viernes, 21 de enero de 2022

Escapada al Paraiso Natural de Formentera, Islas Baleares

Formentera, Islas Baleares

Formentera, Islas Baleares

Formentera, Islas Baleares

Formentera, Islas Baleares


Formentera, Islas Baleares

Formentera, Islas Baleares

Si hay un destino ideal para pasar unas vacaciones este verano recuperando la normalidad es las islas Baleares. pues conjuga muchos atractivos entre los que se encuentra el turismo de naturaleza.

Y a este respecto, hace unos años un amigo me contó la experiencia de su excursión de un día a Formentera, y desde entonces me quedé con la idea de que se trataba de un lugar diferente.

Es un lugar que ha quedado preservado de la presencia de grandes complejos turísticos, y donde se puede disfrutar de playas con aguas realmente cristalinas.


Indice:

  1. Cómo llegar a Formentera
  2. Algo sobre la Historia de Formentera
  3. Flora y Fauna de Formentera
  4. Cómo moverse en Formentera
  5. Cómo es el turismo en Formentera
  6. Qué ver en la visita de turismo de Formentera
  7. Playas de Formentera
  8. Torres defensivas
  9. Iglesia de Pilar de la Mola
  10. Molinos en Formentera
  11. Puerto de Es Caló de San Agustín
  12. Actividades en Formentera
  13. comer en Formentera
  14. Otras Rutas Cercanas

1. Cómo llegar a Formentera

Y además llegamos a Formentera de una forma que no me imaginaba, con mi propio coche.

Pues, efectivamente, siempre había pensado que la única forma de ir a Formentera era cruzar en un pequeño barco desde Ibiza, isla situada al norte, a apenas media hora en un ferry rápido.

Mapa de Situación de la Isla de Formentera, Baleares

Pero lo cierto es que en nuestro más reciente viaje a las islas Baleares hemos vivido la experiencia de cruzar en ferry con nuestro coche a Formentera e Ibiza.

Desde la península puedes llegar a Formentera en solo dos horas y media a bordo de un ferry rápido de Baleària que cada día sale a las 9 de la mañana desde el puerto de Denia.

Eso si, la forma más habitual es llegar a Formentera en un ferry desde Ibiza.

En nuestro viaje cruzamos a este isla a bordo de uno de los confortables ferrys rápidos Eco de Baleària, compañía que ofrece una frecuencia de servicio cada media hora durante casi todo el día.

Dado que es muy recomendable reservar tu billete con antelación a tu viaje para asegurarte disponibilidad, aquí puedes comprar online el billete para el Fast Ferry de Balearia para una travesía de 30 minutos desde Ibiza ciudad, y aquí tienes otra opción de Barco a Formentera que te traslada en una hora

Fast Ferry Balearia

En paralelo el coche viajaba en otro ferry de mayor tamaño de la misma compañía.

Formentera  es, sin duda, el último paraíso del Mediterráneo, lo cual se justifica por estar el 70 por ciento del territorio protegido, y donde no verás ni grandes edificios ni resorts turísticos.

Esto último sin duda viene marcado por la carencia de un aeropuerto, lo cual limita la llegada de visitantes y la preserva de un exceso de urbanización de la misma.



2. Algo sobre la Historia de Formentera

La primera presencia humana conocida de Formentera se encuentra en la Edad de Bronce, cuando se construyó el sepulcro megalítico de Ca na Costa descubierto en 1974. 

Este monumento funerario, construido entre 1900 y 1600 a.C., confirma la existencia de una población estable y organizada en los inicios de la Edad de Bronce, unos mil años antes de que los fenicios se instalaran en Ibiza. 

Después de una época en la que permaneció despoblada, se tiene vestigios del paso de las culturas púnica y romana.

Vista de la capilla de Sa Tanca Vella

No hay referencias de si la isla estuvo poblada tras las invasiones visigodas, pero por lo menos a partir del siglo xi, durante la ocupación árabe, la isla contaba con una población estable, pues quedan restos de viviendas, pozos y aljibes de dicha época. 

En el año 1109 la isla es saqueada por los noruegos dirigidos por Sigurd I durante la Cruzada Noruega.

Las tropas de Jaime I de Aragón, comandadas por el arzobispo Guillermo de Montgrí, conquistaron las Pitiusas en 1235, las cuales fueron incorporadas al Reino de Mallorca. Formentera estaba aún habitada por sarracenos, según relata el Llibre dels Feyts escrito por el mismo Jaime I y que forma parte de las cuatro grandes crónicas medievales de la Corona de Aragón. El nombre de la crónica en español sería Libro de los hechos.

Tras la expulsión de la población musulmana, el intento de establecer una población permanente en la isla fracasó, debido a la dureza de la isla y la inseguridad provocada por las incursiones berberiscas. 

Esta presencia durará en hasta el siglo xv, en que se produce la despoblación, a lo que se conoce como el primer repoblamiento. De esta época es la capilla románica de Sa Tanca Vella, en San Francisco Javier, construida en 1336.

La isla fue donada por el rey de Aragón, Alfonso el Magnánimo, a Juan de Vallterra, noble y jurista de Valencia —simultáneamente erigido por la Corona Barón de Torres-Torres, población cercana a Sagunto— por documento fechado en 1422, y aunque no llegó a poderse poblar bajo el señorío de los Valltera, por las dificultades de encontrar personas dispuestas a instalarse en la isla ante las amenazas antecitadas pese a los esfuerzos de los jurados de Valencia, los Vallterra mantuvieron el señorío nominal al menos hasta el siglo xviii.
Iglesia de San Francisco Javier, Isla de Formentera

Durante el resto de la Edad Media y el Renacimiento, Formentera sólo se encontró poblada ocasionalmente por habitantes de la isla de Ibiza.

