jueves, 30 de agosto de 2018

Siguiendo al rio Alberche: El Lazarillo llega a Escalona

Detalle de la ornamentación de la portada de la entrada palaciega del castillo de Escalona

Vamos a continuar el camino que siguió el Lazarillo con el ciego, y por ello nos acercaremos a la capital del señorío, a la gran villa de Escalona, donde hay un refrán que dice: 

Tres cosas tiene Escalona/ dignas de ver y admirar/ el castillo de don Álvaro,/ la iglesia y el hospital. Pues empecemos por el primero.

Probablemente estas elevaciones escarpadas sobre el Alberche han sido habitadas desde la prehistoria, aunque solamente se han hallado restos arqueológicos de la Edad del Cobre en el cercano paraje de Sambabilé, y de época visigoda en el ámbito de la propia fortaleza. 

Además, aseguran los viejos cronicones que la villa fue fundada por hebreos, basándose en la similitud del nombre de Escalona con la ciudad de Ascalon en Palestina, pues así se denominaba nuestra villa en tiempos de la reconquista. 

Los romanos dejaron un monumento o “aedícula” con un relieve que representa a dos personajes en el paraje de Piedraescrita, ya en término de Cenicientos. 


Otros autores han querido identificar a Escalona con la desconocida ciudad hispanomusulmana de Saktán.Torres albarranas y murallas de Escalona

El castillo y la villa pertenecieron al rey desde su reconquista en 1085 para, desde 1283 hasta 1349, pasar a ser señorío de la familia de los Manuel, cuyo miembro más ilustre fue el conocido escritor don Juan Manuel. 

De esta época son las torres albarranas y parte de la muralla que las une. 

Estas altas torres con su elevado arco son similares a las de Talavera y Montalbán, las tres fortificaciones más características que presentan estos elementos defensivos.

Dragón en la decoración de la puerta del palacio de don Álvaro de Luna en el castillo de Escalona

Es en tiempo de don Álvaro de Luna, durante el siglo XV, cuando se acometen las obras de un soberbio palacio en el interior de la fortaleza, pero es arrasado por un incendio producido por un rayo en cuya extinción participan mil hombres. 

Fue reconstruido nuevamente con elementos y yeserías gótico-mudéjares de gran belleza que decoraban puertas y capillas, y con bellos artesonados, algunos de alerce y marfil con incrustaciones de oro. 

En sus salas celebró la nobleza con la presencia del rey Juan II, fiestas y bailes con todo el lujo de la corte de los años del Condestable, el hombre más poderoso de su tiempo hasta ser decapitado por orden del mismo rey que lo encumbró. 

En su patio de armas, de gran extensión, hubo juegos y torneos realizados con todo esplendor y su claustro era también grandioso, aunque apenas nos queden de él algunos capiteles reutilizados distribuidos en lugares de la villa, como los que podemos ver formando parte de las columnas de los soportales del ayuntamiento. 

La parte palaciega propiamente dicha, y en parte restaurada no muy adecuadamente en los años setenta, estaba compuesta por la torre del homenaje, de estructura cuadrada y otra torre cilíndrica en cuyo interior se alojaba la capilla de Santiago, ya que don Álvaro era maestre de esta orden militar. 

Es una obra de arte cuya cúpula está decorada con salmos escritos y falsas nervaduras. 

El acceso se hacía entre dos grandes parras labradas en piedra que confluían en el centro, donde también se había esculpido un escudo.

El Alberche a su paso por Escalona en los años 60

El castillo tenía un aljibe que en cierta ocasión, al ser desescombrado, descubrió en su interior dos cadáveres vestidos con su armadura. 

La nueva familia que se alojó en el castillo, los marqueses de Villena, parecen haber dejado únicamente reformas de tipo militar. 

En la Guerra de la Independencia el castillo es destruido en parte por los franceses que al mando del mariscal Soult utilizan sus vigas y artesonados para restaurar el puente, destruido por los españoles en vísperas de la Batalla de Talavera.


Puerta de la muralla de la villa de Escalona

También conserva la villa algunos tramos de la muralla que la circundaba y que contaba con dos portillos y cuatro puertas, de las que destacaremos por su monumentalidad y por mantenerse aún en pie la de San Miguel, al norte del casco, junto a la iglesia parroquial, y otra reconstruida en la zona oeste llamada de San Vicente, ambas de arco apuntado. 

La plaza mayor tuvo que ser realmente hermosa debido a sus soportales y a algunos edificios significativos, aunque hoy se encuentra muy modificada y no se mantienen antiguos elementos como la iglesia de San Martín, la cárcel o algunas viviendas pintorescas. 

Solamente permanece la Casa del Concejo, construcción reformada en el siglo XVIII con elementos reutilizados del castillo.

Detalle de los herrajes de la puerta de la iglesia de Escalona

Otro antiguo edificio fundado también por los marqueses de Villena y del que quedan restos que van a ser restaurados es el hospital de San Andrés. Del antiguo puente sobre el Alberche, aguas abajo del actual, solamente se mantienen visibles los cimientos de sus tajamares.

La alamedas que se han repoblado en las riberas del Alberche merecen un paseo contemplando las majestuosas vistas de las ruinas del castillo de Escalona, escenario de tanta historia y cultura, y vinculado a personajes como Santa Teresa que dicen que en él se inspiró para escribir su obra “Castillo de las Siete Moradas, ya que pernoctó aquí camino de Ávila a Toledo; Doña Juana Pimentel, llamada la Triste Condesa después de la ejecución de su marido don Álvaro de Luna, que resistió sola en el castillo el asedio de Juan II hasta que huyó al de Arenas, donde acabó sus días. 

O María de Padilla, la mujer del comunero, rechazada por su tío y señor de Escalona cuando huyendo del Emperador vestida de campesina quiso refugiarse aquí.

Iglesia de Escalona y puerta norte de la muralla

En cuanto a los edificios religiosos, hubo en Escalona cuatro iglesias de las que solamente queda en pie la de San Miguel, antigua colegiata que en principio tuvo estructura gótica y ha sido recientemente restaurada. 

Cuenta con tres naves paralelas y conserva la capilla del Rosario y el retablo mayor, barroco de calidad que en su centro muestra una pintura de la Inmaculada Concepción de la escuela madrileña del siglo XVIII. 

También debemos destacar una imagen gótica de gran tamaño labrada en alabastro y que representa a la Virgen con el Niño sosteniendo un pajarillo.

El convento de las concepcionistas se encuentra extramuros, frente a la puerta de San Miguel. 

Fueron cuatro beatas las que fundaron el cenobio pero más tarde fue dotado en el siglo XVI por los marqueses de Villena, para que en él pudieran profesar sus dos hijas. 

Está edificado en varios estilos, desde el gótico isabelino hasta el neoclásico, con elementos de tradición mudéjar en la arquería superior del claustro.

 La iglesia es de una sola nave y destaca su portada plateresca, sus bóvedas y algunas imágenes de interés, como un Cristo gótico o la Inmaculada Concepción situada en un retablo con unas curiosas pinturas sobre la simbología mariana, además de otra imagen gótica de alabastro y dos losas sepulcrales del siglo XVI bellamente labradas y que puede que pertenecieran a las dos hijas monjas de los marqueses de Villena que profesaron en el cenobio. 

También franciscano era otro convento en el camino de Nombela del que apenas quedan algunos restos de sus muros y el gran pino de su huerta.

