martes, 6 de diciembre de 2016

El Enigma del Cuadrilatero o del extraño anagrama (I)

EL ENIGMA DEL CUADRILÁTERO O DEL EXTRAÑO ANAGRAMA

Antecedentes. En días anteriores el autor de esta discusión inicio otra en este mismo grupo, Petroglifos, que con el título “EXTRAÑO ANAGRAMA”, tuvo por objeto la aparición y posible significado de unos extraños petroglifos de distinto tamaño y forma, generalmente cuadrada pero a veces rectangular e incluso circular, con un hoyuelillo en su centro, solitarios unas veces y acompañados de una o dos letras (NT, generalmente), otras, que en tiempos recientes había observado en las puertas de determinados templos de Ávila; símbolos de gran parecido a otros de mayor tamaño encontrados en dos montañas junto a vértices geodésicos.

Cuadrilátero e iniciales NT en la iglesia de Lagunas de Somoza, León.

La primera de estas figuras de montaña, de 30x30 cm de lado, muy poco marcada y con un profundo agujero en su centro, de 8 cm de diámetro y otros tantos de profundidad, la encontré en lo alto de la Cruz del Cuervo (cerro de 952 m de cota situado cuatro kilómetros al sureste de El Barraco. (ya se han aportado fotos en la discusión “Extraño anagrama”). Su forma y la existencia de cerámicas realizadas a mano y un asentamiento alto medieval próximos me hicieron pensar que se trataba de un antiguo petroglifo ritual, la posible representación de una deidad, máxime cuando en el Instituto Geográfico Nacional, se me aseguró que tal grabado era incompatible con posibles marcas topográficas.

La segunda de estas marcas de montaña la encontré hace unos años en el cerro de La Cabeza del Oso, de 1.001 m de altura, situado junto al Real de San Vicente, Toledo, en cuya parte alta existió un castro vettón. Un enorme cuadrilátero, de 40x40 cm de lado con un profundo hoyo en su centro, profundamente grabado, en torno al cual existen tres grupos, de dos y tres figuras cada uno, de aspecto antropomorfo, conjunto de grabados de claro aspecto ritual.

Cerro de la Cabeza del Oso (al fondo a la derecha) donde se encuentra un gran cuadrilátero rodeado de tres grupos de supuestos grabados antropomorfos

Tras una comunicación con expertos toledanos J.C. me informó que existían otras figuras parecidas a la anterior en lo alto de otros cerros de la provincia de Toledo, entre ellos el de Castrejón de 679 m, situado al sureste de Aldeanueva de San Bartolomé (en el cual se han producido numerosos asentamientos al menos desde el Cobre). Sobre su posible función se me dijo que estas figuras podrían tratarse de protohistóricas marcas de visualización, de propiedad, o de dominio del territorio.

Hoy mismo, día 11 de abril, me informaba Manuel Pérez, profesor de topografía de la Universidad de Salamanca, que hace algún tiempo encontró un pequeño triángulo con un taladro en su centro grabado debajo de un vértice geodésico sobre un cerro de la zona del puerto de la Paradilla, Madrid.

Hace unos meses, Santiago Z., miembro de Terrae, tuvo la suerte de hallar una de estas figuras, pero de muy pequeño tamaño (11x11 cm.), sobre unos peñascos con un refugio rocoso bajo ellos, al suroeste de Burgohondo (Ávila). A la figura le acompañaba una pequeña cruz griega y un retoque oval en la roca que envolvía ampliamente los petroglifos.

Cuadrilatero y cruciforme encontrados en Burgohondo por Santiago Z.

A principios del año actual cuando investigaba sobre otras cuestiones en la zona de Villanueva del Campillo (Ávila), me sorprendió la presencia, en el mismo centro de la piedra umbral de la puerta meridional, de un pequeño rectángulo de 8x6,5 cm. con un hoyuelillo en su centro, flanqueado por las letras mayúsculas “NT”, figura que relacioné con las anteriores marcas y con la función mágico ritual que presumía a estas.

Recorrí todas las Iglesias del Valle Ambles y hallé está figura (unas veces sola, y otras acompañada de una o dos letras), en diez de ellas. Después busqué en los templos de sus alrededores y la encontré en doce más, todos ellos levantados o reformados en el siglo XVI. Donde no lo hallé observé obras posteriores de acondicionamiento que pudieron hacerla desaparecer. El referido símbolo con o sin letras apareció siempre sobre la piedra inferior de la puerta que da paso al templo o en las inmediatas de la solera. En Ávila, siempre en la puerta meridional, la principal y porticada. Las dimensiones del cuadrilátero rondaban los 6-11 cm. de lado. Cuando aparecían las referidas letras (la mitad de los casos, aprox.) o flanqueaban la figura o se encontraban junto a uno de sus costados. En un caso (Padiernos, Avila), las letras, son DN; en otro (el Oso, Ávila) la figura es un círculo exento de letras; en la abadía de Burgohondo, puerta norte, hallé dos de estas figuras, ambas sin letras.

Hasta la fecha este anagrama se ha encontrado, en ocho templos de la provincia de Salamanca (zona de la Fuente de San Esteban), casi siempre exento de letras; en tres templos de Burgos; en dos de León, en dos de Cantabria, en uno de Asturias y en otro de Cáceres,… pero se encontrará en muchos más lugares. 

