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viernes, 5 de mayo de 2017

Mancebias y casas de acogida en Toledo en el Siglo de Oro ( y III )

Resultado de imagen de Mancebias y casas de acogida en ToledoConseguido el arrepentimiento, por medio del sermón o de la procesión, hay que buscar una salida a estas mujeres. Teniendo en cuenta la opinión generalizada de la fragilidad de su voluntad para perseverar, no queda otro camino que la entrada en religión o el matrimonio.

Por eso, fray Alonso de Herrera, fraile del convento toledano de San Agustín, comunica al concejo que durante sus predicaciones cuaresmales en la parroquia de Santo Tomé ha convertido a tres mujeres públicas y solicita una limosna para casarlas, ya que cuenta con candidatos dispuestos a hacerlo, mientras se encuentra dinero para dotarlas o aspirantes al matrimonio con las arrepentidas, el lugar seguro es el refugio, la casa de recogidas. La primera cle ellas fue la de Santa María la Blanca, fundada en 1550 por el cardenal Siliceo como beaterio, bajo el título de Nuestra Señora de la Piedad o Refugio de la Penitencia.



Las obras de adaptación de la iglesia se deben a Covarrubias, y a la muerte del cardenal, en 1,557, quedaba una capilla sin policromar. En 1516, Luis Hurtado de Toledo hace de él la sieuiente descripción: Monasterio de Sancta María la Blanca, que antes fue sinagoga hebrea edificada por los hebreos que truxo Pirro de los que le cupieron en parte de la guerra de Nabucodonosor en Jerusalem , y después hermita hasta que el cardenal don Juan Martíhez Siliceo la herredificó y la dio a mugeres rrecogidas y llámanse ansí porque su primera fundación fue de algunas que dieron mal exemplo en el mundo con su livertad y vida, y se rrecogieron aquí a penitencia y clausura, ay agcra treynta y seis beatas con estrema pobreza, porque biven de sola su lavor y limosna, y cierto que no se avía de descuydar la gente piadosa de su ayuda, para que por la esterilidad y hambre no fuesen tentadas a volver a la vida pasada.51

Una inscripción colocada en 1798 en la puerta de los pies de la iglesia afirma que el beaterío desapareció el año 1-600, aunque no parece que esto sea del todo cierto.

Para entonces el refugio no cumplía la función a la que lo destinó su fundador,. pcro scguía existiendo. Las mujeres quc cn él se encontraban podían salir a su voluntad e impedían el ingreso dc nucvas arrepentidas. Conocemos su situación por una proposición para restaurarlo que el regidor Antonio de UceCr presenta al ayuntamiento el 30 de marzo de 1605

Había sido visitador de la casa pública durante dos años y teniendo él paziencia de lo que se podía rremediar para el buen gobierno de las conbertidas pareze que las que salen de pecado muy pocas o ningunas no quieren yr al refugio que oy ay, y si alguna va tiene libertad de salirse, porque se gobierna por soio su parezer, y bien zierto es quc la que sale de este pecado cc¡nbiene que tenga alguna resistencia con doctrina y consejo para la defensa del mucho peligro en que era para bolver a é1, de rnanera que el rrefuxio que no tiene estas zircustancias no lo es.

Ante esta situación Uceda había informado al cardenal don Bernardo Sandoval y Rojas, quc se ofreció a restaurar la institución, pcro se necesita el apoyo económico del concejo. El regidor propone obtener el dinero de la renta de la casa de mancebía a la que se añadirían los 26,180 mrs. de renta perpetua que el genovés Esteban Gentil dejó para la dote de las arrepentidas,s' las "carnas cumplidas y dobladas" que también dejó cada año Juan de Fuensalida y los 100 reales de la cofradía de la Santa Caridad para el mismo fin, más las 30 fanegas de trigo que el cardenal asigna al sustento del refugio. Estas rentas deberían ser depositaclas en San Pedro Mártir y administradas por unos comisarios, a designar por el concejo.

