Las claves de Toledo, un vídeo sobre el legado cultural de la ciudad, ofrecido por el Centro de Interpretación Histórico de Toledo. (Patronato Municipal de Turismo, Ayuntamiento de Toledo).
martes, 3 de abril de 2018
lunes, 2 de abril de 2018
San José en la Azulejeria antigua Talaverana
Hoy, día del Padre traemos varias imágenes de San José en azulejería talaverana de los siglos XVI y XXVII.
Imagen de San José en el pórtico de la basílica del Prado
La primera de ellas se encuentra en el pórtico de la basílica del Prado aunque procede de otro edificio religioso de la ciudad, probablemente del Hospital de San Antonio Abad que estaba situado en el barrio de la puerta de Cuartos.
Es una hermosa figura de cerámica renacentista enmarcada por dos columnas con decoración, vegetal, de guirnaldas y con grutescos, todo de un bello colorido y probablemente del mismo autor que otras similares de Piedraescrita.
En lugar de la vara florida o terminada en hojas como es su atributo más habitual, parece que en este caso lleva lo que parece una palma, aunque evidentemente el no fue mártir y puede que sea un báculo con hojas pero más estilizado. Lleva el nombre de “San Josepe” en la corona.
Hay algunos errores en la colocación de los azulejos.
San José en los desposorios con la Virgen en la Basílica del Prado
En esta imagen la Virgen y San José se encuentran ante el sacerdote y se dan la mano. El santo lleva su atributo de la vara con hojas brotando de ella como símbolo de su elección.
Las vírgenes del templo de Jerusalén debían salir del mismo antes de que “mancillaran” el lugar, es decir, antes de que tuvieran la primera menstruación. Por eso los sacerdotes decidieron que María debía casarse cuando llegaba a la pubertad, como se dice en el Protoevangelio de Santiago. En algunos textos apócrifos se habla de que María tenía 12 años y en otros catorce.
Reunidos los viudos del pueblo se decide que acudan todos con una vara y sobre el que Dios de alguna señal portentosa, ese será el que se case con María. El “Libro de la Natividad de María” cuenta que el dueño de la vara que germinara y en la que se posara una paloma sería quien se desposara con ella.
San José en una escena de la Natividad en la Basílica del Prado. Siglo XVIINo vamos a entrar aquí a describir las numerosas escenas de la Natividad en azulejería de Talavera. Solo diremos que en todas aparece San José, como en esta de la basílica del Prado. Es curioso que parece querer proteger al niño del asno y el buey con sus manos.
En principio San José se representó como un joven pero a partir del siglo XIII ya se presenta como un anciano. En estos casos de la Basílica curiosamente aparece como un hombre maduro.
San José en la huida a Egipto en azulejería del siglo XVII de la basílica de la Virgen del Prado
Preciosa representación de San José en la basílica del Prado, en la que aparece en la huida a Egipto tocado con sombrero y con un cesto donde porta las herramientas de carpintero.
Circuncisión de Jesús en la ermita de Piedraescrita
Otras dos escenas en las que aparece San José como mero espectador es en la Circuncisión y en la Presentación, traemos en este dos imágenes de Piedraescrita en las que sí aparece San José como un anciano.
De todas estas escenas hablaremos en otras ocasiones más detenidamente. Sólo comentar la presencia de San José. En la Presentación aparece como anciano y con su báculo.
Presentación en el templo en cerámica del siglo XVI de la ermita de Piedraescrita
http://lamejortierradecastilla.com/san-jose-en-azulejeria-antigua-talaverana/
miércoles, 28 de marzo de 2018
Extranjeros en Toledo: La Colonia Griega y del Mediterráneo Oriental en tiempos del Greco
La Toledo cosmopolita de fines del siglo XVI e inicios del XVII estaba acostumbrada a la presencia por sus calles, tahonas u hospitales de extranjeros de todo porte y pelaje: desde esclavas negras o moriscas haciendo recados para sus amos o acompañando a sus señoras; a soldados procedentes de todos los rincones de Castilla y mercenarios suizos, en tránsito por la Ciudad Imperial o alojados bien en la ciudad, bien en sus cercanías1 , pasando por menestrales flamencos, nobles centroeuropeos, clérigos irlandeses e impresores alemanes.
De entre todas las naciones, los más numerosos fueron los franceses que, huyendo de la miseria o de la cruenta guerra entre católicos y hugonotes, se derraman por Toledo.
Desde sacerdotes que huyen de la persecución religiosa a míseros aguadores procedentes del Macizo Central francés, quienes conforman una colonia tan numerosa que en 1617 pretenden fundar toda una cofradía «de naturales» bajo la advocación de San Luis, rey de Francia, con sede canónica en la ermita de San Roque, extramuros de Toledo2 ; un santo rey-pintado a la sazón por Jorge Manuel, el hijo del Greco.
