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domingo, 28 de mayo de 2023

El Dia del Cordero en Valmojado, Toledo

EL “DÍA DEL CORDERO” EN VALMOJADO


El pueblo toledano de Valmojado, que en otros tiempos perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, y dentro de ésta al Sexmo de Casarrubios, celebra desde antiguo una fiesta llena de particularidades que tiene su punto álgido el Lunes de Pascua. Se trata del “Día del Cordero” o “Fiesta de los Mayordomos”.


La fiesta tiene su origen en los antiguos cargos de la Cofradía del Stmo. Sacramento, que nace al igual que muchas otras Sacramentales en el siglo XVI. Dicha cofradía en Valmojado estaba compuesta por dos administradores que, por lo general, eran gente pudiente del pueblo, y solían ser regidores y alcaldes. Dado el poder adquisitivo de estas autoridades, ellos mismos podían hacer frente a los gastos que ocasionaba la fiesta y las diferentes celebraciones en que participaban. 

En el siglo XIX desparece la cofradía y la fiesta adquiere un carácter más popular entrando a ostentar los cargos de mayordomos la gente del pueblo. Por ello se potencia, llegando a existir listas de espera en las que la gente se iba inscribiendo para llegar a ser mayordomo. 

Con este nuevo aire que adquiere la tradición se incorpora además la mujer a la fiesta pudiendo ostentar también el cargo de mayordoma.

La fiesta y la presencia del cordero que más adelante veremos, está muy influenciada por el paso de la Cañada Real Segoviana por Valmojado, que era paso y puerto y punto estratégico donde Segovia además tenía fijados unos puntos de peaje para el ganado de la mesta. Vemos pues la importancia que la presencia del ganado ha tenido siempre en Valmojado, de la que bien podría ser heredera esta fiesta.


Los mayordomos, dos parejas que se eligen cada Lunes de Pascua, participan en diversas festividades a lo largo de todo el año: San Sebastián, Jueves Santo en el Lavatorio de los pies a los discípulos, San Isidro, Corpus Christi, Virgen del Carmen, el patrón Santo Domingo de Guzmán… El día de San Sebastián es uno de los más importantes para los mayordomos. Ellos mismos se encargan de engalanar al santo para la tradicional “procesión de las naranjas”. 

Le colocan ramas de árbol de las que cuelgan unas cintas de colores denominadas “yugos” que emplearán también el Sábado de Gloria para “vestir la Cruz”. Me cuentan que hace unos años fue recuperada la Cruz de San Sebastián en el lugar donde se encontraba la antigua ermita dedicada a este santo, hacia donde los mayordomos llevan la sagrada imagen en procesión el día de su fiesta.

Otro momento de gran protagonismo de los Mayordomos es el tradicional “corte de las Aleluyas” que tiene lugar el Miércoles Santo. Las Aleluyas son una especie de viñetas que componen una historia, y que son herederas directas de los pliegos de cordel, muy extendidos en el Siglo de Oro y siglos posteriores, y que eran cantados o narrados tradicionalmente por ciegos, de ahí que también recibieran el nombre de “romances de ciego”. 

Me cuentan que antiguamente en Valmojado se empleaban los de tema religioso, pasando después a narrar temas eminentemente populares. Los Mayordomos adquieren estas Aleluyas en Madrid y las lanzan desde el coro de la iglesia en la Vigilia Pascual del Sábado Santo, siendo los niños quienes se afanan en conseguir el mayor número para formar la historia completa.


Otro de los rituales de gran interés etnográfico en el que participan los Mayordomos es el acto de “Vestir la Cruz” que tiene lugar el Sábado de Gloria en casa de la Mayordoma Primera. La cruz se compone de un armazón de madera que se encargan de vestir de manera magistral un grupo de mujeres. 

El ritual se compone de pasos complejos en los que estas camareras cosen y prenden diferentes joyas de gran valor que los Mayordomos han recogido casa por casa a los devotos. 

En una lista anotan el nombre y apellidos de cada persona que hace entrega de sus joyas para devolvérselas terminada la procesión del “Encuentro” del Domingo de Resurrección. La Cruz se adorna con broches, rosarios, alfileres… y con los tradicionales “yugos” o cintas de seda que las mujeres cosen y prenden a la estructura de madera, que se remata con ramos de flores de tela. 

En un tocón de madera con unas argollas de hierro, que me cuentan que recibe el nombre de “bolo en vísperas”, las mujeres sujetan la cruz para llevar a cabo tan laboriosa tarea de ajustar todos los ornamentos que la componen. En la mañana de Resurrección los dos mayordomos, acompañados por las mayordomas vestidas de mantilla, portan la cruz hasta el lugar donde se produce el encuentro entre Cristo Resucitado y la Virgen.


El día grande para los mayordomos es el Lunes de Pascua. Tras conseguir un cordero y una oveja, se encargan de lavarlos y engalanarlos con cintas y escarapelas de colores, y con pequeñas esquilas que penden de los cuellos de los dos animales. El cordero vendría a representar al Cordero Pascual, al mismo Cristo que derramó su sangre para salvar al mundo.

En la tarde del Lunes de Pascua los llevan a la plaza para protagonizar junto a ellos la fiesta, y una vez acaba ésta son devueltos de nuevo al pastor que los cedió. Me comentan que antiguamente, cuando no había recursos, los mayordomos probablemente los sacrificaran para organizar una comida con la carne.


A media tarde la banda de música recoge a cada uno de los Mayordomos en su casa, donde la familia invita a limonada, agua limón, patatas y dulces, que ofrecen a todos los presentes y a los músicos. Durante todo el recorrido se tiran cohetes para anunciar la fiesta. Las dos parejas de mayordomos visten de la misma manera, portando los dos mayordomos sombrero. 

