martes, 3 de diciembre de 2013

Iglesia de San Román



A mediados del siglo VI los visigodos establecieron su capital en Toledo, y en ella se mantuvieron hasta la invasión de los musulmanes en el año 711.



        

El reino hispano-visigodo se prolongó durante siglo y medio, a lo largo del cual se sucedieron en el trono 33 reyes, muchos de los cuales murieron de forma violenta a manos de facciones rivales.

Los visigodos estuvieron en España durante más de dos siglos, pero es muy poco lo que se conserva de ellos, destruida casi la totalidad de sus edificaciones por los árabes.

En 1085 Alfonso VI el Bravo sitió y tomó Toledo.

Tras esta importante victoria, el monarca adoptó los títulos de “victoriosissimo rege in Toleto” y de “imperator totius Hispaniae”.

Se presentaba así como heredero de los derechos dinásticos del reino visigodo, que siempre reivindicaron los reyes de León.

La iglesia de San Román (Sancto Romano) se encuentra en la plaza del mismo nombre, en el punto más elevado del casco toledano.

Quizás los primeros pobladores utilizaran el enclave como puesto militar.

La iglesia se construyó en el siglo XII en el lugar donde antes hubo una mezquita y antes una basílica visigótica y antes un templo romano.

De la iglesia visigoda quedan algunos capiteles sobre los que se alzaron los arcos califales.

En San Román se coronó a Alfonso VIII en 1166. En esa época el clero de San Román era el más numeroso de todas las parroquias.

Fue consagrada oficialmente en 1221 por el arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada.

San Román fue construida en estilo mozárabe-mudéjar.

La torre está asentada sobre el antiguo alminar. Fue exenta hasta el siglo XVI. Tiene escaleras de madera en el último tramo, lo que permitiría cortarlas en caso de necesidad defensiva.

En la nave de la epístola hay una pequeña puerta, hoy cegada, que daría acceso al claustro, después integrado en el adosado convento de San Pedro Mártir, de construcción posterior, y al que pertenece la portada que da a la plaza.

En la iglesia abundan los enterramientos y epitafios de personas importantes. La primera inhumación data de 1245; con el tiempo el subsuelo del templo se convirtió en un gran cementerio. En la cripta hay centenares de momias, que fueron descubiertas durante las obras de restauración de los años 60 del siglo XX.


En las naves, finas ventanas lobuladas con celosías tamizan y endulzan la luz.


Hermosas arquerías de herradura de estilo califal apoyan sobre columnas visigodas y romanas.

Frescos del siglo XIII cubren paredes y arcos. Son las pinturas románicas conservadas más al Sur de Occidente.

Son pinturas con fuertes influencias orientales, bizantinas en su colorido y diseño y musulmanas en su inspiración.

Se aúnan en ellas los temas cristianos con motivos geométricos y vegetales propios de la decoración islámica; hay inscripciones en latín y en árabe cúfico, como reflejando una simbiosis entre los ritos litúrgicos mozárabe y romano.

Las pinturas que enmarcan las estructuras arquitectónicas son de clara procedencia árabe.

Hay dibujos califales en las dovelas de los arcos, triángulos y cintas anudadas de época almohade y taifa.

En torno a los vanos, roleos con palmas y pájaros.
La parte superior de la nave central está recorrida por un festón a modo de cimacio con una inscripción en latín: el psalmo CIII de la Biblia Vulgata:

"...QVI PONIS... CENSUM... QVI ANBVL... SVPER : VENTO...FACIS ANGEL... S : SPIRI... ET MIN...".

("...QUI PONIS NUBEM ASCENSUM TUUM QUI AMBULAS SUPER PINNAS VENTORUM QUI FACIS ANGELOS TUOS SPIRITUS ET MINISTROS...": ...LAS NUBES TE SIRVEN DE CARRUAJE Y AVANZAS EN ALAS DEL VIENTO. USAS COMO MENSAJEROS A LOS VIENTOS, Y A LOS RELÁMPAGOS COMO MINISTROS...)

Los trazos islámicos, como los atauriques, la bicromía de las dovelas de los arcos, y las inscripciones arábigas en las ventanas serían los más tempranos, como lo demuestra el que algunas de las escenas figuradas no sólo se acomodan a estas decoraciones sino que, en algunos espacios, se sobreponen.

En cuanto a las pinturas figurativas, parece que trabajaron en ellas dos escuelas o talleres.

Hay una abundante representación de ángeles, similares a los de las miniaturas de las Biblias mozárabes,
como los del presbiterio, con vestiduras blancas y las alas desplegadas sobre fondo rojo.


Cuatro heraldos -uno a cada lado de dos Sibilas- hacen sonar sus olifantes.
El ciclo pictórico no se conserva en su totalidad, por lo que resulta difícil precisar el programa iconográfico.

Las más arcaicas, y las mejor conservadas, son las figuras frontales, rígidas, hieráticas y alargadas, con una anatomía muy esquematizada bajo los ropajes y presencia solemne; el tamaño de cada figura
está en función de su rango jerárquico, de la categoría del personaje en cada escena.



En los intradoses de los arcos, hay parejas de santos y obispos a los que se representa bendiciendo o con báculo y libro, y los obispos de la Sede Primada, con dalmática y mitra.

En las enjutas de los arcos, parejas de profetas con el rollo desplegado y filacterias en las que se leen sus nombres, pudiéndose identificar a Ezequiel, Daniel, Joel, Jonás, Zacarías y Abacuc; santos como Esteban y Lorenzo, fundadores de órdenes religiosas, Benito y Bernardo, y doctores de la Iglesia, Leandro de Sevilla y Ambrosio de Milán.

