domingo, 19 de febrero de 2017

Los viejos Olmos de Toledo

Resultado de imagen de Olmos de LayosLa edad de los viejos olmos de Toledo 

En la segunda mitad del Siglo XVIII era incuestionable la preocupación por el degradadodecadente estado de los bosques y las arboledas en España, causado entre otras muchas causas por las incontroladas roturaciones para cultivo agrícola, los incendios provocados para favorecer la regeneración de pastos para la entonces preeminente cabaña ganadera, el aprovechamiento de maderas y leñas para uso doméstico, instrumentos de labranza y muebles, y principalmente por las reiteradas talas de bosques que, desde el siglo XVI, se realizaban para satisfacer el abastecimiento de los ingentes volúmenes de madera requeridos para la construcción de navíos, tanto mercantes como de guerra, labor fomentada desde el descubrimiento de América, tanto por Los Reyes Católicos, como por todos sus posteriores sucesores hasta Carlos 1lI, en cuyo reinado la Armada Espa- ñola alcanzó su mayor esplendor. 



GASPAR DE ARANDA y ANTÓN, autor de Los Bosques Flotantes, realizando diversas aproximaciones estima que el volumen de madera utilizada para estos fines, durante el siglo XVIII alcanzó la cifra de 634.500 m,c. de ellos dos terceras partes de frondosas, roble principalmente, siendo la madera del olmo junto a la del fresno muy apreciada para las cure- ñas de los cañones y para las cuadernas de las embarcaciones menores, y un tercio de coníferas, justificando que la Armada Española fuera considerada como, la "Selva del Mar" o también como el "Bosque Flotante" 

Estas circunstancias, que llevaron casi al agotamiento las existencias de madera y leñas, en ningún caso fueron palIadas, ni por las numerosas disposiciones y reiterados requerimientos realizados por los Monarcas "para la guarda, conservación y repoblación de los montes", ni por las llamadas y advertencias de relevantes hombres sobre los beneficios y virtudes dimanados de los árboles y de los bosques. 

El eximio talabricense GABRIEL ALONSO DE HERRERA, en su obra Agricultura General, publicada en el año 1513, cuya vigencia se prolongó durante más de doscientos años y que incluso no la ha perdido aún, ya alertaba que "el cultivo de árboles es tanto o más necesario que otro cualquiera para el mantenimiento humano" y aseguraba que "En los árboles hay más provecho y deleite, y en las frutas, placer, y en la frescura de las hojas, colores y olores de diversas maneras de flores; en la variedad de los sabores, en la multitud de las frutas; sombras de ve~ rano, música suavísima de pajaritos que gorjean en los árboles. El ejército de las arboledas es tan sano, tan agradable y deportoso y de tan poco trabajo que casi menos no puede ser.

 Es una buena obra poner un árbol, aprovecha a presentes y venideros." Son, sin embargo, los hombres de la Ilustración quienes, a partir de mediados del siglo XVIIl, toman conciencia de la transcendencia de los montes y bosques en la evolución de la naturaleza y la imperiosa necesidad de su restauración y conservación El insigne y polifacético ANTONIO PONZ, incansable viajero, publicó, desde el año 1771 hasta su muerte, en 1792, una extensa obra de 18 tomos, titulada Viaje de E'paña, en la que se recopila la situación social, económica y cultural durante el reinado de Carlos 1lI, denunciando el precario estado y degradación del arbolado.

En referencia a los Montes de Toledo dice: "En otros liempos fueron capaces de surtir de carbón y leña a la mayor parte del reino, pero hoy se hallan tan aniquilados que apenas pueden abastecer a Toledo. 

Llegará un día que ni esto se logrará si no se pone remedio en establecer los plantíos de pinos ,encinas robles, nogales y de otros árboles," Reseña los muchos beneficios que se derivan de los montes y del arbolado con expresiones que aún mantienen plena actualidad: "Donde faltan las lluvias se aminoran los ríos, se secan muchas fuentes, pierden su caudal los arroyos, y donde no hay objetos que exhalan humedad no pueden participar de ellas los vientos, son escasas y difíciles las lluvias que suministran dichos caudales. ( ... ) Sin duda, que la escasez de árboles causan sequedad del clima, la esterilidad de toda la tierra, falta de granos y otros males ... " Explicando técnicas para plantar y multiplicar entre otros el olmo, el álamo negro y blanco, propone como medidas prácticas para activar los trabajos de repoblación y plantíos

"Que las Sociedades Patrióticas investiguen qué especies de árboles son los más a propósito, útiles y necesarios en las diversas provincias y distritos; como se podrían formar almácigas generales y qué medios serí- an los mejores para fomentar entre los vecinos de cada pueblo el plantío de árboles connaturales en su territorio ... " y aconseja que se establezcan " ... entretanto, semilleros en cada pueblo: premios y remuneraciones dadas moderadamcnte y con oportunidad; algún honor, beneficio notable al labrador o dueños de haciendas que más se esmerase; promover a intendentes, corregidores, alcaldes, párrocos, cte. que mejor, más sabiamente lo fomentasen yefectuascn .. ." Esta preocupación no es ajena al propio Rey, el también Ilustrado Carlos /11, que reconociendo el fracaso de la Ordenanza de Montes de la Marina, promulgada en 1748 por Fernando VI, sobre la obligación de plantación de árboles y creación de viveros, estimuló estos trabajos, premiando a los que habían plantado árboles en los contornos de Madrid y dando gratuitamente siembras y plantas de sus viveros de Aranjuez. 

Esta misma preocupación también era compartida por el Ilustrado Cardenal de Toledo don Francisco Antonio de Lorenzana que, al someter a los señores Vicarios y Curas Párrocos de los municipios de su jurisdicción, excluido Toledo, a un interrogatorio sobre la situación socio-econó- mica y cultural de sus parroquias, incluye la pregunta VI, donde requiere información sobre la siguiente cuestión: "Qué Montes, Bosques y Floresta tiene el Lugar, de qué matas poblados, como se llaman, á qué ayre caen y quánto se extienden".

La respuesta, con las lógicas deficiencias de conocimientos botánicos de muchos de los informadores, confirman el paupérrimo estado de las cubiertas arbóreas de los montes y territorios de la archidiócesis. De las 140 respuestas, en casi el 50%, o no contestan o lo hacen manifestando que "sin bosques ni floresta" o que no tienen "nada que decir o que expresar". 