Azulejos talaveranos que representan el episodio de El Lazarillo con el ciego en la plaza de Escalona

EL LAZARILLO SE DESHACE DEL CIEGO

En la plaza mayor de Escalona, en alguna de las columnas de sus pórticos, es donde el autor de El Lazarillo sitúa el conocido pasaje en el que, en venganza por las muchas vejaciones del ciego, el muchacho hace que el viejo salte sobre un supuesto arroyo que ha crecido por la lluvia, y el ciego se da de cabeza contra la pétrea columna, huyendo el muchacho hacia Maqueda. 

El motivo por el que el ciego había golpeado a su pupilo es el de haber descubierto que el pícaro le había cambiado una jugosa salchicha por un escuálido nabo, por lo que no sólo lo maltrata sino que se burla de él delante de las gentes de Escalona cuando están curando sus heridas con vino, lo que humilla a Lázaro y hace que tome tan brutal venganza con su amo.

 La escena está representada en azulejo talaverano en el templete de música de la plaza.

TEXTO DE “EL LAZARILLO” A SU PASO POR ESCALONA:

Estábamos en Escalona, villa del duque de ella, en un mesón, y diome un pedazo de longaniza que le asase. Ya que la longaniza había pringado y comídose las pringadas, sacó un maravedí de la bolsa y mandó que fuese por él de vino a la taberna. Púsome el demonio el aparejo delante los ojos, el cual, como suelen decir, hace al ladrón, y fue que había cabe el fuego un nabo pequeño, larguillo y ruinoso, y tal que, por no ser para la olla, debió ser echado allí. 


Y como al presente nadie estuviese, sino él y yo solos, como me vi con apetito goloso, habiéndoseme puesto dentro el sabroso olor de la longaniza, del cual solamente sabía que había de gozar, no mirando qué me podría suceder, pospuesto todo el temor por cumplir con el deseo, en tanto que el ciego sacaba de la bolsa el dinero, saqué la longaniza y muy presto metí el sobredicho nabo en el asador, el cual, mi amo, dándome el dinero para el vino, tomó y comenzó a dar vueltas al fuego, queriendo asar al que, de ser cocido, por sus deméritos había escapado. 

Yo fui por el vino, con el cual no tardé en despachar la longaniza y, cuando vine, hallé al pecador del ciego que tenía entre dos rebanadas apretado el nabo, al cual aún no había conocido por no haberlo tentado con la mano. Como tomase las rebanadas y mordiese en ellas pensando también llevar parte de la longaniza, hallóse en frío con el frío nabo. Alteróse y dijo:

-¿Qué es esto, Lazarillo?

-¡Lacerado de mí! -dije yo-. ¿Si queréis a mí echar algo? ¿Yo no vengo de traer el vino? Alguno estaba ahí y por burlar haría esto.

-No, no -dijo él-, que yo no he dejado el asador de la mano; no es posible.

Yo torné a jurar y perjurar que estaba libre de aquel trueco y cambio; mas poco me aprovechó, pues a las astucias del maldito ciego nada se le escondía. Levantóse y asióme por la cabeza y llegóse a olerme. 

Y como debió sentir el huelgo, a uso de buen podenco, por mejor satisfacerse de la verdad, y con la gran agonía que llevaba, asiéndome con las manos, abríame la boca más de su derecho y desatentadamente metía la nariz. La cual él tenía luenga y afilada, y a aquella sazón, con el enojo, se había aumentado un palmo; con el pico de la cual me llegó a la golilla.

Y con esto, y con el gran miedo que tenía, y con la brevedad del tiempo, la negra longaniza aún no había hecho asiento en el estómago; y lo más principal: con el destiento de la cumplidísima nariz, medio cuasi ahogándome, todas estas cosas se juntaron y fueron causa que el hecho y golosina se manifestase y lo suyo fuese vuelto a su dueño. 

De manera que, antes que el mal ciego sacase de mi boca su trompa, tal alteración sintió mi estómago, que le dio con el hurto en ella, de suerte que su nariz y la negra mal mascada longaniza a un tiempo salieron de mi boca.

¡Oh gran Dios, quién estuviera aquella hora sepultado, que muerto ya lo estaba! Fue tal el coraje del perverso ciego, que, si al ruido no acudieran, pienso no me dejara con la vida. Sacáronme de entre sus manos, dejándoselas llenas de aquellos pocos cabellos que tenía, arañada la cara y rascuñado el pescuezo y la garganta. Y esto bien lo merecía, pues por su maldad me venían tantas persecuciones.

Contaba el mal ciego a todos cuantos allí se allegaban mis desastres, y dábales cuenta una y otra vez, así de la del jarro como de la del racimo, y agora de lo presente. Era la risa de todos tan grande, que toda la gente que por la calle pasaba entraba a ver la fiesta; mas con tanta gracia y donaire contaba el ciego mis hazañas, que, aunque yo estaba tan maltratado y llorando, me parecía que hacía sinjusticia en no reírselas.

Y en cuanto esto pasaba, a la memoria me vino una cobardía y flojedad que hice, por que me maldecía, y fue no dejalle sin narices, pues tan buen tiempo tuve para ello, que la meitad del camino estaba andado; que con sólo apretar los dientes se me quedaran en casa, y, con ser de aquel malvado, por ventura lo retuviera mejor mi estómago que retuvo la longaniza, y, no pareciendo ellas, pudiera negar la demanda. ¡Pluguiera a Dios que lo hubiera hecho, que eso fuera así que así!

Hiciéronnos amigos la mesonera y los que allí estaban, y, con el vino que para beber le había traído, laváronme la cara y la garganta. Sobre lo cual discantaba el mal ciego donaires, diciendo:

-Por verdad, más vino me gasta este mozo en lavatorios al cabo del año, que yo bebo en dos. A lo menos, Lázaro, eres en más cargo al vino que a tu padre, porque él una vez te engendró, mas el vino mil te ha dado la vida.

Y luego contaba cuántas veces me había descalabrado y harpado la cara, y con vino luego sanaba.

-Yo te digo -dijo- que, si hombre en el mundo ha de ser bienaventurado con vino, que serás tú.

Y reían mucho los que me lavaban con esto, aunque yo renegaba. Mas el pronóstico del ciego no salió mentiroso, y después acá muchas veces me acuerdo de aquel hombre, que sin duda debía tener espíritu de profecía, y me pesa de los sinsabores que le hice, aunque bien se lo pagué, considerando lo que aquel día me dijo salirme tan verdadero como adelante vuestra merced oirá.

Visto esto y las malas burlas que el ciego burlaba de mí, determiné de todo en todo dejalle, y, como lo traía pensado y lo tenía en voluntad, con este postrer juego que me hizo afirmélo más. 

Y fue así que luego otro día salimos por la villa a pedir limosna, y había llovido mucho la noche antes; y porque el día también llovía, y andaba rezando debajo de unos portales que en aquel pueblo había, donde no nos mojamos, mas como la noche se venía y el llover no cesaba, díjome el ciego:

-Lázaro, esta agua es muy porfiada, y cuanto la noche más cierra, más recia. Acojámonos a la posada con tiempo.

Para ir allá habíamos de pasar un arroyo, que con la mucha agua iba grande. Yo le dije:

-Tío, el arroyo va muy ancho; mas si queréis, yo veo por donde travesemos más aína sin mojarnos, porque se estrecha allí mucho y, saltando, pasaremos a pie enjuto.

Parecióle buen consejo y dijo:

-Discreto eres, por esto te quiero bien; llévame a ese lugar donde el arroyo se ensangosta, que agora es invierno y sabe mal el agua, y más llevar los pies mojados.

Yo que vi el aparejo a mi deseo, saquéle de bajo de los portales y llevélo derecho de un pilar o poste de piedra que en la plaza estaba, sobre el cual y sobre otros cargaban saledizos de aquellas casas, y dígole:

-Tío, éste es el paso más angosto que en el arroyo hay.