Desde sacerdotes que huyen de la persecución religiosa a míseros aguadores procedentes del Macizo Central francés, quienes conforman una colonia tan numerosa que en 1617 pretenden fundar toda una cofradía «de naturales» bajo la advocación de San Luis, rey de Francia, con sede canónica en la ermita de San Roque, extramuros de Toledo2 ; un santo rey-pintado a la sazón por Jorge Manuel, el hijo del Greco.
Tampoco faltaron facinerosos, pícaros, vagabundos, peregrinos o pordioseros oriundos de todos los confines del Imperio o desterrados de la Corte, algunos de los cuáles terminan en las redes del Santo Oficio por envidias o simplemente por molestar.
Tal parece ser el caso de Alejo de Soto, venido nada menos que desde la remota ciudad de Goa (India portuguesa), que fue denunciado por blasfemo y proferir cantares deshonestos, descubriéndose que era un musulmán bautizado con doce años de edad, siendo obligado a abjurar de levi y ser instruido seis meses en un convento toledano .
Coetáneos de Domeniko también están documentados numerosos italianos, algunos artesanos o artistas (pintores, ensambladores de retablos, doradores), otros negociantes (tales como los mercaderes de mármol de Carrara de la talla de Juan de Lugano o tratantes de grueso tan famosos como los Salvago, los Rótulo , los Lercaro o los Lomelín ).
Más aún, algunos de los linajes de comerciantes genoveses, pisanos o sicilianos más solventes fundaron capillas funerarias en conventos (los Cernúsculo en San Juan de los Reyes) e iglesias (los Mesina en San Cristóbal); aunque, desde luego, fueron mucho más numerosos los buhoneros, volatineros o saltimbanquis itinerantes. También se detectan, cada vez más, inmigrantes portugueses en nuestra ciudad, sobre todo desde que la Unión de Coronas (1580) integró a Portugal bajo órbita castellana.
De este modo, cientos de marranos portugueses (lenceros, especieros, tenderos, especieros, prestamistas o mercaderes) pululan por toda la Península, entretejiendo un denso entramado comercial lusitano por villas y ciudades. Mención aparte merecen aquellos que recalaron en las cárceles Toledo. Se trata de una chusma compuesta de bígamos, hechiceras, calés «de nación gitanos» (es decir, no considerados españoles) y toda una panoplia de forasteros desarraigados o lugareños problemáticos que son a menudo condenados a galeras y que permanecen confinados en prisión durante meses o años.
Por no mencionar que navarros, catalanes, valencianos o aragoneses eran considerados extranjeros en la Corona de Castilla, por mucho que despertaran menos recelos que el resto de personajes extrapeninsulares.
Además, de todos ellos el resabio popular había construido un arquetipo, muchos de los cuáles han pervivido hasta nuestros días: aragoneses testarudos, alemanes borrachos (tanto más chocante cuando la dieta popular hispana estaba regada a diario por sendas cuartillas de vino tinto), portugueses galantes y vanidosos, italianos afeminados o codiciosos, franceses bribones, flamencos laboriosos, ingleses herejes y piratas (no olvidemos que Ana Bolena cabalga la Tarasca toledana, encarnación ritual del pecado), negras lujuriosas (prohibidas hasta en los burdeles para evitar que engatusaran a sus clientes), negros torpes y malhablados (burlándose de ellos en los villancicos y motetes de la catedral), etc. Y ¿qué hablar de griegos, turcos y otros inmigrantes de Oriente Cercano? Cuando no eran tachados de sodomitas se les tildaba de pedigüeños.
En esta línea, resulta sorprendente el número de cristianos orientales provenientes de los Balcanes, Península Helénica y Oriente Próximo (Armenia, Palestina) que recalan en la Monarquía Católica, sobreviviendo de las limosnas, en calidad de peregrinos a Santiago de Compostela o de refugiados perseguidos de los turcos, representando en todo caso a sus respectivas comunidades, sojuzgadas por los infieles.
Paradigma de este pulular de cristianos perseguidos limosneando por la potencia paladina de la Contrarreforma es el caso de unos caballeros húngaros de paso por la Ciudad Imperial hacia 1599, en cuyo regimiento «Leyose una petición dada por Juan Nagui y Gregorio Pachi cavalleros ungaros en que suplicava su Señoria [el ayuntamiento toledano] les haga alguna merced atento que los turcos los cautivaron y para su rescate andan pidiendo ser favorecidos», librándoseles de las arcas municipales nada menos que 2.000 reales .
