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viernes, 22 de agosto de 2014

La Mesa de Salomón

Tesoro que estuvo guardado en el Templo de Jerusalén hasta el año 70.


Se cuenta que la Mesa de Salomón consistía en una tabla en la que el rey inscribió el nombre de Dios con el que se tendría la forma de alcanzar el pleno conocimiento y, con él, el pleno poder.


La Mesa fue conocida como el Espejo de Salomón. Se cree que estaba hecha de madera y oro con muchas esmeraldas engastadas.



miércoles, 5 de febrero de 2014

Buñuel y la Mesa del Rey Salomón

Presentación promocional de la película "Buñuel y la Mesa del Rey Salomón", dirigida en el año 2001 por el director de cine Carlos Saura, e interpretada por El Gran Wyoming, Pere Arquillué, Ernesto Alterio como Dalí, Adriá Collado como Lorca, y Valeria Marini entre otros.

En el final de su carrera, el director aragonés Luis Buñuel narra, o revela, quien sabe, las aventuras que viven tres geniales amigos en la ciudad mítica y milenaria de Toledo: el pintor surrealista catalán Salvador Dalí, Federico García Lorca, poeta andaluz, y él mismo, Luis Buñuel.

Los tres genios aparecen jóvenes, llenos de vida y de ilusiones ensoñadoras, y se proponen realizar un Viaje Mágico a través del Toledo Oculto para descubrir La Mesa del Rey Salomón, el objeto sagrado capaz de mostrar el Pasado y el Futuro de la Humanidad.

"Solo hay un espejo capaz de mostrar 
el rostro de todas las generaciones,
desde Adan a los que oirán la trompeta;  ese espejo es la Mesa de Salomon".

Durante el desarrollo de la película, los tres genios llevan a cabo contactos con diversos personajes estrambóticos y misteriosos, relacionados con Las Tres Religiones, que les facilitarán las oportunas claves para acceder al camino subterráneo que conduce hacia La Cueva de Hércules y el secreto sagrado que guarda: La Mesa de Salomón.

Los mayores custodios de los Secretos de Toledo, les advierten a los tres jóvenes que su expedición a la Mesa de Salomón no será fácil, y que antes de su expedición tendrán que realizar una prueba necesaria: "La Noche Toledana", tras la cual quedarán purificados para poder iniciar el Viaje Mágico.

En esta prueba iniciática de la "Noche Toledana", cada uno de los tres genios tendrá que escoger una calle toledana y seguir su curso, en la oscuridad de la noche, para enfrentarse a lo que le depare su destino, e interpretar su significado.

A lo largo de toda la historia, se entremezclan, hasta hacerse indistinguibles, la realidad con la ficción onírica, las escenas surrealistas, y la sensibilidad poética del alma y del sentimiento humano.


Última fotografía conocida de Lorca, Dalí y Buñuel juntos, aquí acompañados por José Moreno Villa y José Rubio Sacristán. Fotografía hecha en 1927 en Madrid a la ribera del Río Manzanares. Dalí a la izquierda, Buñuel en el centro, y Lorca posando el cuarto.

El argumento de la película tiene ingredientes auténticos. Algunos autores contaron acerca de las "correrías alcohólicas" de Lorca, Dalí y Buñuel en Toledo. Y cualquiera que coge el pulso y saborea la vida en Toledo es "iniciado" en la leyenda mágica de esta ciudad y su objeto sagrado: La Mesa de Salomón. Así que probablemente es cierto que Dalí, Lorca y Buñuel emprendieron una incursión real hasta la Cueva de Hércules y su reliquia sagrada, la Mesa de Salomón.

Para los Custodios de la Sabiduría y los Secretos de Toledo, relacionados con las Tres Religiones, cualquier persona que tenga interés en encontrar la Mesa de Salomón, se convierte también, al mismo tiempo, en su rival mortal.

Por eso, una vez que los tres jóvenes se internan por el mundo subterráneo de Toledo, mandan tapiar la Puerta de Acceso, para que no vuelvan a salir más al exterior. Un punto importante que debemos tener en cuenta. Las Tres Religiones "vigilan", día y noche, las Puertas de Toledo, para que nadie en absoluto pueda alcanzar jamás la Mesa de Salomón.

Entre los personajes extraños y oníricos que salen a relucir en la trama, una atractiva Valeria Marini, que hace el papel de "enlace" con los Guardianes de los Secretos de Toledo, y que aparece también como la musa mágica y misteriosa del joven Buñuel. 

Y un inesperado profeta, viejo y ciego, aparece para pronunciar su vaticinio a los jóvenes aventureros. Después de la profecía, lanzada en el templo, el viejo visionario se aleja, acompañado por la guía de Valeria.


Los tres amigos llevan adelante su expedición por el Interior de Toledo, pasando por diferentes pruebas y escenarios sobrenaturales, incluyendo la aparición de un Robot gigante que les sale a su encuentro en los aledaños de la Cueva de Hércules. Finalmente, logran entrar en el recinto sagrado y contemplar la deslumbrante Mesa del Rey Salomón, que les revelará su propio destino.

El argumento de ver a tres genios amigos viviendo sus aventuras mágicas y existenciales en la ciudad Medieval de Toledo, es ya de por sí un buen proyecto y una buena idea, además de original. La historia de la película entretiene al espectador, y le atrapa, hasta llevarle a su desenlace final.


Fuente: http://www.lacuevadehercules.com/

sábado, 4 de enero de 2014

Las Cuevas de Olihuelas o de Higares

Resultado de imagen de Cuevas de Olihuelas o de Higares
Es un paraje y sitio arqueológico situado en el término de Olías del Rey en la provincia de Toledo, España.

En las excavaciones efectuadas se han encontrado restos de presencia humana en el paleolítico superior, así como un asentamiento romano al que se atribuye la primera explotación de las canteras de piedra blanca que se encuentran cerca de allí.

Lo más destacable de la zona son sus cuevas (tres en total), que han sido objeto de diversos estudios y de incursiones de espeleólogos. Durante el siglo XIX se especuló con la posibilidad de que las cuevas hubieran sido el lugar de enterramiento de los primeros cristianos de la ciudad de Toledo, de la que distan sólo 6 kilómetros, si bien dicha tesis no ha podido ser confirmada.

"Cerca de Toledo se levanto una montaña donde el arte de la nigromancia tuvo su origen" poema epico aleman de 1250, titulado Biterolf und dietleib. 

Después de más de dos años de busqueda ya estan georeferenciadas para TERRACACHING, LAS CUEVAS DE OLIHUELA o DE HIGARES.

