viernes, 18 de noviembre de 2016

La Trinidad de El Greco

Recién llegado a tierras españolas, el Greco tuvo ocasión de desplegar en sus primeros encargos toledanos todo un elenco de recursos pictóricos adquirido en sus años de formación en Italia. Entre 1577 y 1579 realizó un conjunto de tres retablos para Santo Domingo el Antiguo de Toledo.

La iglesia de este monasterio femenino cisterciense vivía por aquellos años un proceso de renovación arquitectónica y decorativa impulsado por Diego de Castilla (muerto en 1584), deán de la catedral primada y padre de don Luis de Castilla, con quien el Greco había entablado amistad en Roma. 

La envergadura del proyecto suponía un auténtico reto para el cretense: no sólo debía ejecutar un total de ocho lienzos, sino también proporcionar nuevas trazas para la arquitectura y escultura de los retablos. El lienzo deLa Trinidad ocupó una destacada posición en el ático del retablo mayor hasta 1830, cuando el conjunto fue desmembrado y quedó disperso.

Doménicos Theotokópoulos, el Greco(1540-1614): 
La Trinidad (detalle)

Óleo sobre lienzo, 300 x 179 cm Núm. de inventario: 824

Acostumbrados a ensalzar la originalidad como un requisito ineludible de la creación artística, puede resultarnos desmerecedor de un gran artista el recurso a fórmulas, composiciones y soluciones ensayadas previamente por otros. Sin embargo, la cita a los «grandes» no se entendía entonces como copia servil, sino como estímulo para alumbrar nuevas obras enriquecidas por su lección magistral.



Probablemente el Greco se sirvió como fuente primordial para su Trinidad de un grabado de Durero de 1511 que simplificó en aras de una mayor monumentalidad. Además fue capaz de aunar un audaz cromatismo de raigambre veneciana y claras citas a Miguel Ángel, sintetizando dos influencias a priori divergentes dentro de la cultura artística del momento. En efecto, en los medios italianos se había establecido un debate entre la supremacía del color de los venecianos y el dibujo de florentinos y romano

El Greco no permaneció ajeno a tal disputa, y, si bien tomó partido por los primeros y criticó la faceta pictórica de Ángel, no es menos cierto que la escultura y el dominio anatómico del florentino impactaron profundamente en la sensibilidad artística del cretense. Sólo así se explica la monumentalidad que imprime al cuerpo de Cristo, dotado de una entidad plástica que se ve revalorizada por acusados contrastes lumínicos.

Esta capacidad para sintetizar e incorporar notas de otros artistas y medios, sin menoscabo de la independencia y aportación propias, debió suponer una corriente de aire fresco en el panorama toledano del momento y consagró al Greco como su más reputado creador.

No era sencillo el tema que el Greco debía plasmar en imágenes. En estos años del siglo xvi los recientes dictámenes de Trento sobre las representaciones sagradas ponían de manifiesto el celo ortodoxo que debía presidir la creación artística. El dogma trinitario había supuesto a lo largo de los siglos medievales un campo de especulación plástica donde las más variadas fórmulas se habían mostrado en gran medida incapaces de satisfacer los requerimientos teológicos de la representación. 

Estos modelos iconográficos medievales fueron desgranados y puestos al día por los artistas en la Edad Moderna. En el retablo toledano el Greco reinterpretó un tipo iconográfico bajomedieval que enfatizaba la acción redentora de la Trinidad, el Trono de Gracia, al que Pacheco dedica unas líneas en su Arte de la Pintura: «También se pinta al Padre eterno sentado como venerable anciano, que tiene delante de sí a Cristo, nuestro Señor, crucificado y muerto, puestas las manos en los brazos de la cruz, como manifestando el amor con que lo dio al mundo y el Espíritu Santo sobre la cabeza».

Tal representación se integraba precisamente en el marco de un complejo programa en el que la idea de salvación desempeñaba un papel rector. Diego de Castilla había concebido el nuevo presbiterio del templo como un espacio funerario al que los lienzos del Greco habrían de prestar un contrapunto visual. Desde finales del siglo xiv se habían multiplicado las imágenes trinitarias relacionadas con la hora de la muerte.

El interés por destacar el papel redentor de la Trinidad en Santo Domingo el Antiguo completaba un intrincado programa rico en alusiones al papel salvador de Cristo a través del sacrifico eucarístico. La intensidad emotiva de los ángeles que acompañan a las Tres Personas y la patente humanidad del cuerpo sin vida del Hijo enfatizan dicho aspecto sacrificial, estableciendo un diálogo muy apropiado con el ámbito litúrgico presidido por el retablo.

Por Francisco de Asís García García
http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/julio_09/14072009_02.htm

La Guardia Civil localiza en Toledo un conjunto fúnebre visigodo formado por cinco tumbas

El pueblo visigodo estaba formado por una rama de los pueblos godos europeos, perteneciente a los pueblos germánicos orientales.

Los visigodos invadieron la península italiana bajo el mando de Alarico I y saquearon Roma en el año 410. 

Se establecieron en el sur de la Galia como federados del Imperio romano y, en el año 507, pasaron a establecerse en Hispania, creando un gran reino que abarcaba toda la península Ibérica.

El Reino visigodo perduró durante buena parte de la Alta Edad Media , ocupando territorios en las Galias, Gallaecia e Hispania.



