domingo, 18 de febrero de 2018

Toledo, una visita al pasado

En el camino de regreso disfrutamos de una vista magnífica. Todo el cielo ante nosotros se encontraba cubierto de una masa negra de nubes tormentosas como sólo los climas tropicales suelen exhibir. 

El viento soplaba furiosamente hacia el valle arrastrando y agitando en el aire vastas nubes de polvo a ambos lados de la ciudad, cargada con el olor de la tierra mojada por la lluvia recién caída. Recortada contra las nubes, y debatiéndose entre la oscuridad y los rayos del sol poniente detrás nuestro, veíamos la blanca línea de la ciudad desde la Puerta de Bisagra, pasando por la Casa de Locos, hasta las ruinas que coronan las orillas del Tajo; se veían palacios sobre palacios, y destacando por encima de todo, estaba la destellante Catedral sobre la cima de la roca, con el poderoso Alcázar en el fondo. Sólo con esta vista nos hubiéramos sentido recompensados por la visita.



(...) Fue una visita al pasado, el pasado aún vivo, perdido su vigor pero todavía existente. Toledo es afortunada entre la mayor parte de las ciudades por preservar reliquias de las varias fases de la civilizaciñón en la Península (...) Quien no ha visto Toledo, no ha visto España.

James Johnston Pettigrew. "Notes on Spain and the Spaniards, in the Summer of 1859"









http://miratoledo.blogspot.com.es/2018/01/una-visita-al-pasado.html

sábado, 17 de febrero de 2018

Desaparación y muerte del golfillo «Llaudí» en 1924


Molino de Romayla, a la izquierda de la imagen, dónde fue encontrado el cadáver de Llaudí (Foto, Thomas. Archivo Municipal de Toledo)

ESBOZOS PARA UNA CRÓNICA NEGRA DE ANTAÑO (XXIV)

Tras dispararle en las laderas del Arroyo de la Degollada, Saturnino Torres confesó que se marchó a su casa dejando el cadáver allí tirado; de madrugada regresó, bajó al río, le ató una piedra a la cintura y lo arrojó al río



El día dos de enero de 1924, Quiterio Llaudí Urbán, de veinte años de edad, salió de su casa ubicada en la plaza de San Justo, de Toledo, para dirigirse a cazar en la dehesa de «La Sisla». Iba armado con una escopeta, si bien el perro que solía ir con él, se negó a acompañarle. Sus hermanas, Clementa y Margarita, interpretaron la actitud del animal como un mal presagio, recomendándole que no fuese a aquella finca. No les hizo caso. Y bien que debió lamentarlo, porque ya no volvieron a verle con vida.

Desde jovencito Quiterio se convirtió en personaje conocido de la comisaría y agentes de policía toledana, formando parte de una banda de «golfillos» que con frecuencia eran citados en los periódicos de la época por sus fechorías. En 1915, cuando contaba dieciséis años ya fue multado por blasfemo. 

Cuatro años después, en agosto de 1928, fue detenido por haber protagonizado una gran pelea en el Paseo de Miradero junto a otros compañeros de la calle: Gregorio Morales «Penales», Gerardo Villasante, Honorato Martín «Callando», Antonio Mora «El Trompi», Ángel Palazón y Alfredo Galán «El Demonio». No pasaría mucho tiempo hasta que este último y Llaudí diesen con sus huesos en la cárcel provincial, tras ser detenidos a requerimiento del juzgado de instrucción toledano.Barranco del Arroyo de la Degollada, en cuyas cercanías tuvo lugar el fatal encuentro entre Quiterio Llaudí y Saturnino Torres (Foto, Aldus)

En la primavera del año siguiente, Quiterio y sus amigos se vieron involucrados en la investigación policial encaminada a aclarar el asesinato de un gañán en el tejar de «La Margara» ubicado en el Paseo de la Rosa. En abril de 1920 apareció en el mismo el cuerpo sin vida de Florentino Páramo Domínguez, natural y vecino de Sonseca. Tenía la cabeza magullada por una gran piedra y el cadáver se encontró semicubierto con unos haces de espadaña.


La noche en que se cometió el crimen, Quiterio y sus amigos dormían en otras dependencias del tejar. Declaró Llaudí que sobre las cuatro de la madrugada escuchó varios golpes secos provenientes del interior de un porche. Poco después uno de sus colegas oyó remover las gavillas de espadaña que allí se conservaban. A las cuatro y media de la madrugada, el sereno municipal hizo su ronda por el tejar, expulsando de allí a los muchachos, ya que algunos de ellos estaban fumando sobre los montones de leña almacenados.

Trascurridos unos días desde que Quiterio salió de casa para ir a cazar a «La Sisla», palacio y dehesas propiedad en aquellos momentos de la condesa de Arcentales, comenzó a extenderse la sospecha de que tal incidente pudiera estar relacionado con la enemistad que mantenía con un guarda de la misma, Saturnino Torres, quien anteriormente había trabajado en la finca de «Mazarrazín», donde sostuvieron una disputa al ser descubiertos Llaudí y sus amigos cazando furtivamente.



Saturnino fue detenido e interrogado por la policía. Declaró que la tarde del dos de enero vio de lejos, por las cercanías del Arroyo de la Degollada, a Quiterio y que luego escuchó unos disparos, diciendo no saber nada más. Ante la falta de pruebas que lo inculpasen quedó en libertad.Estado actual de los restos del Molino de Romayla, donde hubo una fábrica de luz de “La Electricista” (Foto, Rafael del Cerro)

Sin noticias ni pistas sobre el desaparecido, el 24 de enero, Román Ariz Galindo, juez de instrucción interino de Toledo, hizo público un anuncio de búsqueda del joven Llaudí: «hijo de Venancio y de Jesusa, de 20 años de edad, natural y vecino de esta capital, de estatura más bien alta, vestido con americana negra y debajo otra de color pasa, pantalón negro con rayas blancas, gorra negra y alpargatas blancas». Así mismo, a instancias del comisario de Toledo, desde la Dirección General de la Policía se extendió orden para su búsqueda por toda España. Los esfuerzos fueron inútiles. Las semanas pasaban y nada se sabía del paradero del joven.

Dos meses después el misterio comenzó a resolverse. A las ocho y media de la noche del día 21 de marzo, operarios de la fábrica de luz de «La Electricista» ubicada en la presa de Romayla, encontraron el cadáver de un hombre retenido en la reja instalada para evitar el paso de basura a sus instalaciones. Para que la corriente no se lo llevase, sujetaron con alambre uno de sus brazos a la verja.