Fue en 1695 cuando se produjo la definitiva repoblación de la isla, realizada por gentes de Ibiza, tras la donación de la isla a los ibicencos Marc Ferrer y Toni Blanc, en pago por los servicios prestados. Algunos años después, en 1726, se erigió la primera iglesia de Formentera, dedicada a San Francisco Javier, construida como una fortaleza en la que poder refugiarse de los ataques de los piratas. 

Algunas torres de defensa y vigía en el litoral complementaron el sistema defensivo de la isla y convirtieron el segundo repoblamiento en definitivo. Con el paso del tiempo, se fueron creando pequeños núcleos de población en torno a las iglesias que se iban construyendo, aunque la mayoría de la población se ha encontrado siempre dispersa en pequeñas casas de campo. Hacia mediados del siglo xviii la población de Formentera era de cuatrocientas personas y a finales del siglo xix la isla tenía ya casi dos mil habitantes.

A partir de los años 1960 y 70 se empezó a desarrollar una incipiente industria turística, caracterizada por un ambiente de relax y tranquilidad. Hasta 1968 no contó con luz y hubo que esperar cuatro años más para contar con el respaldo de una línea eléctrica submarina desde Ibiza.5​ De forma paralela, a finales de los 60 se inició el movimiento hippy en Formentera, hecho que ha marcado profundamente la personalidad de la isla.

Durante mucho tiempo el pueblo de Formentera luchó para que la isla dejase de depender de Ibiza y, como las demás islas, tuviese su propio Consejo Insular. 

En 2007, tras la reforma del Estatuto de Autonomía de Baleares de 1983, Formentera consiguió el Consejo Insular propio, segregándose del Consejo Insular de Ibiza y Formentera.


para saber mas:

miércoles, 19 de enero de 2022

Ruta por los Molinos de la Mancha: Los Gigantes del Quijote


Molinos de Viento de la Mancha











Allá por 1605 Don Miguel de Cervantes publicó 'Don Quijote de la Mancha'. Esta obra máxima de la literatura castellana se mantiene presente en nuestras estanterías y mentes con pasajes grabados a fuego en el imaginario colectivo.

Los gigantes contra los que Don Quijote batalló no eran más que molinos de viento, hoy majestuosos testigos que nos recuerdan épocas medievales en las que el hombre castellano inspirado por los relatos de Oriente desarrolló nuevas técnicas para aprovechar el viento para moler el grano. 

Hoy vamos a recomendar una ruta por estos emblemáticos villanos de fantasía que aún pueblan Castilla-La Mancha.

Indice:
  1. Este es el Croquis de nuestra Ruta
  2. Algo de Historia sobre los Molinos
  3. Como Funciona un Molino de Viento
  4. Como Llegar a El Romeral
  5. Molinos de El Romeral
  6. Molinos en Tembleque, Toledo
  7. Comer en Tembleque
  8. Molinos de Madridejos
  9. Molinos de Consuegra
  10. Comer en Consuegra
  11. Molinos de Puerto Lápice
  12. Comer en Puerto Lápice
  13. Molinos de Herencia
  14. Molinos de Alcázar de San Juan
  15. Comer en Alcázar de San Juan
  16. Molinos de Campo de Criptana
  17. Molinos de Mota del Cuervo
  18. Comer en Mota del Cuervo
  19. Molinos de Belmonte
  20. Comer en Belmonte
  21. Otras Rutas Cercanas

Algo de Historia sobre los Molinos

El origen de los molinos de viento es un tema controvertido y que no ha sido claramente definido. Existen varias tesis en cuanto a los orígenes de estos molinos, y todas ellas cuentan con algún argumento de peso. En cualquier caso, lo que sí es claro es que las referencias históricas a los molinos de viento son muy posteriores a las existentes sobre los molinos hidráulicos, y su origen es aún más incierto que los de estos últimos (Reyes-Mesa, 2001).

Antecedentes greco-romanos

La cultura griega y su mitología consideraban las fuerzas de la naturaleza (fuego, agua, viento) como de uso y dominio exclusivo de los dioses, y que éstos no aceptaban de buen grado la intromisión en sus dominios. 

Esta concepción mitológica de la naturaleza no ayudaba al desarrollo de la técnica. El hecho que su economía estuviera basada en una agricultura de subsistencia, con poco intercambio comercial y con una estructura social donde la mano de obra esclava era abundante, no ayudaba al desarrollo de la tecnología, ya que no había condiciones imperativas para el desarrollo de maquinaria que favoreciese una mejora en los métodos de producción.

H. P. Vowles estudió los fundamentos para defender la tesis del conocimiento del molino de viento por parte de los griegos (Caro-Baroja, 1996). Argumenta la referencia en un texto de carácter técnico, atribuido a Herón de Alejandría (s. II dC), de una máquina neumática conocida como Aneuriom, que giraba impulsada por el viento y cuyo fin era proporcionar el aire para el funcionamiento de un órgano.

Dicho artefacto aparecía descrito en un libro sobre sistemas de medidas de Herón, del que tan sólo se conserva una copia en muy mal estado realizada por un geógrafo árabe en el s. XVI (Cádiz-Deleito y Ramos-Cabrero, 1984). El viento movería el rotor de eje horizontal, solidario con una rueda de paletas. Esta rueda de paletas accionaba una barra horizontal, conectada en extremo a un barrón vertical que accionaba un pistón, que a su vez enviaba el aire a las flautas del órgano.

Tampoco se conocen antecedentes de la utilización de los molinos de viento por parte de los romanos. 

El hecho de que el general Belisario en el año 537, durante el asedio de Roma, construyera dos molinos hidráulicos fluviales sobre barcazas para bombear agua, parece confirmar el desconocimiento o poco desarrollo de la tecnología eólica, ya que hubiese resultado mucho más sencillo y eficaz un sistema basado en molinos de viento (Cádiz-Deleito, 1992).