En el muro, a los pies de la iglesia, los dos profetas mayores, Isaías y Jeremías, también con filacterias en las que se inscriben sus nombres latinos.

En la escena central, dos árbolesdan cobertura a personajes nimbados,que parecen dialogar entre ellos y que podrían ser los Apóstoles:doce figuras con túnicas de colores, sentadas en tronos;los seis personajes sentados bajo el árbol de la derecha llevan barba y sujetan con una mano un libro cada uno, levantando otra mano en señal de aceptación;los seis sentados bajo el árbol de la izquierda van afeitados, sujetan con ambas manos el libro bajan la mirada como signo de obediencia;en la parte inferior, otros doce personajes,de menor tamaño, con manto blanco y sentados,permanecen en idéntica postura de acatamiento;quizá sean los doce profetas menores.

Delante, también en dos áreas,en la parte superior se representa a los evangelistas como figuras aladas sentadas en atriles,y en la inferior hay obispos con báculos y mitras, de pie y con gesto de bendecir.




Las pinturas de factura distinta son más naturalistas, con más movimiento:

A los pies de la nave central, varias escenas:



El Paraíso: Eva y un Dios Padre imberbe y con nimbo y la inscripción “Edem” (Edén).

La Resurrección de los muertos:Tres ángeles tocan trompetas mientras los sepulcros se abren para dejar salir a los resucitados,que empujan las losas;esos resucitados son hombres y mujeres, reyes y clérigos,la totalidad de los seres humanos,sin distinción de sexo o condición social.


A los pies de la nave del Evangelio,la lucha de San Miguel con el dragón.



Al lado de la puerta hay un gigantesco San Cristóbal,imagen frecuente en el interior de los templos,asociada a dos creencias:una que decía que el que entrase a la iglesia y rezase al santo,ese día no moriría,y otra que afirmaba que el santo sostendría la estructura del edificio.

La demolición de la capilla mayor para su reconstrucción, en el siglo XVI,supuso la destrucción de parte de los murales,por lo que la iconografía ha quedado incompleta.

En el siglo XV la iglesia entró en decadencia, llegando a convertirse en lugar de paso hacia el nuevo convento de San Pedro Mártir que empezó a construirse en 1407.

Pronto la torre de San Román comenzó a ser utilizada por los dominicos.


Sin embargo, en 1502 en el testamento de don Hernando Niño se ordenaba la fundación de una capellanía
en la capilla mayor de la iglesia.

Su hija convirtió la capilla en mausoleo familiar y promovió la remodelación de la misma y la ornamentación general de la iglesia con nuevos retablos.

Se añadió a la capilla mayor una gran cúpula plateresca diseñada por Alonso de Covarrubias y poco después un retablo barroco de Diego de Velasco.


En el interior había, así, dos tipos de iglesia: A los pies, tres naves mudéjares separadas por arcos de herradura sobre los que se adosan columnas con elementos visigodos.

En el presbiterio y el ábside, las reformas de Covarrubias, y el retablo de Diego de Velasco para el altar mayor.

En el siglo XVII se cegó la arquería superior y se encalaron las paredes. Las pinturas románicas fueron cubiertas y olvidadas.



En 1919 la parroquia fue suprimida y su feligresía y sus tesoros artísticos pasaron a la cercana de Santa Leocadia.


Una estampa de Jenaro Pérez Villaamil, de  1842, recoge una imagen del templo antes de su desmantelamiento.

En 1921 una porción de los frescos, ocultos bajo varios revocos, fue redescubierta accidentalmente, detrás del órgano.


En 1940 se restauró la iglesia, recuperándose en lo posible la totalidad de los murales.

Entre 1967 y 1970 las obras para ubicar allí el Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda permitieron recuperar algún otro elemento y se suprimieron algunos añadidos exteriores.

En 1979 fueron demolidos los depósitos de agua que se habían construido frente a la iglesia y se generó la plaza hoy ocupada por una estatua de Garcilaso.

El arzobispado de Toledo cedió el edificio para la instalación del Museo Visigótico.

En 1969, en el Decreto de creación, se dice:

«Se crea en Toledo, como filial del Museo de Santa Cruz,el “Museo de los Concilios y la Cultura visigótica”, con la misión de exhibir en él cuantos testimonios histórico-artísticos puedan recogerse, relativos a dicha cultura, y promover los estudios adecuados para el conocimiento de aquel período de nuestra vida colectiva,que fue decisivo en la génesis de la conciencia unitaria del pueblo español».

A partir del decreto, se iniciaron obras en la iglesia, preparándola para acoger la exposición.

En 1971 fue inaugurado el recinto.

Contiene varias colecciones arqueológicas de los siglos VI, VII y VIII:

piedras labradas, relieves, muestras epigráficas, dinteles, capiteles, columnas, cimacios, canceles,documentos, códices en letra visigótica, piezas de orfebrería,monedas, fíbulas, collares, anillos y hebillas,pilas, pequeños altares con el alfa y la omega,nichos esculpidos y el fragmento de Credo hispano-godo encontrado en 1956 en la Vega Baja.

Vestigios histórico-artísticos de la antigua capital del reino visigodo.

Todo procede de los fondos del Museo  de Santa Cruz salvo el depósito compuesto por los ajuares funerarios del yacimiento de Carpio de Tajo,que es propiedad del Museo Arqueológico Nacional.