El árbol más citado es la "encina", pero solo en un 33% de ellas y, son muy pocos los que mencionan el "roble y el alcornoque". Las "alamedas" con álamos negros o blancos son reseñadas en una veintena de contestaciones, siendo las más significativas: la de Añovcr del Tajo, que hace referencia a los contiguos "sotos y bosques del Rey" a la izquierda del río Tajo, y la de Alameda de la Sagra que, negando la existencia de bosques o floresta alguna en su territorio, manifiesta: "Y si no fuera por el real bosque del río Tajo, propio de Su Majestad, donde se cortan o talan y se surten los pueblos de leñas, no se consumiría otra cosa que paja y basura." Algunos se limitan a citar la existencia de "chaparros" y otros de "mata parda", asociación vegetal que constituyen el actualmente denominado bosque mediterráneo. 

Las contestaciones ratifican las retlexiones de ANTONIO PON7 y confirman el deterioro del arbolado en las vegas. no solo del río Tajo. sino también en las vegas de todos los ríos y arroyos del arzobispado. Sin embargo. son varias circunstancias las que propiciaron las plantaciones de los olmos que nos ocupan.

En primer lugar la coincidencia del propio Rey y del Cardenal LorenLana en la necesidad de la recuperación de los bosques y plantaciones; el afortunado establecimiento de la "Real Fábrica de Espadas". en la Vega Baja. y el diseño por Sabatini. arquitecto del edificio central de La Real Fábrica. de una alameda desde la Puerta de Bisagra hasta el propio edificio. 

El Archivero del Excmo. Ayuntamiento de Toledo. MARIANO GARl'IA RUIPÉREZ. en su artículo "El árbol, el Tajo y Toledo: Alamedas y Plantí- os", en el libro Cerca del Tajo, define los árboles como "catedrales de la naturaleza de una vida efímera", y atribuye al Cardenal Lorenzana que el inicial proyecto de Sabatini, aprobado por el Rey, "fuera reformado y se 1792, una extensa obra de 18 tomos, titulada Viaje de Espa¡ia, en la que se recopila la situación social, económica y cultural durante el reinado de Carlos 1Il, denunciando el precario estado y degradación del arbolado,

En referencia a los Montes de Toledo dice: "En otros tiempos fueron capaces de surtir de carbón y leña a la mayor parte del reino, pero hoy se hallan tan aniquilados que apenas pueden abastecer a Toledo. Llegará un día que ni esto se logrará si no se pone remedio en establecer los plantíos de pinos ,encinas robles, nogales y de otros árboles." 

Reseña los muchos beneficios que se derivan de los montes y del arbolado con expresiones que aún mantienen plena actualidad: "Donde faltan las lluvias se aminoran los ríos. se secan muchas fuentes. pierden su caudal los arroyos, y donde no hay objetos que exhalan humedad no pueden participar de ellas los vientos, son escasas y difíciles las lluvias que suministran dichos caudales. ( ... ) Sin duda, que la escasez de árboles causan sequedad del clima, la esterilidad de toda la tierra, falta de granos y otros males ... ,. Explicando técnicas para plantar y multiplicar entre otros el olmo, el álamo negro y blanco, propone como medidas prácticas para activar los trabajos de repoblación y plantíos "Que las Sociedades Patrióticas investiguen qué especies de árboles son los más a propósito, útiles y necesarios en las diversas provincias y distritos; como se podrían formar almácigas generales y qué medios serían los mejores para fomentar entre los vecinos de cada pueblo el plantío de árboles connaturales en su territorio. y aconseja que se establezcan " ... entretanto, semilleros en cada pueblo: premios y remuneraciones dadas moderadamente y con oportunidad; algún honor, beneficio notable al labrador o dueños de haciendas que más sc esmerase; promover a intendentes, corregidores, alcaldes, párrocos, etc. que mejor, más sabiamente lo fomentasen y efectuasen ... " 

Esta preocupación no es ajena al propio Rey, el también Ilustrado Carlos I1I, que reconociendo el fracaso de la Ordenanza de Montes de la Marina, promulgada en 1748 por Fernando VI, sobre la obligación de plantación de árboles y creación de viveros, estimuló estos trabajos, premiando a los que habían plantado árboles en los contornos de Madrid y dando gratuitamente siembras y plantas de sus viveros de Aranjuez,

Esta misma preocupaclon también era compartida por el Ilustrado Cardenal de Toledo don Francisco Antonio de Lorenzana que, al someter a los señores Vicarios y Curas Párrocos de los municipios de su jurisdicción, excluido Toledo, a un interrogatorio sobre la situación socio-econó- mica y cultural de sus parroquias, incluye la pregunta VI, donde requiere información sobre la siguiente cuestión: "Qué Montes, Bosques y Floresta tiene el Lugar, de qué matas poblados, como se llaman, á qué ayre caen y quánto se extienden", La respuesta, con las lógicas deficiencias de conocimientos botánicos de muchos de los informadores, confirman el paupérrimo estado de las cubiertas arbóreas de los montes y territorios de la archidiócesis, De las 140 respuestas, en casi el 50%, o no contestan o lo hacen manifestando que "sin bosques ni floresta" o que no tienen "nada que decir o que expresar". El árbol más citado es la "encina". pero solo en un 33o/r de ellas y, son muy pocos los que mencionan el "roble y el alcornoque". 

Las "alamedas" con álamos negros o blancos son reseñadas en una veintena de contestaciones. siendo las más significativas: la de Añover del Tajo, que hace referencia a los contiguos "sotos y bosques del Rey" a la izquierda del río Tajo, y la de Alameda de la Sagra que, negando la existencia de bosques o floresta alguna en su territorio, manifiesta: "Y si no fuera por el real bosque del río Tajo, propio de Su Majestad, donde se cortan o talan y se surten los pueblos de leñas, no se consumiría otra cosa que paja y basura."

Algunos se limitan a citar la existencia de "chaparros" y otros de "mata parda", asociación vegetal que constituyen el actualmente denominado bosque mediterráneo. Las contestaciones ratifican las reflexiones de ANTONIO Po~z y confirman el deterioro del arbolado en las vegas, no solo del río Tajo. sino también en las vegas de todos los ríos y arroyos del arzobispado. 

Sin embargo. son varias circunstancias las que propiciaron las plantaciones de los olmos que nos ocupan. En primer lugar la coincidencia del propio Rey y del Cardenal Lorenzana en la necesidad de la recuperación de los bosques y plantaciones; el afortunado establecimiento de la "Real Fábrica de Espadas", en la Vega Baja, y el diseño por Sabatini, arquitecto del edificio central de La Real Fábrica, de una alameda desde la Puerta de Bisagra hasta el propio edificio. 