Me comentaban que antiguamente los mayordomos solían ser jóvenes de unos 18 años que en muchas ocasiones llegaban a casarse después. No son siempre matrimonios las parejas que acceden a la mayordomía, hay ocasiones en que son madre e hijo, o incluso amigos. 

Tras la recogida de los cuatro mayordomos la comitiva se dirige a la casa del cura y del alcalde donde éstos son recogidos. El alcalde invita a los mayordomos a un refrigerio en su casa para después dirigirse a la plaza. Al llegar al ayuntamiento, los mayordomos meriendan junto a las autoridades dentro, y el pueblo es invitado en la plaza a limonada, patatas y cortezas.

 Finaliza la tarde con un baile amenizado por la banda de música, y que se encargan de abrir las dos parejas de mayordomos en el centro de la plaza. Según me indicaron mis informantes, este baile antaño se celebraba en las eras del pueblo. Culmina la fiesta con la presentación de candidatos a mayordomos y su posterior elección, siendo nombrados por el párroco al domingo siguiente.



Desde este momento, los nuevos mayordomos toman el mando, y reciben de manos de los mayordomos antiguos un libro en el que durante todo el año han ido anotando cada paso de la fiesta, donde se describe el desarrollo y los rituales de la misma. 

Tras haber participado en otras festividades como son San Isidro o el Corpus, la primera aparición de los mayordomos de manera oficial tiene lugar el 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen. En este día comienzan a salir a “pedir para el Santísimo” por las casas del pueblo para recaudar dinero para sufragar la fiesta y las diferentes celebraciones en las que están presentes a lo largo del año, todas ellas de carácter religioso. Una parte de la cuestación la destinan a la donación de un regalo para la iglesia. 

Es tradición que cuando las mayordomas salen a pedir vistan el peculiar “traje de pedir”, compuesto por un vestido confeccionado con tela de colchón, alpargatas, pamela y una especie de gran alforja de la misma tela que el vestido, que llevan cruzada al pecho y en la que recogen los donativos. 

El origen de esta alforja lo encontramos en tiempos pasados cuando en lugar de dinero los mayordomos recogían trigo en las eras del pueblo para luego venderlo y obtener dinero para costear los gastos de la fiesta. A partir del día del Carmen son muchos los días en que se puede ver a los mayordomos haciendo cuestación por las calles de Valmojado.

Agradezco la colaboración de D. Enrique del Álamo, párroco de Valmojado, que me puso en contacto con mi principal informante, David González Agudo, concejal e historiador local (autor del libro “El Cristo del Amparo, apuntes para la historia local de Valmojado”, que él mismo me regaló), que me aportó datos muy interesantes sobre la tradición, y con el que tuve el enorme placer de hablar durante un largo rato junto al también concejal Nicolás Sánchez Díaz. 

Ambos me estuvieron hablando del tesón de Valmojado por recuperar todo lo concerniente a su historia y tradiciones, labor que me consta están realizando de manera digna de elogiar.


La Cruz vestida a la espera del Encuentro

Los mayordomos esperando el Encuentro el Domingo de Resurrección

Los animales engalanados para el día grande


La oveja y el cordero se exhiben en la plaza

Los mayordomos abren el baile el "Día del Cordero"

http://objetivotradicion.blogspot.com/2015/04/el-dia-del-cordero-en-valmojado.html

lunes, 28 de junio de 2021

Romeria del Milagro, Ventas con Peña Aguilera



Cuando va mediando agosto, en el pueblo toledano de Las Ventas con Peña Aguilera, empieza a notarse en el ambiente cierto aire de impaciencia, de alegría, de emoción contenida… 

El sonido de los panderos inunda cuando cae la noche las calles de este pueblo monteño anunciando que “El Milagro”, como los venteños llaman a su romería, está cerca.

Desde hace varios siglos esta localidad ubicada en un precioso enclave de los Montes de Toledo, celebra cada primer fin de semana de septiembre su fiesta más querida y la de más tradición: la Romería de la Virgen de la Santa Cruz del Milagro.

 Una fiesta que pasa de generación en generación, que no muere, que llena los corazones de infinidad de familias que con orgullo se hacen llamar “milagreras”, porque cargan con mucho gusto y devoción con el peso de tan antigua y arraigada tradición.

La Romería del Milagro se compone de cantidad de ritos y momentos que la hacen única; desde que se empieza a anunciar con las rondas nocturnas, hasta que los carros vuelven al pueblo, se produce todo un ritual digno de ser contemplado.

En primer lugar habría que hacer referencia a los hermanos que componen la Hermandad de la Virgen del Milagro. Se dividen en dos grupos o categorías, los numerarios y los protectores, cuya principal diferencia es que éstos últimos tienen derecho a llegar a ser mayordomos de la Virgen. 

Los hermanos protectores se inscriben en una lista solicitando la mayordomía, a la que accederán por orden. Cada año se cambia de mayordomía, siendo cinco los mayordomos que salen elegidos, celebrándose el sorteo el uno de mayo en la pequeña romería que se celebra en honor a la Virgen. 


Se sortea el puesto de cada uno de los cinco mayordomos, siendo el representante el primero de ellos, que será quien transporte el estandarte de la Virgen del Milagro en el carro, en el camino a la ermita. Alrededor de la ermita se levantan los “ranchos”, cuartos o habitaciones que se asignan a los romeros por sorteo, reservando siempre cinco para cada uno de los mayordomos. 

Los hermanos protectores tienen el privilegio de ocupar los ranchos de la sombra, mientras que los numerarios se instalarán en los del sol. La figura de los mayordomos es muy importante, pues son quienes organizan la fiesta y se encargan del buen funcionamiento de la misma. Ellos tienen durante todo el año la llave de la ermita para dejársela a todo aquel que quiera subir al Milagro a venerar a la Virgen. Se encargan además del cuidado de la ermita y todos los enseres de la venerada imagen.

