miércoles, 26 de marzo de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
Historia de Santa Cruz de la Zarza
Santa Cruz de la Zarza, municipio de la provincia de Toledo (Castilla-La Mancha, España) situado al noreste de la denominada Mesa de Ocaña y al sur del río Tajo. En época romana recibe el nombre deBelcinia o Velsinia y en época de los godos Castelforte de Valcominoso.1
Los restos más antiguos de este municipio se remontan a la segunda Edad del Hierro, concretamente a la necrópolis de Las Esperillas. Perteneció a la encomienda de la Orden de Santiago. En su casco urbano hay un gran número de casas-palacio con profusión de escudos señoriales.
Alejandro III concedió a Santa Cruz de la Zarza una encomienda.
Santa Cruz de la Zarza fue desde la antigüedad un importante centro de comunicaciones y lugar defendido ya en época romana y también en la visigoda y árabe, dada su posición dominante. Santa Cruz fue cedida a la Orden de Santiago antes de 1175, estableciéndose allí, después de la confirmación del papa Alejandro III en esta fecha, una encomienda.
En 1253, el maestre de la Orden de Santiago don Pelayo Pérez Correa le concedió fuero.3
Prehistoria
Santa Cruz de la Zarza pudo estar situada en el paraje llamado de Las Esperillas, donde desde 1984 se están realizando excavaciones, existiendo en ella una necrópolis. Se trata de una necrópolis prerromana que tiene una perduración temporal en el uso de más de 600 años. A la luz de los materiales encontrados en ella, cerámicas hechas a mano y ajuares metálicos, una primera fase se data a finales del siglo VII a. C. y siglo VI a. C.
En una segunda etapa, los vasos realizados a mano que continúan perfectamente la tradición cerámica anterior, aparecerán en tumbas con vasos fabricados a trono, este momento ha sido datado en sus inicios en otros yacimientos de la zona, hacia comienzo del siglo VI a. C.
Posteriormente los perfiles de tipo ibérico con piezas y fragmentos de cerámica ática que no sólo indican los influjos mediterráneos sino que, por el tipo de fíbulas anulares halladas y otros ajuares asociados a ellas, indicaban un momento posterior que abarca del siglo IV a. C. al siglo II a. C.
En una segunda etapa, los vasos realizados a mano que continúan perfectamente la tradición cerámica anterior, aparecerán en tumbas con vasos fabricados a trono, este momento ha sido datado en sus inicios en otros yacimientos de la zona, hacia comienzo del siglo VI a. C.
Posteriormente los perfiles de tipo ibérico con piezas y fragmentos de cerámica ática que no sólo indican los influjos mediterráneos sino que, por el tipo de fíbulas anulares halladas y otros ajuares asociados a ellas, indicaban un momento posterior que abarca del siglo IV a. C. al siglo II a. C.
En una última fase la aparición de dos inhumados en un templete en forma de H nos llevan a datar estos últimos enterramientos ya en época romana.4 5
Época romana[editar]
Dentro de su término municipal estuvo enclavado el Vicus Cuminarius o Vicus Cuminario que era la novena mansión del itinerario romano de Mérida a Zaragoza, como afirman autores como Juan Agustín Ceán Bermúdez, Ambrosio de Morales, José Andrés Cornidey otros.6 Pascual Madoz también hace referencia en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar a la existencia de dicha mansión en Santa Cruz de la Zarza.1
En época romana recibe el nombre de Belcinia o Velsinia y en época de los godos Castelforte de Valcominoso.
La Cruz de Santiago, emblema de la Orden de Santiago.
Aunque los parajes sobre los que se asienta el actual municipio han sido poblados desde la prehistoria, como prueba el importante yacimiento arqueológico de Las Esperillas. El origen de su nombre, su fundación y el núcleo inicial de Santa Cruz puede deberse a la Orden de Santiago.
Según José López Agurleta, el primer maestre de dicha Orden, Pedro Fernández de Fuentencalada, "pretendía ser caballero eterno de la Celestial Milicia, por ello recibió la cruz de su espada y sus trabajos para trepar desde la corriente de las aguas a la cumbre.
Según José López Agurleta, el primer maestre de dicha Orden, Pedro Fernández de Fuentencalada, "pretendía ser caballero eterno de la Celestial Milicia, por ello recibió la cruz de su espada y sus trabajos para trepar desde la corriente de las aguas a la cumbre.
Trepó, en fin, desde el Tajo a lo más alto, entre Aurelia y Alharilla y colocó allí su estandarte de la Santa Cruz". Al fundar un pueblo, la Orden disfrutaba de algunos privilegios comomonopolios señoriales, hornos, carnicerías y mercados, entre otros. Por ello, al obtener Santa Cruz dichos privilegios en detrimento de las aldeas y poblados circundantes ya existentes, todos ellos fueron anexionados al pueblo fundado por la Orden.
Santa Cruz fue cedida a la Orden de Santiago antes de 1175, estableciéndose allí, después de la confirmación del papa Alejandro III en esta fecha, una encomienda. Se menciona a Santa Cruz de la Zarza de nuevo en 1241, con motivo del deslinde habido entre las tierras del arzobispo de Toledo y las de la Orden de Santiago.
Luis Andújar Ortega en su libro "Belmonte, cuna de Fray Luis de León. Su Colegiata", afirma que:2
Las primeras noticias escritas que se tienen de Belmonte es una Bula del papaHonorio III que dirige a Don García, tercer Obispo de Cuenca: Dada en Siene el noveno día de las Kalendas de Septiembre del octavo año de Nuestro Pontificado (el 24 de agosto de 1233).