El Archivero del Excmo. Ayuntamiento de Toledo. MARIANO Gi\RCIA RUIPÉREz, en su artículo "EI árbol, el Tajo y Toledo: Alamedas y Plantí- os". en el libro Cerca del Tajo, define los árboles como "catedrales de la naturaleza de una vida efímera", y atribuye al Cardenal Lorenzana que el inicial proyecto de Sabatini, aprobado por el Rey. "fuera reformado y se concibiera como paseo público, logrando que Carlos III donara el arbolado necesario de los viveros de Aranjuez", reconociendo la generosidad del purpurado que "costeó su traslado hasta Toledo, el nivelado de las tierras de la Vega, y su plantación, iniciada el 13 de enero de 178I,empleando en ello cuantiosos caudales y dando trabajo a centenares de jornaleros" . Describe el paseo "diseñado con tres calles, la del medio para los coches, y las dos laterales para los transeúntes, con tres plazuelas, y con una extensión de 1830 varas" y destaca el compromiso del Ayuntamiento de Toledo en "hacer frente a los gastos derivados del riego, replantación de marras y guarda del arbolado". 

Estima que "existían en 1877 en el paseo de la Vega no menos 2400 árboles, en su casi totalidad álamos". FERNANDO MARTÍNEZ GIL, en la Historia de Toledo de la editorial Azacanes, consigna que ANTONIO PONZ calificó el paseo como "nuevo y delicioso paseo de la Vega" y proporcionó la información de que el Corregidor estaba disponiendo árboles en el camino que iba a Aranjuez, para otro paseo, anticipando, que de concluirse "será ciertamente uno de los más deliciosos de España". MARIANO GARCIA RUIPÉREZ data el comienzo de ejecución de esta plantación en el Paseo de la Rosa o Cabrahigos en el año 1783, y de nuevo ANTONIO PONZ atribuye al Cardenal Lorenzana la financiación, al menos, del transporte de las plantas desde Aranjuez.

Destaca, por otra parte la actividad y celo del C(llTegidor D. Gabriel Antonio Salido, en su realización. El éxito de este Paseo y la labor del Corregidor es reconocido también por el propio ANTONIO PONZ en el año 1787 que describe el paseo en la siguiente forma: "Ha dado ulla gran helleza al ingreso de la Ciudad por el camino Real, y trecho llamado de Cabrahigo. que dirige al Sitio de AranjucJ:. hahiendo ensanchado notablemente aquel camino, plantando una alameda a uno y otro lado, que ya se extiende hasta el arroyo que llaman de la Rosa. distante un quarto de legua de Toledo 

Para persevar este plantío ha formado por todo él una estacada, ha puesto vides al pié de algunos árholes, que con el tiempo se enredarán en ellos. rosales y otras plantas de flore:-, en los espacio, intermedios. habiendo dado ya esta primavera un hermoso e:-,- pcctáculo al público; ha buscado y recogido aguas que no tenían uso, con las cuales ha formado dos grandes fuentes ... ha puesto asientos cómodos de piedra en los garajes convenientes." No tenemos referencia concreta sobre la plantación en el Paseo de Recaredo, pero por su situación debió ser realizada simultáneamente con las plantaciones de la Vega. Así se intuye observando la colección de los Planos de Toledo recopilados por JULIO PORRES MARTÍN-CLETO.

En el plano número once. levantado y publicado por FRANcIsco COELLO Y MAXIMIANO HI.IÓN en el año 1858, figuran gráficamente retlejadas estas plantaciones, por alineaciones de puntos, en la entonces Ronda Nueva, actual Paseo de Recaredo y. siguiendo la traza de la carretera de Aranjuez. en el Paseo de La Rosa. Se identifican también las plantaciones en otros caminos y sendas en la Vega Baja, pero no concretamente en el de la "Fábrica de las Espadas", omisión que puede atribuirse a quedar más alejado del casco urbano. 

Si aparece ya en el plano número doce. publicado por JOSÉ REINOSO en el año 1882, en el que JULIO PORRES considera que sus autores recogen detalles "con gran perfección". y se confirman en el plano número trece, revisado y ultimado por ALFONSO REY PASTOR, en el año 1926. En el último plano de la colección, el número catorce, actualizado en 1982 por RODOLFO GARCÍA-PABLOS, se perfeccionan los gráficos de los arbolados que venimos citando que, sin embargo, quedan acortados en su longitud en los paseos de Recaredo y De la Rosa, afectados ya por el desarrollo urbanístico y red viaria de la ciudad. En el Paseo de la Vega el arbolado se presenta todavía sin solución de continuidad evidenciando el alarmante deterioro sufrido en los años transcurridos desde dicha fecha. Todo ello confirma, sin riesgo alguno, que nuestros viejos olmos han sido testigos vivos de la historia de Toledo, durante más de dos siglos y sólo por ello merecen el reconocimiento de Toledo y de los toledanos.

http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0042_12.pdf

Los sefardíes y las llaves de España (I)

La leyenda más célebre del pueblo sefardí, la referida a las llaves de España, cuenta que cuando los judíos se vieron obligados a abandonar el país a resultas de la decisión de los Reyes Católicos de expulsarlos en 1492, se llevaron consigo las llaves de sus casas con la esperanza de algún día poder volver. Esas llaves, hoy más metafóricas que tangibles, han permanecido en la mente de los sefardíes –aquellos judíos expulsados de España, Sefarad en hebreo, y sus descendientes– en la diáspora por todo el mundo durante siglos, simbolizando su unión y nostalgia por España; una herida abierta desde entonces que sólo se ha empezado a curar en tiempos recientes.

Como aclaración, a efectos de este texto, se utilizarán las palabras antijudaísmo y sus derivadas para referir la actitud contraria a los practicantes de la religión judía, y las palabras antisemitismo y derivadas para referir la actitud de rechazo a la etnia o pueblo judío.
Kuando mucho eskurese…

De los orígenes a la expulsión



El origen de las poblaciones judías en España se encuentra en los años de dominación romana, al principio del Imperio, cuando, ejerciendo su poder sobre Palestina, Roma trae esclavos judíos a trabajar a las fértiles tierras de las provincias de Hispania. Allí vivirían y como en todo el territorio romano sufrirían persecución por no seguir, primero el culto pagano, y después el culto cristiano cuando este se haga oficial en el Imperio en el siglo IV d.C.

