martes, 17 de octubre de 2017

La Jarra de Santa Teresa y sus representaciones en la Azulejería Talaverana

Panel de azulejería de Talavera de la iglesia de Castillo de Bayuela que representa a Santa Teresa de Jesús

Nació en Ávila en 1515 en una familia numerosa. Con su hermano Rodrigo leía desde niña vidas de santos y ambos demostraban mucha piedad, hasta el punto que decidieron escaparse para hacerse mártires. 

En vista del fracaso de su iniciativa decidieron hacerse ermitaños construyendo una cabaña en el jardín de su casa. 

En la adolescencia, Teresa se alejó de su fervor religioso porque devoraba las lecturas de caballería y por la lógica inclinación de una joven de su edad por las modas y la belleza física. 

Su padre la envió a estudiar al colegio de las agustinas de su ciudad, pero tras una enfermedad severa aumentó su vocación y, aunque al principio se opuso su padre, fue a ver a su amiga Juana Suárez al convento de la Encarnación con la idea de quedarse con ella. 



Pero la enfermedad siguió afectándola todavía durante tres años, llevándola su padre a su casa para la convalecencia en compañía de Juana. Después de un tiempo de cierta relajación espiritual, tuvo la sensación ante un Cristo ensangrentado de que le reprochaba su falta de piedad, y creyó también que María Magdalena la intentaba guiar a un camino de penitencia. 

Comenzó a dedicarse a la oración con intensidad e incluso empezó a tener visiones que, salvo por su confesor jesuita y algunos de sus más allegados, fueron en principio muy criticadas y consideradas obra del demonio, hasta que recibió la visita de San Pedro de Alcántara que confirmó el origen divino de sus visiones. 

Comenzaron también sus experiencias místicas con episodios de éxtasis y la llamada Transverberación.Santa Teresa en un retablo de cerámica, moderno de Talavera en a iglesia de Nombela

Santa Teresa es una de las Doctoras de la Iglesia por sus escritos místicos como “Castillo Interior”, “Camino de perfección”, o su “Libro de las Fundaciones”, pues fueron muchos los conventos de descalzas que fundó, a pesar de la oposición y las críticas de muchos que consideraban negativa la reforma del Carmelo. Murió el 4 de octubre de 1582.

*Convento de las madres carmelitas de Talavera de la Reina. Siglo XX. 

Placa en policromía que forma parte de un panel en el que se indica el horario de visitas del convento. Representa el retrato más conocido de la santa que aparece con su hábito carmelita en actitud de oración y con una filacteria que dice: “…y el Espíritu Santo inspirando su sabiduría”.

Azulejería de Ruiz de luna repesentado a los santos abulenses en la iglesia de Arenas de San Pedro

*Iglesias parroquiales de Castillo de Bayuela y Arenas de San Pedro. Series de Ruiz de Luna sobre los santos de la diócesis de Ávila. Siglo XX (hacia 1933). Policromía. Enmarcado en óvalo con motivos renacentistas de roleos y recortes, escudos de Castillo de Bayuela, y carmelitas, además de querubines. 

Se muestra con su hábito del Carmelo tomando la pluma y con una de sus obras en la mano debido a su condición de escritora mística y Doctora de la Iglesia.Jarra de cerámica de Talavera en la que bebía Santa Teresa de Jesús

*Capilla del monasterio de los jerónimos. Siglo XX. Azul y blanco. Enmarcado con línea de perlas y bastones, listón azul, cenefa de motivos renacentistas con roleos y querubines. La santa inspirada por el Espíritu Santo mira al espectador mientras reza apoyada sobre su escritorio. Una ventana sugiere su aspecto de fundadora por vislumbrarse a través de ella un claustro conventual.

http://lamejortierradecastilla.com/la-jarra-de-santa-teresa-y-sus-representaciones-en-azulejeria-talaverana/

lunes, 16 de octubre de 2017

Moneda bien acuñada

El lugar quedó vacío; pronto, a causa del soplo del viento y la economía interesada de los sacristanes, las linternas se extinguieron una por una, y el pueblo volvió a la sombra y el silencio. Sólo entonces encontré el Toledo que había venido a buscar, el Toledo medieval. 

De todas las ciudades de la Península, la antigua capital de las Españas es la más parecida a ella misma, la que el curso de los tiempos ha modificado menos. 