Una parte deberá destinarse a casar a las que no quieran permanecer como religiosas, y la otra al mantenimiento de la casa de recogidas. Ante esta propuesta la ciudad acordó nombrar una comisión para estudiar su viabilidad. El 18 de abril emitieron su informe: el cardenal ha ofrecido 100 fanegas de trigo y 1,200 reales cada año por los días de su vida, y espera que esta renta sea perpetuada por sus sucesores, y propone que la ciudad entregue 50,000 mrs. cada año, con lo que se moverán las voluntades de particulares.

Los miembros de la comisión creen que se pueden señalar200 ducados de renta anual obtenidos de la renta de la mancebía, "pues parece que es justo que salga el remedio deste daño de donde pro., cede el aprovechamiento que se saca del principio del". Como administradores de la casa fueron nombrados el rcgidor Antonio de Uceda y el jurado Juan de Valladolid.

Paralelamente hay noticias de una segunda casa de recogidas, bajo la custodia de una tal Catalina de la Tiinidad, que entre el 3 de octubre de 1604 y el 10 de noviembre de 1608 presenta al concejo siete peticiones de dinero para poder manteneria y hacer frcnte a los pagos de alquiler del edificio, que cra de una capellanía y la quieren excomulgar por falta de pago.

Dice que tiene a su cargo 14 mujeres recogidas y 8 niñas perdidas, "y yo estoy muy alcanzada por las pocas limosnas que hay y estar el tiempo tan apretado.  Ante estas apremiantes solicitudes, en noviembre de 1607 el ayuntamiento le libró 520 reales de limosna procedentes del derecho de los vientres de los carneros de la carnicería de la ciudad.

A partir de 1610 se fija la obtención de dinero para socorrer a las mujeres arrepentidas del impuesto sobre los carneros que se mataban en las carnicerías de la ciudad, destinando 4 mrs. al Colegio de Doctrinos y 2 para las mujeres La aplicación de esta nueva renta ha de relacionarse con el descenso producido en los ingresos municipales por la explotación de la casa de mancebía a la que se hizo referencia antes.

Desde entonces parece que la situación de las recogidas mejoró. Los documentos de la caja de Mujeres publicas hacen referencia a los pagos que los arrendadores de la renta de los carneros libran a la administradora de la casa o a su apoderado, siempre por periodos que van desde el Sábado Santo al inicio de la Cuaresma siguientes además del pago del alquiler de la casa donde residen al clé rigo titular de la capellanía propietaria del edificio, "abajo de las tendillas de Sancho Biena ya 450 reales al año, en parte satisfecho por la cofradía de la Virgen Madre de Dios de la renta de la memo ria de Esteban Gentil.

A mediados de siglo la situación general de la ciudad hace difícil el manteni miento de la casa, lo que obliga a empeñar por 200 reales un cáliz y un apatet r&,tt y el administrador Francisco Rincón y Benavides, en las cuentas de 1649, resultó alcanzado en 60,010 maravedís.

La falta de medios también afecta a Santa María la Blanca, cuyas beatas arrepentidas habían iniciado un pleito en 1628 para quedarse con la casa de las recogidas . En 1637 se pagó al maestro de albañiie ría de Toledo, Juan de Vargas, por la obra realizada en los tejados de la iglesia, sacristía y casas del beaterio, así como revocar todas las paredes por la grande ruina que los cimientos amenazaban". Este deterioro persiste los años siguientes, aunque no sabemos con certeza cuándo se abandonó el lugar.

No hay más noticias hasta 1690, cuando toda esta obra anterior ha desaparecido. Nuevamente es una proposición al con cejo la que nos proporciona los datos. El corregidor de la ciudad buscaba revitalizar la industria textil toledana creando en la ciudad una fábrica de bayetas, rasillas y lamparillas, géneros que entonces se importaban de otros lugares. La antigua actividad sedera había decaído y no se fabricaban ya tejidos muy primorosos  al no recibir del reino de Valencia la seda en rama que consumía su industria textil, y los paños más bastos de estameñas y jerguillas no tienen salida comercial "porque todo género de gente desprecia y apetece lo que está ya introducido como los géneros extrangeros". Estos son los que se espera pueda labrar la nueva fábrica. No faltan en Toledo las materias primas: lana, aceite, tintes y agua.