Honorio III en la citada bula, nombra comisionados para marcar los límites de la Diócesis de Belmonte entre el Prior de la Orden de Santiago de Uclés y el Obispo de Cuenca San Julián, sobre la jurisdicción de Santa Cruz de la Zarza y Belmonte: ..."Para que con Nuestra Autoridad hagáis ese arreglo. ..en los poblados de Santa Cruz, Bellomonte y algunos otros....
El 3 de marzo de 1241 se delimitan los territorios y villas de la Orden de Santiago:..." expresándose por propios de la Orden, las villas y aldeas de Monreal, Dos Barrios, Mora, Yegros, Escorchón, Alión, Velmonte, Almaguer, Almoradiel, Montealegre y Santa Cruz...".
En 1242 su creciente importancia la hace, bajo el maestrazgo de Rodrigo Íñiguez, cabeza de la encomienda de su nombre. En 1253 el gran maestre de la Orden, Pelayo Pérez Correa, concede fuero a Santa Cruz y le concede las aldeas cercanas del Castillejo de Alboer,Villaverde, Villarejo Seco, Testillos y el Villar del Sauco con todos los terrenos que les pertenecían, así como un mercado semanal, tal como se menciona en el "Libro de Privilegios" otorgado por Felipe II en 1562, en el que se confirman todos los fueros anteriormente concedidos por los monarcas y maestres de la Orden de Santiago.
Los primeros habitantes de Santa Cruz como encomienda de la Orden de Santiago fueron gentes que tomaron parte en la Reconquistade la ribera del Tajo, entre ellos moriscos que posiblemente serían los encargados de realizar las obras de la nueva villa y los vecinos de las aldeas cercanas, que encontraron grandes ventajas bajo la protección de la Orden.7
Edad Media[editar]
En la época de la Reconquista, Santa Cruz adquirió protagonismo por su posición en la línea defensiva del Tajo. Testimonio de dichas luchas entre moros y cristianos son las ruinas del Castillo de Alboer. Finalmente, en 1085 el Rey Alfonso VI consiguió cruzar el Tajo, conquistando Toledo y devolviendo la fe cristiana a la zona.
A partir de 1170, la Orden de Santiago comenzó a construir iglesias en la zona. En torno a esa época fue edificada la iglesia de Santiago Apóstol, que tiene rasgos propios de una fortaleza; las murallas de la villa, entre las piedras que formaron la muralla que rodeaba la iglesia de Santiago se descubrió una piedra con forma de flor con claro estilo visigótico; y el palacio de la Encomienda, cuyo primer comendador del que se tiene noticia es Gonzalo Díaz, que ya lo era en 1246.
En dicho palacio se alojaría el rey Sancho IV los días 16 y 17 de enero del año 1293. También hicieron una conducción de aguas fabricada en ladrillo, conocida como "Los Caños", y que no ha perdido su importancia.7
En dicho palacio se alojaría el rey Sancho IV los días 16 y 17 de enero del año 1293. También hicieron una conducción de aguas fabricada en ladrillo, conocida como "Los Caños", y que no ha perdido su importancia.7
A principios del siglo XVI al nombre de Santa Cruz se le agrega "de la Zarza", cuando dicha villa pasó a depender de la de Santa Cruz. Aunque existen otras hipótesis al respecto.
Siglo XVII
En 1609, 26 familias de moriscos asentadas en el municipio, compuestas por 120 miembros en total, tuvieron que abandonar el país tras el decreto de expulsión firmado por Felipe III.8 El 13 de septiembre de 1626 el ayuntamiento prohibió la entrada a cualquier persona en el pueblo sin las debidas medidas y para ello ordenó "guardar las puertas acostumbradas" poniendo en cada una a dos hombres.
Este hecho estuvo motivado en como medida de prevención a una epidemia de peste que asolaba sobre todo a Extremadura.
La cuarentenase solía guardar junto a la ermita de la Virgen de la Paz, a unos 3 kilómetros del núcleo urbano de la villa. De las puertas de la muralla de Santa Cruz de la Zarza, sólo se conserva el Arco de la Villa.
Este hecho estuvo motivado en como medida de prevención a una epidemia de peste que asolaba sobre todo a Extremadura.
La cuarentenase solía guardar junto a la ermita de la Virgen de la Paz, a unos 3 kilómetros del núcleo urbano de la villa. De las puertas de la muralla de Santa Cruz de la Zarza, sólo se conserva el Arco de la Villa.
En la segunda mitad de este mismo siglo XVII se realizaron las obras para agrandar la plaza de la villa, por ser el tamaño de ésta insuficiente para una población de más de 1.600 vecinos, sobre todo en los días de fiesta y mercados. Para ello fue necesario derribar algunas casas.
En 1678 se produce la fundación del Convento de los Trinitarios por Pascual Sánchez en un edificio pequeño e insuficiente, por lo que hacia 1680 lo permutaron por unos terrenos junto a la plaza y allí edificaron uno nuevo, conservándose hasta el día de hoy, aunque en estado ruinoso.
Se reunieron en el Ayuntamiento de la Villa los alcaldes y regidores y los frailes de la Orden de la Santísima Trinidad Descalza de Redención de los Cautivo con objeto de la construcción de un convento en Santa Cruz de la Zarza.
En esta reunión se dijo que Jerónimo Giménez de Timonel, capellán de las Religiosas Bernardas del Sacramento de la Corte tenía fabricado uno en esta Villa con todo lo necesario, coro, celdas, capilla, etc. El cual otorgó escritura de donación a favor de los Descalzos de la Santísima Trinidad y Redención de Cautivos.7
Se reunieron en el Ayuntamiento de la Villa los alcaldes y regidores y los frailes de la Orden de la Santísima Trinidad Descalza de Redención de los Cautivo con objeto de la construcción de un convento en Santa Cruz de la Zarza.
