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jueves, 25 de mayo de 2023

El Fortín Torres, un fortín de la 107 y la 19 División franquista en la Puebla de Montalbán

Escribo esta entrada con la idea de exponer quién fue el teniente Torres y el modelo de fortín para pelotón de la 107 División franquista que lleva su nombre y que fue replicado por la 19 División. Así es de suponer que fue para todo el Ejército del Centro.

José Torres-Quevedo del Hoyo (1901-1937), hijo del militar e inventor Luis Torres-Quevedo y sobrino del magnífico Leonardo Torres-Quevedo, en julio de 1937 recibió el empleo de teniente honorario en el Arma de Ingenieros e ingresó en el Grupo de Zapadores Minadores de Falange Española y Tradicionalista y de las JONS. 

Era ingeniero de ICAI (Instituto Católico de Artes e Industrias, que luego se incorporó a la Universidad Pontificia de Comillas) y aparejador. Anteriormente, por palabras de Rogelio Pérez Olivares en España en la Cruz, se encontraba con los sublevados en San Rafael desde septiembre de 1936. 

Puede suponerse una incorporación a la Comandancia de Ingenieros de la 107 División coincidiendo con el establecimiento de esta unidad en el frente de la provincia de Toledo a finales de noviembre de 1937 y allí encontró la muerte el 28 de diciembre. 

José fue herido gravemente el día 21 en la posición Posada Vieja, de la cabeza de puente de Talavera de la Reina, mientras procedía al arreglo de la nueva posición conquistada el día 15.


El doctor Valentín Blanco de la Plaza, el ingeniero José Torres Quevedo y Rogelio Pérez Olivares con un grupo de soldados (El Correo Gallego, 17/10/1936).


El capitán Alamán, Segismundo Royo Villanova, José Torres Quevedo y Rogelio Pérez Olivares en el Alcázar de Toledo (La Libertad, 15/10/1936).

BOE, Burgos, 25/07/1937

ABC, 21/02/1964.



La Universidad Pontificia Comillas. Cien años de historia. 1892-1992.

Entre los informes y mapas de la 107 División destaca una posición y fortín con el nombre “teniente Torres” en La Puebla de Montalbán a partir del año 1938. Es fácil conjeturar que en su honor. ¿Diseñó José Torres-Quevedo el fortín que lleva su nombre? 

No lo sé, sí sé que la obra fue finalizada y entregada el 04/04/1938. La localización de la posición y fotografías de uno de los nidos granaderos fue mostrada en un post el 07/01/2015, el resto del fortín se encuentra en una finca privada y no he tenido acceso a él.

Los Zapadores de la 107 División, al mando de José del Castillo Bravo, desarrollaron diferentes modelos de fortín para pelotón:

- El “fortín Torres” (posición 76 en 1939).

- El modelo de la 107 y sus variantes: arroyo Cordera en Talavera de la Reina (posición 42), Montearagón (posición 53), Alcubillete (posiciones 79 y 80) y Matanzas (93).
- El “fortín Río” del puente del Alberche en Talavera (posición 43).


En esta entrada solo comentaré sobre el “fortín Torres”. Se diseñó como un fortín blindado contra artillería, con aspilleras para fusil y con pozos granaderos y de escucha a su alrededor.

La comandancia de ingenieros de la 19 División, perteneciente al Ejército del Centro y que enlazaba con la 107 División y con el Ejército del Sur, al mando de José Tiestos Oviedo, proyectó en Extremadura el modelo “fortín Torres”, tal y como indican los planos y los informes, en las siguientes posiciones:

- Fortines 1, 2 y 3 en la carretera de Valdecaballeros a Castilblanco, en las riberas del río Guadiana.
- Fortines 4 y 5 en la carretera de Valdecaballeros a Castilblanco a la salida del pueblo.
- Fortines 6 y 7 en la carretera de Casas de Don Pedro a Talarrubias.
- Fortines 8 y 9 en la carretera de Casas de Don Pedro a Navalvillar de Pela
- Fortines 18 y 19 en la carretera de Orellana la Vieja a Campanario, en las riberas del río Guadiana.

Existe constancia documental de haber comenzado su construcción en diciembre de 1938 y de haberse construido los números: 1, 2, 3 y 7 y continuar el 6 en construcción en febrero de 1939.


Mapa de fortificaciones de la 107 División en La Puebla de Montalbán (AGMAv).

Croquis del "Fortín teniente Torres" (AGMAv).


Plano de la 107 División (AGMAv).

Plano de la 107 División (AGMAv).




Plano de la 19 División (AGMAv).

Plano de la 19 División (AGMAv).




Plano de la 18 División (AGMAv).


Fotografía desde el fortín Torres (AGMAv).


Ventura Leblic (arriba a la derecha) visitando el fortín con el p. Arturo Gómez durante sus estudios en el colegio franciscano de La Puebla de Montalbán en los años 50 (proporcionada por Ventura Leblic).

Localizador (RFG).

Nido granadero fuera de la finca (RFG, 06/01/2015).

Nido granadero fuera de la finca (RFG, 06/01/2015).

Nido granadero fuera de la finca (RFG, 06/01/2015).


Comparativa con el vuelo aéreo 1973-1986 (https://fototeca.cnig.es).
La marca azul indica la posición de los pozos granaderos.

Vuelo aéreo 1956-1957 (https://fototeca.cnig.es).

Por último, he de indicar que para conocer fortificaciones de la Guerra Civil existen dos maneras:
- Acudir al Archivo General Militar de Ávila.
- Contactar con o aprender de los libros de Jacinto Arévalo Molina, mi maestro en este tema.