"He vistos en las toledanas CUEVAS DE HIGARES a un gnomo de mirada perversa, aunque no diabolica, decrépito y agil a su tiempo, vistiendo burdo sayal con capucha" 

Comienzo dandole un cierto toque literario a mi expedición a las llamada CUEVA DE OLIHUELAS o DE HIGARES, que bien me podía haber encontrado a uno de estos gnomos a los que tradicionalmente se asocia con la custodia y salvaguardia de tesoros fabulosos, en este caso un TERRACACHE, como los que insistentemente se relacionan este tipo de cuevas, sin que duden en disfrazarse de cualquier cosa con tal de conseguir su objetivo, se les suele identificar con monjes sobrenaturales. Pero, no iba preparado para adentrarme en estas cavernas. 

Llevaba tiempo, incluso años, intentando georeferencias las famosas CUEVAS DE HIGARES que los toledanos conocían por primera vez a través del HERALDO DE MADRID el 02 de Noviembre de 1892: 

"¿LAS CATACUMBAS DE TOLEDO? 

Nuestro corresponsal en Toledo nos comunica que a unos diez kilometros de esta capital se han descubierto unas cuevas en la Dehesa de Olihuelas, propiedad del Duque de Veragua. 

Estas cuevas estan situadas en el vertice de un cerro, presentando al exterior unas aberturas semicirculares, de un metro de altura aproximadamente, por 1,50 de latitud, que dan acceso a una especie de rotonda, de la que parten en dirección N, E y O una inextricables serie de galerias, abiertas a pico sobre piedra caliza, y cuya altura varia entre dos y tres metros.

Los pilarotes que sostienen la techumbre afectan de forma de paralelepipedos, y son de un grueso extraordinario..." 

La fantasía popular dice que los subterráneos fabulosos de Toledo se comunican entre sí y van a dar, unos al río, y otros, mucho más lejos, a otras cuevas o subterráneos a varios kilómetros de la ciudad. Una de esas cuevas, por lo menos, es real y auténtica. 

Ya había esta por estos andurriales hacia bastantes meses, pero me fue imposible encontrar las bocas de entrada, supongo por que los arbustos me lo impedian. Como es una finca particular, es muy difícil visitar y encontrar estas cuevas, que además cada día se ven más cegadas por derrumbes. 

Tras escribir este hilo visione de nuevo las ortofotos de SIGPAC para encontrar alguna evidencia que me señalaran el lugar exacto de las cuevas, pero había buen numero de cerros que podian ser la entrada a las cavernas.

Sin embargo, al visionarlo con el GOOGLE EARTH, que tiene ortofotos de la zona de este mismo año, encontre evidencias de las entradas y derrumbamientos que habia sufrido a lo largo de la historia, una imagenes tomadas en una epoca del año que posibilitaba el visionado de estos detalles. 

"Este es el bostan (paraiso) de Xenan Alward en España de la provincia de Toledo: dicen que en este lugar esta la caverna (de los siete durmientes) y el arraquim (piedra escrita) que el Alcoran conmemora; y asi se refiere en el arraquim. Dicese tambien que Toledo es la ciudad del rey Daciano... Y todavia refieren algunos que Toledo es la ciudad del Daciano, prefecto de la gente de la caverna. 

Dicese que no lejos de ella hay un sitio llamado Xenan alwarda, donde estan los cuerpos de la gente de la caverna, que permanecen incorruptos hasta el presente; pero Dios sabe la verdad. Y aun mas dicen algunos autores que asi esta escrito en el arraquim." Diccionario Geografico de Yacut, en la edicion alemana de 1866, de Ferdinand Wilstenfeld. 

También hay quien lo relaciona con el CERRO VAELMORIALE, que es donde Carlomagno lucho con el gigante Bremunt por el amor de Galiana, le venció y le arrebató la espara magica Durendart, según un poema épico aleman de Karl Meinet. 

Y que junto a la cueva se educó el amado mago VERGIL DE TOLEDO, autor de un importante libro sobre recetas mágicas.

Es curioso que según las cronicas del siglo XIX una de las galerias derivaba en una principal que los labriegos del país llamaban ALTAR DE MAHOMA, porque formaba un alto escalon que recordaba el aspecto de un altar. ÁLCORAN = CORÁN, libro de la vida de Mahoma. 

Respecto a lo de LOS 7 DURMIENTES (que no los 7 ENANITOS aunque sería el lugar más adecuado para ellos) me recuerda a la fábula de Efeso (esa que cuenta Voltaire), pero supongo que se refierena al capitulo o sura octava del Corán llamado LA CAVERNA (versión arabe de los martires cristianos del siglo III).

 Según la leyenda, en esta caverna fueron encerrados siete jóvenes cristianos por orden del emperador romano Decio, en el año 250 de nuestra era. Los jóvenes se quedaron dormidos; permanecieron así durante doscientos años y despertaron ¡para morir de inmediato! Según el Corán, los Siete Durmientes serán los anunciadores del Juicio Final. Logicamente no es mi intención llegar a las cuevas y desencadernar el Fin del Mundo 

Invocar a los Siete Durmientes era una práctica muy habitual en la Europa medieval y aún sigue vigente en algunos países musulmanes.

En los países germánicos se recurría a ellos para vencer el insomnio, para calmar a los niños inquietos, para bajar la fiebre y para aliviar el dolor. En la actualidad es en Turquía donde los Siete Durmientes tienen una mayor presencia en la vida cotidiana. En Estambul, por ejemplo, se hace recitar a los niños sus nombres -Yemliha, Sazenus, Mekselina, Debernus, Meslina, Mernus y Kefetatyus- para que se queden dormidos.

 Entre el siglo XVI y la caída del Imperio Otomano, la marina de guerra del Sultanato estaba dedicada a los Siete Durmientes. Sus nombres se escribían en la popa de los navíos para protegerlos de los naufragios, sobre todo si iban a navegar por el Mar Negro.

También se grababa sus nombres en las espadas, para que no se rompieran, y en las casas, para protegerlas del fuego y del mal de ojo. El nombre del perro de los muchachos, Qitmîr, (porque eran siete durmientes y el perro o lebrel) se escribía en las cartas para garantizar que llegaran a su destino. El can es invocado, por su parte, en Afganistán para eludir los ataques de perros rabiosos. 

En concreto, en la finca Higares -oDehesa de Olihuelas-, en el margen derecho del río Tajo y a unos seis kilómetros de una las ciudades más bellas del mundo, como esToledo, existen un conjunto de cuevas artificiales compuestas por salas y amplias galerías. 

Son tres cuevas que, según el autor Juan Moraleda y Esteban, en un artículo de 1892, son conocidas comoLa Carrera de Caballo, La Cocinilla y La Cantera Vieja.

