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sábado, 13 de mayo de 2023

El Asentamiento Carpetano del Cerro de San Cristóbal, Yepes

Asentamiento Carpetano del Cerro de San Cristóbal, Yepes

Hablamos de un cerro testigo, en el cual hubo un antiguo poblamiento prerromano carpetano, del que apenas queda nada visible, a día de hoy, salvo algún pequeño tramo de muralla, siendo uno de los más extensos -unas tres hectáreas- de los existentes en la comarca de Mesa de Ocaña, en la que nos encontramos. 

La toponimia del Cerro de San Cristóbal, nos muestra un ejemplo más de cristianización de un antiguo poblamiento; lo más común, conocido y, quizás, de mayor trascendencia cualitativa, sean los casos de superposición de distintos cultos en un enclave, pero también hemos aprendido del no escaso número existente, como tipología, de lugares que fueron poblamientos, que se sepa no cumpliendo funciones de santuario en el pasado, que con posterioridad, a la llegada de la religión de la cruz, fueron cristianizados, con la construcción de algún oratorio, ermita o santuario, o con la consagración a algún santo, como es el caso que nos ocupa. San Cristóbal fue un mártir del siglo III, del que, como ocurre con otros tantos santos mártires primigenios, se le relaciona con antiguas divinidades o personajes mitológicos. San Cristóbal se dice pudo sustituir a Hércules o Heracles. Así lo dice, por ejemplo, Luis Rodríguez Bausa, en su obra "Toledo insólito":

"Nos toca ahora recordar que dentro de la catedral y en las iglesias de San Román y San Andrés tenemos pintado otro gigante, San Cristóbal, que es un heredero de una remota tradición que la iglesia [...] lo ha transformado en patrono de caminantes y peregrinos y abogado contra la peste, contra las nubes, rayos y tormentas, siendo en realidad la representación cristianizada del dios Hércules."


Fotografías: Iberia Mágica - 11/03/2023

En el presente caso, sí es cierto que el cerro se encuentra vigilante, sobre el antiguo camino que une Ocaña con Toledo, el cual transcurre por Yepes, término municipal en el que nos encontramos, cuyo núcleo urbano se encuentra a unos siete kilómetros del cerro, con lo que pareciera estar dando protección a los millares de caminantes que, durante siglos, contemplaran su silueta de cerro con cumbre amesetada. 

En el mismo se dice existe una ermita consagrada a nuestro santo de hoy, pero en nuestra visita del pasado 11 de marzo, únicamente pudimos ver una construcción, vallada, que más bien pareciera una casa de campo particular, que no un oratorio. A pesar de ello, las visita merece la pena, no sólo por hallarte en un lugar, solitario, sobre el que hace milenios nacieron, vivieron y murieron antepasados nuestros o por las vistas circundantes, pudiendo contemplarse 

Toledo hacia el poniente o los Montes de Toledo hacia el sur y suroeste, sino, sobre todo, por la visita a la histórica población de Yepes. La que dicen fue la antigua Hippona romana o Hepes, en la denominación mozárabe, más cercana a la actual, es conocida como Toledillo, por su patrimonio monumental e histórico, con bellas puertas de muralla; torres; una bonita plaza mayor; un majestuoso templo, con reliquia incluida; una judería, con la calle de la Sinagoga como pista para situarla; el palacio donde ser firmaron los esponsales de los Reyes Católicos; o la vivienda de la familia paterna de Juan de Yepes Álvarez, más conocido como San Juan de la Cruz.

Vista, hacia el sur. Paraje por el que transcurre, de este a oeste, el antiguo camino de Ocaña a Toledo

Suelo de la meseta superior, sobre la que se situó el antiguo poblamiento carpetano



Toledo, al fondo, iluminado al anochecer, desde Cerro de San Cristóbal de Yepes - 11/03/2023


Fuente:

http://iberiamagica.blogspot.com/2023/04/cerro-de-san-cristobal-yepes.html


lunes, 17 de noviembre de 2014

Prehistoria de Talavera de la Reina: Vetones y Carpetanos

La vega del Tajo ha propiciado desde la prehistoria un continuo asentamiento de diversas culturas. 