El reino hispano-visigodo estableció en la ciudad de Toledo su capital. Leovigildo y su hijo Recaredo expulsaron a los bizantinos de la península, unificaron el territorio y estructuraron una monarquía hereditaria en la que el monarca se apoyaba en el Aula Regia y en los Concilios de Toledo .

Recaredo y Obispos. Concilio III de Toledo, año 589. Códice Vigilano, fol. 145. Biblioteca del Monasterio de El Escorial, España. ( Public Domain )
Leovigildo promovió la igualdad entre hispanorromanos y visigodos y derogó la ley que prohibía los matrimonios mixtos. Posteriormente, en el año 589, Recaredo se convirtió al cristianismo, y más tarde Recesvinto promovió una única ley, el Liber Iudiciorum , para ambos pueblos.

Sin embargo, a mediados del siglo VII el reino visigodo entró en crisis a causa de la incapacidad de la monarquía para cobrar tributos y mantener su autoridad. Esto causó la aparición de grupos nobiliarios rivales y las disputas por ocupar el trono, lo que provocó el hundimiento de la monarquía visigoda ante la invasión musulmana del año 711.

Locus Apellationis, el ‘Lugar de las apelaciones’ de las decisiones de los jueces al Liber Iudiciorum, la ley unificada decretada por Recesvinto en el siglo VII. Catedral de León, España. (José Luis Filpo Cabana/ GNU FREE )

Ahora, según informa desde sus páginas el diario ABC, la Guardia Civil ha localizado un conjunto fúnebre correspondiente, precisamente, a la época visigoda alto-medieval. Ubicado en el término municipal de Menasalbas, provincia de Toledo, está compuesto por cinco tumbas no catalogadas y que se encuentran esculpidas sobre lanchas de piedra tapadas por tierra.

Según el comunicado ofrecido por la Delegación del Gobierno de Castilla-La Mancha , tras el hallazgo del primer conjunto de piedras —colocadas de tal manera que formaban un hueco «en forma de bañera»—, los agentes, miembros de una patrulla del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) , que estaba realizando un servicio, se percataron de que podía tratarse de un sepulcro excavado en la roca, que tenía unas dimensiones aproximadas de 180 centímetros de largo y 50 de ancho, y recorrieron la zona en busca de otros elementos similares.

De esta forma lograron localizar otra lancha de piedra con dos sepulcros rectangulares gemelos, sin enterrar, tallados de forma paralela entre sí y separados por unos 25 centímetros, ambos en excelente estado de conservación. Además, los agentes también consiguieron descubrir otras dos tumbas abiertas, incompletas o partidas, —posiblemente debido a la erosión—, una de las cuales se halla perfectamente labrada en la zona correspondiente a la cabeza, según se indica desde el portal encastillalamancha.es.

Asimismo, localizaron dos posibles pozas para la recogida de agua pluvial y dos lajas de granito de gran tamaño. Todo el conjunto, que hasta ahora había permanecido en el más absoluto de los anonimatos, fue puesto en conocimiento de la Dirección Provincial de Educación, Cultura y Deportes en Toledo , que ha realizado un primer informe técnico para datar el hallazgo, que no estaba catalogado, y que ha sido emitido por un arqueólogo de dicho organismo.

Dos de las tumbas visigodas recientemente descubiertas y hasta ahora no catalogadas. (Fotografía: encastillalamancha.es )

Imagen de portada: Dos de las tumbas visigodas descubiertas por miembros del SEPRONA de la Guardia Civil.
( Fotografía: encastillalamancha.es/Guardia Civil-Ministerio de Interior )

17 NOVIEMBRE, 2016 - 15:44 GREEN FAIRY

jueves, 17 de noviembre de 2016

Ruta por los Humedales de la Mancha Toledana (I)


La Laguna Chica de Villafranca de los Caballeros está interconectada con la laguna Grande formando un único sistema lagunar.



Sus valores naturales

En esta laguna encontramos valores botánicos entre los que destacan formaciones de praderas subacuáticas de ovas (plantas acuáticas), en la que  Chara galloides y Chara hispida son los carófitos más abundantes; y su vegetación marginal (al borde de la laguna) está bien representada y conservada con una sucesión de bandas con carrizales y espadañales dePhragmites australis y Typha domingensis, formaciones de castañuela (Scirpus maritimus), praderas juncales subhalófilas y halófilas de Juncus gerardi y Juncus subulatus y las praderas de gramíneas vivaces de grama salada (Aeluropus littoralis).

La presencia de grandes formaciones de helófitos de las lagunas Chica y Grande, proporcionan un hábitat idóneo para la reproducción de muchas especies de paseriformes palustres como el carricero común (Acrocephalus scirpaceus), carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) o escribano palustre (Emberiza schoeniclus).

Además, estas lagunas acogen una población nidificante de entre 10 a 15 parejas de aguilucho lagunero (Circus aeruginosus).

La laguna en datos

Municipio: Villafranca de los Caballeros

Tipo de laguna: endorreica; en origen hipersalina, conectada artificialmente al río Gigüela (Cigüela) mediante la acequia llamada Caz de las lagunas

Superficie de la laguna: 37 ha.

Origen de las aguas: precipitaciones y del río Gigüela (Cigüela)

Clima: mediterráneo con carácter continental. La temperatura media es de 14,6ºC con máxima registrada de 40,5ºC y mínima -7,5ºC. La precipitación media es de 393 mm; en verano la laguna no se seca.

