martes, 5 de agosto de 2014

La Fortaleza de Castros (Villar del Pedroso . Puente del Arzobispo)

Resultado de imagen de La Fortaleza de Castros (Villar del Pedroso . Puente del Arzobispo)LA FORTALEZA DE CASTROS (VILLAR DEL PEDROSO-PUENTE DEL ARZOBISPO).

En el Término de Villar del Pedroso (CC), aunque mejor accesible por Puente del Arzobispo (TO), se encuentra la Fortaleza de Castros o “Ciudad de Castros”, gemela de “Ciudad de Vascos” en Navamoralejo (TO), aunque en bastante peor estado que esta pero no por ello menos espectacular, ya que conserva sus puertas de entrada, sus murallas, su aljibe interior y los machones o tamajares del que tuvo que ser su espectacular puente de entrada, rodeados por el Río Tajo y el Desfiladero del Río Pedroso, todo ello conforma un paisaje que el mismo Tolkien hubiera firmado para alguna de sus obras.

El Nombre

Como bien indica su denominación, se conocen asentamientos vettones y celtiberos en sus cercanías, apareciendo incluso un verraco que podemos ver dentro del pueblo de Villar del Pedroso, con lo que la existencia de una ciudad o asentamiento anterior a la Fortaleza es mas que evidente, unido a la aparición de cerámica de época prerromana.

Restos del Batan de entrada a la Fortaleza

Resultado de imagen de La Fortaleza de Castros (Villar del Pedroso . Puente del Arzobispo)¿Como llegar?

Como hemos comentado antes, pese a pertenecer a Villar del Pedroso, la mejor entrada se hace desde el mismo Puente de entrada al pueblo de Puente del Arzobispo (TO), a cuyos pies dejaremos nuestro vehículo.

Se toma un camino a la derecha, inmediatamente después de pasar el Puente sobre el río Tajo, y en una bifurcación a la izquierda. Se atraviesan unos sembrados y después de pasar una cancela (Finca Higueruelas) se pasa por una fuente-alberca, y por un carril hacia la derecha se llega al Arroyo del Pedroso, en donde hay un hermoso puente viejo de un molino en ruinas.

 Caminamos por la margen izquierda del arroyo hasta llegar a otros molinos en ruinas los cuales cruzamos, en la parte superior de los mismos tenemos la Fortaleza de Castros, para lo cual tendremos que subir la ladera del monte. Recomiendo llevar buen calzado ya que el itinerario es duro.

Coordenadas: 39.797351,-5.198331

Estado

Se encuentra en ruina consolidada, se han hecho catas y excavaciones de investigación, no obstante el lugar bien merece una rehabilitación a conciencia debido a su enorme importancia y su gran potencial turístico.Detalle de la mamposteria de la muralla

Historia

En los tiempos del emirato omeya de Córdoba, la comarca se conocía como La Marca Media o “Al-Tagr al-awsat”, y formaba un complejo sistema defensivo destinado a salvaguardar los territorios andalusíes situados al sur del Tajo frente a los avances cristianos. 

El sistema estaba basado en una serie de castillos y atalayas que escalonados a lo largo del río, el llano y las montañas que se encontraban a su espalda, controlaban el territorio circundante, cerrando cualquier intento de penetración desde el Norte, a la vez que servía de refugio a la población del territorio y apoyaba las razzias de los musulmanes en territorio cristiano.Puerta de la Muralla

En la zona cacereña se conocen siete de aquellos emplazamientos que constituyeron parte importante de ese cinturón defensivo que debió formarse a partir de la ciudad islámica de Vascos (Navalmoralejo, Toledo); se le conoce con el nombre de Castros, al menos desde el siglo XII, cuando aparece citado en un privilegio otorgado por Alfonso VIII al Concejo de Ávila.

Sin embargo su construcción, en comparación, con otras clasificadas como beréberes del Alto Tajo debe datar de al menos del siglo X.Restos del Torreón Interior de la Fortaleza

Construido en el espigón que forma la desembocadura del arroyo Pizarroso en el Tajo, vigilando los puentes que enlazaban las orillas de ambas corrientes. 