De inmediato, dieron aviso a la comisaría y pidieron permiso para orillar el cadáver, no fuera a desprenderse y corriese aguas abajo. Personados allí el forense, el juez, y agentes policiales no tardaron en reconocer a la víctima como Quiterio Llaudí. A su cintura tenía atada una soga de esparto, en cuyo extremo figuraban restos de unos nudos que bien podrían haber servido para lastrar el cuerpo con una piedra.

Los restos de Quiterio fueron trasladados al Cementerio, donde se descubrió la existencia de dos agujeros en el cuello, que parecían haber sido causados por arma de fuego

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Vista aérea del Palacio de la Sisla y sus dehesas, en las que prestaba servicio de guarda Saturnino Torres (Foto, Archivo Municipal de Toledo)

Conocidas estas circunstancias, agentes policiales se dirigieron a «La Sisla» para volver a tomar declaración a Saturnino Torres y otros compañeros suyos. No tardó el sospechoso en declararse autor del crimen, dictando el juez de instrucción de la capital, Cándido Julián Serna Rodríguez, auto de procesamiento y prisión sin fianza contra él.

A primeras horas de la tarde del día 25, un destacamento de la guardia civil trasladó al detenido desde la cárcel provincial a «La Sisla» para proceder a la reconstrucción del crimen. Los hechos se sucedieron en las laderas del Arroyo de la Degollada. Tras haber disparado contra Llaudí, Saturnino se marchó a su casa dejando el cadáver allí tirado. De madrugada regresó al lugar de los hechos y metió el cuerpo de su víctima en un saco. Cargando con él subió hasta un paraje conocido como «Paredes blancas» y desde allí a la Ermita del Valle, bajando luego al río. Cuando llegó a su orilla, lo extrajo del saco, le ató una piedra a la cintura y lo arrojó al fondo de las aguas. Confesó haber realizado todas estas acciones en solitario y condujo a la comisión judicial al lugar donde arrojó la escota de Quiterio, entre los molinos de Saelices y Romayla.

Mientras se realizaba esta reconstrucción, en la barriada de San Lucas y el Barco de Pasaje, multitud de vecinos iban concentrándose para ver cuanto ocurría al otro lado del río. Terminada la investigación, la muchedumbre se trasladó hasta el Puente de San Martín, esperando el regreso de Saturnino hacia la prisión del antiguo convento de Gilitos.



En prevención de incidentes, en la explanada de entrada al puente se personaron fuerzas de la guardia civil a caballo. Cuando llegó allí el automóvil con los miembros del juzgado, los concentrados lo detuvieron, obligando a sus ocupantes a bajar del mismo para comprobar que Saturnino no viajaba en él. El homicida confeso venía detrás, andando, custodiado por la Benemérita.

Al llegar al lugar, el gentío comenzó a insultarle y arrojarle piedras, pidiendo a las fuerzas del orden «que lo dejaran sólo para poder acabar con él». Para esquivar las pedradas, el detenido, que caminaba esposado y embozado con un tapabocas, procuraba refugiarse entre los caballos de los civiles, mientras estos simulaban una carga para calmar los ánimos. Sable en mano, una de las parejas de a caballo hubo de abrirse paso por el Paseo del Tránsito hasta que, finalmente, pudieron dejar a Saturnino en la cárcel provincial.

Para hacer frente a los gastos del entierro de Llaudí, su familia recurrió a aportaciones económicas de amigos y conocidos. En señal de agradecimiento, sus hermanas hicieron entrega de la lista de donantes a la redacción de «El Castellano», periódico al que, también, concedieron una entrevista.Recorte de “El Castellano” dando cuenta del hallazgo de cuerpo de Llaudí semanas después de su desaparición.

Contaban que Quiterio era bastante reservado, desconocían ellas las rencillas que habían tenido anteriormente con Saturnino. Añadían que comenzaron a presagiar lo peor a los dos días de su desaparición, ya que aunque a veces no dormía en casa, era extraño que faltase tanto tiempo. Le buscaron por ventas cercanas a la capital, preguntando en algunas prenderías por si había vendido la escopeta. También hicieron algunas gestiones en la Academia, pues en ocasiones intentaba ganar algún dinero portando equipajes de los cadetes en sus desplazamientos desde el Alcázar a la estación del tren. Terminaban sus declaraciones confiando en que la justicia impusiera al asesino de su hermano el castigo merecido.

Veintiún meses hubieron de esperar Clementa y Margarita para que en diciembre de 1925 la Audiencia Provincial condenase a Saturnino Torres a catorce años de reclusión temporal y cinco mil pesetas de indemnización. Para entonces el Ayuntamiento de Toledo había recompensado con cincuenta pesetas a Primitivo Morales Marcos y Agustín Ortega Gutiérrez, operarios de «La Electricista», por haber sacado el cadáver de Quiterio de las aguas del Tajo.

Por Enrique SÁNCHEZ LUBIÁN @eslubian
TOLEDO 13/02/2018 
http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-desaparacion-y-muerte-golfillo-llaudi-1924-201802131332_noticia.html

jueves, 15 de febrero de 2018

Tierrras de Talavera, historia de una identidad: La "Región talaverana y sus zonas de influencia"

Postal de los años 70 con el Tajo todavía limpio

Podemos en definitiva asegurar que, con grandes dificultades sobrevenidas de la marginación histórica de la ciudad, de la anacrónica división provincial y la caprichosa y perjudicial estructura autonómica condicionada por sus fronteras antinaturales.

Las Tierras de Talavera vienen manteniendo una unidad geográfica en la que se pueden apreciar varios círculos de influencia de intensidad decreciente según nos alejamos de la propia ciudad.

Llanos de Alcolea de Tajo con Gredos al fondo

El primer círculo estaría compuesto por la parte de las antiguas tierras que actualmente se incluyen en el territorio de Castilla-La Mancha.



Estarían aquí incluidas por tanto las comarcas de La Jara, salvo la parte extremeña, la Sierra de San Vicente, El Berrocal, El Alcor, la Campana de Oropesa y las cuatro Villas ribereñas del Tajo (Alcolea, Puente del Arzobispo, Valdeverdeja, El Torrico). 

Por el este, el Horcajo de Santa María, Valdepusa, que fue segregada en el siglo XIV de La Jara, y otras localidades históricamente no vinculadas a Talavera como Santa Olalla o El Casar de Escalona, Carriches, Erustes o Mesegar, entre otros, que por su proximidad están dentro del área más cercana.

Esta unión de las poblaciones del primer círculo con su cabecera es muy fuerte con una actividad comercial y administrativa intensa que se aprecia en los dos sentidos, además de una vinculación humana que hace raro que cualquier habitante de la zona no tenga familiares o propiedades en Talavera. 

