lunes, 29 de noviembre de 2021

Escapada al Parque Nacional de Timanfaya, Lanzarote







Entre las bellezas naturales más evocadoras que puede ofrecer la isla de Lanzarote se encuentra, sin duda, el Parque Nacional de Timanfaya, que se originó después de las grandes erupciones volcánicas ocurridas entre 1700 y 1800.

Al visitarlo, te sorprenderá la ausencia de plantas y árboles y el regocijo de las formas y colores de los acantilados de lava. El parque puede ser visitado a pie, pero incluso cruzarlo en coche te dará emociones únicas. 

De hecho, se puede caminar por caminos completamente rodeados de volcanes y ver animales típicos de la zona. 

En resumen, el parque te permitirá sumergirse en la naturaleza salvaje y encantadora de Lanzarote

Indice:
  1. Como Llegar
  2. Algo de Historia
  3. Fauna y Flora
  4. Centro de Visitantes
  5. Montañas del Fuego
  6. Echadero de camellos
  7. Recorridos a pie
  8. Consejos y seguridad
  9. Rutas alternativas en Timanfaya
  10. Comer en el Parque Nacional de Timanfaya
  11. Otras Rutas Cercanas

1. Como Llegar:

Si has llegado a Lanzarate en avión, quizás necesites ir del aeropuerto de Lanzarote a tu destino.

Sin duda, la manera más cómoda de acceder el Parque Nacional de Timanfaya es con nuestro vehículo propio. 

Si carecemos de él, tenemos la opción de apuntarnos a alguna excursión que por norma general nos recogerán desde nuestro hotel en la isla o incluso en Fuerteventura.

La distancia son unos 13 kilómetros y por varios foros he visto que la tarifa habitual son de unos 15 euros aunque el regateo es probable que provoque fluctuaciones varias. 

Asimismo, encontrar un taxi disponible para volver desde Timanfaya puede convertirse en un auténtico calvario.

Con el coche, siguiendo a carretera LZ-67, llegamos al centro de visitantes. En épocas de temporada alta puede que existan colas y debamos armarnos de paciencia. Una vez hemos accedido al parque nos quedan unos kilómetros más hasta llegar al parking donde los guías nos señalarán en la zona donde debemos dejar el coche.

Cómo llegar a Timanfaya

Sin duda, la manera más cómoda de acceder el Parque Nacional de Timanfaya es con nuestro vehículo propio. Si carecemos de él, tenemos la opción de apuntarnos a alguna excursión que por norma general nos recogerán desde nuestro hotel en la isla o incluso en Fuerteventura.

En el caso que no dispongáis ni de una cosa ni de otra la única opción de servicio público es acercarse a Yaiza en guagua y de ahí contratar un taxi para que nos deje en el Parque Nacional. La distancia son unos 13 kilómetros y por varios foros he visto que la tarifa habitual son de unos 15 euros aunque el regateo es probable que provoque fluctuaciones varias. Asimismo, encontrar un taxi disponible para volver desde Timanfaya puede convertirse en un auténtico calvario.

Con el coche, siguiendo a carretera LZ-67, llegamos al centro de visitantes. En épocas de temporada alta puede que existan colas y debamos armarnos de paciencia. Una vez hemos accedido al parque nos quedan unos kilómetros más hasta llegar al parking donde los guías nos señalarán en la zona donde debemos dejar el coche.

2. Algo de Historia

"El día 1 de septiembre de 1730 , entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza... y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra",​ según el testimonio del párroco Lorenzo Curbelo. 

La isla se transformó por completo. Nueve pueblos quedaron enterrados (Tingafa, Mancha Blanca, Las Maretas, Santa Catalina, Jaretas, San Juan, Peña de Plomos, Testeina y Rodeos) y durante seis años la lava se extendió por la zona sur cubriendo un cuarto de la isla y llenando las vegas cercanas de cenizas volcánicas. 

En 1824 de nuevo comienzan las erupciones en Timanfaya, dando origen a los llamados Volcán de Tinguatón, Tao y del Fuego. Se produjeron terribles hambrunas y buena parte de la población se vio obligada a emigrar. Desde entonces el paisaje se ha transformado gracias a las técnicas agrícolas de cultivo sobre lapillis volcánicos que los lanzaroteños emplean para captar la humedad de los alisios.

Con la mejora de los medios de comunicación y gracias a las condiciones climáticas de la isla, se ha producido un boom turístico que ha sido uno de los principales factores de alteración del paisaje, ya que esta masificación de visitantes originó un incremento del desarrollo urbanístico y de las infraestructuras en detrimento de los recursos tradicionales. 

Lanzarote ofrecía al visitante un clima suave, playas, servicios de calidad y un patrimonio natural insólito. El máximo exponente de este extraordinario paisaje volcánico lo constituían las "Montañas del Fuego", donde la administración insular consciente de que era uno de los lugares mas atrayentes de la isla realizó una adecuación encaminada a su conservación y explotación turística.

La necesidad de proteger un área de características paisajísticas y ecológicas de valor tan excepcional llevó a declarar Timanfaya como Parque Nacional mediante Decreto el 9 de agosto de 1974 y fue reclasificado por Ley en 1981. 

Posteriormente, la administración autonómica ante una situación que exigía unas medidas que garantizaran la conservación del medio natural, inició una política proteccionista que llevó a la declaración en 1987 de la Ley de Espacios Naturales Protegidos que fue complementada en 1994 por la Ley de Espacios Naturales de Canarias. Este marco jurídico establece un régimen de protección a los espacios naturales más sobresalientes que han sido clasificados en diferentes categorías de protección.

En la actualidad, con 1 655 772 visitantes anuales (2020), Timanfaya es el segundo parque nacional en número de visitas de Canarias, tras el parque nacional del Teide en Tenerife, así como también es el cuarto de España, tras el del Teide, el de la Sierra de Guadarrama y el de los Picos de Europa.​

Los paisajes de Lanzarote son tan imponentes como peculiares. Parte de ese encanto se lo debemos al Parque Nacional de Timanfaya, se trata del único parque nacional de la red española de carácter eminentemente geológico, y fue el resultado de las erupciones volcánicas sucedidas entre 1720 y 1736, y en 1824.

La ausencia de vegetación, la extrema rugosidad de las formas, la variedad de colores, las siluetas de los volcanes y la abrupta costa; confieren a Timanfaya una extraordinaria belleza.

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