Su planta está diseñada y construida, siguiendo un esquema ampliamente difundido por Al-Andalus y el Magreb, consistente en un rectángulo de torres cuadradas, pero adaptado con la cota del otero en el que se asienta. 

El interior aparece hoy totalmente desocupado, a excepción de una estructura rectangular que delimita un aljibe y los restos de la primitiva atalaya, desde la cual se comunicarían con las poblaciones vecinas. 

La puerta mirando al río se halla guarnecida por dos torres de cubos cuadrados.

Vista del Interior del Castillo

Fuera del castillo se extiende paralela a la orilla, los restos de una aldea sujeta a su protección, con viviendas de planta rectangular, construidas, al igual que el castillo con aparejo granítico, material abundante en los alrededores. 

Su abandono y despoblación, se inicia con la rendición de Toledo por Alfonso VI, y la posterior ocupación cristiana de los valles del Tajo.

Restos del Puente de entrada a la Fortaleza

Fuente: http://otraiberia.wordpress.com/2013/02/05/la-fortaleza-de-castros-villar-del-pedroso-puente-del-arzobispo/

Historia de Sevilleja de la Jara

Huyendo los mozárabes andaluces de la persecución de los almorávides, un grupo de aquéllos, al frente del cual venía Clemente, obispo electo de Sevilla, llegaron la segunda mitad del siglo XII a Talavera y desde allí marcharon a un lugar de La Jara donde levantaron sus viviendas, originando así el nuevo lugar de Sevilleja, en recuerdo a su abandonada ciudad. 

El barrio del Torilejo fue el primer asentamiento, siendo las principales actividades el colmeneo y la cría de ganado vacuno.

Ya en el siglo XIV se citan en el Libro de la Montería de Alfonso XI parajes donde se da la caza mayor -osos y jabalíes entre otros- dentro del término municipal. Aparte de la caza, el corte de leña, el carboneo y las colmenas son las principales explotaciones que se realizan en estas tierras. Durante estos años Sevilleja y sus alquerías pertenecen a la jurisdicción deTalavera que a su vez pertenece al señorío de los arzobispos de Toledo. Su situación fronteriza con otros señoríos hace que existan frecuentes ataques e invasiones de estos.

La orden militar de Alcántara se había apoderado de algunos pueblos, propiedad de los arzobispos de Toledo en la jurisdicción de Talavera y su Tierra, como natural consecuencia de las luchas civiles castellanas; por eso en 1455, se da poder por el arzobispo de Toledo, don Alonso Carrillo, para que se recuperen esos pueblos, entre ellos Sevilleja, Gargantilla, Río Frío y Cardobilla.

A finales del siglo XVI Sevilleja y sus pueblos dependientes suman unas 100 familias, con 300 habitantes. La caza y la ganadería siguen siendo su principal fuente de sustento. En esta época es probable que se construyera la actual Iglesia de Sevilleja. Durante el siglo XVII aumenta la población, acercándose a los 550 habitantes.

Desde su fundación hasta la segunda mitad del siglo XVIII es la capital administrativa de un gran municipio que ocupaba gran parte de la comarca de la Jara, incluyendo los actuales municipios de La Nava del Ricomalillo, Robledo del Mazo y Anchuras de los Montes (Ciudad Real). Durante este siglo se produce un fuerte proceso de colonización interior, lo que hace aparecer nuevas alquerías y que se segreguen del término municipal las ya mencionadas. 

A finales de este siglo la población del término supera los 1600 habitantes. Las actividades económicas siguen siendo las tradicionales caza, colmeneo, ganadería y una agricultura muy laboriosa, debido a la escasa fertilidad de la tierra. Abundan los molinos harineros, sobre todo en río Frío y se explotan varias minas de diversos metales dentro de su territorio. Ya en estos años ya se menciona la Ermita del Santísimo Cristo Arrodillado o Nazareno.