Recordemos que las Constituciones sinodales de Toledo del cardenal Tavera (1536) ya tronaron contra los falsos romeros: «algunos engañadores so habito de peregrino, diziendo ser enviados para la salud de las animas, impuniendolse falsos nombres y señales fingidas, usando de otros muchos fraudes y cautelas burlan a la gente ignorante y le llevan dinero».
Así, una generación antes de recalar El Greco en Toledo, en 1551 el Santo Oficio local investigó por hechicerías a Martín Páez, natural de Villarroya (La Rioja); este embaucador que se decía peregrino del Monte Calvario, uno de los doce que nombraba la Señoría de Venecia con destino al Monte Sinaí, mostrando una rueda de Santa Catalina tatuada en el brazo, solicitando dinero o comida a los aldeanos ignorantes para celebrar misas en los Santos Lugares, con la complicidad de un clérigo italiano que le acompañaba . Nos hallamos en una época en la cual pocos o casi nadie viajan por placer, sino buscando su sustento o huyendo de su triste suerte.
Tengamos en cuenta que los caminos eran lodazales en época de lluvias y polvaredas en el estío; las ventas son consideradas, no sin razón, rediles de rufianes, prostíbulos o nidos de estafadores y en cada recodo del camino podían aguardar salteadores sin escrúpulos o mozos con ganas de chanza o bulla. Además, los viajeros cualificados que recalan por la Toledo de los Austrias y nos han legado sus memorias suelen ser diplomáticos, intelectuales o militares.
Todos parecen toparse con lo que han venido a ver10: templos suntuosos; calles atestadas de damas elegantes, caballeros orgullosos, buenos artesanos y un clero omnipresente que hormiguea por calles, tiendas, iglesias y conventos. No obstante, también suelen quejarse de las malas posadas; de las bazofias que les sirven de comida; de la falta de aseo y rudas costumbres de los plebeyos; del desprecio de los toledanos hacia los foráneos; de los hurtos de los ladrones o las sospechas de todos.
Algunos cortesanos extranjeros, como el caballero francés Bartolomé Joly, de tránsito por España entre 1603 y 1604, incluso plantea una dicotomía etnocentrista entre la urbanidad gala y la barbarie española, cuando se queja de los insultos que les gritan los aldeanos por los caminos, burlándose de manera inmisericorde del uso generalizado del sampedro u orinal, mientras que ensalza el uso de los retretes o «sillas agujereadas, verdes y limpias, como en Francia» .
Mención aparte merecerían otras costumbres locales o determinadas ceremonias públicas como los toros o los ajusticiamientos públicos. Así el burgués flamenco Juan Lhermite, cuando asiste a un autos de fe lo considera un «espectáculo muy triste y deplorable de ver», aunque a renglón seguido lo justifique .
MIGUEL F. GÓMEZ VOZMEDIANO
Académico Numerario
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2016/06/9.-Extranjeros-en-Toledo.-La-colonia-griega-y-del-Mediterr%C3%A1neo-Oriental-en-tiempos-de-El-Greco-por-Miguel-G%C3%B3mez-Vozmediano.pdf
martes, 27 de marzo de 2018
Por el arroyo del Molinillo: De Pepino a Cervera
Arquitectura popular en Pepino
Cualquiera de los antiguos caminos que suben hacia los pueblos de El Berrocal (Mejorada, Segurilla, Cervera…) o el ascenso de los arroyos que vienen desde esta granítica sierrecilla hacia Talavera, nos proporcionarán un agradable paseo con buenas vistas y lugares amenos muy cercanos a la ciudad.
Como ejemplo describiré el que desde Pepino nos lleva hasta Cervera subiendo por las orillas del arroyo del Molinillo.Grabado en una piedra del arroyo del Molinillo
Pepino fue aldea de Talavera y puede que su nombre se deba a un repoblador medieval llamado Alonso Pepino, aunque otros se aventuran a decir que deriva del nombre de un italiano llamado “Pipino”, con todas las reservas que hay que poner a estas teorías un tanto fantásticas de la toponimia.
Quedan algunos rincones pintorescos en el pueblo, con su arquitectura de piedra y adobe.
Quedan algunos rincones pintorescos en el pueblo, con su arquitectura de piedra y adobe.
También hay establecimientos hosteleros y de hípica.
Desde Pepino tomaremos un camino en dirección este hasta llegar al arroyo del Molinillo.
En este caso se dice que un hombre se ahogó en una de las crecidas del pequeño arroyo.
Iglesia parroquial de Cervera de los Montes
Ascendemos por la ribera del arroyo y pasamos por el antiguo molino de agua que le da nombre. Se trata de un molino cuyo cubo ha sido techado para usarlo de pajar y por ello presenta un curioso aspecto.