Se conservan restos paleolíticos,neolíticos y calcolíticos en varios puntos de su área —dolmen de Navalcándolmen de Azután,, dolmen de La Estrella—. 

La vertiente norte del valle del Tajo, con su característico relieve escalonado deterrazas aluviales cuaternarias sobre materiales graníticos paleozoicos, seguramente acoge las primeras poblaciones prehistóricas.

Aunque escapa a todo estudio posible y no existen documentos escritos anteriores a la dominación romana, uno de esos primitivos asentamientos humanos y ulterior origen de la actual ciudad, posiblemente sea un castrovetón, raíz urbana y de su organización del territorio en que se halla,situado en la zona cercana al horcajo que forman el arroyo de La Portiña y el río

Se han localizado numerosas esculturas zoomorfas que forman parte de la cultura de este pueblo prerromano de la Edad del Hierro, del que en la actualidad se encuentran catalogados cuarenta y dos verracos en toda la comarca de Talavera.

La delimitación del territorio habitado por los vetones y el de los carpetanos es problemática.

En función de los hallazgos de verracos de piedra —una muestra distintiva pero no exclusiva del arte del pueblo vetón—, la antigua Talavera queda dentro de la zona habitada por los vetones. 

Se halla en un terreno fronterizo entre ambos pueblos, un punto de gran dinamismo de las culturas del Bronce Final o el Hierro, y constituye la ciudad más oriental de éstos en la actual provincia de Toledo en el momento de la conquista romana, estableciéndose el límite occidental de la presencia carpetana entre las ciudades de Toletum —Toledo— y Caesarobriga —Talavera—. 

Dentro de los vestigios de la protohistoria vetona corresponde citar, entre otros, el verraco incrustado en el Torreón o Torre del Polvorín, que se conoce como la Cabeza del Moro, el de la finca La Alcoba y el de Talavera la Nueva.

Según M Pilar González - Conde Puente en Elementos para una delimitación entre vettones y carpetanos en la provincia de Toledo, "Los verracos también marcan los límites territoriales y de influencia entre vetones y carpetanos al norte de la provincia de Toledo".

Fuente: Wikipedia
http://herodotohistoriant.blogspot.com.es/2013/10/los-verracos-de-castillo-de-bayuela.html

lunes, 17 de marzo de 2014

Yacimientos Prehistóricos del Valle de Huecas (Toledo)

Restos constructivos de una de las tumbas abiertas en la ladera. :: UAH■ Los trabajos que realizan desde hace tiempo investigadores del área de Prehistoria de la Universidad de Alcalá en los yacimientos prehistóricos del Valle de Huecas –noreste de la provincia de Toledo– nos permiten viajar en el tiempo y conocer los usos y costumbres de nuestros antepasados. 

Ellos mismo nos lo cuentan, en primera persona

Sucesivas campañas de excavación han permitido constatar la presencia de una amplia población que contradecía la inexistencia de gentes y actividad tradicionalmente ligada a las tierras de la Meseta central durante la Prehistoria.

Hemos localizado varios poblados a lo largo del pequeño valle del arroyo de Huecas, así como tumbas ubicadas en el valle, en pequeñas construcciones tumulares, o en alto, en las mesas calizas que lo bordean. 

En una de ellas se sitúa la necrópolis del Valle de las Higueras, uno de los hallazgos más importantes de nuestro proyecto, pues se trata de la primera necrópolis organizada de cuevas artificiales del III milenio a.C. localizada al interior del valle del Tajo.

Nuestro trabajo se ha centrado en reconstruir la vida diaria de los habitantes del valle de Huecas hace más de 5000 años, componiendo un registro cultural de nuestro pasado sobre el que aún no había fuentes escritas.

Corte al inicio y durante el desarrollo de la excavación

Primero hemos intentado aproximarnos al ecosistema de ese momento, con seguridad muy distinto del paisaje que encontramos hoy en día. 