Geología: se asienta sobre sedimentos aluviales del río Gigüela (Cigüela) de fina granulometría, característico de cauces de escasa pendiente, con aportaciones margosas y rodeadas de afloramientos del Triásico.

Figuras de protección: Red Natura 2000, Reserva de la Biosfera, Reserva Natural, Refugio de Fauna.


La Laguna Grande de Villafranca de los Caballeros, desde el siglo XVIII, ha sido lugar de gran interés para las personas de esta localidad, que utilizaban sus aguas por sus propiedades curativas y para aliviar los dolores reumáticos y artríticos, así como contra las afecciones cutáneas, de hecho es la única laguna manchega con un uso recreativo.

Hoy día esta laguna está conectada de forma artificial al rio Gigüela (Cigüela), su balneario es escenario de un baño invernal popular, y otras muchas actividades que suponen un uso intensivo para el humedal.



Sus valores naturales

En esta laguna salina encontramos una comunidad subacuática caracterizada porRuppia drepanensis, la planta vascular más abundantes de las aguas salinas estacionales. El fondo de la laguna se encuentra cubierto por una pradera subacuática de ovas en la queChara galloides y Chara hispida son los carófitos más abundantes. Otras plantas acuáticas presentes en la laguna o en los canales que las alimentan son Zannichellia pedunculata, Potamogeton pectinatus y Ranuncules trichophyllus.

La gran lámina de agua de este humedal y la profundidad del mismo lo convierten en un medio idóneo para especies de aves buceadoras como el zampullín chico (Tachybaptus ruficollis), zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), porrón común (Aythya ferina) o focha común (Fulica atra). Esta laguna junto con la laguna Chica (también de Villafranca de los Caballeros), es uno de los principales enclaves de reproducción del somormujo lavanco (Podiceps cristatus), aver de gran vistosidad que realiza unos espectaculares cortejos nupciales durante los meses primaverales.

La nutria (Lutra lutra) se encuentra asociada al cauce del río Gigüela (Cigüela), junto con otras especies como el tejón (Meles meles), encontrándose aquí los últimos reductos de estas especies en La Mancha.

La laguna en datos


Tipo de laguna: endorreica; en origen hipersalina, conectada artificialmente al río Gigüela (Cigüela) mediante la acequia llamada Caz de las Lagunas.

Superficie de la laguna: 72 ha.

Origen de las aguas: Lluvias y aguas del río Gigüela (Cigüela).

Clima: mediterráneo con carácter continental. La temperatura media es de 14,6ºC, con máxima registrada de 40,5º y mínima -7,5ºC. La precipitación media es de 393 mm; en verano la laguna no se seca.

Geología: se asienta sobre sedimentos aluviales del río Gigüela (Cigüela) de fina granulometría, característico de cauces de escasa pendiente, con aportaciones margosas y rodeadas de afloramientos del Triásico.

Figuras de protección: Red Natura 2000, Reserva de la Biosfera, Reserva Natural, Refugio de Fauna.


Taray es el nombre común que reciben las 60 especies del arbusto del género Tamarix.

Una de las principales características de este pequeño árbol es su capacidad para tolerar altas salinidades y desarrollarse en suelos muy alcalinos, siendo llamativo el hecho que presenta glándulas secretoras de sal por lo que en algunos lugares recibe el nombre de "Pino de sal".


El Taray, representa la vegetación potencial arbórea de los suelos salinos que hay en los humedales manchegos.

Es una de las principales plantas leñosas que conforma los bosquetes de escasa entidad, situados en zonas menos encharcadas, a lo largo de los ríos o que rodean algunos de los ya mencionados humedales de carácter salobre.

Una buena parte de los tarayares que rodean las lagunas manchegas proceden de repoblaciones más o menos recientes y que se han realizado en muchos casos con fondos europeos como los del proyecto LIFE Humedales de La Mancha.

Estas formaciones están dominadas por ejemplares que suelen tener caracteres intermedios entre Tamarix canariensis y Tamarix gallica.

En un reciente informe de vegetación dirigido por el Doctor Santos Cirujano y encargado por la Fundación Global Nature, se ha observado que las características morfológicas de la mayor parte de estos tarayes halófilos se aproximan más a las de Tamarix canariensis.



Los Tarayales afines a los humedales salinos de La Mancha Húmeda se encuentran íntimamente ligados a lagunas salinas endorreicas.

Soportan altos niveles de salinidad y normalmente tienen una distribución de sus individuos más o menos abierta.

Conviven con otras formaciones halófilas como albardinales, formaciones de Suaeda vera, Atriplex halimus y Salicornia ramosissima.

Colonizan las zonas más externas de estos humedales donde el encharcamiento tiene un periodo de duración más corto que en otras zonas, es en estos ambientes donde compite directamente con los albardinales (Lygeum spartum).

Al ubicarse en estas zonas más externas de las lagunas salinas manchegas, también entra en contacto directo con los juncales salinos, las formaciones de Limonium sp., las praderas anuales de gramíneas halófilas y las praderas de Puccinellia sp. y las comunidades “terofíticas crasicaules halófilas”.

En las zonas con encharcamientos más prolongados aparecen otras comunidades como los matorrales halófilos crasicaules, las formaciones de castañuela y las comunidades acuáticas halófilas.

La formación vegetal representada por los tarayales es llamada "Asociación Agrostio stoloniferae-Tamaricetum canariensis” y se encuentra protegida a escala regional.