Y la reproducción del tesoro de Guarrazar  (el auténtico se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid).


Así, aquí, en un rincón poco conocido de Toledo, iluminado por una luz tenue, se encuentra lo que nos ha quedado del alma de los visigodos.

Publicado por Caminante en 23:28

lunes, 2 de diciembre de 2013

La Mágica Sierra de Layos

A pocos kilómetros al sur de la ciudad de Toledo, la Sierra Mágica de Layos guarda secretos, misterios y tesoros. La leyenda dice que unos campos de olivos protegen los montes sagrados.

(Imagen de la Sierra de Layos.)

Según se llega a Toledo, desde Madrid, nada más pasar junto a Olías, llama la atención la visión, tras la antigua ciudad, como a modo de decorado, de un monte solitario que visto desde ese punto tiene una cierta forma piramidal, aunque algo redondeado. Parece más cercano de lo que realmente está, aunque tampoco es mucha la distancia, pues se encuentra a menos de veinte kilómetros. 

En la conocida como Sierra de Layos, monte al que relacionan con ciertas leyendas, tan en conexión con Toledo, como la de la Mesa del Rey Salomón y el Grial. En relación a restos arqueológicos, se ha documentado un poblado en altura de la Edad del Bronce -dentro de lo que se conocen como "motillas" o "castellotes" del Bronce Manchego- y la presencia de un santuario dentro de una cueva, que los naturales de Ajofrín conocen como La casita de los lobos.



Porque en la Invasión de los musulmanes en la Península Ibérica tuvo lugar un hecho curioso, y es que la trayectoria que llevaban los invasores no era al azar, conquistando cualquier ciudad hispánica, sino que se dirigieron rápidamente a la ciudad de Toledo, para apoderarse de todos los tesoros sagrados y de poder de la Cristiandad, especialmente de la Mesa de Salomón.

El Cerro Layos es una sima sagrada, que vista desde el olivar de Ajofrín presenta el perfil perfecto de un dragón acostado. Es un lugar sagrado desde el Paleolítico, varios yacimientos arqueológicos del término están a su alrededor, así como diversas necrópolis confirman la reverencia que provocaba desde la antigüedad en sus primitivos pobladores. No es extraño que su emplazamiento fuera escogido para enterrar tesoros por los visigodos. Ajofrín es uno de los pueblos más antiguos del Reino de Toledo y eso es decir mucho.

Su Historia está plagada de misterios y enigmas. Está vinculado a leyendas y tradiciones donde se describen dos objetos sagrados y misteriosos, la Mesa de Salomón y el simbólico Grial. La etimología de Ajofrín, proviene del vocablo árabe “Aljofarín” ( Tesoro, Aljófar), recordemos que la Mesa, era rica en “aljófar”, pero por si esto fuera poco. Un fragmento del citado Castillo de Faras, de la leyenda, podría ser, la conocida como “Cárcel Visigoda” por parte de los Ajofrineros. En un documento de compraventa de un mozárabe del pueblo vecino de Mazarambroz, se cita una parcela de Ajofrín como colindante con “Castello de Fahr o Fhirias”. Esta parcela estaría situada en la cara del Cerro Layos que da a Ajofrín.

En relación a restos arqueológicos, se ha documentado un poblado en altura de la Edad del Bronce -dentro de lo que se conocen como "motillas" o "castellotes" del Bronce Manchego- y la presencia de un santuario dentro de una cueva, que los naturales de Ajofrín conocen como La casita de los lobos.

Existen restos arqueológicos de la época romana, estando la población sobre el camino que unía Emérita Augusta con Toletum.

A partir de 1278 aparece en documentos mozárabes, estando ya está incluido en la comarca de La Sisla. Perteneció a Toledo hasta el 1445, año en el que Juan II de Castilla se lo dona a Juan Carrillo de Toledo, Adelantado de Cazorla. Más tarde lo heredarían los López de Ayala, condes de Fuensalida.

El Cerro Layos es una sima sagrada, que vista desde el olivar de Ajofrín presenta el perfil perfecto de un dragón acostado. Es un lugar sagrado desde el Paleolítico, varios yacimientos arqueológicos del término están a su alrededor, así como diversas necrópolis confirman la reverencia que provocaba desde la antigüedad en sus primitivos pobladores. No es extraño que su emplazamiento fuera escogido para enterrar tesoros por los visigodos. Ajofrín es uno de los pueblos más antiguos del Reino de Toledo y eso es decir mucho. Su Historia está plagada de misterios y enigmas. 

Está vinculado a leyendas y tradiciones donde se describen dos objetos sagrados y misteriosos, la Mesa de Salomón y el simbólico Grial. La etimología de Ajofrín, proviene del vocablo árabe “Aljofarín” ( Tesoro, Aljófar), recordemos que la Mesa, era rica en “aljófar”, pero por si esto fuera poco. 

Un fragmento del citado Castillo de Faras, de la leyenda, podría ser, la conocida como “Cárcel Visigoda” por parte de los Ajofrineros. En un documento de compraventa de un mozárabe del pueblo vecino de Mazarambroz, se cita una parcela de Ajofrín como colindante con “Castello de Fahr o Fhirias”. Esta parcela estaría situada en la cara del Cerro Layos que da a Ajofrín.