Otro elemento que juega un papel muy destacado en la romería son los carros, tradición que los venteños siempre han mantenido con mucho empeño. Estos carros se engalanan semanas antes de la romería con multitud de flores de tela y papel, en muchas ocasiones elaboradas de manera artesanal; con telas, cortinas, estampas, cuadros e imágenes de la Virgen… En ellos, según manda la tradición, van subidas las mujeres tocando los instrumentos y cantando las tradicionales “milagreras”. 

Son una auténtica obra de arte, y aportan un carácter muy pintoresco a la celebración, pues es preciosa la estampa que componen cuando van en hilera camino del Milagro. Como marca la tradición, todos los carros cuando salen el sábado por la mañana de Las Ventas camino de la ermita, han de dar tres vueltas a la plaza, pues según dice la letra de una “milagrera” se ganan las indulgencias:

Al llegar a la plaza
Se dan tres vueltas
Que dicen que se ganan
Las indulgencias
Cuando por la tarde llegan al Milagro, de nuevo el ritual se repite y se dan tres vueltas a la ermita.


El folklore es también pieza clave de esta celebración. Cuenta esta fiesta con unas coplillas y jotas tradicionales, de temática muy variada, que se cantan durante toda la romería. Reciben el nombre de “milagreras”, y narran acontecimientos históricos referentes a la Virgen, hablan de la gran devoción que se la tiene en Las Ventas, de los diferentes momentos de la fiesta… Hay otras de carácter más desenfadado y con cierto tono picaresco que normalmente se cantan entre amigos y familiares en los ranchos, en los momentos de convivencia. 

La presencia de los instrumentos es muy importante. Guitarras, laúdes, bandurrias, guitarros, castañuelas, panderetas y panderos marcan el ritmo de las canciones. Pero es sin duda el toque de los grandes panderos el que hace que estos cantos sean diferentes del resto de los que se cantan en la provincia de Toledo.

 Se trata de una verdadera manifestación de folklore local que está presente en todos y cada uno de los momentos de la romería: la salida de los carros, la parada en el Granujal, en el Puerto, en el Ofrecimiento… Hay infinidad de cantares y jotas que los venteños aprenden desde la cuna y que año tras año siguen entonando para mantener viva la tradición. Incluyo a continuación algunos de ellos como muestra:

Hago la guía
Y empiezo la primera
Hago la guía
Ayudadme, ayudadme
Virgen María

Desde el Granujal, madre
Se ve el Milagro
Las penas que traía
Se me han quitado

Virgen Santa del Milagro
Le dijo a la Pilarica
Mientras yo tenga venteños
No tengas miedo mañica

La del Sagrario en Toledo
Virgen de Atocha en Madrid
La del Remedio está en Cuerva
La del Milagro en mi pueblo


La fiesta dura tres días, sábado, domingo y lunes, y se celebra el primer fin de semana de septiembre. Ya en agosto, los “milagreros” se reúnen algunas noches para recorrer las calles del pueblo cantando las milagreras y haciendo sonar los panderos, para así anunciar la proximidad de la romería. El sábado del Milagro, a primera hora de la mañana, tras haber recogido al mayordomo primero, que encabeza la comitiva, todos los carros se dirigen a la plaza donde dan las tres vueltas de rigor. 

En los carros, no dejan de sonar los instrumentos y los cantares, todo es alegría, pues el día grande por fin ha llegado. Después se ponen en camino para ir a la ermita, haciendo varias paradas donde se canta, se baila, se come y se bebe. Son varias horas las que dura el trayecto, que con los rigores del verano y la orografía propia de los Montes de Toledo, se hace aún más duro. 

En torno a las cinco de la tarde los carros llegan al Milagro, y de nuevo dan las tres vueltas, esta vez alrededor de la ermita. La Virgen sale a recibir a todos los romeros a la puerta de la ermita y se reza el rosario, y cuando todos los carros están colocados, tiene lugar uno de los rituales más emotivos de la fiesta: el acto de vestir a la Virgen. En él sólo pueden estar presentes las mujeres, ningún hombre podrá entrar en la ermita. 

La primera mayordoma es quien se encarga de vestir a la Virgen con sus mejores mantos y joyas, ayudada por el resto de mayordomas y por su familia. El resto de mujeres acceden a la ermita que permanece cerrada durante este acto, para presenciar la laboriosa tarea de poner guapa a la Reina de los milagreros. 

Cuando se acaba de vestir a la Virgen, las puertas de la ermita se abren para que todos puedan contemplar la inigualable belleza de la Señora que luce sus mejores galas para los días de la fiesta grande. La ronda del Milagro entra dentro de la ermita cantando milagreras, momento muy emocionante, y salen cantando sin dar la espalda a la Virgen. Repiten el ritual varias veces, finalizando con un ¡Viva la Virgen del Milagro! A partir de este momento, toda la tarde-noche del sábado la ermita permanecerá abierta para que todos los devotos puedan visitar a la Virgen.

Familiares y amigos se reúnen en los ranchos para degustar gran cantidad de productos típicos de esta fiesta, como son los deliciosos embutidos elaborados con la carne de venao, como son el tasajo y el somarro; el pisto, las tortillas, las tradicionales tortas del Milagro… los cánticos y las visitas a la ermita son constantes, y todo ello es muestra de la gran devoción que se tiene a la Virgen del Milagro que, sin ser la patrona del pueblo, mueve muchos corazones.


El domingo por la mañana tiene lugar la misa y la procesión, y por la tarde el Ofrecimiento. La Virgen se coloca detrás de la ermita, y los asistentes pasan a ofrecer su donativo con la peculiaridad de hacerlo bailando la jota y siempre frente a la Virgen, sin darla la espalda. 

Este es un acto de los de mayor participación, pues las gentes que no se han hospedado allí durante la romería, también acuden para venerar a la Virgen y cumplir la tradición. La jornada del domingo vuelve a transcurrir entre cantares de milagreras y jotas, y compartiendo agradables momentos de convivencia entre familiares y amigos.