La extraña caída del Reino Visigodo (yII)

La derrota visigoda no sólo supone la desaparición de la cabeza del reino, sino la desaparición de una importante parte de su nobleza así como el cuantioso rescate de algunos de los herederos más ricos del reino.

El singular combate que tienen visigodos y moros es un golpe de gracia, una victoria decisiva. Después de ésta, allá corrió la morisma hacia Toledo, sede real, que capituló y cuyos tesoros fueron arrebatados para pagar a las tropas. La entrada de los moros en Toledo es una de esas escenas de la historia que bien se merece una bonita película con sacerdotes escondiendo el tesoro real, traiciones viles, concejales corruptos y joyas procedentes de la India.

Pero incluso así no se explica la fulgurante conquista de Hispania. ¿Por qué?



Como se ha dicho, existía otro rey visigodo en el norte (Argila y luego Ardón). Pasan casi diez años hasta que los invasores derrotan a su ejército. En esa loca segunda década del siglo VIII, las fuerzas invasoras encabezadas por Muza y su segundo, Tarik —Tareco, probablemente godo y cristiano, ya que era un liberto y su nombre es godo— ciertamente van domeñando plazas.

Unas veces conquistan a sangre y fuego (la violación en masa y el botín de guerra suelen subir la moral de tus tropas) y las más de las veces las plazas capitulan (según la ley musulmana, la plaza que se rinde pasa a rendir vasallaje y no es importunada).

Recordemos que muchas ciudades y villas tenían una lejana relación con el rey visigodo. A sus gobernantes tanto les da pagar tributo a un fulano que a otro. En esta conquista que ya no podemos seguir llamando conquista, hay un caso especial, el de Teodomiro. 

Un puñado de ciudades desde Valencia a Lorca eran propiedad de un tal Teodomiro, importante duque godo que capituló todo el sureste de España cambio de pagar tributo. Al capitular, sus habitantes siguieron profesando el cristianismo y continuaron con sus vidas sin mayor problema. No creo exagerado pensar que esta fue la tónica general de la imprecisamente llamada conquista.

El tema de los tributos es importante. Hubo nobles godos que para no pagar el molesto impuesto de capitación (los musulmanes ponen un impuesto especial a quienes no son musulmanes), decidieron convertirse al islam. En un mundo en el que no existen derechos civiles, si tu señor se convierte a otra religión, tú también te conviertes. Esto tampoco sería un gran trauma para mucha gente: no olvidemos el fuerte sustrato arriano que probablemente existía en parte de la nobleza goda. El islam y el arrianismo coinciden en negar la divinidad de Cristo y la gente no sabía leer, así que qué más les daba.

Hay que decir que durante esta campaña de desigual avance por la península, el pequeño ejército bereber-godo tuvo muchas pequeñas derrotas: según avanzaban por la meseta se les revolvían las ciudades andaluzas. 

Algunas, como Sevilla, tuvieron que volverlas a poner bajo asedio. La mayor presencia de tropas invasoras en el sur respondió a que era una zona vulnerable para los moros y además una zona desde la que podían recibir refuerzos desde África. Igual por eso, en los primeros años de conquista los omeyas decidieron establecer su capital provincial en Sevilla y posteriores reinos andalusíes en Córdoba.

WAT



En este contexto convulso de guerra civil y resistencia ante invasores, un noble partidario del derrotado rey Rodrigo es el que acaudilla a los godos en Asturias (seguramente un lugar de refugio y coordinación de tropas para la contraofensiva) y tiene éxito en rechazar al invasor. Un tipo extraño, Pelayo, por tener un nombre hispanorromano y no godo. 

Su yerno, Alfonso, aprovechará la revuelta de los abásidas contra los omeyas y la guerra de estos contra los carolingios para recuperar para la cristiandad la esquina noroeste de la península.

Un noroeste que se repoblaría a costa del vaciamiento de la frontera con el moro y que sentaría las bases de nuevos reinos que a partir de entonces llevarían casi siempre la iniciativa militar (sólo alterada por nuevas oleadas invasoras en las fitnas o guerras civiles que tenían los propios moros, que los cristianos aprovechaban y sobre las que nunca nos hemos detenido mucho porque nuestros mitos fundacionales tienen que dejar al enemigo borroso y en la oscuridad, si no dejarían de ser mitos).

http://www.cronicasdeunmundofeliz.com/2015/10/sobre-la-extrana-caida-de-los-visigodos.html

miércoles, 16 de noviembre de 2016

El Castro de la Sierra de la Estrella y su Contexto Histórico (yII)

Estos ataques se en-marcan como operaciones menores dentro de una políticatodavía tímida de ampliación del territorio conquistado, ennuestro caso hasta el Sistema Central. Hay que notar queaunque es en el año 197 a.C. cuando Roma establece lasdos provincias Citerior y Ulterior, Toledo aparece todavía deforma confusa situada en una u otra. Marco Fulvio llega des-de el Oeste, tomando contacto con los vetones que apare-cen ahora en los escenarios de guerra, y quizá por ello Livioponga Toledo en la Ulterior. Todo parece indicar que se tratadel primer contacto con tierras del interior, allende SierraMorena, en donde los conocimientos geográficos y etnoló-gicos de los romanos son escasos y poco fiables.Más importantes y sistemáticas parecen las campañas delaño siguiente, iniciadas ahora por Fulvio desde el territoriode los oretanos. Fulvio marchó contra los oretanos y, des-pués de conquistar dos potentes ciudades, Noliba y Cusibis ,avanzó hasta el río Tajo. Allí está Toledo, pequeña ciudad,pero bien defendida por su emplazamiento. Durante el ase-dio de la ciudad llegó un gran contingente de vetones enayuda de los sitiados. Fulvio luchó contra ellos con éxito enuna batalla campal y, tras dispersar a los vetones, tomóToledo con máquinas de asalto (Livio 35, 22, 8 ): “