Consecuencia de la discusión inicial en el grupo Petroglifos de Terrae, tuvimos noticia por Viriato, creador del grupo, de la existencia, en Picu Berrubia, Asturias, de otra de estas figuras: un cuadrilátero de 18 cm de lado con un agujero en su centro, de 4,5 cm de diámetro y 9 de profundidad (Los grabados rupestres del Picu Berrubia, Ángel De Blas Cortina). Esta figura se encuentra en un pequeño promontorio rocoso coronando dos esbeltos grabados de cierto aspecto antropomorfo que tienen por base sendas líneas en zig zas, especie de “M”, que se interpretan como piernas flexionadas.

Otras opiniones. Puesto el asunto en conocimiento del investigador abulense y amigo Dámaso Barranco, entre otras, llegó a la conclusión de que tal anagrama (cuadrilátero y letras o solo este) por sus características y lugar donde se encontraba (puertas de los templos principalmente), podía tratarse de un símbolo cósmico o atropopaíco (talismán protector de los templos sobre las influencias malíficas), de una especie de Mandala o cuadrado terrestre que, dada su generalidad, pudo tener su origen en alguna disposición de las nuevas ideas del Concilio de Trento (Dios hecho presente en la ostia consagrada como “Unidad indivisible y latente de la realidad de un Dios Transustanciado”). Ya había observado Dámaso este mismo símbolo sobre el costado del Arca de la Alianza, uno de los grabados que figura en la Custodia de Ávila, realizada por Juan de Arfe en el año 1571. Las letras NT, según Dámaso, podrían significar: “Natura in Templum Trasmutatur”.

En similar línea de opinión me expresaba en mi fugaz entrada en la página principal de Terrae: LA IMAGEN DE LA DEIDAD. El Mandala, basándome, entre otras cosas: en que cuadriláteros, rectángulos, triángulos, círculos, etc., con punto central, son SÍMBOLOS que desde la antigüedad, han venido representando, de una manera abstracta, e incluso concreta (caso de la Trinidad cristiana), a la DEIDAD o cuando menos han desempeñado una función mágico ritual; y, sobre todo, por los lugares en que se ha explicado que han aparecido todas estas figuras (en lo alto de montañas donde han existido antiguos asentamientos, junto a supuestos santuarios rupestres, en las puertas de los templos, …).

La pista. Pero fue doña Alicia Canto, miembro de Terrae, quien nos puso sobre la pista del auténtico significado de las misteriosas figuras (cuadriláteros, rectángulos, etc.) que, acompañados o no de letras, hemos estado encontrando en las puertas de los templos e incluso en los cerros: un significado relacionado con los trabajos de topografía y no de carácter mágico ritual (ver discusión EXTRAÑO ANAGRAMA, del grupo Petroglifos). 

16 Abr 2012
http://terraeantiqvae.com/m/group/discussion?id=2043782%3ATopic%3A203313

lunes, 5 de diciembre de 2016

Una cisterna romana en la plaza de San Agustín de Toledo


Los trabajos de rehabilitación que se llevan a cabo en un edificio del Casco Histórico de Toledo han sacado a la luz importantes restos arqueológicos de origen romano, que podrían suponer un paso más en la reconstrucción del puzzle de la ciudad en los primeros siglos de esta era.



El edificio en el que se han localizado los restos se encuentra en la plaza de San Agustín.

Esta actuación que tiene como escenario un inmueble situado en la plaza de San Agustín, esquina a la calle Recoletos, ha permitido localizar “casi por completo”, a falta de media bóveda, una cisterna, así como la cimentación de un edificio “bastante grande”, explica uno de los arqueólogos responsables de la obra, Julián García Sánchez de Pedro.

Junto a él completan el equipo de arqueólogos Samuel Rodríguez y Javier Peces, a los que ha llamado especialmente la atención que estos restos se hayan localizado en la primera planta del edificio, a nivel de calle, y no en un sótano, como suele ser habitual para este tipo de elementos.

Asimismo, destaca en esta infraestructura hidráulica, la localización de los restos de un muro “cimentado en la roca”, explica el arqueólogo, que “envolvería” la cisterna, y que hace pensar que formaría parte un edificio mayor, de tipo pública.

Teniendo en cuenta los materiales con los que está construida esta cisterna, su cronología ubicaría su origen en el siglo I d.C., aunque todavía no se pueda definir bien con qué tipo de edificio estaría relacionada.

El revestimiento que cubre la cisterna es otro de los elementos que han llamado la atención de los arqueólogos, quienes destacan la calidad del mismo, y que muestra una vez más la perfección en ingeniería que tenían los romanos.

En este sentido, el arqueólogo explica que las cisternas no sólo se utilizaban en aquella época para el abastecimiento de las termas, sino que en todos los edificios era precisa una planificación relacionada con el agua, del mismo modo que también era precisa, por ejemplo, para las fuentes situadas en la calle.

Para poder plantear una interpretación en este sentido, Julián García considera que sería necesario poner en relación estos hallazgos que ahora se han producido con los restos localizados en esta misma zona, en concreto en el edificio de Gicaman, durante la intervención que se realizó a principios de la década pasada.