Los labradores del lugar llamaban a una especie de altar rupestre, que hay en el interior de una de las galerías, el Altar de Mahoma, con lo que nos volvemos a encontrar con la costumbre de catalogar como de "tiempo de moros" a todo aquel lugar del cual se desconoce su verdadero origen. 

Para Juan Moraleda bien pudieron ser las catacumbas toledanas al estilo de las de la propiaRoma, Nápoles o Siracusa y este "altar" el que usaran los cristianos toledanos del Toledo romano, pero para otro autor contemporáneo del citado, El Vizconde de Palazuelos, fueron, simplemente, unas canteras que surtieron de piedra para la construcción de la Catedral de Toledo, pues aporta el dato del archivo de la propia catedral, donde a un tal Alvar Gómez se le denomina "aparejador de las canteras de Olihuelas". En la actualidad, ésta parece ser la opinión más extendida, pues se consideran canteras de época romana. 

Algunos autores actuales, como Juan Ignacio Cuesta, comparando éstas con otras, como la"De los moros" de Pastrana, creen que pueden ser de época carpetana, pero no existen grabados, ni ningún otro elemento que constituyan una prueba clara al respecto.

En un estudio arqueológico realizado en aquel paraje, se ha constatado presencia humana durante el Paleolítico Superior.

Las cuevas están totalmente abandonadas y poco a poco las entradas a las mismas van desapareciendo, con lo que parece, si no se interviene antes, que están abocadas a un paulatino derrumbamiento, como así ha ocurrido con muchas de sus galerías a lo largo de los siglos.


jueves, 28 de noviembre de 2013

Expedición de Himmler a Toledo

Una expedición de la unidad arqueológica de las SS, la Ahnenerbe, llegó a la ciudad de Toledo en el año 1940, mandada por el Jefe de los Campos de Concentración nazis, y jefe supremo de las SS, Heinrich Himmler.

Con la ayuda del General José Moscardó y del Comisario de Falange para la Arqueología, Julio Martínez SantaOlalla, Himmler trató de hacerse con la poderosa reliquia sagrada de la Mesa de Salomón, la cual se halla protegida dentro de la Cueva de Hércules.



Heinrich Himmler no consiguió su objetivo ocultista de apoderarse de la Mesa de Salomón porque ésta debe cumplir una importante misión en el tiempo de los últimos días...








Para mayor información sobre este tema, visitar el artículo, más extenso, en la web de La Cueva de Hércules:




lunes, 25 de noviembre de 2013

La Expedición del Cardenal Silíceo a la Cueva de Hércules

En el mismo año en que el Arzobispo Juan Martínez Silíceo, llega a Toledo, en 1546, organiza una Expedición subterránea hacia La Cueva de Hércules.

Los expedicionarios, bien pertrechados, avanzaron con arrojo por la oscura y profunda galería, hasta que se encontraron con unos enormes y terroríficos Robots que se movían...

¿Quién era el Cardenal Silíceo?Nació en Villagarcía de la Torre, Badajoz, en 1477. De origen humilde, a los 17 marchó a Valencia, y de allí, cuando tenía 21 años marchó a París.

Residió algunos años en París en donde llegó a ser profesor de la Universidad de París. Regresó a España, a la Universidad de Salamanca, y allí se ordena sacerdote.

Entre sus especialidades estaban el latín, la Dialéctica, la Lógica, Filosofía, y Matemáticas. Se piensa que el Obispo de Badajoz, Fray Alonso Manrique, que ostentaba el alto cargo de "Inquisidor General" fué el mecenas de Juan Martínez Silíceo.

En la obra "Ars Arithmetica", Siliceo hace su dedicatoria hacia el Obispo de Badajoz, con estas palabras:



"Adiós, honra de la Iglesia y brillantísima estrella del derecho pontificio. Y protege bajo tu patrocinio a Juan Martínez Siliceo, novicio siervo". 

El Obispo de Badajoz Manrique, Inquisidor General tenía mucha influencia sobre el Emperador Carlos V de España.Y precisamente, en 1534, Carlos V nombra a Juan Martínez Silíceo como Preceptor de su hijo, el Príncipe de Asturias, quien llegaría a ser el Rey Felipe II, quien entonces tan sólo contaba 6 años de edad.

Más tarde, en 1541, sería designado Obispo de Cartagena, y después, en 1546 fué promovido al Arzobispado de Toledo.

Es en ese año, en 1546, estando en el Arzobispado de Toledo, cuando Juan Martínez Silíceo organizó una Expedición para internarse hasta La Cueva de Hércules de Toledo, desde los bajos de la Iglesia de San Ginés, hoy desaparecida, ubicada en el Callejón de San Ginés.

La exploración acabó en trágico fracaso y Siliceo, asustado, mandó tapiar la Entrada de túnel que partía desde San Ginés. Un silencio oficial sepultó también toda referencia a aquél extraño episodio, el cual tan sólo sobrevivió como rumor o leyenda toledana.

En 1547, Siliceo promulgó un "Estatuto de Limpieza", por el que se prohibía obtener ningún cargo en el cabildo a todo aquel que no demostrara que todos sus ascendientes anteriores eran católicos viejos.

El Certificado de Pureza o "Limpieza de Sangre", así también llamados, era la norma que exigía el requisito de demostrar, al que aspiraba a un cargo o a ingresar en una determinada institución, que no tenía ningún antepasado conocido, por lejano que fuera, judío o musulmán, y no estaba, por tanto, "infectado" con su sangre.

El Cardenal Siliceo fué el introductor oficial en España de la "Limpieza de Sangre", a pesar de que probablemente perteneció en sus orígenes a la Diáspora judía, pues fué cambiando su nombre a lo largo del tiempo; su verdadero nombre era "Fernando Guijarro", quien pasó después a llamarse Juan Martínez Guijarro, para pasar por último a llamarse Juan Martínez Silíceo.

Juan Martínez Silíceo llegó a ser Cardenal Primado de Toledo. Murió en Toledo el 31 de mayo de 1557, enterrado en el Colegio de Doncellas Nobles, que había fundado él mismo en Toledo.

Una curiosidad siniestra acerca de este lugar, es que el Sepulcro del Cardenal Silíceo, en el Colegio de Doncellas Nobles de Toledo, fué realizado posteriormente por el artista Ricardo Bellver y Ramón (Madrid 1845- 1924), el mismo autor que en el siglo XIX realizó la obra "El Angel Caído", una escultura dedicada a Lucifer en el Parque del Retiro, en Madrid.