El rechazo a lo judío se da en tiempos de los visigodos, y también en los reinos cristianos de la época de la Reconquista como en otros lugares de Europa, aunque eso sí, con notables excepciones como el célebre Toledo de las Tres Culturas auspiciado por Alfonso X, que quedará para siempre como un monumento histórico a la tolerancia y al esplendor cultural de esos años al que contribuyen poderosamente las comunidades judías. También es importante la presencia judía en Al-Ándalus, primero como parte activa de la sociedad del Califato, después como víctima –también aquí– de persecución en los tiempos de almorávides y almohades.

Este rechazo llega a su pico más alto en el año 1391, año enmarcado en un contexto de crisis de época que trae consigo grandes cambios sociales, guerra civil…, agravados por el azote de la peste bubónica que esquilma a Europa. Todas estas circunstancias azuzan el odio contra el pueblo deicida y espolean la violencia antisemita en los reinos cristianos de Castilla, Aragón y Navarra. Muchos de los judíos que vivían en lo que hoy es España huyen ya en este momento, años antes del decreto de expulsión.

Ya en 1478, cuando Isabel lleva cuatro años gobernando el Reino de Castilla, se decide a reforzar el poder de la Iglesia de la mano del Santo Oficio de la Inquisición, como herramienta política de la reina –siempre apoyada por su marido Fernando desde el trono de Aragón– para ganarse el favor del clero y alcanzar la tan deseada unión política y religiosa.

Sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo. En el siglo XIV fue reconvertida en Iglesia. Más información

 en http://www.toledomonumental.com/

Efectivamente, después de las matanzas de 1391 muchos judíos habían huido ya de la Península, pero a pesar de ello cunde la idea entre el estamento eclesiástico de que hasta que no se expulse definitivamente a la comunidad judía, el problema del criptojudaísmo –la existencia de judíos conversos que mantenían su culto a escondidas–, principal preocupación de la Inquisición, no se resolvería. Así, en 1492, ya en posesión de Granada, el último reino musulmán de la Península, los Reyes Católicos firman el Edicto de Granada, redactado por el inquisidor Tomás de Torquemada, por el que se expulsa a los judíos de los reinos de Castilla y Aragón.

“… acordamos de mandar salir todos los judíos y judías de nuestros reinos y que jamás tornen ni vuelvan a ellos ni alguno de ellos.”

Se ha discutido largamente en torno a los motivos de la expulsión y sus consecuencias y en concreto se ha barajado siempre la teoría del poder económico de los judíos –no en vano algunos de los más poderosos asesoraban y prestaban dinero a los reyes en su campaña de Granada–. Sin embargo, pesa más la idea de que los dos monarcas buscaban más conseguir una entidad política unida y fuerte cargada de una modernidad que anticipa la nueva era que se avecinaba; para ello, lucharían contra la nobleza, tratarían de acercarse al clero y usarlo como instrumento de estandarización social en torno a la religión –buscarían, pues un culto único–, e incluso llegarían a actuar juntos como soberanos de un solo reino.

Por supuesto en este camino los judíos supusieron un obstáculo y sólo así se explica la decisión de reforzar la Inquisición para perseguir a los conversos, y de expulsar a los judíos definitivamente en 1492, cuando los Reyes están en la cima de su poder. Obligados a decidir, los judíos españoles debieron tomar la cruz, o encaminarse a la diáspora, abandonando su patria con pena y la esperanza de volver pronto, llevando quizás con ellos las llaves de España. Sin embargo, también el territorio que dejaban atrás sufrió, y su economía y su desempeño intelectual y cultural quedarían lastrados durante siglos, marcada como estaba por esta artificial extirpación. Nadie mejor en su época para ponerlo en palabras que Isaac Abravanel, asesor de los Reyes y miembro ilustre de la comunidad judía, que se dirigía así a los Católicos:Edicto de Granada. Con él, miles de judíos eran forzados al exilio por orden de los Reyes Católicos.

“Es una desgracia que el Rey y la Reina tengan que buscar su gloria en gente inofensiva. Cuando los reyes y reinas cometen hechos dudosos se hacen daño a sí mismos, y como bien se dice entre más grande la persona que comete el error, el error es mayor; profundo e inconcebible como España nunca haya visto hasta ahora.

Por centurias futuras, vuestros descendientes pagarán por sus apreciados errores del presente. La nación se transformará en una nación de conquistadores, y al mismo tiempo os convertiréis en una nación de iletrados. En el curso del tiempo el nombre tan admirado de España se convertirá en un susurro entre las naciones.

Expúlsennos, arrójennos de esta tierra que hemos querido tanto como Vos; nosotros les recordaremos y a su vil edicto de expulsión para siempre.”
Persecución y diáspora

Se dice que cuando se enteró de la firma del decreto de expulsión, el sultán otomano Beyazit II se alegró exclamando que eran los Reyes Católicos quienes perdían con la decisión, agradeciéndole por siempre al rey Fernando el favor que le hacía al enviarle a los judíos.

Lo cierto es que unos 100.000 judíos se vieron obligados a elegir, aunque no es fácil estimar el número de los que se fueron. Entre los que se quedaron, conversos, con el tiempo más y más fueron emigrando a América, donde las leyes antisemitas españolas se aplicaban más laxamente: se habían establecido los conocidos como estatutos de limpieza de sangre –que impedían el acceso a ningún converso a determinados cargos públicos, entre otras limitaciones– y el estigma social continuaba dirigido ahora contra el converso, llamado cristiano nuevo –en oposición a aquel que, supuestamente, pertenecía a una familia de cristianos viejos– o, en modo despectivo, marrano. Con el tiempo, en parte por aquellos que se fueron asimilando y en parte por los huidos, no quedarán apenas judíos en España, lo que la convertirá en una excepción a nivel europeo como se verá después en los años de grandes pogromos de los siglos XVIII, XIX y XX.


El éxodo sefardí por el continente europeo y el norte de África. Fuente: ABC

http://elordenmundial.com/2016/03/30/los-sefardies-y-las-llaves-de-espana/

sábado, 18 de febrero de 2017

Libreria de Don Timoteo María Galvez, un liberal toledano en el Madrid de Fernando VII (1820)

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LA LIBRERÍA DE DON TIMOTEO MARÍA GÁLVEZ, UN LIBERAL TOLEDANO EN EL MADRID DE FERNANDO VII (1820)

José Luis Barrio Moya Institución de Estudios Complutenses La invasión napoleónica y la posterior Guerra de la Independencia fueron hechos de tal entidad que señalaron en España el fin del Antiguo Régimen y el nacimiento de una nueva etapa histórica" tal y como también ocurría en el resto de Europa. 