Entre cercados, chozos de piedra, prados, encinas y alcornoques llegamos a Cervera.
En este pueblo acogedor nos detendremos en su arquitectura popular, su berroqueña iglesia y los restos de unas antiguas dependencias de la Real Fábrica de Sedas de Talavera que se instalaron aquí huyendo del paludismo endémico de la ciudad por el estancamiento del río Tajo, en las que destaca su portada neoclásica.
Conserva Cervera también un potro de herrar en buen estado y cuatro ermitas de las que una de ellas, la del Rosario, que se encuentra en el camino que sale hacia Segurilla, tiene en su interior buena azulejería de Talavera del siglo XVI.
Una de las ermitas de Cervera que guarda bonita cerámica de Talavera del siglo XVI
La de san Roque, a la entrada del pueblo es la de arquitectura más relevante, la del Socorro se encuentra a la salida y la del Consuelo en el cementerio.
También hay un bonito viacrucis completo con su calvario al noreste de la localidad.
La iglesia es construcción de finales del siglo XVI, de estilo herreriano y es de destacar el cuadro de la escuela española del siglo XVII de la Asunción, advocación de la parroquia.
Cervera, que es tanto como decir lugar abundante en ciervos, cuenta con restos del Calcolítico, hace más de 4000 años y romanos.
Primero perteneció a las Tierras de Talavera, pero fue segregada de las mismas por Alfonso VII en el siglo XIII, entregándosela a Juan García de Toledo junto con Segurilla y Mejorada.
Pasó después al señorío de Oropesa, de los Álvarez de Toledo, hasta que en 1639 se hizo villa con su propia jurisdicción. Durante la Edad Media se construyó el castillo, en el paraje llamado de los Torrejones.
Todavía se puede observar el aljibe para almacenar agua.Fachada de las dependencias de la Real Fábrica de Sedas de Talavera en Cervera de los Montes
También nos acercaremos, como indica el plano, hasta la encina Meregil, un ejemplar monumental de este árbol al que se llega por un agradable sendero.
Justo antes de iniciar la carretera el descenso hacia el cruce de Pepino, parte un camino hasta unos repetidores de televisión.
Cerca de ellos vemos una chopera en una antigua explotación de cal con dos pequeños calerillos, hornos muy primitivos para cocer la piedra caliza bajo tierra. También se divisa desde allí una buena panorámica sobre el valle de la Portiña.
En la entrada anterior ya conocimos las dos fiestas y las dos encinas monumentales de estos dos pueblecitos de El Berrocal
http://lamejortierradecastilla.com/por-el-arroyo-del-molinillo-de-pepino-a-cervera/
lunes, 26 de marzo de 2018
El Toledano Juan de Rojas, olvidado fundador de La Habana
Próximo a cumplirse los 500 años de la fundación de la ciudad, nuevos datos demuestran que Velázquez nunca estuvo en La Habana, y que Juan de Rojas, un hidalgo cedillano emparentado con el rey Fernando el Católico, fue su verdadero fundador.
Tras un meticuloso y exhaustivo trabajo de investigación, podemos afirmar que Juan de Rojas participó activamente en la construcción de las dos primeras fortalezas habaneras.
Conoció a casi todos los primeros grandes descubridores y conquistadores de la época; se vio las caras con piratas y corsarios; ocupó importantes cargos en la isla;
Y fue uno de los más ricos, si no el que más, de todos cuantos vivieron en aquella villa caribeña durante sus primeros cincuenta años de existencia.
Un personaje rescatado del olvido gracias al providencial hallazgo de un manuscrito inédito del siglo XVII, que aportó al autor la pista inicial.
Para la historia de Cedillo este trabajo supone el reencuentro con una importante familia borrada de su memoria colectiva; para La Habana, una novedosa contribución al conocimiento e interpretación de sus primeros años de historia; y para la historiografía americanista, la actualización de la autoría de la fundación de dicha ciudad, avalada por la revelación de nuevos documentos hasta ahora desconocidos
Fuente: http://jesusperezagua.blogspot.com.es/2014/
viernes, 23 de marzo de 2018
A Marrupe desde San Roman paseando entre Enebros
El recorrido de hoy nos permite conocer la vegetación y el paisaje característico de las zonas menos elevadas de las laderas de la sierra de San Vicente.
Fuente de San Román de donde parte la ruta, antes de su restauración
Comenzamos en San Román, donde, al otro lado de la carretera, cerca del núcleo urbano, una fuente restaurada con un pilón nos muestra el principio del camino, se dirige en dirección oeste con un primer tramo coincidente con el cordel de merinas que viene desde Castillo de Bayuela.