Como llovía recio y el triste se mojaba, y con la priesa que llevábamos de salir del agua, que encima de nos caía, y, lo más principal, porque Dios le cegó aquella hora el entendimiento (fue por darme de él venganza), creyóse de mí, y dijo:

-Ponme bien derecho y salta tú el arroyo.

Yo le puse bien derecho enfrente del pilar, y doy un salto y póngome detrás del poste, como quien espera tope de toro, y díjele:

-¡Sus, saltad todo lo que podáis, porque deis de este cabo del agua!


Aun apenas lo había acabado de decir, cuando se abalanza el pobre ciego como cabrón y de toda su fuerza arremete, tomando un paso atrás de la corrida para hacer mayor salto, y da con la cabeza en el poste, que sonó tan recio como si diera con una gran calabaza, y cayó luego para atrás medio muerto y hendida la cabeza.

-¿Cómo, y olisteis la longaniza y no el poste? ¡Oled! ¡Oled! -le dije yo.

Y dejéle en poder de mucha gente que lo había ido a socorrer, y tomo la puerta de la villa en los pies de un trote, y, antes de que la noche viniese, di comigo en Torrijos. No supe más lo que Dios de él hizo ni curé de saberlo.


http://lamejortierradecastilla.com/alberche-17-el-lazarillo-llega-a-escalona/

martes, 28 de agosto de 2018

Brujas y Hechiceras en la Mitología Castellano-Manchega

Panel dedicado a la brujería en la Exposición 'Mitología y Superstición en La Mancha'. Marcel Félix

Si bien la imagen típica de una bruja es muy variable según la cultura, en el mundo occidental se asocia particularmente a la bruja con una mujer generalmente fea y vieja, con capacidad de volar montada en una escoba. 

La bruja es en realidad un personaje recurrente de la imaginación humana que perdura y se afirma gracias a las leyendas, los cuentos, la literatura, el cine…, y también a través de distintas fiestas populares y de sus especiales máscaras. 

Las palabras que designan este concepto, en catalán Bruixa y en español Bruja, posiblemente provienen del términoíbero Bruixa o del gallego Bruxa.

La toponimia manchega recoge este término. Estos son algunos de los lugares que contienen la expresión bruja o algún derivado de ella: Las Brujas en Malagón; casa de los Brujos en Cózar; Matabrujas y camino de Matabrujas en Agudo; cañada del Brujo en La Solana; camino del Brujo en Alcázar de San Juan; carril de las Brujas en Daimiel…


Es difícil llegar a concretar una visión más o menos exacta de la brujería en la antigüedad, aunque ya existen referencias de su existencia en la Biblia. Sin duda, en aquellos tiempos la brujería era reprobada o al menos temida por amplios sectores de población, e incluso prohibida. Plinio el Viejo, hacia el 450 a. C., alude a la existencia de la brujería en Roma por la Ley de las XII Tablas y la Lex Cornelia prohibió su práctica, condenando a muerte a aquellos que se daban a los procedimientos de la brujería en los términos siguientes:

 “Los adivinadores, los hechiceros, y los que hacen uso de la brujería con malos fines, los que evocan a los demonios, los que intentan confundir con insistencia y violencia, los que, para perjudicar, emplean imágenes de cera, serán castigados con la muerte”. No obstante lo señalado, numerosas referencias, especialmente literarias, testimonian la práctica continua de la brujería durante la antigüedad. 

La diosa Hécate era quien entonces dirigía la magia y los encantamientos y ciertas regiones y lugares eran considerados puntos de pasaje al mundo infernal, asociados a parajes como pantanos, lagos, cementerios o bosques. La Tesalia, pradera fértil con múltiples cursos de agua, sería la región de origen de las brujas en Grecia; Lucio Apuleyo la califica de “tierra natal del arte mágico”, y muchos personajes mencionados en la literatura tienen ese origen. Estas son algunas referencias:

-“Erictho, bruja tesaliana, es un personaje importante del Libro VI de la Farsalia de Marco Anneo Lucano. En esa epopeya, que cuenta la batalla de Farsalia, Sexto Pompeyo se encuentra con ella y le pregunta cuál sería el resultado de la guerra.

Erictho hace hablar a un muerto para así revelar la suerte de la batalla. La Bruja vive en medio de tumbas y desde esa posición puede escuchar lo que pasa en los infiernos. En la descripción que de ella se hace es delgada y fea y sus cabellos revueltos tienen el aspecto de serpientes. Solo sale durante la noche o con tiempo de tormentas”.

-“Pamphile es un personaje de El Asno de Oro de Lucio Apuleyo y también habitaba en Tesalia. La obra evoca los espíritus de los muertos; ella se apodera de todos los jóvenes que ve transformándolos en piedras o en animales si se resisten”.

-“La Cólquida, actualmente Georgia, es la tierra de origen de Medea, quien conoce los encantamientos, los afrodisíacos, y los ritos de Hécate, e incluso es capaz de amaestrar a un dragón”.
-“En el Esquilin, una de las siete colinas de Roma en la que antes del imperio se encontraba el cementerio de los pobres, Quinto Horacio Flaco evocó a la Bruja Canidia expresando que, con otras brujas tan pálidas como ella, escavaron fosos y allí hicieron correr sangre de muertos y hablaron con ellos”.

Podemos afirmar que el origen de las brujas se remonta a las primeras eras de la humanidad. Según la tradición son aquellas mujeres que aprendieron de la naturaleza y tienen el don para manipularla. Las gobiernan sus propios deseos y raras veces las motiva ayudar a los demás. 

El origen de su don se encuentra, al igual que el de los brujos, en relaciones con seres de otras esferas (dioses, diosas, ángeles, demonios, genios, hadas…), razón por la que se les tiene miedo, ya que su presencia implica muchas veces la cercanía del progenitor mágico. En algunas culturas, cuando nacían mujeres pelirrojas o el saco vitelino que envuelve a los niños no se rompía durante el parto, se consideraba signo de que se trataba de mujeres con el don, esto es, futuras brujas.

Es necesario distinguir varios estadios dentro de esta superstición en la Europa de la edad moderna. Básicamente se podrían contar tres niveles: el curanderismo, la hechicería y la brujería. Por supuesto, la brujería era la culminación de este tipo de actuaciones y en los países occidentales siempre tuvo las connotaciones más negativas, y fue perseguida por las clases dirigentes con todas sus fuerzas y medios.

Aunque, en esa época histórica, todo lo que se pueda decir de las brujas es aquello que ellas mismas declararon en los procesos judiciales, bajo la presión del tormento, o lo que escribieron algunos fanáticos teólogos, pues nadie se planteó, entonces observar el fenómeno con objetividad.

Las brujas son habitualmente acusadas de perseguir al héroe o la heroína aunque, en realidad, son seres mucho más complejos. Su papel en nuestros cuentos y leyendas puede variar sustancialmente desde la bondad hasta la maldad extrema. Suelen vivir normalmente solas y excepcionalmente en tríos. Quizá en recuerdo de las tres hiladoras griegas que tejen y destejen el destino de los hombres y los dioses.

Una primera categoría de brujas las asemeja a las hadas y pueden predecir el destino del héroe. Ejemplo de este grupo son las tres brujas que se le aparecen a Macbeth y le profetizan su ascenso y caída, –en la obra de W. Shakespeare–, o cuando las Erinias, viejas caníbales que compartían un único ojo y un único diente, le explican a Perseo como vencer a Medusa para que les devuelva su ojo; o el hada mala de la bella durmiente que le decreta la muerte a la recién nacida.