Las culturas arábigas y china

Algunos historiadores ven el precedente más inmediato en los denominados "molinos de oración" o "ruedas de oraciones" tibetanos, datados entre los s. VI y IX (White, 1973), aunque no se conoce con precisión la función que estas máquinas desempeñaban en los ritos religiosos. Parece ser que estas máquinas eólicas fueron de uso corriente en la zona del Tíbet y Mongolia, y algunos autores aseguran que su uso era anterior al s. II aC.

El primer molino de viento de aplicaciones utilitarias que se conoce con cierto detalle es el molino persa de eje vertical. Hasta el s. IX no es posible encontrar un documento histórico irrefutable en el que se mencionen los usos de estos molinos como algo habitual. 

Los molinos de viento son mencionados, con aplicación directa en la molinería, en el Libro de ingenios mecánicos de los hermanos Banu Musa sobre el año 850, así como por los geógrafos árabes Al-Tabari, fallecido en 923, y Al-Masudi, nacido en Bagdad en 912 y fallecido en El Cairo en 957.

Todos esos autores hacen mención a la difundida utilización de los molinos de viento en las llanuras del Sijistán, en Persia, región donde soplaban vientos muy fuertes, y con bastante periodicidad. Al-Masudi, en su obra 

Las praderas de oro indica que en esta región, que ocupa el oriente iraní y el occidente afgano, soplan vientos que sobrepasan frecuentemente los 100km/h, comentando que se la conoce como "el país de los 120 días de viento". 

Este lugar constituyó el germen de la utilización de la energía eólica y su posterior aplicación a la extracción de agua y a la molienda de cereales.

Según Al-Dimashqi el ingenio estaba formado por una estructura o torre de mampostería, provista de una pared frontal que actuaba como deflector al objeto de dirigir el viento sobre las paletas y regulando su intensidad con un sistema de compuertas realizadas en madera y que, operadas de forma manual, permitían una mayor o menor entrada de aire.

 El rotor disponía de seis u ocho paletas de madera o caña, solidarias a un eje central vertical que se acoplaba a las muelas, cuya separación se podía variar mediante el uso de cuñas.

Por otro lado, en el Extremo Oriente, los chinos utilizaban desde tiempo inmemorial unos molinos llamados panémonas, que se utilizaban fundamentalmente para el bombeo de agua y posterior riego. 

Las panémonas chinas eran, al igual que los molinos persas descritos, de eje vertical. Sus palas o velas estaban formadas por paneles de tela sujetos a largueros de madera o bambú, y la posición de las palas podía variarse para regular la acción del viento sobre el molino.

La difusión del molino de viento como máquina capaz de producir energía mecánica sigue dos canales aparentemente independientes a partir de los s. XI y XII. 

El primero de ellos se extiende a toda la zona de influencia del Mediterráneo, difundido por la civilización islámica, llegando hasta la mitad sur de la Península Ibérica, dando lugar a una tipología claramente distinguible de molino de viento mediterráneo. 

El segundo toma como centro de partida el triángulo formado por Bretaña, Inglaterra y los Países Bajos, donde pudieran haber sido llevados por los cruzados al volver de Palestina y siguiendo las rutas comerciales del sur de Rusia y el mar Báltico.

España a través del Califato de Córdoba, fue la vía de difusión del molino mediterráneo hacia Europa.

El posible origen occidental de los molinos de viento

Una tercera tesis aboga porque el origen de los molinos de viento, al menos los de eje horizontal, como son los europeos, es occidental. 

En cuanto a los molinos europeos, las primeras referencias de la existencia de molinos de viento de eje horizontal, son del s. XII, tanto en Francia (en Bretaña) como en Inglaterra. En los Países Bajos, las primeras referencias son del s. XIII.

No obstante, esta coincidencia puede responder al hecho que tanto las Cruzadas como el progreso tecnológico que tuvo lugar en Europa en esa época fueron consecuencia de un proceso renovador, que se manifestó en todo tipo de actividades, tanto científico-técnicas como económico-sociales. 

Parece claro que Europa tenía por esa época la capacidad técnica para haber desarrollado un molino de viento a partir de las mejoras realizadas en los molinos hidráulicos. Hay relatos que sostienen que el molino de viento de eje horizontal era ya conocido en Occidente antes de las Cruzadas. 

El testimonio del trovador normando Ambrosio, historiador de la tercera Cruzada (1190-92), dice acerca de lo ocurrido en el sitio de Acre: "los cruzados habían hecho construir el primer molino de viento que jamás se hiciese en Siria..." . 

Sin embargo, otros autores sostienen que los cruzados habían visto en Oriente esta tipología de molino de viento y los trajeron a Europa. Las referencias a los molinos de viento son constantes en las órdenes de caballería, templarios, hospitalarios, etc., que desde Antioquía se replegaron hacia Occidente a través de Chipre, Rodas, Creta y Malta 

Los Molinos de Viento de la Península Ibérica

En la Península Ibérica coexistieron molinos de tipo nórdico con otros de eje vertical al estilo persa y, por supuesto, el más extendido molino de torre mediterráneo .

En agosto de 1490, un grupo de españoles se presentaron ante el rey Juan II de Portugal, indicándole que eran conocedores de cómo hacer ingenios y artilugios con los que se podía elevar aguas de pozos y lagunas, etc., sin bestias ni otra fuerza viva, y el rey, reconociendo que el "invento" que presentaban los españoles era útil, les concedió una verdadera patente, consistente en un privilegio para que durante al menos cuarenta años nadie pudiera hacerles la competencia en la construcción, acerca de cuyo desenvolvimiento se establecían una serie de cláusulas. 

Por tanto, los españoles en el s. XV ya estaban introduciendo en Portugal un tipo de molino de viento para elevar agua, probablemente como los del Campo de Cartagena.

En España, los molinos de viento mediterráneos más primitivos, de velas, aparecen inicialmente en los reinos musulmanes. Así, en los molinos andaluces, la torre es mayoritariamente cilíndrica, con muros de mampostería muy gruesos, casi siempre revocados y encalados. 