Fuentes
- Archivo General Militar de Ávila (AGMAv).

https://vestigiosguerraciviltoledo.blogspot.com/2020/05/fortin-teniente-torres.html

martes, 16 de noviembre de 2021

El Comité Provincial de Defensa Pasiva contra Aeronaves en la zona leal a la República

El 28/06/1937 el Ministerio de Defensa Nacional decretó la constitución de Comités Provinciales y Locales con objeto de organizar la Defensa Pasiva contra los ataques aéreos (Gaceta de la República nº 180 de 29/06/1937).

El temor de bombardeos aéreos a poblaciones era manifiesto y por ello la necesidad de ofrecer servicios sanitarios, como manifiesta una circular en el BOPT (Ocaña) el día 08/02/1938.


BOPT (Ocaña) de 08/02/1938.

Según consta en el Boletín Oficial de la Provincia de Toledo en Ocaña nº 26 de 12/03/1938, existía un Comité Provincial de Defensa Pasiva contra Aeronaves, que por anuncio solicitó un cuestionario de diagnóstico.

Necesitando este Comité Provincial de Defensa Pasiva contra Aeronaves conocer los medios con que cuenta la población civil para defenderse contra ataques aéreos de la aviación facciosa, rogamos al los Presidentes de los Consejos Municipales de la provincia que, en el plazo más breve posible, nos remitan, debidamente cumplimentado, el cuestionario siguiente:

1.º ¿Tienen constituido el Comité local de Defensa Pasiva, según Gaceta 180, D.O. 29 junio de 1937?

2.º ¿Tienen montado el servicio de aviso de alarma de aeronaves?

3.º ¿Qué señal de alarma emplean? (Sirena, campanas, etc.).

4.º ¿Tienen personal contra incendios, descombro, auxilio de heridos y gaseados? (En caso afirmativo detállese).

5.º ¿Tienen refugios para, en caso de bombardeo, preservarse?

6.º ¿Qué capacidad tienen en total?

7.º ¿Qué clase de refugios son? (Subterráneos, trincheras, etc.).

8.º ¿Qué número de población tiene esa localidad?

9.º ¿Qué clase de subsuelo existe?

10.º ¿Las aguas subterráneas, son superficiales o profundas?

11.º ¿Qué medios económicos poseen para hacer frente a la construcción de refugios, pago de personal, y, en general, atenciones de todas las obligaciones de Defensa Pasiva?

12.º ¿Tienen creado algún impuesto especial para atender a estas necesidades?

13.º ¿Cuál es la situación económica de estos fondos en 1º de marzo de 1938?

Al mismo tiempo se advierte que, en lo sucesivo, todo lo referente a construcción de refugios, ampliación o mejora de los existentes, y, en general, todas las medidas en que sea menester del auxilio técnico, deben pasar por la aprobación de este Comité provincial, con el fin de evitar otros u otras medidas que no reúnan los debidos requisitos de seguridad y utilidad.

Ocaña, 8 de marzo de 1938. El Presidente del Comité Provincial de Defensa Pasiva, Pedro L. Mata.

Pedro L. Mata se trata de Pedro López Mata, concejal y miembro de la Comisión Gestora de Ocaña antes y durante la Guerra Civil (según Ignacio Cabello).

Dicho cuestionario fue reclamado a las poblaciones que no habían constituido los comités o contestado en el boletín del 10/05/1938.

La consulta del BOPT- Ocaña revela la existencia de Comités Locales en:

- Huerta de Valdecarábanos (BOPT-Ocaña de 15/04/1938).
- Las Herencias (BOPT-Ocaña de 07/05/1938)
- Los Navalucillos (BOPT-Ocaña de 27/08/1938).

No obstante, los comités locales constituidos tuvieron que ser muchos más porque diferentes boletines informan de la construcción de refugios en:

- Los Navalmorales. El boletín de 19/02/1938 recoge la solicitud de un técnico para la construcción de refugios. El boletín de 25/05/1938 informa que en sesión ordinaria del Consejo Municipal del día 03/04/1938 se nombró una Comisión compuesta por los consejeros Francisco García y Francisco López para que se hiciera un estudio. 

En la sesión del día 17/04/1938 “se dio lectura de la propuesta hecha por los consejeros Francisco López y Francisco García, de las cuevas y sótanos existentes que sirven para refugios, así como de los trabajos convenientes a hacer para la habilitarles. 

La corporación acordó designar a Francisco López y Victorino Arroyo para hacer lo necesario acerca de dichos refugios, y que se abra una suscripción entre el vecindario para atender los gasto de los mismos, que encabezará esta Corporación con 8.000 pesetas”.

- Ocaña. El boletín de 19/02/1938 indica que “los albañiles que han venido trabajando en el Consejo, procedentes de otros pueblos, no se ausenten, y se dediquen a agrandar el refugio del Consejo”. El boletín de 07/05/1938 muestra que el Consejo en sesión de 13/04/1938 estimó y aprobó “la proposición del camarada Pedro Soria, referente a la ampliación de los refugios que existen en este Consejo”. El boletín de 23/08/1938 daba cuenta de la aprobación de un crédito para la terminación de las obras de los Refugios contra aeronaves.

- Navahermosa. El boletín de 27/04/1938 recoge que el día 27/02/1938 se acordó la construcción de refugios para caso de ataques aéreos.

- Mora. El boletín de 30/07/1938 indica que en la sesión del día 24/01/1938 se dio cuenta “de un proyecto de refugio contra ataques aéreos que ha entregado la Comandancia de Obras y Fortificaciones y después después de informar el Consejero de Obras Públicas, se acuerda continuar la construcción de aquellos en la forma que se viene haciendo, sin perjuicio de adaptarlos, en cuanto sea posible, al proyecto expresado”. 

El boletín de 27/08/1938 recoge que en sesión del Consejo municipal de 12/06/1938 se acordó designar encargado de la construcción de refugios a Pablo Martín Albo.