El lunes para el milagrero es un día cargado de nostalgia, de añoranza y sobre todo de comienzo de la cuenta atrás para un nuevo Milagro. Los carros de nuevo han de volver a Las Ventas con Peña Aguilera, no sin antes aprovechar los últimos momentos de la romería para seguir venerando y cantando jotas a la Virgen. 

Los cánticos de despedida frente a la Virgen se ven ahogados por la emoción, nadie quiere marcharse. La ronda se despide de la Virgen y sale sin darla la espalda como es tradición, y Ella queda esperando otros 365 días para que sus venteños vuelvan a estar con Ella. Dice la milagrera:

Se queda sola
La Virgen del Milagro
Se queda sola
Entre riscos y valles
A lo pastora

Queda contenta
La Virgen del Milagro
Queda contenta
Porque sus mayordomos
La han hecho fiesta


Los carros desandan el camino que separa el Milagro de Las Ventas de la misma manera que lo hicieron el sábado en la venida. Cuando llegan al pueblo, antes de ir cada uno a su casa, han de darse de nuevo las tres vueltas como manda la tradición, pero esta vez no serán a la plaza como en la ida, sino a todo el pueblo, repitiéndose en tres ocasiones el mismo recorrido. 

Los carros vuelven a los corrales, los panderos y demás instrumentos se guardan, pero la ilusión y la devoción siguen vivas, porque el milagrero sabe que ha comenzado una nueva cuenta atrás para estar con su Virgen.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a mi gran amigo Eduardo Rodríguez Carrobles y a su familia, que este año han tenido el grandísimo honor de ser los primeros mayordomos, por su invitación a la romería y por contagiarnos su enorme devoción a la Virgen del Milagro. 

También quiero agradecer la invitación de mi amiga Victoria Utrilla y de su familia, con quienes también tuvimos la suerte de compartir momentos milagreros. Para mí ha sido un verdadero placer contemplar como se vive la devoción y la tradición en el pueblo de Las Ventas, y haber podido compartir con ellos las vivencias de una parte de su fiesta.


Las mujeres visten a la Virgen


Los tradicionales panderos


La Virgen engalanada en su ermita


La belleza de los carros


En plenos Montes de Toledo

Cruz del Milagro

Fuente:

http://objetivotradicion.blogspot.com/2014/09/la-romeria-del-milagro-de-las-ventas.html

miércoles, 16 de junio de 2021

Toques de Campana durante la Cuaresma (II)

En la anterior entrada tratamos la variación del toque de Misa y la sustitución del repique por otras técnicas de toque menos festivas durante la Cuaresma. En este trataremos sobre:

1. 2. Vísperas “Ante Prandium[1]”

El ayuno era una de las prácticas habituales durante la Cuaresma. Aunque actualmente se reduce prácticamente a dos días (miércoles de ceniza y Viernes Santo), en origen este se ejercitaba todos los días (salvo los domingos). Para poder mitigar la pesadez del ayuno, fue común una práctica que consistía en rezar todas las horas canónicas del día durante la mañana, antes del mediodía. 

De esta forma, haciendo muestra de lo que al inicio del escrito se comentaba (“Los toques de campanas litúrgicas marcan el tiempo y el espacio de una forma jerárquica y de significado pleno, en contraste con las campanas horarias, que señalan una división cartesiana del tiempo…”), se daba por concluido el día litúrgico, permitiéndose entonces la comida o refrigerio. Así, las Vísperas, que son consideradas la primera hora del día se rezaban en las catedrales inmediatamente después de la Misa Mayor, sexta, y nona. 

Citamos a continuación un párrafo bastante elocuente de un manuscrito del fondo Borbón-Lorenzana que habla precisamente sobre esta cuestión y el particular uso y costumbre de la Sede Primada:

La hora de Nona se canta después de comer a excepción de la Quaresma, y días de Témporas, o Vigilias, porque en estos se conforma con la antigua disciplina, según la que en los Primeros siglos los fieles en los días de ayuno de Quaresma no comían hasta después de Vísperas, y cerca de ponerse el sol, y en el Adviento, Temporas y Vigilias no comían hasta después de Nona. 

Esta disciplina se fue relaxando insensiblemente y se mantiene alguna memoria cantando en Quaresma las vísperas, antes de comer, y en los otros días de Adviento, Témporas o Vigilias se canta la Nona antes de comer. Esto es común a todas las iglesias, y lo particular de esta está en que en todos los otros días del año, que no son de Ayuno, ni canta la Nona antes de mediodía, ni inmediatamente antes de Vísperas, sino media hora antes de que estas se empiecen, en lo que en algún modo conserva la propiedad de cantar la Nona después de mediodía según lo predicaban los Canónigos de París.[2]

Reloj de sol con la división de las Horcas Canónicas. Foto: https://blog.laveredadepuebla.com/


Coro de la Catedral de Toledo en 1885. 
Fondo Casiano Alguacil / https://descargasarchivo.toledo.es/

Es frecuente encontrar en las reglas de toque catedralicias las indicaciones para variar los toques durante la Cuaresma. La de la Catedral de Sigüenza (todavía inédita), mandada redactar por el Sochantre Juan Pérez en 1609[3], está compuesta por 33 capítulos donde se describe con mucho detalle toda la relación de toques de la catedral. Tres de sus capítulos están dedicados a la Cuaresma:

· Capítulo 10. De las Dominicas de Adviento, Septuagésima y Quaresma.

· Capítulo 11. Como se ha de tañer las ferias de Quaresma.

· Capítulo 12. De las fiestas que se celebren en la Quaresma.