En esta reunión se dijo que Jerónimo Giménez de Timonel, capellán de las Religiosas Bernardas del Sacramento de la Corte tenía fabricado uno en esta Villa con todo lo necesario, coro, celdas, capilla, etc. El cual otorgó escritura de donación a favor de los Descalzos de la Santísima Trinidad y Redención de Cautivos.7
Siglo XVIII
En 1713, los dominicos otorgaron estatutos a la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, a la postre patrona del pueblo.
Santa Cruz de la Zarza sufrió la guerra de Sucesión con las consiguientes entradas y salidas de las tropas reales y del pretendiente al trono, con sus desmanes. En el año 1716 los habitantes de la villa tuvieron que soportar los gastos ocasionados por un regimiento y 2 compañías de las guardias reales que se acuartelaron allí. Para aliviar todas estas penalidades, el rey Felipe V eximió a los habitantes de la villa de ciertos pagos.
La Virgen del Rosario tuvo que ser entronizada como patrona del pueblo en el primer cuarto de este siglo, por lo tanto casi trescientos años lleva siendo la patrona del pueblo.
En 1730, se funda la Esclavitud de Nuestro Padre Jesús y en 1741 se celebra el séptimo y último Sínodo diocesano de la Orden de Santiago en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, organizado por el prior santacrucero Diego Sánchez Carralero.9
A mediados de dicho siglo, el ayuntamiento publica unas ordenanzas para "el buen gobierno de la villa" con 23 órdenes, desde lo concerniente a higiene y de forma especial lo tocante a la fuente pública de "Los Caños", sobre la que dio las normas precisas para la utilización de sus tres pilares; hasta la obligación de enseñar y cuidar de los niños, poniendo considerables multas a quienes no las cumplieran.7
Siglo XIX
En el siglo XIX, el municipio de Santa Cruz de la Zarza también estuvo implicado en laGuerra de la Independencia y resultó muy dañada por los dos bandos en contienda, especialmente en 1809 cuando tuvieron lugar las batallas de Uclés10 y de Tarancón, sufriendo considerables destrozos, llegando a encerrar en su iglesia de Santiago a los presos de dicha batalla.
En el mes de noviembre de ese mismo año, las tropas de los generales Aréizaga y Venegasestaban acampadas en Santa Cruz de la Zarza, pues su situación geográfica y altura la hacía un lugar estratégico que dominaba el río Tajo.
Se tiene constancia de ello por un despacho de uno de los general del día 15 de noviembre en el que decía que "conviene que nuestro ataque sea decidido... pues no hay duda que trataban de vencerlo en Santa Cruz de la Zarza cogiéndolo de frente y espalda".
Se tiene constancia de ello por un despacho de uno de los general del día 15 de noviembre en el que decía que "conviene que nuestro ataque sea decidido... pues no hay duda que trataban de vencerlo en Santa Cruz de la Zarza cogiéndolo de frente y espalda".
El ataque debía verificarse el 19 de noviembre estando acuarteladas en el municipio las divisiones 1ª y 4ª, que luego serían derrotadas en la batalla de Ocaña11 por las tropasfrancesas al mando del mariscal Soult.
La idea de Aréizaga era lanzar una ofensiva a través de Arganda del Rey y sorprender de este modo al ejército francés pero las inclemencias meteorológicas malograron las ideas de Aréizaga ya que una fuerte tormenta y la posterior crecida de las aguas del Tajo imposibilitaron un avance rápido, por lo que el ejército tuvo que permanecer en Santa Cruz de la Zarza hasta el 18 de noviembre.
Este retraso permitió a Soult conocer las intenciones de Aréizaga, concentrando en la margen derecha del Tajo los batallones de Victor, Sebastiani, Milhaud y Paris, frente al ejército español y dando lugar a la batalla de Ontígola.12 13
La idea de Aréizaga era lanzar una ofensiva a través de Arganda del Rey y sorprender de este modo al ejército francés pero las inclemencias meteorológicas malograron las ideas de Aréizaga ya que una fuerte tormenta y la posterior crecida de las aguas del Tajo imposibilitaron un avance rápido, por lo que el ejército tuvo que permanecer en Santa Cruz de la Zarza hasta el 18 de noviembre.
Este retraso permitió a Soult conocer las intenciones de Aréizaga, concentrando en la margen derecha del Tajo los batallones de Victor, Sebastiani, Milhaud y Paris, frente al ejército español y dando lugar a la batalla de Ontígola.12 13
El 2 de diciembre de 1809 llegaron 26 soldados franceses exigiendo 600 ovejas para su ejército de Ocaña, siendo sorprendidos por la partida del bandolero el Alcantarilla; tuvieron que refugiarse en el ayuntamiento, donde fueron muertos 2 y los demás cayeron en el transcurso de la escaramuza.
También operaba por esta zona el guerrillero Francisco Sánchez "Francisquete", también conocido como el Tío Camuñas. En 1810, su lugarteniente Martín Almarza atacó aquí a los franceses apoderándose de un cargamento de sal.
También operaba por esta zona el guerrillero Francisco Sánchez "Francisquete", también conocido como el Tío Camuñas. En 1810, su lugarteniente Martín Almarza atacó aquí a los franceses apoderándose de un cargamento de sal.
Al comienzo del Trienio liberal (en 1820) se produce la exclaustración de los Trinitarios de su convento pero en julio de 1823 retornaron al convento. Su desalojo definitivo se produjo en 1835 debido a la Tercera desamortización realizada por Juan Álvarez Mendizábal y los Trinitarios ya no volverían a su convento.
