jueves, 13 de diciembre de 2018

Las Luminarias de San Andrés, San Martín de Montalbán

Resultado de imagen de Luminarias de San Andrés, San Martín de MontalbánCelebraciones en la calle en la víspera de San Andrés

Ya cerca del Solsticio de Invierno, se puede decir que empiezan los primeros festejos relacionados con el ciclo invernal. 

Cerca de mitad de invierno, en lo que era el antiguo Imbolc céltico, se acumulan muchos festejos que reciben el nombre de Luminarias, como las celebradas alrededor de San Antón. 

Esta noche ya se van encendiendo algunas Luminarias, bastante antes de las de San Antón, en torno a la figura de un santo mártir, como San Andrés, cuyo festejo se celebra el 30 de noviembre, y ya sabemos que detrás de muchos de estos santos mártires, se dan cristianizaciones de antiguos ritos.

De San Andrés traemos una hipótesis que hemos encontrado en una obra titulada "Raíces paganas del cristianismo" que compartimos a continuación. 


No hemos dicho aún que hoy nos acercamos a Las Luminarias de San Andrés de San Martín de Montalbán, población de la comarca de Montes de Toledo que hemos visitado recientemente en el blog para hablar de dos megalitos existentes en su territorio.

Ilustramos la ficha con una captura de pantalla que hemos realizado, hace escasos minutos, de la celebración en directo que se está dando en este momento, gracias a la retransmisión de la televisión autonómica de Castilla La Mancha.

Fuente: Raíces paganas del cristianismo. Nicolás Brihuega Barba.

Andrés: 

Supuestamente un pescador de Betsheba, se decía que había sido crucificado en Patras, Grecia, en un aparente sacrificio solar. De hecho, el sacrificio de Jesús fue anticipado por Andrés, Felipe o Pedro. 

Andrés era en realidad un dios local de Patras, sacrificado muy probablemente de manera ritual como rey sagrado periódicamente. 

La leyenda de San Andrés se inventó para contrarrestar la exigencia de primacía de Roma mediante su propia leyenda de San Pedro. Patras, el lugar del supuesto martirio de Andrea, era un antiguo lugar sagrado del dios solar, llamado Petra o Pedro, cuyo nombre tiene el mismo significado básico que Andrés.

PUBLICADO POR ARGANTONIOS EN 13:09
http://iberiamagica.blogspot.com/2018/11/las-luminarias-de-san-andres-san-martin.html

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Primeros Poderes Señoriales en Santa Olalla, pugnas de poder en la Santa Olalla reconquistada

Como decíamos en un artículo anterior Santa Olalla fue reconquistada por Alfonso VI en 1083.[1] 

Se iniciaba entonces un proceso de repoblación que progresivamente fue afianzándose y termino por constituir el Señorío y Tierra de Santa Olalla.

Los primeros años tras la reconquista debieron ser difíciles, ya que incluso en el año 1118 no aparece ninguna autoridad en nuestro pueblo. 

En Santa Olalla se enfrentaron los intereses de magnates y caballeros castellanos; del clero: obispados, cabildos catedralicios, monasterios y conventos; y de las órdenes militares. Pero Santa Olalla no fue un señorío ni eclesiástico, ni militar, sino un señorío civil nobiliario.


En 1124 Alfonso VII otorga a Santa Olalla el Fuero de Toledo, esta Carta Puebla otorgaba una serie de privilegios a la población que facilitaron la repoblación y hacían más atractiva la posesión de estas tierras.[2] Años más tarde, en 1151 se concede a Santa Olalla y a Maqueda el privilegio de la cuartilla.

Resultado de imagen de santa olalla toledo mapaEn noviembre de 1139 el propio rey donó a dos vecinos de Santa Olalla, Miguel Cortide y Andrés Fajeje, un molino destruido en el arroyo de Maqueda, con la condición de repararlo, además de los linares situados en sus proximidades. El monarca se reservó la mitad de los frutos de estas propiedades.

En 1152, Alfonso VII acude a ciertos "hombres buenos" de Santa Olalla, Maqueda, Talavera y Toledo para que le ayudaran a delimitar los términos del castillo de Bolobras, con ocasión de donarlo a la catedral de Toledo. Estos hombres buenos eran sin duda caballeros del concejo de Santa Olalla, cuya posición y prestigio social les permitía intervenir en cuestiones jurisdiccionales, acompañando al mismísimo rey.

Su nieto el rey Alfonso VIII también estuvo en Santa Olalla el 29 de octubre de 1196, y desde aquí expide un documento, por el que restituye a la iglesia y obispado de Segovia, la villa de Navares, vendida por el anterior obispo a Sepúlveda, sin el consentimiento previo del cabildo.

· Intereses de magnates y caballeros:

Es probable que en un principio la tenencia de Santa Olalla estuviera relacionada con la de Maqueda, ya que en 1139 ambas jurisdicciones recaían en la persona de Melendro Bofín. Hasta que en 1146 la tenencia de Maqueda aparece individualizada en manos de Fernando Ibáñez.

· Intereses eclesiásticos:

En 1095, Alfonso VI otorga una heredad radicada aquí al monasterio toledano de San Servando.
En 1138 el arzobispo de Toledo don Raimundo da a su cabildo las tercias de las alcabalas de varios lugares entre ellas la de Santa Olalla.