"Dicen Utman y otros historiadores... Tarik pasó a Toledo, entró en la ciudad y preguntó por la Mesa, pues no le preocupaba otra cosa, ya que era la Mesa de Salomón, hijo de David, según decían las gentes del Libro. Y cuentan Yahya ibn Bukayr, según el testimonio de al-Layt ibn Sa´d: Fue invadido al-Andalus por Musa ibn Nusayr y tomó la Mesa de Salomón y la corona.

Dicen acerca de Tariq que la Mesa estaba en una fortaleza que se llama "Firas", a una distancia de dos días de Toledo, y a cargo de ella estaba un sobrino de Rodrigo que pidió el aman para él y para los suyos a Tariq. Este llegó hasta él y se lo concedió, siendo fiel al mismo.

Y le dijo: "¡Dame la Mesa!" y se la entregó.

La Mesa tenía una cantidad de oro y piedras preciosas como no se había visto jamás. Tariq le arrancó una pata con sus piedras preciosas y oro, colocando otra semejante en su lugar. Se estima que el valor de la Mesa era de doscientos mil por lo que tenía de oro y de piedras preciosas".

"Dijo Ibn Hayyan: Tariq se dirigió a Toledo, capital de la monarquía goda y la encontró vacía, pues sus habitantes habían huido y se habían refugiado en una ciudad que está al otro lado de las montañas. Reunió entonces a los judíos de Toledo, dejó en ella a algunos de sus compañeros y se marchó detrás de los que habían huido a Toledo.

Se encaminó hacia Wadi 1-Hiyara, luego se dirigió hacia el monte y le cruzó por el Fayy que lleva ahora su nombre. Y llegó a la ciudad de al-Ma´ida, tras el monte, referida a Salomón, hijo de David, Mesa que era de esmeralda, tanto sus bordes como sus pies que son trescientos sesenta y cinco".

Hay momentos en la Historia en los que las tramas del Secreto de Rennes le Chateau y La Cueva de Hércules de Toledo se cruzan. Cerca del año 1900 el párroco Sauniere se presentó en Toledo, buscando la Cueva de Hércules y la Mesa de Salomón.

Sin duda que fué muy interesante la estancia del cura Sauniere en Toledo. Con toda seguridad que Sauniere visitó la Catedral de Toledo, así como otros lugares mágicos y poderosos de la milenaria ciudad. Hablaría con una serie de personajes clave, conocedores de los secretos de Toledo, cargos eclesiásticos que al mismo tiempo militaban en herméticas órdenes ocultistas.

No sacando nada en claro de la capital toledana, el misterioso párroco de Rennes le Chateau se dirigió posteriormente a la zona mágica toledana de la Sierra de Layos, la cual se encuentra a poca distancia al sur de la ciudad de Toledo. Los Montes de Layos encierran una historia muy antigua de leyendas extraordinarias y de tesoros ocultos. Y Como dos columnas iniciáticas se levantan dos pueblos custodiando la Sierra Mágica: Layos y Ajofrín.



¿Adivinan cómo se llama la Iglesia del pueblo de Layos? ¡Bingo! Iglesia de Santa María la Magdalena. Y ¿cómo se llama la Iglesia del pueblo de Ajofrín? Pues igual, también, Iglesia de Santa María la Magdalena

¿Increíble, no? Ambas iglesias se llaman igual que la Iglesia rosacruz de Magdalena en Rennes le Chateau, que en su día regentó el cura Sauniere. Estas pistas confirman que estamos en una zona esotérica, mágica y de poder. (En la imagen la Iglesia del pueblo de Layos)

Fuentes: 
http://elorodelosdioses.blogspot.com.es/2010_02_26_archive.html

http://iberiamagica.blogspot.com.es/search?updated-max=2010-04-30T12:02:00-07:00&max-results=7&reverse-paginate=true

El Fuero de Toledo

10-11

Cuando el rey Alfonso VI, tomó Toledo por capitulación a los musulmanes en 1085, teniendo que hacer una labor de jurisprudencia sin precedentes en Occidente, pues dio “carta”, “fuero” o “leyes” al conglomerado de diferentes tipos de gentes que aquí vivían, más con los que repobló las tierras que antes pertenecían al Islam. 



Mozárabes, mudéjares, judíos, francos, castellanos y de otras regiones de la propia Hispania. Este desarrollo particular para cada etnia, hizo que se desplegara una gran labor jurídica particular, aunque de convivencia y tolerancia para el común de todos ellos.

Al mismo tiempo, la ciudad crecía hacia sus arrabales y por tanto su fisonomía así como su conglomerado de casas, calles y templos (en este caso para tres tipos de religiones, como la musulmana, hebrea y cristiana), se iban conformando como un conjunto expresivo común, bajo una sociedad multirracial, teniendo mucho oficio en sus artesanías.

La toma de Toledo llevó consigo la consolidación de los territorios y repoblaciones entre la línea defensiva del Duero y los pasos del sistema Central.

La política repobladora de Alfonso VI había consistido en mantener en lo posible la estructura económica y social de los lugares reconquistados. La razón la escasez demográfica del reino y la necesidad de contar con los núcleos mozárabes.

La incorporación de Toledo añadió un factor nuevo a la política repoblador. Caía en poder de los cristianos una gran ciudad musulmana compuesta por musulmanes y muzárabes a las que, por motivos políticos y contractuales, había de respetárseles su organización administrativa y religión,...

Pronto existirían discrepancias entre los cristianos con los musulmanes y estos primeros con los mozárabes. La solución:

Crear dos textos forales:

-El Fuero de los castellanos

-El Fuero de los mozárabes:

 “En el nombre de Cristo, Yo Alfonsoi  por la gracia de Dios, rey del  imperio toledano y soberano victorioso, junto con mi esposa la reina Isabel, a  todos los mozárabes de Toledo, tanto caballeros como peones, les deseo la paz  en Cristo y la eterna salvación. 