El siglo XIX comienza con la Guerra de la Independencia, siendo esta zona saqueada varias veces por el ejército francés. Después, las Guerras Carlistas también hacen mella en esta zona, siendo refugio y zona de abastecimiento de varias partidas carlistas y liberales. La población sigue aumentando hasta llegar a los 2000 habitantes, aunque a finales de siglo hay una espectacular caída que deja la población alrededor de los 1200 habitantes. La agricultura y la ganadería, junto a la caza, siguen siendo las principales fuentes de subsistencia. Queda en funcionamiento alguno de los molinos harineros y los caminos están prácticamente abandonados e intransitables. Durante estos años la difícil situación que se estaba produciendo en Portugal hace que algunos portugueses se asienten en Sevilleja y sus alrededores. En 1846 se crea la primera Comisión de Instrucción Pública en Sevilleja que hace aumentar de manera notable el número de personas que aprenden a leer y escribir.

Durante el siglo XX se produjo un importante aumento de la población, que baja de nuevo hacia 1940 por la Guerra Civil, que tuvo uno de sus frentes en esta comarca. En 1950 se alcanzan los 3374 habitantes; a partir de aquí se produce un importante proceso migratorio hacia las grandes ciudades, haciendo que hacia finales de este siglo la población ronde los 1100 habitantes. 

Fuente: http://sevilleja.webcindario.com/pg_historia.html

El Octógono Radiante de la Iglesia de San Miguel de Toledo

¿Fue un Cáliz o La joya de Lucifer?.

La pila bautismal de los templarios en una iglesia de Toledo.

Pocos misterios del pasado atraen tanto la atención del curioso o del tan mal mirado en algunas ocasiones, cazatesoros. Sin duda se trata del Grial, un codiciado cáliz de un origen incierto y aún envuelto en sombras.

Como no podía ser menos, existe una iglesia en el enigmático Toledo que posee en su interior una pila bautismal que perteneció a los templarios y que adopta la forma de un cáliz de piedra negra, apoyado en una base de pizarra negra en forma de octógono.

"... y el templo del Grial simulaba la forma radiante del octógono". 

Así describía el templo que guardaba en su interior el Grial un trovador templario llamado Wolfram Von Eschenhach <Cuyo relato recogió Epifanio Alcañiz en un reportaje que publico titulado: "El octógono radiante"> .

La iglesia toledana que guarda esta curiosa pila bautismal se llama: San Miguel el alto, próxima al Alcázar, y hoy convertida en otro patrimonio perdido, con lo cual solo se puede visitar en algunas ocasiones y bajo visita guiada.

Ante la imposibilidad de poder observar por dentro esta iglesia en una de las visitas que realice a Toledo, encontré esta fotografía de la pila bautismal que muestro arriba. Posee una inscripción cabalística alrededor del borde con la cruz del temple haciendo de separador de las frases o nombres que lo componen.

Lo cual me hace recordar una leyenda que dice que fueron nueve los guardianes que protegían "la piedra de orión", y que eran los que permitían que saliera en ciertas ocasiones, ya que solo ellos la podían contemplar, al tratarse de espíritus puros y los que poseían su conocimiento sagrado.

Cuenta la tradición que su forma real era la de una especie de esmeralda similar a la de un cuenco, con lo que no era difícil camuflarla en forma de copa, ya fuera cubierta de metal o piedra para ocultar su verdadera identidad y que se tratara de un oráculo que poseía gran información, e incluso que podría haberse tratado de aquella legendaria esmeralda verde o corona que Lucifer perdió en la caída y expulsión del paraíso en la batalla que se libro el cielo: La batalla de Orión.

Como una de aquellas dos esmeraldas llamadas ergomenon y que eran de dos tipos: la de forma de pirámide con base cuadrada (Colectiva) y la octagonal (individual).

