jueves, 18 de julio de 2019

Mitos y Supersticiones Manchegas relacionadas con la Muerte (II)

Ilustración fantasmas y aparecidos. Marcel Félix

Ahora que nos acercamos a la Fiesta de Halloween es importante poner en valor el rico folklore manchego relacionado con el mundo de ultratumba. 

Los personajes y leyendas son tan variados que nada tienen que envidiar a regiones españolas como Galicia o Asturias

En la tradición española, la muerte no es considerada el final sino el tránsito de una vida a otra, y este viaje siempre se nos anuncia. Unas veces es la propia muerte la que nos es comunicada, otras la de alguien próximo.

 Los avisos varían desde el canto de la lechuza o del búho, las campanas que suenan al mismo tiempo que el reloj, la exactitud al sacar el dinero para pagar, el aullido de los perros, un muerto cuyos ojos nos miran, un aparecido que nos entrega un cirio, un conocido al que vemos sin estar en el lugar, una voz que dice nuestro nombre, ver nuestro propio entierro o funeral... etc.

Quienes se ven a las puertas de la muerte se preparan para la migración y quienes aquí se quedan les equipan para el viaje y siguen ocupándose de ellos cuando ya se han ido. Los toques vespertinos de ánimas, las campanas petitorias, los osarios, la cercanía del cementerio a las iglesias hasta no hace mucho tiempo..., todo contribuía a hacer que la muerte fuera cercana y cotidiana, aunque no por ello menos temible.





En la preparación para el viaje se cree que hay que dejar solucionados todos los asuntos pendientes en este mundo y una vez iniciado el viaje, los familiares, amigos y vecinos tienen que prestar su apoyo por medio de misas y todo tipo de rezos. Si la muerte ha sido repentina hay que resolver cuanto de inacabado o mal hecho haya dejado el difunto.

 Se cree que los difuntos permanecen en un plano entre ambos mundos si algo no se ha hecho correctamente o queda pendiente, si han muerto de forma violenta, no han recibido sepultura, llevan como mortaja el hábito de un santo que le impide entrar en el infierno o aman demasiado a una persona para alejarse definitivamente de ella. A veces hay difuntos que no hacen el viaje porque otros difuntos los utilizan para enterarse de lo que les ocurre a los suyos.

También hay un contacto con las almas que ya han pasado al otro mundo, especialmente a través de pequeños servicios que éstas nos pueden prestar. Se halla muy extendida la creencia de que encomendándose a las ánimas benditas al acostarse harán que nos despertemos a la hora deseada.

 Así pues, no es de extrañar que esta cotidianeidad de la muerte haga que los difuntos tomen carta de naturaleza y su presencia entre los vivos sea una constante en nuestra cultura tradicional.

Desde los primeros tiempos del hombre en la Tierra, el respeto hacia la muerte llevó a nuestros antepasados a considerar que entrando en contacto con los restos de una persona fallecida se nos podían transmitir las habilidades que tuvo en vida.

Esa es la razón de que perviviera hasta hace escaso tiempo la antropología ritual en muchos de nuestros pueblos. Hechiceros y curanderos empleaban restos de cadáveres para sus ungüentos y conjuros. Estos son algunos de los más conocidos:

– Antonio Baiot (procesado en 1744). Sepulturero de Campo de Criptana. Desenterraba los cadáveres y utilizaba muelas y calaveras completas en la elaboración de sus ungüentos.

– Juana Ruíz (procesada en 1541). Reconocida bruja daimieleña. Iba al cementerio a media noche, cubierta con una sábana blanca y se dedicaba a recoger huesos con los que hacía conjuros y ungüentos. Se la acusó de bailar desnuda para el diablo.

Hasta el siglo XVIII, era costumbre en algunos pueblos manchegos llevar a la casa del muerto a un niño enfermo para que cogiera la mano del difunto. Se creía que a medida que se iba corrompiendo el cadáver iba sanando el niño.

Estos son algunos de los topónimos relacionados con la muerte que hemos encontrado en La Mancha: solana de las Ánimas, loma de los Huesos y loma del Cementerio en Calzada de Calatrava; puerto de la Muerta en Viso del Marqués; cuesta de las Calaveras en Piedrabuena; la Sepultura y pozo de la Sepultura en Pedro Muñoz…

Veamos algunas de estas presencias que han pasado a formar parte de la mitología manchega.

Fantasmas y Aparecidos. El mundo de los fantasmas y aparecidos siempre ha estado muy presente en nuestra cultura. Nos resistimos a dejar marchar para siempre a nuestros difuntos.