La Crónica de Pedro de Salazar y Mendoza

El sacerdote católico Pedro de Salazar y Mendoza, de familia de religiosos toledanos, era tataranieto del conocido Cardenal Mendoza. Nació y murió en Toledo, 1549-1629, canónigo penitenciario de la Catedral de Toledo desde 1614, fué también doctor en derecho civil y canónigo, biógrafo y cronista historiador.

Por sus grandes conocimientos mereció que se le confiaran muchos asuntos eclesiásticos. El Cardenal de Toledo en aquella época, Gaspar Quiroga, arzobispo de Toledo, utilizó sus servicios como jurisconsulto. El Arzobispo de Toledo, Gaspar Quiroga, nombró a Pedro de Salazar con el cargo de consiliario, asesor, para asuntos pontificios. Posteriormente el mismo cardenal le nombró Vicario General, y finalmente Canónigo penitenciario de la Catedral de Toledo en 1614.

Excelente conocedor, y desde dentro, de toda la historia, entresijos y secretos de la Iglesia católica de Toledo. Sin duda fué una figura prominente y muy interesante en la vida del Toledo de los siglos XVI y XVII.

Entre sus interesantes escritos figura la "Crónica del Gran Cardenal de España" en cuya obra hace referencia a la Expedición misteriosa y secreta a la Cueva de Hércules que llevó a cabo el Cardenal Silíceo en 1546.

Si nos fijamos en las fechas, Pedro de Salazar y Mendoza y el Cardenal Juan Martínez Silíceo fueron contemporáneos, es decir, vivieron en Toledo en la misma época, si bien cuando Silíceo murió en 1557, Pedro de Salazar era todavía demasiado joven y tan sólo contaba con 9 años. Durante su infancia en Toledo tuvo que conocer al Cardenal Silíceo.

Más tarde, este cronista católico toledano, Pedro de Salazar y Mendoza, fué amigo y protector de Domenikos Theotocopoulus, más conocido como El Greco, (El griego) (1540-1614), pintor e iniciado esoterista y ocultista, como toda la alta sociedad de la época en Toledo, al cual le encargó personalmente muchas pinturas para Toledo.

El Greco, a la izquierda, y el Cardenal Gaspar Quiroga, a la derecha, fueron dos personajes contemporáneos y amigos del sacerdote escritor Pedro de Salazar y Mendoza. El Cardenal Quiroga protegió a Mendoza, y a su vez Mendoza protegía al pintor que se había establecido en Toledo, El Greco.

Esto nos lleva a pensar que El Greco, como parte de la camarilla de los poderosos de Toledo y amigo de Mendoza, estaba muy bien informado acerca de los misterios y secretos de la ciudad de Toledo. 

De hecho El Greco quedó atrapado por la magia de Toledo en donde se quedó a vivir, y no en cualquier casa, sino en una casona toledana, famosa hoy y que es visitada por los turistas actuales, que tenía y tiene entradas interiores al mundo misterioso y subterráneo de la ciudad.


Casa del pintor cretense establecido en Toledo,

El Greco. Entrada y Puerta de la Gruta. Aquí en Toledo se quedó a vivir El Greco hasta su muerte en 1614.

Y aparte de ello, todos los personajes ocultistas y poderosos de Toledo poseían propiedades con accesos al interior de la ciudad, en cuyos túneles y cavidades realizaban sus inconfesables rituales secretos y ocultistas.

Hay otra faceta curiosa en la vida de Pedro de Salazar y Mendoza, autor de la "Crónica del Gran Cardenal de España", y es que aparte de biógrafo e historiador, era un experto genealogista, acusado de "linajudo", esto es, que a cambio de dinero, traficaba con las ascendencias ajenas, certificados de nacimientos y expedientes de limpieza de sangre que había impuesto el Cardenal Silíceo en España, con lo cual alteraba sin ningún problema los linajes y genealogías de algunas personas, según sus deseos o los dineros a recibir.



No cabe duda de que este hombre fué todo un personaje en el Toledo de la época, y un elemento de cuidado, al igual que Silíceo y similares de la alta sociedad eclesiástica que ejercían el poder en Toledo y en España. 

Crónica de la Expedición de Silíceo, narrada por Cristóbal Lozano: Un Informe veraz.

El Capellán Cristóbal Lozano (sacerdote y escritor, 1609 - 1667) escribió esta Crónica de La Expedición del Cardenal Martínez Silíceo a la Cueva de Hércules, en el año 1671, 125 años después de acontecido lo narrado.


Veamos brevemente quién era, en su biografía:

Cristóbal Lozano y Sánchez nació en Hellín, provincia de Albacete, el 26 de diciembre de 1609 y murió en Toledo el 3 de octubre de 1667. Estudió en Alcalá de Henares y viajó mucho por toda España.

Tras ordenarse sacerdote, residió en Valencia y fue párroco de Lagartera, provincia de Toledo, y desempeñó diversos cargos eclesiásticos en Valencia, Hellín y Murcia: cura ecónomo, vicario y el de comisario de la Santa Cruzada de la villa de Hellín y su partido, procurador Fiscal del Obispado de Murcia, y en Toledo fue Capellán Regente de la Capilla de los Reyes Nuevos, donde había algunos monarcas enterrados, hasta su muerte.

Como escritor, aparte de sus muchas poesías líricas, intercaladas en las obras en prosa, tiene narraciones de carácter histórico, religioso y legendario. Lozano influyó en varios escritores románticos, como Zorrilla y Espronceda.Se ha acostumbrado a etiquetar alegremente la crónica de Lozano sobre la Expedición de Silíceo como una simple leyenda toledana.

Sin embargo, éste no es un documento descartable ni anecdótico. No está escrito por un cualquiera, sino que está redactado por un miembro, culto, bien formado e informado, de la propia Iglesia Católica de Toledo. Alguien que no osaría lanzar atribuciones en falso hacia un anterior respetable de su Iglesia, pues no se refiere al organizador de la Expedición como alguien anónimo, sino a su venerado Cardenal Silíceo. Y junto con los nombres y apellidos reales de su protagonista, dá también lugares y fechas reales, que tampoco imaginarias ni poéticas.

Por otro lado, se suele alegar también como contrariedad en cuanto a la fiabilidad documental, que la Expedición de Silíceo acontece en 1546 y Lozano lo recoge en 1671.

Pero 125 años en Toledo es poco tiempo. Es todavía, en el año 2006, y cuando nos internamos por las calzadas adoquinadas que bajan hacia la Catedral, nos sigue pareciendo que nos hemos sumergido de lleno en la Edad Media y que el tiempo se ha parado.

