Mostrando entradas con la etiqueta SIGLO V. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SIGLO V. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de diciembre de 2016

Descubren un cráneo visigodo con un cáncer y una trepanación


 Un cráneo de un hombre del periodo visigodo, entre finales del siglo V y mediados del siglo VII, con un cáncer de tejido blando al que se le hizo una trepanación permite asociar, por primer vez en España mediante una pieza arqueológica, un acto quirúrgico a una patología concreta en esa época. 

Fuente: Ana Lumbreras, Logroño, EFE | La Rioja.com 

Así lo ha afirmado el doctor en Antropología Médica Julio Martínez Flórez, quien ha finalizado ahora el estudio paleopatológico de este cráneo, encontrado durante 2011 en una necrópolis en el término de Igay, en la capital riojana. Martínez Flórez ha añadido que hasta ahora, en la bibliografía comparada, ya se citaba la realización de trepanaciones desde la antigüedad, pero, con este cráneo, se ha podido asociar por primera vez en España, según sus datos, un acto quirúrgico, como es una trepanación, con una dolencia, como es un tumor de tejido blando en el cerebro.




Este cráneo corresponde a un varón de entre 40 y 50 años, que presenta una tumoración de tejido blando craneal y al que se le efectuó una trepanación, según la hipótesis de Martínez Flórez, para intentar aliviarle el gran dolor de cabeza que debía sufrir, causado por una presión dentro del cráneo. 

El estudio paleopatológico indica que no hay signos de que el hueso regenerara, por lo que estima que lo más probable es que esta persona no sobreviviera a la trepanación, que, según él, realizó un médico, "alguien que sabía lo que hacía", ha subrayado.

Se ha constatado que en este cráneo había un gran tumor de tejido blando, que está infiltrado en la capa interna del hueso, en el que crea una impronta; además de que deforma la parte exterior por el abombamiento de la zona donde está el cáncer. 

En este segmento del cráneo afectado por el tumor hay una trepanación, que, según el estudio realizado, efectuaron médicos, lo que Martínez Flórez ha relacionado con la existencia en esa época en el emplazamiento de Varea, cerca de Igay, en donde hay signos de legiones romanas, de siglo IV, que tenían tradición médica. OTROS DOS CRÁNEOS

Sus datos indican que en La Rioja han aparecido otros dos cráneos con trepanaciones, uno en Nalda, datado en la Prehistoria, y otro en Valgañón, del siglo XIII, pero ninguno de ellos estaba asociado a una enfermedad, según los estudios que de los mismos ha realizado este doctor en Antropología Médica.

Otro hueso del cadáver al que pertenece este cráneo del periodo visigodo ha sido sometido a la prueba del carbono 14, que lo ha datado entre finales del siglo V y mediados del siglo VII y que corresponde a un varón de entre 40 y 50 años, cuando lo habitual en esa época es que la esperanza de vida estuviera entre los 30 y los 40 años, ha añadido. 

Ha sido encontrado este año por la empresa Cronos, en unas labores de excavación en la necrópolis de Igay, otro de cuyos tramos ya excavó en 1979 Sebastián Andrés Valero, pero ahora, debido a movimientos de tierra ocasionados por obras civiles, se ha visto que es más importante y más extensa de lo que se conocía. 

El cráneo ha aparecido en un conjunto cementerial, situado a 1,5 kilómetros del actual casco urbano de Logroño, en el que se han encontrado siete tumbas con restos de unos diez individuos, tanto hombres como mujeres de diferentes edades y el más pequeño corresponde al de un bebé de cuatro meses, ha aseverado. Martínez Flórez ha indicado que no se ha encontrado un área urbana o rural asociada a esta zona cementerial, pero, de acuerdo con la tradición de la época, cree que puede haber una zona urbana asociada aún no encontrada o que esta necrópolis pudo haber dado servicio a un conjunto de áreas rurales próximas.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Cristianización de campesinos en la Hispania Visigoda

Resultado de imagen de Cristianización de campesinos en la Hispania VisigodaSegún los textos conciliares.

Se ha considerado el 399 dC como el año del fin oficial del paganismo en Hispania. De esa fecha se conoce una ley dirigida a Macrobio, “vicario hispaniarum”, que comienza de la siguiente manera: “Sicut sacrificia prohibemus, ita volumus publicorum operum ornamenta servari...”.

No obstante, a pesar de los esfuerzos de la autoridades cristianas , tanto imperiales como clericales por reprimir cualquier manifestación “pagana” , los cultos politeístas pervivieron durante mucho tiempo, tras la caída de Roma y las invasiones germanas del siglo V, en nuestra Península.

En amplias áreas rurales de Hispania, los cultos religiosos ancestrales indígenas, sincretizados en algunos casos con elementos del politeísmo romano o incluso mezclados puntualmente, tal vez, con el paganismo de suevos, vándalos o alanos, se mantenían con pleno vigor en los tiempos de la monarquía visigoda, especialmente entre los campesinos.

Las ciudades eran focos de cristianización, sin embargo , las gentes de las aldeas rurales permanecían aferradas a sus creencias ancestrales, especialmente en la franja norte de la Península Ibérica. De ahí el término “paganos”,( la gente de los pagos), que era como se referían despectivamente los clérigos a los campesinos que permanecían fieles a sus dioses ancestrales , rechazando la imposición cristiana. 
Incluso tras haber sido oficialmente “cristianizados”, volvían a practicar sus ritos paganos al menor descuido del control de la Iglesia o las autoridades visigodas.