El edificio en el que se han localizado los restos se encuentra en la plaza de San Agustín.

Necesaria puesta en común



Para este grupo de arqueólogos es fundamental poder poner en común con otros profesionales que han participado en las actuaciones llevadas a cabo en edificios de la zona, y que han supuesto la localización de distintos restos, los resultados obtenidos.

Un trabajo en común que permitiría plantear una interpretación global de los mismos, contribuyendo a identificar a qué tipo de edificio pertenecerían estos restos.

De este modo, las conclusiones que se pudieran extraer permitirían ofrecer una visión más amplia sobre la forma de vida del pueblo romano en la ciudad de Toledo.

Poco a poco, intervención a intervención, se va completando este particular puzzle de la época romana en Toledo. Son numerosos los elementos que se han ido localizando en los últimos años en puntos no muy alejados de esta plaza de San Agustín. Elementos que de forma aislada pueden servir como base para plantear una hipótesis parcial, pero que precisan de una puesta en común para ir completando los huecos que aún quedan por cubrir.

A la vista del público

Los trabajos arqueológicos que se han desarrollado en este inmueble, situado en una zona muy próxima a la céntrica plaza de Zocodover, forman parte del proceso de rehabilitación que se está llevando a cabo para la adecuación del edificio como hostal. 

Estos restos arqueológicos que ahora están siendo objeto de estudio, se integrarán por completo en el edificio, quedando a la vista para el disfrute de los futuros clientes del establecimiento.

Publicado por Guillermo Caso de los Cobos el julio 14, 2011 a las 1:55am en Hispania Romana

Vía: El Dia Digital.es | Susana Jimenez | 13 de julio de 2011

El Cardenal Cisneros y la Catedral de Toledo en un billete de 500 pesetas de 1928

Continuamos con los billetes emitidos antes de la Guerra Civil y en este artículo trataré sobre el billete de 500 pesetas emitido el 15 de agosto de 1928.

Debido al gran número de billetes que había en circulación, el Consejo del Banco de España decidió contar con emisiones de reserva a fin de estar preparado por si había que sustituir alguna de éstas. Se le encargan a la casa británica Bradbury, Wilkinson and Company.

Los primeros bocetos datan de febrero de 1928, bajo el reinado de Alfonso XIII, pero su circulación comienza una vez está instaurada la II República.



A partir de junio de 1938 se emplearon únicamente en la zona republicana, por lo que una vez finalizada la Guerra Civil dejaron de usarse. 

Su tamaño era de 150 x 109 mm. y tuvo una tirada de 2.000.000 de billetes. En su anverso vemos la efigie del Cardenal Cisneros y la Catedral de Toledo de donde fue arzobispo y en su reverso se muestra el cuadro de Francisco Jover Casanova “Liberación de los Cautivos de Túnez”.

Anverso y reverso del billete de 500 pesetas emitido el 15 de agosto de 1928. (Fotos cortesía Félix Cuquerella)

Francisco Jiménez de Cisneros es uno de los personajes más importante de nuestra historia. Nacido en Torrelaguna, en el seno de una familia de hidalgos pobres, durante el reinado de los Reyes Católicos se convirtió en cardenal, arzobispo de Toledo, primado de España y tercer inquisidor general de Castilla. 

También se encargó del gobierno de la Corona de Castilla tras la muerte de Felipe el Hermoso, entre 1506-1507 hasta la llegada de Fernando el Católico, con motivo de la incapacidad de Juana, y volvió a hacerlo al fallecer Fernando, hasta la llegada de Carlos I (1416-17), por expreso deseo de Isabel la Católica.

Retrato del Cardenal Cisneros. Arte Historia.

Como acabamos de mencionar, Cisneros fue arzobispo de Toledo, sede primada del reino desde 1088. La catedral comienza a construirse en 1226, una vez que el peligro musulmán se ha alejado tras la victoria de las Navas de Tolosa en 1212. 

Se alza sobre suelo sagrado, en sus cimientos estaba la primitiva iglesia visigoda de la ciudad y la mezquita que los musulmanes allí alzaron. Es una de las tres catedrales comenzadas de nueva planta en estilo gótico de España, junto con León y Burgos. Sus obras se alargaron hasta el siglo XVI.

Por Vanessa Montesinos Muñoz
Miércoles 07 de octubre de 2015, 08:34h
http://www.numismaticodigital.com/noticia/8867/espacio-del-arte/cardenal-cisneros-en-el-billete-de-500-pesetas-de-1928.html

domingo, 4 de diciembre de 2016

Concierto de la Novena Sinfonía de Beethoven, 28 de marzo de 2015, Catedral de Toledo

Concierto de la Novena Sinfonía de Beethoven, a cargo de la Orquesta y el Coro del Teatro Real, dirigida por Hartmut Haenchen



Coro de los seises de la Catedral de Toledo

Actuaciones del Coro de los seises: "Far Away", "Santus" y "Tears in Heaven". Desde el Colegio Infantes de Toledo hemos visto como ensayan de la mano del padre Angel.