Incluso se está produciendo el hecho de que por la carestía de la vivienda muchos talaveranos están comenzando a desplazarse a los pueblos más cercanos para domiciliarse en ellos.Paisaje en La Jara Alta

El segundo círculo de influencia abarca zonas que, aunque históricamente han estado unidas a otras provincias, sus condicionantes geográficos son tan significativos que por fuerza las relaciones con Talavera han de ser intensas, a pesar de que administrativamente no estén incluidas en la misma provincia ni en la misma comunidad autónoma. 

Me refiero concretamente a las poblaciones del Valle del Tiétar que para acudir a Ávila precisan pasar dos puertos muchas veces nevados y con carreteras de montaña. 

Sus habitantes acuden con muchísima frecuencia al hospital de Talavera o a la medicina privada de la ciudad de forma que las autoridades sanitarias de las dos castillas se han visto obligadas a firmar un acuerdo para que los vecinos del valle del Tiétar sean atendidos en Talavera no sólo en las urgencias.

Pocos son los que van a Ávila para adquirir equipamientos, tanto por las dificultades de comunicación como por la mayor oferta de nuestra ciudad. 

Otro vínculo importante es el que en dirección contraria se produce cuando los talaveranos adquieren su vivienda de recreo en la sierra de Gredos o simplemente utilizan sus bosques y gargantas como lugares para disfrutar el tiempo libre durante los fines de semana.El río Tajo a su paso por Aldeanueva de Barbarroya

También podemos incluir en este segundo círculo de influencia a los pueblos de la Vera Alta, es decir Madrigal, Villanueva y Valverde de la Vera, que por su proximidad geográfica tienen similares circunstancias que los pueblos del valle del Tiétar abulense.

Además, muchos de sus habitantes formaron parte de los colonos que vinieron a las vegas talaveranas para cultivar sus regadíos y es raro el “verato” que no tiene algún familiar en nuestra ciudad.

Por otra parte, las localidades jareñas que fueron incluidas arbitrariamente en la provincia de Cáceres, habiendo pertenecido geográfica e históricamente a Talavera, siguen manteniendo fuertes lazos de unión con Talavera. Me refiero a Villar del Pedroso, Valdelacasa, Peraleda de San Román, Garvín, Navatrasierra o Alía, que siguen abasteciéndose comercialmente de Talavera y mantienen estrechos vínculos humanos con sus habitantes. 

El pueblo jareño de Anchuras de los Montes, aunque esté actualmente en la provincia de Ciudad Real, debemos incluirle en el primer círculo de influencia simplemente por cuestiones geográficas evidentes.El Baldío o llanos de Velada



El tercer círculo de influencia comprende a localidades más distantes, pero que en realidad también se encuentran muy alejadas de otras ciudades de referencia, o éstas son pequeñas poblaciones con pocos servicios y escaso potencial comercial. 

Me refiero por ejemplo a los pueblos de Campo Arañuelo que, aunque tienen por capital comarcal a Navalmoral de la Mata, se desplazan a Talavera para muchas de sus transacciones, al igual que sucede con las poblaciones del valle del Río Ibor incluyendo a Guadalupe. 

Parecida circunstancia se da en los pueblos del señorío de La Puebla de Alcocer y Herrera del Duque, con los antiguos pueblos jareños de Castilblanco y Valdecaballeros, además de muchas localidades de la llamada Siberia Extremeña. 

La Vera Baja ya se encuentra más unida a Plasencia y a Navalmoral, pero mantiene una relación comercial muy fuerte con Talavera.

El embalse de Guadyerbas

Como dice Jiménez de Gregorio, el territorio de nuestra ciudad es por tanto una región, en el sentido geográfico estricto del término, ya que está formada por diferentes comarcas y subcomarcas que, aunque tienen sus pequeñas capitales de referencia como Arenas de San Pedro, Belvís de la Jara, Los Navalmorales, Castillo de Bayuela, Oropesa etc… mantienen una inequívoca unión con esa ciudad a la que ellos mismos llaman “el pozo” por considerar irónicamente que es el lugar donde van a parar los frutos económicos de todas ellas.

Talavera necesita a su comarca y los pueblos necesitan a esa ciudad cuyas calles conocen como si fueran las suyas y por eso, el día de Mondas, cuando el alcalde de Talavera se intercambia en la basílica del Prado el bastón de mando con los alcaldes de los pueblos de las Tierras de Talavera es un día sumamente simbólico, en el cual se representa la unión de todos los habitantes de la que Cervantes denominó “la mejor tierra de castilla”.El bosque mediterráneo en los montes de La Jara

http://lamejortierradecastilla.com/tierras-de-talavera-historia-de-una-identidad-6-la-region-talaverana-y-sus-circulos-de-influencia/

miércoles, 14 de febrero de 2018

Cuando un Notario fué condenado a muerte por asesinar a su tía en Villacañas


Vista área de Villacañas, en los años ochenta, localidad donde se asentó Rosario Cabezas tras la separación del magistrado Vindel y donde fue asesinada



(Foto, Colección YA-Toledo. AMT)ESBOZOS PARA UNA CRÓNICA NEGRA DE ANTAÑO (XXIII)

El 20 de noviembre de 1894 sus vecinos la oyeron gritar angustiada; cuando la Guardia Civil entró en el domicilio se encontraron un horroroso espectáculo: la infortunada señora yacía sobre la tierra del patio con una terrible cuchillada en el cuello que casi le había separado la cabeza del tronco

El trece de octubre de 1892, a los setenta y un años de edad, falleció en Sevilla el magistrado Anastasio Vindel y Palomino. Natural de la localidad conquense de Palomares del Campo y licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid, había desarrollado una intensa carrera profesional en la judicatura, con destinos en Quintanar de la Orden, Alcázar de San Juan, Soria, Murcia, Jerez de la Frontera, Jaén, La Coruña, Zamora, Zaragoza y Sevilla. Cuando murió llevaba un tiempo separado de su esposa, María del Rosario Cabezas, con quien tuvo dos hijos.

Al romperse la convivencia matrimonial, ella fijó su residencia en Villacañas. Salvo para asistir a misa o dar un paseo, salía poco de casa, llevando una vida ejemplar que se truncó trágicamente una tarde otoñal de 1894.

A su llegada a Villacañas, Rosario Cabezas se instaló en una vivienda de la plaza de la Iglesia, muy cerca de la casa del cura párroco.

Su situación económica era desahogada, gracias al dinero heredado de su esposo, ya que los dos hijos habidos en el matrimonio también habían fallecido.

Vivía sola y una muchacha del pueblo se encargaba de las labores domésticas. Entre las tres y las cuatro del 20 de noviembre de 1894, martes, sus vecinos la oyeron gritar angustiada. 