Octogonal... ¿ Curiosa verdad la similitud entre aquel templo que protegía o guardaba el Grial en forma de octógono y esa base de pizarra negra de la pila bautismal de los templarios en la iglesia de San Miguel el alto en Toledo?.

Fuente: http://elarcanodeaciron.blogspot.com.es/2012/12/la-leyenda-oculta-del-grial.html

lunes, 4 de agosto de 2014

Si eres buen poeta, serás mal estratega

Aquí os dejo este post de Ina, una pequeña lección que nos enseña que es difícil hacer dos cosas bien a la vez: o se escriben buenos versos, o se sabe gobernar.

Al-Mutamid Ibn Abbad (1039-1095) fue el último rey de Sevilla. Fue un rey hábil, ejemplo de que ya había maquiavélicos antes de Maquiavelo, al que le tocó gobernar sobre un reino débil, situado entre dos vecinos demasiado poderosos: el Reino de Castilla y los almorávides. Más que por su infortunado reinado, hoy lo recordamos por sus poemas: Al-Mutamid fue uno de los mejores poetas hispano-musulmanes. De hecho, fue mejor poeta que rey.

Te escribo consciente de que estás lejos de mí,
y en mi corazón, la congoja de la tristeza;
no escriben los cálamos sino mis lágrimas
que trazan un escrito de amor sobre la página de la mejilla;
si no lo impidiera la gloria, te visitaría apasionado
y a escondidas, como visita el rocío los pétalos de la rosa;
te besaría los labios rojos bajo el velo
y te abrazaría del cinturón al collar.
¡Ausente de mi lado, estás junto a mí!
Si de mis ojos estás ausente, no de mi corazón.
¡Cumple la promesa que nos hicimos, pues yo,
tú lo sabes, cumplo mi parte!

(traducción de María Jesús Rubiera Mata)

Cuando subió al trono en 1068, al-Mutamid se encontró con un reino próspero, que era además uno de los más poderosos de Al-Andalus, aunque no tan poderoso que pudiera enfrentarse a Castilla.

Aunque lo suyo fuera más el vino y las mujeres (o sea, como Julio Iglesias; esta nota es de JdJ) que el guerrear, al-Mutamid no pudo sustraerse a ese gran deporte de los reyes de taifas: conspirar y tocarle las narices a los vecinos. En 1070, Sevilla conquistó Córdoba y eso le abrió el apetito a al-Mutamid, a quien empezó a apetecer tener un pisito en Torrevieja y practicar el esquí en Sierra Nevada, es decir, expandirse hacia el este. Allí le salió al paso Alfonso VI de Castilla, que ayudó al rey de Toledo al-Mamun a ocupar Córdoba. Alfonso VI entendía que Sevilla podía ser un rival mucho más peligroso que el débil y mediatizado Toledo. Al-Mamun no vivió lo suficiente como para gozar por mucho tiempo de su triunfo. Murió envenenado y en 1076 al-Mutamid recuperó Córdoba y poco después conquistó la cuenca alta del Guadiana y Murcia. Había logrado su objetivo del pisito en Torrevieja. En cambio lo de hacer esquí en Sierra Nevada se le resistiría. El rey taifa de Granada, Abd-Allah, resultó igual de correoso que al-Mutamid y la partida entre ambos terminó en tablas.

En 1085, Alfonso VI de Castilla conquistó Toledo y eso cambió muchas cosas. Una cosa era que les matonease regularmente y les exigiese el pago de tributo (las parias). Otra cosa era que les conquistase y les privase de harenes, palacios y poder. Los reyes de taifas estaban demasiado desunidos y recelaban demasiado los unos de los otros como para presentar un frente unido frente a Castilla. Por otra parte, militarmente las tornas habían cambiado y los ejércitos andalusíes no eran rival para la caballería pesada cristiana.