Un segundo grupo de brujas lo integran aquellas mujeres que por edad ya no son actas para tener hijos por lo que se pueden dedicar a mezclar pociones y ser parteras. Pueden también ejercer el papel de alcahuetas aunque tratando siempre de velar por sus intereses. Podríamos poner de ejemplo a “la Celestina” de Fernando Rojas y también podemos encuadrar aquí a la Bruja de Blancanieves con sus venenos y pociones de mutación. Este grupo explicaría la iconografía tradicional de las brujas como viejas mujeres feas y repulsivas.

El tercer tipo de bruja, y quizás la más peligrosa si es un enemigo, es la hechicera, aquella que no se limita a elaborar pociones sino que tiene poderes sobrenaturales con los que puede controlar los elementos. La Circe de Ulises es el ejemplo de este tipo. Estas brujas son restos de lo que alguna vez fue una diosa de algún panteón hoy desaparecido. A estas brujas se les asocia la capacidad de volar sobre escobas.

En las tierras castellano manchegas la brujería no alcanzó niveles como los del norte de España si bien tuvo su relevancia, especialmente en el sustrato popular donde la impronta de la brujería y las brujas ha sido común. Un refrán manchego dice: “ni pueblo sin brujas, ni hervor sin burbujas, ni cesta de brevas sin papandujas”.


¿Y qué pasa en nuestra provincia? ¿Qué referencias tenemos sobre la existencia de brujas? Puede que sea Daimiel el punto de referencia principal sobre la brujería manchega pero, como veremos después, no es el único municipio donde se cuentan leyendas sobre la existencia de estos seres mágicos.

En Daimiel existía una conciencia clara del mundo de la brujería tradicional y desde época islámica fue un enclave con fuerte implantación de elementos mágicos trascendentes. El asentamiento de moriscos en esta villa fue mayor que el de judíos.

Estos eran antiguos mudéjares convertidos a principios del XVI. Los conversos parece que no habían abandonado del todo sus costumbres o formas de vida y para los demás vecinos cristianos éstas siempre habían sido sospechosas, pues para ellos estaban llenas de misterio. Supersticiosos hasta la médula, pronto las relacionaban con la magia y la hechicería, aunque para los inquisidores el peligro radicaba sobre todo en la heterodoxia, que había que combatir de cualquier forma.

Pese a lo anterior, no da la sensación de que Daimiel destaque por su alto número de brujas. En el catálogo de procesos del Tribunal de Toledo sobre hechicería hay registrados tan sólo ocho procesos, lo cual no es muy elevado comparado con otros municipios de la provincia, que más o menos cuentan con casi los mismos procesos: seis en Malagón, ocho en Ciudad Real, tres en Alcázar de San Juan, seis en Almagro, seis en Argamasilla de Alba, siete en Campo de Criptana, tres en Herencia, cuatro en Membrilla, seis en Socuéllamos, siete en Tomelloso, cuatro en Manzanares, dos en Fuente el Fresno, dos en Villarrubia y Carrión de Calatrava.

Si bien es Daimiel quien parece tener el protagonismo histórico, los datos muestran que la brujería pareció estar más presente en La Mancha que en los Montes de Toledo o en la zona del Valle de Alcudia-Sierra Madrona, donde los procesos de la Inquisición son meramente testimoniales.

Una posibilidad es imaginar que la población local de las zonas montañosas, más hermética y aislada, tuviera más asumido el papel de la bruja-hechicera-sanadora y no la denunciara a las instituciones. Tomelloso parece que gozó de gran protagonismo en el ámbito de la brujería si atendemos a las cancioncillas que se cantaban en los pueblos cercanos. Dejamos aquí dos ejemplos de estas letrillas dedicadas a las brujas:

“Cuatro son de Hontanaya
tres del Toboso
y la capitanilla
del Tomelloso”
“Cuatro son del Provencio
tres del Toboso
y la capitanilla
del Tomelloso”

Año Cero, revista especializada en esoterismo, publicaba un artículo dedicado a Daimiel y su relación con la brujería durante los siglos XVI y XVII. En el artículo, firmado por el periodista e investigador ciudadrealeño Javier Pérez Campos, se citan algunos de los casos documentados en el Archivo Histórico Nacional, fruto de investigaciones realizadas por el Tribunal de la Inquisición en Toledo. Según Pérez, a pesar de que toda la zona de La Mancha es rica en este tipo de historias, lo cierto es que la documentación que alude a Daimiel es mucho más extensa y su repercusión muy importante.

En el artículo se cita el caso de Isabel de la Higuera, acusada de herejía e invocación de demonios. En el archivo de este caso se cuenta con la interesante descripción que la acusada hace de los demonios con los que se relacionaba. Según los documentos de la Inquisición, Isabel los describía como “de un palmo de altura, de color negro, vestido con calzón y acompañados de un intenso olor a azufre”. Curioso es también el caso de Ana López, a la que se acusó de brujería e incluso se llegó a registrar su casa, encontrando varios elementos susceptibles de ser utilizados para realizar conjuros.

En cualquier caso, según palabras de Pérez, detrás de muchos de estos casos de brujería existían distintos motivos, como las rencillas vecinales que cristalizaban en acusaciones basadas en hechos poco probables, que acababan exagerándose, o la incomprensión de algunos vecinos ante los supuestos conocimientos sanatorios que tendrían estas personas, por los que se les llamaba brujas, a falta de otra denominación mejor.

Por supuesto la relación con Las Tablas es inevitable. El investigador comentaba al respecto que en la zona del Parque Nacional sería bastante fácil conseguir las plantas e ingredientes necesarios para la realización de diversos conjuros. También relaciona en su artículo la posible relación del nombre de La Isla del Pan con el culto al dios griego Pan.

El testimonio más reciente que hemos encontrado cuenta lo siguiente: “Hace algún tiempo, cierto hortelano de Daimiel se levantó temprano para ir a la huerta. Agarró su borrico y se puso en camino. Cuando estaba llegando, algo llamó su atención. Había un extraño jaleo junto al pozo.

Se acercó con cuidado, rodeando la casilla, y cuál sería su sorpresa cuando descubrió que todo provenía de un montón de gallinas que estaban alborotando subidas en la palanca de la noria. Extrañado todavía por no saber de dónde había salido tanta gallina intentó asustarlas, pero lo único que consiguió fue que aumentasen la algarabía como si estuvieran burlando de él. Entonces fue cuando el hortelano vislumbró la verdadera naturaleza de aquellas ensordecedoras aves. ¡Estas no son gallinas!, se dijo, ¡estas son brujas!”.

J. G. Velasco publicó un interesante artículo en la revista Legados del Misterio, en el que se preguntaba si estaba en Daimiel el secreto de la brujería. Lo hacía basándose en las investigaciones de la antropóloga británica Margaret Murray, pero si atendemos al número de víctimas que la Inquisición condenó allí por brujería podríamos considerar que no, aunque Murray refuerza su tesis en la etimología del topónimo Daimiel, cuyo origen estaría en el término griego Daimon, que en la antigüedad no significaba demonio en sentido cristiano aunque si hacía referencia a cualquier tipo de entidad sobrenatural, y podría estar asociado al culto de la diosa Diana porque en Las Tablas habría existido en la antigüedad un culto a esta diosa o a algún espíritu asociado a ella.

Este culto podría haber pervivido durante la época oficialmente cristiana y habría dado lugar a la leyenda negra de Daimiel como pueblo de brujas.