Los siglos han pasado sobre ella sin tocarla con sus alas; se ha conservado pura de una aleación extranjera, ha mantenido, con singular obstinación, su individualidad nativa. Es una moneda bien acuñada, cuyo canto todavía mantiene su relieve, y no parece dispuesta a perderlo durante mucho tiempo. 

Toledo está construido sobre una montaña de granito al pie de la cual fluye el Tajo; las casas descienden hacia el río; son de ladrillo y están tiradas una sobre otra sin orden ni plan; las calles, abiertas al azar, discurren del mejor modo posible, describiendo mil sinuosidades en las que es imposible orientarse; son tan estrechas que se puede fácilmente dar la mano de una casa a otra, y tan empinadas, que la Sierra Morena no tiene senderos mejores; se ha llegado al lujo de pavimentarlas con guijarros, pero tan mal y tan irregularmente que serían necesarias para caminar sin peligro y sin dolor en los pies, alpargatas de montaña.

Charles Didier. L'Espagne en 1835


















http://miratoledo.blogspot.com.es/

domingo, 15 de octubre de 2017

Acabamos de conocer Navarmorcuende

Resultado de imagen de mapa navamorcuendeTorre de la iglesia de Navamorcuende con la sierra nevada al fondo

EL PALACIO Y LA IGLESIA

El antiguo palacio señorial actualmente se utiliza como bar y hace unos años, sala de cine. Es un edifico inacabado de sillería granítica.

Palacio de los marqueses de Navamorcuende, hoy establecimiento hostelero

Para apreciar de verdad la antigua grandeza de Navamorcuende es imprescindible acercarse a la iglesia que sin duda merece por sí sola una visita a la villa. 

Se trata de una gran mole de granito de perfecta sillería, con armónicas proporciones y poseedora de la serena y austera belleza de la línea recta. 



Como dice el Conde de Cedillo, consta de una nave reforzada por contrafuertes del Renacimiento. Por el exterior está decorada con dos cuerpos de pilastras dóricas.Cúpulagranítica de la entrada principal de la iglesia de Navamorcuende

Hay tres portadas de las que la principal está orientada a occidente. Tienen un arco de medio punto con un pórtico dc excelente bóveda cupuliforme.

La torre consta de dos cuerpos; en el segundo está el campanario. 

Los remates de la mayoría de las columnas son enormes bolas graníticas. 

Donde está situado el actual templo hubo, sin duda uno anterior, del cual puede ser un resto la alta y hermosa sacristía. 

Es una construcción de sillería con su bóveda de crucería ojival en la que se guarda una hermosa joya de orfebrería del siglo XV. 

Un cáliz de plata dorada revelado y cincelado.

Contrafuertes renacentistas de la iglesia de Navamorcuende

La obra se debe a un tal Pedro de Tolosa, quien fue cesado en El Escorial donde estaba trabajando con Juan de Herrera. 

Paseando por las calles de Navamorcuende se encuentran hermosos ejemplos de la arquitectura popular serrana. 

También merecen una parada las dos fuentes: el “pilón de la Jorge” y el “de la iglesia”, de tiempos de Carlos IV como reza su inscripción.Fuente de Navamorcuende de tiempos de Carlos IV

También hay que reseñar una ermita dedicada al Cristo de los Remedios al oeste del casco urbano. 

Es construcción del siglo XVIII de planta rectangular con espadaña y entrada occidental con pórtico sobre columnas. está dotada de un camarín con ventana en muro oriental.Espadaña y ventana del abside de la ermita del Cristo

Hay calles y callejones de nombres intensamente evocadores como la calle del Levi que segtin don Vicente Lázaro Lázaro, investigador local y de quien se han tomado parte de los datos, era la calle en la que vivía maese Leví, judío de la aljama de Navamorcuende que tenía una muy reonocida fama de galeno sangrante. 

En cierta ocasión en que cayó enfermo en Sotillo un hijo del alguacil del Concejo de Sotillo, el médico judío se pasó de sangrías -era el siglo quince- y el joven murió. Para colmo de males, Leví era judío y rico y en alguna ocasión había prestado dinero al regidor de la villa, quien no hizo ningún caso a la denuncia de Benito Sánchez que solicitaba justicia. 

Un tal Faco Silvestre, Hombre Bueno de la villa pide justicia a los mismos Reyes Católicos que a la sazón, mandan dar Carta Real para que maese Levi “sea prendido y castigado, ya sea en Navamorcuende, como en los lugares de Mejorada, Monresaclaros o en la ciudad de Talavera donde solía curar”. 