Estos muros, construidos generalmente con piedra y arcilla, pueden proporcionar a la torre una altura de hasta 8m. El rotor, a base de vela latina, suele tener seis u ocho velas dispuestas sobre tres o cuatro pares de árboles o palos. 

En el Campo de Cartagena se utilizaron unos molinos bastante parecidos a los andaluces, pero adaptados no sólo a la molienda de cereales, sino también para el bombeo de agua, entre otros usos. 

Estos últimos molinos presentaban dos conjuntos de engranajes, puesto que el movimiento del eje descendía a lo largo de la torre mediante un eje vertical para acabar moviendo, en un eje horizontal, una noria o rueda de cangilones. Solían emplear ocho velas latinas para los molinos empleados en la molienda y diez velas para los dedicados a bombeo de agua.

Los molinos de viento manchego y mallorquín pueden considerarse variantes del molino mediterráneo de vela, especialmente por la construcción de la torre, pero la forma y construcción de las aspas, que no velas, podría ser más bien de influencia europea, entrando dentro de la tipología C de Krüger. 

No obstante, en las Baleares sí existe algún ejemplar de molino de viento con velas, al más puro estilo mediterráneo de tipología A. El resto de molinos españoles se alejan de la tipología A.

La expansión de los molinos de viento en España

La época del Califato cordobés jugó un papel fundamental en la difusión y expansión del molino de torre a velas mediterráneo, extendiéndolo a la vecina Portugal. 

Las más antiguas referencias a molinos de viento relacionadas con países de la ribera mediterránea se encuentran en textos que se refieren a España. En tiempos de la España califal, en pleno s. X, ya eran conocidos los molinos de viento, si bien los hidráulicos estaban más difundidos .

Una curiosidad resulta el desconocimiento de Juanelo Turriano, ingeniero al servicio del rey de España en el s. XVI, acerca de los molinos de viento, y más aún cuando los mismos se conocen en España desde el s. X ó XI. 

En el año 1200, Pedro II de Aragón concedió a Pedro de Vilanova la exclusiva para la construcción de molinos de viento en cualquier parte de sus territorios, con la obligación de entregar al soberano la décima parte de sus ingresos (Lacarra, 1977). 

Hacia 1330, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, conocía la existencia de algunos molinos de viento en Castilla-La Mancha según indica en un par de versos que repite en su obra El libro del Buen Amor. En ellos se refiere con el nombre de atahonas, que era el término utilizado para referirse a los molinos de tracción animal en su época. 

En la Crónica del halconero de Juan II, editada por Carriazo, se indica que el 15 de junio de 1441 hubo una escaramuza "...en los molinos de viento, camino de Tordesillas..." (Caro-Baroja, 1996). Pedro Azlor en 1478, y Jerónimo de Ayanz en 1606, originaron patentes de invención de molinos de viento (Ayala-Carcedo, 2001).

Existen dos fuentes iconográficas fundamentales para el conocimiento de la localización de molinos de viento y el análisis de su tipología en Europa, y particularmente en España, durante la segunda mitad del s. XVI: 

I- la colección de vistas de ciudades españolas de Anton Van der Wyngaerde, pintor flamenco a quien Felipe II le encargó recorrer la Península, lo que hizo entre 1562 y 1571, 

y II- las numerosas vistas de ciudades realizadas durante un viaje que hicieron Brawn y Hoefnagel a España en el período 1563-1567 y que publicaron en varios volúmenes en Colonia, en 1572, bajo el título de Civitates Orbis Terrarum (Sánchez-Molledo, 1995b). 

Así, han formado parte del paisaje vasco y gallego, Andalucía atlántica y mediterránea, de las Islas, de Levante, Cataluña y hasta de Aragón. En 1998 se elaboró un mapa actualizado de los molinos de viento en España, si bien la mayoría de las nuevas aportaciones resultan de referencias históricas. 

Así, indican la presencia de un molino de viento en Madrid basándose en el plano que de la ciudad realizara Pedro de Texeira en 1656, en el que se aprecia un molino de cuatro aspas, similar a los manchegos. 

Los molinos de viento en La Mancha

Los molinos de viento manchegos, los más ampliamente conocidos y estudiados, responden al tipo de molino mediterráneo C de Krüger. Están formados, al igual que los de origen andaluz, por una torre de mampostería de piedras y adobe. 

Sobre la torre, rigurosamente cilíndrica, se sitúa una techumbre cónica, en cuyo interior se aloja toda la maquinaria, ejes y engranajes de transmisión. El rotor se compone de cuatro palas fabricadas con un entramado de madera, recubierto de lienzo (Sánchez-Molledo, 1995a).

Los molinos de La Mancha se introdujeron hacia mediados del s. XV y se difundieron ampliamente en los s. XVI y XVII. Su decadencia comenzó a finales del s. XIX, si bien estuvieron en servicio hasta mediados del s. XX (Sánchez-Ruiz, 1995). 

Aunque de neta influencia mediterránea, su desarrollo está relacionado con los molinos europeos, según se desprende de su semejanza con otros franceses (Fernández-Layos, 1988).

Los molinos manchegos se extendieron por toda Castilla-La Mancha. 

Existen ejemplares en Madridejos, Quintanar de la Orden, Consuegra y Puebla de Almonacid, en la provincia de Toledo; Alcázar de San Juan, Campo de Criptana y Argamasilla, en la provincia de Ciudad Real; Belmonte y Mota del Cuervo, en la provincia de Cuenca; y Villarrobledo, en la provincia de Albacete .

Existe una tipología de molino de viento manchego, común a todas las zonas, si bien en determinadas áreas aparecen detalles técnicos o constructivos que los hacen parcialmente diferentes. La torre, cilíndrica, puede alcanzar alturas de hasta 8m. 

La caperuza troncocónica posee una altura media de 3m. La torre está realizada en mampostería con las juntas de unión a base de mortero de cal y arena, con el interior enlucido con yeso, y con un diámetro total en torno a los 6m. 