Los seises participan cada fin de semana en las celebraciones de la Catedral de Toledo. Actuaciones emitidas el 05.03.2013 en Castilla La Mancha Televisión.

sábado, 3 de diciembre de 2016

El Alcázar de rostro duro de Toledo

Esta es otra ciudad, roqueña y en extremo castrense.

Por su misma situación geográfica equivale a una fortaleza y tiene en torno suyo, como Roma, siete colinas.

Toledo, ciudad de símbolos y de elección, historia natural y humana de la Historia ibérica.

En esta mitad del siglo XI, Toledo, en su más genuina representación, es un alcázar de rostro duro y hermético, con murallones rodeados de fosos, cubos almenados y como señales civiles, apenas algunos ajimeces, cuyo fino parteluz contrasta con el semblante del ceñudo edificio.



Concha Espina. Casilda de Toledo (1940)














Fuente: http://miratoledo.blogspot.com.es/search?updated-max=2016-03-06T23:00:00-08:00&max-results=7

viernes, 2 de diciembre de 2016

¿Acuñó moneda Leovigildo en Amaya?

¿Acuñó moneda Leovigildo en Amaya?-José Ángel Hierro Gárate 

PROYECTO MAURANUS 

Viene recogida en el magnífico (y extenso) trabajo de Ruth Pliego Vázquez sobre numismática visigoda, concretamente en su Tomo I, quien la toma de otra publicación a la que no he podido tener acceso aún. Por ese motivo la información que traigo a esta entrada es bastante escasa y tendrá que ser contrastada y ampliada más adelante. 



Nos quedaremos de momento con que se trata de una moneda a nombre del rey Leovigildo (el mismo que tomó Amaya en el año 574 y recuperó el territorio cántabro para el Reino de Toledo) y que, presumiblemente, habría sido acuñada en la ciudad de Amaya: las primeras letras de la inscripción del reverso han sido interpretadas como AMIASIO(S), que sería un étnico relacionado con la ciudad cántabro-romana de Amaia.

Se me ocurren dos anotaciones muy breves a esta lectura. La primera, que las letras AMIA podrían leerse perfectamente como AM(A)IA, con lo que tendríamos el nombre completo de la población. Y

 la segunda, que una posible lectura AM(A)IASIO podría ponerse en relación lingüística con la ceca visigoda de Olovasio, de localización incierta pero que ha sido identificada (sin demasiados argumentos de peso, en mi opinión) con el yacimiento norpalentino de Monte Cildá (muy cercano a Amaya, por cierto).

En cualquier caso, si se confirma que estamos ante un ejemplar auténtico y que no es una falsificación reciente, esta moneda sería una prueba más de la importancia de Amaya en época visigoda: posible capital de la provincia de Cantabria y sede del Dux, posible obispado y, ahora, posible ceca emisora de moneda regia.

El Primer proyecto de navegación del Tajo


Resultado de imagen de El Primer proyecto de navegación del TajoDetalle del plano del proyecto de navegación del Tajo de Carduchi del siglo XVII

En el siglo XVI hay un hecho que debemos reseñar en primer lugar en la historia de nuestro río,

Y es el primer plan de navegación del mismo. Se debe al ingeniero Juan Bautista Antonelli, italiano para unos y rumano para otros, la propuesta y elaboración del primer proyecto de navegación del Tajo.

Había trabajado anteriormente para Felipe II en diversas obras de fortificación y pensando tanto en el provecho que podría suponer para la corona la comunicación fluvial entre Madrid y Lisboa -las dos principales capitales de su imperio por la unión de los dos reinos por herencia- como en el interés estratégico de la navegación para el transporte de tropas ante los previsibles levantamientos de los portugueses, el rey Prudente apoyó con entusiasmo este primer intento de hacer navegable el río con mayor longitud de la península ibérica.



La empresa se desarrolló durante los años 1581 a 1588 y no ha quedado documentación alguna de los planos y proyectos propiamente dichos, aunque sí sabemos que su financiación siempre se vio aquejada de cierta precariedad económica. En el repartimiento destinado a obtener fondos entre las ciudades ribereñas correspondió a Talavera la cantidad de 170.000 maravedíes mientras que Toledo debía pagar 1.300.000. Los gastos para hacer navegable el tramo comprendido entre Talavera la Vieja y Toledo supusieron un total de 433.000 reales y se llevaron a cabo entre los años 1586 y 1588.

Entre las obras acometidas se sabe que se pagaron por rotura y acondicionamiento de las presas de Cabañuelas y El Tejar, cerca de Talavera, 1.156 y 13.305 reales respectivamente. Conocemos también que en Talavera se realizaron embarques por lo que es posible deducir la existencia de algún muelle aunque fuera sencillo en su construcción. Una estructura de obra hoy cubierta por el terraplén de la orilla, aguas abajo del puente viejo, pudo haber correspondido a ese embarcadero pero también pudo haber sido parte de los edificios de los molinos que se situaban aprovechando el primer ojo del puente.