En muchos casos era una población teóricamente cristianizada, pero que “RINDE CULTO DE VENERACIÓN A LOS DEMONIOS MÁS QUE HA DIOS”, como se lamenta Martín de Braga en su “De Correctione Rusticorum”. 

“Demonios”, esa era la terminología despectiva empleada por los cristianos para referirse a los Dioses.

Prisciliano, obispo de Ávila también había condenado el politeísmo: 
“Sea anatema quienquiera que llame dioses al Sol, a la Luna, Júpiter, Marte, Mercurio, Venus o Saturno...” , Prisciliano condena, pues, todas las formas de “idolatría”, que considera como “culto al diablo”. Así, nos confiesa, refiriéndose a los campesinos hispano-romanos: “...en el mar invocan a Neptuno, en los ríos a las Lamias, en las fuentes a las Ninfas, en los bosques a las Dianas, QUE SON TODOS DEMONIOS Y ESPÍRITUS MALIGNOS...”

Los textos cristianos que se han conservado de aquellos siglos, entre el final de la Antigüedad y los primeros siglos de la Edad Media, están llenos de mal intencionadas alusiones a la pervivencia de las viejas religiones de Hispania que las autoridades eclesiásticas trataban por todos los medios de erradicar.

Ya a comienzos del siglo IV dC , cuando aún el cristianismo no contaba con el respaldo del Estado Romano, el canon XLI del Concilio de Iliberris (Granada) obligaba a los grandes propietarios cristianos nada menos que a destruir los “ídolos” (representaciones de los Dioses) y evitar su culto entre sus siervos.

Esta política represiva contra el politeísmo ibérico fue continuada y ampliada por los emperadores romanos tras su cristianización y posteriormente por los reyes visigodos .

Así, en el canon XVI del IV Concilio de toledo se dicta: “Que los obispos en unión de los jueces DESTRUYAN LOS ÍDOLOS, y que los señores PROHÍBAN A LOS SIERVOS LA IDOLATRÍA.”

En el canon LXXII del Concilio II de Braga, celebrado en el año 572, se prohíbe conservar las tradiciones de los “gentiles”, ni festejarlas, ni tampoco tomar en cuenta los elementos, o el curso de la luna, o de las estrellas, para la siembra o plantación de árboles o para la celebración del matrimonio. En el LXXIII se prohíbe celebrar las calendas (día primero de mes, especialmente el de enero), ni adornar las casas con laurel, coronas vegetales etc. En el LXXIV , se prohíbe recoger hierbas medicinales .

El concilio III de toledo , del año 589, en su canon XVI menciona lo arraigado que estaba en casi toda Hispania y Galia el “sacrilegio de la Idolatría”.

Todavía en el año 675, en la celebración del Concilio XII de toledo , los obispos reunidos renuevan la represión de los paganos o politeístas en estos términos:

Canon XI.
“No para castigo de los delincuentes, sino para TERROR no imponemos por este nuestro decreto la pena de muerte, sino que avisamos a los adoradores de los ídolos, a los que veneran las piedras, a los que encienden antorchas, y adoran las fuentes y los árboles, que reconozcan como SE CONDENAN ESPONTÁNEAMENTE A MUERTE A AQUELLOS QUE HACEN SACRIFICIOS AL DIABLO(...)y CASTIGUEN CON AZOTES a todos aquellos que concurren a un horror de esta naturaleza, y CARGÁDOLOS CON CADENAS, los entreguen a sus señores, siempre que sus dueños prometan, mediante juramento, que ellos les vigilarán tan cuidadosamente que no les sea posible en adelante cometer tal crimen(...) y si fueran personas libres las que estuvieran complicadas en estos errores, serán castigados a la pena de excomunión perpetua y ENVIADOS A UN SEVERO DESTIERRO”.

El mismo canon XI, parafraseando una cita del Éxodo(20,4), comienza de esta forma:
“No te harás obra de escultura, ni figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo de abajo en la tierra; NO LOS ADORARÁS NI LES DARÁS CULTO. Además , EL QUE SACRIFICA A LOS DIOSES EXCEPTO SÓLO AL SEÑOR, SERÁ MUERTO.”

Años después, en el canon II del Concilio XVI de toledo se siguen persiguiendo a “los adoradores de los ídolos, los veneradores de las piedras, los encendedores de antorchas, los que rinden culto a los lugares sagrados de las fuentes y de los árboles, y se hacen augures y encantadores y otras muchas cosas que sería largo de narrar”.

Ejemplos como estos debieron ser muy frecuentes en aquellos lúgubres siglos dónde, a nuestros antepasados, no les quedaba, casi, más opción que la conversión al cristianismo o la muerte. Y a pesar de todo , la fuerza ancestral del politeísmo consiguió pervivir y manifestarse de múltiples maneras a lo largo de los siglos, a pesar del barniz judeocristiano y la brutal represión de los dictados del monoteísmo bíblico.

¡Vae Victis! 

Autor: IVLIANVS
lunes, 06 de enero de 2003
Información publicada por: IVLIANVS


Leer más: http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=399&cadena=toledo#ixzz3BZWOYhkW

viernes, 25 de octubre de 2013

Toledo, Capital del Imperio Visigodo

En el siglo V d.c., el Imperio Romano se hunde. Los pueblos bárbaros atraviesan sus fronteras y llegan a todas sus províncias.



En Hispania, que sufre la devastación causada por alanos y vándalos, se asientan suevos y vándalos.

Los visigodos construyen un poderoso reino con capital en Toledo y, convertidos al Catolicisimo, unifican la Península bajo su dominio.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...