(…) Una vez cumplido y satisfecha mi orden y en atención a los ruegos y  súplicas de los citados pesquisidoresii, extiendo esta carta de confirmación a  favor de los mozárabes de Toledo, caballeros y peones, para que posean con  total garantía y a perpetuidad cuantas propiedades, herencias, viñas y tierras 
tienen hoy en su derecho y para que no pierdan nada de cuanto hoy poseen (…) 

Y les concedo el derecho de que quien fuera entre ellos peón y quisiere tomar parte en la milicia tuviera posibles para ello, que milite; y tenga en el nombre de  Dios el derecho y libertad de vender, dar, poseer o hacer de su posesión lo que quisie ra. 

Y si entre ellos surgiere algún pleito, resuélvase según las sentencias  del Libro de los Jueces establecido ya de antiguo. Y cuantos tengan que  satisfacer multas por muerte o hurto, paguen sólo la quinta parte como se 
establece en la carta de castellanos, excepción hecha de los casos de hurto y  muerte a judío o moro. Y en relación con toda pena pecuniaria les ordeno  observar la costumbre que tienen los castellanos residentes en Toledo (…) 
(…) 
 Por tanto, os absuelvo de la humillación del antiguo sometimiento y os  devuelvo a la prístina libertad para que de hoy en adelante ni vosotros ni  vuestros hijos o herederos os apartéis de la regla escrita y para que 
permanezcáis en este fuero permanentemente y por todos los siglos amén (…) 



 Esta carta fue redactada en la era 1139 (1101) el día 14 de abril. Venda el  repoblador al repoblador y el vecino al vecino, pero no quiero que alguno de  estos repobladores venda propiedades o herencias a ningún conde o potestad.  Yo Alfonso emperador por la gracia de Dios de toda Hispania confirmo lo que  hice. La reina Isabel, confirmo lo que plugo a mi marido”. 

Por la mayoría de población mozarabe la monarquía no concedió tantas facultades como en otros concejos castellanos. Para asegurar la frontera de Toledo se insto a la necesidad de recurrir a la nobleza y a la Ordenes Militares para organizar la repoblación de la misma. Esto configuraría una particular distribución del territorio castellano-manchego que quedaría en manos de los señoríosnobiliariaos en perjuicio del poder concejil y del realengo.

Finalmente son recopilados los fueros de Toledo refunciondose los fueros de los mozárabes y castellanos.

Capilla de Santiago de la Catedral de Toledo


Resultado de imagen de Capilla de Santiago de la Catedral de Toledo
Capilla de Santiago Es la capilla más grande de toda la catedral y tal vez la más importante. Del siglo XV. 
Fundada por don Alvaro de Luna (1390-1453) como panteón familiar, es obra de Hanequin de Bruselas (+ Toledo 1494).

Obra en estilo gótico-flámigero, con tracerías góticas caladas de piedra, arcos ciegos en el interior, bóveda estrellada y labores ondulantes en las claraboyas. 

En el centro de la capilla, los tumulos funerarios del Condestable de Castilla don Alvaro de Luna (decapitado en Valladolid) y su esposa doña Juana de Pimentel en sendos sepulcros góticos, labrados por la mano de Pablo Ortiz en 1498 por encargo de Maria de Luna. 



El sepulcro de don Alvaro está rodeado por caballeros de la Orden de Santiago, de la que fué maestre, mientras que el sepulcro de su esposa lo rodean frailes franciscanos.

Los restos se encuentran en la cripta que hay bajo la capilla. 

El retablo central gótico es obra del siglo XV. Sus catorce tablas de estilo hispano-flamenco estan realizadas por Sancho de Zamora.

La escultura del apóstol Santiago es de Juan de Segovia y el resto de Pedro Gumiel (Alcala 1460?-1518?).

En los laterales sepulcros góticos del siglo X del doncel don Juan de Luna, hijo de don Álvaro de Luna y otros personajes entre los que destacan el arzobispo don Pedro de Luna, don Juan de Cerezuela y Àlvaro de Luna padre del condestable. También el cardenal Bonel y Orbe muerto en 1857. 

Al exterior destaca la capilla como si de una fortaleza se tratara, ya que se le incorporaron matacanes, garitones y almenas. 

También conviene destacar que los actuales sepulcros sustituyen a otro anterior que tenia una figura articulada de bronce que durante la celebración de la misa se incorporaba y se postraba de rodillas en actitud orante. 

Muñeco que logicamente hoy ha desaparecido o bien nunca llegó a colocarse y ha pasado al mundo de las leyendas toledanas.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Mausoleo romano de Las Vegas de la Pueblanueva

El Mausoleo de Las Vegas está situado en la pedanía de Las Vegas de San Antonio, perteneciente al municipio de La Pueblanueva (Provincia de Toledo, España).

 Ubicado en la margen izquierda del río Tajo, cercano a las labranzas de El Álamo y Santa María y del Cerro de Santa María, donde se sitúan los importantes yacimientos de hábitat romanos asociados a esta necrópolis.

Se cuenta con noticias de la aparición de éste desde 1871 por un informe del erudito Jiménez de la Llave a la Real Academia de la Historia, habiendo sido documentada y excavada la cripta subterránea a mediados de la década de los años sesenta del siglo XX por miembros del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid.