Toletum ibi parva urbs erat, sed loco munito eam cum oppugnaret, Vecto-num magnus exercitus Toletatis subsidio venit cum iis signiscollatis prospere pugnavit et fusis Vectonibus operibus Tole-tum cepit” 
(Roldán Hervás, 1968-1969: 77).En el 185 a.C. los ejércitos romanos operan de nuevo enel valle medio del Tajo. Ese mismo año los pretores en Es-paña, C. Calpurnio y L. Quinctio, habían dejado sus campa-mentos de invierno a principios de la primavera, uniendo sustropas en Beturia para marchar a Carpetania. No lejos de lasciudades de Dipo y Toledo comenzó la lucha (Livio, 34, 30 ):

…cum primo vere ex hibernis copias eductas in Baeturiaiunxisset, in Carpetaniam, ubi hostium castra erant, progressi suntcommuni animo consilioque parati rem gerere. Haud procul Dipone et Toleto urbibus inter pabulatores pugna ortaest,…

Aunque se han realizado intentos por ubicar esta Dipoal occidente de Toledo, los textos permiten pocas precisio-nes geográficas.A partir de este momento los vetones se diluyen en las fuentes y no volverán a aparecer hasta que, de manos deApiano (Ibéricas, 10, 56 ), sepamos que se unen a las ban-das de lusitanos capitaneados por Púnico:



Por el mismo tiem- po otro pueblo de los iberos independientes que se llama-ban lusitanos, llevando a Púnico como caudillo, saquearonlas tierras sometidas a los romanos y pusieron en fuga a unejército… Después de atacarles, Púnico bajó hasta el Océa-no, incorporó a su ejército a los vettones…
(Roldán Hervás,1968-1969: 77) Ya estaban presentes en las primeras luchasde Marco Atilio (
Apiano, 10, 58 ) contra los lusitanos:

…Mar-co Atilio quien, cayendo sobre los lusitanos, mató a unos 700 de ellos y destruyó su mayor ciudad Oxtraca… y entre ellosestaban algunos de los vettones, pueblo vecino de los lusi-tanos
(Roldán Hervás, 1968-1969: 77), que se sucederándespués con Galba y Lúculo, y serán a la postre el germendel levantamiento de Viriato.El célebre caudillo lusitano se moverá por tierras abrup-tas a propósito para su táctica de golpes de mano, en ciuda-des como Tríbola, Bécor y el famoso refugio del Monte deVenus: “

Viriato penetró sin temor alguno en Carpetania, queera un país rico y se dedicó a devastarla hasta que CayoPlaucio llegó de Roma con diez mil soldados de infantería y mil trescientos jinetes. Entonces Viriato de nuevo fingió quehuía y Plaucio mandó en su persecución a unos 4.000 hom-bres, a los cuales Viriato, volviendo sobre sus pasos, diomuerte a excepción de unos pocos. Cruzó el río Tajo y acam- pó en un monte cubierto de olivos, llamado monte de Venus.

(Ib. 64)”.Estos lugares son de difícil identificación y no se encon-traban, en cualquier caso, lejos de Carpetania, región hostilal lusitano y a menudo objeto de sus saqueos. Cualquierade estos asentamientos como el Castro de la Sierra de laEstrella, defendidos pero situados en lugares abruptos y re-cónditos, encajaría bien con lo que debió ser el refugio debandas como la de Viriato, pues no hay que olvidar que elcastro se edifica entre dos vertientes, en una hondonada,buscando un difícil acceso y la ocultación, no destacar en el paisaje

2.Una actuación arqueológica en el lugar sería imprescin-dible para despejar éstas y otras incógnitas, pero no cabeduda de que el Castro de la Sierra de la Estrella supone unamanifestación excepcional de fortificación de la Edad delHierro, más interesante aún por la novedad que supone enestas tierras.

EL CASTRO DE LA SIERRA DE LA ESTRELLA:SU SISTEMA DEFENSIVO

Las defensas artificiales identificadas en el transcurso delos trabajos arqueológicos aprovechan las condiciones na-turales que ofrece la Sierra de la Estrella, ya que es el únicopunto donde la pendiente permite situar un asentamiento decierto tamaño.El principal elemento del sistema defensivo del Castro dela Sierra de la Estrella es la muralla que rodea todo el perí-metro del asentamiento, conservándose con total claridad entodo el asentamiento, aunque en algunas zonas la potenciaconservada no es excesiva al haberse desmontado por laslabores forestales. La técnica constructiva es la habitual enlos asentamientos vetones: dos paramentos de mamposte-ría en seco con relleno de piedras desiguales (Maluquer deMotes, 1956: 28; Martín Valls, 1971: 127; 1973: 83; González--Tablas, et alii  , 1986: 117; Ruiz Zapatero y Álvarez-Sanchís,1995: 214-212).