En estos capítulos se describe el número de campanas que intervienen en cada toque y cuándo se ha de ejecutar, poniendo especial interés en que las vísperas se tañan antes del mediodía. Esta regla merece un análisis en profundidad, esperamos en un futuro poder dedicar un artículo a ella.

Portada de la Orden de Toques de la Catedral de Sigüenza de 1609.

Poca información ofrece sobre este particular la regla de toque de El Ceremonial de la Santa Iglesia de Toledo, Primada de las Españas (1585-1590), conocido como ceremonial de Rincón, por ser este uno de sus redactores[4]. Los capítulos dedicados a las campanas describen muy someramente los toques, sin mencionar la mayoría de las veces qué campanas se emplean. En cuanto a la Cuaresma aporta dos pequeñas anotaciones:

“Los días que se reçare de feria desde el primero lunes de quaresma fasta el miércoles santo inclusive tañeran a sexta y nona con una campana como a tercia empino.”[5]

A continuación, describe la forma en que deben tocarse a completas en Cuaresma (que se rezaban a la hora de las vísperas) si fueran fiesta con procesión o sábado: Tañerán con una campana y esquilón[6] como a nona empino”. A continuación, describe cómo se ha de tocar cuando hay oficio de difuntos[7].

También parco, aunque un poco más explícito, es el erudito toledano Ramón Parro al describir las campanas de la catedral. Gracias a una escueta nota al pie, sabemos qué campana era la empleada en el toque de Completas de Cuaresma: la Resurrección, la pequeña de las once litúrgicas:

Esta campana, que venía sirviendo para toda clase de toques, ora jugasen todas, ora solo tres ó dos, y aun cuando fuese una sola (como acontece para las horas menores de la Semana Santa, para las Completas en Cuaresma, para Laudes en todo tiempo, y aun para Prima a excepción de los días clásicos), se cascó hace dos años, y permaneces sin renovar.[8]

Por tanto, esta campana tan activa, tocaba también las tardes de la Cuaresma para llamar a los canónigos a Completas, que se rezaba en el lugar de las Vísperas, que eran rezadas por la mañana.



Campana "Resurrección"de la Catedral de Toledo. 
Foto: LLOP I BAYO, Francesc / www.campaners.com


Fotografía detalle de la cara oeste del campanario (la que da al Palacio Arzobispal). A la derecha la campana "Resurrección".

Pero quizás, uno de los toques más conocidos, con una denominación bastante curiosa es “el toque de Cangonda” de Yepes (Toledo). En la documentación y grabación de los toques de esta localidad, llevada a cabo por Francesc Llop en 1983, el toque de vísperas era interpretado con un repique durante todo el año a las dos de la tarde en invierno, a las tres en verano. 

En Cuaresma este toque cambiaba de forma y de hora. Se tocaba a las once de la mañana (después de la Misa del Párroco o Misa Mayor) y el repique se sustituía por el “volteo” de la “Sorda” (en el argot de Yepes ese volteo equivale a un balanceo) mientras se intercalaban badajazos con la “Gorda”. Esta variación incide en el carácter de gravedad que se imprimían a determinados toques durante la cuaresma, como ya hemos comentado anteriormente. El nombre de este toque (“de Candonga”) es bastante ilustrativo del motivo por el cual se adelantaban las vísperas a antes del mediodía. 

Entre sus varias acepciones en el diccionario de la RAE, la primera es “zalamero o astuto”. La tercera “Dicho o hecho con que se pretende desorientar a alguien para que no advierta el engaño de que va a ser objeto”. Es decir, con este toque se pretende “engañar” al ayuno diario que antiguamente se prescribía en Cuaresma adelantando las horas canónicas del día (recordemos que litúrgicamente la primera hora canónica del día son las Vísperas) para tocarlas todas antes de las doce del mediodía y poder comer a su hora. 

Esta “astucia” demuestra hasta qué punto las horas canónicas marcaban la división del día, incluso aunque estas no se ajustaran a una división objetiva y exacta del tiempo. Este toque debió ser común en todas las parroquias.

Yepes, toque "de Cangonda". LLOP I BAYO, Francesc / www.campaners.com

Toque de Vísperas normal y Toque "de Cangonda". LLOP I BAYO, Francesc / http://campaners.com/php/v0.php?numer=998

A parte del toque documentado en Yepes, existe una grabación [9] de los toques de Torre de Juan Abad (Ciudad Real) realizada posiblemente en los años 60 por D. Manuel Menesses Ripoll, párroco de la localidad. 

Los toques son interpretados por el campanero Genaro Cortés, que los aprendió de su abuelo, Sacristán de la Parroquia. Las circunstancias de este toque son casi exactas a las de Yepes. El toque de vísperas de ordinario se toca a las dos de la tarde en invierno y a las tres en verano. En Cuaresma se toca a las 11 de la mañana. 

En la grabación de don Manuel no lo asocia con las Vísperas “ante prandium”, simplemente lo denomina como toque de Cuaresma de las 11 de la mañana de los días laborables. La forma de interpretarlo también varía al igual que en Yepes: de ordinario consiste en un repique con las dos campanas mayores. 

En Cuaresma el repique se sustituye por un toque sencillo que comienza con unas campanadas de la pequeña de las campanas grandes: tan…tantan….tan….tantan (esta secuencia recuerda al toque de Adviento de Guadamur que vimos en la anterior entrada), así varias veces hasta que se da una serie de campanadas seguidas: tantantantantan. 

Después de estas campanadas otra serie con la campana grande: tontontontonton. Esperamos poder dedicar una o varias entradas para analizar el conjunto de toques de Torre de Juan Abad, uno de los más ricos hasta ahora conocidos en Castilla-la Mancha.


Campana Grande. Torre de Juan Abad

Campana pequeña de las grandes. Torre de Juan Abad.

Torre campanario de Torre de Juan Abad.

[1] - Ante prandium significa antes del almuerzo, es decir, antes del mediodía, antes de comer.