Las ánimas se ven y se sienten a nuestro alrededor, bien con la forma que tuvieron en vida, bien adoptando la de animales o elementos inanimados de la naturaleza, o como un aroma o una ráfaga de aire frío. Pedro Almodóvar recoge en varias de sus películas la cotidianidad de los aparecidos en Calzada de Calatrava y otros municipios cercanos.

Las apariciones de finaos a familiares es un mito tan arraigado en La Mancha que resulta imposible argumentar contra él. “En cada una de las familias de mi pueblo se contaban casos de muertos que se aparecían reclamando el cumplimiento de una promesa o la finalización de una tarea dejada a medias” (...)

 “Mi madre aseguraba que se le aparecía su abuelo y que le daba consejos para evitar el maltrato al que la sometía su madrastra”. Ambos testimonios corresponden a un informante de Villanueva de San Carlos.

Teodora F. recuerda que su madre se aparecía a sus hijos y jugaba con ellos: “Enriquito la perseguía con la bicicleta por el pasillo jugando al pilla-pilla… y Verónica hablaba con ella sentada en el sofá”. 

Teodora también recuerda que para acabar con las apariciones tuvo que ir andando desde Puertollano hasta El Villar y que en el camino nunca se sintió sola porque estuvo acompañada del espíritu de sus padres. Desde aquel día dejaron de aparecerse a los niños.

Ramona Sánchez afirma que “a mi prima Antonia, que vivía en Mestanza, se le aparecía un primo hermano para que pidiera a la familia que lo trasladaran a la tumba donde estaban sus padres porque en la suya se sentía muy solo”.





Pero no siempre se mostraban tan amables y a veces el “aparecido” empleaba la violencia contra la víctima o contra las cosas. A Francisca C. de Puertollano se le aparecía su abuelo y le daba fuertes pellizcos o le volcaba el cubo de fregar para obligarla a cumplir cierta promesa.

También en Mestanza nos contaba Basilio Limón que “a su prima Luisa se le aparecía su abuela y le pegaba bofetadas y tirones del pelo para que cumpliera no sé qué promesa. Las apariciones cesaban una vez cumplida la promesa”.

Más trágico aun es lo que nos cuenta María del Carmen Usero: “La historia le ocurrió a mi madre y unas amigas cuando eran jóvenes, creo que fue en la aldea de Diógenes o Fontanosas donde fueron a vivir un tiempo mi madre y tías con mis abuelos, ya que mi abuelo tenia silicosis de la mina y le recomendaron aire puro, y qué mejor que el Valle de Alcudia para ello.

Mi madre tenía una amiga que estaba casada y la madre de esta mujer murió en aquella época, el caso es que la chica siempre salía con moratones, mechones de pelo arrancados o heridas. 

Mi madre y sus amigas le preguntaban si la maltrataba su marido y ella decía que no, que era su madre fallecida que se le aparecía en casa y la atormentaba y agredía constantemente. Mi madre y sus amigas no se lo creían y les parecía más realista que le pegara el marido, y ella lo negaba.

 Para que se convencieran la chica les dijo un día que les dejaría la puerta entornada para que lo viesen ellas mismas, y asi fue..., pasaron un dia a ver si era real y tal como abrieron la puerta salieron corriendo despavoridas al ver una escena sobrecogedora, a la chica arrastrándose, tumbada boca arriba, todo el pasillo hacia la puerta de entrada a mucha velocidad, con la melena hacia arriba como si alguien la estuviera sujetando del pelo y arrastrándola, pero no había nadie haciéndolo... y la chica gritando de dolor y angustia

. Se ve que era el espíritu de la madre que dejo algo pendiente antes de morir. La chica cumplió la promesa de su madre y se acabaron estos episodios”.

Torquemada, para distinguir entre fantasmas y apariciones o visiones, decía: “este nombre fantasma se deriva de fantasía, que es en el hombre una virtud... esta virtud obra de tal manera que hace en sí las cosas fingidas, imaginadas, como si las tuviese presentes, no siendo así la verdad.

 Decimos también que las cosas que vemos y se desaparecen luego son fantasmas, pareciéndonos que nos engañamos, y no las vimos, sino que se nos representaron en la fantasía... unas veces verdaderamente las vemos, y otras nos las pone la imaginación, o fantasía, de tal manera delante de los ojos que nos engañan, y no entendemos si es cosa que habemos visto, o imaginado solamente, y de aquí creo yo que vino llamar a unas visiones, que son las que realmente son vistas, y otras fantasmas, que son las fantaseadas o representadas en la fantasía”.