Desde los últimos años del siglo XVIII las tensiones políticas que convulsionaban al continente europeo afectaron profundamente a la caduca y más que desprestigiada monarquía de Carlos IV, que se tambaleaba peligrosamente a pesar de los rocambolescos intentos de Manuel Godoy por apuntalarla. 

A principios del siglo XIX aquel estado de cosas se complicó aún más con toda una serie de avatares, a cual más azaroso, que dieron como resultado el motín de Aranjuez, la abdicación de Carlos IV, la caída y prisión de Godoy, el efímero primer reinado de Fernando VII y la entrada de las tropas francesas en Madrid, en marzo de 1808, al mando de Joaquín Murat, gran duque de Berg. 



La abdicación de Carlos IV tras el motín de Aranjuez en su hijo Fernando VII fue seguida de un enorme entusiasmo popular hacia el nuevo soberano, quién entró en Madrid el 24 de marzo de 1808. Sin embrago Murat, de acuerdo con Napoleón y con el derrocado Carlos IV, se negó a reconocer a Fernando como rey de España, en tanto no lo hiciera el propio Napoleón. Murat y el turbulento consejero de Fernando, el canónigo Escóiquiz convencieron al joven rey de viajar a Bayona y conseguir de Napoleón el ansiado reconocimiento. 

Resultado de imagen de LIBRERÍA DE EL MADRID DE FERNANDO VII (1820)Ella de abril de 1808 Fernando VII, su hermano el infante Don Carlos y su tio el infante Don Antonio salían de Madrid camino de Bayona, pasando por Burgos y Vitoria. En la ciudad francesa se vieron por primera vez Fernando VII y Napoleón donde comieron juntos. Tras aquel encuentro Napoleón comunicó a Fernando, a traves de Mariano Renato Savary, duque de Rovigo, su decisión de que la Casa de Borbón no volvería a reinar en España y que el monarca hispano debía ceder sus derechos a la familia Bonaparte. El 30 de abri I de 1808 arribaron también a Bayona los depuestos Carlos IV y María Luisa de Parma y tras una entrevista del todo vergonzante entre la familia real española, Fernando VII restituyó la corona hispana a su padre, quien inmediatamente se la ofreció a Napoleón Bonaparte. 

Para completar aquel infamante cuadro tanto Fernando VII como su hermano y su tio renunciaron a cualquier derecho al trono español. Una vez concluida la patética mascarada, Carlos IV y María Luisa inicaron un largo exilio que los llevó a residir sucesivamente en Compiegne, Marsella, Roma, Verona y nuevamente en la ciudad eterna, donde ambos fallecieron en 1819, con tan sólo un mes de diferencia. 

Por lo que respecta a Fernando VII y a los infantes Don carlos y Don Antonio fueron confinados en el castillo de Valen~ay, propiedad de Talleyrand, donde permanecieron hasta 1814'. Durante la estancia en la jaula dorada de Valen~ay de Fernando VII, se dasarrolló en España la Guerrra de la Independencia, iniciada con el levantamiento del pueblo de Madrid, el 2 de mayo de 1808 y la posterior represión llevada a cabo por Joaquín Murat en los días siguientes. A partir de ese momento comenzó una larga y devastadora contienda que sólo terminó con la victoria de Wellington sobre las tropas francesas de José 1, hermano de Napoleón y rey de España por decisión del emperador galo, en la batalla de Vitoria, el 21 de junio de 1813. 

El 31 de agosto de 1813 las tropas angloespañolas vencían definitivamente a los franceses en la batalla de San Marcial, penetrando inclusive en territorio francés '. T~dos aquellos descalabros obligaron a Napoleón a establecer la paz con España y liberar a Fernando VII. El 11 de diciembre de 1813 se firmó el Tratado de VaIen~ay entre el conde de La Forest por parte de Francia y el duque de San Carlos por la española. Tras la firma Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de España y de las Indias. El 13 de marzo de 1814 el repuesto monarca español y su séquito abandonaban Valen~ay camino de España, pasando la frontera por Cataluña el 24 de marzo de aquel mismo año.


La situación que encuentra Fernando VII al llegar a España no puede ser más desastrosa: ciudades destruídas, campos arrasados, masas de prisioneros que re¡;resan de ¡;olpe, hombres y ¡;rupos que esperan del monarca premios, recompensas J' disminución de fas contrihuciones _\. Por si todo ello no fuera bastante complicado, había que añadir una hacienda totalmente desorganizada, con un gravísimo problema monetario, agravado por el súbito cese de las remesas de oro y plata procedentes de los virreinatos americanos, que iniciaban sus movimientos de emancipación, Ante aquel penoso estado de cosas, la política económica de Fernando VII en los primeros años de su nuevo reinado fue del todo inoperante. 

A este respecto hay que subrayar que entre 1814, año de la llegada del Deseado al trono, y 1823 se sucedieron en Hacienda nada menos que doce ministros, que poco pudieron hacer ante la carencia de una política económica coherente. Solamente con la llegada al Ministerio de Hacienda, en diciembre de 1823, del muy competente Luis López Ballesteros, se comenzó a salir de la profunda crísis, gracias a las acertadas medidas del ilustre funcionario'. No obstante todo lo anteriormente expuesto, en los aijos más duros de la depresión económica española de la época, hubo personas que gozaron de una situación muy acomodada, lo que no deja de ser sorprendente. Ejemplo de lo que decimos nos lo ofrece el caballero toledano Don Timoteo María Gálvez, quien al hacer, el 31 de julio de 1820, el inventario de sus bienes con motivo de su matrimonio con Doña Teresa Guadarrama, nos da cumplida cuenta de que era persona de posibles en medio de un mundo azotado por gravísimas penurias. 

Don Timoteo María Gálvez había nacido en la localidad toledana de Burguillos, siendo hijo de Don Mateo Gálvez y de Doña Teresa Sánchez. Por su parte Doña Teresa Guadarrama era natural de Villanuella de la Ca- ñada (Madrid), nacida en el seno del matrimonio formado por Don Luis Guadarrama y Doña Francisca Hernández. El 29 de mayo de 1820 Don Timoteo María Gálvez y Doña Teresa Guadarrama contraían matrimonio en Madrid, pero hasta el 31 de julio de aquel mismo año, el caballero toledano no hizo el inventario y tasación de los bienes que aportaba a la unión y que incluían dinero en efectivo, objetos de oro y plata, joyas, relojes, muebles, pinturas, grabados, utensilios de cocina, loza, vidrios, ropas y vestidos asi como una interesantÍsima biblioteca " 