La muralla no presenta un trazado rectilíneo y está re-forzada por contrafuertes en algunas de sus tramos. No sehan podido identificar los accesos al recinto, sin embargo,conocemos bien el funcionamiento de las puertas en loscastros vetones: en embudo y en esviaje. El acceso en embudo es el más frecuente y se realiza mediante la abertura que ofrecen los dos lienzos de la muralla al incurvarse hacia el interior formando un callejón estrecho ( Las Cogotas). La puerta en esviaje consiste en la disposición en paralelo dejando un espacio libre entre ambos que permite el paso (Ter-cer recinto de la Mesa de Miranda ) (Álvarez-Sanchís, 1999:133 y ss).



No se han documentado fosos, tal vez porque lo inaccesible del terreno hace innecesario este tipo de defensas. Máscomunes en los poblados vetones son los campos de pie-dras hincadas que en el caso que nos ocupa tampoco sedocumentan. Se ha supuesto que estas barreras dificultabanlos ataques de la caballería o la llegada en tromba de losatacantes a pie (Álvarez-Sanchís, 1999: 133 y ss).

En nuestra opinión, este tipo de barreras se disponían para dificultar el acceso de las máquinas de asedio y la caballería y en este caso, dado lo complicado de la orografía, este tipo de de-fensas carece de sentido. El castro de la Sierra de La Estre-lla presenta un sistema defensivo aún más sencillo que elde los castros de Ávila y Salamanca, exclusivamente la mu-ralla, mientras que en el segundo caso el sistema combinapiedras hincadas y muralla.

Por el contrario, los castros lo-calizados en tierras zamoranas y Norte de Portugal presen-tan una acumulación de defensas, con la incorporación delos fosos.El sistema constructivo es sencillo, utilizándose las cuar-citas de la zona en forma de lajas. La construcción se rea-lizó mediante el levantamiento de dos paramentos vertica-les y paralelos de piedras, y entre ambos un relleno de tie-rra y piedras de diferente tamaño. El paramento exterior estáformado por sillares de mayor tamaño que los paños inte-riores. En los dos casos están unidos en seco, sin mortero,aunque para igualar las hiladas se procedió a calzar las pie-dras para lograr un mayor ajuste.

La muralla del Castro dela Estrella cuenta además con un refuerzo que evita el desmoronamiento de la misma si a consecuencia de un ataquedesaparece el primer paramento. Este sistema se documenta en Las Cogotas , con doble muro adosado al exterior. En la Mesa de Miranda se documentan hasta tres paramentos enlos dos primeros recintos (Cabré, 1930; Cabré, et alii  , 1950:23-28).La muralla se construyó sin cimentación, apoyando direc-tamente sobre la roca natural.

El grosor es superior en labase, marcándose un pronunciado talud en altura. La anchuramedia de la muralla oscila entre 2 y 2,5 m, siendo la altura onservada en alguno de los tramos de más de tres metros.

Es muy probable que el remate de las murallas finalizase conuna fortificación de madera, en este sentido se ha interpre-tado por algunos autores el episodio de la muralla de Pallantia tras el asedio de Pompeyo en el año 74 a.C. ( Apiano B.C. 1,112 ) (Álvarez-Sanchís, 1999, p. 133).El trazado de la muralla divide el espacio del hábitat endiferentes compartimentos. El espacio de nuestro oppidum se divide en tres recintos, que suman un total de 13.494 m 2 (1,3 has.), con una distribución de los espacios muy similar:el mayor cuenta con 4.835 m 2 , el menor 4.284 m 2 y el inter-medio 4.375 m 2
.
http://www.academia.edu/2436586/El_castro_de_la_Sierra_de_la_Estrella._Un_asentamiento_de_la_II_Edad_del_Hierro_en_la_comarca_toledana_de_La_Jara

El Castro de la Sierra de la Estrella y su Contexto Histórico (I)


El conocimiento de la Edad del Hierro en la región occi-dental de la provincia toledana es todavía muy precario. Lasintervenciones arqueológicas se reducen a unas campañasde excavación en
Arroyo Manzanas

sólo parcialmente publi-cadas (Moreno Arrastio, 1990: 275-308), esporádicas pros-pecciones como la del presente estudio o publicaciones dehallazgos casuales.Se deben a Jiménez de Gregorio la mayor parte de lasnoticias (Jiménez de Gregorio, 1992: 5-38), aunque sea ne-cesario matizar la adscripción cultural de varias de ellas.Entre los hallazgos casuales siempre han tenido una espe-cial predilección las esculturas zoomorfas o verracos.

Estos elementos han servido para delimitar las tierrasasignadas a los pueblos vetones de las fuentes clásicas, es-pecialmente para diferenciarlos de los carpetanos, situadosmás al Este (González-Conde, 1986: 87-93), postura que seavala en época romana con el establecimiento de los límitesentre las provincias Lusitania y Tarraconense, que grossomodo corresponderían con la delimitación anterior.