 Esta diferenciación, difícilmente podremos encontrarla en la cultura tradicional popular de la Península Ibérica, ya que la gente del pueblo utiliza estas denominaciones de forma pareja.

Los fantasmas y visiones suelen aparecerse por la noche, que es para los muertos, lo que se recuerda con frases como:

– Entre las doce y la una, anda la mala fortuna.
– De las nueve a las diez, deja la noche para quien es.
– Por no ver visiones, me acuesto a las oraciones.
– Andar de día, que la noche es mía.
– Allá va el diablo después del sol puesto.

La escritora Gloria Fuertes, en su poema ¿Quién llegó?, nos dejó estos versos: “Llegó tosiendo con asma. / ¿Quién llegó?/ El Fantasma”.

Hay muchas historias de fantasmas nocturnos en nuestros pueblos. Algunas siguen siendo consideradas como fenómenos paranormales, tal es el caso de lo que ocurre en la Casa de la Inquisición de Granátula, en la que se aparecen dos inquisidores a los huéspedes de este alojamiento rural, uno bueno que los arropa y otro malo que los incordia y asusta.

 En la misma casa aparece el fantasma de un niño que busca a sus padres, asesinados por la Inquisición. En la Casa de las Cadenas aparece el fantasma de su antiguo propietario, según la leyenda fue devorado por sus hijas a las que tenía encerradas en una cueva de la casa. 

En la Casa de las Tercias también se escuchan ruidos y se ven figuras espectrales. En el Palacio de los Torremejia se ven fantasmas de monjes y frailes. En un instituto de Puertollano se aparece el hijo del bedel, muerto de forma trágica. En Las Tiñosas es muy popular el fantasma que aparece en su “Fuente Agría”. Al parecer es una ciudadana de origen francés cuya tumba está cercana a la fuente. Iker Jiménez y su programa Cuarto Milenio se hicieron eco de este mito.

Sin embargo, otras leyendas tienen como protagonistas a personas vivas que, por alguna razón, han intentado hacerse pasar por aparecidos, o bien han sido confundidos con éstos a causa del miedo. He aquí algunos casos: en Fuencaliente y Alcázar de San Juan es el hijo del Corregidor quien se hace pasar por fantasma y muere a manos de su propio padre; en Valdepeñas eran los maridos quienes se hacían pasar por fantasmas para visitar burdeles y amantes, también sus mujeres se disfrazaban de fantasmas para seguirlos. En este municipio, un encuentro entre dos fantasmas ficticios terminó en tragedia.

En cuanto a leyendas con fantasmas como protagonistas también tenemos un amplio repertorio. A modo de listado improvisado podemos recordar los siguientes: el Fantasma de San Pedro (Ciudad Real), la Monja de Alcázar (Alcázar de San Juan), el Espíritu del Calatravo (Villarrubia de los Ojos), los Cuatro en Palacio y la Maldición de Doña Justa (Guadalmez), el Espíritu del Cura (Horcajo de los Montes), el Fantasma de Nuño Fuentes (Castillo-Convento de Calatrava la Nueva).

Carlos Villar Esparza aporta interesantes testimonios sobre fantasmas en su libro Con Once Orejas: en Villanueva de los Infantes “vestido de blanco, sólo se apreciaba largo manto, ojos y los brazos abiertos”, “Era un hombre que por las noches, para ir a visitar a alguna mujer que deseaba, se ponía una sábana por los pies y otra por la cabeza”.

 En Torre de Juan Abad e Hinojosas de Calatrava se recoge que: “en llegando la Cuaresma, ya casi agonizando el mes de febrero, empezaban a salir las ‘pantasmas’, casi siempre por promesas a las ánimas, que se cumplían siempre de una forma totalmente anónima”. 

Todos los Viernes de Cuaresma aparecían las ‘pantasmas’. 

Iba vestida de negro con una especie de túnica o sayal que le llegaba hasta los pies. Y para agrandar su estatura y darle a su figura un aspecto entre insólito y terrorífico, sobre sus hombros y cintura llevaba atado con lo que fuera, cuerdas o correa, un armazón de listones de madera y varillas de hierro, todo ello cubierto con sábanas blancas y una cruz pintada en ellas… el aspecto era aterrador”. Es evidente que se trata, en este caso, de un ritual expiatorio.

Se sospechaba de las “pantasmas” de Albaladejo que “eran los lacayos enfantasmados de amos de casas de posibles, que despejaban los caminos asustando a los vecinos, para que ellos pudieran consumar sus amoríos encubiertos”.