Otra calle se llama de Pedro Limón que fue un guerrillero en la Guerra de Independencia contra los franceses.Rótulo de la calle del Leví en Navamorcuende

Hay en Navamorcuende otros puntos de interés; un interés evocador y literario, también histórico. Un paseo por la Puerta de la Mora, por ejemplo, trae a la memoria una hermosa leyenda de cuando los tiempos de moros y cristianos. 

Según decían, la hija del rey moro de Toledo Almenon se llamaba Aixa Galiana. Almenon murió, pero había dejado testamento. 

La última voluntad del rey moro encomendaba su hija Aixa al rey cristiano para que llegado el momento, la casara con el moro que mejor le pareciese al rey cristiano.

Aixa, como hija de rey, había heredado numerosas propiedades. 

Las cosas son como son y nadie puede predecir el futuro aunque luego no tengan mayor remedio así que Aixa fue llevada a Ávila donde estaba Nalvillos Blazquez hijo del Señor de Navamorcuende quien, como es debido, se enamoró rápida y perdidamente de la joven mahometana.

Nalvillos por amor se convirtió al Islam y desde 6-nlOI1C6s fue conocido como <El morillo», Dicen, por cierto, que ese es el origen del nombre del callejón que da al poniente del palacio, la Puerta de la Mora. Aixa, a su vez, por llevar la contraria y enredar un poco más la cosa, se hizo cristiana pero eso sí, se casó con Nalvillos.Iglesia de Navamorcuende

Pero por esas cosas de la vida, tras complicados avatares, se enamoró de Jazmin Hiaya, caballero moro de Talavera. Por la Puerta de la Mora huye Aixa a la ciudad alfarera traicionando a Nalvillos. El esposo engañado define sus fuerzas y cerca de Talavera. Por la zona del todavia llamado Postiguillo, cercano a la Puerta de Zamora, entró en la ciudad y prendió a los amantes.

Las consecuencias no fueron precisamente agradables por cuanto ambos fueron condenados por el marido engañado, alas no muy leves penas de morir descuartizado él y quemada viva ella; cada uno en un sitio, así que Aixa acabó como una tea en Ávila y Jazmín, hecho cuartos en Talavera. 

Una vez más encontramos la Sierra de San Vicente, Avila y Talavera unidas; aunque en la presente ocasion, el resultado no sea feliz. 

Hay otra versión más documentada de esta leyenda que he publicado en este blog con el título: “La leyenda del caballero cornudo”La plaza de Navamorcuende antes de un festejo taurino

FIESTAS Y JUDIOS

En Navamorcuende siempre hubo, gracias a Dios, ganas de fiesta De la condición festera de los lugareños quedan dichos, cantares y refranes por toda la Sierra y aunque al parecer, los repobladores medievales de Navamorcuende eran del valle abulense de Amblés, olvidaron pronto la característica austeridad y templanza de las gentes de Castilla la Vieja. El refrán siguiente no deja dudas “En Navamorcuende, borrachas en el Real lechuceras y en el Almendral de arriba, son flores de primavera”.

Las fiestas más características, desde antiguo, en Navamorcuende han sido las de septiembre. Hasta ahora se ha conservado una enorme afición a la fiesta taurina y a “correrse el toro” en honor de nuestra Señora de la Nava. En los encierros de Navamorcuende participa todo el mundo.

Antiguamente existió una romería hasta la Ermita del Piélago donde se encuentra el lugar conocido como la Salve en el que los romeros se detenían para rezar esta oración. Navamorcuende fue una población con una importante aljama. Cuando la Corona de Castilla en 1474 se dedicó a controlarlas, la de Navamorcuende debía pagar novecientos maravedíes, lo que indica la importante población de origen hebreo puesto que esa cantidad era algo más de la mitad de lo que pagaban las aljamas dc Oropesa y Puente del Arzobispo.

http://lamejortierradecastilla.com/acabamos-de-conocer-navamorcuende/

sábado, 14 de octubre de 2017

Un cobertizo perdido

Si bien la ciudad de Toledo conserva gran número de edificios y construcciones centenarias, incluso con mayor profusión que otras ciudades históricas, es evidente que el transcurrir del tiempo y el devenir de los acontecimientos han modificado y modelado de forma muy profunda su disposición urbana y constructiva hasta la imagen actual. 