· Intereses de las órdenes militares:

La Orden de Santiago se interesa por Santa Olalla y adquiere diversas propiedades en nuestra jurisdicción. Por ejemplo, el 31 de enero de 1176, Alfonso VIII le dona una viña que tenía en Santa Olalla, en el camino de Toledo. En 1180 crea una encomienda de la Orden con cabeza en Santa Olalla y Maqueda al frente de la cual se encontraba el comendador Pelayo Peláez.


Algo parecido haría la Orden de Calatrava que, para el control de sus propiedades en el término de Santa Olalla, establece en 1201 una encomienda en Carmena, bajo el nombre de Balía de Carmena. 

De hecho, en 1210, tres moradores de Carmena llamados Diego Yenego, María Zivera y Diego Cebrián aparecen como confirmantes de su donación a esta orden militar. Tal vez esta encomienda calatrava se situó en un pequeño castillo sobre cuyas ruinas se levantó en el siglo XVI la actual iglesia parroquial de Carmena.


Toda esta algarabía y pugnas de poder cesarían en el año 1205 cuando el rey Alfonso VIII cede la villa de Santa Olalla y su tierra, con todos los derechos a ella adscritos, a don Pedro Fernández de Castro.

http://eulaliense.blogspot.com/2018/12/primeros-poderes-senoriales-en-santa.html

martes, 11 de diciembre de 2018

Documentos de la Sociedad Toledana en el Siglo XVI (I)

Resultado de imagen de Sociedad Toledana en el Siglo XVIEn el número 6 de TOLETVM, Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo (págs. 151-161) el autor inició la publicación de una serie de breves notas documentales relativas a la historia de Toledo en la época renacentista, extraídas del fondo de Protocolos de la ciudad, conservados en el Archivo Histórico Provincial. 

Aquella primera entrega abarcaba los años 1505-1519, un estricto período generacional, que comprende -según han ,expuesto agudamente Ortega y Marías- el espacio de tiempo de unos quince años. 

La elección de los límites es, desde luego, convencional (y no creo pueda ser de otra manera), pero no caprichosa. La razón de esas fechas se basa en suponer que el tiempo transcurrido entre 1490, cuando se prepara la campaña final de la conquista de Granada, y 1504, año de la muerte de Isabel la Católica, hubo de marcar con una impronta generacional a aquellos que lo iniciaron en momentos de plenitud: los nacidos entre 1460-1474 y formados entre 1475-1489. 

Estos españoles ya no conocieron (sino acaso de niños) la sociedad anterior al reinado de don Fernando y doña Isabel. Hubieron de asimilar ideales, propósitos y costumbres que estaban en el ambiente y adquirir una mentalidad propia, evolucionada respecto de la anterior. Será la que podríamos llamar generación de 1492. 

La que ahora ocupará nuestra atención es la generación siguiente. La que, cuajada entre los años 1490-1504, habría de desarrollar su predicamento en la sociedad española entre 1520-1534. Será, pues, la generación de las Comunidades. 

La generación de las Comunidades (formada por los nacidos entre 1475-1489) presenciará la más brillante etapa del gobierno imperial de Carlos V, y llevará -formando la mayoría numérica de la población el peso social de este reinado, aunque las grandes figuras que intervinieron en esta etapa pertenezcan, en esta generación será espectadora del sacco di Roma y del fastuoso ceremonial de la coronación del Emperador en Bolonia, momento culminante en la vida del nieto de los Reyes Católicos. 

Para Toledo fue una etapa de grandes contrastes, agridulce, amargada por la derrota de sus ideales comuneros, que propugnaban un intenso desarrollo cívico y una política ambiciosamente nacional; pero favorable en el ámbito de la cultura y no poco risueña en lo social y económico. 



Sobre los bienes de un condenado por la Inquisición BIas Pérez, cura de la iglesia parroquial de san Nicolás de Toledo, y Alfonso Ortiz, beneficiado de la misma iglesia, por sí y por los demás beneficiados, convienen con Juana Díaz, viuda de Juan de Toledo Engeños, la manera de aplicar una sentencia dada por el Juez del Fisco de Sus Altezas referente a la propiedad de unas casas que tenía el mencionado Juan de Toledo en la colación de San Nicolás, tributarias al Cura y beneficiados de esta iglesia, colindantes con otras casas de Alfonso de Toledo, odrero, y de Juan de Madrid, vidriero, y por delante a la plaza de Zocadover (sic), con cargo de 330 maravedíes de tributo perpetuo.

 "E tenyendo e poseyendo el dicho Juan de Toledo Engeños las dichas casas ... fue preso por el delito de la herética pravedad y fueron sequestrados todos sus bienes e después fue declarado e condenado por razón del dicho delito D. Figura como acreedor del difunto, su yerno Antonio Alvarez, lencero. 

Este documento es del año 1520 '.

 Un documento del comendador Lope Conchillos

 Durante muchos años vivió en Toledo y fue regidor de su Ayuntamiento el antiguo secretario del rey don Fernando el Católico y de la princesa doña Juana, Lope Conchillos, comendador de Monreal en la Orden de Santiago. 

Este documento, que copiamos parcialmente, es del año 1520 '. 