La torre de un molino manchego alberga tres estancias. La primera, llamada silo o cuadra, es el recinto donde se produce el ensacado de la harina, y allí se encuentran el canalón y el alivio del molino, además de un pequeño pesebre para la bestia del molinero. Se accede por una única puerta, orientada casi siempre al sur . 

La segunda es la camareta, donde se encuentran los marranos, dos vigas de madera que sustentan el moledero de la última planta; en esta estancia es común ver una pequeña alacena empotrada en el muro, utilizada para guardar las herramientas y los distintos aperos del molino. También existía una pequeña ventana, justo encima de la puerta de la planta baja. 

Los marranos sustentan el suelo de la tercera estancia, formado por una especie de tabla de madera, a diferencia de las otras dos. Esta tercera estancia, denominada moledero o habitación de las piedras, es la más ancha, contando con casi 5m de diámetro. 

A 1m de altura sobre el suelo se abren un total de ocho ventanillos empotrados en el muro; de aproximadamente 22cm de alto y 24cm de ancho, y servían como fiel testigo de los diferentes vientos que penetraban en el molino (ábrego, ábrego hondo, cierzo, norte, solano, matacabras, villacañero y toledano; Fernández-Layos, 1988).

En la zona de la Mancha se conservan bastantes ejemplares en buen estado, algunos de los cuales han sido reconstruidos recientemente. Son los más famosos los del Campo de Criptana y Consuegra .


Este es el  Croquis de nuestra Ruta



Como Funciona un Molino de Viento

En general, el molino de viento funciona cuando el viento mueve las aspas, haciendo girar un eje central que está conectado a un mecanismo adaptado para la tarea específica que realiza, sea una piedra para moler, un pistón para bombear agua o cortar madera, o una turbina para generar electricidad.


Mecanismos y molienda

El mecanismo de molienda de los molinos más corrientes, que molían granos a gran escala, desde los romanos hasta época recientes y con independencia de donde obtenían la energía, generalmente constaba de una piedra circular fija, llamada solera, que podía llegar a tener un diámetro superior a 8,50 metros y 80 a 120 cm de espesor, sobre la que se movía otra de forma semejante (volandera). 

En otros casos, la piedra móvil podía ser más pequeña, de forma troncocónica que al girar seguía la forma de la solera; en este caso se llama muela. Podía haber dos o más muelas sobre la solera y se movían mejor que la volandera porque tenía menos rozamiento, pero a cambio se perdía más harina.

Muela superior móvil o volandera.

Para mover la piedra móvil (volandera o muela), se utilizaba la energía eólica (molino de viento) 

El grano se vertía por un agujero central de la volandera y el polvo molido salía por los bordes, donde se recogía. Una vez molido el grano (de cualquier cereal) y reducido a harina, se utilizaba el cernedor. 

Era un cilindro inclinado con varias secciones de malla de cedazo, cada una con un tamaño de paso distinto, que se hacía girar mientras la harina pasaba por su interior, dejando pasar cada sección harina de mejor calidad (la más fina, harina de flor) a peor (más gruesa cada vez) y finalmente el salvado o afrecho, que es la cascarilla del grano molida.

La calidad (grosor) de la harina se regulaba mediante un tornillo sin fin que levantaba o bajaba el eje de la volandera para aumentar o disminuir el rozamiento con la solera.

Según lo que se fuese a moler en la región donde se instalaba el molino, se tallaban las piedras con un dibujo diferente. Así, existe un tallado determinado y diferente para moler trigo y cebada, o maíz, o centeno.

En España, el molino de viento suele ser una estructura de piedra de forma cilíndrica o troncocónica, de base circular, en la que se apoya una parte superior independiente, que sostiene las aspas que transforman la energía del viento en energía mecánica (movimiento) y que además sirve de cubierta. 

Esta parte superior es un entramado de madera que puede girar sobre el tambor de piedra para orientar las aspas según la dirección del viento, mediante un largo madero (gobierno; a la derecha de los molinos de la imagen) fijo a la cubierta y exterior al edificio, que se puede amarrar a unos hitos anclados al suelo.

En la parte superior del edificio, bajo la cubierta, hay unos ventanucos (que también se ven en la imagen) que servían para que el molinero supiera los cambios de dirección del viento y en consecuencia pudiera cambiar, con el gobierno, la orientación de las aspas como mejor convenía.

En otros países, a veces, la estructura era de madera, mucho más ligera y se movía completa para orientar las aspas. Lógicamente la solera permanecía quieta respecto al suelo.

Las aspas mueven un engranaje (linterna), que engrana con una rueda horizontal (catalina), y trasmiten el movimiento del eje de las aspas a un eje vertical, que mueve la volandera.

Sobre las aspas se disponían unas lonas para recibir el viento, que se retiraban cuando no era necesario el movimiento, con lo que se evitaba el uso de los mecanismos, que eran generalmente de madera y por lo tanto muy propensos al desgaste. 

 

para saber mas:

lunes, 17 de enero de 2022

Escapada al Parque Natural de Corralejo, Fuerteventura

Parque Natural de Corralejo, Fuerteventura

Parque Natural de Corralejo, Fuerteventura

Parque Natural de Corralejo, Fuerteventura

Parque Natural de Corralejo, Fuerteventura

El Parque Natural Corralejo constituye un espacio de peculiares características, que alberga un campo de arenas (Dunas) como unidad geomorfológica representativa y de gran interés científico; conforma además un paisaje de excepcionales valores en buen estado de conservación.

Estas grandes dunas tienen un origen orgánico ya que provienen de la disgregación y pulverización de conchas de moluscos y bivalvos y de otros organismos marinos con esqueleto externo rígido. Bajo las dunas encontramos el típico “malpaís”, esa acumulación de rocas volcánicas de filos y bordes muy cortantes, que están completamente ocultados por varios metros de espesor de fina arena blanca.