Detalle del plano del proyecto de navegación del Tajo del siglo XVII de Carduchi

En carta a Felipe II describía así Antonelli su paso por nuestra comarca:

Seguí mi camino y, pasado dos leguas encima de la dicha Puente ( del Arzobispo), hallé mejor tabla de río, y mejores orillas y mejor navegación hasta Talavera y Toledo; tanto que si no fuera los sotos que embarazaban la girga con estas crecientes que cubrían las presas, era tan buena la navegación como la del Po; y por la benignidad del cielo y fertilidad de la tierra, paréceme que se puede hacer otra Lombardía, aderezándose la navegación para de invierno y verano, como se puede con cuya comodidad y despacho, convidará a plantar viñas, olivares y frutales, y se llevarán aquí, a Madrid, y a una parte y a otra, harto barato, y será de mucho provecho y comodidad, Talavera y todos los pueblos comarcanos a Tajo…

Condiciones y Obstáculos para la navegabilidad

Para que una corriente sea navegable en primer lugar es preciso que tenga una anchura suficiente de cauce, cuestión que en el Tajo no suele ser problemática.

La segunda condición es que la dirección de la corriente no sufra cambios bruscos de velocidad como los producidos por los remolinos que aparecen en los planes de navegación como “regolfos” y “ollas”, aunque esta última palabra tiene más bien un sentido de poza o zona de aguas profundas. Estos obstáculos podían salvarse mediante canales realizados de piedra o de empalizadas y señalados en algunos mapas como “carreras” Uno de ellos es señalado en las inmediaciones de los molinos de Ciscarros frente a Aldeanueva de Barbarroya como “Carrera del Rey” en un proyecto posterior.

Los islotes deben también tenerse en cuenta por las maniobras bruscas que pueden obligar a realizar a las embarcaciones. Además deben reflejarse los afluentes que en sus desembocaduras llegan causar dificultades para los navíos debido a los remolinos, los cambios repentinos de dirección de la corriente y los bancos de arena que suelen originar.

En tercer lugar debía haber una profundidad o calado suficiente que variaba con el plan de navegación por el tipo de embarcación a utilizar en su época pero, en general, se consideraba necesario que no fuera menor de medio metro. Los obstáculos aparecen en los planos como bajos de arena, cascajares o riberas bajas e islas de cantos rodados o grava. También se detallan los fondos rocosos y los peñascos que emerjan de las aguas o se encuentren a baja profundidad.

Las presas son obstáculos que deben salvarse mediante la rotura de las mismas o con la construcción de esclusas y compuertas. Este segundo sistema mantendría el nivel de las aguas para así reducir los perjuicios de molineros y otros usuarios ribereños mientras que, al mismo tiempo, elevaría los niveles de la corriente aguas arriba facilitando la navegación.

Otra condición necesaria para la navegación es que la velocidad no exceda de determinados límites. Es lo que se señala en los planos como “rápidos”, que si se acompañan de fondos pedregosos y superficiales aparecen como “chorreras” o cuando la velocidad es muy elevada como “chorreras furiosas”. Entre la desembocadura del Jébalo y el Puente del Conde, bajo el embalse de Valdecañas, aparecen numerosas zonas de rápidos y chorreras furiosas que se intentaron eludir por Carducci como luego veremos con la excavación de un canal.

Para el estudio de todas estas condiciones de navegabilidad era necesario que en los planos se vieran reflejados las distancias, la anchura del cauce, los fondos verificados mediante sondeos, los márgenes, las chorreras, las pendientes y los afluentes.

La navegación contra corriente plantea el problema de la tracción necesaria, sobre todo en tramos de corriente rápida y en el paso de presas y esclusas. Los primeros caminos de sirga se abrieron en época de Antonelli y en las obras realizadas con motivo de los planes de navegación del siglo XIX para que por ellos, mediante tracción humana o animal, se “halara” a los barcos río arriba. Estos caminos eran muy costosos debido a lo escarpado de las orillas de nuestro río y a causa de esto se añadían a veces a su pavimento pequeñas lanchas de piedra o pizarra clavadas transversalmente para que sirvieran de punto de apoyo a los hombre o animales que tiraban de la embarcación. En otras ocasiones se colocaban anillas que facilitaran el efecto de polea del sistema de tracción utilizado.

El Tajo está en todo su segundo tramo muy despoblado en sus orillas. No tiene pueblos ribereños, ni posadas ni refugios que sirvan para realizar paradas de reparación o avituallamiento y por ello en algunos proyectos se contemplaba la edificación de ventas y mesones. También debían construirse embarcaderos que dieran servicio a las comarcas ribereñas además de acondicionarse los caminos de acceso a las orillas que casi siempre se encontraban en mal estado para la circulación de carretas debido, sobre todo, a las grandes pendientes de las riberas del Tajo.



A todos estos obstáculos se unía la resistencia de los dueños de presas y artificios a las expropiaciones y roturas, más teniendo en cuenta que en muchas ocasiones la propiedad de molinos o batanes estaba en mano de poderosas e influyentes instituciones religiosas o de señoríos laicos.

En la época de Felipe II descendieron desde Toledo y sobre todo desde Alcántara algunas barcazas con tropas, pertrechos de guerra y productos necesarios para el mantenimiento de esas fuerzas como eran principalmente las cargas de trigo. También bajaron algunas embarcaciones con hasta ciento diez forzados a galeras.