Fue entonces que a al-Mutamid y a Abd-Allah se les ocurrió llamar al primo de Zumosol. Inteligentes como eran, olvidaron la máxima histórica de que nadie saca a otro las castañas del fuego a cambio de nada. En este caso el primo de Zumosol eran los almorávides, un grupo de bereberes fanatizados que en medio siglo habían conseguido formar un imperio que abarcaba Marruecos, el oeste de Argelia y buena parte de Mauritania. He leído en algún sitio que al-Mutamid más que llamar a los almorávides quería jugar con la amenaza de que los podía llamar para achantar a Alfonso VI. Es posible, pero me parece más probable que el maquiavélico al-Mutamid pensase que, una vez en la Península, no le costaría trabajo manipular a esos camelleros norteafricanos incultos. Desde la sofisticada al-Andalus resultaba fácil menospreciar a los vecinos del sur.

Los almorávides desembarcaron en Algeciras en el verano de 1086. En octubre del mismo año, los almorávides y sus aliados andalusíes derrotaron a los cristianos en la batalla de Sagrajas/Zalaca, en el reino de taifa de Badajoz. En esa batalla los andalusíes pusieron la carne de cañón (de lanza en este caso): la infantería, que aguantó malamente, o más bien no aguantó el absoluto, la acometida de los caballeros pesados cristianos. La victoria la pusieron los almorávides, cuyos jinetes ligeros, más maniobreros que los cristianos, envolvieron por las alas a éstos y los deshicieron.

Lo interesante es que los almorávides no aprovecharon la victoria. En lugar de adentrarse territorio cristiano, volvieron grupas y regresaron a África, donde había estallado una rebelión en sus dominios. Así pues, la jugada les había salido redonda a los reyes de taifas: le habían dado un revolcón a Alfonso VI, que en lo sucesivo se andaría con un poco más de tiento en sus tratos con al-Andalus. Y todo a cambio de unos cuantos muertos.

En todo caso Sagrajas/Zalaca no pasó de ser un revolcón humillante, pero revolcón al fin y al cabo, para Alfonso VI. Enseguida volvió a enredar en los asuntos de al-Andalus, en esta ocasión en Murcia, donde se había desatado la rebelión de ibn-Rasif a la que Alfonso VI miraba con simpatía y apoyaba bajo cuerda. Al-Mutamid cayó en el viejo error de pensar que lo que funcionó bien una vez tiene que funcionar bien una segunda, y llamó a los almorávides en 1088.

El objetivo en esta ocasión era que le ayudasen a tomar la importante fortaleza de Aledo, equidistante entre Murcia y Lorca. Esta vez las cosas se torcieron: una cosa eran las batallas en campo abierto, donde la caballería ligera almorávide era temible; otra cosa era un asedio, que requiere paciencia y conocimientos de ingeniería. El asedio duró muchos meses y fue infructuoso. Los almorávides lo abandonaron y regresaron a África con amargura. Habían fracasado y las primeras semillas de la disensión con los reyes de taifas habían aparecido.

Podemos pensar que en su primer desembarco en España los almorávides habían ido de pardillos porque no conocían bien la situación local. Ahora la conocían lo suficientemente bien como para entender que al-Andalus era una fruta madura y apetitosa. Era una tierra rica gobernada por unos reyezuelos y unas élites a las que les preocupaban más el vino y las mujeres que el Islam. Hartos de esas élites corruptas, una parte del pueblo de a pie, así como los juristas, simpatizaban con los puritanos almorávides. Para terminar de completar el panorama, los reinos de taifas eran débiles en lo militar y lo político.

En junio de 1090, los almorávides volvieron, pero esta vez ya no iban a ser las marionetas de nadie. En septiembre tomaron Granada. Una prueba de cómo habían menospreciado los reyes de taifas a los almorávides fue que al-Mutamid fue a felicitar al caudillo almorávide Yusuf ibn Tašufin por la conquista y a sugerirle de paso que le entregase la ciudad a cambio de Algeciras, que los almorávides tenían ocupada desde 1085. Ibn-Tašufin debió de ponerle los puntos sobre las íes, porque tras esa entrevista al-Mutamid le dijo al rey de Badajoz: «Ponte a salvo, porque ya has visto lo que le ha ocurrido al señor de Granada y lo que mañana me ocurrirá a mí». Probablemente fue entonces cuando por primera vez en su vida entendió que él y los demás reyes de taifas navegaban en el mismo barco y que eran más los intereses que les unían que los que les separaban. Pero ya era demasiado tarde.