Hasta el momento, solo he podido observar un refugio en Los Navalmorales, situado en el parque del antiguo convento, mostrado en la entrada del día 29/09/2019. El de Ocaña está en la plaza y los de Navahermosa parece que se construyeron junto a la iglesia y fueron destruidos pasada la guerra.

Refugio en Los Navalmorales

Refugio en Los Navalmorales

Refugio en Los Navalmorales

Fuentes

- Archivo y Biblioteca de la Diputación Provincial de Toledo


- Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado.
o Gaceta de la República, núm. 180, de 29/06/1937, de organización de la Defensa Pasiva.

https://vestigiosguerraciviltoledo.blogspot.com/2021/07/el-comite-provincial-de-defensa-pasiva.html

miércoles, 4 de agosto de 2021

Origen e historia del Hospital Virgen de la Salud de Toledo (1965-2021)


El achacoso edificio hospitalario de Palomarejos cumple 56 años de vida, y va camino ya de su total cierre con el manifiesto temor vecinal de que si no procede adecuarle para una nueva singladura se convertirá en un mudo trasatlántico varado en la avenida de Barber

Rafael del CERRO MALAGÓN
TOLEDO 
Actualizado:25/05/2021 12:42h

Avanza la primavera de 2021 mientras persiste la aciaga pandemia de Covid-19 desatada el año anterior y las esperanzas puestas en el socorro de las vacunas. 

Con este fondo Toledo vive ya la paulatina actividad del nuevo Hospital Universitario que, en 2002, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha fijó alzarlo en el barrio de Santa María de Benquerencia. En 2007 las obras empezaron con un proyecto recién aprobado –y luego modificado- que finalizarían en 2020. 

La prevista apertura para dicho año fue detenida por la eclosión del coronavirus, reduciéndose, el 16 de noviembre, a inaugurar solo el edificio, aún sin atención sanitaria. Mientras, en el barrio de Palomarejos, el que fue el primer buque insignia de asistencia hospitalaria pública de la provincia, el Virgen de la Salud, refleja el continuado desgaste de su ya cumplido medio siglo de vida.

Una mirada a la dotación sanitaria del siglo XX en Toledo nos lleva a 1933 cuando la Diputación abrió, junto al castillo de San Servando, un nuevo y vanguardista proyecto de la época: el Hospital Provincial, trazado por Sánchez Arcas, Luis Lacasa y Francisco Solano. 

Al margen existían las clínicas privadas de renombrados médicos (García Cappa, Antonio Piga, Ramón Delgado, José Rivera…) o de mutuas obreras y patronales (La Casa del Pueblo y Soliss). Tras la Guerra Civil, dentro de un gran plan del Patronato Nacional Antituberculoso (P.N.A.), en 1952, surgió en el Valle un sanatorio «monográfico» cuya actividad –con zonas aún inconclusas- comenzó cuando remitía la prevalencia de la tuberculosis en España. 

Una reforma del PNA (1976) marcó su epílogo para albergar, años después, un centro de atención geriátrica, transferidas ya las competencias sanitarias a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Por otra parte, entre 1940 y 1965, fuera de los tres grandes recursos hospitalarios de la Diputación (el Provincial, la Maternidad y el Psiquiátrico) no existía ningún otro centro público. 

La población recibía atención quirúrgica en tres clínicas privadas: la de Nuestra Señora del Carmen (o Soliss); Santa Lucía (abierta por el doctor Gerardo Vilar) y la de San Nicolás promovida por el doctor Ricardo de la Puente. En Talavera, desde 1953, el doctor José Marazuela González creó otra clínica particular. Y es que, en estos lustros, la provincia quedó relegada en los primeros planes sanitarios estatales de posguerra.

En 1942 nacía el Seguro Obligatorio de Enfermedad cuya gestión se encomendó al Instituto Nacional de Previsión (INP). En 1945, para crear nuevos medios, se aprobó un Plan Nacional de Instalaciones Sanitarias a diez años vista, pronto mermado por la falta de recursos. 

En el camino quedaban sendos ambulatorios en Talavera y Ocaña, además del de Toledo unido a una Residencia Sanitaria, siendo esta última la única dotación que llegaría, por fin, en 1960. 

Para su ejecución, el INP la encargó a Germán Álvarez de Sotomayor (1907-1988), político ligado a la Organización Sindical en los años de posguerra antes de trabajar como arquitecto en diversos proyectos oficiales. 

Hasta 1951 planeó residencias, hospitales y ambulatorios en Jaén, Lugo, Málaga y un pequeño centro en Puertollano. En 1972 trazaría en Toledo otro hospital, el de Parapléjicos, con una planta en forma de «X», un edificio panóptico como ya hizo Enrique Egas (siglo XVI) en el Hospital de Santa Cruz, además de los que dejó en Santiago y Granada.

El 30 de junio de 1960, el Ayuntamiento de Toledo aprobó vender al INP una parcela en Palomarejos, junto a la carretera de Ávila, de 19.935 metros cuadrados –por 50 pesetas el metro- para levantar una Residencia Sanitaria. En el costado derecho estaba el eje de una futura calle y un «terreno del obispado» y en el izquierdo «terrenos del Ministerio del Ejército». 

La planificación de este ensanche urbano llegaría en 1964. Por entonces, la ciudad (con poco más de 40.000 habitantes), se gestionaba con un presupuesto de 37 millones de pesetas, estando en ciernes un Polígono Industrial de Descongestión, el impopular trasvase del Tajo y sin tener aún estudios universitarios.

El proyecto hospitalario de Sotomayor siguió el modelo «monobloque» vertical, vigente entonces en España, a partir de un conjunto con una planta en forma de «T». El eje transversal sería la fachada principal (siguiendo el esquema del de Málaga), inicialmente de cinco plantas para uso residencial, conteniendo el eje perpendicular el área quirúrgica y un cuerpo anexo de consultas.