Múltiples fueron los problemas y deficiencias estructurales y presupuestarias que impidieron el que, al menos en el tramo bajo de su recorrido, se mantuviera como una realidad rentable la navegación del Tajo. Entre otros habría que citar la falta de marineros con experiencia en una navegación fluvial, no exenta por otra parte de obstáculos.

Sabemos que cuatro de los marineros de una de las expediciones eran originarios del ribereño pueblo de Serradilla y conocemos un naufragio en Garrovillas, un choque contra el puente de Talavera y algunos embarrancamientos como ejemplos de los frecuentes accidentes acaecidos. A esto se añadía la ausencia de pueblos y caseríos en las escarpadas y muchas veces mal comunicadas orillas del río, dificultándose así la reparación y el servicio de las embarcaciones y de sus viajeros y tripulantes.

Otras vías alternativas de comunicación ofrecían más rapidez y seguridad, sobre todo durante el pasado siglo. El contrabando era un fenómeno crónico en la zona que competía en desigual superioridad con tan dificultosa navegación. Los intereses de propietarios y molineros que restauraban las presas en cuanto disminuía el tráfico se unía a la precariedad financiera crónica de todos los proyectos y a hechos bélicos contemporáneos con las iniciativas de navegación fluvial como fue, por ejemplo, la financiación de la Armada Invencible en tiempos del proyecto de Antonelli.

Fuente: http://lamejortierradecastilla.com/117-2

jueves, 1 de diciembre de 2016

Antihéroes en la Guerra Civil: los desertores del Alcázar de Toledo (y II)

Sabemos que una vez decretada su primera libertad en octubre de 1936, Rufino fue prácticamente obligado a formar parte del Ejército Republicano, ascendiendo a sargento durante este mes de septiembre. 

Milicianos republicanos disparan al Alcázar / ABC

Formó parte del 10 Batallón del Regimiento de Infantería nº 1 que estaba en el Cuartel de Wad Ras, situado en la calle López de Hoyos En el año 1937 ingresó en la Escuela Popular de Guerra de donde salió ostentando el grado de teniente y fue destinado en la 66 Brigada. Prestó sus servicios en primera línea desde el 23 de marzo de 1937 hasta 1938, fecha en la que fue arrestado por el Servicio de Información Militar (SIM) y trasladado en el ministerio de la Marina, desde de este servicio.



Se desconoce el motivo de esta detención pero creemos que el Servicio de Inteligencia republicano le pudo haber acusado de desafección. Tras unas semanas fue puesto en libertad siendo trasladado a la Brigada que se encontraba en esos momentos en la localidad de Loeches. También sabemos que fue herido en Ciudad Real y que estuvo mucho tiempo ingresado en un hospital hasta que le dieron el alta medica en el tramo final de la guerra.

La pregunta que se hacen todos los lectores sobre esta deserción del cabo del Alcázar es la siguiente: ¿Quería llegar realmente hasta la columna de Yagüe o buscaba pasarse a los republicanos? Eso ahora mismo no podemos saberlo. Lo que sí parece claro es que un gran número de personas de derechas avalaron a Rufino Santos tras la guerra por considerarle un individuo con “impecables antecedentes”. La sección local de la Falange de su pueblo Los Cortijos envió al juzgado una carta asegurando que Rufino pertenecía a una familia de derechas y muy religiosa.

En su declaración en el Consejo de Guerra le preguntaron antes de dictar sentencia por qué no había intentado pasarse a zona nacional durante el tiempo en el que estuvo en primera línea de frente con los republicanos. La respuesta de Rufino fue clara: “no intenté pasarme por temor a las represalias con mi familia” puesto que así lo habían hecho al pasarse un cuñado suyo a las filas nacionales. Finalmente, el juzgado tomó la decisión de condenar a Rufino a la pena de treinta años de reclusión mayor por un delito de adhesión a la rebelión con la concurrencia de las circunstancias atenuantes de falta de peligrosidad. Esta pena, finalmente fue conmutada a doce años de prisión. Es posible que antes de 1950 ya estuviera en libertad.

De defensor del Alcázar a capitán republicano

La historia que vamos a contar a continuación tiene como protagonista a Felix de Ancos Morales, un personaje de lo más oscuro del que no hay casi nada escrito ni en Internet ni en los libros de la Guerra Civil. Hemos podido reconstruir su historia gracias al Sumario 27044 que hay en el Archivo Histórico Militar del Cuartel Infante Don Juan de Madrid.

Natural de Toledo, a Felix de Ancos le sorprendió el inicio de la Guerra Civil siendo militar de profesión y desempeñando el grado de cabo de la Academia de Infantería situada en el Alcázar. En el sumario al que hemos accedido se cuenta que antes de darse a la fuga, Felix había participado varias veces en operaciones consistentes en salir del Alcázar con la intención de buscar víveres para los defensores y sus familias. En una de estas partidas, la del 10 de agosto, fue apresado junto a la Casa de Tordera por unos milicianos que también arrestaron a los cabos José María Flores López y Eladio Román García. Cuenta Felix en su declaración ante la justicia franquista tras la guerra que ante esos milicianos “se hizo pasar por evadido”, siendo trasladado a unas oficinas de la CNT y posteriormente a Madrid.