Al-Mutamid e Ibn Al-Aftas de Badajoz pudieron ayuda a Alfonso VI. Los almorávides no necesitaban mejor excusa moral que ésa para declararles la guerra. Aunque según estaban las cosas, les hubiesen acabado declarando la guerra con excusa o sin excusa. En marzo de 1091, los almorávides conquistaron Córdoba, cuyo gobernador, al-Mamun, uno de los hijos de al-Mutamid, acabó con la cabeza puesta en una pica. Sevilla fue asediada y cayó en septiembre el mismo año. Tras eso, para al-Mutamid, vinieron el exilio entre camelleros norteafricanos, la pobreza y la muerte.

Al-Mutamid se convertiría para los últimos andalusíes en el símbolo de la suerte que les esperaba. Cuando en el siglo XIV, los granadinos se preguntaban si debían recurrir a los meriníes norteafricanos para que les ayudasen frente a los cristianos, el recuerdo de al-Mutamid estaba en la mente de todos. Y en una crónica de ese período, cuando se relatan los acontecimientos de la época de al-Mutamid, se pone en sus labios cuál era la alternativa en el futuro para los andalusíes: terminar o de porqueros en Castilla o de camelleros en África.

Fuente: http://historiasdehispania.blogspot.com.es/2007/01/si-eres-buen-poeta-sers-mal-estratega.html

Antiguo Barrio Judio de Hamanzeite ,Toledo



Paseo del Tránsito

Situado entre la calle del Horno (hoy San Juan de Dios), plaza del Conde, la cuesta de los Alamillos y el muro suroeste de la judería,

El barrio de Hamanzeite contaba con casas de mayor porte que las del barrio próximo de Montichel o de la Assuica en las proximidades de la sinagoga del Tránsito.

Fuente: http://www.toledosefarad.org/JUDERIA/juderia.php

Castillo de Mascaraque, Toledo

Resultado de imagen de Castillo de MascaraqueEl castillo de Mascaraque es una construcción del siglo XIV de origen islámico, próximo al templo parroquial deMascaraque.

Consta de una torre mayor, Torre del homenaje en el ángulo noroeste, donde se hallan tallados tres sellos de Salomón, parte del lienzo norte, un cuerpo cuadrangular hasta media altura, tres cubos o torres redondas en las esquinas.

El aparejo está realizado en mampostería y sillares en las esquinas. El ingreso se hallaba en el lienzo sur. Durante los siglos XV y XVI fue reconstruido y mejorado.

Propiedad de la familia Padilla, de ahí que fuese denominado Casa Fuerte de los Padillas y posteriormente de los Duques de Abrantes, sucediéndoles el Marqués de Navamorcuende.

El nacimiento del castillo

La edificación del Castillo la comenzó Sancho de Padilla hacia la mitad del siglo XV sobre una casa o torre morisca que poseía en el pueblo.

Sancho de Padilla, casado con Marina de Sandoval, hija de Pedro Coello de Portugal señor de Montalvo, murió el 23 de agosto de 1463. Pertenecía a un ilustre linaje castellano que había dado y seguiría dando importantes personajes a la historia. Él mismo, era hijo de un Pedro López de Padilla, Señor de Coruña del Conde, tío de otro Pedro López de Padilla, señor de Catalañazor y Adelantado de Castilla y hermano del gran Garci López de Padillas, Clavero y luego Gran Maestre de la Orden de Calatrava.