Parece autógrafo del mismo Lope Conchillos. Su mujer, doña Maria Niño de Ribera, fue señora de Noez, y ambos fueron bisabuelos del Conde-Duque de Olivares. Esta escritura de poder dice así: 

"Sepan quantos esta carta de poder vieren commo yo Lope Con chillas comendador de Monrreal Regidor e VO de la muy noble e muy leal cibdad de Toledo, e yo doña Maria Niño de Ribera, su muger, con su 1igencia, que le pedi e pido para en uno con él otorgar lo que de yuso dirá; y yo 1. A.H.P.T., lib. 1317, fol. 356. 2. A.H.P.T .• lib. 1317, fol. 161. 156 - el dicho Lope Conchillos otorgo que doy la dicha mi ligencia a vos la dicha dona Maria Niño de rribera, mi muger, para que en una conmigo podades hazer e otorgar esta carta e lo en ella contenido, e plázeme dello e no lo contradiré so obligación de mis bienes. 

Por ende, nos los dhos. Lope Conchillos e doña María Niño de Ribera, su muger, otorgamos e conogemos que damos e otorgamos todo nuestro poder conplido, libre, llenero, bastante, segund que lo nos avernos e tenemos e segund que mejor e más conplidamente lo podemos e devemos dar e otorgar de derecho, a vos el honrrado Hernand Vázquez, jurado de sta dicha cibdad de Toledo, e a vos po, Ximénez de Ludeña, su cuñado, e a cada uno e qual quier de vos por sy yn solidum, que estays absente, especialmente para que por nos y en nuestro nonbre e para vos otros mismos podades demandar, regebir e cobrar los sesenta e quatro mili mrs. de juro de heredad, que nos otros tenemos sytuados por carta e previlegio en 9iertos lugares del partido de la ciudad de Cuenca y Huete, en la manera siguiente: en Frexneda de la Syerra, tres mili mrs. en Alcantud, 9incO mili mrs. .. .......



Un compromiso del hidalgo toledano Antolínez, sobre bienes de su esposa. iij U vU Sobre el linaje toledano de los Unez he publicado recientemente unas notas genealógicas en el Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. 

Doy a conocer ahora una escritura de fecha 3 de marzo de 1520 referente al primer Antolínez que aparecía en el esquema genealógico que acompaña a dichas notas, padre de un regidor de la ciudad y de BIas Unez, un hidalgo culto y muy conocido en el Toledo de la época de Carlos V. 

De este documento fueron testigos el venerable Francisco de Vargas, capellán de la Capilla de Reyes Nuevos, el jurado Pedro Ruiz de Vargas y otro vecino de Toledo llamado Andrés de Flores.

((Compromiso. Sepan quantos esta carta vieren como yo Luys de Villalta, escrivano público de la muy noble e muy leal cibdad de Toledo, por mí e en nonbre de Catalina Díaz, su muger, a la qual e por la qual me obligo de la haser estar e pasar por lo de yuso qdo. so la pena de yuso q[onteni]da, e yo Antonlines, por mí e en nombre de Isabel Sánchez mi muger, a la qual e por la qual me obligo de la haser estar e pasar por lo de yuso qdo. so la pena de yuso qda., e yo Andrés Sanches, mercadero, todos V's. de la dicha J. AJi.P.T., lib. 1317, fol. 194. - 157 Cibdad de TO. asy como hijo e hijas e herederos de Antona Rodrigues, muger que fue de Mateo Sanches, def'., que Dios aya, nos todos tres las dichas partes, otorgamos que por quanto entre nos se esperan ser pleytos e diferencias sobre razón del aprescio e partición e adjudicación de los bienes de la dicha Antona Ros. e de lo que cada uno de nos las dichas partes deve traer a colaCión e partición, e sobre en que y como e de que manera cada una de las dichas partes deve ser dado e adjudicado lo que le perteneCe en los e de los dichos bienes por razón de las dichas legítimas o en otra manera, e sobre que yo, el dicho Andrés Sanches, pido a vos los dichos herederos lo que vos pertenece apagar commo herederos del dicho Mateo Sanches del tributo que acrecenté en unas casas que por la partición me cupieron e son en esta cibdad en la collación de Santiuste, a la Tripería, e sobre las costas que he hecho o espero haser para el saneamiento de las dichas casas e sobre todo lo suso dicho e sobre cada cosa dello e de lo dello dependiente, anexo e conexo, en qual queir manera.
Por ende, por bien de paz y concordia entre nosotros, otorgamos que lo dexamos e conprometemos en mannos de los señores 1igenciados Juan Falcón e Franco, Lopes de Ubeda, de amos a dos juntamente, e non del uno syn el otro, para que lo vean, libren e determinen.

 Anton Linez.~ Andres / Sanches.~Luys de VOlta.
~EI licenrciado / Falcon.~EI Licenciado/ de ubeda •.


MISCELANEA TOLEDANA (1520 - 1534) 
José-Carlos G6mez-Menor 
https://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0014_07.pdf

lunes, 10 de diciembre de 2018

Gargantilla, Toledo

Resultado de imagen de gargantilla toledo mapaEs uno de los pueblos fundado por mozárabes cordobeses huidos de Al-Andalus, que encontraron refugio en La Jara. 

Éstos obtuvieron licencia de Talavera para colonizar y fundar pueblos en este territorio, no lejano de Sevilleja

Se conoce pocos detalles respecto de estas fundaciones. 

Al norte a un kilómetro y medio de Sevilleja, baja de la Cumbre Alta una garganta llamada Cordobilla, en sus márgenes se fundó una aldea llamada La Cordobilla. 

En los lusitanos predomina la raza Celta, y en concreto en la zona de Gargantilla se asientan los vetones, siglo V a. de Cristo, de ellos son los típicos cerramientos del ganado con paredes de piedra superpuestas y también los chozos.

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La primera mención de Gargantilla en la Historia reciente, comienza cuando España se encuentra dividida en dos reinos: Cartilla y León. 