En muchos de nuestros pueblos se tenía la creencia que quien ejercía de fantasma, normalmente un varón, y no cumplía la totalidad de la promesa sería visitado por las ánimas enfurecidas para atormentarlo con toda clase de experiencias paranormales.

– Leyenda de Torrovilla (Almagro-Bolaños de Calatrava). En Torrovilla hay un camino de época romana que comunica con la sierra del Pardillo. En este camino se dice que se han visto extraños monjes. Por este motivo es conocido con el nombre del Carril del Fraile. 

Este camino finaliza en el sendero Flor de Rivera y se dice que, antes de enlazar con dicho sendero, existía un monasterio en ruinas, el convento Jesuita del Pardillo. A esta leyenda se le ha atribuido carácter legendario aunque, en realidad, es un hecho verídico pues es cierto que existió el citado monasterio, solo que, con el paso del tiempo, la tradición popular la ha convertido en una historia fantástica.

– El Espíritu del Cura (Horcajo de los Montes). A principios del siglo pasado, en una casa de las más viejas de Horcajo vivió un canónigo (cura). Ya era el hombre muy viejo y murió en su cama. Pasaron muchos años hasta que vivió otra familia en ella.

 La casa conservaba algunos muebles y objetos, entre ellos un cuadro que representaba un paisaje de una ciudad donde destacaba la torre de la iglesia, y un reloj. Los nuevos inquilinos contaban que cuando el reloj daba las doce de la noche, se oían ruidos en la cámara, y que era el alma del cura que andaba en la casa después de tantos años.

Procesiones de Muertos. Si en nuestras tradiciones hay numerosos relatos de apariciones y de fantasmas, aún son más en las que éstos forman sombríos cortejos. Según Aurelio de Llano, “la Mala Güeste” fue desde tiempos remotos una creencia común en toda España y definía a un ejército o procesión de demonios. Más tarde pasó a significar procesión de almas en pena.

Por su parte, Lisón Tolosana describe así el origen y la evolución de estos desfiles: “Comienza entre los germanos, en el siglo X, con Tîwaz primero y Wotan después.

Éste, dios de los muertos, les dirige hacia el otro mundo en un viaje nocturno, menester en el que será sustituido por Odín, que acabará por protagonizar la cacería salvaje. Cristianizado, se le convertirá en el diablo, que guía las almas al infierno. Después se añadirá Diana, que es la encargada de dirigir a las brujas y a otras mujeres engañadas por el demonio”.

En el siglo XIII, Gonzalo de Berceo utiliza el término Guest Antigua, empleado también por el autor del Poema de Fernán González y será a principios del siglo XVI cuando se utilice la palabra Estantigua.

Desde que a mediados del siglo XIII comienza a tomar cuerpo al concepto de Purgatorio, han sido varias las denominaciones utilizadas para las procesiones de ánimas, muchas de ellas subsisten aún hoy en día, pero no todas tienen el mismo significado.

Así, tanto la Estantigua como la Estadea se refieren a una procesión de muertos de carácter violento, que portan cirios y flotan sobre el suelo, que se llevan a cuantos encuentran en su camino y los depositan magullados y con las ropas destrozadas a gran distancia. 

Dice Lisón que “la Estantigua venía a atemorizar... venían en grupo... tocando con una campanilla... Las personas al verla se apartaban y cuando a uno no le daba tiempo, lo arrastraban y lo llevaban por encima de árboles y por los montes. Le temían mucho a eso... La Estantigua anda a trastazos con los que encuentra en su camino”.





Güéstiga, Buena gente, Ronda, Recua... Son otros de los nombres con los que se conocen estas procesiones en toda España. Si alguien se encuentra con ellas tiene que tirarse al suelo formando una cruz con el cuerpo, no coger el cirio que le dan, hacer un círculo y meterse en su interior... Y, sobre todo, no mirarles pasar.

En caso contrario pueden llevarte con ellas o golpearte al pasar a tu lado mientras exclaman “andad de día, que la noche es mía”. Y si alguien ha cogido la vela o el cirio, es posible que al día siguiente advierta con espanto que lo que le habían dado era un hueso o el brazo de un muerto.

En Torre de Juan Abad, de la noche de difuntos, algunos cuentan que al pasar por el cementerio vieron estantiguas agarradas a las rejas de las puertas, increpando a todos aquellos que pasaban de la obligación de cumplir las promesas y el respeto que debían a sus fallecidos.

Incluso alguno de los finados se llegaba hasta las casas y se escondía detrás de las puertas. Así lo contaban las abuelas a sus nietos junto al fuego comiendo los dulces tostones y las castañas asadas.