Tiene una superficie de más de 2.600 ha, todas ellas cubiertas de fina arena blanca en forma de dunas, y limita con la costa este del norte de Fuerteventura, en la que se encuentran largas playas con agua de color turquesa.


Indice:

  1. Como llegar al Parque Natural de Corralejo
  2. El Parque Natural de Corralejo
  3. Flora y Fauna
  4. Senderismo
  5. Dunas de Corralejo
  6. Mejores playas en las Dunas de Corralejo
  7. Comer cerca de las Dunas de Corralejo
  8. Y en los alrededores: La Isla de Lobos
  9. Y en los alrededores: Pueblo de El Cotillo
  10. Comer en El Cotillo
  11. Montaña Sagrada Tindaya
  12. Otras Rutas Cercanas

1. Como llegar al Parque Natural de Corralejo


Es muy fácil acceder a este Parque Natural ya que la carretera que une la Puerto del Rosario con Corralejo, lo atraviesa (FV-1). En esta carretera es posible estacionar el coche y observar in situ las grandes dunas de esta zona, además de algunas de las mejores playas de la isla.


 Mapa Norte de Fuerteventura

Al acceder a este Parque Natural desde Puerto del Rosario, por la carretera FV-1, vamos dejando a la derecha el mar, donde encontramos una serie de playas paradisíacas de arena blanca y agua turquesa y a la izquierda se encuentra una gran extensión de dunas formadas por arena de naturaleza orgánica y favorecidas por el clima desértico que domina la isla.

para saber mas:

sábado, 15 de enero de 2022

En Ruta por la Provincia de Sevilla: De Écija a Osuna


Écija, Sevilla

Écija, Sevilla

Colegiata de Osuna, Sevilla

El Coto de las Canteras, Osuna

Hoy elegimos para nuestra travesia estas dos impresionantes ciudades sevillanas, cargadas de historia, Patrimonio y buen vivir. 

Indice:
  1. Como llegar a Ecija
  2. Algo de Historia sobre Écija
  3. Que ver en Écija
  4. Fiestas de Écija
  5. Comer en Écija
  6. Castillo de Alhonoz
  7. Algo de Historia sobre Osuna
  8. Que ver en Osuna
  9. Fiestas de Osuna
  10. Comer en Osuna
  11. Otras Rutas Cercanas

1. Como llegar a Ecija

Écija es un municipio español perteneciente a la provincia de Sevilla, en la Comunidad Autónoma de Andalucía (España). 

Geográficamente se encuentra situada al este de la provincia y asentada en el Valle del Genil. Limita al Noroeste con la provincia de Córdoba, al Sur con la Sierra Sur de Sevilla y al Oeste con la Campiña de Carmona.

Tiene una población superior a los 40.000 habitantes. Su extensión es de 978,73 km2, siendo la mayor de toda la provincia de Sevilla. 

Tiene una densidad de 41,28 hab/km2 y se encuentra situada a una altitud media de 125 metros según nivel del mar. 


2. Algo de Historia sobre Écija


Los orígenes: Pre y Protohistoria

La fundación de la ciudad se sitúa hacia el siglo VIII a.C. en el ámbito de la civilización tartésica. Hasta la conquista romana, hacia el 200 a.C., se trató de un pequeño poblado turdetano de cabañas, emplazado en la ligera elevación junto al río Genil conocida hoy como Cerro del Alcázar o de San Gil (“El Picadero”).

El esplendor en época romana

La ciudad conoció su mayor etapa de esplendor durante la dominación romana, participó a favor de César en las Guerras Civiles contra Pompeyo y, hacia el año 14 antes de Cristo se fundó la denominada “Colonia Augusta Firma Astigi”, una gran ciudad con calles pavimentadas trazadas en retícula regular, cloacas y red de distribución de aguas, foro, templos, termas y anfiteatro, junto a un puente por el que la Vía Augusta cruzaba el Genil. 

Desde entonces fue la capital de un extensísimo convento jurídico, uno de los cuatro en los que se dividía la Bética, que comprendía no menos de 49 ciudades y abarcaba gran parte de las actuales provincias de Córdoba, Granada y Jaén. Su principal riqueza derivaba del cultivo olivarero y de la exportación del aceite a larga distancia, empleando la vía fluvial por el Genil y el Guadalquivir y, luego, la marítima desde Sevilla.

Écija en al-Andalus

La ciudad siguió siendo un importante foco cultural y religioso a la caída del Imperio, en época visigoda, cuando llegó a ser sede de un obispado, y en época islámica, en la que Istiya (o Astiya) fue capital de provincia durante el emirato y el califato. 

Los cronistas árabes destacan la fertilidad y riqueza de su territorio, en el que se asentó un importante poblamiento beréber. Los musulmanes introdujeron los cultivos de regadío y, entre ellos, el algodón cuyo desarrollo característico en Écija, llevó a acuñar el sobrenombre de Madînat al-qutn (“La ciudad del algodón”).

La Baja Edad Media y la Edad Moderna: Écija en la Corona de Castilla

En mayo de 1240 Écija fue conquistada por Fernando III y repartida entre nuevos pobladores castellanos, entre ellos muchos nobles, las órdenes militares y la Iglesia. El desarrollo de la gran propiedad terrateniente que ha marcado toda la historia posterior, bajomedieval y moderna arranca, en buena medida, de este reparto feudal y de su desarrollo en la época Moderna.

Écija barroca: el “Siglo de oro ecijano”

Todo el siglo XVIII, considerado “El siglo de oro ecijano”, vive un esplendor de construcciones civiles y de iglesias vinculado a la concentración de la propiedad y del poder eclesiástico y aristocrático. En esta época existían en la ciudad unos 40 títulos nobiliarios, 13 de ellos Grandes de España. 

El casco histórico de Écija conserva uno de los mejores legados de arquitectura y arte barroco de Andalucía y, probablemente, de toda la Península Ibérica: palacios, iglesias (con las torres que han hecho famosa a la ciudad), conventos, edificios públicos y casas-palacio que, junto a sus ricos bienes muebles y a los amplios archivos documentales, constituyen un patrimonio histórico excepcional.