Hacia el S.XIII con la invasión y derrota de los almohades la aldea fue liberada y repoblada pasando a llamarse desde entonces Gargantilla. 

La base económica fue una antigua posada de colmenas.

Publicado por Litos.NET
http://vivelajara.blogspot.com/2014/10/gargantilla.html#.XA5FJnRKiM9

domingo, 9 de diciembre de 2018

La Subasta del Ramo de Marrupe (Toledo)

LA SUBASTA DEL RAMO DE MARRUPE (TOLEDO)

Resultado de imagen de Marrupe (Toledo) mapa











Muchos son los pueblos que el 24 de agosto dedican sus fiestas a San Bartolomé Apóstol. 

Es el caso del pequeño pueblo de Marrupe, en la comarca de la Sierra de San Vicente, en la provincia de Toledo.

Hasta allí acudí para conocer de cerca la tradición de la "Subasta del Ramo", una de sus mayores señas de identidad.



El papel protagonista lo ostentan los mayordomos y mayordomas, que son los encargados de la organización de las fiestas en honor al patrón de Marrupe y que son elegidos cada año. 

Ellos son quienes visten el ramo, que supone el elemento más característico de la fiesta. 


























Se trata de una gran rama de árbol que se sustenta en unas andas o parihuelas de hierro y que se engalana a base de roscas de pan, ramos de albahaca, racimos de uvas, ciruelas, peras, manzanas, banderas, cintas y el tradicional plato de cerámica talaverana. 

El ramo preside la misa en honor a San Bartolomé, y a su término es sacado a la puerta de la iglesia donde tiene lugar la subasta.

Este es uno de los momentos más esperados. Uno de los mayordomos convoca a los asistentes con una campanilla y da comienzo la tradicional puja, que se caracteriza por hacerse como antaño, es decir, en celemines (antigua medida agraria). 

Me contaba Paco, uno de los mayordomos de este año, que antiguamente se pagaba la equivalencia de los celemines ofrecidos en el dinero correspondiente. 


























Es en ese momento cuando salen electos los mayordomos para la fiesta del año siguiente, privilegio que recae en quien o quienes pujen la cantidad más elevada. 

Una vez rematada la subasta, se traslada el ramo a la puerta del ayuntamiento donde se reparten las roscas y los frutos entre los vecinos de Marrupe. Me decían que antes se repartían las roscas casa por casa, una por cabeza, pero desde hace algunos años se optó por repartirlas en la plaza, a las puertas de la casa consistorial.



Una tradición que se remonta a muchos siglos atrás y que podemos relacionar con un acto de agradecimiento a San Bartolomé por los frutos obtenidos y las cosechas abundantes. 


























Podríamos incluso volver la mirada a tiempos más remotos, y pensar en la posibilidad de encontrarnos ante un antiguo rito agrario de origen pagano de agradecimiento a la tierra que, con la llegada del cristianismo, pudo experimentar el sincretismo que encontramos en otras muchas fiestas de rasgos similares.



Publicado por Objetivo Tradición en 13:07
http://objetivotradicion.blogspot.com/2018/08/la-subasta-del-ramo-de-marrupe-toledo.html

viernes, 7 de diciembre de 2018

La Población de Toledo en 1569

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Según el censo, Toledo tenía, en 1569, 6.840 casas habitadas por 12.248 vecinos. 

El documento suma 51.181 habitantes, de los cuales 17.877 eran hombres, 27.221 mujeres y 6.083 niños. A esta cifra pueden añadirse 921 clérigos y 1.668 religiosos, para llegar a un total de 53.770 personas. 

Determinar el grado de exactitud de estas cifras es una cuestión abierta. Con toda probabilidad los forasteros y otras personas que residían en Toledo -ladrones, mendigos, prostitutas, esclavos- no fueron incluidos en el censo. 

Por otro lado, tales cifras son coherentes con las proporcionadas por otros padrones del siglo XVI, particularmente con los de 1561 y 1571 . 


Se han excluido de esta tabla las cifras de población de 1574 analizadas por Julián Montemayor, «Tolède en 1639», Mélanges de la Casa de Velázquez, XVIII (1982), pp. 138-139· 

Esas cifras proceden de un documento (Archivo General de Simancas. Exp. Hac. 185, fol. 440v) que incluye el número de vecinos residente en cada parroquia. 

Sin embargo el documento mismo no tiene fecha y sus cifras, con excepción de errores mínimos en el clero, se corresponden casi exactamente con las del censo de 1569, similitud que sugiere que ese recuento es una simple copia del de 15699 · 

Agradezco a Linda Martz el haberme proporcionado una xerocopia de este documento concreto. Aunque el nuevo censo apenas cambia nuestro conocimiento de la trayectoria general de la población de Toledo, confirma la hipótesis de que la pérdida de la Corte en beneficio de Madrid en 1561 tuvo poca influencia en el declive demográfico de la ciudad. 

Entre 1561 y 1569 la población de sus 26 parroquias latinas aumentó de 11.254 a 12.060 vecinos, una ganancia neta del 7 por ciento en ocho años, o, lo que es igual, un incremento de sólo un 1 por ciento anual. Este ritmo se mantuvo durante otros dos años, tal y como parecen sugerir las cifras del censo de 1571. 

Lo que ocurrió a partir de este momento es mera conjetura, pero la decisión de Felipe II de triplicar el montante de la alcabala en 1574, un aumento que resultó demoledor para una economía de base comercial y artesana como era la de Toledo, fue aparentemente el catalizador del inicio de una larga espiral de declive de la población de la ciudad10 . 