El Mausoleo representa un gran edificio monumental romano de época tardía en forma de panteón de enterramiento colectivo parental, tipológicamente encuadrable en la serie de grandes edificios sepulcrales centrales, excepcional para el ámbito del occidente del imperio (de influencia oriental y del Lacio), y que continúa como edificio durante la etapa visigoda e incluso islámica y cristiana bajo medieval, asociado a un yacimiento en forma de necrópolis por la existencia al exterior tanto de otras estructuras habitacionales posteriores a la construcción y una serie de inhumaciones tanto en tumbas como fosas, de individuos infantiles y adultos.

La estructura inmueble representa un edificio de planta octogonal del cual quedan aún las cimentaciones de dos líneas concéntricas, los entalles de entrada, vanos y apoyos, así como una cripta en forma de segmento de octógono en la mitad central.

La fábrica de la construcción está compuesta por «opus caementicium», mientras que la cripta está construida con sillares tallados de granito, y su bóveda era de ladrillos con enlucido interior de estuco, completándose suelos con «opus signinum», y restos de fragmentos de mármoles que forraron el edificio.

Como evidencias muebles arqueológicas cabe destacar además de cerámicas finas (terras sigillatas claras) y comunes, tanto tardoromanas como visigodas y medievales (islámicas y cristianas), la existencia de al menos tres sarcófagos, de los cuales al menos el historiado realizado en mármol y denominado «Sarcófago de los Apóstoles» (encuadrado en época del emperador Teodosio) se encuentra expuesto en el Museo Arqueológico Nacional, mientras que los otros dos de granito se encuentran desaparecidos.

Referencias

Esta obra deriva de un Bien de Interés Cultural publicado en el BOE N.º 119 el 18 de mayo de 2007 (texto), liberado al dominio público de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española.



Fuente: wikipedia

La Sillería Baja del Coro de la Catedral de Toledo.

Misericordias.

La primera noticia que tenemos de Rodrigo Alemán data de 1489, año en el que el cabildo de la catedral de Toledo le encarga la ejecución de la sillería baja del coro; ayudado por cuatro o cinco entalladores, y tras variadas vicisitudes, la terminaría en la primavera de 1496. 

El artista procedía probablemente de Brabante, por lo que su repertorio de formas iniciales serían las que se utilizaban en los Países Bajos meridionales, aunque característico de su taller fue su predilección por escenas profanas presentadas de una forma original. Así, en una misericordia de la sillería de coro de Toledo se representan a cuatro niños desnudos jugando.

Dorothee Heim, la gran estudiosa del maestro Rodrigo, ha encontrado grandes paralelismos entre los motivos de las sillerías de coro realizadas por el taller de Rodrigo Alemán y algunos grabados procedentes del Medio y Bajo Rin.



Es el caso de una estampa de Israhel van Meckenem ( Lehrs 490) que representa a "once niños desnudos en distintas posiciones" que pudo servir de modelo al entallador; si bien existen algunas diferencias en cuanto a las actitudes de los niños son explicables por lo reducido del espacio que presenta una misericordia.

Parece claro que las fuentes de inspiración fueron, aparte de los modelos que Rodrigo conoció en sus años de aprendizaje, libros ilustrados o grabados sueltos. 















Una estampa (Lehrs. 91) del maestro del Hausbuch, activo en la zona central del Rin entre 1470 y 1500, que representa un escudo de armas pudo servirle de inspiración para dos misericordias de la sillería de Toledo. 

En una de ellas un hombre boca abajo apoya su cabeza en el suelo mientras levanta sus piernas en forma similar a la que aparece el campesino en el campo del escudo que figura en el grabado.

En la estampa del maestro del Hausbuch el escudo tiene por timbre -insignia que se coloca en la parte superior de un escudo de armas para indicar el grado nobiliario de quien lo posee-, la figura de una mujer que cabalga sobre un hombre a cuatro patas.

El motivo que aparece como timbre del escudo se representa en otra misericordia en la que se ha tallado un hombre a cuatro patas, que apoya una mano en el suelo mientras con la otra sujeta el uso con el que hila la mujer que lleva sobre sus espaldas; el hombre, la boca abierta, parece protestar de su situación.















Si bien la alegoría que ilustra el grabado -en opinión de D. Heim-, hay que interpretarla como una burla feroz de los campesinos, la primera misericordia que se inspira en la estampa -el hombre que apoya su cabeza en el suelo-, haría referencia a las historias conocidas como del "mundo al revés" y que presentaban situaciones absurdas fruto de la subversión de valores del fin de la Edad Media; la segunda misericordia quizás sea una adaptación del tema de Philis y Aristóteles para ridiculizar en este caso la lujuria del hombre vulgar en lugar de la del sabio.

Otra representación de la sillería toledana podría combinar los dos temas anteriores; se trata de una misericordia que presenta a un hombre que como bestia de tiro remolca un cesto dentro del cual va una mujer espoleándole tal como si fuera en un carruaje. Podría referirse al dominio de la mujer sobre el hombre, una sátira de la vida conyugal, o tal como indica Maeterlinck al tratar de una pieza similar de la colegial de Hoogstraeten ejemplo del "mundo al revés" e ilustración del proverbio flamenco "placer para la mujer, pena para el marido" ("Vreugde voor de vrouw/ Leed voor den man").