Los títulos de Écija

En 1402 Enrique III restituyó a Écija el título de ciudad. Los favores reales siguieron: Carlos I añade el título de “Muy leal” al de “Muy noble” que ya ostentaba Écija. Felipe V le otorga el nombramiento de “Constante, leal y fidelísima” en 1710.

Mimada por la realeza, en 1880 Alfonso XII otorga al Ayuntamiento el tratamiento de “Excelentísimo”. Todavía en el siglo XX, Écija recibe en 1966 un nuevo título, tan merecido o más que los anteriores: el de “Conjunto histórico-artístico”.

El castillo de San Gil

Más allá de los excepcionales hallazgos de época romana que se han descubierto en el yacimiento del Picadero, la misma zona estuvo ocupada desde la Edad Media por la alcazaba de la ciudad, una fortaleza de origen almohade . 

No en vano, la toponimia del lugar da suficientes pistas que recuerdan aquel edificio: la calle Alcázar, el yacimiento Plaza de Armas, la calle Cadenas,...El recinto sufrió una continua pérdida de valor estratégico que le llevó al deterioro y, finalmente, desaparición, en especial durante las últimas décadas. 

En el siglo XVI el cabildo aún invertía sumas de dinero en el mantenimiento de los muros del alcázar. 

Un siglo más tarde las tareas se centraban en demoler las zonas con peligro de derrumbes y de las que se quejaba el vecindario.

Recreación del alcázar de Écija | Foto: Turismo Écija

El recinto tenía cuatro puertas que daban acceso al interior. 

La puerta principal de la alcazaba sería el Arco de las Cadenas demolido durante el siglo XIX y cuyo nombre procedería de las cadenas que por fuera del acceso marcarían los límites de la jurisdicción de los alcaides. Se hallaba en la confluencias de las actuales calles Cadenas, Rojas y San Antonio. 

Avanzando hacia el este por la calle Rojas se abriría la Puerta del Sol, precisamente en el cruce con la calle Sol, tal vez por puntar hacia el este. 

Con una estructura acodada, de doble giro, la Puerta del Agua se hallaba en la subida de la calle San Marcos y su denominación procede de su uso para abastecimiento de agua a la guarnición. 

Al Oeste, se abriría la Puerta de la Plaza de Armas, de la Escalera o, por el uso que se le dió a la zona del alcázar, 

Puerta del callejón del Picadero.

En el interior de la muralla existiría otro recinto del que formarían parte las torres del Concejo, en la subida de la calle Alcázar desde la Merced, o la de la Mazmorra, según Collantes de Terán, en el área SE. 

A través de las campañas arqueológicas realizadas desde 2001 en el yacimiento Plaza de Armas se ha completado la información sobre la época medieval, de dominio mayoritarimente andalusí pues la ciudad fue tomada a principios del siglo VIII y sólo en 1236 fue conquistada por Fernando III. 

Por ejemplo se ha descubierto la existencia de unas murallas de época cristiana que cortan la Plaza de Armas en varias zonas que puede indicar los diferentes cambios producidos tras la conquista de la ciudad. Igualmente, se han descubiertos varios enterramientos musulmanes de época califal muy similares a los hallados en las intervenciones arqueológicas de la Plaza de España.

Por tanto, a pesar de que los últimos descubrimientos han revelado una importantísima ocupación de época romana, el alto de San Gil continuó con una importante función defensiva durante la etapa musulmana, decayendo sólo a partir de la conquista cristiana, en un proceso continuado desde el siglo XVI hasta los últimos treinta años del siglo pasado.

3. Que ver en Écija

 

 Se suele aplicar el tópico «es una ciudad museo» muy a la ligera, pero la verdad es que en esta ocasión se cumple al 100×100. En cada esquina que giramos descubrimos un patio que te deja sin sentido o iglesias que, seguramente, cuestan de ver en cualquier otro sitio del mundo. 

Lo más curioso de Écija es que tiene un particular Skyline con las innumerables torres, de las que dicen son las más bonitas de Andalucía.



para saber mas:

jueves, 13 de enero de 2022

Escapada a la Capital del Priorato de San Juan: Consuegra, Toledo

Cerro Calderico de Consuegra, Toledo

Presa Romana de Consuegra, Toledo

Molinos de viento


Museo del Azafrán, Madridejos

Consuegra surge en la llanura manchega para ofrecernos todas las pinceladas del tipismo manchego y castellano.

La plaza de España, el eje del que todo parte: el sobrio ayuntamiento de 1670, con aparejo toledano; unido a este edificio por un arco, la torre del reloj; el Palacio de San Gumersindo, del siglo XX y de imitación mudéjar; el edificio de 'Los Corredores’, del s. XVII, con una bella balconada de madera típicamente manchega, que fue silo, alhóndiga y ayuntamiento, y actualmente aloja el Museo Arqueológico Municipal.

La arquitectura religiosa también tiene una amplia representación, como no podía ser de otra manera: la ermita del santísimo Cristo de Veracruz, con su fachada de mármol blanco; la iglesia parroquial Santa María la Mayor, con su cripta mudéjar; el Convento de las Madres de la Inmaculada Concepción, que recrea el gótico mudéjar… y un largo etcétera que completan la idea de este pueblo espiritual.

El Castillo de Consuegra que preside el paisaje es sobrecogedor e imponente, de arquitectura militar sanjuanista, con tres recintos defensivos. En su interior se pueden visitar todas sus partes y desde la torre la vista sobre el paisaje es impresionante.

Pero, sin duda, la imagen que Consuegra deja grabada en la memoria de los visitantes es la del cerro Calderico orlado de molinos de viento; allí podemos imaginar perfectamente la batalla de Don Quijote contra los gigantes, esencia pura del ideal que encarnan a la vez el personaje y su autor, Miguel de Cervantes.