De inmediato avisaron al juzgado y a la guardia civil. Cuando la pareja la Benemérita entró en el domicilio se encontraron un horroroso espectáculo: la infortunada señora yacía sobre la tierra del patio con una terrible cuchillada en el cuello que casi le había separado la cabeza del tronco. Nada pudieron hacer por auxiliarla, falleciendo a los pocos momentos sin poder declarar quien le había atacado. 

En el suelo de una de las alcobas había esparcidas varias alhajas y billetes de Banco.

Grabado de «La Ilustración Española y Americana» reflejando las labores de salvamento realizadas en Villavañas por los obreros y miembros de la Guardia Civil tras la inundación de 1893



En las habitaciones de la casa no se encontró a nadie, pero mientras inspeccionaban el corral, los agentes escucharon voces de auxilio procedentes del interior de un pozo.

Quien las daba era Félix Díaz Casas, marido de una sobrina carnal de la infortunada. Tras ser rescatado fue trasladado a la casa del párroco, colocándole sobre una cama, ya que tenía las ropas completamente empapadas.

Allí declaró que estaba realizando una visita a su tía cuando entraron en la vivienda dos enmascarados que le taparon con una manta para evitar que viese cuanto ellos hacían.

Según dijo, consiguió zafarse y se escondió en el pozo, sin llegar a presenciar qué estaba ocurriendo con su pariente. Semejante testimonio chirriaba con el hecho de que su pantalón estaba manchado de sangre y que junto a un muro del pozo había una navaja de afeitar ensangrentada.

Recorte de «Diario de Toledo» dando cuenta del asesinato de Rosario Cabezas y de la condena a muerte de Félix Díaz

El trágico asesinato alarmó sobremanera a los villacañeros, quienes meses antes habían sufrido una gran desgracia. A consecuencia de una fuerte tormenta que descargó en la zona, afectando también a los municipios de Mora, El Romeral y Tembleque, en el barrio de los silos se registraron grandes inundaciones, pereciendo cuarenta y tres personas. 

La magnitud del siniestro fue recogida con profusión en la prensa nacional. En el semanario «La Ilustración Española y Americana» se reprodujeron seis grabados, basados en fotografías de Compañy, reflejando el estado en que quedaron algunas calles del pueblo y las labores realizadas para recuperar a las decenas de cadáveres. 

En estas labores participaron, incluso, bomberos llegados desde Madrid. La opinión pública española quedó conmocionada al conocer que parte de los vecinos del pueblo vivían en estas construcciones subterráneas.

REcorte de «El País» dando cuenta del asesinato de Rosario Cabezas y de la condena a muerte de Félix Díaz

No es extraño, por tanto, que conocidas las primeras noticias sobre el asesinato de la viuda del magistrado un inmenso gentío rodease su casa, esperando saber más detalles de lo ocurrido.

Personado en el lugar de los hechos el juez de instrucción de Lillo, Crisanto Posada Galván, decretó la incomunicación de Félix Díaz y de la joven que atendía como criada a la víctima. 

Ambos fueron trasladados a la cárcel del partido. La familia de él pidió que le dejaran llevarle hasta allí en un coche particular, ruego que el juez denegó. Hasta Villacañas se trasladó, también, el fiscal de la Audiencia Provincial, Román Rubio.

El detenido era hijo de una conocida familia local, casado y padre de cinco hijos. Tenía terminada la carrera de Derecho y, según algunas crónicas periodísticas, ejercía de notario. En el pueblo se comentaba que su desahogada posición económica se había visto truncada por su afición al juego, atravesando una «apuradísima» situación pecuniaria.

Retrato de la reina regente María Cristina de Habsburgo, quien el Viernes Santo de 1895 conmutó a Félix Díaz la pena capital por la de cadena perpetua

Las explicaciones dadas por Félix no le libraron de ser juzgado en la Audiencia Provincial de Toledo acusado de tentativa de robo y homicidio. La vista se celebró a finales de octubre de 1895. En la misma se evidenció que el día de autos fue a visitar a su tía, cortesía que habitualmente realizaba, con la intención de pedirle prestada una cantidad económica. Al negarse ella a entregarle el dinero, el procesado le infirió veintiuna puñaladas causándole la muerte. Él lo negó todo, manteniendo su inocencia, pero no consiguió convencer al tribunal, cuyos miembros le consideraron culpable. 



La Sala le condenó a la pena de muerte, sentencia ratificada por el Tribunal Supremo ante el que se presentó recurso de casación. Pese a la firmeza de esta decisión, cinco meses después, Díaz consiguió, finalmente, librarse del garrote vil toda vez que en 1896, con motivo de la festividad del Viernes Santo la reina regente María Cristina de Habsburgo, quien había encabezado con diez mil pesetas una suscripción para socorro de las víctimas de la inundación antes referida, le conmutó la pena capital por la de cadena perpetua.

Enrique Sánchez Lubián, escritor y periodista
@eslubianTOLEDO
01/02/2018 21:48h
http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-notario-condenado-muerte-asesinar-201802012148_noticia.html




martes, 13 de febrero de 2018

Estancias reales en Talavera (y II)

Escudo de los Reyes Católicos que actualmente se halla en la Basílica del Prado y que se trajo aquí desde la cárcel de la Santa Hermandad real y Vieja de Talavera en la puerta de Zamora

También camino de Guadalupe y de Andalucía visitan Talavera en varias ocasiones los Reyes Católicos. Estos y otros monarcas solían en general tomar el camino viejo de Guadalupe, por Puente del Arzobispo, Villar del Pedroso, Puerto de Arrebatacapas y Hospital del Obispo. 

Durante una de las estancias llegan cartas de unos moros de Granada de la tribu de los abencerrajes que querían hacerse cristianos. Según algunos, viajaron a Talavera donde fueron bautizados.



Vista la magnificencia de las fiestas de Mondas en Talavera, quieren los reyes que los fondos que se obtienen en la ermita y en las corridas de toros pasen a engrosar los fondos destinados a la guerra de Granada pero se opone fray Hernando de Talavera aduciendo que esas cantidades están destinadas al culto de la Virgen.

Los problemas sucesorios de los comienzos del reinado de Isabel hace que pase hacia Extremadura en varias ocasiones para conocer la situación y establecer las alianzas necesarias. 

Durante una de sus estancias, la reina ordenó que se embargaran las rentas del arzobispo de Toledo y un capitán de su confianza tomó Talavera por la noche para evitar que la ciudad, que estaba bajo el señorío de los arzobispos toledanos, se pasara al campo enemigo. 