A la vez nos interesamos por saber cómo lo aprovechaban, tanto en el plano subsistencial, en definitiva su economía, como material, conociendo sus construcciones y su instrumental, así como la funcionalidad de los útiles encontrados.

Aunque pudiera pensarse que son los poblados nuestra principal fuente de información, también las tumbas nos explican muchas de estas cuestiones, así como la existencia de un ritual funerario plenamente conocido y repetido respaldando la gran cohesión interna de estas comunidades prehistóricas.

El proceso de reconstrucción: Arqueología y analíticas de muestras 

Los restos de materia orgánica encontrados en diferentes yacimientos del valle nos han proporcionado un marco cronológico mediante análisis de Carbono 14. Sabemos que existió población en la zona desde mediados del IV hasta l II milenio a.C., lo que avala un asentamiento continuado del valle.

El clima y el paisaje lo conocemos a partir de los análisis del polen fósil que ha quedado en la tierra muestreada en los cortes abiertos en las excavaciones. Procesado en el laboratorio, no sólo permite saber las especies del paisaje del valle hace 5000 años, sino también la incidencia del hombre en él. 


Lo que hoy es un área de cultivos de secano con contadas encinas, fue una dehesa de encinares con espacios aclarados para el cultivo de cereales y leguminosas.

La flotación del sedimento, su tamizado con agua, determinó la existencia de semillas conservadas por su previa carbonización, concretando el espectro económico. Los cereales cultivados son trigo y cebada.
Los carbones procedentes de las áreas de habitación determinaron especies utilizadas por su madera. Encina, pino, fresno y madroño se utilizan en la construcción de las cabañas y en los fuegos localizados en su interior.

Analíticas de esporas en las mismas muestras de tierra de los pólenes y los huesos de animales localizados en las excavaciones constatan la existencia de una cabaña ganadera en la que hay vacas, ovejas, cabras y cerdos como animales más usuales, y ciervo, conejo y liebre como resquicios de una caza complementaria de la dieta cárnica.

Las analíticas de molinos de piedra y de restos de contenidos en recipientes cerámicos nos permiten no sólo saber su dieta, sino también el procesamiento y elaboración de esos alimentos. En los molinos quedan partículas vegetales mineralizadas de los alimentos triturados, en este caso bellotas, que por los residuos en recipientes sabemos que se preparaban en forma de gachas.


Entre las cuestiones más llamativas está la preparación de bebidas alcohólicas a partir de la fermentación de azúcares naturales, como la miel, utilizados para la fabricación de cerveza o aguamiel.

Por último, los estudios de paleodieta en la población enterrada, asociados al estudio antropológico de los huesos, nos han permitido conocer que la población de Huecas era mayoritariamente vegetariana, con aprovechamiento de proteínas de la pesca.

Los materiales 

A una importante producción en piedra, tallada o pulimentada, para la realización de útiles y armas de caza o defensa, como las puntas de flecha, se suman abundantes restos de cerámica. También el trabajo del cobre, que aprenden a transformar y fundir, para más tarde alear con estaño, produciendo bronces.
La procedencia de algunas de las materias primas con las que se realizan elementos de adorno ha sido también objeto de analíticas específicas que nos han ayudado a determinar la movilidad de estas comunidades o su nivel de intercambios. Los análisis de cuentas de collar de ámbar han excluido su procedencia báltica, asegurando su procedencia atlántica, lo que avala desplazamientos o intercambios con la costa oeste.

Al igual que los adornos, en los restos funerarios encontramos colorante rojo sobre los huesos de los enterrados, cuyo uso se repite formando parte del ritual de inhumación. Su análisis ha determinado que se trata de cinabrio, con su fuente de provisión más cercana en Almadén. 

Casas para vivos – casas para muertos

La madera y el barro son las materias primas utilizadas para la realización de las viviendas. Hemos documentado cabañas semiexcavadas en el suelo, con paredes que debieron ser de barro y entramados vegetales. Próximos a la zona de habitación se encuentran los enterramientos, imbricándose ambiente doméstico y funerario en un mismo espacio, lo que no quita para que existan verdaderos cementerios perfectamente organizados.