Resultado de imagen de Castillo de MascaraqueA la muerte de Sancho de Padilla continuaron las obras sus hijos Pero López de Padilla (más adelante corregidor deToledo), Diego López Padilla (luego Mariscal) y Gutierre López de Padilla (más tarde Comendador Mayor de Calatrava). En el año 1464, la torre del homenaje del Castillo “estaba fuera de tierra labrada hasta dos lanzas de armas en alto”. El 16 de abril de 1464, ordenó el Rey Enrique IV “el impotente” el derribo del Castillo. No se le hizo caso.

En el año 1477 el Castillo debía estar casi terminado, aunque se seguía construyendo. Por denuncia de la Priora y monjas del Monasterio de Santo Domingo el Real de Toledo, que tenían posesiones en Mascaraque, los Reyes Católicos enviaron al licenciado Diego de Proaño que lo encontró “casa grande y fortaleza defendedera” y ordenaron por medio del Corregidor de Toledo, Gómez Manrique, para que cerraran las troneras y saeteras, se allanase la cava o barbacana, derriben las almenas “que en ella hai” (20 de febrero de 1477).

La orden iba dirigida al Clavero de Calatrava, Garci López de Padilla y a sus sobrinos, hijos de Sancho de Padilla. Tampoco se hizo caso, por lo que los Reyes Católicos reiteraron la orden al Corregidor de Toledo Gómez Manrique para que la cumpliera el 26 de febrero de 1477, aunque las obras continuaron.

Hay que señalar que los Reyes Católicos indicaban la posibilidad de sobreseer el derribo si se hacían reformas, en atención a los servicios del Clavero de Calatrava, más adelante último Gran Maestre de la Orden, antes de pasar todas las órdenes militares a dominio de los Reyes Católicos.

Sin embargo, el sábado 24 de abril de 1479, dos años después, el Notario de Toledo, Alfonso Diez de Fuensalida, requiere en la puerta del Castillo al Clavero de Calatrava, en presencia de los hijos de Sancho de Padilla, el alcayde del Castillo Juan del Valle y de los Maestros que labraban el Castillo, Cristóbal y Antón Martínez, vecinos de Ajofrín (parece ser que este último también trabajó en las obras de la Catedral de Toledo) para que derriben las obras realizadas después de la Provisión Real.

El alcayde negó que se hubiese hecho obra alguna. Después el Notario “lanzó tres piedras sobre la casa y lo pidió por testimonio”. El Clavero de Calatrava, Garci López de Padilla se limitó a contestar el 8 de mayo de 1479 que su hermano había tenido licencia para fundar y encimar la torre y que no era fortaleza, sino casa y sobreseía la orden hasta que la vieran los Reyes Católicos.

A finales del siglo XV y principios del XVI, Pedro López de Padilla, hijo de Sancho de Padilla, habitó el Castillo por temporadas, ya que sus casas principales las tenía en Toledo, ciudad de la que fue Corregidor. Casas que fueron derribadas y el solar cubierto de sal por orden de Carlos I en tiempos de su hijo, el jefe comunero y donde ahora esta la Plaza de Juan de Padilla.

Pedro también estableció en 1514 y por merced de la Reina Doña Juana, Mayorazgo, que recogía sus bienes, entre los que se encontraban “la casa y fortaleza del lugar de Mascaraque con su vasallaje y rentas y tributos y derechos”, las casas principales y otros dos pares de casas en la ciudad de Toledo, la mitad del lugar de Novés con su casa, vasallaje y rentas, más casas y dehesas y olivares en distintos lugares en Toledo, Úbeda, Ciudad Real, etc.

Dicho Mayorazgo lo instituyó a favor de su hijo mayor Juan de Padilla y descendientes y en su defecto en su segundo hijo Gutierre López de Padilla, que lo heredó, pues el único hijo de Juan de Padilla murió niño.

Asimismo se alojaría por temporadas en el Castillo Juan de Padilla y su esposa María de Pacheco, la llamada “Leona de Castilla”.

En el año 1575 habitaba el Castillo Antonio de Padilla, descendiente de las dos ramas principales de la familia Padilla, la de Castilla la Vieja y la Toledana, por el matrimonio de María de Padilla o Bobadilla, rama de Burgos y Gutierre López de Padilla, rama de Toledo, y que reunió todos los patrimonios que comprendían, castillos, tierras, casas, etc.