Marcel Félix de San Andrés Sánchez

miércoles, 17 de julio de 2019

Mitos y Supersticiones Manchegas relacionadas con la Muerte (I)

Resultado de imagen de leyendas muerteMITOS Y SUPERSTICIONES MANCHEGAS RELACIONADAS CON LA MUERTE

En la tradición española, la muerte no es considerada el final sino el tránsito de una vida a otra, y este viaje siempre se nos anuncia. 

Unas veces es la propia muerte la que nos es comunicada, otras la de alguien próximo. 

Los avisos varían desde el canto de la lechuza o del búho, las campanas que suenan al mismo tiempo que el reloj, la exactitud al sacar el dinero para pagar, el aullido de los perros, un muerto cuyos ojos nos miran, un aparecido que nos entrega un cirio, un conocido al que vemos sin estar en el lugar, una voz que dice nuestro nombre, ver nuestro propio entierro o funeral...etc.

Quienes se ven a las puertas de la muerte se preparan para la migración y quienes aquí se quedan les equipan para el viaje y siguen ocupándose de ellos cuando ya se han ido. 




Los toques vespertinos de ánimas, las campanas petitorias, los osarios, la cercanía del cementerio a las iglesias hasta no hace mucho tiempo..., todo contribuía a hacer que la muerte fuera cercana y cotidiana, aunque no por ello menos temible.

En la preparación para el viaje se cree que hay que dejar solucionados todos los asuntos pendientes en este mundo y una vez iniciado el viaje, los familiares, amigos y vecinos tienen que prestar su apoyo por medio de misas y todo tipo de rezos. 

Si la muerte ha sido repentina hay que resolver cuanto de inacabado o mal hecho haya dejado el difunto. 

Ilustración Estantigua, Procesión de Muertos o Santa Compaña

Se cree que los difuntos permanecen en un plano entre ambos mundos, si algo no se ha hecho correctamente o queda pendiente, si han muerto de forma violenta, no han recibido sepultura, llevan como mortaja el hábito de un santo que le impide entrar en el infierno o aman demasiado a una persona para alejarse definitivamente de ella.

 A veces hay difuntos que no hacen el viaje porque otros difuntos los utilizan para enterarse de lo que les ocurre a los suyos.

También hay un contacto con las almas que ya han pasado al otro mundo, especialmente a través de pequeños servicios que éstas nos pueden prestar. Se halla muy extendida la creencia de que encomendándose a las ánimas benditas al acostarse, harán que nos despertemos a la hora deseada. 

Así pues, no es de extrañar que esta cotidianeidad de la muerte haga que los difuntos tomen carta de naturaleza y su presencia entre los vivos sea una constante en nuestra cultura tradicional.

Desde los primeros tiempos del hombre en la Tierra, el respeto hacia la muerte llevó a nuestros antepasados a considerar que entrando en contacto con los restos de una persona fallecida se nos podían transmitir las habilidades que tuvo en vida. 

Esa es la razón de que perviviera hasta hace escaso tiempo la antropología ritual en muchos de nuestros pueblos. Hechiceros y curanderos empleaban restos de cadáveres para sus ungüentos y conjuros. Estos son algunos de los más conocidos:

-Antonio Baiot (1744). Sepulturero y pregonero de Campo de Criptana. Desenterraba los cadáveres y utilizaba muelas y calaveras completas en la elaboración de sus ungüentos.

-Juana Ruíz (1541). Reconocida bruja daimieleña. Iba al carnero del cementerio a media noche, cubierta con una sábana blanca y se dedicaba a recoger huesos con los que hacía conjuros y ungüentos. Se la acusó de bailar desnuda para el diablo.




Hasta el siglo XVIII, era costumbre en algunos pueblos manchegos llevar a la casa del muerto a un niño enfermo para que cogiera la mano del difunto. Se creía que a medida que se iba corrompiendo el cadáver iba sanando el niño.

Estos son algunos de los topónimos relacionados con la muerte que hemos encontrado en La Mancha: solana de las Ánimas, loma de los Huesos y el Cementerio en Calzada de Calatrava; puerto de la Muerta en Viso del Marqués; cuesta de las Calaveras en Piedrabuena; la Sepultura y pozo de la Sepultura en Pedro Muñoz…

Veamos algunas de estas presencias que han pasado a formar parte de la mitología manchega.

Procesiones de muertos

Si en nuestras tradiciones hay numerosos relatos de apariciones y de fantasmas, aún son más en las que éstos forman sombríos cortejos. Según Aurelio de Llano, “la mala güeste” fue desde tiempos remotos una creencia común a toda España y definía a un ejército o procesión de demonios. Más tarde pasó a significar procesión de almas en pena.