Aún así, hoy en día, en esa mezcla de edificios de distinta época podremos encontrar señales, más o menos claras, que nos permitarán intuir las trazas de antiguas construcciones. Un paseo reposado por la ciudad, mirando con calma paramentos, aleros, adarves y calles nos permitirá descubrir pequeños detalles reveladores de ese pasado construido.


Cuesta de la Ciudad, Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Área de Gestión Patrimonial. Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2017

Bajando por la Cuesta de la Ciudad, camino de las Casas Consistoriales, encontraremos a mitad de calle, en su lateral derecho, una casa discreta, con un recio muro en su alzado principal en el que se entretejen paños de distinta época y factura. En la parte alta, sobre una solera corrida de madera empotrada en el paredón, asoman las testas de varias vigas, cortadas casi al ras de la pared pero con un poco de vuelo. No es extraño encontrar en estas viejas paredes la cabeza aislada de alguna viga de madera, solución constructiva que permite que la parte empotrada de los elementos de madera estén en contacto constante con el aire, ventilación que evita la pudrición y asegura una mayor durabilidad de las viguerías. Lo que no es tan habitual es que sean varias las vigas, y que estás vuelen, aunque sea corto el vuelo, fuera del muro.


Este detalle nos permite afirmar que en la Cuesta de la Ciudad hubo en tiempos un cobertizo, hipótesis que coge más fuerza cuando descubrimos en la fachada de enfrente la testa cortada de otra viga de madera, coincidente en trazado y altura con una de las que ya conocemos. Sobre la cuesta volaban cinco juegos de vigas dobles, formando un forjado de dos órdenes de vigas.

¿Qué antigüedad puede tener este cobertizo? Es difícil saberlo, el muro sobre el que descansan las cinco vigas es muy antiguo, su aparejo de ladrillo y piedra es similar a los construidos en el siglo XIII o XIV, por encima de las vigas cambia el aparejo y el muro se dispone en exclusiva con mampostería y es más difícil datar su fecha de construcción. Quizás la respuesta esté en los archivos, donde algún experto pueda encontrar referencias a este paso volado. Es interesante pensar que desde la Catedral, pasando por el Arco de Palacio, se accedía al Palacio Arzobispal y por este cobertizo perdido al otro lado de la Cuesta de la Ciudad … ¿quizás hasta comunicar con la Iglesia de San Marcos?


Montaje fotográfico que recrea la imagen actual que podría tener el cobertizo “perdido” en la Cuesta de la Ciudad. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Área de Gestión Patrimonial. Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2017

http://www.consorciotoledo.org/un-cobertizo-perdido/

viernes, 13 de octubre de 2017

Camino viejo de Talavera, o Real de Guadalupe (I)

Camino Viejo, de Talavera o Real de Guadalupe

Primera etapa. Talavera-AlberchePuente del siglo XV sobre el arroyo de Bárrago

Vamos a comenzar nuestro viaje a Guadalupe por el camino más antiguo. Se trata del camino que históricamente unía Talavera de la Reina, capital de un extenso alfoz, con las aldeas de La Jara más occidental. 

Es una de las vías que condujo a los primeros pobladores medievales hasta los valles de los ríos Ibor y Gualija y a las dehesas del Pedroso y de Los Guadalupes. 

En esta última es tradición se apareció la Virgen a un vaquero cacereño, fundándose el monasterio al que peregrinarían millones de personas desde el siglo XIV. Este camino ha sido tradicionalmente conocido con el nombre de “Camino Real” por haber sido protegido y utilizado por diferentes monarcas. 



En Guadalupe se denomina “Camino de Talavera” .Laguna junto al río en Talaverilla

Partiremos desde Talavera de la Reina por el camino del cementerio para coger el Camino Viejo de Calera, un cordel ganadero por el que discurre una pista que casi en todo su trayecto va paralela a la actual carretera de Talavera a Valdeverdeja. 

Pasamos primero junto al popular barrio de Patrocinio de San José y después de unos tres kilómetros cruzamos el arroyo de Bárrago por un antiguo puente de finales del siglo XV. 

En el muro de la cabecera de la ermita de la Virgen del Prado se encuentra el blasón, encastrado anteriormente en el puente, de su constructor el cardenal Mendoza. 