El descubrimiento de las estructuras del castro de la Sie-rra de la Estrella vendría a ratificar esta postura, pues no cabeduda de que la morfología de este asentamiento se relacio-na directamente con la de los castros vetones de recintosmúltiples y ubicaciones escarpadas. En concreto pareceninnegables los paralelos con lugares como
Las Cogotas
o
LaMesa de Miranda
.Las primeras noticias sobre el Castro de la Sierra de laEstrella se deben a Jiménez de Gregorio (
art. cit.
, 1989: 26--30), quien opina que sería uno de los más importantes dela zona. Desgraciadamente, al no poseer datos arqueológi-cos concretos y fiables sobre el conjunto prerromano en lacomarca es difícil pronunciarse al respecto, aunque no esimposible que así sea. En este sentido, algún autor ha es-tablecido una secuencia jerárquica no exenta de problemasde base, colocando este yacimiento en segundo lugar delpoblamiento regional, con la categoría de “castro” dentro deun esquema tripartito encabezado por los
oppida
(Álvarez--Sanchís, 1998: 609-631; 1999: 115 y ss). Pero consideraeste investigador dos oppida del poblamiento: Augustobriga y Caesarobriga (Talavera la Vieja y Talavera de la Reina, res-pectivamente), cuando está demostrada la inexistencia deocupación indígena, al menos para Talavera de la Reina(Urbina Martínez, 1990).



La característica ausencia de materiales cerámicos ensuperficie, como se ha comentado con anterioridad, hacedifícil el encuadre histórico del yacimiento de la Sierra de laEstrella. Si hemos de basarnos en los paralelos de recintos como Las Cogotas o la Mesa de Miranda, de evidente similitud formal con el Castro de la Estrella, tanto en los tipos deconstrucción de los parámetros murados, como en el esta-blecimiento de varios recintos o la propia ubicación del po-blado, se trataría de un hábitat antiguo dentro de la Edad delHierro, e incluso con raíces en el Bronce Final, propio deestas gentes para las que la ganadería ocuparía un impor-tante papel económico (Sánchez Moreno, 2000; Álvarez--Sanchís, 1999).

Aunque la mayoría de los autores inciden en la impor-tancia fundamental de la ganadería no hay que olvidar tam-poco la extraordinaria riqueza mineral de estas comarcas.Para otras zonas extremeñas se ha constatado una relacióndirecta entre asentamientos amurallados y torres con vetasde hierro primero y menas de galenas argentíferas ya entiempos de Sertorio y César (Ortiz y Rodríguez Díaz, 1998).Algunos de nosotros realizamos hace tiempo un acercamientoen este sentido (Urbina Martínez, 1994), poniendo de relie-ve la gran riqueza metalífera en minerales de hierro, cobre,plata y oro.

Concretamente en la Sierra Ancha existen me-nas de hierro, cobre y plata. La existencia de unos moldesde fundición en Arroyo Manzanas con una cronología de ini-cios de la Edad del Hierro, los hallazgos casuales de jarrostartésicos o enterramientos principescos como la Tumba del Carpio (Fernández Miranda y Pereira, 1992: 57-94; PereiraSieso, J. y Álvaro Reguera, 1990), permiten bosquejar unosinflujos orientalizantes que se suponen ligados a la explota-ción de esos recursos minerales.No obstante, el ejemplo más cercano y mejor estudiado, el Raso de Candeleda (Fernández Gómez, 1986; 1997), su-giere una secuencia cronológica distinta, en la que el recintoamurallado de la sierra sería la última etapa de una serie concomienzo en el llano o primeras estribaciones de la monta-ña, provocada por la llegada de púnicos y romanos.

En definitiva, se trataría del último refugio indígena ante el acosode los invasores mediterráneos.Los vetones están escasamente documentados en lasfuentes antiguas. Las referencias geográficas de Estrabóno Plinio son de carácter general y los emplazan al Norte uOeste de los carpetanos, junto al Tajo y al norte del Siste ma Central (Roldán Hervás, 1968-1969: 73-106). Una cita (Nepote, Hamilcar, 4, 2) los hace responsables de la muer-te de Amílcar, confirmando la llegada de los púnicos al Tajo:“

hic cum in Italiam bellum inferre mediatretur; nono anno postquam in Hispaniam venerat, in proelio pugnans adver-sus Vettones occisus est”

.Sea como fuere no vuelven a aparecer hasta las guerrasde las legiones romanas contra Toledo, donde actúan enunión de carpetanos y celtíberos ( Livio 35, 7, 8 ): “
(M. Fulvius)apud Toletum oppidum cum Vacceis Vectonisque et Celtiberissignis collatis dimicavit exercitum earum gentium fudit fuga-vitque regem Hilernum vivum cepit”.

http://www.academia.edu/2436586/El_castro_de_la_Sierra_de_la_Estrella._Un_asentamiento_de_la_II_Edad_del_Hierro_en_la_comarca_toledana_de_La_Jara

martes, 15 de noviembre de 2016

«De pesca o de mazapán, las anguilas buenas están»

Los pasteleros toledanos comenzaron a elaborar las vistosas anguilas durante el último tercio del siglo XIX al desaparecer de las aguas del Tajo estos peces, queriendo con ello perpetuar su recuerdo entre el vecindario

Por ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN / - @eslubianToledo - 14/12/2015 a las 14:52:12h. 