En 1854, sufrió un brote de cólera (véase: Pandemias de cólera en España), al igual que otros 97 municipios de la provincia de Toledo. De los 3896 habitantes que tenía el municipio en aquel año, 283 se vieron afectados por la enfermedad y 75 de ellos murieron debido a ella.14
Para terminar este siglo destacan 3 efemérides: el 3 de enero de 1866, después de la sedición de Villarejo de Salvanés, el general Primen su huida pernoctó en Santa Cruz; en 1866 el ferrocarril pasa por primera vez por Santa Cruz de la Zarza y por último, en 1895, se inauguró la luz eléctrica.7
Benito Pérez Galdós escribiría sobre la huida del general Prim en su libro "Prim", que forma parte de la cuarta serie de los "Episodios Nacionales", mencionando a Santa Cruz de la Zarza en los capítulos XXIII y XXIV.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Santa_Cruz_de_la_Zarza
Historia del Rito Hispano-Mozárabe
a) Origen y formación
1. El antiguo rito hispánico formó parte del grupo de liturgias de lengua latina que, entre los siglos V y VII, se constituyeron en Occidente.
No todas las liturgias occidentales lograron alcanzar su pleno desarrollo. Nada ha sobrevivido de las liturgias de Cartago y de Aquileya, que no superaron la fase inicial. Muy poco se ha salvado de la liturgia beneventana. Se llegó a la compilación de algunos libros del rito céltico, en Irlanda; pero su contenido demuestra el escaso rendimiento de lo que habría tenido que ser su período de creatividad. El rito de Milán, con su producción musical, ejerció un influjo decisivo en la composición de los cantos del rito romano y con ello se impuso como modelo supremo en Occidente; su escuela eucológica conoció un momento de esplendor; pero circunstancias históricas impidieron que siguiera formándose libremente hasta la compilación definitiva de sus libros litúrgicos. Algo semejante ocurrió a la liturgia galicana, que tuvo sus orígenes en la región de Provenza y que fue prácticamente desechada cuando el Reino franco-germánico adoptó el rito romano.
Las dos únicas liturgias occidentales que pudieron formarse ampliamente, con abundancia de medios, sin límites de tiempo y sin obstáculos de cualquier género procedentes del exterior, fueron los ritos romano e hispánico.
2. En la formación del rito hispánico, intervinieron tres grandes sedes metropolitanas: Tarragona, Sevilla y Toledo.
La mayoría de autores de textos y cantos quedó en el anonimato. Pero la tradición ha conservado algunos de sus nombres: Justo de Urgell (primera mitad del s. VI), san Leandro de Sevilla (c. 540-600), san Isidoro de Sevilla (c. 560-636), Pedro de Lleida (med. s. VII), Conancio de Palencia (med. s. VII), san Eugenio II de Toledo (+ 657), san Ildefonso de Toledo (c. 610-667), san Julián de Toledo (c. 642-690).
3. Varios factores contribuyeron al pleno desenvolvimiento del rito hispánico. En primer lugar, una sólida base cultural, que en la época de la dominación romana había dado ya nombres ilustres a la literatura latina, y que logró mantenerse en las zonas más latinizadas de la Península, a pesar de las sucesivas invasiones y de las guerras entre invasores.
Gracias a una relativa paz religiosa obtenida con la conversión oficial al Catolicismo del Reino de los Visigodos (Concilio III de Toledo, a. 589), florece en España un verdadero humanismo latino, fomentado por la corte visigótica, del que son representantes san Isidoro, san Braulio, san Eugenio y san Ildefonso. Los textos eucológicos constituyen el patrimonio literario más importante de los siglos VI y VII (Cf. nn. 65 y 70).
4. Los autores hispánicos que dedicaron su arte literario o musical a la composición de piezas litúrgicas sabían ya, por experiencia, lo que la liturgia significa, en cuanto instrumento catequético, para la vida de la Iglesia (Cf. n. 63). Ellos seguían el ejemplo de sus venerables predecesores, que habían actuado, al principio, guiados por una especie de intuición profética. El fenómeno de la creatividad en España se produjo más tarde y se prolongó mucho más que en las otras iglesias del ámbito mediterráneo.
Los Padres hispánicos, observando lo que sucedía en otras iglesias, habían aprendido que, para infundir la doctrina católica y una espiritualidad verdaderamente cristiana en la mente de los fieles, resultaban más eficaces los textos litúrgicos que los tratados, los sermones o las homilías. En la oración, la teología no se presentaba ya como materia sujeta a ulteriores discusiones, sino como iluminación de la fe, que el cristiano, sumergido en la presencia de Dios, se asimilaría pacíficamente.
Por eso la eucología, la himnodia, las centonizaciones bíblicas de los cantos sacros, fueron los géneros literarios preferidos en la España de aquella época.
5. La solicitud de las iglesias, en España, para realizar sabiamente, del mejor modo posible, la celebración de la Eucaristía y del oficio divino, la ordenación del año litúrgico y la administración de los sacramentos y sacramentales, se manifiesta también en la atención que los concilios dedican a las cuestiones litúrgicas.
Disposiciones relativas a la liturgia emanan de los concilios de la provincia Tarraconense de la primera mitad del siglo VI, de los concilios de Braga y, a partir del IV Concilio de Toledo (a. 633), que consagra a la liturgia diecisiete de sus cánones, volverán a ocuparse de liturgia varios de los concilios toledanos del siglo VII.
6. En la formación del rito convergen, por lo tanto, la obra literario-doctrinal de los Padres de las Iglesias hispánicas y la legislación de los concilios. Pero el valor documental de las disposiciones conciliares no siempre es de carácter estrictamente disciplinar.
San Isidoro de Sevilla, en sus años juveniles, había escrito el tratado De Ecclesiasticis Officiis, que bien puede ser considerado el primer «manual de liturgia» de la historia. Allí se demostraba ya informado sobre los usos litúrgicos de otras iglesias occidentales. El mismo san Isidoro, en la plena madurez de su erudición y su experiencia pastoral, presidió el IV Concilio de Toledo y redactó personalmente las actas del mismo. Los cánones relativos a la liturgia no eran ya simples normas de observancia, antes bien cada uno de ellos contenía una ilustración adecuada para que fuesen comprendidas las razones históricas o doctrinales de lo que el concilio ordenaba.