En la primavera de 1477 pasa la reina camino de Guadalupe. Los dos monarcas vuelven en el otoño de 1482 a la ida y a la vuelta de otro viaje a Guadalupe, monasterio donde construyeron un palacio que la reina denominaba “mi paraíso”.Palacio de los Condes de la Oliva, donde se alojaron algunos reyes de paso por nuestra ciudad

Vuelven en la primavera de 1502 para recibir a su hija Juana y a su marido Felipe el Hermoso con los que se encuentran en Cebolla. Felipe duerme en Talavera ese mismo verano y el rey Fernando vuelve a pasar por aquí camino de Andalucía para supervisar la armada.

Durante otra de las estancias de la reina en Talavera intentan llevarse el Santísimo de la iglesia de la Trinidad, que entonces se encontraba a las afueras de la villa y un tanto aislada. Como quiera que en el barrio hay gran número de residentes mudéjares y judíos, doña Isabel, pensando en protegerlo, pide a los escribanos de la villa que velan el Santísimo en la iglesia de Santiago, que lo hagan a partir de entonces en la del monasterio de la Trinidad para darle más seguridad.

Fernando el Católico pasa también, ya viudo de doña Isabel por Talavera camino de Andalucía donde va a pasar revista a la flota. En su último viaje ya en 1515 descansa don Fernando en Talavera antes de viajar a Extremadura donde muere en el pueblecito de Madrigalejo, según algunos a causa de un brebaje compuesto de testículos de toro y ciertas hierbas con el que sus médicos intentaban aumentar su potencia sexual.

El emperador Carlos I pasó y pernoctó en varias ocasiones en Talavera, también camino de Extremadura y Guadalupe, de donde volvió atravesando la Jara hoy adscrita a la comunidad extremeña, por el pueblo jareño de Garvín donde parece que fue huésped de la familia Duque de Estrada, en la torre que allí poseían.Felipe II consideró a la ermita de la Virgen del Prado como la “Reina de las ermitas”

Felipe II pasa en varias ocasiones por Talavera y durante todas ellas se hospeda en el monasterio de los jerónimos, su orden predilecta. 



Como su padre y sus abuelos, va de paso para Guadalupe donde en 1570 agradecerá a la Virgen de Las Villuercas su victoria sobre los moriscos sublevados.

Seis años más tarde se reúne en el monasterio con su sobrino el rey de Portugal don Sebastián, que le intenta convencer de que se sume a su empresa en África en la que acabará perdiendo la vida.

También pasa el rey Prudente hacia Portugal con su cuarta esposa Ana de Austria, precisamente a tomar posesión del reino de Portugal que le correspondía por herencia dinástica a la muerte de su sobrino. 

La reina morirá en Badajoz y su cadáver volverá a pasar por Talavera camino de Madrid, como sucedió con los restos de la hija de Juana la Loca, doña Leonor, casada con Francisco I de Francia y muerta en Talavera la Real.Panel de azulejos que representa el escudo real de Carlos II, pues el el monarca en la fecha que aparece de 1679. 

No sería por tanto como se ha dicho en ocasiones el de Felipe V que visitó el alfar de Mansilla

María Luisa de Saboya acude a esperar a su esposo Felipe V a la vuelta de sus campañas victoriosas en Portugal durante la Guerra de Sucesión. La reina visita el alfar de Mansilla quien la agasaja tan generosamente que la Reina le hace hidalgo. La situación bélica hace que el rey pernocte en Talavera en otras ocasiones. 

Con su segunda esposa y acompañado del que sería Fernando VI pasa años más tarde para que el infante contraiga matrimonio con la princesa portuguesa doña Bárbara de Braganza. 

El matrimonio es doble pues la infanta María Ana se casará también con el futuro rey de Portugal José I.

También pasa el infante don Luis que luego viviría en Velada y Arenas de San Pedro desterrado de la corte por su hermanastro Carlos III. Años más tarde María Ana reina viuda de Portugal volvería a pasar por Talavera a visitar a su hermano Carlos.

También pasa Carlos IV por Talavera camino de la guerra con Portugal y en otra ocasión para cazar en Arenas de San Pedro visitando el palacio de Velada, donde vivió su tío el infante don Luis.

Fernando VII desterró a Portugal a su hermano don Carlos que pasó de camino también por Talavera. aunque se prohibió que se les hicieran agasajos.Palacio de Villatoya donde pernoctaron algunos de los monarcas de paso porTalavera



Los reyes suelen dormir a su paso en los monasterios o en las casas y palacios de los nobles como las de los condes de la Oliva, los marqueses de Villatoya o en las casas de don Manuel Cerdán. Se les salía a recibir al paraje del Olivón, un gran árbol situado junto al arroyo Cordera. Cuando venían de Portugal se les recibía en el arroyo de Bárrago. 

Corridas de toros, arcos florales, trucos de tramoya, fuegos artificiales, cañas y torneos danzas, misas solemnes y besamanos son los actos más frecuentes que se realizan en honor de los reyes. Esto supone además otros gastos que debe hacer el Concejo para arreglar los caminos y el puente del Alberche

http://lamejortierradecastilla.com/estancias-reales-en-talavera-y-2-2/

lunes, 12 de febrero de 2018

Descubren una gran edificación romana en la mezquita de Tornerías de Toledo

Fachada de la mezquita de Tornerías de Toledo 

El edificio, hallado en las obras de la mezquita, ocuparía un área de unos 140 metros cuadrados y no se descarta que se utilizara como cisterna u otros usos relacionados con estructuras de la ciudad romana 

Han descubierto un edificio romano de corte monumental en Toledo, en la mezquita de Tornerías de Toledo. Ocuparía un área de unos 140 metros cuadrados y no se descarta que se utilizara como cisterna u otros usos relacionados con estructuras de la ciudad romana. El hallazgo se ha producido durante las labores arqueológicas que lleva a cabo el Gobierno regional en el lugar.

El hallazgo ha sido transmitido por el Gobierno de Castilla-La Mancha en un comunicado en el que ha informado de que ya han iniciado los trabajos para llevar a cabo la apertura de la mezquita de Tornerías como centro para la promoción regional de la artesanía, tras al cierre del edificio en 2012.



Gracias a las actuaciones arqueológicas realizadas, se ha logrado delimitar el edificio romano sobre el que se asienta la mezquita y aunque la investigación tradicional da por hecho que se trata de una cisterna de época romana relacionada con el acueducto y con el sistema hidráulico romano de Toledo, se sabe poco de su distribución interna y características.

Además de documentar los cuatro arcos de sillares conocidos, los trabajos arqueológicos han permitido identificar un edificio de corte monumental que ocuparía un área aproximada de 140 metros cuadrados y, aunque no se descarta su utilización como cisterna, se están considerando otros usos posibles en relación con otras estructuras conocidas de la ciudad romana.