Lo abandonaremos al llegar al arroyo del Cercao, como a un kilómetro y medio de distancia, para continuar en dirección noroeste.
Durante todo el trayecto vamos contemplando a la izquierda un enebral que, por encontrarse en la umbría y en un vallecillo cerrado, conserva ejemplares de un porte considerable.
Enebrales en la Sierra de San Vicente
Llegamos al pueblecito de Marrupe y damos una vuelta por él, visitando su iglesia del siglo XVI, porticada y construida en mampostería granítica con un calvario junto a la entrada.Iglesia parroquial de Marrupe
También el ayuntamiento es pintoresco, con un soportal de columnas graníticas, y la fuente de caño Viejo que complementa el lugar con un puente de lajas graníticas.
Puente de lanchas graníticas en Marrupe
Tres de estos ingenios molineros se encuentran
Las primeras referencias históricas al pueblo datan del siglo XIII, cuando es donado por Sancho IV para su repoblación a su mayordomo Juan García de Toledo como un heredamiento de Cervera, pasando después al marquesado de Montesclaros con capital en Castillo de Bayuela. todavía en ruinas en las riberas del arroyo Marrupejo.
Pozos y abrevaderos como estos podemos encontrar en nuestro recorrido y en toda la Sierra de San Vicente
Preguntaremos por el camino que, en dirección este, se dirige de nuevo a San Román, recorriendo la falda del monte de Cabeza Bermeja y pasando por la llamada cañada de los Pozos, un arroyo con numerosos pozos y algunos chozos típicos de la zona techados mediante falsa cúpula con lajas de piedra.
Seguiremos el camino hasta llegar de nuevo a San Román.
Ameal en término de Marrupe
Algún higueral y unos pocos olivares matizan el paisaje de laderas más bajas de la sierra de San Vicente.Fuente y pozo en Marrupe
Duración aproximada 3,5 horas, 15 kilómetros.
http://lamejortierradecastilla.com/a-marrupe-desde-san-roman-paseando-entre-enebros/
jueves, 22 de marzo de 2018
La restauración de "El Expolio de Cristo", de El Greco
Asiste gratuita y cómodamente a una clase magistral dada por Rafael Alonso, restaurador del Museo del Prado, comentando la restauración de "El Expolio de Cristo", una de las obras capitales de El Greco.
En la sacristía de la catedral de Toledo podéis ver el cuadro, pero no de esta manera.
En la sacristía de la catedral de Toledo podéis ver el cuadro, pero no de esta manera.
miércoles, 21 de marzo de 2018
San Roman de los Montes, Toledo
SAN ROMÁN DE LOS MONTES
Rollo y ayuntamiento de San Román
Vamos a conocer hoy la pequeña localidad de San Román de los Montes, en las estribaciones de la Sierra de San Vicente.
Podemos dar antes un paseo por sus calles y nos detendremos en la plaza para observar el rollo, cuyo escudo de los Dávila nos recuerda que esta villa formó parte del señorío de Velada, cabeza del marquesado, cuyo rollo curiosamente se restauró a imagen de éste de San Román, mejor conservado que el del propio Velada.
Enebrales de San Román
Fue en 1291 cuando Alfonso VIII otorgó los mayorazgos de Velada y San Román a Fernán Gil Dávila creándose uno de los primeros señoríos medievales.
La antigua casona fuerte del marqués se halla actualmente restaurada aunque con almenas simuladas no muy afortunadas.
Casa fuerte de los señores de Velada y San Román restauradaAgujas para el cerramiento de las plazas para las corridas de toros
A la entrada del pueblo, junto al arroyo, se ha restaurado un lavadero tradicional y en el centro un antiguo potro de herrar.Sarcófago omano tardío junto a la iglesia de San Román
Visitaremos además la iglesia, construcción cuyos elementos más antiguos son del siglo XV, y en el exterior, en su parte trasera, se conserva un sepulcro antropomorfo tardorromano- visigodo, aunque otros lo remontan a época romana.
También se han hallado fustes de columna y cerámicas que confirman esa presencia y otro segundo sepulcro medieval También se han hallado restos de la Edad del Bronce y del Cobre.Pared decorada con motivos de tipo pastoril en una vivienda de San Román
Muy cerca, al norte del casco urbano y junto al arroyo, se halla un antiguo molino de agua de construcción granítica.