Por su parte, Jesualdo Sánchez Bustos, estudioso de la tradición daimieleña, afirma que el nombre de Daimiel podría tener relación con la brujería y que su origen etimológico no estaría en Daimon sino en la voz Laminium, –así se llamaba la población romana que se supone existía en el actual emplazamiento de Daimiel o en sus alrededores–, pues la raíz de Laminium tendría que ver con las lamias, que eran una especie de hechiceras de la mitología romana. Investigaciones arqueológicas recientes cuestionarían esta tesis ya que Laminium se correspondería con Alhambra y no con Daimiel.

En Almadén, más allá de los procesos inquisitoriales, destacó por su fama de bruja Ana Marín, poseedora de una modesta piara de cochinos de la que a duras penas conseguía sobrevivir. Uno de sus cerdos fue atropellado a las puertas de su casa, en la calle real, por el carro que guiaba José Arenas, ante el alboroto de viandantes y vecinos salió y amenazó al carretero con sus artes sino reparaba el valor del cerdo.

Este se negó y amenazó con molerla a palos si le ocurría algo a algunos de los miembros de su familia. El carretero y familia padecieron en los meses siguientes toda suerte de desdichas.

Una de las hijas de Ana Marín había puesto los ojos en el mozo más guapo de Almadén, un tal Usano, que contrajo una rara enfermedad a la que los médicos fueron incapaces de poner remedio, diagnosticándole que estaba poseído por algún tipo de demonio.

Con semejante pronóstico no hubo otra opción que llevarle al convento franciscano para que le practicaran un exorcismo, que tampoco tuvo éxito. Como última opción acudió a Ana Marín pero esta le puso como condición que debía casarse con su hija, lo que el pobre Usano debió considerar peor que la propia muerte rechazando la propuesta de la bruja. Pocos días después falleció.

Estas y otras comidillas hicieron crecer la fama brujeril de Ana Marín, al tiempo que crecía el miedo que provocaban sus hechizos y los de sus tres discípulas: la Coja Pata Palo, la Jalias y Jerónima la Berrueca.

Otras brujas y hechiceras de la comarca de Almadén fueron la Valentina, procesada por la Inquisición y con fama de vidente; Concán, un vecino de Gargantiel; Bartolomé el de la Joya; la Pepa; María la Segadora, que ejercía en Chillón; los hermanos Diego e Isabel de Sola y Miguel de Paz.

Carlos Villar Esparza, en su libro Con Once Orejas, recoge el testimonio de una abuela manriqueña que dice: “antes había muchas brujas y fue venir la Bula de la Santa Cruzada (?) y desaparecieron las brujerías (…) a lo mejor te encontrabas por la calle un ovillo hermoso de lana y cuando ibas a cogerlo se transformaba en un gorrinete (…) estaban un grupo de hombres reunidos haciéndose una cuerva, cuando echaron en falta el azúcar.


Mandaron a uno a por ella, tardó mucho, cuando llegó, los demás le preguntaron el motivo de la tardanza, él les dijo que había sido raptado por las brujas que le habían llevado a Murcia. Los demás se rieron y dijeron que era imposible, entonces el hombre sacó como prueba de su estancia en Murcia unos dátiles”.

Más tenebroso es el testimonio que hace referencia a un viejo suceso ocurrido en Ruidera: Un hombre, que vivió en una caseja cerca de la laguna Colgada, tuvo una temporá que estaba acostao en los poyos que tienen las casas de campo al lao del fuego (…) y este hombre a medianoche se levantaba desesperao a echar lumbres y a veces echaba tres o cuatro gavillas de sarmientos, porque decía que entraban por la chimenea y se lo llevaban: “¡que vienen, que están aquí, que las he visto, que s’a asomao una por la chimenea!”, entonces la mujer decía: “venga pues, echa lumbre”.

Y echaba unas lumbres tremendas y ponía las tenazas en cruz y así parece que ahuyentaba a las brujas.

Otro testimonio recogido por Esparza asegura que “en Torre de Juan Abad, en el siglo XIX, vivió una mujer a la que culparon de numerosas maldades, fue acusada de bruja y de tener escarceos con el maligno. A su muerte todos los perros del pueblo y de la zona hicieron juntas ante las puertas de su casa, aullando lúgubre y lastimosamente”.

En el siglo XVII, vivió una hechicera en Villanueva de los Infantes que hacía las típicas pócimas y, según nos cuenta Juan Blázquez de Miguel, fue muy conocida por lo que tenía una nutrida clientela que le permitía sobrevivir. Se llamaba Francisca Rodríguez y elaboraba una pócima con propiedades amorosas a base de callos, pelos y uñas de los pies.

Una vez dado el bebedizo al hombre que se pretendía ligar con alguna mujer, salía a la calle y recitaba oraciones para completar el conjuro. Otra fórmula mágica que utilizaba era fabricar una torcida de trapo que la amante o pretendiente se untaba por los muslos para mezclarlo después con semen del hombre. A los nueve días la torcida era quemada y recitaba un conjuro a la vez que llenaba un plato de agua donde flotaban velas encendidas. Sobre la vela colocaba una mano en forma de media luna y recitaba unos conjuros.

Cuando el Tribunal de la Inquisición la visitó en 1645 poseía muñecos de cera para maleficiar a las personas. ¿Un caso de vudú?

Visión clásica de un 'aquelarre'. Marcel Félix

En todos los casos que hemos conocido se dan coincidencias en la descripción y también en los remedios frente a ellas: “aspecto de bruja típica. Tenían mejunjes debajo de las losas del fuego. Iban por dátiles a Murcia. Si la bruja entraba en una casa, la dueña de ésta ponía detrás de la puerta una escoba con unas tijeras cruzadas para que saliera de la casa y se fuera”.

Características propias de las brujas: nariz larga, usar pócimas para estar presente o hacer brujerías, aparecer a veces por las chimeneas. Un gañan, cuentan, que oyó ruidos extraños en la chimenea en una noche de temporal y sacando una banca consiguió que la bruja se quedará atrancada en la chimenea. Otra variante de la historia es que pusieron una cruz de hierro, con lo que la bruja se quedó colgada de la misma.

Juan G. Atienza, en su Guía de las Brujas de España incluye un apartado titulado “quién fue y es quien es en la brujería”.

En La Mancha hace referencia a las siguientes personas por su condición de brujas-brujos: Constanza Alfonso (s. XVI, Argamasilla de Calatrava); Hernando Alonso (s. XVI, cura de El Viso), Inés Alonso “la Manjirona” (s. XVI, Puebla de Montalbán), María Fernández (s. XVI, Madridejos), Ana García (s. XVII, Miguelturra), María González “la Boquineta” (s. XVI, maestra de brujas de Madridejos), El Doctor de las Moralejas (s. XVI, cura de El Viso y maestro de Hernando Alonso), Juana Ruiz (s. XVI, Daimiel), Catalina Salazar (s. XVI, vidente de Ciudad Real), la Pastora de Argamasilla de Alba, Beatriz Pérez de Membrilla, Ana de Santa Cruz de Campo de Criptana, Catalina Rodríguez de Tomelloso, Angela la Cañamera de Manzanares, María la Reguera de Manzanares, María Hernández “la Morisca” de Aldea del Rey, la Polonia de Malagón, Catalina Parrilla de Malagón, Josefa Carrera de Carrión, Antonia García Navarro de Carrión, Francisco Sánchez de Carrión, María Márquez de Daimiel, María Marta de Daimiel, María “la Gallega” de Malagón, José García Miguel “el Longino” de Herencia, Ana Carretero de Herencia y María Ruiz de el Viso del Marqués.