En realidad nada inventó Lozano, ya que en su infancia y juventud debió conocer al sacerdote historiador Pedro de Salazar y Mendoza, quien había escrito acerca de la aventura del Cardenal Silíceo para entrar en la Cueva de Hércules. Cuando el canónigo Mendoza murió en Toledo en el año 1629, Lozano tenía ya 20 años de edad. Y como ya hemos dicho, seguramente Mendoza conoció siendo niño al mismísimo Cardenal Silíceo en persona, y después durante su vida supo más acerca de la figura de Silíceo. De modo que todos ellos hicieron una cadena de transmisión fidedigna conservando las mismas informaciones acerca de la Expedición de Silíceo.

Cristóbal Lozano había leído la obra "Crónica del Gran Cardenal de España", escrita por su seguramente amigo y maestro, y desde luego conocido famoso de Toledo, Pedro de Salazar y Mendoza, en la que se hablaba de la Expedición a la Cueva de Hércules que organizó el Cardenal Silíceo. De modo que posteriormente Lozano también reflejó por escrito su versión particular de aquella terrorífica y malograda Incursión.

La Expedición del Cardenal Silíceo. Crónica del Capellán Cristóbal Lozano

"Con las grandes noticias que le daban de esta cueva, quiso examinar, y ver lo que en ella havía. No sería, claro está, con el pretexto que la mandó abrir el Rey Rodrigo, para desperdicial, o achocal; si havía algún tesoro; si bien, si para atesorarle como hacía los suyos en los pechos de los pobres, aunque su principal intento sería para desengañar al vulgo, y quitar con la verdad tantas hablillas, y cosas como decían, y contaban de esta Cueba.

Hizo, pues, limpiar la puerta, que como dexamos dicho, hoy está calafeteada, y cerrada en la Iglesia de San Ginés; y buscando, y priviniendo los hombres de más animo, y los que braveaban de ossados, y valientes, mandó que les diessen zurrones de comida, que llevassen linternas, hachas, cordeles, y otros instrumentos para poder encender, en caso de que las luces les faltaran.



Entraron, pues, estos bravos, y a cosa de media legua (que yo digo seria milla, pues claro esta que el miedo hace las leguas mas largas) toparon con unas estatuas de bronce, puestas sobre una mesa como altar, y reparando en mirar una de ellas, que sobre su pedestal estaba severa, y grave, se cayó, é hizo un notable ruido, causando a los exploradores grande miedo; quiza no habia mas de esta, y el miedo se las hizo muchas, como acontece, y seria lo que topo el Rey Rodrigo con la maza de armas. 

Aunque ya bien medrosos, passaron adelante, hasta dar con un gran golpe de agua, que con el ruido que hacia su arrebatada corriente, los acabó de llenar de miedo hasta los ojos. Repárese, si vienen bien las señas con la otra cueva encantada, la estatua, caerse, ó hacer ruido, y el brazal del agua. En fin, ya turbados, y perdidos de temor los tales aventureros, se resolvieron en no dar mas passo adelante, sino bolverse a salir.

Salieron, pues, al tiempo de anochecer, tan atemorizados, tan despavoridos, tan con caras de difuntos, que los que los aguardaban, y juzgaban saldrían ricos, y, medrados, participaron también de su espanto, y confusión. Salieron demás del miedo, tan traspassados, y murieron muchos de ellos. 

Havrá que sucedió esto ciento y veinte y cinco años, pues fue el de mil quinientos y quarenta y seis. Quiza movido de esta desgracia mandó el buen Arzobispo cerrar, y lodar la cueva".

Sala de los Cardenales en la Catedral de Toledo

En el círculo aparece el Cardenal Silíceo.

COMENTARIOS

Podemos comentar algunos elementos:

* Obsérvese un detalle referente a esta aventura. Siliceo organiza la Expedición hacia la Cueva de Hércules, nada más llegar a Toledo, es decir, en el mismo año en que llegó destinado al Arzobispado de Toledo, en 1546, desde Cartagena. No fué, pues, un plan preparado de años, ni hubo esperas ni largos plazos, ni lo dejó para el final de su vida.

* El Arzobispo Silíceo no descendió a la Exploración junto con los exploradores, y gracias a eso sobrevivió, lo cual refleja que era una persona sumamente astuta. Aunque también hay que tener en cuenta que cuando tuvo lugar la Expedición, en el año 1546, Silíceo contaba ya con 69 años de edad, y probablemente se sintiera demasiado mayor o su salud estuviera frágil o delicada.

* Todos los expedicionarios del Cardenal Silíceo murieron en pocos días de congestión cerebral y de infarto de miocardio al no poder asimilar la contemplación de esa nave, en donde estaban las estatuas moviendo el brazo, y golpeando el suelo; y más aún, el ver que una de las estatuas se caía de su batería al suelo, haciendo un ruido espantoso en la nave, lo cual hizo salir despavoridos a todos los expedicionarios ese mismo día, y días después murieron todos de la congestión cerebral, causada por el fuerte Schock sufrido.

Entre el Rey Rodrigo y el Cardenal Siliceo hay tres cosas que los unen paralelamente :

1.- Los dos entraron en la cueva de Hercules movidos por la curiosidad.
2.- Los dos recibieron una sorpresa desagradable por romper el sello sagrado de inpenetrabilidad y por haber penetrado en ese recinto sagrado antes de llegado el tiempo prescrito.
3.- Tras salir los expedicionarios, los dos sellaron de nuevo las entradas para que nadie más entrara allí.

El cuadro pintado original de este Cardenal, y que hemos reproducido aquí para ilustrar este artículo, se halla en la Catedral de Toledo, en la Sala de los Cardenales, donde están todos los cuadros pictóricos de los Cardenales Primados de la Catedral de Toledo, al lado mismo de la Capilla de Santiago, y ¡¡ Enfrente mismo de la Cripta de la Catedral y del angel con el pez en la mano!!..., es decir, en frente mismo de La Cueva de Hércules... ¡¡Casualidades !!...?..

(Artículo escrito originalmente el 6 de Noviembre de 2006)

viernes, 25 de octubre de 2013

La Cueva de los Siete Cerrojos de Toledo

Las "Cuevas de Hércules" rodeadas de misterios y leyendas, resumen en cierto modo la tradición "subterránea" de Toledo.

La tradición dice que este lugar fue labrado por Tubal o Hércules el Egipcio y sería la cátedra secreta desde la que el propio Hércules enseñaba las ciencias ocultas. 

Se decía que en esas cuevas había figuras o pinturas escondidas antes de la llegada de los árabes, cuyo desvelamiento acarrearía grandes males.

En estas cuevas se sitúa también el tesoro que encuentra el joven judío del manuscrito de Roso de Luna, por sólo poner algunos ejemplos.