 El 31 de mayo de 1965, Romeo Gorría, ministro de Trabajo, inauguraba el centro tras una inversión de 100 millones de pesetas para atender a 90.000 asegurados, con 226 camas, seis quirófanos y una plantilla de 55 médicos, 28 enfermeras, 35 auxiliares y 16 religiosas, siendo el primer director el doctor Sanz Fernández. 

La víspera, con la asistencia de altas personalidades del Estado, se había vivido la coronación de la Virgen de la Salud en la plaza del Ayuntamiento, en cuyos preparativos ya debió estar la idea a poner al nuevo hospital bajo su patronazgo. 

La prensa señala que tal nombre se impuso a una de las primeras niñas nacida en el centro, además de colocarse una imagen, tallada en madera, por Guerrero Corrales, en la capilla. En ambas jornadas, dada la avanzada edad del cardenal Plá y Deniel, los rituales religiosos fueron oficiados por el obispo auxiliar Anastasio Granados.

A pesar que alguna opinión ministerial veía aquella Residencia-Ambulatorio como algo excesivo para Toledo, lo cierto fue que pronto se precisaron obras de ampliación que se confiaron al propio Álvarez de Sotomayor. En 1969, junto al arquitecto Fernando Flórez Plaza, trazó el bloque de Maternidad, presupuestado en 104 millones e inaugurado en 1972. 

Un año después se planeó una gran reforma: la demolición del primer núcleo de consultas del ala derecha para crear otro cuerpo, accesible por una rampa y levantar, en el costado norte, el servicio de Urgencias y más plantas donde situar 251 nuevas camas, lo que sumaría un total de 491. 

En 1974, el centro conoció un pasajero desahogo al abrirse, el 1 de febrero, en Talavera, el hospital Virgen del Prado, cuya atención alcanzaría además a poblaciones de las provincias de Ávila y Cáceres.

El último cuarto del siglo XX, al gran agobio que ya sufría el Virgen de la Salud, se añadió un incendio desatado el 31 de enero de 1987 con trágicas consecuencias. A la obligada rehabilitación siguieron sucesivas mejoras en dotaciones clínicas y servicios con una creciente plantilla de facultativos, personal sanitario y no sanitario para atender, en 2018, un área de 430.000 habitantes. 

Al publicarse estas líneas, el achacoso edificio hospitalario de Palomarejos cumple 56 años de vida, y va camino ya de su total cierre con el manifiesto temor vecinal de que si no procede adecuarle para una nueva singladura se convertirá en un mudo trasatlántico varado en la avenida de Barber.

Rafael del CERRO MALAGÓN
TOLEDO 
Actualizado:25/05/2021 12:42h

https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-hospital-virgen-salud-origen-historia-1965-2021-202105251233_noticia.html

miércoles, 30 de junio de 2021

Vistas Toledanas a Inicios del siglo XX. Alois Beer y otros fotógrafos


A la izquierda, Arco de la Sangre y la posada del mismo nombre en una foto estereoscópica de A. Beer. A la derecha, una postal de Constantino Garcés, editada hacia 1904. 

Archivo Municipal de Toledo
VIVIR TOLEDO
Rafael del Cerro MalagónTOLEDO 
Actualizado:07/06/2021 13:30h

En los primeros años del siglo XX Alois Beer y otros fotógrafos captaron con sus cámaras escenas cotidianas de la ciudad que forman parte del catálogo artístico de Toledo

El siglo XX nacía en España tras el reciente finiquito colonial de 1898 y casi con el estreno del reinado personal de Alfonso XIII, en 1902. El país vivía bajo el alternante sistema canovista atado por férreas oligarquías. La mayoría de la población subsistía con frágiles empleos o mendigando según denunciaba la prensa. En las calles se veían aún atrasados usos o «personajes típicos», valiosos imanes éstos para atraer el interés de las cámaras de los viajeros a la vez que enfocaban el catálogo artístico de la ciudad.

Entre los turistas que visitaron Toledo en los albores del XX (23.000 habitantes) se reseña al fotógrafo austrohúngaro Alois Beer (1840-1916) en un periplo por España, tras recorrer varios países usando placas al gelatinobromuro que mejoraban el laborioso sistema del colodión húmedo. 


De arriba abajo y de izquierda a derecha. El austrohúngaro Alois Beer (1840-1916) y tres fotógrafos de la vida toledana en los primeros lustros del siglo XX: Constantino Garcés y Vera (1861-1922), Pedro Román Martínez (1878-1948) y Abelardo Linares García (ca.1870-1938)

Dejó un rico legado de vistas estereoscópicas cuyo disfrute con un visor binocular regalaban la ilusión de ser una imagen tridimensional. En 2006, Francisco de la Torre, estudioso de la estereoscopía en Castilla-La Mancha, recuenta ochenta escenas toledanas de las casi setecientas comercializadas por Beer en 1910. 


Fuente de Zocodover con la presencia de un organillero ante los soportales. Postal en tricromía por Purger & Co., editada en 1903, con una escena plasmada en 1902. Archivo Municipal de Toledo

La mayoría recogen la Catedral, San Juan de los Reyes y demás monumentos. En otras atendió a los afanes y estampas cotidianas que, según algunas opiniones, prefería antes que retener la imagen de un solemne edificio artístico. De las conservadas en el Archivo Municipal de Toledo hemos elegido algunas que complementamos con imágenes de terceros autores o fondos datados en los primeros lustros del XX.

Estudios específicos sobre Beer, y conforme al orden de sus álbumes, apuntan que llegó a España con su segunda esposa siendo primavera, pero sin poder concretarse el año. Pararon en Andalucía antes de llegar en tren a Madrid. Viajaron a ciudades cercanas, como Toledo, para continuar luego por tierras castellanas, aragonesas y catalanas, acabando en Valencia, ya en el otoño. 