Las invocaciones brujeriles más corrientes en el centro sur de España, incluida La Mancha, eran a Santa Marta, supuesta hermana de María Magdalena. A ella se dirigían nuestras brujas con el siguiente conjuro:

“Marta, Marta
la que los montes salta
y los infiernos quebranta”
Otra variante de estas figuras brujeriles es la Zamarraca, anciana espanta niños y algún que otro adulto con su punto de bruja.“Mi abuela me la presentaba como una aparición que entraba por la chimenea, bajaba por la escalera del granero y se llevaba bajo sus amplios mantos a los niños malos o desobedientes”.

Así la recuerda un informante en Torre de Juan Abad en el libroCon Once Orejas de Carlos Villar Esparza: “Nombre femenino que demuestra ser una mujer mal presentada, mal vestida y mal vista en la sociedad”. En Villanueva de los Infantes también se la llamaba Zamarra.

La Bruja es también eficaz asusta niños en sus variantes Caperuja, Piruja, Rebruja y Pirulí.

Marcel Félix de San Andrés

domingo, 26 de agosto de 2018

Una pintoresca Ermita con cerámica de Talavera en Villarejo del Valle (Avila )

Resultado de imagen de Villarejo del Valle (Avila )










San Antonio Abad representado en el frontal del altar de la ermita de Villarejo

Villarejo del Valle es una de las cinco villas que pueblan “Barranco” del que Mombeltrán era capital como alfoz medieval.

Al este de la población y muy cerca de la carretera se erigió entre los siglos XV y XVI una pintoresca ermita de pequeñas dimensiones pero que guarda un pequeño tesoro de azulejería talaverana del siglo XVI.

La luna representada en el retablillo y la imagen de San Antonio Abad



Sabemos de la devoción que se tenía en la Edad media a este Santo cuya orden cuidaba de los enfermos del “ignis sacer” el fuego sagrado, llamado así por producirse un enrojecimiento de los afectados por la frecuente intoxicación en la época con el cornezuelo del centeno. 

Es un santo con San Sebastián y San Roque a los que se erigían ermitas a la entrada de los pueblos para proteger de determinadas enfermedades a sus habitantes.

Ermita de San Antón de Villarejo del Valle









La ermita es de planta cuadrada erigida con sillares de granito y con tejado a cuatro aguas que está adornada con un gracioso pórtico sobre dos columnas en la entrada que se abre al lado oeste de la misma. 

Una cruz de hierro corona el tejado.Altar y retablo de azulejería talaverana en la ermita de San Antón de Villarejo del Valle


























Su interior se cubre con bóveda de cañón y el muro oriental tiene adosado un altar cubierto de azulejería en su frontal, así como el muro que también se haya cubierto de azulejos.

Uno de los ladrones de la crucifixión del la ermita de San Antón de Villarejo del Valle


El altar consta de azulejos de repetición con diferentes motivos, que han sido evidentemente recolocados y en el cento se sitúa la imagen de San Antonio con el báculo que simboliza su autoridad como abad y una curiosa barba rematada en tirabuzones que cubre su rostro



Azulejos de repetición de “clavo” y ferroneríe” en el frontal de la ermita de San Antón de Villarejo del Valle

En el retablillo se reproduce la crucifixión de Cristo con los dos ladrones y la Virgen a los pies de la cruz. 

A ambos lados se ha dibujado sobre los azulejos a la luna y al sol. Los dos astros se representan con frecuencia junto al crucificado y hay numerosas teorías sobre su significado, desde la representación de la “Jerusalén Celeste” hasta la simbología del antiguo y el nuevo testamento o simplemente reminiscencias de cultos paganos al sol que llegaron a nosotros a través de los romanos por la relación del cristianismo con el culto de Mitra y otras religiones paganas. 











En el remate superior del retablo se representa la imagen de Dios Padre.

Dios Padre representado en la ermita de San Antón en Villarejo del Valle

Es cerámica del siglo XVI de considerable calidad y no sería de extrañar que el autor coincidiera con alguno de los que hicieron los paneles de la Vida de la Virgen en la basílica del Prado de Talavera.

El sol representado en la azulejería de la ermita de Villarejo del Valle

http://lamejortierradecastilla.com/una-pintoresca-ermita-con-ceramica-de-talavera-en-villarejo-del-valle/

sábado, 25 de agosto de 2018

El yacimiento de Guarrazar, un santuario que esconde secretos del reino visigodo


El yacimiento de Guarrazar, un santuario que esconde secretos del reino visigodo - EFE/Ismael Herrero

El yacimiento de Guarrazar, en el municipio toledano de Guadamur, albergó un santuario que sigue escondiendo "secretos del reino visigodo" y que apenas se ha excavado 150 años después de aparecer el tesoro que el rey Recesvinto donó a la basílica y que se enterró por el avance árabe.



El arqueólogo del yacimiento, Juan Manuel Rojas, ha explicado a Efe durante una visita a Guarrazar que tenían la sospecha, ahora confirmada, de que el tesoro encontrado en 1858 pertenecía a un santuario que, al igual que otros de la antigüedad, recibía peregrinos.

De ahí el tamaño de la basílica que están descubriendo, que tiene columnas de mármol.

Lo que todavía se desconoce es cómo se originó el santuario, que tiene restos de época prerromana y romana aunque es en la etapa visigoda cuando adquiere "mayor importancia".

"Lo que es evidente es que aquí tenemos un yacimiento arqueológico impresionante", ha indicado Rojas, quien ha reflexionado sobre el porqué no se ha excavado en Guarrazar en 150 años: puede deberse a "la idiosincrasia de España", ha apuntado.

Tal vez si este yacimiento hubiera aparecido en un país al otro lado de Pirineos "lo tendrían hecho un vergel", ha comentado con una sonrisa.

"Un lugar simbólico, en apariencia muy humilde, pero que es fundamental para el yacimiento es el manantial, por el que sigue corriendo el agua ya que no se conoce ninguno igual en los alrededores de Toledo", ha señalado.

Rojas ha afirmado que para entender el yacimiento se necesita encajar todas las piezas, aunque lo verificado es que hay un monasterio y una basílica, que está en la parte más alta del cerro y es donde parece que, además, hubo una residencia de verano de los reyes visigodos.

"Los reyes vinieron aquí a entregar las coronas votivas como ofrenda y ese día sería una fiesta importante, porque asistiría toda la corte", ha indicado el arqueólogo.

Se ha hecho un estudio geomagnético en el que aparece, en el subsuelo, la planta de un edificio de más de 2.000 metros cuadrados, algo "también muy sobresaliente para ser de esa época", ha agregado.

Juan Manuel Rojas admite que del descubrimiento del tesoro se ha hecho "mucha literatura" y comenta que en siglo y medio se ha hablado "sólo del tesoro".

Incluso hubo quien dijo que aquellas coronas eran las verdaderas utilizadas por los reyes visigodos, ante lo cual el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) realizó un estudio -a finales del siglo XX- y ratificó que las coronas que aparecieron en 1858 las mandó hacer Recesvinto para el santuario, como coronas votivas.

Con la invasión árabe y el riesgo al expolio, los visigodos pensaron enterrar las coronas. Y esto es relevante conocerlo porque se deduce que los visigodos creían que se iban a reorganizar y que echarían a los invasores, aunque la historia ha demostrado que "ya no volvieron, los pobres", ha contado de manera simpática el arqueólogo.

Una pregunta que se hacen historiadores, arqueólogos, gente de la calle y el propio Rojas es por qué se sabe tan poco del reino visigodo cuando en realidad es el momento en que arranca la configuración de España y una relación Iglesia-Estado de la que "hoy se habla mucho", ha explicado.