Precisamente nuestros últimos esfuerzos dentro del proyecto se han centrado en la necrópolis del Valle de las Higueras. El patrimonio arqueológico visible siempre es más fácil de transmitir y divulgar, mientras que el no visible, de registro perecedero, puede quedar en los planos y la anotación del prehistoriador sin llegar a ser realmente interpretado y tangible.

Las tumbas que forman la necrópolis del Valle de las Higueras han sido abiertas en la roca, pero su techo ha caído con el paso del tiempo, de tal manera que la erosión continua de la ladera en la que se excavan ha destruido sus frentes y buscado su inclinación natural, ocultando las construcciones.

Su localización ha exigido de prospecciones geofísicas para determinar su existencia sin tener que realizar el gran esfuerzo de abrir el terreno aleatoriamente.

Una vez descubiertas, la compensación arqueológica era evidente, pues los restos depositados al interior se encontraban tal cual habían sido colocados Nuestro trabajo se ha centrado en reconstruir la vida diaria de los habitantes del valle de Huecas hace más de 5000 años, sellados por el techo caído.

Sin embargo, la reconstrucción del estado de la construcción inicial, con precisiones como el tipo de cierre superior, o la altura de entrada a la cámara mortuoria, fue un reto que intentamos plasmar en algo más que un relato arqueológico. Esto nos ha llevado al uso de infografías, reconstruyendo el aspecto de algunas de las construcciones más singulares de la necrópolis. 


El primer paso de la construcción fue abrir una plataforma en la ladera desde la que excavar la caliza en la que se abren las tumbas. En realidad se trata de cuevas mixtas: a la parte excavada en la roca le sigue una construida. La cubrición de algunas de ellas, como en la cueva 1, debió de ser en falsa cúpula, a base de hiladas de piedras. Su acceso es angosto, de no más de un metro de altura

La organización de la necrópolis tiene una primera cuestión a tener en cuenta. Se ha buscado la línea de caliza apta para ser horadada que bordea toda la mesa sobre la que se encuentra el cementerio, con las diez cuevas localizadas hasta el momento.

Ahora bien, sobre esta disposición caliza, las tumbas se distribuyen por todo el cerro con una agrupación central notable que a su vez mantiene metódicas distancias análogas entre ellas.

Esa pauta geológica aludida, y las necesidades funerarias de la comunidad que allí se entierra llevan a la construcción de tumbas muy diferentes en su organización interna y cierre frontal, si bien repiten el acceso sureste.

Esta diferente planimetría de cada tumba se traduce en cámaras de muy distintos tamaños; algunas presentan cámara y antecámara, otras pequeños espacios sepulcrales (nichos) reservados a una pequeña agrupación de enterramientos. Esta complejidad interna tiene un buen ejemplo en la cueva 3, donde se percibe también, y así hemos querido que se viera en su recreación, la existencia de un ritual perfectamente organizado.

La cueva 3 cuenta con cámara y antecámara. Aquí se produce la mayor concentración de enterramientos, mientras en sus tres nichos los enterramientos son dobles o triples. Los enterrados se disponen sobre enlosados de piedra y los elementos de ajuar ocupan una situación periférica a los restos óseos. Sólo los elementos de indumentaria personal, collares o alfileres, descansan sobre los cuerpos.

http://antiguaymedieval.blogspot.com.es/2012/03/yacimientos-prehistoricos-del-valle-de.html

lunes, 13 de enero de 2014

Hallada una Estela Antropomorfa en Castillo de Bayuela (Toledo)


En agosto del 2002 fue hallado por miembros de la Asociación de Amigos de la Sierra de San Vicente (Castillo de Bayuela-toledo), una estela antropomorfa realizada en granito de 2,07m de altura que posee un dibujo esquemático de un antropomorfo de 1,13m. Ambas medidas la convierten en una de las estelas de mayores dimensiones hasta el momento halladas en el ámbito de las estelas del suroeste peninsular.