El censo de 1569 es también importante en la medida en que demuestra que el crecimiento demográfico de Toledo durante los años sesenta del siglo XVI no fue ni universal ni uniforme. 

Algunas parroquias,  crecieron mucho más rápidamente que otras, siendo las ganancias mayores —de casi un 60 por ciento— las de la de San Miguel, un distrito de perfil social heterogéneo situado al sur del alcázar real. Mientras tanto, otras parroquias de la ciudad, sobre todo la relativamente pobre y periférica parroquia de Santiago, al norte de la ciudad, perdía población, aunque por razones que están todavía por determinar.

 ¿Eran estos cambios el resultado de variaciones en las alternativas de inmigración y emigración? ¿O se trataba simplemente de desplazamientos internos de la población de unas parroquias a otras? 

Richard L. Kagan Johns Hopkins University
file:///D:/Documentos/Downloads/4682-15517-1-PB.pdf

jueves, 6 de diciembre de 2018

'El Maragato': 250 años del nacimiento del bandolero cuya captura inmortalizó Goya

Andiñuela de Somoza vio nacer a Pedro Piñero de la Rodera, carbonero convertido en uno de los asaltantes de caminos más temido de la época


Pedro Piñero de la Rodera, hijo de Juan y María, nacido el 6 de julio de 1768 en la localidad leonesa de Andiñuela de Somoza, fue un modesto carbonero que residía en Talayuela, cerca de Plasencia (Cáceres) hasta que en 1799 -quizá empujado por la mala situación económica a la que acompañó el bajo precio de las armas y la escasa eficacia de las fuerzas de seguridad- se sumó al fenómeno del bandolerismo y se convirtió en uno de los asaltantes de caminos más temidos de la época.


Casado con Francisca Trexo, con quien tuvo tres hijos, pasó de ser un modesto padre de familia llegado a tierras extremeñas como ayudante de arriero a 'echarse al monte' para fundar una banda de maleantes y cometer «toda clase de fechorías, desmanes, robos y atropellos, siempre pertrechados con armas de fuego, arcabuces, pistolas y cuchillos» para hacerse con caballerías, joyas, vestimentas y dinero.

Así se explica en un estudio al respecto del cronista oficial de la villa de Leganés (Madrid) y vicepresidente de la Real Asociación de Cronistas Oficiales de España (Raeco), Juan Antonio Alonso Resalt, quien cita a Serafín Tapia como experto en el marco histórico en el que vivió el que describe como el «terrible, hábil y temido» bandolero llamado Pedro y apodado 'El Maragato'.

Las sierras abulenses y las limítrofes de Toledo y Extremadura se convirtieron en los escenarios de las acciones delictivas de este leonés que se refugiaba en una cueva que fue bautizada como 'del Maragato' y que mantiene desde entonces su nombre.

La gruta está situada «en el camino que comunica el valle Ambles con las Cinco Villa abulenses, y en término cepedeño; un estrecho paso labrado por el río de la Mora que, presidido por un impresionante roquedo, controla el que fuera importante paso de comunicaciones», tal y como lo detalla el historiador Dámaso Barranco Moreno.

Le acompañaban en sus ataques, entre otros muchos, un tal Lorenzo Almanza, 'El Estudiante' y Martín Rodríguez, alias 'el Martinillo', con quienes 'El Maragato' no dudó -en el momento en el que decidió abandonar la vida de delincuente- en presentarse en el palacio de El Escorial para solicitar clemencia al rey Carlos IV. 'El Maragato' y 'El Martinillo', recogen las crónicas, fueron condenados a horca y descuartizamiento, y Almanza a 200 azotes y diez años de presidio. 

Pero no fueron ejecutados porque el monarca ordenó conmutar la pena de los dos primeros por 200 azotes, paso bajo la horca (para recordar que estuvieron a punto de morir en ella), y destino a diez años de trabajos forzados en el arsenal de Cartagena.

Transcurridos tres años, el afamado bandido consiguió escapar de su cautiverio y retomó su faceta de asaltante, cuyo destino quedó marcado mientras cometía un asalto en una venta próxima a Oropesa (Toledo), donde un fraile vasco, fray Pedro de Zaldivia -Pedro Argaia Mendizábal-, logró arrebatarle al arma, dispararle y reducirle. 

En ese momento comenzóel principio del fin de su vida y el inicio de su inmortalidad, a través de los pinceles de Goya.

Trasladado a Madrid, Pedro Piñero de la Rodera, 'El Maragato' fue nuevamente condenado a la horca y a ser descuartizado y repartidos sus pedazos. Esta vez se cumplió el implacable castigo -el fraile intentó en vano su indulto- pero los restos mortales recibieron finalmente cristiana sepultura.

 La hazaña del religioso al apresar al bandido fue divulgada en los escritos de la época y el rey le otorgó una renta vitalicia.

La captura

La secuencia del prendimiento tuvo el inusual destino de ser elegido por Goya como protagonista de un conjunto de pequeños cuadros en los que el genial Francisco de Goya y Lucientes reflejó lo ocurrido en esa venta donde 'el Maragato' concluyó su trayectoria de bandolero. 

Se da por hecho que el pintor fue conocedor de las andanzas que plasmó en consonancia con su interés por los temas populares cuya cara más cruda representó en esta serie que precede a sus obras directamente vinculadas con la Guerra de la Independencia.