Las cuevas se encontraban bajo la iglesia de San Ginés, hoy desaparecida. Además hay otros subterráneos en las cercanías, como los de la casa Navarro Ledesma, 1, y los de Hacienda. Bien pudiera ser que todos estos subterráneos fueran refugios iberorromanos, constituyendo una especie de ciudad refugio comunicada por pasadizos.



La tradición de las pinturas escondidas podría referirse a que las cuevas se usaron como templo pagano en el que estatuas paganas siguieran recibiendo culto secreto después de ser oficial el cristianismo en Toledo; las estatuas estarían escondidas para protegerlas de la ola iconoclasta que seguramente patrocinó el cristianismo, ya que no se han encontrado apenas estatuas romanas en la ciudad. 

Posteriormente, podrían haber sido utilizadas como refugio por los cristianos perseguidos por los árabes y, luego, por los árabes y judíos perseguidos por los cristianos. Las últimas excavaciones han demostrado por fin que realmente estas cuevas formaban parte de las cisternas del abastecimiento romano de Toledo, como observamos en la fotografía adjunta a este texto.

Además de la tradición hermética de Hércules y los tesoros escondidos (leer: El Palacio Encantado de Toledo (I)), esta cueva posee vinculada a ella otra tradición importante, referida al último rey godo, don Rodrigo, y la caída de España en manos árabes (leer la leyenda: La Cava). Estas cuevas eran el recinto misterioso cuyo ingreso estaba prohibido a los mortales y cuyo desvelamiento acarrearía grandes males.

El rey don Rodrigo se atreve a entrar y con ello arrastra a la ruina a su país, que se verá invadido por los árabes. Esta tradición la recoge un personaje tan pintoresco y ajeno a Toledo como es el Marqués de Sade. En sus Crímenes del Amor recoge un cuento alegórico que titula "Rodrigo o la torre encantada", en la que el divino marqués da su versión libre y fantaseada, pero bellísima:

"Mientras el peligro aumenta, el desgraciado monarca está en vísperas de ser echado del trono; se acuerda entonces de un monumento antiguo que hay por los alrededores de Toledo, el que llaman la Torre Encantada; la opinión vulgar cree que está llena de tesoros; el príncipe corre a ella con el propósito de aprehenderlos; pero no es posible entrar en el tenebroso reducto.

 Una puerta de hierro provista de mil cerraduras le impide tan bien el paso, que ningún mortal ha podido todavía penetrar en ella. En lo alto de esta puerta terrible se lee en caracteres griegos: No te acerques si temes a la muerte. Rodrigo no se asusta por esto: se trata de sus Estados, toda esperanza de encontrar fondos está perdida absolutamente: manda romper las puertas y sigue adelante."

El rey, tras cruzar varias salas con las más horrendas y dantescas visiones, penetrará en los mismísimos infiernos, donde habrá de seguir su búsqueda por lagos inflamados y ríos de fuego, volcanes sangrientos, llanuras gélidas pobladas de gigantes..., hasta obtener por fin el tesoro apetecido. Pero los árabes ya están invadiendo todo su reino y un guerrero lo abate, que resulta ser “Florinda la Cava”, (Leer La Cava).



Tan fuerte era la creencia, al acabar la Edad Media, en las cosas infernales que sucedían en los subterráneos toledanos y los monstruos que los habitaban, que el cardenal Silíceo mandó practicar un reconocimiento en las Cuevas de Hércules en 1546. Los exploradores se internaron con antorchas en los subterráneos de San Ginés; pero aparecieron demacrados y contando tan terribles historias que la extraña cueva se tapió; este suceso fue registrado en los anales toledanos.

Hasta 1839 no se intentó otro reconocimiento de la cueva, a raíz de la demolición de la iglesia de San Ginés. El vizconde de Palazuelos dice en su “Guía”, escrita en 1890:

«Una vez en el solar, vimos en el suelo, a la izquierda, un cuadrado boquete, ingreso de la cueva, recinto casi lleno actualmente de escombros que no impiden, sin embargo la entrada, ni hacerse cargo de lo que queda descrito. Formada por bóvedas de piedras paralelas y, semicirculares de indudable fabricación romana, unidas por arcos prácticamente cerrados. En los extremos de la estancia hay ciertos boquetes o puertas tapiadas que, sin duda, comunican con alguna bóveda inmediata.”

En la actualidad, se puede descender a esta cueva gracias a la labor realizada por el equipo de Arqueólogos del Consorcio Ciudad de Toledo y el Ayuntamieno. Allí podrá observar los intentos de perforación que durante estas "visitas" se hicieron para descubrir hasta dónde llegaba la supuesta cueva. En enero de 2010 la cueva ha sido reabierta, con una nueva restauración para el disfrute de toledanos y turistas.


Hay otros sótanos famosos en Toledo. Los de la Casa del Greco, por ejemplo. La casa del Greco fue levantada el siglo pasado en lo que fueran casas de Samuel-ha-Leví. el judío tesorero de don Pedro el Cruel. Se decía que Samuel escondía en aquellos sótanos infinitas riquezas y el rey le pidió que se las entregase. Como el judío se negó, el rey le arrojó a la cárcel y le sometió a terribles tormentos: «Si don Samuel me diera la tercia parte del más pequeño montón que aquí está, yo no le mandara atormentar. “E dexose morir sin me lo decir!» Exclama el cruel don Pedro cuando se apodera de las 170.000 doblas, 4.000 marcos de plata, 125 arcas llenas de paños de oro y seda y muchas joyas ocultas en aquellos subterráneos...

Posteriormente, la casa fue entregada por Enrique IV a don Juan Pacheco, marqués de Villena (ver leyenda), y comenzó a conocerse como "casa o palacio de Villena". Se decía que en ella vivió don Enrique de Aragón, llamado impropiamente marqués de Villena, y que utilizó esos subterráneos para sus brujerías y nigromancias, viéndose al filo de la media noche resplandores amarillentos que surgían de los subterráneos, al tiempo que se oían cadenas y choque de cristales y redomas, aunque lo cierto es que de haber habido algo, la cosa no pasaría de simples experimentos de alquimia. Luego el palacio se arruinó y los subterráneos fueron cobijo de mendigos, hasta que se construyó la casa y se creó el museo del Greco.

Los subterráneos son muy amplios, en rampa, y con siete pisos, se decía, aunque en realidad no tienen más que tres plantas. Hay dos grupos: unos que pudieron ser caballerizas y a los que se entra por el zaguán y otros a los que se entra por el jardín y que son los más profundos. El turista puede ver una pequeña parte a través de las rejas. Recientemente, se ha descubierto un paso subterráneo que los comunica con la vecina sinagoga del Tránsito. Hay otras casas en el paseo del Tránsito cuyos sótanos poseen galerías que descienden hacia el río.