Hallazgo y descripción de la estela

La piedra estaba ubicada en el llamado “Cerro del Obispo” (700 m), junto a un camino vecinal que separa este cerro de los colindantes “Cerro Calamocho” (779 m) y “Cerro del Castillo” (789 m).

El paisaje de estos cerros está englobado dentro de la llamada Hispania Silícea donde las grandes formaciones graníticas son lo que prima junto a una vegetación dominada por encinas, alcornoques y matorral. Este paisaje unido a un clima apropiado, ha facilitado la presencia humana desde tiempos muy remotos, demostrado gracias a las excavaciones del yacimiento de Bronce Medio en el “Cerro Calamocho” o el castro vettón ubicado en el “Cerro del Castillo” lugar de donde se bajaron a la villa tres de los verracos existentes.

La piedra se conserva de forma íntegra, se trata de un gran bloque de granito duro, con forma alargada, siendo la parte inferior más ancha y desde aquí decreciendo de forma continua hasta la parte superior cuya terminación es prismática con aristas y vértice redondeados (2,07 x 0,34 – 0,20 de ancho x 0,26 – 0,24 de grosor). En el inferior de la piedra se produce un estrechamiento (0,28 de ancho x 0,12 de grosor) lo que indica su clara función de haber sido hincada en la tierra unos 40 cm de profundidad, lo que nos lleva a pensar que la altura que ofrecía a la vista sería de 1,60 m aproximadamente (una altura similar a la estatura humana). El trabajo de la piedra se concentra en su cara principal estando ligeramente tallada y pulimentada por lo que ofrece una cara plana, este trabajo está intensificado en la mitad superior de la cara principal. Los laterales también denotan un trabajo de la piedra con la intención de ofrecer caras planas, pero donde mayor se acentúa la labra es en su terminación prismática. 

La cara principal muestra un dibujo esquemático con la representación de un antropomorfo (1,13cm). En la parte superior dos cazoletas flanquean una línea vertical con un ancho más o menos uniforme que abarcaría desde la cabeza hasta la pelvis. Bajo las cazoletas una línea horizontal marcaría la diferencia entre lo que sería el rostro con el cuerpo. Los hombros lo conforman a su vez otra línea horizontal que se unen con los brazos en ángulo recto ligeramente curvados, y estos brazos caen en dos líneas verticales, paralelas al cuerpo hasta la zona de la pelvis aproximadamente, siendo el brazo derecho ligeramente más largo que el izquierdo (tras la limpieza de la piedra se pudieron observar tres trazos paralelos a la altura de la mano izquierda que indicarían los dedos de la mano).

A la mitad de la línea del cuerpo, sobresale hacia la derecha un surco cuya terminación se ensancha. Desde la pelvis se marcan las dos piernas que se abren en forma de U abierta, cuya terminación en los pies se estrechan ligeramente. La pierna izquierda resulta algo más corta que la derecha, y su terminación es ligeramente curva hacia la derecha marcando así la forma del pie o la disposición de caminar.

El grabado del dibujo está realizado mediante la técnica de incisión, la cual posee una sección en forma de U abierta. Este grabado está rehundido de forma más aparente en su parte superior (aproximadamente 4mm) y decrece hasta hacerlo casi inapreciable a medida que se aproxima a la parte inferior.

Paralelos y Conclusiones

Las estelas de guerreros son unas manifestaciones líticas realizadas por el hombre que se han venido dando en la zona suroeste de la Península Ibérica. Hasta el momento se han localizado cerca de un centenar de ejemplares, los cuales están concentrados en cuatro zonas diferentes: I- Sierra de Gata, II- Valle del Tajo – Sierra de Montánchez, III- Valle del Guadiana – Valle del Zújar y IV- Valle del Guadiana . La estela de Bayuela estaría englobada dentro del segundo grupo, aunque con unas características propias que la distingue del resto como veremos más adelante. La característica general de este tipo de representaciones es a grandes rasgos la disposición de espada, escudo y lanza (en un primer momento) a la que se irá uniendo la representación del guerrero junto con otros atributos de “prestigio” como el casco, el carro, la fíbula, el espejo o el peine entre otros. La función que desempeñaban estas estelas era de claro carácter funerario , pero lo que no parece evidenciar es la relación directa de la estela con una tumba concreta o un guerrero en concreto sino que es un concepto más englobalizador de una sociedad jerarquizada en el que el rito funerario era a base de cistas . Otra teoría al respecto es que tuvieran una función como marcadores territoriales mostrando así zonas vinculadas con recursos naturales o zonas de paso, pero sin perder su identidad funeraria y jerarquizadora de una sociedad .