Ignoramos totalmente la profesión que el caballero toledano ejercía en el Madrid ruinoso de Fernando VlI, puesto que la documentación manejada guarda un mutismo total sobre el asunto, pero a juzgar por su óptima situación económica y por algunos de los libros de su biblioteca podemos conjeturar que se dedicaba al comercio de importación y exportación, Lo primero que declara Don Timoteo María Gálvez al hacer el inventario de sus bienes es el dinero en efectivo que tenía en el momento, consistente en 6,000 reales en duros españoles y 1,860 reales en moneda de oro, Pasa a continuación a registrar la plata labrada, brillantes y oro y reloxes,

http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0041_09.pdf

En la primavera de 1910, el teniente Larrea,fallece ahogado en el Tajo navegando de Guadalajara a Talavera

Ahogado en el Tajo navegando de Guadalajara a Talavera

En la primavera de 1910 el teniente Larrea, que realizaba una excursión por el río con otros dos compañeros, falleció ahogado; su cuerpo fue encontrado dos semanas despúes del accidente en el El teniente Larrea, en el centro de la foto de la izquierda, construyendo la barca en la que luego perdió la vida, (Fotografía, «Flores y Abejas»). 
A la derecha, el cadte Genaro Olivié, quien salvó la vida al bajarse momentos antes de la embarcación

ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN - @abc_toledo Toledo13/02/2017 21:04h - Actualizado: 13/02/2017 21:06h.

En su convivencia secular con el río Tajo, los toledanos han disfrutado del mismo como lugar de recreo, diversión y esparcimiento, fuente de riego para sus huertas y campos de labor, fuerza motriz para norias o turbinas eléctricas, criadero de numerosas especies de peces y renombradas anguilas, barrera defensiva o motivo de inspiración para escritores, fotógrafos y pintores. También han aprendido que es un espacio peligroso, donde centenares de personas han perdido la vida en dramáticos ahogamientos o voluntarios suicidios. Una de esas desgracias, acaecida en la primavera de 1910, tuvo gran repercusión nacional y nos dejó impactantes imágenes que hoy recuperamos en estos esbozos.



Aprovechando las vacaciones de Semana Santa, tres militares de la Academia de Ingenieros de Guadalajara –el segundo teniente Ricardo Larrea Herreros, el teniente Julio García Rodríguez y cadete de tercer año Jenaro Olivié Hermida- decidieron hacer una excursión en barca por el Tajo, navegando desde tierras alcarreñas hasta Talavera de la Reina. Para el primero de ellos, gran aficionado a todo tipo de deportes, no era una experiencia nueva, ya que el año anterior, junto a otros compañeros, ya había navegado desde Bolarque hasta Villamanrique de Tajo (64 kilómetros), en el límite entre las provincias de Madrid y Toledo. Hicieron el recorrido en una barca que el propio Larrea había construido. Concluida la aventura, en las páginas del semanario «La Crónica», los excursionistas publicaron un detallado relato de las peripecias vividas durante la travesía, realizada en penosas condiciones climatológicas.

La segunda singladura comenzó el 19 de marzo de 1910, día de San José, partiendo desde la presa del Molino de Mora, donde en una posada de la zona guardaban la barca. Como ya le ocurriese el año anterior, las primeras jornadas del recorrido discurrieron con un tiempo bastante desapacible. El lunes 21 llegaron a Aranjuez, donde pasaron el día con un grupo de profesores y alumnos de su Academia que estaban por allí realizando un viaje a caballo. En la jornada siguiente llegaron a Toledo, donde pernoctaron. El miércoles por la mañana reiniciaron su marcha camino de Talavera de la Reina.

Recorrer el tramo de río que circunda la capital no fue fácil, sorteando con pericia las presas de Safont y Alcántara, así como los Molinos de Saelices. Cada vez que debían pasar uno de estos azudes, dos de los tripulantes se bajaban de la lancha, turnándose en su manejo, para facilitar la maniobra. Al acercarse al puente de San Martín, y para vadear el molino de la Cruz, García Rodríguez y Olivié abandonaron la lancha, quedando embarcado Larrea. La maniobra era observada desde el puente por bastantes vecinos, quienes con espanto vieron como la barca era arrastrada impetuosamente y zozobraba. El teniente Larrea luchó durante unos minutos contra la corriente, pero como llevaba puesto un impermeable encontraba grandes dificultades para nadar. Dos veces apareció y desapareció de entre las aguas, para hundirse finalmente a unos pocos metros de la orilla. Aunque rápidamente se hicieron sondeos en el lugar del suceso, no fue posible rescatar el cuerpo del militar.

No tardaron en presentarse allí las autoridades y mandos de la Academia de Infantería, con la pretensión de localizar cuanto antes el cadáver. También, en los días siguientes vinieron compañeros de Larrea con idéntico fin. Al objeto de intensificar la búsqueda se construyó una plataforma flotante con la que poder acercarse con seguridad al lugar donde se produjo el naufragio. 

Hasta allí se trasladó, también, la draga de la Fábrica de Armas e incluso se levantaron las compuertas de la presa del molino, intentando variar las corrientes del río. Las labores, que se realizaban durante día y noche, iluminando la zona con hachones de fuego, estaban dirigidas por el comandante Irribarren, profesor de Trigonometría en la Academia toledana. En la zona del Baño de la Cava se tendieron redes para evitar que el cuerpo fuese arrastrado aguas abajo.Las labores de rescate congregaron a numerosos curiosos en las inmediaciones del Puente de San Martín (Fotografías, Pedro Román. Colección Antonio Pareja)

En los alrededores del puente de San Martín, centenares de vecinos seguían las operaciones. Testigo de semejante expectación fue el fotógrafo Pedro Román, quien registró en varias placas estas labores. Algunas de estas imágenes fueron publicadas en el semanario «La Hormiga de Oro» que se editaba en Barcelona. Otras instantáneas de las labores de rescate, firmadas por un reportero apellidado Fernández, ilustraron las páginas de la revista «Actualidades», de Madrid.