Al examinar ciertas vistas toledanas de todas las que le asignan, resulta que en algunas hay tres o cuatro años de diferencia, lo que indicaría una doble visita de Alois a la ciudad, algo extraño al mirar su lineal «tour» español desde el sur hasta la costa levantina. 

Por ejemplo, hay contrastes en vistas del patio del Alcázar (con visibles trabajos en curso y sin ellos) y en ciertos edificios anejos, caso del gimnasio inexistente antes de 1901 o en el proceso de obras para cubrir el comedor de cadetes, obra que, en diciembre de 1905, La Ilustración Española y Americana cita entre las mejoras previstas para ser pronto acometidas.

La ya mencionada atención de Beer por el «paisaje humano» lo demuestran las vistas de Zocodover y sus alrededores, como es la foto realizada desde el Arco de la Sangre sobre la posada del mismo nombre y una cuesta del Carmen aún arbolada. En esta toma no se percibe en la esquina del albergue -ligado a La ilustre fregona- la lápida que colocó el Ayuntamiento, en 1905, con el nuevo nombre de esta vía: Calle de Cervantes. 


Plaza de Zocodover fotografiada por Pedro Román Martínez en 1905. A pie de calle, el Café Imperial. Arriba, la galería de Lucas Fraile. Casualmente, en un balcón hay dos personas, quizá una de ellas sea el propio fotógrafo. Archivo Municipal de Toledo. Colección Luis Alba

Una toma algo posterior a este encuadre es una postal de Constantino Garcés (1861-1922), periodista, fotógrafo y gran dinamizador de la vida toledana.


Calle del Comercio, lugar de compras y de paseo. A la derecha, tras las lonas protectoras del sol, se repartían varios negocios familiares de largo arraigo en la ciudad. Fotografía de Alois Beer. Archivo Municipal de Toledo

 En ella, la calle del Carmen carece de acacias, poda que realmente comenzó muchos años antes (1881) en el tramo más bajo de la cuesta. Tampoco se aprecia el nuevo rótulo municipal descubierto en 1905. 

Tramo bajo de la calle del Comercio en una postal de Linares hacia 1917. Sobre un pavimento ya adoquinado posan varios transeúntes. En la acera izquierda la «Antigua Funeraria. Librería, cerería y objetos de escritorio de M. San Román»

En ambas fotos, a la derecha, asoma un local con un letrero anunciador: Casa de Vacas. Este establecimiento se abrió al público en 1868 ofreciendo copas de nata a 4 reales y leche fresca, «recién ordeñada y al pie de la vaca».

De nuevo, en el centro de Zocodover, Beer enfocó la cámara hacia las mujeres y niños que esperaban con cántaros en la fuente de vecindad allí situada. Con el acarreo de agua como punto de interés citamos dos testimonios de la misma época. El primero es un fotocromo (postal coloreada), editado en 1903, por la muniquesa firma Purger & Co. con una imagen de 1902. 


Grupo de personas en la fuente de Zocodover hacia 1904. Al fondo los soportales del Arco de la Sangre. Imagen de un par estereoscópico de la colección de Pedro Pascual Ojesto. Archivo Municipal de Toledo

El segundo es una estereoscopía de la colección de Luis Alba, conservada en el Archivo Municipal de Toledo, junto a otras 140 placas asociadas al nombre de Pedro Pascual Ojesto y Uhagón (1865-1923), posiblemente un gran coleccionista de este tipo de vistas. Sabemos que fue abogado del Estado en diferentes destinos y gobernador civil en Alicante y Murcia. Tal repertorio, quizá aumentado tras su muerte por alguien cercano a él, reúne vistas de Toledo desde octubre de 1904 hasta casi rozar la tercera década del siglo.

Otras fotografías de Zocodover de Casiano Alguacil o Pedro Román captan también diversos negocios de la plaza: un despacho de lotería, la hojalatería de Aguilar, una escuela de niñas, la primera confitería de Telesforo, relojerías, sastrerías, peluquerías, billares, el Café Suizo o la farmacia de E. Agustín. La continuidad de tiendas de todo tipo seguía por la calle del Comercio, cuyo nombre ya denota la función allí reinante además de ser un animado lugar de paseo de ida y vuelta hasta la Catedral.

La mejor escena toledana de A. Beer, a principios del XX, es la tomada desde la esquina de Solarejo hacia las Cuatro Calles. Arriba, a la izquierda, aún colgaba un gran cartel de la galería fotográfica de Higinio Ros que, en 1898, había traspasado a Eugenio Rodríguez. Abajo, tres mujeres departen en la puerta de la sombrerería de señoras de Felicidad Peñalver. 

Un paisano inmóvil parece retar al fotógrafo mientras le rebasan, paseantes, tres alumnos de la Academia. En medio de la calle, unas niñas también atienden a la cámara. A la derecha, los establecimientos son protegidos del sol con lienzos que, gracias a una postal de Linares, fechada hacia 1917, podemos reconocer.

En la sombra, aunque no se percibe en la foto de Beer, el número 25 acogía la «Relojería, óptica y electricidad» de Álvarez. En el 27 estaba la barbería de F. Ramírez, local que, a mediados del XIX, fue la gestoría de Fernando González Pedroso, promotor, en 1863, del primer gabinete fotográfico de Toledo que luego cedería a Casiano Alguacil en la azotea de este inmueble. En el 29, tras la segunda cortina, un raro negocio en esta calle que ratifica la postal de Linares: la Pescadería Madrid. 