En cuanto al análisis comparativo de nuestra estela hemos de decir que la piedra en sí pudo haber tenido originalmente una función de menhir y posteriormente trabajada para convertirla en estela. La medida en altura de 2,07m la convierte en una de las estelas más grandes de la zona suroccidental, ya que hasta el momento las más grandes encontradas son Fuente de Cantos (2,31m), San Martinho II (2,23m) y Cancho Roano (2m). Su forma vertical con clara apariencia de haber estado hincada en la tierra se corresponde con las estelas de Magacela, San Martinho II, Cancho Roano, Fuente de Cantos o Ervidel II. El trabajo de la parte superior de la piedra parece ser también algo en común entre las conservadas de estas características, normalmente esta terminación suele ser en forma de betilo (terminación en forma de cono o falo) acentuándose una forma cónica o prismática. El gran parecido de la estela de Bayuela lo encontramos en la estela de Magacela, como terminación prismática, aunque otros ejemplos son las estelas de San Martinho II, Cancho Roano, El Viso I y Talavera de la Reina.

El dibujo principal parece representar lo que sería la figura de un guerrero. Pero llaman la atención dos aspectos novedosos que la distinguen del resto de las estelas halladas: por un lado los 1,13m de longitud, con esta medida la convertiría en la representación de antropomorfo más grande de las estelas del suroeste (hasta el momento el más grande era el antropomorfo de Esparragosa de Lares I con 0,85m); y en segundo lugar la ausencia de armas o “elementos de prestigio” en su representación.

Cabría la posibilidad de especular l que la línea que sobresale a la derecha de su tronco, pudiera tratarse de la empuñadura de una espada, pero el hecho de que su grabado no sea clarificador, su trazo sea curvo, y no haya continuación de este trazo a la izquierda del tronco, hacen que no podamos asegurar el significado del mismo. No obstante, está documentado la aparición de espadas cruzadas a la cintura del guerrero, la mayoría de ellas con la empuñadura a su derecha como son los casos de: Talavera de la Reina, Cabeza de Buey II y III, Navalvillar de Pela, Capilla II y IV, Zarza Capilla I, Benquerencia de la Serena, Magacela, El Viso II-III y IV, Chillón, Herrera del Duque, Olivenza, Setefilla, Los Palacios y Ervidel II.

El antropomorfo parece que estuviera representado en posición de caminar hacia la derecha, dado que la finalización de la pierna izquierda se representa ligeramente curvada hacia la derecha. Ejemplos de guerreros en esta disposición también están documentados en las estelas de: Zarza de Montánchez, Las Herencias II, Aldeanueva de San Bartolomé, Cabeza de Buey II y III, Esparragosa de Lares I, Capilla II y IV, Zarza Capilla I, Magacela, El Viso II y IV, Belalcázar, Herrera del Duque, Los Palacios, Écija IV, Ategua, Almargen y Ervidel II.

Por último habría que destacar la representación del rostro, ya que a diferencia del resto de representaciones antropomorfas en las que mayormente la cabeza es un simple punto circular bien rehundido o grabado, aquí hay una intención de reflejar los rasgos principales de forma muy esquemática, así los ojos lo forman dos cazoletas, la nariz es un trazo vertical que conectaría con el cuello y tronco, y la boca sería la línea horizontal que precede a la línea de los hombros, la cual también haría la función de separar el rostro del resto del cuerpo. Esta forma de representar el rostro se asemeja bastante a la representación de la estatua menhir - estela de guerrero de Talavera de la Reina, diferenciándola de la de Bayuela en su mayor realismo, la disposición de la nariz como un rectángulo de bordes redondeados y la boca por medio de una cazoleta . A su vez la estatua menhir de Talavera posee rasgos parecidos con las estatuas menhir de Valdefuentes (Salamanca) o Segura de Toro (Cáceres). 