La parte ribereña del término está a orillas del embalse de Cazalegas con sus urbanizaciones, aunque hay también una zona interesante de pequeñas barrancas junto a la ribera del Alberche con hermosas dehesas entre el pueblo y el río.
http://lamejortierradecastilla.com/san-roman-de-los-montes-2/
martes, 20 de marzo de 2018
Control de los concejos rurales por la Ciudad de Toledo a fines del Medievo
La primera constatación que hacemos, referida al control de los concejos rurales por la Ciuda4 es la-directa intervención de ToJedo sobre los, oficios concejiles más importantes de- los lugares de la Tierra.
En los fueros de los que tenemos noticia más antigua, los de Puebla de Alcocer y Yébenes de Toledo’~, se hace mención expresa a la intromisión toledana en este asunto: “que sean alcalídes quales ornes entendieren que sean para alcalídes e para alguazil e que nos lo enhien dezír e vos confirmarlos hemos si entendierernos que son para ello e si non mandaremos o que tovieremos por bien e los que fallaremos que son para ello que lo sean todavía míentra que obraren bien por ello”, reza el fuero de Puebla de Alcocer; al Concejo de Yébenes le ordena Toledo “que escoja dos fagades dos alcaldes e un alguazil cada uno e si por la ventura non vos avinierdes en los fazer que lo faga des saber a nuestros fieles porque ellos con acuerdos de omnes buenos del dicho vuestro lugar fagan alcalídes e alguazíl quales entendieren que seran para ello”.
De las citas que acabamos de hacer parece inferirse la existencia de dos modelos de concejos rurales, en lo que se refiere al control que sobre ellos ejercía la Ciudad: el primero más vigilado, puesto que obligatoriamente Toledo había-de fiscalizarla- elección de alcaldes y alguacil, y con oficios de duración indeterminada, o, por expresarlo con mayor rigor, de una duración determinada- por el tiempo que obraran correctamente- sus titulares, a juicio de la. Ciudad.
El segundo modelo de- concejo rural, elde- Yébenes, era-algo más autónomo, ya que dejaba en manos de los vecinos del lugar la provisión de las alcaldías y el alguacilazgo, y solamente en el caso de que los miembros del concejo no se pusieran deacuerda se contemplaba la intervención de un agente de Toledo; por otra parte, los oficios de Yébenes tenian una duración anual. Sin embargo, no nos es. posible-hablar de la coexistencia de dos modelos de-concejo rural, ya que la documentación del siglo XV hace pensar en la universalización del primero de ellos, el menos autónomo, el que ejemplifica-el Concejo de-Puebla-de Alcocer.
El 27 de marzo de 1474, era el propio Concejo de Yébenes, que hemos ofrecido como modelo de entidad más autónoma, el que presentaba candidatos elegidos para alcaldes,-alguacily regidores, con elfin de que la Ciudad los aprobase’74.
Otros testimonios de la estrecha vigilancia de Toledo sobre la composición de los “gobiernos” de la Tierra los encontramos para laúltima década del siglo XV, y lejos del área de Los Montes: en 1493, una comisión de jueces de términos apremiaba-al Concejo de Magán a señalar los candidatos a alcaldes, alguacil y otros oficiales’75; en 1497 Toledo aprobaba el nombramiento de alcalde de Chozas en favor de Diego Fernández de las Moralejas~Y. La duración de los oficios debía ser indeterninada, al modo que lo era en el caso señalado de Puebla de Alcocer.
Otros testimonios de la estrecha vigilancia de Toledo sobre la composición de los “gobiernos” de la Tierra los encontramos para laúltima década del siglo XV, y lejos del área de Los Montes: en 1493, una comisión de jueces de términos apremiaba-al Concejo de Magán a señalar los candidatos a alcaldes, alguacil y otros oficiales’75; en 1497 Toledo aprobaba el nombramiento de alcalde de Chozas en favor de Diego Fernández de las Moralejas~Y. La duración de los oficios debía ser indeterninada, al modo que lo era en el caso señalado de Puebla de Alcocer.
La fecha de-presentación de los candidatos de Yébenes, 27 de- marzo, puede hacer pensar en una elección de comienzo de año concejil, pero las fechas de los otros dos casosmencionados, 14 de otubre y 3 de febrero~ ademásde las dispares dataciones. de otros actos similares que más adelante citaremos, nos hacen descartar la anualidad de los oficios, al meno en buena parte de los concejos.
Sin salir de este modelo de provisión controlada-de los oficios, nos encontramos con una variación de la forma en una carta que el Concejo de Olías dirigía a Toledo el 21 de diciembre de 1496; en ella se presentaban a la Ciudad varios candidatos a regidor de Olías, entre los cuales se pedía a Toledo que señalase el que considerase oportuno”’.