El tema de Philis cabalgando sobre Aristóteles que se relaciona con las dos misericordias anteriores era muy popular y fue muy representado en grabados, miniaturas y tallas de la época; refleja una sátira moralizadora contra quienes se creen a salvo de la seducción de las cortesanas [Ver silleríade coro de la Catedral de Zamora]. Para Dorothee Heim Rodrigo Alemán utilizó como modelo una estampa (Lehrs. 57) del maestro del Hausbuch, habiendo simplificado la escena del grabado en algunos detalles.



Rodrigo Alemán a la hora de tratar los motivos tradicionales empleados hasta entonces en la decoración de las sillerías de coro introdujo modificaciones formales y de contenido, realizando incluso escenas sin componente moral; aunque intenta a veces de forma deliberada distinguir su obra de lo que hasta entonces era habitual vivía en un momento de crisis política, religiosa y de valores por lo que en su obra no podía dejar de transmitir un mensaje didáctico moralizador a través de temas basados bien en ejemplos bíblicos o de todos aquellos que podían servir de advertencia a los cristianos, especialmente a los clérigos, del camino que no debían seguir.

VICIOS Y PECADOS.

Entre las escenas representadas en la sillería toledana con un contenido moralizador algunas se refieren a vicios que podríamos considerar como representativos en la sociedad de aquel momento. 

Así, en una misericordia se muestra a un hombre cabalgando que sujeta con una mano una bolsa con monedas mientras un zorro intenta robarle alguna de las aves que lleva en la albarda del caballo. 

En opinión de Isabel Mateo algunos textos bíblicos -como el recogido en Eclesiástico [27,2]-, relacionan la escena con la avaricia y el hurto.

 Podría escenificar a un comerciante que regresa del mercado con la bolsa llena; quizás la aparición del zorro robando las aves del mercader trate de aludir al refrán "Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón".

En otra misericordia aparece un hombre que abre un arca y mete la mano en ella; en la época a la avaricia se acostumbraba a representarla por un hombre, mujer o demonio, junto a un arca con monedas. 

Un fragmento de un grabado de la serie "Los siete Pecados Capitales" de Brueghel puede servirnos de ilustración.

No obstante quizás la misericordia del coro de Toledo haga referencia al hurto, pecado muy relacionado con la avaricia, pues ya decía el Arcipreste de Talavera en el Corbacho: "E lo que toman e furtan asy lo esconden por arcas e por cofres".

Otra misericordia ilustra el vicio de la pereza: muestra a un hombre con un perro entre las manos, sentado y apoyado sobre un almohadón, dentro de lo que parece ser una carreta; dispone también de un libro y de variados objetos. Símbolos iconográficos de este pecado solían ser figuras transportadas cómodamente o recostadas en algún sillón como los que figuran en el grabado de Brueghel de "Los siete pecados capitales" o en la "Mesa" del mismo nombre del Bosco.


Quizás el vicio más representado en las sillerías de coro era el de la lujuria. Aunque su caracterización acostumbraba a ser variada con frecuencia aparecía simbolizada por la mujer como incitadora del vicio. 

Por la literatura de la época conocemos que en las ciudades los burdeles eran abundantes, y cómo los baños comenzaron a ser considerados como lugares de asueto no excesivamente recomendables cuando se extendieron los baños mixtos (para los dos sexos). 

Así, p.e., en una misericordia se representa a una mujer desnuda dentro de un baño acompañada por un "bufón" o "loco" ("fou") que acentúa el carácter erótico de la escena pues a éste se le consideraba como representación de la estupidez humana.

El retrato de una pareja bañándose en una cuba figura en otra misericordia de la sillería de Toledo. 

Escenas similares aparecían en manuscritos iluminados como en el Libro de Horas para uso en Maastricht conservado en la British Library bajo el código Stowe 17 (manuscrito decorado con gran cantidad de "drôleries" a las que era tan aficionado Rodrigo Alemán) y del que se muestra a continuación un detalle del fol. 7 

De su sentido puede ser significativo el fol. 181 del ms Français 287, conservado en la BNF, que ilustra el comienzo del libro IX de Valerius Maximus "Facta et dicta memorabilia" y que trata sobre la lujuria. Imágenes similares son frecuentes en misericordias de sillerías de coro europeas. 

Ya decía don Juan Manuel que los hombres debían tomar los baños "como mantenimiento del cuerpo et non para tomar placer nin deleite sin razón et con pecado"; y en el Penitencial de Burchard de Worms figura un completo catálogo de los pecados que se produjeron cuando los hombres y las mujeres se bañaban juntos. 



Algo que parece sorprendente y que conocemos por ilustraciones de manuscritos -p.e. Arsenal 5196 fol 372 , "Libro de Valerio Maximo"-, es que a menudo figuran mesas con comida en las casas de baños en la proximidad de los toneles que hacían de bañeras (algunas parejas comían mientras otros se bañaban desnudos a su lado); la costumbre desaparecería al final del siglo XV al haber prohibido la iglesia la asistencia a baños mixtos y maniobrado para que se cerrasen los baños que se juzgaran como licenciosos.


A veces no es sencillo identificar el pensamiento del entallador. 

Así ocurre con una misericordia en la que figura una pareja que parece estarse haciendo caricias; para Isabel Mateo es una forma de representar la lujuria -aunque en este caso sean tan sólo sencillas caricias-, por el atuendo y postura de la mujer, mientras que para Dorothee Heim se trata de la imagen de una pareja de enamorados que habría que enmarcar dentro de las representaciones de la vida cotidiana que figuran en la sillería. 