Por fin, tras el tercer lienzo, en el 31, la zapatería de Juan Arévalo, dirigida a la clientela militar. En este lugar, entre 1848 y 1888, la familia de Severiano López Fando rigió una librería en cuyas vitrinas expuso las célebres obras que imprimió de Sixto Ramón Parro (1856) y Martín Gamero (1862), tan útiles aún para conocer la ciudad como igualmente lo son estas sugestivas instantáneas conservadas en archivos o gracias a entusiastas coleccionistas.

Rafael del Cerro, autor de la sección 'Vivir Toledo' de ABC
https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-vistas-toledanas-inicios-siglo-alois-beer-y-otros-fotografos-202106071327_noticia.html

sábado, 29 de mayo de 2021

Victorio Macho (1887-1966) y la búsqueda de Roca Tarpeya

VIVIR TOLEDO

En julio de 1954, el escultor y Zoilita se asentaban por fin en la vivienda-estudio que había planeado su amigo, el arquitecto Secundino de Zuazo Ugalde

Victorio Macho y su esposa Zoila Barrós ante la casa-estudio de Roca Tarpeya recién estrenada. Foto publicada en Mundo Hispánico, noviembre de 1955. Archivo Municipal de Toledo

Por RAFAEL DEL CERRO MALAGÓN
TOLEDO 
Actualizado:26/04/2021 19:47h

Un escarpado borde de la Judería toledana sobre el Tajo, cercano a la sinagoga del Tránsito, es citado como Roca Tarpeya. Tal nombre, al margen de partir de un relato decimonónico, carece de base el afirmar que fue un despeñadero para aplicar penas de muerte al igual que recoge un antiguo mito de la colina Capitolina de Roma. Hasta finales del siglo XV, este paraje era parte de la aljama mayor que ocupaba la comunidad hebrea arraigada en Toledo desde el siglo IV. 

Tras la expulsión de 1492, las sinagogas se convirtieron en iglesias y muchas viviendas pasaron a manos de gentiles. Al observar el plano del Greco (ca. 1610), en la actual Roca Tarpeya aún hay casas asentadas sobre la muralla medieval de la que hoy quedan aislados vestigios bajo el paseo del Tránsito. A partir del XVII, el lento vaciamiento de Toledo sería notorio en este suburbio interior.

Hasta mediados del XX, los planos recogen un corto adarve desde la plaza de Barrio Nuevo hasta el abismo sobre el río. Esta vía finalizaba con una reja que permitía el disfrute público de las vistas. Sin embargo, en 1954, el Ayuntamiento aceptó privatizar el tramo final del referido adarve, bajo un canon anual de 70,14 pesetas, a favor de un nuevo vecino, Victorio Macho, para abrir allí otro acceso a su casa, luego trocado en garaje. El solicitante esgrimía que aquello era un estercolero y un lugar peligroso para el tránsito de viandantes. Es decir, se repetía el proceso ya habido en otros callejones de similar estructura ante las murallas que ya abordamos en otra ocasión (26-03-2017).

Fotografías de principios del XX, algunas de Pedro Román Martínez (1878-1948), plasman la estampa del barrio y sus vecinos. Una imagen capta precisamente la última casa de la travesía (el viejo adarve) con un amplio jardín y un mirador, a modo de proa, alzado ante la dilatada vista del Tajo. Fuera de esta finca, el espacio urbano contiguo hacia el paseo del Tránsito era una estrecha franja de terreno con un revelador nombre: paseo de los Precipicios. Consta el afán de muchos interesados en adquirir tan sugestivo lugar, entre otros, el escultor Victorio Macho Rogado (1887-1966) que, como veremos, lograría alzar allí una vivienda-estudio que disfrutó entre 1954 y su muerte.

Un rápido repaso a su vida recoge su formación inicial en Santander y luego en Madrid seguida de tempranos trabajos para una selecta clientela. Después, Macho elegiría un personal y bien recibido estilo por la crítica hacia ciertas obras mostradas desde 1918 que iría ampliando con retratos de afamados personajes y amigos: Galdós, Ramón y Cajal, Concha Espina, Unamuno, la Pasionaria, Valle Inclán, Benavente, Marañón o los íntimos recuerdos de su madre y su hermano Marcelo. 

En 1936 accedió a la Real Academia de San Fernando. En la Guerra Civil fue protegido por la República para pasar, en 1939, a París y después a América, viajando siempre con sus esculturas y ya sin ocultar su desdén hacia la etapa republicana a la vez que atendía encargos oficiales en Colombia, Venezuela y Panamá. En 1940 se instaló en Perú, donde se casó, en 1951, con Zoila Barrós Conti, hija de una ilustre familia limeña. 

En 1952 tornaría a España con 18 cajas de obras suyas y el pláceme del nuevo régimen. En 1954 recaló en Toledo para orgullo municipal y dicha del ámbito cultural, recibiendo, en 1955, el título de Hijo Adoptivo. Por Roca Tarpeya, su nido de águilas como solía decir, pasaron infinidad de visitas privadas –como las de su reencontrado amigo, el doctor Marañón, vuelto del exilio a España en 1942-, y no pocos personajes citados en profusas gacetas de prensa. Aunque Macho, con sesenta y siete años, tenía ya un menor registro creativo que en su etapa anterior, aun dejaría estimadas esculturas en varios lugares.

El interés de Macho por Toledo se remonta a juveniles visitas desde 1903, alguna con su admirado Pérez Galdós. En otra ocasión alquiló un estudio junto a la casa del ceramista Sebastián Aguado, en San Juan de los Reyes. 

También compartió tertulias en la ciudad con el pintor cubano Esteban Domenech (residente en el barrio de San Lucas), el doctor Marañón y artistas vinculados a la Escuela de Artes como Vera, Gimena o el joven Guerrero Malagón. En 1933, con su primera esposa, María Martínez Romarate (fallecida un año después) y Domenech vio la casa situada en Roca Tarpeya que intentó alquilar sin éxito, pues, como diría luego: «los dueños se asustaron de mis pelos y mi extraña traza». 