Para conocer la historia del tesoro de Guarrazar, Rojas aconseja leer el libro que acaba de publicar Pedro Antonio Alonso ('El tesoro escondido') que, aunque novelado, se basa en los hechos históricos.

Alonso, historiador de Guadamur, narra cómo se desmembraban las coronas y se vendían a los plateros de Toledo, hasta que un joyero llamado 'el diamantista', que conocía su valor histórico, las vendió a Francia.

En España quedaron tres coronas, que en 1921 se donaron a la reina Isabel II y que fueron robadas de una exposición en la Real Armería, entre ellas la famosa del rey Suintila cuya cruz es precisamente el emblema del yacimiento de Guarrazar.



"Afortunadamente" las que se vendieron a Francia sí se han conservado, ha dicho el director de la excavación, que defiende que el patrimonio arqueológico debe revertir en la sociedad y debe ser algo "vivo".

El yacimiento arqueológico de Guarrazar fue declarado Bien de Interés Cultural el año pasado. Y precisamente hoy, 5 de agosto, y el próximo sábado, día 12, acogerá las 'Noches de Guarrazar', una forma de disfrutar de una velada nocturna por el yacimiento junto al director de la excavación

CARMEN ALEGRE / EFE05/08/17
https://www.clm24.es/articulo/toledo/yacimiento-guarrazar-santuario-esconde-secretos-reino-visigodo/20170805163321168875.html

viernes, 24 de agosto de 2018

Rio Alberche: Siguiendo la ruta del lazarillo llegamos a Almorox

Pinares de Almorox

En esta ruta vamos a recorrer los pueblos en los que el autor de El Lazarillo de Tormes sitúa la acción de su obra inmortal. 

Por una parte recorreremos las tres localidades por el viejo camino que habría recorrido el protagonista cuando se dirigía hacia Toledo, que no coincide con la carretera actual que une las tres localidades, pues va más al este. 

Haremos una descripción del patrimonio de Almorox, Escalona y Maqueda y un breve resumen de la acción de la novela que trascurre en cada uno de los pueblos, aunque es más recomendable releer los tratados 1 y 2 del libro. 

Por otra parte, ya en Maqueda describiremos también una pequeña excursión hasta el castillo de San Silvestre.


Púlpito de la iglesia parroquial de Almorox

Viniendo de Salamanca, el Lazarillo pasa con su amo por Almorox camino de Toledo. 

Este pueblo cuenta con un magnífico pinar que desde antiguo perteneció al estado de Escalona y los vecinos cuidaban de él por ser de donde obtenían todos los pueblos del señorío las vigas para sus viviendas y construcciones. 

Es un pinar cuidado con ejemplares de pino autóctono de gran envergadura, aunque se han construido algunas urbanizaciones que deterioran el entorno.Detalle de la decoració renacentista de la iglesia de Almorox

Almorox es palabra árabe que quiere decir “el prado”, aunque puede que estuviera ya poblado en época romana como demuestra para algunos el viejo puente de Barguillas.

 La villa de Almorox cuenta con uno de los mejores rollos de la provincia, que simboliza el momento en que se independiza de la cabeza del ducado de Escalona en 1566, fecha que aparece inscrita en este rollo, que cuenta además con una grada de cinco escalones, una columna toscana rematada con cuatro leones orientados a los cuatro puntos cardinales y un templete formado por cuatro columnillas jónicas que sostienen el remate con pináculos.


Se encuentra en la plaza del ayuntamiento, edificio que es construcción de finales del siglo XVIII.

Rollo jurisdiccional de Almorox

La iglesia parroquial merece una detenida visita, pues cuenta con algunos elementos de interés, como la preciosa portada sur, que es renacentista con decoración de grutescos, roleos y putis, flanqueada por dos columnas rematadas con pináculos y una gran concha en la parte superior. 

En su interior hay retablos y pinturas de interés, alguna de Pedro Berruguete, y un púlpito gótico labrado muy bello con escudo, además de otro púlpito de hierro forjado.

También podemos señalar la particularidad de la presencia de un antiguo pozo en el interior del templo, así como un órgano del siglo XVIII. 

El edificio tiene elementos góticos y renacentistas y es de sillería granítica de grandes proporciones con contrafuertes y con la torre decorada por balaustradas en el remate y los huecos del campanario

.Cúpula de la ermita de Almorox

La ermita de la Virgen de la Piedad cuenta con la imagen de su advocación y la del Cristo del mismo nombre. 


Se encuentra en la parte más elevada del pueblo y desde ella se pueden contemplar unas hermosas vistas de la zona. Es construcción barroca del siglo XVII en aparejo toledano y está rematada con espadaña. 

En su interior destacaremos el retablo y la decoración pintada de la cúpula con nubes y angelotes.

Ya hemos comentado que hasta Almorox llegaba desde Madrid una vía ferroviaria que dejó de dar servicio en 1965 y que debería, según el proyecto inicial, haber llegado hasta Talavera.

LAZARILLO EN ALMOROX

En Almorox les regalan a Lazarillo y su amo un racimo de uvas y el ciego quiere tener con el muchacho la “liberalidad” de compartirlo con él. 

Quedan en comer solamente una uva cada vez para repartirlas equitativamente, pero al acabar, el ciego pregunta a Lazarillo porqué ha comido las uvas de tres en tres. 

El chaval se sorprende de que lo haya adivinado, porque en efecto así ha sido, y su patrón le contesta que lo ha sabido porque él las había comido de dos en dos y Lazarillo no había protestado, lo que demostraba que el muchacho estaba comiendo más que él. Este es el texto completo:

“Acaeció que, llegando a un lugar que llaman Almorox al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo de ellas en limosna. 

Y como suelen ir los cestos maltratados, y también porque la uva en aquel tiempo está muy madura, desgranábasele el racimo en la mano. Para echarlo en el fardel, tornábase mosto, y lo que a él se llegaba. Acordó de hacer un banquete, así por no poder llevarlo, como por contentarme, que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes. Sentámonos en un valladar y dijo:

-Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas y que hayas de él tanta parte como yo. Partillo hemos de esta manera: tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva. Yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.

Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance, el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aún pasaba adelante: dos a dos y tres a tres y como podía las comía. Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano, y, meneando la cabeza, dijo:

-Lázaro, engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres.

-No comí -dije yo-; mas ¿por qué sospecháis eso?

Respondió el sagacísimo ciego:

-¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas.

A lo cual yo no respondí. Yendo que íbamos así por debajo de unos soportales, en Escalona adonde a la sazón estábamos, en casa de un zapatero había muchas sogas y otras cosas que de esparto se hacen, y parte de ellas dieron a mi amo en la cabeza. 

El cual, alzando la mano, tocó en ellas, y viendo lo que era díjome:

-Anda presto, muchacho; salgamos de entre tan mal manjar, que ahoga sin comerlo.”


Las hermosas bóvedas de la iglesia de Almorox


http://lamejortierradecastilla.com/alberche-16-por-la-ruta-del-lazarillo-en-almorox/

jueves, 23 de agosto de 2018

Hallan 2 monedas de oro y 125 de bronce de época visigoda y anteriores

Resultado de imagen de 2 monedas de oro y 125 de bronce de época visigodaLas jornadas arqueológicas que se llevan a cabo en el yacimiento visigodo de València la Vella, en Riba-roja de Túria (Valencia), han permitido realizar importantes hallazgos, como dos monedas de oro y 125 de bronce --algunas de Toledo-- que se remontan a la época visigoda y anteriores, de un poblado fundado en el año 550.