Más adelante atravesamos el arroyo de Baladiez y poco después sale un camino a unos trescientos metros hacia la derecha que puede llevar a quien lo desee a Talavera la Nueva.Vista aérea de Talaverilla, uno de los “pueblos nuevos” recién construido

Los “Pueblos Nuevos”: Nos vamos adentrando en nuestro viaje en la vega del Tajo. Sus fértiles tierras fueron parceladas en los años cincuenta para explotar los regadíos que aprovechan las aguas del Canal Bajo del Alberche, alimentado por la presa de Cazalegas y excavado por los presos forzados republicanos de la penitenciería de Santa Apolonia. 

Las instalaciones de ésta fueron casi totalmente dinamitadas el día antes de ser inaugurados por el general Franco los nuevos pueblos que acogerían a los colonos.Los viejos secaderos de tabaco salpican la vega según vamos por el camino Real de Guadalupe

Estas poblaciones fueron diseñadas y construidas por el Instituto Nacional de Colonización. Talavera la Nueva y Alberche del Caudillo son dos de ellas y conservan en gran medida su fisonomía característica, muy uniforme en su trazado urbanístico y en el aspecto de su blanco caserío dotado de los típicos elementos rurales como, ayuntamiento, cementerio, iglesia, fuentes, pilones etc. 

Pero tienen sin embargo un sabor muy peculiar, entre andaluz y castellano, que no deja de tener su encanto. 

Los colonos eran de muy diversa procedencia, constituyendo un grupo muy numeroso el de los emigrados de La Vera, considerados históricamente buenos hortelanos y cultivadores de regadío. 

Otras gentes eran originarias de pueblos cercanos como Gamonal, Navalcán, Parrillas o Segurilla, o bien de lugares afectados por la construcción del embalse, como es el caso de San Román, Cazalegas o Pepino.Familia de colonos en los pueblos nuevos de los regadíos de la vega talaverana

En el término de Talavera la Nueva se localiza un importante yacimiento arqueológico:Mosaico de la villa de Saucedo que representa dos delfines con las colas enredadas en un tridente. Foto de un folleto municipal

La villa romana de Saucedo. Nos desviaremos de nuestra ruta y nos acercaremos a Talavera la Nueva para seguir después por el camino de El Casar y, pasado el puente sobre el ferrocarril Madrid-Lisboa, tomaremos a la derecha el camino que discurre paralelo a la vía y luego nos desviaremos por el primero a la derecha. 

Algo más de dos kilómetros en total que nos acercarán a esta villa romana en la que se realizan campañas estivales de excavación y estudio. 

Se trata de una explotación agropecuaria cuyas construcciones se sitúan entre los siglos I y VII de nuestra era. Durante las centurias III y IV, se construyó una villa de corte palaciego donde vivía el señor o dominus y de la cual debemos destacar los noventa y siete metros cuadrados de mosaicos con bellos motivos geométricos y un curioso panel con dos delfines enlazados con un tridente.Restos de los baños de la villa romana de Saucedo en Talaverilla

También se debe reseñar la existencia de un complejo termal con su vestuario y baños caliente, templado y frío para el disfrute de los habitantes del conjunto señorial. 

Entre sus ruinas se han encontrado fichas y otros elementos de los juegos con los que mataban el tiempo sus usuarios. 

Estas dependencias tienen un ingenioso sistema de calefacción a través del suelo y de dobles paredes. 

Como todas las villae que aprovechaban las buenas tierras de la vega talaverana, esta de Saucedo cuenta con una zona de trabajo donde se sitúan las dependencias de almacen, talleres, almazaras, cuadras etc…Torre de la iglesia de Alberche


El lugar puede que fuera ya considerado sagrado en tiempos prerromanos, tal vez se localizaba en las fuentes próximas un culto a las ninfas, pero a finales del siglo V se cristianiza modificándose las estructuras anteriores para conseguir una edificación basilical con una piscina para bautismos por inmersión. 

En el siglo VIII, un nivel de incendio indica la destrucción de la villa durante los últimos años de la España visigoda. En “Talaverilla”, como cariñosamente se conoce a esta población en la zona, podemos adquirir alguna pieza de la tradicional cerámica talaverana que también aquí fabrican sus artesanos. En la piscina municipal se puede comer algo antes de volver al camino.