Una vez en la capital “no le quedó más remedio” que ponerse al servicio de la República prestando servicio de guardia en Correos y en la Fábrica de Armas. Estuvo en una sección en el frente de Algodor marchándose posteriormente hasta Ciempozuelos y más tarde al de Aranjuez. A finales de 1936 estuvo destinado en la 45 Brigada Mixta, ascendiendo a sargento, teniente y más adelante a capitán. Siendo capitán fue sorprendido en octubre de 1938 por las tropas nacionales cuando dirigía una compañía de ametralladoras de la mencionada brigada.

Durante su Consejo de Guerra, De Ancos manifestó “no enterarse” de sus ascensos aunque el fiscal que llevó su caso le acusó de haberlos conseguido por actos de guerra contra los nacionales. Un informe realizado por el gobernador civil de Toledo al juez militar que llevó su caso, también señalaba que Felix “facilitó noticias al ejército rojo sitiador” de algunos detalles relacionado con las posiciones franquistas en el Alcázar. Ese informe afirma que coincidiendo con su deserción, “fueron bombardeados los sitios en que se encontraban instaladas las cocinas, el horno de pan y los servicios indispensables para el mantenimiento de la defensa”.

También llegó a manos del juez que llevaba el sumario de Felix de Ancos un informe que le acusaba de haber asesinado a un soldado de su compañía mientras ejercía como capitán del Ejército Republicano. Ese informe decía que el soldado intentaba evadirse a zona nacional.



Teniendo en cuenta todos estos informes desfavorables, el Tribunal Militar que juzgó a Felix de Ancos Morales decidió condenarle a la pena de muerte en mayo de 1939, un mes después de que finalizara oficialmente la Guerra Civil. De Ancos fue procesado por el delito de Traición y Adhesión a la Rebelión Militar por lo que fue ejecutado dos meses más tarde en el cementerio de Aranjuez.

La influencia de un padre en la deserción

Los desertores Fidel Gutiérrez y Patricio González /Cronica

Eladio Román García tenía 20 años al estallar la Guerra Civil. Hijo de un carabinero de Toledo con domicilio en la Plaza de la Zarzuela, al arrancar el conflicto Eladio trabajaba como cabo escribiente en el Alcázar de Toledo aunque estaba estrechamente vinculado con algunas organizaciones de izquierdas como la UGT, organización en la que militaba su progenitor.

Su deserción del Alcázar de Toledo tuvo lugar el 10 de agosto de 1936 y aunque era una persona que se caracterizaba por su sentido del humor, finalmente tomó la decisión de abandonar la plaza ante el continuo requerimiento de su padre. También hemos tenido acceso al sumario al que fue sometido tras la guerra Eladio Román y en él, Rafael Díaz Gómez, teniente Coronel de la Guardia Civil, aseguraba que su deserción se llevó a cabo después de que su “padre, desde el edificio de Santa Cruz de Toledo, le llamó tres o cuatro veces” para que se pasara a zona republicana. Y eso fue lo que hizo precisamente.

En un interrogatorio producido el 21 de febrero de 1940 ante la Policía de Toledo, Eladio explicó detalles sobre su deserción afirmando que nunca tuvo significación política ni sindical y asegurando que en 1934 ingresó voluntariamente en el Ejército:

“Al producirse el Glorioso Movimiento Nacional me encontraba en el Alcázar y allí quedé obedeciendo las órdenes de mis jefes hasta que el 10 de agosto de 1936 deserté a las filas rojas. Esto se debió al llamamiento que hizo mi padre, carabinero afecto a la plantilla de Toledo, que desde el edificio de Santa Cruz hizo una alocución al personal de tropa que prestaba servicios en la cuarta cuadra. Accidentalmente me encontré con el cabo Felix de Ancos y con José María Flores, ambos residentes en Toledo y compañeros en el Alcázar. Ellos me dijeron que querían evadirse y marcharse con los rojos porque allí, dentro del Alcázar todos iban a perecer. Me invitaron a pasarme con ellos. Sin pensarlo más y sin darme cuenta de lo que hacía, nos pasamos en la Casa Tordera. Allí nos encontró la parte roja que guarecía el sector y me llevaron hasta la delegación de Hacienda que es donde estaba mi padre. A Felix y a José María les llevaron a la Comandancia Militar”.

Hemos averiguado que a los pocos días de pasarse a zona republicana, Eladio fue admitido gracias a su padre en el Cuerpo de Carabineros, cuerpo en el que ingresó el 18 de agosto de 1936, tan solo ocho días después de huir del Alcázar. La premura por la que fue admitido en los Carabineros se debió a que antes de la guerra, “ya tenía solicitada la instancia” para formar parte de este cuerpo. Fue destinado a El Pardo y a Madrid capital hasta que en 1937 fue enviado a la Comandancia de Castellón, destinándole a la séptima brigada. En su Consejo de Guerra, negó haber participado en “combate alguno” contra los nacionales ya que prestó “siempre” sus servicios como escribiente en las diferentes unidades del Ejército Republicano.