Sin salir de este modelo de provisión controlada-de los oficios, nos encontramos con una variación de la forma en una carta que el Concejo de Olías dirigía a Toledo el 21 de diciembre de 1496; en ella se presentaban a la Ciudad varios candidatos a regidor de Olías, entre los cuales se pedía a Toledo que señalase el que considerase oportuno”’.
Es posible que ata litera una forma marginal, pero al menos consideramos necesario constatar su existencia. Lo que hasta ahora hemos apuntada respectoa los oficios concejiles de laTierra se refiere a los principales cargos locales: alcalde, alguaciles y regidores. Pero, además de éstos, existían otros oficios denominados “menores~’ a los que-no podemos acceder por la documentación.-
Estos oficios eran proveídos por los concejos rurales sin intervención de Toledo; así se muestra en una orden de la Ciudad al Concejo de-Mazarambror para- que- convoque a los vecinos del lugar con el fin de elegir y nombrar a los oficiales “menores”~’.
Estos oficios eran proveídos por los concejos rurales sin intervención de Toledo; así se muestra en una orden de la Ciudad al Concejo de-Mazarambror para- que- convoque a los vecinos del lugar con el fin de elegir y nombrar a los oficiales “menores”~’.
La sumisión judicial de la Tierra de Toledo
El segundo punto de la-dominación institucional dela Ciudad se materializa en. la sumisión judicial de la Tierra. Para encontrar la mejor manifestación de tal sometimiento hemos de recurrir nuevamente a los fUeros de Puebla-de Alcocer y Yébenes.-
El primero de ellos establecía-que los vecinos de Puebla de Alcocer habían de serjuzgados en primera instancia por losjueceslocales y que en alzada los pleitos serian librados por los alcaldes de Toledo’.
Un epígrafe similar se incluye en el hiero de Yébenes con las siguientes palabras: “si alguno [disconforme con la sentencia de los jueces locales] quisiere apellar quepuedaripellar ame ¡os nuestros fieles e los alcaldes [locales]sean temidos de le otorgar el apelacion.
Éstas son las pruebas más antiguas de la sumisión judicial de la Tierra a la Ciudad, pero se pueden apuntar más para el siglo XV: una sentencia del juez Alfonso Rodríguez sobre un pleito en grado de apelación procedente de Herrera en 1431; o-una carta de la reina Isabel, de 1481, por la que se obliga a varias poblaciones sagreñas a llevar sus apelaciones a Toledo y no a la Iglesia de este ciudad.
Éstas son las pruebas más antiguas de la sumisión judicial de la Tierra a la Ciudad, pero se pueden apuntar más para el siglo XV: una sentencia del juez Alfonso Rodríguez sobre un pleito en grado de apelación procedente de Herrera en 1431; o-una carta de la reina Isabel, de 1481, por la que se obliga a varias poblaciones sagreñas a llevar sus apelaciones a Toledo y no a la Iglesia de este ciudad.
Pero el documento que hace alusión de modo más general a la atención ya a la epoca del reinado del Emperador; el 25 de mayo de 1519, ante la gran cantidad de alzadas que llegan a Toledo y observada-la sustancia económica de su atención la Ciudad decidía nombrar un regidor como juez cada mes, por orden de antigúedad, y junto a él un jurado por arden de parroquias’
Al menos desde la segunda mitad del siglo XV, la-Ciudad se enfrentó con el Cabildo de Santa María en numerosas ocasiones por cuestiones jurisdiccionales. Hay que recordar que en la Tierra toledana, al margen de algo más de media docena de poblaciones que corresponden a señorío capitular, había más de veinte que reconocían a éste cierta autoridad solariega, debida,en algún caso, a la asunción por parte- de la-Iglesia-de ciertos derechos sobre la-tierra anteriores a la propia repoblación del lugar.
Estas poblaciones eran motivo de discordias frecuentes por el hecho de que el Cabildo pretendía someterles judicialmente,- recibiendo las apelaciones que se hacían sobre las sentencias de los alcaldes locales. El conflicto más antiguo que conocemos corresponde al comienzo del siglo XV.
El 4 de junio de 1401, Enrique III solicitaba a la Ciudad, suponemos que después de un prolongado cruce de acusaciones por ambas partes, que enviara-una-relación. de-lugares del Arzobispado que no traían sus apelaciones a Toledo, y una segunda serie, ésta de personas que impedían la llegada de tales alzadas.
El 17 de marzo de 1461 Enrique IV ordenaba a los jueces de la Iglesia (que probablemente eran las personas a las que-se acusaba-da producir interferencias en el sistema judicial toledano en tiempos de Enrique III) que no intervinieran en la jurisdicción real.