En pequeñas pinturas sobre tabla; un conjunto calificado por alguno como precursor del cómic y por otros como precedente de los guiones gráficos de cine ('storyboard'), el artista de Fuendetodos (Zaragoza) dejó testimonio perenne de unos acontecimientos que fueron narrados en un folletín publicado en Madrid en un legado pictórico que ahora forma parte de los fondos de la importante colección de pinturas y esculturas europeas del Art Institute of Chicago (Illinois, Estados Unidos).


Ese recinto alberga entre sus más de 3.500 piezas la serie denominada 'La captura del bandido Maragato por fray Pedro de Zaldivia', obra que, según explica la Fundación Goya Aragón, el pintor conservó y que tras la muerte de su esposa Josefa Bayeu se adjudicó a Javier Goya. 

El 7 de marzo de 1861 fue puesta en venta la colección Laffite, de Madrid, a la que pertenecían los cuadros, en el Hotel Drouot de París (lote 34), pero quedaron sin vender hasta 1911. Julius Böhler, de Munich, fue quien las adquirió y hacia 1928 ya formaban parte de la colección de Martin A. Ryerson, de Chicago, quien las donó a su actual sede en 1933.

En el cine

El director de cine leonés Luis Miguel Alonso Guadalupe dedicó al afamado bandolero y a la serie de cuadros de Goya el cortometraje -subvencionado por la Junta dentro del Proyecto Leader Montañas del Teleno- 'El bandido Maragato', rodado en la localidad de Santiagomillas, que presenta tanto el episodio de la captura como lo ocurrido con el condenado y finalmente ejecutado Pedro Piñero de la Rodera.

Cueva del Maragato

El nombre el bandolero se perpetúa también en La cueva del Maragato, que se encuentra en la carretera N-502, que une Ávila con Arenas de San Pedro.

Un cartel identificativo informa de su presencia. La cavidad tiene un acceso al que se accede por un corto pasillo y su ubicación permitía al malhechor vigilar las caravanas y a las autoridades que le perseguían. 

El historiador Emilio Rodríguez Almeida cuestiona que Pedro Piñero fuese quien le diera nombre y atribuye la denominación a que el refugio se encontraba al margen de la Calzada -Gran Cañada- Leonesa o Maragata

ELENA F. GORDÓN
Sábado, 30 junio 2018, 11:58
https://www.leonoticias.com/comarcas/maragato-anos-nacimiento-20180630115653-nt.html

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Baltasar de Mendoza, un Inquisidor General oriundo de Santa Olalla

Escudo de la "Santa Inquisición"

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Baltasar de Mendoza y Sandoval (Madrid, 1652 - Segovia, 1727) fue un religioso que ocupó diversos puestos de relevancia eclesiástica y política durante la Guerra de Sucesión Española. Baltasar de Mendoza y Gómez de Sandoval, era hijo de los condes de Orgaz Baltasar de Mendoza y Mendoza (Santa Olalla, 1622) y María Gómez de Sandoval y Rojas (Arganda) hija de los duques de Lerma. 

Al menos dos de sus hermanos mayores nacieron en Santa Olalla: Esteban de Mendoza (Santa Olalla, 1645) y José de Mendoza (Santa Olalla, 1648) futuro conde de Orgaz y señor de Santa Olalla.

Estudió en el colegio de San Bartolomé el Viejo en la Universidad de Salamanca, donde entró el 23 de julio de 1673. Inició su carrera eclesiástica como capellán mayor del colegio de San Bartolomé, donde había sido colegial; en el 1679 fue nombrado oidor de la Chancillería de Granada; y desde el 18 de diciembre de 1681, habiéndole sido concedido el hábito de la orden de Calatrava, fue promovido por el rey Carlos II al Consejo de Órdenes. 


Dentro de la orden de Calatrava fue comendador de Lopera. En 1690 el rey le nombró como uno de sus sumilleres de cortina y oratorio, en 1699 le presento para el obispado de Ávila, cargo al que no llegó a acceder y en el que rivalizo con su eterno enemigo, el confesor del rey, fray Froilán Díaz. 

En 1699 fue finalmente nombrado obispo de Segovia, cargo que ostentó hasta su muerte en 1727. También desde el 3 de octubre de 1699 es Inquisidor General por bula de Inocencio XII, el más alto puesto del Santo Oficio. Y tras la muerte del rey sin descendencia en noviembre de 1700, fue miembro de la junta de gobierno del reino hasta la llegada del sucesor al trono. 

Sus maneras dictatoriales al frente del Consejo de la Suprema Inquisición y su extralimitación al crear empleos y otorgar prebendas en perjuicio de la hacienda del Santo Oficio le canjearon numerosas enemistades.

Fue muy famosa su participación en el proceso que la Inquisición siguió contra el religioso dominico fray Froilán Díaz de Llanos (León, S.XVII - Madrid, 1709), confesor del rey Carlos II. El religioso fue perseguido en un proceso lleno de arbitrariedades por haber dirigido los exorcismos destinados a liberar al rey de los hechizos bajo los que supuestamente se hallaba, los exorcismos se llevaron a cabo entre 1698 y 1699 bajo la supervisión del inquisidor general Juan Tomás de Rocabertí. 