Indice:

  1. Como llegar a Consuegra
  2. Algo de historia
  3. Ayuntamiento y Plaza
  4. Molinos de viento
  5. Castillo de la Muela
  6. Iglesia de San Juan Bautista
  7. Iglesia del Santísimo Cristo de la Vera Cruz
  8. Iglesia parroquial de Santa María la Mayor
  9. Casa de la Tercia
  10. Otros Monumentos
  11. Comer en Consuegra
  12. Museo del Azafrán, Madridejos
  13. Comer en Madridejos
  14. Presa romana de Consuegra
  15. Basílica del Cristo de Urda
  16. Comer en Urda
  17. Otras Rutas Cercanas

1. Como llegar a Consuegra

Consuegra se halla al sureste de la provincia de Toledo, entre las comarcas naturales de la Mancha y los Montes de Toledo. 

Su término municipal es de 362 km2 su límite sur se corresponde con el de las provincias de Toledo y Ciudad Real. 

Con respecto a ambas capitales provinciales, equidista de ambas, 65 y 66 Km. respectivamente, estando comunicada con la capital regional directamente a través de la CM – 42, Autovía de los Viñedos. 

Con respecto a Ciudad Real, se ha de tomar la carretera CM – 4136, para posteriormente en la localidad de Urda tomar la N – 401, también en breve plazo futura Autopista.

En relación a Madrid, Consuegra se ubica a 120 Km. de la capital de España mediante la Autovía de Andalucía, la cual ha de abandonarse en la localidad de Madridejos, para posteriormente tomar la autovía CM – 42, dirección Toledo. 

A 30 Km. se y siguiendo la CM – 42, se enlaza con la estación de tren más próxima ubicada en Alcázar de San Juan.

2. Algo de historia

Sobre el monte Calderico se asentaron en el siglo VI a. C. los primeros pueblos carpetanos, dada su importancia estratégica para la transhumancia.

Con las guerras púnicas se produce la conquista y asentamiento de una ciudad romana (la antigua Consaburum nombrada por Plinio), a los pies del Cerro Calderico, al ser abandonado el poblado situado sobre este. 

Consuegra alcanzó un gran desarrollo, siendo la principal ciudad de la Carpetania, un punto clave en los caminos hacia el norte y el sur. Se construyeron puentes, vías, una presa, un acueducto y un circo. Consuegra es citada por autores clásicos como Tito Livio o Ptolomeo. Por ella discurría la calzada romana llamada "Vía Laminium".

La mayoría de la población hispana y goda permaneció con la llegada de los árabes. El castillo se remonta a esta época. En el año 1085 cae Toledo ante Alfonso VI. Parece que Consuegra había pasado a manos de Castilla en 1083. 

En el año 1097 moría en la batalla de Consuegra el hijo de El Cid Campeador, Diego. En esta batalla, los ejércitos de Castilla mandados por el rey Alfonso VI, fueron vencidos por los almorávides al mando de Yusuf ibn Tasufin, cambiando de nuevo de manos. Fue reconquistada posteriormente por los cristianos.

En 1150 Alfonso VII entregó a su vasallo Rodrigo Rodríguez el castillo. En 1183 la población, junto a su alfoz, fue donada por Alfonso VIII, con la aprobación del papa Lucio III a la Soberana Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta), que nombró a Consuegra cabeza del Gran Priorato de Castilla y León, en La Mancha, tomando el castillo como sede, y otorgándola el Fuero de Consuegra, copia del de Cuenca. 

Destacó en esta época bajo su tutela la defensa tras la batalla de Alarcos en 1195. Con la Batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, se estabilizó finalmente la zona.

Posteriormente se produjo la repoblación de Consuegra y su alfoz, otorgándose carta de población a las localidades de Madridejos, Alcázar de San Juan, Villafranca de los Caballeros, Camuñas, Urda, Tembleque, Turleque, Villacañas, Quero, Argamasilla de Alba, Herencia, Arenas de San Juan y Villarta de San Juan. 

Durante la Guerra de las Comunidades Consuegra, se mantuvo fiel al rey Carlos I, quien le concedió el título de Muy Leal. Durante este enfrentamiento, las tropas mandadas por el Gran Prior derrotaron a los comuneros en Mora, quienes se habían refugiado en la Iglesia Parroquial provistos de gran cantidad de pólvora, la cual estalló como consecuencia del fuego de la batalla, pereciendo así los refugiados.

Fue residencia del Gran prior D. Juan José de Austria, hijo natural de Felipe IV y hermano de Carlos II, que reformó el Palacio, y consolidó las obras del Castillo.

Después de perder el favor de Carlos II, su valido Fernando de Valenzuela, vivió desterrado en el castillo.

Posteriormente, pasó a ser un mayorazgo de la realeza.

Río Amarguillo tras la devastadora inundación de 1891

Durante la Guerra de la Independencia, el 22 de septiembre de 1809, tuvo lugar la Batalla de Consuegra, contra el ejército francés, en las que fueron derrotadas las tropas del Duque de Alburquerque, siendo ocupada la población por los franceses, que destruyeron la iglesia parroquial de Santa María la Mayor (siglo XII), y fue quemado gran parte del archivo de la Orden de San Juan, que se encontraba en la nave del Castillo. 

Posteriormente, fue liberada por las tropas españolas al mando del general Elío.

La desamortización en el siglo XIX hizo que la Orden de San Juan abandonara el pueblo.

El 11 de septiembre de 1891 hubo un devastador desbordamiento del Amarguillo que destruyó los antiguos puentes romanos y que marcó la actual organización urbanística del municipio, en el que perecieron 360 personas.

El 27 de marzo de 1927, el rey Alfonso XIII, le otorgó el título de ciudad, del que la había despojado Alfonso VI, a raíz de su derrota de 1097.

Que ver en Consuegra

 

para saber mas:

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