[2] - Biblioteca Pública de Castilla-La Mancha (BPCLM), Fondo Borbón-Lorenzana (FB-L), Ms. 154: Ceremonias Particulares de la Santa Yglesia Primada de Toledo, Fol. 48r.

[3] - Archivo Catedral de Sigüenza (ACS), Directorio de Coro IV, “El orden que en esta Sancta Iglesia Cathedral de Sigüença se tiene en tañer las campanas en todos los dias y fiestas por todo el discurso de todo el año”, f.269r – f.301.r

[4] - La regla de toques de este ceremonial se encuentra publicada en ALONSO MORALES, Mercedes: “El tañer de las campanas de la Catedral de Toledo”, Toletum: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, nº 56 (2009), pp. 209-219.

[5] - Ídem: p. 216

[6] - El “esquilón” es la forma al cimbalillo o campanillo conocido popularmente como el ángel, situada originalmente en el balcón superior de cuerpo octogonal de la torre, junto a los pies del chapitel. Actualmente se encuentra situado en el interior del cuerpo octogonal. Era la campana empleada para indicar la entrada de los canónigos al coro.

[7] - ALONSO MORALES, Mercedes: "El tañer... Op. Cit., p. 216.

[8] - RAMÓN PARRO, Sixto: Toledo en la mano, o descripción histórico.artística de la Magnífica Catedral de los demás célebres Monumentos, Tomo I, Toledo, 1857 (Edición Facsímil Valladolid, 2012), p. 741.

[9] - Estos toques están parcialmente descritos en: MOYA MALENO, Francisco Javier: “Las campanas en el Campo de Montiel. Un estudio preliminar”, en Revista de Estudios del Campo de Montiel, 2009 (1), pp. 15-46.


Publicado por VOZ DE BRONCE en 20:02

sábado, 20 de marzo de 2021
JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Carlos; ROMERA SOTILLO, Álvaro

http://vozdebronce.blogspot.com/2021/03/toques-de-campana-durante-la-cuaresma_20.html

lunes, 14 de junio de 2021

Toques de Campana durante la Cuaresma (I)

Los toques de campana litúrgicas marcan el tiempo y el espacio de una forma jerárquica y de significado pleno, en contraste con las campanas horarias, que señalan una división cartesiana del tiempo carente de significado.

En esta jerarquización podemos decir que hay un doble ciclo: el diario y el anual[1]. El diario se inicia con la salida del sol y termina al atardecer. De hecho, en la antigüedad se consideraba que el inicio del día tenía lugar precisamente al atardecer, cuando se rezaban las Vísperas, una de las horas canónicas más importantes del rezo diario. 

El otro ciclo es el anual, marcado por el ritmo semanal de la jornada dominical (Dominus Dei, día del Señor), en el cual, un sinfín de fiestas se repartían a lo largo de los 365 días del año. Dentro de todas estas festividades destacan dos ciclos festivos, el de Navidad y el de Pascua. 

Ambos tiempos tienen a su vez un tiempo preparatorio (Adviento y Cuaresma respectivamente), cuya finalidad es preparar espiritualmente al fiel para celebrar debidamente las dos fiestas más importantes del calendario litúrgico. 

De hecho, en estos dos tiempos preparatorios, el color de las vestimentas es el morado, en señal de penitencia. La Cuaresma es el tiempo preparatorio más importante del calendario cristiano, que, como su propio nombre indica, dura 40 días, en recuerdo de los cuarenta días que estuvo Cristo retirado en el desierto antes de su predicación pública. 

Este tiempo (que comienza el miércoles de ceniza y concluye el Domingo de Ramos) la penitencia, el ayuno y la oración se intensifican. Los más mayores recordarán que el signo visible más evidente de esta celebración era la velación de imágenes y cuadros de Santos y representaciones no relacionadas con la Pasión. 

Hoy en día es difícil hacerse una idea del ambiente que se vivía en la sociedad tradicional, pero era una realidad que cambiaba su funcionamiento desde el miércoles de ceniza hasta la Pascua de Resurrección. El ambiente que se respiraba era de una enorme gravedad. El toque de campanas, como no podía ser de otra manera, también variaba.


Retablo velado durante la Cuaresma. 
Foto: https://liturgiaytradicioncatolica.wordpress.com/2018/03/18/costumbre-tradicional-por-que-se-cubren-las-imagenes-el-i-domingo-de-pasion/


A continuación, se analizan tres aspectos en los que esta variación en los toques era palpable:

1. 1. Mayor gravedad en la forma de realizar los toques de Misa:

Una de las principales diferencias que se aprecian en la forma de tocar es la mayor gravedad en la ejecución de los toques de Misa. Probablemente, el caso más significativo que hayamos documentado sea el de Mocejón (Toledo). Los toques de Misa de esta localidad se dividían técnicamente en “toques” y repiques. En el toque se empleaban las dos campanas grandes, dando una serie de campanadas de forma rítmica, pero de una forma sencilla “poco florida”. 

En el repique se tañen dos campanas con un ritmo muy vivo, muy marcado, jugando con el golpeo rápido y doble de la mano derecha impulsando el badajo cuando se sube y baja el brazo, una especie de “trémolo”. Esta técnica, empleada en los repiques de las misas mayores de Domingo, Fiestas y en las procesiones, se suprime durante la cuaresma y se sustituye por el toque, mucho más acorde con la gravedad del tiempo penitencial.


Mocejón, campanas grandes de la torre campanario.


Mocejón. Repique.  

 Mocejón. Toque diario de misa (que sustituye al repique los Domingos y fiestas de Cuaresma).