El X Concilio de Toledo (656) instituía la fiesta de Santa María, el 18 de diciembre. Esta vez el canon 1 fue redactado por san Ildefonso, que jugó un papel decisivo en aquel concilio. Las razones que en el mismo se exponen son de máximo interés para la historia y la teología del año litúrgico (Cf. n. 154).
7. Desde las iglesias hispánicas que, antes de proceder a la constitución de una liturgia autóctona, habían adoptado formularios procedentes de otras iglesias (Cf. nn. 50, 90-91, 95), se siguieron observando los signos de evolución que se producían en otras iglesias locales. Ni en el momento de mayor intensidad creadora, se pierde el contacto con las lejanas liturgias de Oriente -de tipo alejandrino, antioqueno o siro-caldeo- y con las más cercanas de la Galia meridional, Milán y Roma (Cf. nn. 79-80). La liturgia hispánica iba afirmándose, manteniéndose siempre vinculada a la tradición universal.
8. De una.provincia a otra, se establece un intercambio de la producción eucológica y musical respectiva.
La uniformidad, en materia litúrgica, invocada más de una vez por los concilios, si realmente llega a realizarse, se limita al ámbito de la provincia eclesiástica. Se difunden las listas de perícopas bíblicas, los cantos y textos eucológicos de la Misa y del oficio; y todo esto se convierte en patrimonio común. Pero cada una de las iglesias metropolitanas lo ordena a su propio modo.
Esto explicará que en las fuentes que han llegado hasta nosotros deba reconocerse la existencia de dos tradiciones distintas (Cf. nn. 15-16) y que, en manuscritos de una misma tradición, se verifiquen divergencias de composición de una cierta importancia.
9. De la necesidad de preparar los textos para la celebración, nacieron compilaciones parciales y provisorias, en forma de libelos, y de éstos, se pasó a los primeros esbozos de los libros litúrgicos.
En realidad no se podía pensar en la codificación definitiva de los libros hasta que no se registrasen los primeros indicios de extinción del período de la creatividad. Esto acontece con la muerte de san Ildefonso.
La compilación de los libros litúrgicos, o gran parte de ellos, es atribuída a san Julián por su mismo biógrafo. Con ello se daba un paso decisivo hacia la efectiva uniformidad litúrgica, por lo menos en dos provincias eclesiásticas: la Tarraconense y la Cartaginense; la capitalidad de la Cartaginense se había establecido en Toledo.
b) Período mozárabe
10. La invasión de los árabes que en pocos años, del 711 al 719, ocuparon casi por entero la Península Ibérica, interrumpió bruscamente el proceso evolutivo del rito hispánico.
Algunos clérigos consiguieron emigrar llevando consigo los libros litúrgicos. Un oracional del oficio, procedente de Tarragona, se conserva actualmente en Verona. Otros enriquecieron las bibliotecas de las escuelas monásticas, en donde florecía el renacimiento cultural promovido por Carlo Magno y sus sucesores. De este modo, textos de origen hispánico fueron incluidos en la composición del pontifical romano-germánico.
Un baluarte de resistencia a la ocupación islámica se había establecido en Asturias. Apenas consolidada aquella base para la futura reconquista, el año 790, Alfonso el Casto decretó que en Oviedo fuese restaurada la liturgia palatina, tal como se había celebrado en Toledo.
11. Los emigrados que se habían refugiado en la Septimania, armados y dirigidos por los jefes militares del Reino de los Francos, en 782 habían liberado las dos vertientes de los Pirineos orientales. Desde allí reconquistarían sucesivamente los condados de la Marca Hispánica, y éstos formarían Cataluña. En la zona liberada se instalaron varios monasterios benedictinos que introdujeron el rito romano.
En los códices litúrgicos de rito romano copiados en Cataluña, concretamente en la parte correspondiente al ritual, subsistieron elementos del rito hispánico.
12. En cambio, el antiguo rito seguía celebrándose en la España ocupada por los árabes y en los nuevos reinos de León, Castilla y Navarra. Se han conservado un gran número de códices y fragmentos del rito hispánico copiados, durante los siglos X y XI, en los escritorios de León, San Millán de la Cogolla, San Juan de la Peña, Santo Domingo de la Calzada y Santo Domingo de Silos.
Los manuscritos demuestran la existencia de un reflorecimiento musical, que habría tenido lugar durante el siglo X. Los centros principales habrían sido León y San Millán. Ese movimiento renovador implicaba una relativa creatividad. No se limitaban a transcribir los cantos antiguos, sino que los enriquecían con nuevos versículos.
El fenómeno de la creatividad se extiende al campo de la eucología. A Salvo de Albelda (+ 962) se atribuyen una serie de misas votivas, que podrían identificarse con las que componen la tercera parte del liber ordinum. Algunos de los manuscritos del siglo XI transcritos en Silos han conservado otros textos eucológicos que corresponden aproximadamente al mismo período.
c) Abolición y relativa supervivencia del rito
13. Legados del papa Alejandro II impusieron la sustitución del antiguo rito por el rito romano en el monasterio de San Juan de la Peña (1071). El papa san Gregorio VII obtuvo, después de la implantación del rito romano en Leyre (1076), que el rey Alfonso VI convocara el Concilio de Burgos (1080), en el que se decretó la abolición del rito «gótico» en los reinos de Castilla y de León.