Para Heim la escena esta inspirada en un grabado de Israhel van Meckenem (Lehrs 508) en la que "el ademán del hombre en la estampa parece más impaciente que en la misericordia ... y donde el hombre no pisa el zapato de la mujer, símbolo de dominación, ..." (lo de los zapatos del hombre es significativo porque este tipo particular de calzado de larga y afilada punta ya no eran de uso común al final del siglo XV en España, lo que apoya que el entallador utilizase el grabado de Meckenem como modelo).

Más claro es el significado de la escena tallada en una misericordia en la que aparece un hombre sentado ofreciendo una bolsa de dinero a una mujer. Se trata de la compra de favores a una mujer en el decir de Isabel Mateo.

Relacionada con la anterior es la representación de un pecado habitual en aquella época entre el clero -no hay que olvidar que el espacio del coro estaba limitado para los miembros del coro no para los fieles-, en la que figura un fraile ofreciendo una bolsa de dinero a una mujer que lleva un huso de hilar en la mano (la presencia del huso de hilar en las manos de una mujer solía utilizarse para caracterizar a las "mujeres de escasa virtud"), poniendo de manifiesto la corrupción de costumbres que dominaba al clero. Significativas son al respecto las palabras de Celestina a Sempronio al final del acto IX de la comedia de Fernando de Rojas: "Caballeros, viejos, mozos, abades de todas dignidades, desde obispos hasta sacristanes [eran mis servidores] ... En viéndome entrar, se turbaban, que no hacían ni decían cosa a derechas. 

Unos me llamaban "señora", otros "tía", otros "enamorada", otros "vieja honrada". Allí se concertaban sus venidas a mi casa, allí las idas a la suya; allí se me ofrecían dineros, allí promesas, allí otras dádivas besando el cabo de mi manto y aun algunos en la cara, por me tener más contenta".

Si bien en la sillería hay una muestra de la sátira religiosa del momento sobre los frailes licenciosos también existen representaciones en las que los clérigos se defienden tenazmente de las tentaciones haciendo oración o luchando contra el demonio.
El diablo, como ser maléfico causante de los males que le ocurren al hombre o como provocador de sus malas acciones, ha sido representado habitualmente en el arte mediante imágenes terroríficas bien con forma animal bien con forma humana o semihumana; con frecuencia aparece desnudo. 

Su objeto era estimular las reacciones de los fieles, persuadirles acerca de las previsiones que debería tomar para evitar ser los protagonistas de los suplicios infernales. 

 En una misericordia de la sillería de coro de Toledo muy mutilada figuran dos diablos con cuernos, rabo de mono y rostro humano en el vientre (a estos seres se les conocen como "gastrocéfalos" y pueden ser una reminiscencia pagana de la cabeza de Medusa o de la Gorgona) en lucha; para H. Mâle la aparición de cabezas sobre el vientre significaría la subordinación de la inteligencia a las partes bajas del cuerpo: "Modo ingenioso de dar a entender que el ángel caído se ha precipitado al nivel de la bestia".

En otra misericordia de la sillería toledana el diablo pelea con un dragón. Al dragón, aún con sus acusadas variantes anatómicas, se le consideraba de la familia de la serpiente y su naturaleza moral era la imagen del demonio de acuerdo con diversas menciones de la Biblia.

En la última misericordia que encontramos en la sillería toledana donde aparece un diablo éste adopta la forma de una figura semihumana cabalgando sobre un animal que para Isabel Mateo es un camello.

 De aceptar esta última identificación en la misericordia se podría estar aludiendo a la lucha del diablo contra la humildad dado que a ésta se la solía simbolizarar con el camello.

BIBLIOGRAFÍA.
-Hector Luis Arena, "La sillerías de coro del maestro Rodrigo Alemán", BSAA, XXXII, Valladolid 1966.
-Jurgis Baltrusaitis, "La Edad Media fantástica", Madrid 1994.
-Ángela Franco Mata, "El Coro de la Catedral de Toledo", Abrente 2010/2011 Coruña.
-Dorothee Heim, "El entallador Rodrigo Alemán: su origen y su taller", AEA, t. 68, nº. 270, Madrid 1995.
-Dorothee Heim, "La sillería del coro de la catedral de Toledo y la recepción de los modelos del maestro del Hausbuch e Israel van Meckenem", BSAA, nº. 71,2, Valladolid 2005.
-Dorothee Heim, "Rodrigo Alemán und die Toledaner Skulptur um 1500", Kiel 2006.
-Max Lehrs, "Geschichte und kritischer Katalog des deutschen, niederländischen un französischen Kupferstichs im XV. Jahrhundert", Bd. 7, Wien 1930.
-Louis Maeterlinck, "Le genre satirique, fantastique et licencieux dans la sculpture flamande et wallone: les misericords de stalles", Paris 1910.
-Emile Mâle, "L'art religieux du XIIIe siècle en France", Paris 1923.
-Palma Martinez-Burgos, "Alemán, Rodrigo", ficha en Cat. Exp. "Reyes y Mecenas", Toledo 1992.
-Isabel Mateo Gómez, "Temas profanos en la escultura gótica española. Las sillerías de coro", Madrid 1979.
-Isabel Mateo Gómez, "La sillería baja de Rodrigo Alemán", en Cat. Exp. "Ysabel la reina católica. Una mirada desde la Catedral Primada", Toledo 2005.
-Isabel Mateo Gómez, "La sillería del Coro de la Catedral de Toledo", Temas Toledanos, Toledo 1980.
-Pelayo Quintero Atauri, "Sillas de coro españolas", BSEE Madid 1907.

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