Hasta el momento se ha excavado a una cota de menos dos metros con respecto al nivel de la calle de Tornerías, sin que haya aparecido aún el suelo del conjunto.

En estos trabajos se han identificado las construcciones de época andalusí (siglos VIII-XI) que amortizaron el edificio romano, cuyo abandono dio paso a un espacio doméstico en los primeros siglos de dominación musulmana de la ciudad que, a su vez, fue arrasado para construir la mezquita.

En concreto, se ha desarrollado un estudio de detalle de la mezquita y se ha restituido urbanísticamente su entorno bajo medieval.

De este modo, se ha identificado tanto una pequeña plaza frente a la fachada principal del templo, como las dos calles desde las que se accedía desde Martín Gamero y la plaza del Solarejo, este último único acceso conocido hasta el momento.

También se está ejecutando una labor arqueológica de investigación en el subsuelo que pretende sacar a luz las estructuras más antiguas de la edificación de cara a su incorporación al definitivo proyecto de adecuación integral.

Estos trabajos arqueológicos y de investigación pretenden conocer tanto la evolución de la mezquita como su relación con el edificio público romano sobre el que se cimenta, considerado tradicionalmente parte del sistema hidráulico del acueducto que abastecía de agua a la ciudad de Toledo.

Estas intervenciones iniciales repercutirán en la optimización de la propuesta definitiva de distribución y usos que se recogerá en el futuro proyecto de reapertura del edificio.

Además, también definen las actuaciones de demolición y eliminación de elementos modernos prescindibles y obsoletos realizados desde 1990, de manera que se pueda obtener una correcta interpretación y definición de la geometría real del inmueble.

El proyecto, redactado por AMA Arquitectura, está dirigido por sus arquitectos Francisco Javier Alguacil San Félix, Luis Moreno Domínguez y Francisco Javier de Paz Gómez, los trabajos de Arqueología bajo la supervisión de Arturo Ruiz Taboada y los correspondientes a consolidaciones de elementos singulares, por el restaurador Luis Miguel Muñoz Fraguas.



La mezquita de Tornerías es uno de los monumentos más emblemáticos y menos conocido de Toledo, que se ha conservado gracias a su sólida arquitectura y al hecho de que se encuentre cimentado sobre un potente edifico de sillares de época romana.

Con un diseño similar al de la mezquita de Valmardón o del Cristo de la Luz, se desconoce la fecha exacta de fundación, aunque las fuentes históricas ya lo mencionan desde el siglo XII. Durante la Edad Media Cristiana fue el referente para los mudéjares toledanos y hasta llegó a contar con su propia cofradía.

EFE
 Ana Perez Herrera
@abc_cultura 01/02/2018 
http://www.abc.es/cultura/abci-descubren-gran-edificacion-romana-mezquita-tornerias-toledo-201802011105_noticia.html


domingo, 11 de febrero de 2018

Estancias reales en Talavera de la Reina (I)

Encuentro de Tarik y Muza

Tarik y Muza, conquistadores musulmanes de España, tuvieron su encuentro en Talavera, y también sabemos que Abderramán III mandó fortificar sus murallas y construir la alcazaba, en la que tantos reyes pernoctarían. Almanzor destruye y saquea Talavera en su expedición y descansa en el verano del año 997 en nuestra alcazaba durante sus correrías bélicas por Castilla, a su vuelta hacia Córdoba. 

Yarya Mamún, rey del taifa toledano, se refugia en Talavera cuando es atacado su reino por el rey de moro de Zaragoza, y desde aquí pide ayuda al rey cristiano Fernando I declarándose su vasallo.



El rey astur-leonés don García hace en 911 una incursión en Talavera quemando sus arrabales. Ramiro II también llega hasta Talabayra para enfrentarse a los ejércitos del califa.En esta vista parcial del dibujo de Van der Wingaerde se ve el alcázar talaverano, donde se alojaban en ocasiones los reyes a su paso por Talavera

Alfonso VI conquista con sus tropas cristianas la ciudad en 1083 y luego debe volver en varias ocasiones al mando de sus ejércitos para enfrentarse a los árabes que intentan recuperar su Talabayra. 

Lo mismo sucedía con Alfonso VII que gustaba de pasar temporadas residiendo en su Alcázar y cazaba descansando de sus campañas contra los moros. Dicen las crónicas que incluso llegó él mismo en 1152 a presenciar el amojonamiento de los términos de Talavera para trazar las fronteras con señoríos y ciudades colindantes.

Alfonso VIII en su defensa contra los ataques de los benimerines anduvo por las tierras talaveranas y asentó sus tropas cerca de Castillo de Bayuela en un paraje donde luego se asentaría un pueblo que precisamente por esta circunstancia se llamaría El Real de San Vicente. 

Antes de la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, viene a Talavera Alfonso VIII en demanda de tropas para su lucha contra los moros, los talaveranos piden al arzobispo que la iglesia mayor se haga colegial.Prados en el entorno de El Real de San Vicente, donde se alojó el ejército de Alfonso VIII

Por diferentes privilegios y cartas firmados en nuestra villa sabemos que Enrique I estuvo en Talavera en 1217. Sancho IV visita Talavera al menos una vez, pero es para destruir los arrabales donde residían los caballeros castellanos que apoyaban a Alfonso X, su padre, en la guerra que ambos mantuvieron.



Alfonso XI da a Talavera en arras a la reina doña María de Portugal cuando se desposa con ella. La Reina pasa aquí algunas temporadas y manda degollar a la favorita de su marido en su alcázar.

El Rey también pasa en ocasiones por nuestra ciudad y en 1329, estando por la comarca, un bandido talaverano llamado Egas Paes se encuentra en Santa Olalla y el rey con sus tropas sale a su encuentro. 

Se esconden en la galería de un pozo, pero los encuentran y el cabecilla y sus veinticinco hombres son degollados.

Representación de Alfonso XI

El hijo de la influyente y desgraciada mujer, el rey Enrique de Trastamara, pasa en Talavera bastante tiempo durante las guerras contra su hermanastro Pedro I, que también ocupa la ciudad en otros periodos de la confrontación. 

Tal vez imitando a su padre Alfonso XI, en un gesto simbólico para legitimar su reinado, también Enrique regala la villa de Talavera a su esposa doña Juana Manuela, hija del noble magnate y escritor del mismo nombre.

Juan I permanece con su ejército en Talavera antes de iniciar la guerra con Portugal para conseguir el derecho de su esposa Beatriz al trono de ese reino por ser hija del fallecido monarca portugués. 