Del mismo modo, existían también toques de este tipo durante el Adviento, tiempo preparatorio de la Navidad que también comparte un tiempo penitencial. Este es el caso de la Puebla de Almoradiel (Toledo) y Guadamur (Toledo). Según dice Samuel Sesmero, sacristán de la parroquia de San Juan Bautista de la Puebla de Almoradiel, este toque que no es “ni triste ni alegre”. Era un toque alternado entre la campana gorda y uno de los campanillos a un ritmo normal. Debía tañerse antes de la primera señal de Misa todos los días de Adviento. Para saber más sobre los toques de la Puebla de Almoradiel pinchar aquí .


La Puebla de Almoradiel, torre campanario.


La Puebla de Almoradiel, a la izquierda la campana Gorda.

Fotografía de principios del s. XX en cuyo fondo aparece la espadaña de la iglesia. 

Foto: 



Partitura del toque de Adviento de Guadamur escrita por León González Ayudo en 1949. GIL GARCÍA, Bonifacio/ CSIC Fons de Música Tradicional: http://campaners.com/php/campanargran.php?numer=145069

León González Ayuso, natural de Guadamur, y director de la banda de música de la localidad, transcribió en partitura los toques de campanas que había conocido de su abuelo, sacristán del pueblo. La transcripción se llevó a cabo en 1949. Uno de los recogidos es el toque de misas de Adviento, caracterizado también por el toque por separado de las dos campanas a un compás normal[2].

Modificaciones similares tienen lugar en “el toque de Candonga” de Yepes (Toledo) y “el de las 11 de la mañana en Cuaresma” de Torre de Juan Abad (Ciudad Real), de los que hablaremos más abajo.

Variantes como las anteriormente expuestas debieron ser muy comunes en las parroquias. Sirva de ejemplo una pequeña indicación de la Consueta de la Seo del Salvador de Zaragoza de 1672:

Al claustro (procesión) se repica todo el año, exceptuando la quaresma desde la septuagésima y adviento, y la dominica Gaudete y la de Letare, que aunque son de quaresma y adviento, se repica. Los dias de quaresma y adviento, el claustro se vandea[3] la campana Lorenza[4].

Torre campanario de la Seo de Zaragoza. Foto: wikipedia

Se entiende en estas pequeñas líneas, que el repique no es apropiado para determinadas celebraciones de la Cuaresma, y es preferible el bandeo de una campana. Esta alteración recuerda a la contraposición entre “toque” y “repique” de Mocejón. Esta variación en el toque todavía se sigue interpretando a mano en la Catedral de Valencia, en el toque conocido de “dominica morada”, que en comparación con otros toques de coro, es más simple y sencillo.


"Dominica morada" en la torre del Micalet (Valencia). autor: Joan Alepuz

[1] - Cfr. LLOP I BAYO, Francesc: Las campanas en Aragón: un medio de comunicación tradicional, Tesis Doctoral, Universidad Complutense, Madrid, 1988, pp. 166-173, consultado en http://campaners.com/php/textos.php?text=1156 (última consulta 10/03/2021).

[2] - Las partituras se encuentran almacenadas en CSIC Fons de música tradicional, y publicadas en la página de campaners: http://campaners.com/php/textos.php?text=9179 (última consulta 27-02-2021).

[3] - Aunque este término se emplea actualmente en Aragón para denominar el volteo (giros continuados de la campana en un sentido), creemos que en el contexto se refiere a balanceo parando la campana con el yugo abajo. En documentación de la época se le llama “tocar a pino”.

[4] - “Documentos relacionados con las campanas, los campaneros y los toques de las Catedrales de Zaragoza”, www.campaners.com (última consulta 27-02-2021). Este documento es un compendio de documentos entre las que se encuentran dos consuetas antiguas, una del Pilar (1578) y otra de la Seo (1672). 

En la del Pilar también aparece reflejado el toque de claustra de forma similar: “Item ha de taner a la claustra en quaresma y aduiento las dominicas dos campanas a bando la Maria y la noueçica los otros dias y fiestas ha de repicar en todas las claustras que se pasaren en la yglesia y quando salle el cabildo a la seo a algunas Processiones ordinarias y extraordinarias y lo mismo quando buelue”.

Publicado por VOZ DE BRONCE en 21:00

JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Carlos
; ROMERA SOTILLO, Álvaro

http://vozdebronce.blogspot.com/2021/03/toques-de-campana-durante-la-cuaresma.html

domingo, 23 de mayo de 2021

La Estrella-Boda tradicional con La Ronda del Poyo Largo


El 18 de junio, el grupo de música tradicional Poyo Largo, de La Estrella de La Jara fue invitado para acompañar a una boda. Se casaban Elena y Daniel y allí estuvo nuestra cuadrilla acompañándoles y dando colorido y alegría jotera para rememorar las bodas antiguas. 

Aunque tras la ceremonia religiosa los novios y acompañamiento se marcharon a celebrar el banquete, nosotros continuamos la fiesta cantando y bailando hasta bien entrada la noche y dando cuenta del convite que nos dejaron los novios.

Quiero aludir aquí una bonita tradición desaparecida hace mucho: El baile del Ramo o de La Manzana. 

La novia llevaba una manzana pinchada sobre un palo de almendro y los invitados se turnaban para bailar con ella a cambio de dejar prendido en la manzana un billete.

Aquí os dejamos un video de esta boda, que ni a los gatos pasó desapercibida. Las dos canciones que se escuchan corresponden a dos Rondas de bodas, aunque las jotas y rondeñas, más bailables, también son habituales durante el recorrido.



http://lajaratoledo.blogspot.com/2016/06/la-estrella-boda-tradicional-con-la.html

viernes, 5 de marzo de 2021

La tía Miseria

LA TIA MISERIA- Cuento popular español

Versión de Alfonso Yuncar.

Nadie de aquel pueblo recordaba cuándo había aparecido la tía Miseria. Enjuta, Patilarga y más vieja que la tiña, sin embargo gozaba de una salud de pedernal. 

Un perro esquelético mezcla de mil leches que atendía por Malhambre era su única compañía. 