Pese a tan singular despliegue, los esfuerzos fueron improductivos y hubo de esperarse más de dos semanas, para que en la mañana del 11 de abril, el cuerpo apareciese flotando en las cercanías del Baño de la Cava, a unos cien metros de donde se produjo el naufragio. Rescatado de las aguas por dos pescadores que hacían guardia, Francisco Gutiérrez y Sinforiano Gálvez, el cadáver fue trasladado al picadero de la Academia, donde se instaló la capilla ardiente. Desde allí, el féretro cubierto por la bandera de España, fue inhumado en el cementerio de capital, siendo escoltado el cortejo por cadetes de la Academia toledana portando antorchas y compañeros de Larrea venidos desde Guadalajara.Recorte del semanario “Flores y Abejas” dando cuenta de las labores de rescate del cadáver del teniente Larrea

Durante el sepelio los sentimientos de dolor estaban a flor de piel ya que haciéndose realidad el dicho de que las desgracias nunca vienen solas, dos días antes de que apareciese el cuerpo sin vida de Larrea, la Academia había vivido otra desgracia. En la tarde del 9 de abril, a la vuelta de una marcha a Cobisa, el alumno Luis Almansa Díaz falleció a causa de un accidente sufrido en las inmediaciones de la Fuente de Caravantes. Iba conduciendo un carro cuyos caballos se espantaron al paso de un rebaño de cabras. El carruaje volcó y cayó por el barranco, quedando el cuerpo del cadete atrapado debajo. Aunque se le trasladó en automóvil a la enfermería del centro militar, falleció poco después. El joven era sobrino del teniente coronel de la Academia José García Toledo.

Ocho meses después de este trágico accidente, el Ayuntamiento de Toledo concedió autorización para que en el lugar del siniestro se levantase un sencillo monumento perpetuando la memoria del cadete fallecido. El acto castrense de inauguración, celebrado al cumplirse el primer aniversario del suceso, fue seguido por numeroso público. El monolito en memoria de Luis Almansa ha permanecido allí hasta hace diez años, cuando en noviembre de 2006 la Junta de Gobierno Local de Toledo accedió a una petición del general Muro Benayas, por entonces director del centro militar, para trasladarlo al recinto de la Academia de Infantería.

ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN
http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-ahogado-tajo-navegando-guadalajara-talavera-201702132104_noticia.html

viernes, 17 de febrero de 2017

El posible templo de Hércules en la Vega baja toledana, Toledo

Oyendo una conferencia del autor toledano Fernando Ruiz de la Puerta, éste mencionó la riqueza arqueológica de la conocida como Vega Baja de Toledo, lo que demuestra que la importancia de esta ciudad en la Antigüedad no sólo se manifestó en su famoso cerro rodeado por el más largo río ibérico, sino también en esta parte baja y llana de la Vega Baja, tanto en época romana, como visigoda. 

Al que esto escribe, asiduo visitante de dicha antigua ciudad, además de conocer la existencia de los restos del antiguo circo romano, que se encuentran, en parte, en el conocido como Parque Escolar y, en parte, tras cruzar la Avenida de Carlos III, junto al Paseo que toma el nombre del propio circo, también conocía los importantes restos que no hace mucho fueron encontrados de época visigoda en la propia Vega Baja. 



Pero de lo que no sabía y que fue citado por el mencionado autor, era la existencia, aparte de un bello mosaico romano de tema marino hallado en la antigua Fábrica de Armas, la ubicación de lo que pudo ser un antiguo templo dedicado a Hércules, el famoso héroe de la mitología grecorromana tan asociado a esta ciudad, como a otras tantas de la Península. 

Plano de 1858

Según este investigador, muchos de los restos de este templo, junto a los del circo romano, fueron reutilizados en distintas épocas para reforzar, principalmente, el tramo de muralla que va desde laPuerta de Bisagra a la Puerta del Cambrón. Esta continua reutilización de materiales romanos hizo desaparecer posiblemente edificios como este templo, además de dejar muy mermado, igualmente, al propio circo romano, como se puede apreciar actualmente.

Con sendos círculos marcados los dos colegios donde se especula con la posible ubicación de las ruinas mencionadas.

Tratando de buscar más información sobre la existencia de este antiguo templo, es muy poca la que he encontrado, aunque puedo decir que, recientemente, el 9 de abril del presente año, apareció en La Tribuna de Toledo un plano del año 1858, de Francisco Coello y Maximiano Hijón, en el que, junto al hemiciclo superior del circo se señala un punto en el que se dice: "Ruinas romanas que suponen son del Templo de Marte o de Hércules". 

En el título de esta entrada hemos omitido el nombre del dios de la guerra latino, en respeto de lo afirmado por Fernando Ruiz de la Puerta, pero como se puede ver, de haber existido tal templo, no queda claro a qué divinidad de estas dos pudo estar consagrado, atendiendo a la anotación de dicho plano decimonónico. No queda aquí la cosa, pues surgen nuevas discrepancias; mientras que Ruiz de la Puerta, en la conferencia mencionada, cita al Colegio Público Santa Teresa, junto a la Avenida de Carlos III, como el lugar donde este templo se encontraba, el plano del siglo XIX parece situarlo en el solar que ocupa hoy en día el Colegio de Carmelitas, muy cerca del anterior, pero ya colindante con laAvenida de la Reconquista, haciéndose eco de ello el mencionado artículo de La Tribuna de Toledo. 

La siguiente discrepancia, y más importante, es la existente en la identificación de esas desaparecidas ruinas. Mientras que, por un lado, Fernando Ruiz de la Puerta, haciendo caso, seguramente, al plano mencionado -y quizás a alguna fuente más que desconocemos-, identificó dichas ruinas con las del desaparecido y supuesto Templo de Hércules, razón de ser de esta ficha, por otro lado, el propio artículo de La Tribuna de Toledo recoge la opinión del arqueólogo Jesús Carrobles quien, según una monografía publicada por él en el año 2001, afirmó que dichas ruinas no eran las de un antiguo templo dedicado a Hércules o Marte, sino algunos los del antiguo teatro romano de Toledo. Queda de este modo, por tanto, dicha incógnita sin resolver.

PUBLICADO POR ARGANTONIOS EN 13:38
http://iberiamagica.blogspot.com.es/2016/06/el-posible-templo-de-hercules-en-la.html


Toledo, las luces del tiempo



Juego visual de la transformación de Toledo desde 1900 en escenarios nocturnos y diurnos en 2012. 

Panorámica histórica: Mariano Moreno. Originales actuales: 
Panorámica diurna: http://gigapan.com/gigapans/118555 nocturna: http://gigapan.com/gigapans/118557


Publicado por José María Moreno Santiago
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=33DQEpa4OPk

jueves, 16 de febrero de 2017

La Puerta de Cuartos de Talavaera de la Reina

LA PUERTA DE CUARTOS y EL TERCER RECINTO AMURALLADO

Y LA PUERTA DE CUARTOS ESCUDO DESPIEZADO DE TALAVERA DE LA DERRIBADA PUERTA DE CUARTOS 1ESCUDO DESPIEZADO DE TALAVERA DE LA DERRIBADA PUERTA DE CUARTOS 2

El tercer recinto amurallado acogía desde finales del siglo XII la zona de Talavera conocida como los Arrabales Viejos, incluyendo las parroquias de San Andrés, Santiaguito, San Ginés (Santo Domingo) y San Esteban. 