A través de la correspondencia mantenida con Antonio Álvarez Argüelles, antiguo compañero de Díaz residente en Asturias que en esos tiempos llevaba a cabo un exorcismo sobre tres monjas supuestamente endemoniadas, Díaz y Rocabertí interrogaron a los demonios, los cuales declararon que Carlos II era efectivamente víctima de un maleficio del cual eran responsables importantes personalidades de la corte, entre ellas la reina Mariana de Neoburgo y el valido del rey Manuel Joaquín Álvarez de Toledo, conde de Oropesa.

Durante la Guerra de Sucesión fueron conocidas sus simpatías políticas hacia la facción del Archiduque Carlos. En 1701 el nuevo rey Felipe V decreta su relevo en el puesto de inquisidor general, relevo que fue postergado por un conflicto de competencias entre la corte de Madrid y la Santa Sede, y por las ausencias del rey Felipe durante la guerra, el relevo no se hizo efectivo hasta 1705. 

Juró en 1706 en Madrid al Archiduque Carlos perdedor de la pugna, y fue luego confinado por Felipe V en Segovia y después en Pamplona. 

Baltasar apeló al Papa en Roma, lo que junto con el apoyo del Papa al Archiduque Carlos hizo que Felipe V rompiera relaciones con Roma en 1709. Al año siguiente Baltasar de Mendoza fue acusado de traición y desterrado por su apoyo a la facción del Archiduque, marchó a Aviñón (Francia) hasta 1713, cuando le fue permitido regresar para ocuparse nuevamente del obispado de Segovia.

La familia del obispo también simpatizó con el bando perdedor del Archiduque Carlos. A su sobrino el conde de Orgaz, don Agustín de Mendoza y Trelles, le fueron secuestrados por el rey sus señoríos de Orgaz y Santa Olalla, que no fueron devueltos hasta su muerte y en la persona de su hermana y heredera. El documento firmado en la toma de posesión el 19 de noviembre de 1712, decía: "toda esta jurisdicción alta y baja en mero y mixto imperio desde la hoja de árbol hasta la piedra del río". 

 Pero no logró suceder a su hermano en los estados de la Prestamería Mayor de Vizcaya, la Ribera de Santa Cruz del Campezo, Nanclares, Olivari, Fontecha y otras de Tierra Llana y Merindad de Durango. El monarca escribía al respecto: "cuyo secuestro queremos que subsista respecto de haberse obtenido por merced regia por los ascendientes del mismo don Agustín y por haber llegado el Caso de la reversión a nuestra corona por el delito cometido".

Falleció en la villa de Mojados (Valladolid) en su obispado de Segovia el 4 de noviembre de 1727 siendo el obispo decano de los españoles.

Pocos datos tenemos de su relación con Santa Olalla. Solo sabemos que donó al Convento franciscano de San Juan Bautista una pequeña pero bella imagen “de las más perfectas y agradables que puede sacar el arte”. 


 Imagen que debía ser de gran devoción pues se creó para ella una capilla lujosamente adornada, levantada por suscripción popular a iniciativa de fray Francisco de Lillo, que se enterró en ella al poco de terminarse la obra cuando falleció en 1743.

http://eulaliense.blogspot.com/2016/01/baltasar-de-mendoza-un-inquisidor.html

martes, 4 de diciembre de 2018

Castrola, el Bandolero mas famoso de los Montes de Toledo

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Isidoro Juárez Navarro, hijo de Castor (de ahí el mote de Castrola) y de Ascensión, nació el 5 de abril de 1851 en Villarrubia de los Ojos, comenzó sus fechorías con 19 años robando aceite de un molino, siendo condenado junto a otros compañeros y sentenciado a 2 años y 4 meses de cárcel, que cumplió en la prisión de Alcalá de Henares.

Mientras tanto tenía que cumplir el servicio militar, pero al estar recluído, tenía que ingresar a la salida. 

Alegó ser hijo de padre pobre y enfermo al que tenía que mantener. Pero no le hicieron caso y le mandaron a África. Pero intentó huir, acabando el suceso con los huesos de Isidoro en el calabozo.

Pero cuando sale y esperando partir hacia Ceuta, el padre lo ayuda a escaparse, caminando por los campos, ocupando la cueva que lleva su nombre, en el término de Madridejos, a unos 12 km de su pueblo natal. 

El padre, miembro de las milicias antifacciosas (así se llamaban grupos de civiles armados en contra de los bandoleros), la frase que más le repite es "No eres hombre si no te tiras a la sierra". 



Así el 6 de agosto de 1873 comienza la leyenda del bandolero "Castrola"; el cual ocupó la cueva durante ocho años, y cuentan que dejó oculto un tesoro en los alrededores. 

Encontró la muerte en 1881, en la localidad de Urda, en el sitio denominado El Puerto de la Gineta, junto a la Cañada Real Soriana y muy cerca del valle de La Galana.

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A 8 km de distancia en línea recta a la cueva. 

Este bandolero fue calificado como la "alimaña más terrible de los Montes de Toledo"; y se decía que infundía terror a sus propios compañeros (de hecho asesinó a tres de ellos: 

Juan Barajas, el Mamón y el Farruco). Incluso en una ocasión obligó a unos segadores a consumir su almuerzo sobre los cadáveres de los camaradas, tendidos momentos antes a sus pies. 