Volvemos al camino principal y seguimos nuestro trayecto a través de las vegas del Tajo por el Camino Viejo de Calera llegando a Alberche del Caudillo que, como hemos dicho ya, es una localidad fundada también por el Instituto Nacional de Colonización que parceló todas estas tierras en 437 unidades de entre cuatro y cinco hectáreas para los colonos y 202 huertos familiares de media hectárea para los obreros agrícolas, todo ello regado por una red de acequias de 325 kilómetros entre las que se salpican las huertas, establos y los secaderos, recuerdo su antiguo aprovechamiento tabaquero.

Fiestas: Aunque hubo que buscar el santo patrón en cuyo honor celebrar las fiestas en estos “pueblos nuevos”, no por ello dejan sus festejos de tener el encanto y la alegría de las manifestaciones rurales.

En Talavera la Nueva se celebra el día del patrón el segundo domingo de septiembre bajo la advocación de San Francisco de Asís. En Alberche se festeja a San Miguel y San Isidro, como no podía ser menos en estos pueblos creados para la agricultura, y se va en romería a una ermita cercana donde se hacen las típicas pujas y bailes.

http://lamejortierradecastilla.com/camino-viejo-de-talavera-o-real-de-guadalupe-1/

miércoles, 11 de octubre de 2017

Una puerta islámica en la Calle San Lorenzo

Frente al solar que albergó en tiempos la mezquita conocida como de San Lorenzo, en el nº 3 de la calle del mismo nombre, existe un edificio residencial de traza moderna en cuyo interior se esconde una antiquísima puerta de época islámica. 



Recientemente hemos tenido ocasión de visitar esta casa gracias a la generosidad de sus dueños, allí a la vista de la singularidad de los elementos arquitectónicos existentes hemos creído relevante escribir estas notas descriptivas de lo observado, datos que pueden ser de interés para los seguidores de nuestro blog.


Puerta islámica de la Calle de San Lorenzo nº 3, Toledo. Descubrimiento de la misma en una de las medianeras del solar en construcción. Año 1995. Fotografía de Carlos Toledo Isaac.


Puerta islámica de la Calle de San Lorenzo nº 3, Toledo. Detalle, comparativa estado actual. Año 1995, Fotografía de Carlos Toledo Isaac. Año 2017, Fotografía de Jose María Gutiérrez Arias

En el año 1995, durante los trabajos de construcción del edificio mencionado, se descubrió una puerta de cronología islámica alojada en uno de los muros medianeros del solar. Su vano o hueco de paso, visible parcialmente, se encontraba tabicado desde tiempos pretéritos. Una vez realizada su restauración la puerta quedó integrada en la decoración del salón principal de la vivienda. La disposición constructiva de la misma es sencilla pero muy singular, presenta un arco adintelado (arco en el que las dovelas forman una línea recta) con dovelas de piedra que alternan distinto color.

No existen referentes similares conocidos de esta época en nuestra ciudad, si bien este modelo constructivo es similar, con una menor riqueza decorativa lógicamente, al utilizado en varias de las puertas de la Mezquita de Córdoba. ¿Puede ser éste el referente de nuestra puerta? No sería nada extraño, aunque quizás en tiempos la cercana “mezquita de San Lorenzo” tuviera alguna puerta de similares características que sirviera de modelo o fuente de inspiración.


Puertas de la Mezquita-Catedral de Córdoba

Estas puertas islámicas de arco adintelado con dovelas alternas sirvieron de patrón decorativo, durante cientos de años después, a las construidas en época mudéjar y gótica en la ciudad de Toledo. El ejemplo más significativo lo tenemos en la puerta del antiguo Convento Madre de Dios, actual complejo Universitario de San Pedro Mártir, y de forma más humilde en la puerta de la casona gótica del Callejón de San Pedro nº 9.


Puerta adintelada decorada con dovelas de ladrillo resaltadas, Callejón de San Pedro nº 9, Toledo. Finales del siglo XV. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2017


Puerta adintelada decorada con dovelas bicolores de azulejería. Antiguo Convento de Madre de Dios, actual Complejo Universitario de San Pedro Mártir, Toledo. Principios del siglo XIV. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2017


La puerta de la Calle San Lorenzo nº 3 era una puerta exterior, abierta hacia una calle, una calle que el paso del tiempo borró de la trama urbana de la ciudad. El muro donde se inserta presenta el aparejo típico de los muros islámicos, cajones con hiladas simples de mampuestos irregulares entre verdugadas simples de ladrillos, pero incorpora un elemento distintivo singular, pequeños ripios de granito negro insertados en el mortero de rejuntado, detalle que nos marca el carácter distintivo de la fachada principal exterior de un edificio. Edificio del que apenas quedan restos, más allá de los relacionados.