Sótanos parecidos a éstos de la casa del Greco son los del convento de San Clemente. Construidos con toscas bóvedas de medio cañón y muy amplios. Debieron servir como almacén de las rentas que cobraba el convento en especies. También muy importantes son los sótanos del Alcázar, pero estos requieren mención aparte. Su estructura actual data del renacimiento; pero ciertamente ya debieron existir antes. Servían de cuadras y caballerizas y a ellos se accedía por la cuesta del Alcázar, a través de la puerta de Carros. Estos sótanos eran visitados hasta hace no muchos años por el turista evocando la dura batalla allí librada durante la Guerra Civil, y en la habitación de los aljibes, por ejemplo, se pueden apreciar los diversos pisos.

También eran cuadras y alojamientos de caballerías los sótanos del palacio de Fuensalida, hoy dispuestos para alojar turistas convertidos en cafetería. En general, y con el auge del turismo los sótanos se despueblan de telarañas, murciélagos vampiros, duendes, monstruos o tesoros escondidos y aparecen de la noche a la mañana convertidos en cafeterías, discotecas, mesones, salas de arte, etc. Ese destino han seguido sótanos que antaño infundían pavor y que ahora son locales de diversión en el callejón de la Sillería, de Zocodover... Pero todavía quedan muchos otros por Toledo, como los de la casa de los Rojas, Escuelas Núñez de Arce, por San Miguel el Alto... Y quien sabe si con grandes tesoros.

Fuente: Leyendas de Toledo









La Conexión Toledo - Rennes le Chateaû: el cura Sauniere en Toledo

A finales del siglo XIX, Francoise Berenger Sauniere, sacerdote del templo católico-rosacruz dedicado a la "diosa Magdalena", de Rennes le Chateau, siguiendo las pistas del tesoro visigodo, y de la Mesa de Salomón, se presentó en la ciudad de Toledo. .

Hacia 1792, la organización ocultista y hermética del Priorato de Sión comisiona a Antoine Bigou, párroco del pueblo francés de Rennes le Château desde 1774, (un cura antecesor de Sauniere) para que viaje a España, siguiendo las pistas que apuntan hacia la localización de tesoros históricos. Un destino ancestral clave era Toledo, el lugar de donde parten en su origen todas las leyendas esmeraldinas, tanto la copa esmeralda del Santo Grial como el Espejo o Mesa de Salomón.



Cien años más tarde, hacia 1900, el famoso cura de la Iglesia de Magdalena, del mismo pueblo de Rennes le Château, Francoise Berenger Sauniere, realiza uno de sus viajes secretos, repitiendo la misma misión de Bigou, y se presenta en Toledo.

¿Qué hacía Berenger Sauniere en Toledo?...

Al parecer, este sacerdote iniciado había encontrado importantes legajos, objetos y tesoros legendarios del pasado merovingio y cátaro de Francia. Sin embargo si viajó a Toledo es porque buscaba algo muy importante, que evidentemente aún no había encontrado entre sus tesoros; se dice que sus pasos iban tras la Mesa de Salomón. Y sus pistas e informaciones no eran malas.

Sus pistas cátaras y merovingias le llevaron hasta la capital del Reino Visigodo, Toledo, en busca de La Mesa de Salomón. Naturalmente, Francoise Berenger Sauniere no iba por libre, sino comisionado por las poderosas órdenes herméticas de Francia, como el Priorato de Sión y la Orden Rosacruz.

Hay momentos en la Historia en los que las tramas del Secreto de Rennes le Chateau y La Cueva de Hércules de Toledo se cruzan. Cerca del año 1900 el párroco Sauniere se presentó en Toledo, buscando la Cueva de Hércules y la Mesa de Salomón. (imagen de ambientación).

Sin duda que fué muy interesante la estancia del cura Sauniere en Toledo. Con toda seguridad que Sauniere visitó la Catedral de Toledo, así como otros lugares mágicos y poderosos de la milenaria ciudad. Hablaría con una serie de personajes clave, conocedores de los secretos de Toledo, cargos eclesiásticos que al mismo tiempo militaban en herméticas órdenes ocultistas.

No sacando nada en claro de la capital toledana, el misterioso párroco de Rennes le Chateau se dirigió posteriormente a la zona mágica toledana de la Sierra de Layos, la cual se encuentra a poca distancia al sur de la ciudad de Toledo. Los Montes de Layos encierran una historia muy antigua de leyendas extraordinarias y de tesoros ocultos. Y Como dos columnas iniciáticas se levantan dos pueblos custodiando la Sierra Mágica: Layos y Ajofrín.

¿Adivinan cómo se llama la Iglesia del pueblo de Layos? ¡Bingo! Iglesia de Santa María la Magdalena. Y ¿cómo se llama la Iglesia del pueblo de Ajofrín? Pues igual, también, Iglesia de Santa María la Magdalena. ¿Increíble, no? Ambas iglesias se llaman igual que la Iglesia rosacruz de Magdalena en Rennes le Chateau, que en su día regentó el cura Sauniere. Estas pistas confirman que estamos en una zona esotérica, mágica y de poder. (En la imagen la Iglesia del pueblo de Layos)


Algunas leyendas árabes antiguas rezan que una serie de tesoros visigodos y merovingeos, procedentes de Jerusalén, entre ellos la Mesa de Salomón, fueron ocultados por los visigodos en el interior de las Montañas Mágicas de Layos, hacia el año 711, para que no cayeran en manos de los invasores árabes.



A pocos kilómetros al sur de la ciudad de Toledo, la Sierra Mágica de Layos guarda secretos, misterios y tesoros. La leyenda dice que unos campos de olivos protegen los montes sagrados. (Imagen de la Sierra de Layos. Para ampliar pulsar sobre la imagen.)

Porque en la Invasión de los musulmanes en la Península Ibérica tuvo lugar un hecho curioso, y es que la trayectoria que llevaban los invasores no era al azar, conquistando cualquier ciudad hispánica, sino que se dirigieron rápidamente a la ciudad de Toledo, para apoderarse de todos los tesoros sagrados y de poder de la Cristiandad, especialmente de la Mesa de Salomón.

Siguiendo el rastro del cura Sauniere en la zona toledana de Layos, éste se presentó en la población de Ajofrín. Se sabe que Sauniere conversó con el párroco de Ajofrín sobre los tesoros sagrados, las reliquias de poder tan buscadas siempre por todas las órdenes secretas de toda la Historia.