Los trabajos arqueológicos de este año, organizados por el Ayuntamiento de Riba-roja de Túria y el ICAC, han introducido una novedad con el uso de un detector de metales previo a las labores propias de excavación y estudio que han permitido el descubrimiento de estas importantes piezas sobre una extensión de 50 metros junto a la muralla del poblado, según ha informado el consistorio en un comunicado.

Este descubrimiento permitirá conocer mejor este poblado "único" en tierras valencianas, fundado en el año 550 por el rey Leovigildo y cuyas primeras hipótesis apuntan a la existencia de una ciudad, por lo que se espera encontrar "a medio plazo" edificios públicos, como una basílica.

Las monedas halladas pertenecen a diversas épocas históricas como la ibérica --siglo II--; la imperial --entre el año 0 y el 37--; el siglo IV; otra emisión de monedas diminutas de la época bárbara --siglo V y VI--; además de otras bizantinas acuñadas por Justiniano.

La mayoría están en buen estado de conservación que, tras un proceso de estudio y recuperación, pasarán a formar parte del fondo histórico del museo del castillo de Riba-roja.

Resultado de imagen de 2 monedas de oro y 125 de bronce de época visigoda
En cuanto a las monedas de bronce proceden de diversas ciudades importantes durante la época visigoda como Mérida, Toledo, Córdoba, Cartago y Lyon, y su hallazgo ha permitido corroborar algunas teorías como el uso de monedas en la época antigua, la existencia de monedas de cobre visigodas e incluso otras de origen bizantino de la antigua Cartago.

Por su parte, las dos monedas de oro halladas en las excavaciones fueron acuñadas con la inscripción del rey Leovigildo, el fundador del poblado visigodo de València la Vella, entre los años 565 y 578 en el caso de una y entre los años 570 y 590 la otra. Otros hallazgos de esta edición son un anillo visigodo y diversos fragmentos pertenecientes a figuras de bronce.


Hasta el momento se han ejecutado un total de cuatro sondeos estatigráficos consistentes en prospecciones arqueológicas sobre una extensión total de 4,8 hectáreas del total del que está formado el poblado visigodo de València la Vella.

Resultado de imagen de 2 monedas de oro y 125 de bronce de época visigodaEstá previsto que, en futuras ediciones, se puedan continuar con las investigaciones sobre este enclave que ha permitido documentar que se construiría entre los años 550 y 700, con un carácter militar, basado en el centro fortificado que se construyó, originariamente, con las facetas defensiva y expansiva.

PARTE "MUY IMPORTANTE" DE LA HISTORIA DE LA LOCALIDAD

Las excavaciones, que han estado dirigidas por los profesores y arqueólogos Josep Maria Macias, Albert Ribera y Miquel Rosselló, han contado con 25 miembros participantes durante un total de 18 días, entre los que había estudiantes de Valencia, Cataluña, Sevilla, Córdoba y Madrid, además de otros países europeos como Italia e Inglaterra y también de Estados Unidos. También colabora la Diputación de Valencia y el Ayuntamiento de Valencia, además de otras entidades de estudio e investigación históricas.

El alcalde de Riba-roja de Túria, Robert Raga, ha destacado el "enorme esfuerzo" que año tras año desarrollan los tres arqueólogos que dirigen las excavaciones y los jóvenes que participan que permiten descubrir nuevos hallazgos de una parte "muy importante" de la historia de la localidad, con una civilización que "durante muchos años" estableció su asentamiento allí, por lo que continuarán con un "apoyo total" al proyecto.


De hecho, el Ayuntamiento de Riba-roja de Túria tiene previsto solicitar financiación al Servei Valencià de Formación y Empleo (Servef) para que en un futuro la investigación se pueda desarrollar con carácter permanente durante todo el año con la contratación de trabajadores y peones dirigidos y coordinados por los actuales arqueólogos de forma que se pueda desarrollar una investigación más exhaustiva sobre este enclave visigodo.


Toledo | ELDIAdigital 
https://eldiadigital.es/not/267545/hallan-2-monedas-de-oro-y-125-de-bronce-de-epoca-visigoda-y-anteriores/

miércoles, 22 de agosto de 2018

Siguiendo al Alberche: La Malquerida y otros pueblos ribereños

Escultura zoomorfa en la iglesia de Paredes de Escalona

Vamos a conocer otros tres pueblos que se encuentran en la orilla derecha del Alberche. 

En primer lugar nos dirigiremos hacia Paredes de Escalona que es un pequeño pueblecito que conserva algunos rincones de arquitectura popular granítica, así como el ayuntamiento y el rollo o picota, ambos del siglo XVIII. 

La iglesia parroquial merece una visita pues cuenta con varios elementos de interés.

Abside romanico-mudéjar de la iglesia de Paredes de Escalona

El ábside es románico mudéjar y tiene gran similitud con iglesias abulenses del mismo estilo. 



El resto del templo es granítico y rodeado de un atrio delimitado por un rústico y pintoresco vallado de piedra. 

Aunque tal vez la mayor curiosidad se halla en uno de los esquinazos del edificio y se trata de una escultura que parece representar a un león de cronología indeterminada pero que bien pudiera ser una escultura ibérica emparentada con las llamadas bichas que a veces se utilizaban en la Edad de Hierro como parte de monumentos funerarios.

Puerta de Villa Rosario , donde residió Jacinto Benavente en Aldeaencabo de Escalona

Seguimos nuestro camino hacia Aldeaencabo de Escalona y en el camino cruzamos un arroyo por el que podemos ascender en un agradable paseo que nos llevará a los restos de tres molinos de agua, alguno de ellos de aspecto un tanto ciclópeo.

Aldeaencabo es otro pueblecito cuyo nombre parece querer decir algo así como “aldea del extremo”, aldea más alejada, y dependió de Paredes desde el punto de vista civil y eclesiástico hasta que se levantó su pequeña iglesia presidida por una espadaña.

Aldeancabo tiene el honor de haber alojado al famoso dramaturgo español galardonado con el premio Nobel, don Jacinto Benavente residió una larga temporada en una casa de este pueblecito que todavía se conserva. 


Se trata de Villa Rosario, como reza el cartel que todavía nos recibe a la entrada del jardín, al que se accede por una rampa empedrada. 

Algunos de los personajes de sus dramas rurales más famosos como “La Malquerida” o la “Señora Ama” están basados en personas reales que conoció Benavente en este pequeño pueblo.Ruinas de un molino en el arroyo Pedrillán







Un poco más al oeste, en esta misma ribera del Alberche, se encuentra Nombela, que también perteneció al ducado de Escalona hasta que se independizó en el siglo XVI, como demuestra su rollo jurisdiccional, parecido al de Almorox pero con los leones de fauces más terribles.Detalle de un can del rollo de Nombela

La iglesia parroquial cuenta con dos puertas de decoración plateresca y en el interior hay cerámica de Talavera del siglo XVI en dos pilastras junto al altar y más paneles de azulejos modernos y copiados de otros de la zona en diferentes retablos. 

Adosada al muro oeste se encuentra la capilla de San Antonio de Padua, adornada también con cerámica de Talavera moderna, representando los milagros del santo de manera muy ingenua, casi naif. 

Cuenta también Nombela con dos capillas de muy reciente construcción, la del Cristo y la de San Isidro. 

Junto a esta última, situada al norte del casco urbano, parte el camino que por berrocales poblados de encinar y enebral lleva hasta una antigua mina de uranio que iba a ser utilizada como cementerio nuclear, justo aquí, en el pueblo que se encuentra en el mismo centro geográfico de España.

Magnífica portada de la iglesia de Nombela


http://lamejortierradecastilla.com/alberche-15-el-pueblo-de-la-malquerida-y-otros-riberenos/

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