Pero el corregidor  tropezaba con una dificultad: la falta de hilanderas. El jurado Miguel García Pastor, mayordomo del cabildo de jurados y en su nombre, apunta una solución: se proponc a VS. un medio que mira a dos fines, y es que VS. recoja tanta muger perdida y bagamunda como ay cn esta ciudad y abrá bisto acudir a las limosnas de su Eminencia, del Cavildo de la Santa Yglesia y sus prevendados y a otras partes, escandalizando con sus procederes y ofendiendo a Dios desenfrenadamente, punto en que los predicadores y aun en este ayuntamiento an echo vien-ponderadas esclamaciones, y estando rrecogidas en el exercicio de la yla a estambre se ayudarán con esta labor para su sustento, y se deve esperar que su Emincncia y del Ilustrísimo Cavildo les dará situado de trigo considerable, considerando tan grande obra y que se escusan las limosnas cotidianas, y pues solo quedarán los legítimos pobres ympedidos, haciendo a un tiempo el acto eroyco de evitar ofensas a la divina Magestad y dar foment o a la nueva fábrica.

Esta es la propuesta, concentrar a las mujeres en un recogimiento donde ganen con sus manos su sustento, a la vez que se revitaliza la industria textil se evita la proliferación de menesterosos en la ciudad. En cuanto al lugar apropiado para tal actividad, sigue diciendo el jurado:

Y siendo cierto que la primera obligación de los jueces eclesiásticos y eculares y de los magistrados es el mirar por la honrra y servicio de Dios y evitar escándalos en las repúblicas, en esta de Toledo se an dejado de mrregir y remediar muchos por no haber un rrecogimiento, y discurricndo sitio para é1, parece será a propósito elde Santa María la Blanca que a sido cassa de religión, y aunque está tan maltratada que sino sc repara se arruinará presto, se mantiene una iglesia de admirable fábricaque por su antiguedad devía VS. conservarle, y además de la habitación que oy tiene es elsitio vastante capaz para cl cfecto rreferido y con tres pozos y aljive.

Así pues, la instalación dc la casa de recogidas en el antiguo beaterio de arrepentidas, ya abandonado y muy deteriorado, tendrá como efecto añadido la conservación de tan singular edificio. La ciudad, dos días después, designó como diputados para estudiar la propuesta a dos regidores y dos jurados. El 10 de agosto comunican su parecer: que se destinen a tal cfecto  los maravedís que tiene asignados para la casa de recogidas del impuesto sobre los carneros y que ahora se entregaban, por no haber tal casa, a los niños de la doctrina, aplicándose 50 ducados al año para ello; a lo que se añadirán otros 50 de los 2.000 ducados de la bolsa de los alimentos, siempre que la ciudad esté abastecida, y otros 50 de la de empedrados, reparcs de carnicerías, corral de las vacas y derechos municipales en los que hubiera superávit por los gastos de administración; más 4 mrs. en cada fanega de carbón de los montes de Toledo, y 8 mrs. en cada pie cúbico de mármol serpentino que se obtiene de la cantera de San Fablo de los Montes. Para estas dos últimas imposiciones habría que pedir cédula real.

El 18 de agosto el ayuntamiento aprobó destinar los 2 mrs. de los üentres de loscarneros más 50 ducados de labolsa de puente s y emped rado s cada año, pezando con esta cantidad, y con la ofrecida por el cavildo de los señores jurados y cavalleros comisarios, se da exemplo por los buenos efectos que resultarán para que el señor cardenal, cavildo de la Santa Yglesia, eclesiásticos y personas ayuden a tan piadosa obra y cesen los escándalos que por no aver dicha cassa padece esta república. Desconozco el resultado de este proyecto que claramente marca el término de un proceso de cambio de actitud frente a la prostitución.

La casa de recogidas ya no es un paso intermedio en lavida de la ramera arrepentida, mientras encuentra acomodo en la vida religiosa o de familia, a la que accede por su voluntad. Ahora el recogimiento se asemeja más a un reformatorio, donde las mujeres son obligadas a entrar para ganar su sustento en una actividad fabril. Aparece el trabajo como elemento redentor.

https://ruidera.uclm.es/xmlui/handle/10578/5412

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