Y seguramente ambos sacerdotes visitaron algunos lugares secretos que guardan los montes sagrados de Layos, en donde se dice que duermen tesoros legendarios.

En la plaza del pueblo de Ajofrín, ante la fachada de la Iglesia, hay una fuente que es un monumento réplica de la Torre de Salomón, la cual ordenó levantar el Rey hebreo en Toledo, y dominaba sobre toda la ciudad.

El Palacio de Toledo estaba adornado con 4 leones orientados hacia los 4 puntos cardinales. La fuente de la imagen no es pequeña, compárese su tamaño con la niña que se apoya en el estanque de la fuente. (Ampliar la foto pulsando en la imagen).

Detalle de la fuente de los leones, representando a la Torre de Hércules, en la entrada de la Iglesia de Santa Magdalena en Ajofrín. (Pulsar en la foto para ampliar la imagen).

Finalmente, Sauniere, no sacando nada en claro, se rindió ante la pista hebrea de la Mesa de Salomón en Toledo, y decidió probar suerte tirando de la pista árabe de la leyenda de la Mesa de Salomón en Jaén, ciudad a la que el sacerdote de Magdalena se dirigió a continuación.



Y es que la Mesa de Salomón fué construída por el Rey hebreo Salomón, por orden de Yaveh, no para que cayera en manos de organizaciones herméticas ni ocultistas, como el cura ocultista Sauniere, los nazis u otros pretendientes oscuros, sino para que cumpla un propósito divino y sobrenatural en la hora del Fín de los tiempos de este sistema de cosas.

Fuente: Xfiles

Los Misteriosos Profetas de Toledo

Hacia 1550 aparecieron por la ciudad de Toledo unos extraños profetas, que nadie había visto nunca antes, pregonando unos vaticinios catástróficos del Fín del Mundo, relacionados con la Cueva de Hércules de Toledo, y que llenaron de terror a la Iglesia Católica. Pero.., 


¿Quiénes eran en realidad esos misteriosos personajes y de dónde venían?...
En la Biblia, en los libros de Génesis y Hebreos, se habla de un extraño personaje, llamado Melquisedec, el cual tenía autoridad y estaba por encima de Abraham, el patriarca de los pueblos. Melquisedec era Sumo Sacerdote, Rey de Justicia y Rey de Paz; se apareció recibiendo a Abraham en un encuentro transcendental.



Melquisedec era "sin padre ni madre, sin genealogía; no tenía principio de días ni fín de vida, y se ignoraba de dónde venía. Pero es muy acertado pensar que Melquisedec provenía del Reino puro y santo que habita en el Interior de la Tierra, lugar en donde continúa viviendo a día de hoy.

En el Interior de la Tierra, o la Tierra Hueca, también viven "los transferidos", hombres de Dios que en vida fueron arrebatados y trasladados por el aire en carros especiales, como los profetas Enoc y Elías, y que continúan viviendo hasta el día de hoy; por eso es que en algún día futuro se espera su regreso a la superficie de la Tierra. Malaquías cap 4 vers 5.

El Reino de la Tierra Interior es una realidad bíblica y científica.

Otro personaje misterioso y de gran poder fué Juan el Bautista, del cual el propio Jesus dijo que era el ser humano que tenía mayor autoridad en toda la Tierra, y de hecho Jesús únicamente se dejó bautizar en manos de Juan el Bautista. Muchos piensan que este Juan Bautista, podía proceder del Interior de la Tierra, y pertenecer a la Realeza de la Tierra, o que tenía contacto con el Mundo Interior, ya que Jesús dijo que era el más grande de la Tierra. (Mateo cap 11 vers 11).

Es cierto que Juan el Bautista tenía padres, pero tambien Jesús tenía padres y sin embargo procedía de otro lugar. En ambos casos, sus nacimientos fueron anunciados por ángeles. No cabe duda de que Juan el Bautista era un personaje extraordinario, fuera de lo común, sin duda alguien de la Realeza de Dios, y que en un futuro Reino de Dios en la Tierra será uno de los Príncipes de la Tierra.

Desde el principio de la historia de la humanidad, y en ocasiones cruciales, siempre han aparecido mensajeros especiales de gran autoridad, que fueron enviados en misiones especiales, y que profetizaban grandes cosas, cuya procedencia se desconocía.

Sólo con mencionar "Los Cronicones de las Profecías de Toledo", la Iglesia Católica sufre un ataque agudo de pánico y terror. Sus altos prelados no quieren oír hablar de su trágico final, el mismo horrible final que les espera a todas las organizaciones satánicas de poder, y que gobiernan engañando al mundo.



A mediados del siglo XVI, hacia 1550, después de la 2ª Expedición histórica a la Cueva de Hércules, organizada por el Cardenal Juan Martínez Silíceo en 1546, aparecieron por la ciudad de Toledo unos extraños profetas, predicando por las calles unos apocalípticos vaticinios conocidos como "Las Profecías de Toledo", adviertiendo que el Final del mundo conocido comenzará con el descubrimiento de la legendaria Cueva de Hércules, cuando se entre por tercera vez en ella.

Un evento sonado que, según estos misteriosos Profetas de Toledo, del siglo XVI, provocará una hecatombe en toda la Tierra, y destruirá a la Iglesia Católica y todo el entramado de organizaciones oscuras que siempre han manejado el poder.

Estas profecías son conocidas hoy en día como "Los Falsos Cronicones de Toledo", no porque no fueran verdaderos, sino porque la tradición literaria y popular tildó los augurios como "falsos" por proceder del vaticinio de unos profetas videntes de procedencia desconocida.


El escritor y erudito español José Godoy Alcántara, (1825 - 1875), realizó unos magníficos estudios sobre los Falsos Cronicones de las Profecías de Toledo, que fueron publicados en su obra de 1868, mérito literario y premiado que le valió su ingreso en la Real Academia Española de la Historia. (Ampliar la imagen para ver los detalles)

Pues bien, estos extraños Profetas de Toledo del siglo XVI, que vaticinaron con autoridad el Fín del Mundo para cuando se entre en la Cueva de Hércules por 3ª vez, cuyo lugar de procedencia nadie sabía, aparecieron misteriosamente, y de igual manera volvieron a desaparecer del mismo modo, después de terminar su misión. Todo indica que provenían del Reino de la Tierra Interior.

Efectivamente, La Biblia habla de un mundo que vive en paz y en seguridad en el Interior de la Tierra. Ezequiel cap 38 vers 12.



Ese pueblo será quien dirija en el futuro los destinos de la Tierra cuando Dios Yahweh, junto con su hijo y sus ángeles, elimine el actual sistema de cosas en el temido Armagedon. 

Fuente: Xfiles
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