14. Los que, hallándose en la España ocupada por los árabes, querían permanecer fieles a la religión de sus padres, para poder celebrar el culto cristiano o participar en él, tenían que pagar un tributo especial a las autoridades locales. Estos recibieron el nombre de «mozárabes».
Al liberar la ciudad de Toledo (1085), el rey Alfonso VI concedió a los mozárabes, en reconocimiento a sus méritos, el privilegio de poder seguir celebrando el antiguo rito hispánico en las seis parroquias que entonces existían en Toledo.
El arzobispo Bernardo de Sahagún (1085-1124) intentó suprimir tal privilegio. Pero las comunidades mozárabes, a las que, a principios del siglo XIII, se habían incorporado un gran número de emigrantes de la España meridional y del norte de África, defendieron tenazmente su sagrado derecho.
Los escritorios de las parroquias de las Santas Justa y Rufina y de Santa Eulalia siguieron renovando los libros litúrgicos del antiguo rito durante los siglos XII y XIII, hasta principios del siglo XIV.
15. Los manuscritos copiados en la parroquia de las Santas Justa y Rufina se distinguen de los demás códices procedentes del norte de la Península y del escritorio de Santa Eulalia de Toledo.
La tradición A, representada por la mayoría de los manuscritos, revela una compilación más perfecta y elaborada de los libros litúrgicos destinados a la celebración de la Misa y del oficio divino.
Pero la tradición B, representada por los que proceden del escritorio de la parroquia de las Santas Justa y Rufina, presenta signos innegables de arcaísmo, y no puede en modo alguno ser considerada una versión deformada de la otra tradición.
Las divergencias entre ambas tradiciones no conciernen solamente a la ordenación o correspondencia' de los textos; consisten también en detalles, algunos de una cierta importancia, de la estructura de la Misa y del oficio. La mayor independencia entre ellas se verifica en las distribuciones de lecturas para la Misa.
16. Dada su extensión, la tradición A no puede ser otra que la que resultó de la obra de codificación de san Julián de Toledo.
Varios indicios inducen a identificar en la tradición B la liturgia tal como se celebraba en la iglesia metropolitana de la provincia Bética, la sede de san Leandro y san Isidoro, que los emigrantes del sur habrían llevado consigo a Toledo, y que habrían celosamente observado en la parroquia dedicada a las mártires sevillanas.
d) Restauración del Cardenal Cisneros
17. El Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, al tomar posesión de la sede arzobispal de Toledo, el año 1495, se dio cuenta enseguida del valor religioso y cultural de la liturgia de los mozárabes. Advirtió también los peligros de extinción que la amenazaban.
Ante las dificultades que comportaban la necesidad práctica de renovar continuamente los libros litúrgicos y la iniciación de los nuevos sacerdotes a un rito tan peculiar, casi todas las parroquias mozárabes habían adoptado el rito romano. La que perseveraba con mayor constancia en la conservación del rito era la parroquia de las Santas Justa y Rufina.
18. Para asegurar la continuidad del rito ancestral, el Cardenal Cisneros instituyó la Capilla Mozárabe, le asignó el altar-capilla del Corpus Christi sito en la misma Catedral, para que allí se celebrara todos los días el oficio y la Misa según el antiguo rito, y confió al canónigo Alfonso Ortiz la preparación de una edición impresa del misal y del breviario.
El canónigo Ortiz formó una comisión de capellanes mozárabes. Dirigía los trabajos el párroco de Santa Justa y Rufina; todos habían constatado que éste era el que estaba mejor preparado para la lectura e interpretación de los códices.
De este modo, probablemente sin que entonces nadie se diese cuenta de ello, los libros impresos prolongaban la existencia de la tradición B (Cf. nn. 15-16). Gran parte de los manuscritos de que se sirvieron los editores del misal y del breviario han desaparecido.
19. El año 1500 apareció en Toledo el Missale mixtum secundum regulam beati Isidori, dictum mozarabes y en 1502 el Breviarium secundum regulam beati Isidori.
El misal fue reeditado en Roma, en 1755, con una presentación y notas explicativas del jesuíta Alejandro Lesley. La reedición de Lesley fue reproducida en la Patrología Latina de Migne, tomo LXXXV. Posteriormente el Cardenal Francisco Antonio de Lorenzana, arzobispo de Toledo, publicó, también en Roma, el año 1804, una nueva edición corregida del misal, bajo el nombre de Missale Gothicum secundum regulam beati Isidori Hispalensis episcopi.
El mismo Cardenal Lorenzana había reeditado ya el breviario, en Madrid, el año 1775, con el título de Breviarium Gothicum, secundum regulam beatissimi Isidori. La Patrologia Latina de Migne, en el tomo LXXXVI, reprodujo esta edición revisada del breviario.
20. Los primeros estudios de la época moderna que tomaron en consideración el antiguo rito hispánico conocían solamente las ediciones del misal y del breviario. El epíteto dictum mozarabes del título del misal de 1500 indujo a los investigadores a adoptar la denominación de «mozárabe». Conviene notar, sin embargo, que el primer editor de un manuscrito litúrgico hispánico, J. Bianchini, que publicó el oracional festivo conservado en Verona, lo llamaba Gothico-Hispanus.
Considerando impropio el término «mozárabe», otros investigadores han preferido designarlo «visigótico», que resulta a su vez cronológicamente restrictivo y realmente inadecuado.
Es verdad que el antiguo rito hispánico se desarrolló mayormente durante el período del Reino de los Visigodos. Pero ni los medios expresivos de que se sirvieron sus autores, ni el contenido doctrinal que en él se ha acumulado, son de origen visigótico.
En realidad, el rito hispánico ahondaba sus raíces en una cultura ancestral hispano-romana, y adaptaba a su propio ambiente una tradición litúrgica cristiana greco-latina.
