida que entra en la urbanización y al golf. 

 Enseguida llegamos a lugar donde está la caseta de vigilancia, pero está cerrada y no hay vigilante, pasamos y llegamos a otra rotonda, donde cogemos la segunda salida y seguimos por esta calle hasta que describe una gran curva y cambia de dirección, entonces giramos a la izquierda por la calle Ruiseñor y al final aparcamos hemos llegado a los limites de la urbanización por el sur, delante tenemos un descampado lleno de hiervas muy altas, es en este descampado a unos 60mts. de distancia donde está la tumba.





En caso de que encontráramos a un vigilante y no nos dejara pasar, tenemos otra opción, (en el mapa es la ruta roja) desde la rotonda situada en la carretera seguiremos más adelante 1,3 Km. y encontraremos un camino en principio asfaltado que sale por la derecha lo cogemos y aparcamos desde aquí seguiremos un camino que va paralelo al río y en unos 700Mts. llegaremos a la altura de la sepultura que se encuentra a la derecha a unos 20mts.


COORDENADAS:


MÁS INFORMACIÓN:



viernes, 29 de mayo de 2020

Una Picota, un Humilladero y la auténtica Cruz de los Canónigos

Detalle de la basa del crucero con los restos de la inscripción original del XVI.
Tres hitos con distinta finalidad: uno de carácter penal, otro que recordó una antigua institución y el más visible aún que indicaba el antiguo estatus del municipio

RAFAEL DEL CERRO MALAGÓN TOLEDO 
Actualizado:18/09/2018 13:49h

El 22 de marzo de 1917, Jerónimo López de Ayala, conde de Cedillo, de la Real Academia de la Historia, dictaba una conferencia en el Ateneo de Madrid que tituló Rollos y picotas en la provincia de Toledo.

En ella revisó la tipología de estos elementos repartidos en varias localidades que agrupó en cuatro «períodos históricos-artísticos». 




También recogió la definición de ambos conceptos según la Academia Española.

Tres Culturas: El Rollo de Justicia de Lillo
Una de las acepciones de rollo era la de una columna, rematada por una cruz, para marcar la jurisdicción de una villa.

Rollo de Justicia de Lillo

En cambio, picota podía aludir a la columna de piedra o de fábrica, situada en la entrada de las poblaciones, para exponer los reos a la vergüenza pública o las cabezas de los ajusticiados. 

Por nuestra parte añadimos el vocablo «humilladero» que la Academia define como un lugar de devoción en los accesos a las poblaciones. Y es que tal palabra fue usada en Toledo para aludir igualmente a los rollos jurisdiccionales alzados en su entorno. 

Así pues, estas premisas nos sirven para hablar de tres hitos con distinta finalidad: uno de carácter penal, otro que recordó una antigua institución y el más visible aún que indicaba el antiguo estatus del municipio.

En 1563, Anton van der Wyngaerde (1525-1571), también citado como Antón de Bruselas, dibujó una extensa panorámica de la ciudad desde el camino de Madrid, con el caserío y los principales edificios dentro y fuera de murallas.

Plaza de la ConstituciónAnte la puerta ahora llamada de Alfonso VI perfiló una aislada picota sobre una base circular –similar a la gótica, del siglo XVI, de Castillo de Bayuela-, con ganchos o garfios bajo un templete superior. 

El mismo elemento punitivo lo plasmó el Greco en la Vista y plano de Toledo (ca. 1610). Sin embargo, de esta concreta muestra de arquitectura judicial ningún recuerdo queda.

Picota de Almorox

Digamos que no lejos de esta posible picota, entre los restos del Circo Romano, desde 1565, se empezó a habilitar el Brasero de la Vega, lugar para ejecutar, sin concurrencia pública, a los condenados por los tribunales civiles o de la Inquisición. 

Esto se hizo para evitar que en Zocodover se continuasen escenificando las penas capitales o la exposición de los reos en una picota cercana a la calle de las Armas.

El segundo hito que repasamos también tiene su raíz en el mismo dibujo de Wyngaerde, concretamente en el ángulo inferior izquierdo, donde surge el Hospital de San Antón, fundado por Gonzalo Ruiz de Toledo en 1316. 