Todavía se puede escuchar el Romance de los Montes o del Castrolas; un recuerdo popular que contaba como el bandolero había permanecido colgado boca abajo en la verja del Cristo desde por la mañana hasta el atardecer, en una actitud tan cómica que todos los habitantes de Urda, chicos y grandes, se echaban a reír, poniendo así una cruel moraleja a la sanguinaria biografía.



https://www.youtube.com/watch?v=S-RDjxrvo5c

lunes, 3 de diciembre de 2018

Claudio Coello en la Calzada de Oropesa

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Detalle de una de las pinturas laterales del retablo de La Calzada, obra de Claudio Coello

Las pinturas del hermoso retablo mayor de la iglesia parroquial de La Calzada de Oropesa y del que hablaremos otro día son en principio encargadas al pintor madrileño José Jiménez Donoso, pintor que colaboró con Claudio Coello, pero que no llega a realizar este trabajo por resultar demasiado caro para las arcas de la parroquia, por lo que se encargan las pinturas a Simón Vicente, pintor toledano que ajusta los lienzos en un precio menor.

A este artista se atribuían las pinturas del retablo hasta que el restaurador Luciano Gutiérrez descubrió durante la limpieza de los lienzos la autoría de Claudio Coello, como se contaba en el diario “El País” el 19 de marzo de 1986:

“Un fugaz escalofrío recorrió, a comienzos de este año, el cuerpo del restaurador toledano Luciano Gutiérrez. Desde un andamio de 16 metros de altura y con evidente peligro para su integridad física descubrió una inscripción latina que rezaba: “Claudius Acoello pigtor rexis faciebat 1691”. 


Era sin duda la prueba que determinaba que los tres óleos de la parte superior del retablo de la iglesia de la Asunción de Calzada de Oropesa (Toledo) pertenecen al pintor barroco Claudio Coello, discípulo de Ricci, y no a otro artista toledano, como se creía hasta entonces.

“Nunca dudé”, cuenta Luciano Gutiérrez -quien ayudara hace unas semanas a John Brealey en la limpieza de El Expolio de El Greco en la catedral de Toledo-, “que la obra pertenecía a un gran pintor”, porque “vi desde el principio que era maravillosa”.

 Tras casi 300 años ocultos bajo el polvo, el restaurador y escultor Luciano Gutiérrez descubrió a comienzos de este año que los tres cuadros que forman el tríptico del retablo del altar mayor de la iglesia de Calzada de Oropesa pertenecen a Claudio Coello. 

En la parte superior de este retablo, de finales del siglo XVII, donde la pintura se amplía hasta entrar en uno de los ábsides del templo, se pueden apreciar tres óleos. 

El central, La coronación de la Virgen, tiene una dimensiones de 4,5 por 3,20 metros, y los otros dos, de 4,67 por 1,86, recogen La gloria de los ángeles, que festejan esta coronación.

Retablo central de José Jiménez Donoso en la iglesia de La Calzada

Gerardo Ortega, cura párroco de Calzada de Oropesa, ha explicado a este periódico que la razón por la que el pintor pudo realizar esta obra dos años antes de su muerte estaría en que en 1685 el conde de Oropesa, Manuel Joaquín Álvarez de Toledo, fue nombrado valido de Carlos II. 

Dos años antes, en 1683, Claudio Coello comenzó a trabajar para la Corte del Rey en Madrid .

Ésta es la interpretación que los expertos dan para explicar la vinculación del artista con el pequeño pueblo, en el límite con la provincia de Cáceres y con apenas 1.000 habitantes

Detalle de otra de las pinturas laterales del retablo mayor obra de Claudio Coello

Archivo parroquial

En principio se consideraba que los tres lienzos pertenecían a un pintor toledano, Simón Vicente, al encontrarse en el archivo parroquial con fecha de 1687 una carta del obispado de Ávila -diócesis a la que pertenecía entonces la localidad- por la que se le recomendaba al párroco el encargo de unas pinturas para el retablo de la iglesia del pueblo. 


En la carta se nombra como posibles autores de las pinturas a José Donoso y a Simón Vicente, éste último “maestro de pintura de Toledo que lo hará por menos cantidad”, señala Gerardo Ortega citando los documentos.

Lo cierto es que el encargo no le resultó barato a sus patrocinadores, porque ya en el siglo XVII el tallado y el dorado del retablo en oro de 23 kilates costó 17.000 ducados-oro.

Pero en el retablo de la iglesia parroquial, de estilo herreriano, desafecta al culto desde el final de la contienda civil hasta la década de los cincuenta, alberga en su parte central una pintura del artista nacido en Calzada de Oropesa Nicolás Soria, el mismo que tallara la cruz de los Caídos.

Los estudiosos no descartan que esta pintura central, La Asunción, que sustituye otra anterior que ocupaba el mismo lugar, fuera pintada también por Coello, al ser precisamente la Asunción la que da nombre a la parroquia. Este primer lienzo de cinco por tres metros fue destruido durante la guerra civil. Para ocupar su espacio, Nicolás Soria pintó otro de las mismas dimensiones.

Después de dos meses de trabajo, tres manos de limpieza y otras tres para revitalizar la pintura ha necesitado Gutiérrez para que las tonalidades primitivas de los lienzos afloraran. Precisamente y después de todo este trabajo el restaurador halló la inscripción latina prueba de la autenticidad de los cuadros.

Además, se ha tenido que tensar y retelar la parte derecha del tríptico, desprendido del bastidor en su parte derecha. Los gastos de restauración del retablo, el arreglo de los ventanales de la iglesia y el acondicionamiento de un crucifijo tallado en madera del siglo XVII han sido costeados entre el arzobispado de Toledo, la propia parroquia de Calzada y las donaciones de los fieles del pueblo”.


http://lamejortierradecastilla.com/los-claudio-coello-de-la-calzada/#more-557

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