Durante su juicio se produjo una circunstancia un tanto extraña. El juez, antes de dictar sentencia, pidió dos informes sobre Eladio al Comité de Investigación de la Falange en Toledo y al Ayuntamiento de esta ciudad. Mientras que la Falange aseguraba de él que al parecer “era muy apreciado por sus jefes y con buenos antecedentes”, el Ayuntamiento no tenía ni siquiera constancia de que hubiera estado en el Alcázar, inventándose que había actuado como miliciano, prestando servicio en las colas de la barriada de la Puerta de Visagra. Sin embargo, esta institución también decía que Eladio “no era un individuo con malos sentimientos y nunca destacó por hechos de carácter grave”.

Finalmente, en la primavera de 1940, el Consejo de Guerra condenó a pena de muerta a Eladio, sin embargo, no hemos podido comprobar que esta sentencia se llevara realmente a cabo. Si en el caso de Felix de Ancos sí llegamos a ver en su sumario un certificado de defunción tras su fusilamiento, en este último no lo hemos visualizado. Consideramos que la pena de Eladio pudo haber sido rebajada a cadena perpetua ya que no tenía delitos aparentes de sangre e incluso haber obtenido alguna amnistía a finales de la década de los cuarenta. Este término desde www.guerraenmadrid.com no lo hemos podido confirmar. Seguiremos investigando.

Fuentes

Archivo Histórico Militar Paseo de Moret. Sumarios: 4179, 26423 y 27044
Hemeroteca Nacional. Diario Crónica y el Heraldo de Madrid.
Archivo Histórico Nacional. Causa General en Toledo.
Diario de Operaciones del General Moscardó.
Defensa del Alcázar de Ángel Palomino.
El testamento español de Arthur Koestler

La Saca del Corcho en Toledo

ARTESANÍA Y SACA DEL CORCHO

La artesanía y la saca del corcho

Cuadrilla de corcheros haciendo la saca de los alcornoques en una dehesa de Velada

El alcornoque es una especie arbórea que precisa de algo más humedad que la encina y de terrenos preferentemente silíceos. Es por ello que en nuestra región se puede encontrar en las zonas donde el clima extremado continental mesetario se suaviza por la influencia atlántica como es el caso de nuestra comarca.

Casi 20.000 hectáreas se dedican a su aprovechamiento con una producción importante que podrían ser mucho mayores si, como sucede con muchas otras de nuestras materias primas, las plusvalías generadas por su manufacturación no se quedaran en otras regiones.

En efecto, las industrias corcheras de Talavera o Velada por ejemplo, se limitan a seleccionar, cortar, cocer y embalar las planchas de corcho para que sea en Cataluña, en la mayor parte de los casos, donde se transforman en la industria taponera, de aislantes o de las nuevas artesanías industriales del corcho, que fabrican desde carteras hasta faldas de este material natural y cada día con mayor demanda.



Un material de gran calidad con infinitas posibilidades pero que ya fue conocido por nuestros artesanos que lo trabajaron desde un punto de vista principalmente utilitario pero también estético en los casos de artesanía pastoril que luego comentaremos.

Uno de los alcornocales de Velada donde se aprovecha el corcho

Cuando llegaba la canícula en las dehesas de Velada y Oropesa, en las umbrías de la Sierra de San Vicente o la Jara Alta, las cuadrillas salían

a la saca del corcho, labor por la que se despega la corteza del alcornoque. Se hacía el trabajo durante las horas más calurosas del día y los meses más calurosos, “desde San Pedro”, que era el tiempo más adecuado para esta actividad, y de hecho, era necesaria la presencia de un trabajador exclusivamente dedicado a suministrar agua para evitar la deshidratación de los operarios, el aguador, que a veces también ayudaba al ranchero, que era el corchero al que se encomendaba el aprovisionamiento de leña, manteniendo el fuego y los pucheros individuales de las más de veinte personas que componían estas cuadrillas, además de cuidar de la intendencia general del campamento encargando a un ordinario que se acercara al pueblo a por los encargos y suministros.Asientos o “tajos” elaborados con planchas de corcho y virus de jara

Los corcheros dormían en las mismas dehesas en los campamentos que en forma cónica se hacían con palos y ramaje alrededor de un alcornoque, aunque a veces dormían en media caña de corcho colgada de una rama a modo de litera. No descansaban ni siquiera los domingos y solamente acudían al pueblo en la Virgen de agosto, San Roque, Santiago y Santa Ana. El jabón casero, un peine, la navaja, una manta y algunas viandas era el modesto ajuar del corchero.

El accidente de trabajo más frecuente era la picadura de los escorpiones que se escondían en los recovecos de la corteza, y se utilizaba para aliviar el dolor un curioso remedio” homeopático” el aceite de alacranes, que se obtenía de freír casi hasta la carbonización un número impar de escorpiones en aceite de oliva, para luego utilizar este mejunje masajeando la zona afectada.

Ser taponero era sinónimo de ser corchero “de fábrica”. Utilizaban el cuchillo curvo de corchero para recortar las piezas y deben su nombre a que completaban sus jornales con la elaboración casera a destajo de tapones. El escogedor elegía y agrupaba las piezas según su calidad y características que sería largo de describir aquí.

http://lamejortierradecastilla.com/la-artesania-y-saca-del-corcho#more-33
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