Esta casa fue atendida por canónigos regulares de la orden de San Antonio para curar el «uego sacro» o ergotismo, dolencia motivada por el cornezuelo del centeno, cereal muy empleado durante siglos para elaborar pan. En 1787, una bula papal suprimía en España esta orden ante el descenso de afectados de aquel antiguo mal. 

Tras el cierre del hospital, el abandono, la ruina y los saqueos acabaron por borrar el edificio en los primeros lustros del XIX. Como recuerdo de la caritativa comunidad, en el lugar que ocupó la capilla, se erigió un pilar coronado con la cruz de la orden disuelta.

 Tal elemento sería reconocido como la Cruz de los Canónigos, nombre que, equivocadamente, en alguna ocasión se asigna al humilladero del siglo XVI, cercano a la ermita de la Cabeza y que aún persiste.

Una noticia puntual refiere que, el 17 de abril de 1817, hasta la cruz antoniana llegaba una rogativa procesional con la imagen del Cristo de las Aguas llevada desde la iglesia de Nuestra Señora de las Estrella. 

Una imagen de aquel pilar está en un hermoso óleo (90 x 110 cm) de Jenaro Pérez Villaamil (1807-1854) titulado Vista general de Toledo desde la Cruz de los Canónigos. La obra, depositada en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, ofrece una estilizada vista de Toledo con numerosos personajes transitando entre la puerta de Bisagra y el convento de los trinitarios descalzos, incendiado en 1809. 

En un cercano plano hay dos figuras, una de ellas sentada, al pie del humilde crucero que evocaba el Hospital de San Antón. Precisamente, en este detalle, el pintor sitúa su firma y la fecha de 1836.

El historiador Hilario González publicó en 1922 unos interesantes datos sobre dicho hospital, reseñando aún la existencia del pilar con la cruz de hierro de la orden de San Antón. Es posible que este crucero alcanzase hasta 1936, sin saberse nada de su posterior paradero.

El tercer hito que recordamos es uno de los tres humilladeros que mandó hacer Juan Gutiérrez Tello -corregidor de Toledo entre 1573 y 1579- en otras tantas entradas a la ciudad, según recoge Luis Hurtado de Toledo en el Memorial que elevó a Felipe II en 1576. 

Uno se alzó junto a San Eugenio, «en el camino que va a Madrid»; otro cerca de la ermita de la Cabeza y, el tercero, en Santa Ana, «encima del castillo de San Servando», es decir, en la antigua vía romana hacia Córdoba. De ellos, nos fijaremos ahora en el primero, el que presidía el camino que concluía en la puerta de Bisagra.

Hurtado de Toledo deja claro que se hizo, cerca de San Eugenio, la pequeña capilla, de ábside mudéjar, reedificada en el XVI, que aún pervive al final de la acera izquierda de la calle Marqués de Mendigorría. El punto concreto debió ser uno de los leves montículos situados al otro lado de esta vía.




 El historiador Fernando Marías (1986) aporta el nombre de Juan de la Gándara, cantero que labró con piedra de Las Ventas con Peña Aguilera, en 1576, una esbelta columna de fuste acanalado con un capitel corintio que sostiene una cruz.

Son evidentes los matices clasicistas de este conjunto que alcanzan al pedestal inferior que muestra una incompleta inscripción. Para dar altura al humilladero se añadió una base escalonada de planta cuadrada.

Esta estructura marcaba aquí el término urbano de Toledo, si bien, a juzgar por otros datos, tuvo cambios, algunos muy recientes. En 1971, el recordado historiador Julio Porres detallaba que, en 1941, el humilladero estaba desmontado en un almacén de Obras Públicas.

A petición de Francisco de Borja de San Román, director del Museo Arqueológico (1915-1942), se logró su traslado y recomposición en las mismas lomas fronteras a San Eugenio, el paraje original del siglo XVI, ahora poblado de unas pocas viviendas. 

A finales de los años sesenta se remodelaría esta zona, derribándose tales casas para rebajar el montículo natural hasta el nivel de la carretera de Madrid.

Allanado el terreno se volvió a recomponer el humilladero renacentista, elevándose aún más la base para no perder la visibilidad que siempre tuvo. En los años ochenta comenzó el ajardinamiento de la nueva explanada rebautizada ya como parque del Crucero.

RAFAEL DEL CERRO MALAGÓN
TOLEDO

https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/disfruta/abci-picota-humilladero-y-autentica-cruz-canonigos-201809121419_noticia.html

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