Una descendiente de éstos, Mariana de Padilla, casó con Álvaro de Sande, I Marqués de Valdefuentes (nieto de Álvaro de Sande, I Marqués de la Piovera2 ) y la hija de ambos, Ana de Sande, casó con Alfonso de Alencastre, sobrino de Felipe IV, aportando un enorme patrimonio, entre el que se encontraba el Castillo. Alfonso de Alencastre y su esposa Ana de Sande, fueron nombrados en 1642 Duques de Abrantes.

Historia más reciente

El Castillo pasó después, en el siglo XVII, a dominio de dichos Duques. Pero quedó abandonado, situación que se prolongó en los siglos siguientes.

En el siglo XIX y durante la Guerra de la Independencia se utilizó como cementerio, lo que se corrobora en las restauración de 1980 que se encontraron varias tumbas, y en la Primera Guerra Carlista fue utilizado por las Milicias del pueblo de Mascaraque.

De los Duques de Abrantes pasó a los Marqueses de Navamorcuende, después a la familia Partearroyo de Orgaz y posteriormente a los propietarios actuales, José Manuel Sierra Frade, que lo han restaurado con mano de obra procedente del propio pueblo y siendo el maestro albañil Luis García Manzano. El restaurador y propietario actual del Castillo ha venido ejerciendo un mecenazgo sobre el pueblo de Mascaraque que se prolonga por más de veinticinco años, a través de diferentes patrocinios, ofertas de trabajo a hijos del pueblo en sus empresas y rescatando de los fondos bibliográficos una gran parte de la historia de esta Villa de Mascaraque.

Fuwnte: Wikipedia

domingo, 3 de agosto de 2014

Presa romana de Castillo de Bayuela.

Al sur del término municipal de Castillo de Bayuela, concretamente a 2 kilometros del núcleo urbano, se encuentra el yacimiento romano de Los Linares donde se distinguen los restos de una presa romana de embalse para el regadío.

Esta presa, de la que tan sólo se conservan 15 de los 30 metros de las tongadas inferiores que debió tener en sus orígenes, captaba sus aguas del estrecho arroyo de Guadamora , afluente del río Alberche.

La presa contaba en su margen derecha conun canal de derivación a lo largo de 700 metros que conduciría a los campos de riego.


Para su construcción se aprovechó la estrechez del arroyo para formar un pequeño valle. Se trata de una presa de gravedad construida con un muro de hormigón (opus caementicium ) con contrafuertes aguas abajo y, posiblemente, con un espaldón de tierras, presentando una planta recta, una sección trapezoidal y una pantalla plana. Los desagües o aliviaderos serían profundos.


A nuestro juicio se trataría de una presa para el abastecimiento y riego datable entre los siglos II y III que muy probablemente estaría en función de satisfacer las necesidades de agua de la Villa del Debate, yacimiento arqueológico muy próximo a la construcción hidráulica, concretamente en la margen derecha del arroyo, donde se aprecian sillares de granito, tégulas o restos de cerámica de diverso tipo. Igualmente, se han encontrado restos de ocupación romana en el lugar conocido como El Romo, situado al oeste de la presa, donde se han documentado restos de cerámica y de tejas.

La población romana de esta región viviría a merced de la fertilidad queproporcionaban estas tierras, siendo todavía pobladas en época medieval. 

Como dato a tener en consideración, aún en la actualidad la margen izquierda está dedicada alcultivo de la vid y de árboles frutales dotados de pequeñas acequias de riego

Autor:  Miguel Ángel Novillo López
Fuente: http://www.academia.edu/2032903/Presas_romanas_de_regadio_en_la_provincia_de_Toledo

Reserva Natural. Lagunas. Villafranca de los Caballeros


Resultado de imagen de Lagunas Villafranca de los Caballero



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