Sin embargo, el lugar le causó una gran e indeleble impresión como lo prueban sus cartas, escritas en 1949, cuando disponía su vuelta a España. En ellas pedía a un sobrino, Fulgencio Pérez Guijarro, familiarmente Pencho, residente en Madrid, que le buscase una casa en Toledo frente al amplio paisaje de los cigarrales.

El rastreo supuso casi dos años de tanteos y profusas cartas entre tío y sobrino. Sabemos que no pudo tomar un terreno cercano a la Casa del Greco, pues la Diputación lo había adquirido para levantar la nueva Casa-Cuna. Tampoco cuajó una casa ubicada entre la calle de Descalzos y el paseo del Tránsito. Se desechó una enorme propiedad titulada El Rincón, en el corredorcillo de San Bartolomé. Por fin, en febrero de 1951, Pencho culminó la compra de la soñada casa de Roca Tarpeya, entonces inhabitada, por 250.000 pesetas a su propietaria Ascensión Acevedo. 

Enseguida, Macho deseó saber más a partir de un croquis enviado por el fiel sobrino con alguna foto: asegurar la ausencia de ruidos, la solidez del terreno o la posible ampliación de la finca. En este contexto encajan las palabras del escultor en sus Memorias al decir que su Toledo no estaba «en el Zocodover y en sus alrededores». Lo veía en la iglesia de Santo Tomé, en el Greco y en el paisaje de los cigarrales, entre ellos el de su gran amigo «el humanísimo doctor Marañón», para concluir: «Mi Toledo está abismado sobre la corriente del Tajo».

En marzo de 1952 Victorio Macho regresaba a España. Provisionalmente se instaló en Madrid mientras preparaba todo para residir en su anhelado destino de Toledo. En julio de 1954, el escultor y Zoilita se asentaban por fin en la vivienda-estudio que había planeado su amigo, el arquitecto Secundino de Zuazo Ugalde, proyecto que será la razón de un próximo artículo. 

El 13 de julio de 1966, el escultor fallecía en su «nido de águilas», siendo inhumado en Palencia, al pie del Cristo del Otero, colosal figura que había erigido en 1930. En 1967, con los recuerdos del escultor y una parte de sus obras, Roca Tarpeya se convertía en museo cuya decadente vida se apagó en 1984.

Por RAFAEL DEL CERRO MALAGÓN
TOLEDO 
Actualizado:26/04/2021 19:47h

https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-victorio-macho-1887-1966-y-busqueda-roca-tarpeya-202104261942_noticia.html

jueves, 15 de abril de 2021

En 1916, roba en Carmena, huye a París y lo expulsan por espía

ESBOZOS PARA UNA CRÓNICA NEGRA DE ANTAÑO (XLV)


Durante días, las conversaciones en Carmena estuvieron centradas en conjeturas sobre la autoría del robo y sobre cómo pudo perpetrarse sin alertar al vecindario

En enero de 1916, las autoridades galas expulsaron de la capital francesa al toledano Antonio Moreno Santurino, de veintidós años de edad, natural de Cebolla y barbero de profesión, de quien sospechaban pudiera ser un agente secreto al servicio del káiser Guillermo II

TOLEDO 
16/10/2019 20:23h

A finales de enero de 1916 París sufrió de cerca las terribles consecuencias de la Guerra Mundial. Durante dos días, zeppelines alemanes bombardearon la ciudad de Sena, causando decenas de muertos, numerosos heridos y cuantiosos daños materiales. Casi todas las víctimas se encontraban en sus casas. La conmoción internacional por el ataque fue muy grande. 

El entierro se convirtió en una imponente manifestación de duelo, patriotismo y protesta contra un ataque reñido con «todo sentimiento humanitario y contra la nobleza que en toda contienda debe resaltar por encima de la animosidad», se decía en la crónica del sepelio publicada en el semanario «Mundo Gráfico». 

Pocos días después de perpetrarse estos raids, las autoridades galas expulsaron de la capital francesa al toledano Antonio Moreno Santurino, de veintidós años de edad, natural de Cebolla y barbero de profesión, de quien sospechaban pudiera ser un agente secreto al servicio del káiser Guillermo II, aunque la verdadera razón de su estancia allí era bien distinta.

Fachada del Ayuntamiento de Carmena, cuya caja fuerte fue forzada para robar más de seis mil pesetas (Foto, Archivo Diputación Provincial de Toledo)

En la mañana del 8 de diciembre de 1915, los mil ochocientos vecinos de Carmena despertaron sobresaltados al conocer que durante la noche anterior se había perpetrado un robo en su ayuntamiento. Para llevarlo a cabo, sus autores habían escalado hasta el tejado de la casa consistorial, accediendo desde allí a la sala donde se custodiaban los fondos municipales, forzando las tres cerraduras del arca donde estaba guardado el dinero. La cantidad sustraída ascendía a 6.185,86 pesetas.

Durante los días siguientes, todas las conversaciones en el pueblo estaban centradas en el robo, haciéndose miles de conjeturas y comentarios sobre cómo los ladrones podrían haber perpetrado su acción sin que nadie oyese descerrajar las tres cerraduras de la caja de caudales. 

Con sorpresa se comentaba que, quizás para despistar, los ladrones dejaron sin tocar 2.900 pesetas.

Las sospechas pronto recayeron en el secretario municipal, Manuel Muñoz, quien fue sometido a concienzudos interrogatorios, cuyo resultado nada pudo aclarar. Ante esa circunstancia los investigadores buscaron un nuevo objetivo, fijándose en Antonio Moreno Santurino, barbero de profesión, quien en esos días estaba colmando de regalos a su novia, María Felisa Perales, entre ellos una valiosa caja de mazapán, unos pendientes, unas peinetas y algunas cosas más, sabiéndose también que había comprado una bicicleta.