En 1385 pasa otras temporadas en el alcázar en compañía del talaverano arzobispo Tenorio y aquí tiene noticia de que Perafán de Rivera, luego señor de Valdepusa, dominaba el estuario del Tajo en Lisboa. 

En 1390 vienen su mujer y sus hijos Enrique, el heredero, y Fernando. En nuestra ciudad reciben la noticia de la muerte de Juan I en un accidente con su caballo. 



El arzobispo Tenorio tiene gran influencia en la época y mantiene con el maestre de Alcántara una alianza contra el arzobispo de Compostela en las luchas internas por el poder durante la regencia. 

Pero siendo ya monarca Enrique III sigue teniendo influencia con él, que también pasa en su compañía largas temporadas en el alcázar talaverano durante el año 1397 y desde aquí envía cartas al rey de Francia sobre el cisma de la iglesia.Doña María de Portugal que dio apellido a Talavera en un monumeto de la ciudad.

Juan II tiene durante su reinado varias estancias en Talavera, la primera cuando en compañía de Don Álvaro de Luna huye de nuestra ciudad y del infante don Enrique que le tiene secuestrado. 

Durante las luchas con los partidarios de su hijo, Enrique IV vuelve a entrar en nuestra ciudad después de conseguir que el señor Oropesa, de la otra facción, abandonara Talavera. 

Enrique IV visita también en repetidas ocasiones nuestra ciudad, sobre todo cuando viaja a su querido monasterio de Guadalupe, donde más tarde reposarían sus restos.Enrique IV el Impotente

http://lamejortierradecastilla.com/estancias-reales-en-talavera-1/

sábado, 10 de febrero de 2018

Historia secreta de dos hombres: Fernando el Católico y El Gran Capitán

Resultado de imagen de cartas entre Fernando el Católico y el Gran CapitánLos trabajos comenzaron por una de las cartas que tenía en la parte superior el mensaje cifrado y en la inferior la transcripción, 

Gracias a una exposición celebrada en 2015 en el Museo del Ejército de Toledo se ha logrado descifrar el contenido de las cartas entre Fernando el Católico y el Gran Capitán

La noticia adelantada el viernes por ABC sobre la investigación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que descifra las cartas secretas entre Fernando el Católico y Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, durante la campaña de Nápoles, se convirtió en «trending topic» en toda España. 



La presentación oficial de esta investigación tuvo lugar en la Sala de la Monarquía Hispánica del Museo del Ejército de Toledo, en donde comenzó todo en 2015, durante la exposición sobre «El Gran Capitán» por el 500 aniversario de su muerte.

El coronel Jesús Anson explicó que gracias a la muestra se abrió la puerta para estudiar esta colección de documentos históricos que estaban expuestos en el Museo del Ejército y que pertenecían a la colección privada de los Duques de Maqueda, que cedieron para la exposición. 

El coronel destacó a ABC la importancia que tiene para el museo toledano y de todos sus trabajadores el haber podido colaborar y formar parte de este proyecto para descifrar el contenido de las cartas encriptadas que fueron enviadas en 1502 y 1503, una investigación «ejemplar» que va a permitir «poner en claro otros textos depositados durante siglos sin descifrar en archivos y bibliotecas». «Estamos orgullosísimos», dijo. 

Resultado de imagen de cartas entre Fernando el Católico y el Gran CapitánTambién elogió el mérito de que este sistema de encriptación haya permanecido oculto todo este tiempo y que los técnicos del CNI, 500 años después, hayan logrado «descifrar y desencriptar estos documentos».

El coronel explicó que en la correspondencia entre el rey Fernando y el Gran Capitán se hablaba de forma muy detallada de todo tipo de asuntos relacionados con la campaña de Nápoles, desde asuntos militares hasta cómo gestionar la administración de justicia de los nuevos territorios o, incluso, se le requería para que «impulsara el matrimonio entre viudas y soldados españoles». 

Sobre el método de descifrado, afirmó que las cartas están en papel y «no se corresponden a letras actuales, sino a caracteres», detectándose «unos 200 símbolos». 

Lo primero que se hizo fue «asemejar o poner en relación los símbolos con lo que correspondían», que en ocasiones era una letra, en ocasiones otra, otras veces una palabra, o no significaban nada; además, los signos «están colocados sin separar las palabras, lo que hace más complejo el trabajo».



Los trabajos comenzaron por una de las cartas que tenía en la parte superior el mensaje cifrado y en la inferior la transcripción, por lo que «partiendo de esta que tenía los dos textos, se ha facilitado el descifrado». 

«En la situación histórica de aquel momento, en la guerra de Nápoles, que afectaba principalmente a Francia y España, pero también al Imperio Germánico, los Estados Pontificios, el Imperio Otomano y las Ciudades Estado Italianas, era fundamental mantener el secreto en las negociaciones en las estrategias militares e incluso en las traiciones», afirmó el coronel.

TOLEDO 03/02/2018 15:15h
http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-historia-secreta-hombres-201802031515_noticia.html

viernes, 9 de febrero de 2018

Los Morraches de Malpica de Tajo

Una vez quedó atrás el Solsticio, poco a poco nos vamos acercando a las festividades que comienzan a encuadrarse en las de mitad de invierno, en lo que fue el antiguo Imbolc céltico, alrededor de una serie de santos, santas y alguna virgen, como la Candelaria, que no hacen otra cosa que cristianizar estas antiguas festividades.

 Uno de los primeros santos en el calendario, de este momento concreto del año, alrededor del cual se encuadran un buen número de mascaradas y cencerradas invernales, sería el mártir San Sebastián, cuya próxima celebración es el 20 de enero, aunque muchos de estos festejos se adelantan, igualmente, a un día antes, al día 19 del mes que toma nombre del dios bifronte romano o dios Jano, en el cual nos encontramos. 

Así, la semana que viene, se celebrará San Sebastián en la población de Malpica de Tajo, en la comarca toledana de Torrijos, a través de la mascarada y cencerrada conocida como Los Morraches. 

En este caso, estos personajes muestran el típico colorido de muchos de estos festejos, los cuales, según se dice, y como hemos apuntado por aquí reiteradamente, simbolizan la explosión de colores que provocará, en los campos, la siguiente estación que está por llegar: la Primavera. Los cencerros, como ya sabemos, buscan, además, despertar a la Naturaleza de su aletargamiento invernal. 



Hemos extraído unas líneas de la página web del Ayuntamiento de Malpica de Tajo, en las que se señalan algunos datos de interés, a pesar de lo cual queremos advertir del error de identificar a la antigua festividad de Imbolc, que hemos mencionado, con una divinidad.