Por su parte, Lisón Tolosana describe el origen y la evolución de estos desfiles: “Comienza entre los germanos, en el siglo X, con Tîwaz primero y Wotan después.

 Éste, dios de los muertos, les dirige hacia el otro mundo en un viaje nocturno, menester en el que será sustituido por Odín, que acabará por protagonizar la cacería salvaje. 

Cristianizado, se le convertirá en el diablo, que guía las almas al infierno. Después se añadirá Diana, que es la encargada de dirigir a las brujas y a otras mujeres engañadas por el demonio”.

En el siglo XIII, Gonzalo de Berceo utiliza el término guest antigua, empleado también por el autor del Poema de Fernán González y será a principios del siglo XVI cuando se utilice la palabra estantigua. 

Desde que a mediados del siglo XIII comienza a tomar cuerpo el concepto de Purgatorio han sido varias las denominaciones utilizadas para las procesiones de ánimas. Muchas de ellas subsisten aún hoy en día, pero no todas tienen el mismo significado. 

Así, tanto la estantigua como la estadea se refieren a una procesión de muertos de carácter violento, que portan cirios y flotan sobre el suelo, que se llevan a cuantos encuentran en su camino y los depositan a gran distancia magullados y con las ropas destrozadas. 

Dice Lisón que “la estantigua venía a atemorizar... venían en grupo... tocando con una campanilla... Las personas al verla se apartaban y cuando a uno no le daba tiempo... lo arrastraban y... lo llevaban por encima de árboles y por los montes. Le temían mucho a eso... La estantigua anda a trastazos con los que encuentra en su camino...”

Güéstiga, Buena gente, Ronda, Recua... Son otros de los nombres con los que se conocen estas procesiones en toda España.

 Si alguien se encuentra con ellas tiene que tirarse al suelo formando una cruz con el cuerpo, no coger la vela que le dan, hacer un círculo y meterse en su interior... Y, sobre todo, no mirarles pasar.

 En caso contrario pueden llevarte con ellas o golpearte al pasar a tu lado mientras exclaman: ¡andad de día, que la noche es mía!. Y si alguien ha cogido la vela o el cirio, es posible que al día siguiente advierta con espanto que lo que le habían dado era un hueso o el brazo de un muerto.




En Torre de Juan Abad, de la noche de difuntos, algunos cuentan que al pasar por el cementerio vieron estantiguas agarradas a las rejas de las puertas, increpando a todos aquellos que pasaban de la obligación de cumplir las promesas y el respeto que debían a sus fallecidos.

 Incluso alguno de los finados se llegaba hasta las casas y se escondía detrás de las puertas. Así lo contaban las abuelas a sus nietos junto al fuego comiendo los dulces tostones.

en diciembre 24, 2016

martes, 16 de julio de 2019

La Encomienda Templaria de Yuncos

Resultado de imagen de yuncos toledo mapPodemos identificar la Encomienda de Iunco, con el topónimo que da nombre a la localidad de La Sagra toledana de YUNCOS. 

Sin embargo dicha Encomienda estaría situada en el despoblado de «Cabeza Musanda», que actualmente forma parte del término municipal de Casarrubios del Monte.

Los templarios debieron poseer un monasterio en la zona de Santa María de Abajo (Yacimiento Arqueológico de Carranque), a simple vista desde la otra orilla del rio desde las populares Cárcavas, donde se asentaba este pueblo.

Como curiosidad decir que el patrón del pueblo es San Roque, un santo «iniciático», donde confluyen la prisión del héroe solar y la cojera ritual del Rey Sagrado. Su fiesta se celebra el 16 de agosto.




San Roque es uno de esos santos favoritos del Temple junto a San Juan y San Bartolomé, María Magdalena o el Bautista. Nació con dos reveladores antojos sobre la piel: una cruz roja en el pecho y otra sobre el hombro izquierdo (como los templarios sobre el hábito).

Resultado de imagen de San RoqueSan Roque representa al buscador de Conocimiento, y tiene paralelismo con la carta del Loco, del Tarot. 

Es un personaje que recorre el camino iniciático en busca de Sabiduría y que irá dominando en diferentes etapas.

La rodilla izquierda desnuda es una señal de reconocimiento, ya que es un símbolo de los constructores.

 Este símbolo es usado aún en la masonería donde los neófitos deben caminar sobre el enlosado ajedrezado del templo, con los ojos vendados y la rodilla izquierda descubierta, antes de ser investidos como aprendices. 