Sintiéndose vigilado, abandonó Carmena, no sabiéndose nada de él durante varias semanas. En su ausencia, el jefe de línea de la Guardia Civil de Torrijos, capitán Pablo Riera, continuó trabajando tanto para aclarar la autoría del robo, como la desaparición del barbero. 

A principios de febrero de 1916 supo que Antonio se encontraba en Madrid. Siguiendo su rastro de desplazó a la capital y en colaboración con el teniente José del Río Domínguez, jefe de línea del Puente de Segovia, consiguió dar con su paradero y detenerlo.

 De inmediato, el huido reconoció haber sido el único autor del robo, confesando que el sentirse vigilado se marchó a Talavera, Toledo y Madrid, viajando finalmente hasta París, de donde fue expulsado por considerársele espía de los alemanes. De la suma sustraída solamente se le encontraron 1.385 pesetas, además de un reloj, un revolver, unos billetes y monedas francesas y un pasaporte para pasar a Francia, el cual dijo haber conseguido en San Sebastián previo pago de cincuenta pesetas. 

Declaró a los guardias civiles que había huido de Carmena «ansioso de ver algo que no sea el pueblo», lamentándose de que no le hubiese dado tiempo a «invertir» las mil y pico pesetas que le encontraron «para correr un poco más de mundo», pues le había ido muy bien y así podría seguir yéndole si no hubiera sido por los bombardeos de los zeppelines. 

En poder, ya, de las fuerzas de seguridad fue trasladado a Toledo, quedando ingresado en la cárcel provincial.


El sepelio de las víctimas del raid aéreo fue una imponente manifestación patriótica de duelo (Foto, Agencia Rol. Biblioteca Nacional de Francia)

Allí esperó doce largos meses hasta que el 27 de febrero de 1917 su caso fue juzgado en la Audiencia Provincial. En su declaración ante el tribunal dijo que había perpetrado el robo para comprar libros y prepararse para poder llegar a ser practicante. 

Su abogado defensor, Maximino Ruiz de los Paños, centró su estrategia en intentar demostrar la incapacidad de su patrocinado, haciendo ver al jurado la reiteración de sus titubeantes respuestas, no sabiendo, por ejemplo, cuantos billetes de cien pesetas se precisaban para contar mil o aportando varios testigos que recordaban como algunos familiares del barbero murieron dementes en el manicomio de Toledo. También indicaron que en una ocasión en que se prendió fuego la torre de la iglesia de Carmena, el reo acudió a sofocarlo con riesgo de su vida.

Recorte de “El Eco Toledano” dando cuenta del inicio del juicio oral contra Antonio Moreno Santurino, autor confeso del robo

Los peritos médicos que reconocieron o visitaron a Antonio en la cárcel no vislumbraron en sus encuentros con él ninguna circunstancia especial que pudiera llevarles a indicar que no fuese responsable de todos sus actos. 

Coincidente fue, también, la declaración del maestro del pueblo Juan Ramón de Córdoba, quien dijo que en sus años escolares hizo algunas travesuras, «pero que jamás le dio ataque alguno».

Ninguno de estos argumentos sirvió para que el fiscal, Luis Gaspar, no considerarse a Antonio como autor de un delito de robo con nocturnidad, solicitando se le impusiera una pena de seis años y un día de prisión, así como el pago de las costas. 

El jurado, reunido al finalizar la vista, ratificó ese veredicto de culpabilidad, siendo condenado el barbero a la pena solicitada.

Autor: Enrique Sánchdez Lubián 

https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/centenario-quijote/abci-roba-carmena-huye-paris-y-expulsan-espia-201910162019_noticia.html

sábado, 3 de abril de 2021

La Semana Santa en Toledo a través de la prensa histórica












Toledo, Spain
 http://miratoledo.blogspot.com/2021/04/la-semana-santa-traves-de-la-prensa.html

martes, 23 de marzo de 2021

Toledo años 20, en cinco imágenes

Abajo, trabajos en la Casa Elevadora. 

En el extremo de la presa, la central eléctrica adosada a los antiguos molinos de San Servando. 

Foto de Mora Carbonell. Archivo Municipal de Toledo

Escena en la entrada del Hospital de Santa Cruz. Al fondo, el edificio del Gobierno Militar en la plaza de Santiago de los Caballeros. 

Foto de Mora Carbonell. Archivo Municipal de Toledo

Mora Carbonell capta una escena en Zocodover al inicio de la cuesta del Alcázar. 

Al lado del regador, el salón de barbería de Pulido y Merchán, especializados, según se anunciaban en la prensa, en «cortes de melena a lo Garçon y Romano».

 Archivo Municipal de Toledo

Transeúntes en la calle de Arco de Palacio ornamentada con los tapices catedralicios. 

Al fondo, la plaza del Ayuntamiento y el primitivo edificio de la Audiencia Provincial que sería transformado a partir de 1929. 

Foto de Mora Carbonell. Archivo Municipal de Toledo

Instantánea de Mora Carbonell desde la calle de Santo Tomé hacia la travesía al Aljibillo. 

A la derecha el caserón del antiguo Colegio de San Bernardino. 

Archivo Municipal de Toledo

Fotografía de autor anónimo de 29 de junio de 1910. Descubrimiento de la inscripción que el Ayuntamiento dedicó al capitán de Infantería Pedro Bermejo Sánchez-Caro. 

Archivo Municipal de Toledo. Colección Luis Alba.

https://www.abc.es/espana/toledo/abci-toledo-anos-cinco-imagenes-401910781243-20210202123922_galeria.html#imagen5
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