Fuente: http://www.catedralprimada.es/prenotandos_introduccion/
Yacimiento arqueológico de Pinedo
Pinedo es un yacimiento arqueológico y paleontológico, con industria lítica achelense y fósiles del Pleistoceno medio.
Próximo al barrio de Azucaica, se encuentra sobre la margen norte del río Tajo. Las primeras referencias a este yacimiento se deben a D. Máximo Martín Aguado que, puesto en aviso por algunos discípulos suyos (entre ellos Francisco Giles Pacheco, actual director del Museo de El Puerto de Santa María (Cádiz, España), recogió abundante material lítico y faunístico de la explotación de áridos realizada entre 1959 y 1963 en Pinedo y sobre los que publicó distintos estudios.
Estudio del yacimiento
A principios de los años setenta se practicó una excavación del yacimiento, teniendo el mérito de ser la primera excavación sistemática sobre terraza fluvial en la Península. De esta excavación, dirigida por Mª Ángeles Querol y Manuel Santonja, provienen las siguientes conclusiones:
Se trata de un yacimiento "secundario", es decir, la disposición de los restos arqueológicos viene determinada por el arrastre y depósito del río y no al abandono in situ de los mismos por sus artífices.
Predominando los útiles realizados en cuarcita (si bien hasta un 25% se encuentran tallados en sílex, lo que implica una importante selección en el material elegido, pues este mineral no representa más del 2% del que se depositó de forma natural en la gravera).
Se trata de una industria clasificada como Achelense antiguo (Paleolítico Inferior), considerándose aun hoy en día como un yacimiento emblemático para el conocimiento de este periodo en el centro peninsular.
Lascas sin trabajar, abundantes "cantos trabajados" y bifaces poco evolucionados, con práctica ausencia de bifaces planos, son los materiales predominantes.
Cronológicamente se incluye dentro del Mindel final, unos 500.000 a 400.000 años, dentro de la edad Ioniense.
La fauna predominante era la esteparia, existiendo algunas zonas boscosas como demuestra la presencia de restos de cérvidos de la especie Cervus elaphus. El clima debió ser cálido como atestigua, también, la presencia de hipopótamos (Hippopotamus amphibius). Otras especies reconocidas entre los restos paleontológicos han sido caballos (Equus sp.) bóvidos (Bos primigenius),Lepus europaeus, etc.
Fuente: Wikipedia
San Raimundo, Fundador de la Orden de Calatrava
Después de asistir de asistir en Roma al Capítulo General de la Orden del Císter, queda en la abadía de Fitero, a la que unirá para siempre su nombre San Raimundo. Allí pensaba que terminaría su larga peregrinación.
Pero no fue así. Sancho III el Deseado había acudido a Toledo con lo más granado de su reino: condes, capitanes, caballeros, obispos, abades. Cundía una noticia alarmante: los caballeros templarios iban a abandonar la fortaleza de Calatrava. Los almohades la ocuparían. Toledo estaba en peligro.
Enterado de la situación, se sintió como impelido interiormente el abad Raimundo, y creyendo que ahora le pedía el Señor este servicio, marchó a Toledo con el monje Diego Velázquez, para ofrecerse al rey.
El rey había ofrecido la plaza de Calatrava al valiente que tuviese la audacia de aguardar allí a los musulmanes. Nadie se abrevia. Pero Diego era un héroe y su abad un santo. Se encomendaron al Señor y se ofrecieron. Los medios, Dios los daría, una vez que la causa era buena.
Los cortesanos, avergonzados, se burlaban de tan quijotesca aventura. En cierto modo, tenían razón. El abad era diestro en cantar salmos y transcribir manuscritos, pero no en empuñar las armas. Ante la única oferta, se les ofreció la plaza. "Y aunque parecía locura, fue un éxito, como a Dios plugo".
Raimundo predicó con fervor la cruzada. Hasta veinte mil hombres reunió en las orillas del Ebro para defender y habitar aquella comarca.
Mientras tanto, Diego, antiguo guerrero, organizaba la resistencia, entrenaba a los cruzados, guerreaba con los enemigos y salvaba la plaza.
Mientras tanto, Diego, antiguo guerrero, organizaba la resistencia, entrenaba a los cruzados, guerreaba con los enemigos y salvaba la plaza.
Pero era preciso asegurarla definitivamente, y es entonces cuando el abad realiza la gran obra. Con sus numerosas huestes, mitad monjes, mitad soldados, funda la Orden militar de Calatrava "leones en tiempo de guerra, corderos en tiempo de paz", de la que es proclamado Primer Gran Maestre. Al ver la buena organización y sus éxitos, Alejandro III la confirmó.
La Orden de Calatrava seguiria cosechando triunfos. Y es que la disciplina les mantenía siempre en forma. Como asegura Don Rodrigo Jiménez de la Rada "pruébales la constante disciplina y el culto del silencio los acompaña. Si la victoria los levanta, la postración frecuente los humilla y la vigilia los doblega. La oración los instruye y el trabajo los ejercita".
Después de cinco años de abad de Calatrava, Raimundo se retiró a la villa de Ciruelos, cerca de Ocaña. Desde Ciruelos el Santo vigilaba a los monjes caballeros y oraba por ellos en los días de combate, como al conquistar Cuenca y recobrar Alcañiz. En los días de paz les infundía aquel espíritu de fe que les haría vencedores en las luchas oscuras del claustro.
En Ciruelos murió el santo abad, y, como dice el Rey Sabio en la Crónica General "enterráronle en dicha villa y allí face Dios miragros por él".
Sus reliquias sufrieron una larga peregrinación, como era frecuente entonces por las guerras y porque todos querían tenerlas. Desde Ciruelos pasaron al monasterio de Montesión de Toledo. Más tarde fueron veneradas en Fitero. Acabaron su peregrinación en la catedral de Toledo, encerradas en preciosa urna, sobre la que campea victoriosa la Cruz de Calatrava.