Los Reyes Católicos intensificaron las sanciones, al menos verbales, sobre los jueces eclesiásticos que pretendían usurpar la junsdíción dela-Ciudad.- La reina-Isabe lse dirigía directamente al-Cabildo el 4 de enero de 1484, ordenándole que se abstuviese de conocer las apelaciones que algunos concejos-le hablan enviado. Dieciséis-años-después; ambos monarcas ordenaban al corregidor Pedro de Castilla que impidiera-aun vicaria da Santa-Maria la usurpación de la-jurisdicción de Toledo
Los Reyes Católicos intensificaron las sanciones, al menos verbales, sobre los jueces eclesiásticos que pretendían usurpar la junsdíción dela-Ciudad.- La reina-Isabe lse dirigía directamente al-Cabildo el 4 de enero de 1484, ordenándole que se abstuviese de conocer las apelaciones que algunos concejos-le hablan enviado. Dieciséis-años-después; ambos monarcas ordenaban al corregidor Pedro de Castilla que impidiera-aun vicaria da Santa-Maria la usurpación de la-jurisdicción de Toledo
JUAN RAMÓN PALENCIA HERREJÓN
DIRECCIÓN: DRA.. MARIA ASENJO GONZÁLEZ
http://biblioteca.ucm.es/tesis/19972000/H/0/H0048501.pdf
lunes, 19 de marzo de 2018
Al Casar de Talavera por Santa Apolonia
LA EXCURSIÓN Y COSAS QUE VER
Hoy vamos a recorrer la parte noroccidental del término de nuestra ciudad, entre el Casar de Talavera y la ermita de Santa Apolonia. Para ello salimos de Talavera por el camino que va hasta la ermita y parte desde la plaza de Los Tres Olivos.
Cruzamos el canal del Alberche y debajo de la autovía y, a unos cuatrocientos metros, tomamos el camino a la izquierda hasta la ermita de Santa Apolonia cruzando sobre el arroyo Bárrago
El Berrocal
Santa Apolonia el día de su romería
Encinar en El Berrocal
bajo la sombra de la atalaya
El entorno de Santa Apolonia nos muestra el paisaje típico de El Berrocal, un paisaje que como su nombre indica es típicamente granítico. Un terreno pobre para el cultivo que ha sido tradicionalmente utilizado para la ganadería, con la histórica dedicación de sus prados y encinares a la montanera del ganado porcino.
Los vallados de mampostería separan las parcelas de pasto y no es extraño encontrar por estos cerros algún pintoresco chozo de pastor de planta redonda cubierto con falsa cúpula.
Todavía podemos hallar algunas de las fuentecillas que antes cuidaban los pastores manteniendo las corrientes para que abrevaran sus ganados en las pilas graníticas o en pesebres de piedra de forma semiesférica.Chozo de pasto en el entorno de El Casar de Talavera
La labranza de Santa Apolonia conserva su tentadero, además de algunas construcciones tradicionales. Muy cerca, siguiendo las riberas del Bárrago, hallamos las ruinas de tres pequeños molinos de agua que apenas molturaban unas semanas cuando el año era lluvioso.
Antes de entrar a este pequeño núcleo urbano encontramos las tres cruces del calvario de un viacrucis, aunque también hay una cruz de piedra en la entrada sur, junto a la iglesia.
Hornacina sobre la portada sur de la iglesia de El Casar
Esta parroquia de El Casar bien merece una visita por la azulejería talaverana del XVI de sus altares laterales, y por algunas imágenes de interés como una buena talla de un Crucificado, además de una magnífica pila bautismal blasonada, un púlpito granítico con restos de decoración pictórica y un artesonado de lacería policromada y de forma octogonal que cubre el presbiterio.
Si lo deseamos podemos seguir en un paseo de un kilómetro el cauce del arroyo Malojo hasta llegar a un molino de agua del que solamente queda el cubo, y si nos quedan ganas subir a la atalaya cercana a la que nos referimos también en la Ruta de las Atalayas. La cercana fuente de la Mora era famosa por sus propiedades curativas desde hace siglos.
Más tarde perteneció la labranza a los jerónimos del monasterio de Santa Catalina y en su capilla había magnífica cerámica de Talavera del siglo XVI que hoy está en el museo de cerámica de Barcelona.
Imagen en azulejería del siglo XVI de Talavera en la iglesia de El Casar de Talavera
Desde El Casar tenemos varias formas de volver: desandar el camino que hemos recorrido, volver por el canal hasta el paso que hemos dejado bajo la autovía y tomar el camino que vuelve a Talavera entre las huertas según indica el plano, o si estamos cansados, regresar en el autobús.
Recorrido completo aproximado 17 kilómetros, 4 horas y media
http://lamejortierradecastilla.com/al-casar-de-talavera-por-santa-apolonia/
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