La estela antropomorfa de Castillo de Bayuela se trata de una aportación más a las estelas del Suroeste Peninsular, y concretamente a las estelas halladas en la provincia de toledo, siendo estas las de Las Herencias I y II , Talavera de la Reina y Aldeanueva de San Bartolomé . Se trata por tanto de una valiosa aportación al patrimonio arqueológico que ofrece la Sierra de San Vicente, dado a conocer entre otros, por investigadores como Julio Sánchez Gil y César Pacheco .

La aparición de esta estela demuestra la importancia y continuidad de una población que habitaba los cerros de Castillo de Bayuela desde la Edad del Bronce a la Edad del Hierro. Cronológicamente pertenece a una etapa final de la Edad del Bronce (s.X-VII a.C) siendo anterior a la cronología de los verracos vettones de Bayuela (s.IV-II a.C), incluida en el conjunto III de la propuesta de evolución de las estelas dada por Domingo Portela y Juan Carlos Jiménez, caracterizada por convertir la figura humana en el motivo principal de la estela . 

DAVID GUTIÉRREZ
(Ldo. Historia del Arte)

Autor: DavidGuty
martes, 11 de febrero de 2003
Información publicada por: DavidGuty

domingo, 24 de noviembre de 2013

Los Carpetanos

Situación de los carpetanos en relación con otros grupos étnicos prerromanos.

Raíz étnica 
Carpetanos

Idioma Celtíbero
Región Carpetania
Correspondencia actual Madrid y Castilla-La Mancha(España)
Pueblos relacionados Celtíberos

El pueblo carpetano fue una de las tribus prerromana que habitaban la Península Ibérica. Se incluyen dentro de los pueblos de filiación céltica1 que habitaban el centro, norte y oeste peninsulares, ubicándose concretamente en la meseta sur, un área con sustrato mayoritariamente indoeuropeo



Localización

Su ubicación se localiza en la zona central de la Península Ibérica, principalmente en el curso alto del río Tajo y llegando a la cuenca alta del río Guadiana, en el territorio que comprende parte de las actuales provincias españolas de Guadalajara, Toledo, Madrid y Ciudad Real.

Estrabón, escritor griego del siglo I a. C. indica que los turdetanos limitaban al norte con los carpetanos.3 El nombre de carpetanos, otorgado por Estrabón, se utiliza para designar la cordillera montañosa que separa Segovia de Madrid, los Montes Carpetanos.

La situación de los carpetanos en relación a otros pueblos celtíberos los ubicaba al oeste de los Olcades, al norte de los Oretanos, al este y sur de losVacceos y Vetones. Poco más se sabe de sus características culturales, debido a la escasez de textos históricos4 y la ausencia de excavaciones arqueológicas. De su panteón religioso solo se puede citar algún rasgo, como la adoración que profesaban a la diosa Ataecina.5

Pertenecen a una cultura mixta, agrícola (principalmente trigo) y pastoril y a su territorio, Apiano lo describe como una región fértil lleno de olivos y vides.

Sus principales núcleos urbanos (Toletum, correspondiente al actual Toledo, Complutum, la actual Alcalá de Henares, Consabura, la presente Consuegra, Segóbriga (Saelices, Cuenca) y Laminio) adquirieron el estatuto legal municipal poco después de la conquistaromana.
Enfrentamientos con Roma[editar · editar código]

Marco Porcio Catón, Catón el Viejo, fue el procónsul romano encargado de romanizar este pueblo. En torno al año 195 a. C. dirigió las operaciones militares destinadas a eliminar la alianza militar de carpetanos, vetones, vacceos y otras tribus celtíberas.