Fuente: http://www.serviciocatolico.com/files/16marzo.htm
lunes, 24 de marzo de 2014
Atalaya de las Nieves
Las atalayas son construcciones militares musulmanas destinadas a la vigilancia por una guarnición muy pequeña.
Su nombre proviene del árabe "tala´la" o al-manara (almenara), que indica un lugar con luz, desde donde se transmiten señales, bien sea mediante espejos o mediante el fuego.
Se ubican en lugares altos, con buena visibilidad.
La atalaya de las Nieves se encuentra situada dentro de la finca de las Nieves, una propiedad privada al sur del actual barrio de Santa María de Benquerencia o polígono.
Hasta hace pocos años presentaba un estado de ruina progresiva, con un importante hueco en la fachada, y parte de la azotea desplomada. Otras torres similares han sido fechadas en el siglo X.
Cuando era pequeño un grupo de amigos accedíamos con frecuencia al interior de la misma por la puerta que se encontraba en la planta baja.
Cuando era pequeño un grupo de amigos accedíamos con frecuencia al interior de la misma por la puerta que se encontraba en la planta baja.
Presentaba muros muy gruesos y restos de haber tenido algún tipo de escalera que conducía a la primera planta. Como la escalera no existía trepábamos apoyándonos en las paredes hasta subir a esta planta.
AYUNTAMIENTODE
TOLEDO
PROTECCION: INTEGRALREFERENCIA CATASTRAL:PolígonoParcela
9292
.
LOCALIZACIÓNSITUACIÓN 1:50.000FACHADA
INFORME
CATÁLOGO.
PLAN DE ORDENACIÓN MUNICIPAL
ResidencialIndustrialOficinasComercialDeportivosEspectáculosTurismoSanidadCulturalReligiosoEdificios Históricos
2.3. SUPERFICIE DE LA PARCELA2.4. VACÍASUPERFICIE CONSTRUIDAOCUPACIÓNOCUPADA2.5. USOS PORMENORIZADOSm
2
m
2
%
SótanoP. BajaP. PrimeraP. SegundaP. TerceraP. Cuarta Ático
S o l a r V i v i e n d a C o m e r c i o O c i o A d m i n i s t r a t i v o C u l t u r a l I n d u s t r i a O f i c i n a s A l m a c é n G a r a j e S a n i t a r i o R e l i g i o s o S i n u s o S ó t a n o
3.-
VALORACIÓN ARQUITECTÓNICO / URBANÍSTICA
3.2. VOLUMEN3.1. ENTORNO3.3. FACHADAS
Valor AmbientalIntegraciónSingularidadRelación Altura/Calle Alero/RemateMedianerías vistasElementos en cubiertaComposiciónCuerpos volados/miradores AcabadoElementos OrnamentalesPortadaCerrajeríaCarpinteríaZaguánPatioGaleríaElementos DecorativosEscalerasJardínUnifamiliar ColectivaCasa PatioCompacta
3.4. ESPACIOS3.6. ESTADO DE CONSERVACIÓN
FachadasEstabilidad Aspecto1 2 3 4 5+
4.-
VALORACIÓN GLOBAL
3.5. TIPOLOGÍA100250
+ 0 -
Dentro de los primitivos pagos de Toledo, destaca el de las Nieves, situado al sureste del municipiodentro de una zona poblada de encinares. Sobre la cresta más elevada de esta zona se levanta unaconstrucción cilíndrica de piedra y de apariencia eminentemente defensiva que corresponde con unaatalaya,ydesdelaquesedominalavegadelríoalestaraunaalturade581metros.Estaátalayaexistíaen1576denominándoseporHurtadocomoTorredelaTalaya.LaconstrucciónárabedebíaservirdevigilanciahaciaeliniciodeloscamposdeCalatrava,yservirdeestación militar para la zona. Desde la misma se comunica ópticamente con el cerro de Villaluenga odelAguila,enelqueexistíaunantiguocastillo.La construcción es cilíndrica con una anchura de 4,55 metros y una altura cercana a 10 metros.Dispone de una puerta única en planta baja y de cuatro pequeñas ventanas de vigilancia en el centrodesualtura.Serematalaazoteaconuncerramientoperimetral.
Bibliografía. AntonioMartínGamero.LosCigarralesdeToledo.1857.JulioPorresMartín-Cleto.HistoriadelasCallesdeToledo.
DESCRIPCIÓN GRÁFICA 1:1.500
SITUACIÓN
Calle/Plaza
1.-
VALORACIÓN FINAL
2.-
INFORMACIÓN
2.1. PROPIETARIO2.2. EDIFICACIÓN TIPO
MARQUES DE LA ESPERANZADEHESA DE LAS NIEVES
Núm.
S/N ATALAYA DE LAS NIEVES
PROTECCIÓN INTEGRAL
PARCIALINTEGRAL AMBIENTAL
|
Recuerdo que el suelo era de ladrillo y me parece recordar que había una cúpula, con algún tipo de baldosín decorado.
A la terraza se accedía mediante un pequeño hueco y unos peldaños que sobresalían unos centímetros de la pared.
La zona donde se encuentra ubicada la torre se fortificó fuertemente durante la guerra civil. Los alrededores están llenos de profundas trincheras, y prácticamente todos los cerros cercanos están fortificados. Todavía pueden verse en las proximidades de la torre gran cantidad de metralla y agujeros de impacto.
Fotos: toledo16.blogspot.com20-Atalaya
Fuente: http://toledo16.blogspot.com.es/2012/02/atalaya-de-las-nieves.html
Fuente: http://toledo16.blogspot.com.es/2012/02/atalaya-de-las-nieves.html
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