Puerta islámica de la Calle de San Lorenzo nº 3, Toledo. Recreación del estado original de la puerta y su ubicación en la fachada principal de un edificio, en una calle de la antigua Tulaytula. Dibujo: Jose María Gutiérrez Arias, año 2017.

Tras la puerta y el muro, en el solar colindante, sólo existieron durante años viejos caserones arruinados, borrados recientemente y de forma definitiva por la construcción de un nuevo edificio en el Callejón del Alcahoz nº 6, y de los que se pudo rescatar una bellísima viga de madera con inscripciones cúficas que actualmente decora el maderamen del nuevo patio de este edificio. Puerta, muro y viga constituyen el recuerdo de una construcción singular, pequeños regalos que el paso del tiempo ha dejado llegar hasta nosotros, testimonio de un Toledo único y especial.


Patio en Callejón del Alcahoz nº 6, Toledo. En el lateral derecho del patio se aprecia la viga decorada con escritura cúfica mencionada en el texto. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2017


Viga decorada con escritura cúfica, patio Callejón del Alcahoz nº 6, Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Consorcio de la Ciudad de Toledo. Año 2017

http://www.consorciotoledo.org/una-puerta-islamica-la-calle-san-lorenzo/

martes, 10 de octubre de 2017

Molinos del Sangrera y el Fresnedoso

Molino en el arroyo de Fresnedoso

El valle del Sangrera es el más occidental de los valles jareños. 

Uno de sus tributarios es el río Fresnedoso, sobre el que molían dos molinillos de cubo (Fr 1) y (Fr 2) que están en término de Espinoso del Rey.Plantas de los dos molinos de Fresnedoso

El segundo tiene un cubo estrecho y algo inclinado que podríamos considerar un receptor híbrido tubo-cubo 

Un tercer molino se intuye por su canal y tal vez un pequeño cubo, justo en la desembocadura del Fresnedoso en el Sangrera (Fr 3).

Molinillo de Sangrera en el que se percibe su cubo formado por atanores y en primer plano el cárcavo



Las noticias históricas nos hablan de varios molinos de agua en el Sangrera funcionando desde antiguo. Cerca de la cabecera, en el paraje conocido como del Molinillo he encontrado los restos de tres molinillos de cubo. 

Son cubos muy peculiares formados por anillos vaciados de piedra superpuestos. 

Solamente uno de ellos se percibe en su totalidad con su cubo inclinado y las ruinas de su edificio. 

Los otros dos están muy arruinados y ocultos por la vegetación (S 1, S 2 y S 3).Croquis de los restos de molinos en la cabecera del SangreraDetalle del cubo-tubo inclinado de atanores en el Sangrera

Junto al puente de la carretera que lleva a Torrecilla de La Jara desde Talavera solamente se percibe la huella del canal y unos fragmentos de muros caídos pertenecientes a otro ingenio (S 4).

Otro de los cubos de atanores del Sangrera oculto por la vegetación

Sí permanece todavía en pie, ya en término de Retamoso, un gran molino de tres plantas que conserva en la más alta la vivienda y las cuadras, en la segunda las piedras y la maquinaria junto a la cocina y un palomar, y en la planta más baja, un motor de gasoil que auxiliaba al mecanismo hidráulico en épocas de escasez de agua y movía la maquinaria complementaria. 

El cuarto nivel estaba ocupado por el cárcavo con su rodezno (S 5) (Foto 52).

En planos de los años treinta aparecía a continuación otro ingenio con el nombre de molino de Cedenilla del que hoy no quedan restos (S 6).Planta del molino de SangreraMolino del Sangrera o del Grajo

Más abajo, frente a la finca El Bañuelo, se conserva solamente una presa bien rematada en sillería que pudo haber servido a otro ingenio más del Sangrera (S 6). 

 Mucho más abajo, frente a Pueblanueva se conserva el edificio molinero que tenía dos rampas como receptores y que molían ya desde el siglo XVI “en los años mojados abundantes de aguas”.[1]


   

Cubo del molino de Sangrera

http://lamejortierradecastilla.com/molinos-del-sangrera-y-el-fresnedoso/

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