En el 193 a. C. las legiones de Marco Fulvio Nobilior llegaron a sitiar Toletum, la capital de los carpetanos, para conquistarla al año siguiente, tras derrotar a un ejército aliado vetón. Nobilior capturó al rey carpetano Hilerno, quien había reunido en torno a él a una confederación de vacceos, vettones, olcades y carpetanos.6

En el verano del 185 a. C. un ejército aliado de carpetanos, lusitanos y vetones derrotaron a los romanos dirigidos por Quinto Crispino yCayo Calpurnio. Y al año siguiente fue derrotado en Titulcia el cónsul Aulo Terencio Varrón. En el 180 a. C. pacificó la zona Tiberio Sempronio Graco firmando con los carpetanos una tregua por 25 años.7

A partir del 153 a. C. las treguas de Graco se rompieron y las luchas continuaron. Solo acabarían con la caída de Numancia, en133 a. C. ante las legiones de Publio Cornelio Escipión Emiliano.

Fuente: Wikipedia

lunes, 18 de noviembre de 2013

El Dolmen de Azután. 5000 años de Historia

Orión tras el dolmen de Azután.

El dólmen de Azután es uno de los ejemplos mas espectaculares de la arquitectura megalítica en el interior peninsular.

Nos encontramos con un espectacular monumento con una antiguedad de unos 6500 años.

Una impresionante cámara de 5 metros de diámetro con corredor y un enorme túmulo perfectamente conservado nos traslada a tiempos pretéritos, cuando el lugar fue utilizado de forma continuada hasta hace unos 5000 años.



Se han encontrado restos de un poblado anexo al monumento, en un mismo espacio conviven la vida y la muerte, donde el culto a los antepasados actúa de elemento aglutinador.

Los dólmenes como elemento diferenciado en el paisaje actuaban además en cierto modo de marca territorial.

Lo más interesante se puede apreciar en el interior,marcas, grabados serpentiformes, antropomorfos, cazoletas, hoy apenas perceptibles que lo hacen realmente especial entre los que podemos encontrar en las zonas cercanas.

Algunos ejemplos de grabados en los Ortostatos.

El Dolmen de Azután. P. Bueno et al. 2005

UNIVERSIDAD DE ALCALÁ

Hay un asunto que ya tocamos en su momento acerca de la escritura pre-Fenicia en la Iberia antigua, aunque las controvertidas pruebas de Hoys en sus Golondrinas de Tartessos resultan poco convincentes, es de justicia decir que en este dolmen ha aparecido una pequeña roca de unos 8 centímetros de longitud con signos muy parecidos a los encontrados en su momento en el Tholos de San Bartolomé de la Torre (Huelva) -

Hoy desaparecido-.

¿Primeros indicios de una escritura local?

Grabados encontrados en el Dolmen de Azután.(Toledo)

(5 Milenio AC). 

El Dolmen de Azután. P. Bueno et al. 2005

UNIVERSIDAD DE ALCALÁ

Grabados encontrados en el Tholos de San Bartolomé.(Huelva)
(3er Milenio AC).
Informes y Memorias Nº26. Cerdán. (1946)

Uno de los aspectos más interesantes es la evidente decoración total del espacio funerario mediante grabados e incisiones finas de bandas onduladas y zig-zag, así como grabados anchos de temática geométrica y antropomórfica, e incluso bajorrelieve y pinturas en los ortostatos de la cámara y figuras exentas de carácter escultórico (menhir) en el espacio de la cámara.

Además de ser importante arqueologicamente tambien lo es por su conexión con los cursos de agua situándose próximo al río Tajo y en las inmediaciones a los arroyos de Linares y la Anguilucha, unido a afloramientos hídricos subterráneos en la misma área arqueológica.



Lo mas importante es visitarlo, es un monumento de una belleza extraordinaria, el que el paisaje se transmuta entre el Verano y el invierno, y entre el día y la noche. Una delicia.


Fuentes: http://busquemoselmisterio.blogspot.com.es/2010/06/el-dolmen-de-azutan-5000-anos-de.html
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