Su trazado comenzaba en las inmediaciones de la puerta de las Alcantarillas Nuevas al final de la calle de Cererías y, pasando por Santo Domingo, se abría al camino de Extremadura por la puerta de Cuartos para, desde allí, encaminarse hacia la antigua ermita de la Magdalena, cerca del actual camino del Cementerio.

En 1283, el infante don Sancho se encuentra en disputa con su padre el rey legítimo Alfonso X al que apoyan los habitantes de los Arrabales Viejos de Talavera dirigidos por un tal Romero, mientras que la Villa, comprendida dentro del primer recinto amurallado, con sus nobles habitantes de un estrato más acomodado que el anterior, apoya a Sancho.

Romero y sus hombres huyen perseguidos y queman el puente Pinos, situado actualmente bajo el embalse de Azután. 

Irritado el Infante, descarga su ira sobre la población de los arrabales talaveranos arrasándolos, ajusticiando y descuartizando a cuatrocientos de sus más nobles vecinos cerca de la Puerta de Cuartos.Puerta Cuartos en una pintura de los años 20

La tradición local potenciada por la confirmación del hecho porJuan de Mariana, nacido por cierto en las inmediaciones de la puerta, hicieron que se tomara como auténtica la teoría de que se llamaba así esta puerta por haber sido colgados en ella los cuartos de los nobles ejecutados y despedazados.

Puerta de Cuartos en un grabado del siglo XIX propiedad del autor

Pero parece que medio siglo antes ya se denominaba Puerta de Cortes o de Cuartos, lo que nos permite, al menos, dudar del origen sangriento de su nombre legendario.

La Puerta de Cuartos y el barrio de San Adrés actual que formaban la mayor parte del caserío incluido en el tercer recinto amurallado

De la puerta de Cuartos sí que conservamos algún testimonio gráfico y se nos muestra como un arco rebajado con dos cubos almenados flanqueándola. 

Estaba blasonada con el escudo del arzobispo Carranza, que la restauró, y con el de Talavera que se encuentra despiezado en el muro trasero de la Basílica del Prado.

http://lamejortierradecastilla.com/el-tercer-recinto-amurallado-y-la-puerta-de-cuartos/

Pileta del Cerro El Castillo, Castillo de Bayuela

El estudioso de las huellas del pasado remoto, principalmente del I milenio a. C., Mariano Serna Martínez, descubrió en el Cerro de El Castillo, de Castillo de Bayuela, población de la Sierra de San Vicente -una de las ubicaciones donde se podría haber situado el posible campamento de invierno de Viriato-, una pileta que, en palabras suyas, podría ser medieval, pero quizás también de época vettona. Queda, por tanto, sin despejar la incógnita. 

No menciona la existencia de otras posibles huellas, en este cerro, en forma de cazoletas, entalladuras o peldaños ascendentes a la concavidad, que podrían ser la prueba definitiva de encontrarnos ante un santuario anterior a la época medieval.




Foto: Mariano Serna Martínez
Fuente: Mariano Serna Martínez

Las pilas, como las cazoletas, pueden tener sentido ritual por sí mismas, esto es, tener por objeto la practica de actos cultuales no cruentos, caso de las pilas bautismales, las destinadas a abluciones antes o después de los rituales (la gran pila de las abluciones del Tabernáculo de los hebreos por ejemplo), a santiguarse al entrar a los templos cristianos, etc); pero en otras ocasiones las pilas forman parte de los altares constituyendo su elemento fundamente, el lugar donde se depositaba la víctima antes de ser sacrificada.

Las pilas son elementos raros de encontrar en cualquier tipo de asentamiento y también en los medievales. Es normal la presencia de grandes tumbas excavadas en roca pero ex extraño encontrar pilas se cualquier tipo. Por esto y por los lugares donde aparecen, cuando lo hacen, se puede presumir o no su función ritual. Cuando hace años investigaba en el asentamiento de el cerro el Castillo de Castillo de Bayuela, Toledo, lugar donde se han superpuesto los asentamientos prerromano, romano y medieval, me llamó la atención una pila de 60cm de largo, 30 de ancho y 5 de profundidad, situada en un roquedo en el límite oriental del cerro. 
El lugar y las dimensiones de la pila, en especial su profundidad, hacen muy posible que el elemento en cuestión se trate de un altar ¿vettón, romano, medieval?... quién sabe,... aunque visto otros casos, es muy posible que medieval.

PUBLICADO POR ARGANTONIOS EN 3:57
http://iberiamagica.blogspot.com.es/2016/07/pileta-del-cerro-el-castillo-castillo.html


miércoles, 15 de febrero de 2017

Hallada la galería de un gran edificio del Toledo romano

La construcción posee 30 metros de longitud y cuatro de anchura

Galería romana hallada en una vivienda particular de Toledo. EP

Los trabajos de rehabilitación en un edificio particular del casco histórico deToledo han permitido localizar una galería subterránea, de 30 metros de longitud y cuatro de anchura, que formó parte de un gran edificio civil del centro del Toledo romano, hace 2.000 años, y que podrá ser visitada cuando terminen las obras.

La alcaldesa de Toledo y presidenta del Consorcio de la Ciudad de Toledo, Milagros Tolón, ha visitado hoy, viernes, los restos arqueológicos, hallados en el subsuelo de este inmueble situado en la plaza de Amador de los Ríos.



La galería apareció mientras se acometían unos trabajos para solucionar las pérdidas de agua que dañaban las cimentaciones de la casa.

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Por su ubicación, su cota topográfica y el resto de elementos del entorno "solamente" puede formar parte de un edificio "fundacional, del momento en que la ciudad pasa a tener estatus de civitas", ha señalado el arquitecto del proyecto, José Ramón de la Cal.

"Toledo tiene la excepcionalidad de que posee un gran tesoro, que poco a poco va creciendo y vamos descubriendo", ha agregado el arquitecto.

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La obra en la galería está previsto que concluya a comienzos de junio, entonces se habilitará una entrada para que pueda visitarse, de modo que se incorporará a las rutas del patrimonio desconocido de Toledo, ha avanzado la alcaldesa.

Hace una semana se conoció que los trabajos para restaurar una panadería en la judería toledana había permitido hallar los restos de una pequeña mezquita que, con probabilidad, está datada en el siglo XI.

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/02/10/actualidad/1486728869_878560.html

Toledo. 30 Años Ciudad Patrimonio de la Humanidad




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