Por lo general en los lugares donde hay culto a San Roque encontramos Vírgenes Negras.

1868, 28 DE Sept.

Resultado de imagen de san roque cruz templariaA.M.S.C.I.M. Exp. 623

«Respuesta 9 que como restos antiguos del único despoblado existente, se encuentra la ermita del castillo que demolido en el año 21 se construyó cementerio»…

Además la antigua parroquia tenía como advocación a San Miguel otro de los santos favoritos del Temple que representa al guerrero en su lucha contra el Mal.

 Además de tener cierto paralelismo con el dios Anubis el pesador de las Almas, y ser un personaje psicopompo.


lunes, 15 de julio de 2019

La Gloriosa Reina Baddo (Siglo VI)


BaddoBado o Bada (siglo VI), reina de los visigodos.

Mujer misteriosa, la vida de la reina Baddo ha quedado oculta en la oscuridad de los tiempos. 

Una única mención en el decisivo III Concilio de Toledo (589) nos habla de una gran reina que, junto al rey Recaredo se convirtió al catolicismo y afianzó definitivamente el poder visigodo en el solar hispano. 

Origen innoble

Poco o nada se sabe de la vida de Baddo.

Esposa de Recaredo I. De origen plebeyo, estuvo unida a éste, en una relación de Friedelehe, una unión germánica civil de concubinato, antes de alcanzar Recaredo el trono, en 586, y de la que nació Liuva II en 583, quien sucedería a su padre como rey.





Gracias a las referencias a Liuva por parte de San Isidoro de Sevilla, sabemos que aquel fue engendrado de “madre innoble”. Esto quiere decir que Baddo no pertenecía a ningún linaje nobiliario.

Mientras Baddo era la amante de Recaredo, este había intentado casarse con una princesa franca. Era común entre los reyes y príncipes visigodos entablar alianzas con los Francos mediante el matrimonio. Righunta o Clodosinda fueron algunos nombres de princesas francas que se barajaron pero que, por razones desconocidas, no se llegaron a formalizar las negociaciones. 

Conversión al cristianismo

Una de las líneas políticas de Recaredo al subir al trono fue intentar la unidad de su reino. Otros monarcas lo habían intentado sin éxito. Para el nuevo rey visigodo, la unidad del reino pasaba por la unidad de credo1.

Después de tres siglos de adhesión a la doctrina arriana, que negaba la naturaleza divina de Jesús, Recaredo desafió a los defensores de Arrio y con el apoyo de casi la totalidad del pueblo hispano, el 13 de enero del año 587 el rey Recaredo y toda su familia hacían pública su conversión al credo católico2.

Hasta cuatro conjuras tuvo que sufrir el nuevo rey católico, entre ellas las de su madrastra, la reina Goswintha. 

La que había sido fiel defensora de su hijastro nada más subir al trono, no dudó en participar en una conjura para terminar con la vida de Recaredo. Descubierto el intento de magnicidio, Goswintha murió poco tiempo después; probablemente se suicidó.

El III Concilio de Toledo

Convertido al cristianismo y después de haber fracaso en su intento de casarse con una princesa franca, Recaredo necesitaba legitimar su relación con Baddo. 

Así que no dudó en aparecer en el III Concilio de Toledo junto a su nueva esposa, algo totalmente inusual, pues no hay constancia de que reinas o princesas estuvieran presentes en ninguno de los concilios.




La reina Baddo suscribía la conversión del rey con estas palabras: “Yo, Baddo, gloriosa reina”3.La presencia de Baddo en el concilio suponía un golpe de efecto para acercarse definitivamente a la nueva iglesia oficial.

A partir de ese momento, Baddo desaparece de la historia. Seguramente volvió al ámbito reservado para las mujeres, fueran reinas o plebeyas, el espacio privado.


junio 09, 2011

domingo, 14 de julio de 2019

Castillo Templario de Ronda, Toledo

Resultado de imagen de cebolla toledo mapaCASTILLO DE RONDA

Ronda desempeñó un papel muy importante, en las comunicaciones de Toledo con el occidente peninsular por la orilla derecha del Tajo.

 Por ello podemos encontrar restos arqueológicos entre los que destaca la necrópolis visigoda descubierta en 1924 por Cayetano de Mergelina.

Conocemos la existencia de Ronda por un documento de Alfonso VII fechado en el año 1152. 

El documento nos cuenta la donación del castillo de Bolobras a la iglesia de Toledo. 