Colindante a la ruinosa casucha en que vivía poseía también un huerto con peral, pero cada año, los muchachos del pueblo entre burlas e insultos le robaban las peras.

Un aterido mendigo llamó una noche a su puerta y compadecida, la vieja le ofreció cena y cama. A la mañana siguiente, antes de despedirse le rebeló su condición de brujo y en agradecimiento por su hospitalidad quiso concederle un deseo. La tía Miseria no se lo pensó dos veces y le pidió que quienes subieran al peral no pudieran bajar sin su consentimiento.

Aquel año cuando las peras estuvieron a punto de madurar los confiados ladronzuelos se encaramaron al peral, pero para su sorpresa y escarmiento no pudieron desprenderse del árbol hasta que la tía Miseria no vengó las humillaciones de tantos años, con una somanta de bastonazos y las ropas desgarradas por cuenta de Malhambre.

De madrugada, unos aldabonazos en la puerta respondidos por aullidos de espanto del perro despertaron a la tía Miseria, que al abrir se topó con la vieja de la guadaña. Demudada, por fin acertó a decir:
- ¡Ay “so joia”! mala herramienta me traes, yo que pensaba que ya te habrías olvidado de mí…

- Pues aquí me tienes lucera, que ya iba siendo hora de que ajustásemos cuentas. Así es que andando, que para tu suerte hoy llevo la guadaña recién afilada.

- Aguarda un poco mujer, que mientras preparo la mortaja y me atuso, tú puedes subir a coger esas peras, que a nuestra edad un camino tan largo se hace más fácil con algo en el buche.
- No me parece mal, pero no te entretengas mucho que hoy ando con prisas y a mí las tareas nadie me las hace.

Confiada, la muerte subió a por las peras con el consiguiente asombro al intentar y no poder bajar. Por más que le suplicó, la tozuda tía Miseria no aceptó deshacer el hechizo.

Al cabo de los años, con la muerte sin poder descolgarse del árbol se produjo un tremendo problema; los viejos aunque no se morían, cada vez acumulaban más enfermedades y sufrimientos. Además con el consiguiente problema que se les planteó, entre otros, a los curas porque sin el temor al más allá la gente terminó por abandonar las iglesias, y sin muertos que enterrar tampoco los sepultureros lo pasaban mejor.

Llegó un momento en que a la tía Miseria le fue tan insoportable la presión de los perjudicados, que decidió plantearle un trato a la vieja de la guadaña: Ella le permitiría bajar del árbol a cambio de que la de la guadaña respetara en el futuro las vidas de ella y de su perro. Desde aquel momento la miseria y el hambre campean a sus anchas por el mundo.



La hiladora-Deleitosa, Cáceres.
W.Eugene Smith, 1950


La Muerte-Gravado.
Bernhard Siegfried Albinus. 1749

http://lajaratoledo.blogspot.com/

jueves, 18 de febrero de 2021

¿Qué era el Guarro Antón?

Guarrillo de San Antón

Detalle de la imagen de San Antón de Santa Olalla

Con el nombre de “Guarro Antón” o “Guarrantón” se conocía a un cerdo que la Hermandad de San Antón de Santa Olalla soltaba de pequeño por el pueblo y estaba todo el año recorriendo las calles y alimentándose de todo lo que le echaban los vecinos. 

En nuestro pueblo el cerdo volvía cada noche a dormir a los corrales del antiguo Hospital de San Antón y del Corpus Christi en otras ocasiones dormía con los demás cerdos en el porquero, situado al final de la calle San Roque.

Cuando llegaba el día de San Antón, 17de enero, era sorteado y el ganador se le llevaba a casa para hacer con él la tradicional matanza, que por aquel entonces era realizada en la mayoría de las casas.

 El ganador tenía la obligación de entregar un lechón, al que se le cortaban las orejas para diferenciarlo del resto y se le volvía a soltar para continuar con la tradición.

Todavía en nuestros días se usa un dicho: “pareces al Guarro Antón”; que se aplica a la persona que para poco en casa y la gusta pasar mucho tiempo en la calle; también para referirse a las personas que son poco limpias, dado que el cerdo al andar libremente siempre se revolcaba por cualquier lugar.

https://eulaliense.blogspot.com/2017/01/que-era-el-guarro-anton.html

Echamos de menos todos
al guarrito San Antón,
que paseaba trotón
chapoteando entre lodos

del arroyo en las afueras
y después subía a la plaza,
que aquí y allá se desplaza
y dondequiera que fueras

en el lugar se encontraba,
que el don de la ubicuidad
parecía que de verdad
al guarrito le adornaba.

Le echábamos de comer,
pues cada uno creía
que a él le pertenecía
haciéndole así crecer.

Había veces que de orgullo
con gran contento gruñía
y es que a él le parecía
que todo el pueblo era suyo.

Como había nacido ruin,
sus amos lo separaron
y a San Antón le llevaron
dedicándole a tal fin.

No fueron pocas sus quejas
cuando cortaron su rabo
y además el menoscabo
terminó con sus orejas.

A la calle fue a parar
por designio de su dueño
y auque fuera tan pequeño
pronto se iba a acomodar.

Todos al guarro apreciaban
y era parte del paisaje
y entró en nuestro paisanaje,
que méritos le sobraban.

Los meses iban pasando,
el cerdo ya estaba adulto
y nadie pedía su indulto,
pues lo que estaban pensando

es en tenerlo a su mano
si al rifarlo tienen suerte,
para así darle la muerte
al pobrecito marrano,

que ya son olvidadizos,
pues si antes le querían
después le convertirían
en morcillas y chorizos.

Esta bella tradición
desapareció fugaz,
así que descanse en paz
el guarrito San Antón.

Cristino Vidal Benavente.
https://www.foro-ciudad.com/toledo/el-carpio-de-tajo/mensaje-6942345.html
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