Los Morraches - Foto: ociorunners.es

Fuente: malpicadetajo.es

La botarga, morrache, guirrio, sidro o zamarrón es un personaje de origen pagano, procedente de la mitología celta prerromana, que fue incorporado a las festividades católicas como representación del jolgorio y de la lujuria. 

Son tradicionales en distintos lugares del centro y del norte de España, principalmente de Castilla, Galicia, Asturias, País Vasco y Navarra, aunque como festividad cristiana fue trasladada a otras regiones de España y de Hispanoamérica. Sus atributos varían según las zonas, pero suelen consistir en una máscara, traje de colores vivos, rabo y genitales bovinos. En ocasiones llevan cuernos, y en la mano portan siempre un instrumento de azote, sea látigo, cachiporra o, en ocasiones, castañuelas. Suele acompañarse de un bastón en la otra, con el que marcan el ritmo cuando se presentan conjuntamente con danzantes.

Lo más probable es que los morraches procedan de una festividad pagana primitiva (de origen celta ) que emparenta con las populares botargas alcarreñas de Guadalajara (las de Mazuecos - botarga de la Virgen de la Paz -, Montarrón - botarga de San Sebastián-, Robledillo de Mohernando, Alarilla, Fuencemillán - botarga de San Pablo-, Humanes de Mohernando, Málaga del Fresno, Valdenuño, Arbacón y Retiendas entre otros) y otros lugares castellano manchegos . 

Para corroborar el parentesco sólo hay que constatar la similitud de la indumentaria o traje y o acudir al Diccionario de la Real Academia en su acepción sobre la botarga, que sería "vestido ridículo de varios colores que se usa en algunas representaciones teatrales y carnavales " y el nombre de la persona (de aspecto abotargado por la ropa de debajo) que porta el traje.



El investigador de costumbres, José Ramón López de los Mozos, piensa que parece evidente que las raíces de la fiesta de la botarga se hunden en una “teoría vegetal”. 

Así, la leyenda de la botarga se originó con la creencia de que existían ciertos genios del bosque que, con su magia, influían en el crecimiento de las cosechas. Con sus danzas, animaban el crecimiento de los cereales, permitiendo a los habitantes de los pueblos contar con más alimentos y ser más felices. Ya antes de que las legiones romanas hicieran suyo el Occidente europeo, las tribus celtas realizaban rituales en los meses más crudos del invierno invocando al dios Imbolc para ahuyentar los “malos” espíritus del frío y permitir la llegada de la primavera, etapa de florecimiento y fecundidad de la naturaleza. 

“Serían una especie de genios del bosque, unos diosecillos de segunda categoría por así decirlo, que con sus saltos y los toques, por magia simpática, harían crecer las cosechas y por tanto el pueblo tendría cosechas más ricas y podría comer, siendo más felices”, apunta López de los Mozos.

http://iberiamagica.blogspot.com.es/2018/01/los-morraches-malpica-de-tajo.html

martes, 6 de febrero de 2018

Capilla del Cristo de los Espejos y Sacristía de la Colegial de Talavera de la Reina

CAPILLA DE SAN ILDEFONSO O DEL CRISTO DE LOS ESPEJOS

Cristo de los Espejos y una Dolorosa del siglo XVIII de la escuela madrileña en la base.

Corresponde a la cabecera de la nave lateral sur, en ella podemos contemplar el llamado Cristo de los Espejos. Según Francisco de Soto éste era el Cristo de las Misericordias que se hallaba anteriormente en la capilla del antiguo alcázar de Talavera. 

Y también alojó al llamado “Cristo Santiaguito” que hoy se encuentra en la ermita y que perteneció al antiguo Hospital de Santiago.

La imagen actual es en realidad una obra realizada en 1759 por José Zazo y Mayo por lo que probablemente el historiador Soto se refiriera a otra imagen. 

Este escultor que tiene otras obras en Talavera nació en el pueblo alcarreño de Nombela en 1720 y desarrolló su trabajo en Madrid, donde murió.Caída de Cristo en la capilla de San Ildefonso o del Cristo de los Espejos

También aloja esta capilla un retablo neoclásico de parecida factura al del altar mayor con un cuadro de grandes dimensiones donde aparece la Caída de Cristo camino del Calvario, y puede ser obra de un pintor de la escuela madrileña del siglo XVII llamado Pedro Núñez.



Enterramiento femenino que pudo ser de doña Juana Duque, madre de el arzobispo Tenorio, en la capilla del Cristo de los Espejos o de San Ildefonso

Esta capilla y parte de la obra de la nave de la epístola fueron financiadas por un caballero que guerreó en compañía de Alfonso XI, Alonso Díaz de Medina y su esposa.

Más tarde perteneció a la familia del arzobispo talaverano Gil de Albornoz, a un indiano llamado Juan de Prada, que era descendiente de otro de su mismo nombre paje de Juan II, y a la de un corregidor de la villa y mayordomo de la Santa Inquisición llamado Diego Montero de Espinosa y su mujer, de la familia Gaytán y Meneses.

SACRISTÍA

Desde esta capilla se pasa a la sacristía a través de una dependencia techada con una bóveda gótica. es una dependencia con decoración de yeso construida en el siglo XVIII y de planta rectangular cubierta con bóveda de cañón.

El mayor tesoro que aquí se guarda es la imagen de la Virgen rubia que sostiene al niño en postura y gesto de travesura infantil mostrando sus genitales, por lo que alguna severa descripción del siglo XVIII dice que es “deshonesto” y feo,aunque realmente está lleno de encanto. 

Es una imagen del siglo XV de gran calidad. 

Está policromada y estofada, y presenta claras influencias flamencas y tal vez relacionada con la escuela de Burgos. 

Probablemente formó parte del retablo de la capilla mayor.

La imagen se encuentra en un retablo dieciochesco similar al del Cristo de los Espejos.

También en la sacristía un tal Becerra pintó varios lienzos con imágenes de la vida de la Virgen. Hay que destacar además la existencia de una curiosa fuente-aguamanil de mármol.

Eccehomo al que se refiere el texto, aunque hoy día no esté en la Sacristía

También se encuentran en la sacristía dos bustos de un Ecce Homo y de la Dolorosa que antiguamente se situaban sobre peanas finamente decoradas. 

Juan Nicolau ha relacionado estas obras con la escuela granadina y el entorno de José de Mora.

A continuación de esta capilla se encuentra la puerta de la sacristía vieja con un rótulo que dice en latín: «Estad limpios los que lleváis los vasos del Señor».

Puerta de la Sacristía Vieja con el rótulo aludido en el texto

http://lamejortierradecastilla.com/capilla-del-cristo-de-los-espejos-y-sacristia-de-la-colegial/


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