Tras la donación se procede al deslinde por el Oriente y es cuando nos cita el castillo de Ronda y a una atalaya que está en el camino de Ronda a Bolobras:

«et a parte de Ronda usque ad primum muionem qui est super atalaiam qua itur ad Ronda[10]».

El texto, pues, nos informa de que Bolobras y Ronda eran colindantes y de que, además, entre una y otra existía una atalaya, que es donde se encuentra un mojón. Esta atalaya está en las Peñas de San Bartolomé.

Resultado de imagen de castillo de BolobrasAlgunos autores nos explican que el topónimo Ronda que podría hacer referencia a la llegada de mozárabes andaluces al valle del Tajo.  

Aunque Jiménez de Gregorio lo hace derivar de «roda» que significa portazgo .

Castillo de Bolobras

De hecho existen caminos que se dirigían al Tajo desde Santa Olalla. Ese camino estaba protegido por el castillo de Ronda en la margen derecha del rio. El paso del río se hacía por un puente que es desde donde parte los caminos a Sevilla o a Córdoba.

Esta zona siempre fue dominio de Ordenes Militares. 

El 15 de abril de 1188 Alfonso VIII entrega Ronda a la Orden de Trujillo. Con esto el rey pretendía buscar la ayuda de una nueva orden militar hispana para la defensa fronteriza. Pero la Orden, sufrió un duro golpe con la expedición musulmana del califa al- Mansur que conquistó Montánchez, Santa Cruz, y Plasencia, además de Trujillo’ en su defensa perecieron la mayoría de los caballeros en Trujillo. 

 Por la documentación las pertenencias de la Orden de Trujillo fueron donados a Calatrava el 8 de diciembre de 1196, excepto Ronda. Esa donación, unida a la de Maqueda es realizada por Alfonso VIII en 1201, y prueba la idea, expuesta por Rodriguez Picavea[11], de que Alfonso VIII pretendía implicar a Calatrava en la defensa del flanco occidental de su reino.

Pero Calatrava no era la única Orden que pretendía controlar Ronda y el paso del Tajo que ella guardaba. 

Hacia el año 1207 el Temple ocupó el castillo de Ronda, no sabemos a título de qué pero la ocupación fue efectiva, como lo muestra la demanda que el año 1237 presenta la Orden de Alcántara contra el Temple. En ella afirma que hacía 30 años que Ronda había sido ocupada por los Templarios de forma ilegal.

A comienzos del XIII, Ronda y su castillo, eran ambicionados por tres Órdenes militares: la del Temple, que lo ocupaba, la de Calatrava, que disponía de rentas en sus términos y aspiraba fortalecer su poder con el control pleno de Ronda , y la de Alcántara, que reclamaba legítimamente o eso parece, los bienes que fueron de los fratres de Trujillo.

 Este hecho llevó a un duro enfrentamiento en la que cristianos levantaron la espada contra cristianos. Alcantarinos y templarios se enfrentaron tras un ataque de los alcantarinos en los Montes de Toledo contra el castillo templario de Navahermosa.

En 1243[12] estos intereses llevaron a múltiples pleitos a templarios, calatravos y alcantarinos. En 1240 Calatrava demanda al Temple que estaba en El Carpio ya que, a su juicio, retenían los Templarios contra derecho este castillo y en 1243 Alcántara[13] consiguió que se fallara a su favor una reclamación sobre Ronda. 

Pero ante la resistencia armada de dos caballeros del Temple, los jueces delegados no tuvieron más remedio que limitarse a excomulgar a los templarios.

 Al año siguiente, el 27 de abril, los templarios consiguieron del papa la designación de nuevos jueces delegados, con lo que se reinicia el proceso[14]. En 1254 interviene Alfonso X, alegando el derecho de la corona a determinar el futuro de unos bienes donados por los reyes. El pleito fue favorable al Temple, que en 1307 mantenía el control del castillo.





De cualquier forma el castillo de Montalbán, a dos Km. al sur del Tajo junto al arroyo Torcón, aparece como propiedad del Temple y sede de una compleja encomienda en la que se integraban el castillo de Montalbán, más los de Ronda y Villalba de Bolobras. Con ello, el Temple consiguió controlar los pasos del río Tajo entre Toledo y Talavera.

Pero la decadencia de Ronda estaba próxima y se convierte en un despoblado por una invasión de cucarachas, en el siglo XIV, tras ser abandonado por el Temple, quedando en pie un puente de piedra muy antiguo, en parte hundido, que utilizaban unas 300.000 ovejas al año de las cabañas de León, Soria, Segovia y Buitrago, hasta prácticamente nuestros días.


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