Confitería de Labrador, en la Plaza de la Magdalena, donde Galdós fijaba el origen de las anguilas de mazapán Rodríguez - OTO RODRÍGUEZ AHPT

Según Galdón, al finalizar el año 1863 los mazapanes de Toledo empezaron a presentarse en forma de culebras enroscadas, añadiendo que la moda fue iniciada por el obrador de Cipriano Labrador, ubicado en el número dos de la Plaza de la Magdalena



En sus recorridos por Toledo, Pérez Galdós no desaprovechaba la ocasión para disfrutar de los dulces elaborados en conventos de clausura y confiterías. En su mesa nunca faltaban. Trasladó esta afición a sus obras. En Prim, por ejemplo, «episodio» publicado en 1906, decía que, según se contaba, al finalizar el año 1863 los mazapanes de Toledo empezaron a presentarse en forma de culebras enroscadas, añadiendo que la moda fue iniciada por el obrador de Cipriano Labrador, ubicado en el número dos de la Plaza de la Magdalena. 

Esta afirmación ha sido uno de los pilares sobre los que se ha asentado la tradición de que los pasteleros toledanos comenzaron a elaborar las vistosas anguilas durante el último tercio del siglo XIX al desaparecer de las aguas del Tajo estos peces, queriendo con ello perpetuar su recuerdo entre el vecindario. Como siempre ocurre en Toledo, el velo que separa realidad y ficción es bastante sutil. Esa nebulosa también la encontramos al juzgar la veracidad o no de esta popular atribución al origen de las anguilas navideñas, aunque en el reto la palabra de don Benito quede empañada por el vaho de la inexactitud.

Jóvenes dependientas con anguilas y roscas en los primeros años del siglo XX

En este 2015 que ahora concluye se han cumplido cuatrocientos años desde que el rey Felipe III aprobase las Ordenanzas del Gremio de Confiteros de Toledo, que pasan por ser la primera regulación del oficio en nuestra ciudad. De sus catorce artículos, tres están relacionados con la elaboración del mazapán. Así, se determinaba que el mismo debía ser jaropado, de almendras de Valencia y de azúcar blanco. Contravenir la norma estaba sancionado con pena de mil maravedíes. Nada se aclaraba sobre la forma en que debía presentarse el dulce para su venta.

Tampoco había mención alguna a ello en el recetario de Ruperto de Nola,Libro de cozina / compuesto por... muchos potajes y salsas y guisados para el tiempo del carnal y de la quaresma» publicado en catalán 1520 y cuya primera traducción al castellano se imprimió en Toledo en 1525, aunque en el mismo sí se incluían recetas para la elaboración del dulce. Al finalizar el siglo XVI, en 1592, el toledano Miguel de Baeza publicó Los quatro libros del arte de la Confiteria, tratado considerado como la obra cumbre de la gastronomía renacentista española. Varios de sus capítulos están dedicados al mazapán, y hablando de las diferentes formas que podían hacerse con la pasta blanca, elaborada a base de azúcar molida, goma de almendras y agua, se citaban culebras, lagartos, así como otros animales y figuras.

Mujeres elaborando mazapán en el obrador de Camarasa- FOTO RODRÍGUEZ AHPT

En sus diferentes trabajos sobre el mazapán, el académico Juan Moraleda y Esteban (1857-1929) sostenía que durante los siglos XVI y XVII, debido a la vulgarización de la industria, las “tortas” o «pasteles» primitivos de mazapán fueron transformadas por los confiteros toledanos en águilas imperiales, jarrones con azucenas, «monerías», animales de pequeño tamaño o las celebradas anguilas del Tajo. 

El periodista Rómulo Muro, en reportaje publicado durante las navidades de 1925 en Blanco y Negro, añadía que la elaboración de anguilas de mazapán se popularizó entre «los reposteros de las sibaritas mesas de canónigos y abades». Apuntando, sin concretar fecha alguna, que debido a una crecida del Tajo quedaron destruidos los criaderos de anguilas que existían en su cauce y para que las mismas no «faltasen» en los banquetes clericales fueron reproducidas en mazapán y rellenas con mermeladas de albaricoques. Señalaba, asimismo, que en las fiestas de Pascua estas anguilas se convirtieron pronto en regalo de las religiosas a sus capellanes y del cabildo catedralicio a sus prelados.



Concluida la guerra de la Independencia, en diferentes gacetas madrileñas encontramos las primeras referencias publicitarias a estos mazapanes. En elDiario de Madrid del cuatro de diciembre de 1819, se anunciaba que la confitería de Rufino Rodríguez del Río, conocido como «El Toledano», ubicada en la calle del Príncipe, vendía «peces y anguilas de mazapán desde una a cinco libras». Si alguien quisiera piezas de mayor peso, en tres o cuatro días les serían servidas con «esmero y puntualidad». Reclamos similares constatan la aceptación de estos dulces en numerosos establecimientos de la capital a partir de aquellos años. En 1839, un obrador de la calle Jacometrezo, informaba a su clientela de que sus anguilas y peces rellenos eran confeccionados por un oficial pastelero de la propia ciudad de Toledo. Y en las navidades de 1860, el propietario del Café del Progreso, en la actual plaza de Tirso de Molina, sorteó entre sus clientes dos anguilas guarnecidas de dulces. De la pericia de estos maestros toledanos dejó testimonio el escritor Carlos Frontaura en las páginas de La Ilustración Española y Americana en 1875, diciendo que en algunos escaparates de coloniales madrileños llamaban la atención «las anguilas, las coronas, los perros, panteras, leones, águilas, cruces de Calatrava y hasta retratos de Garibaldi, todo en mazapán de Toledo».La afición de Galdós por los dulces toledanos está presente en sus obras

Regresando al ámbito literario, Urabayen también emuló a Galdós y en Don Amor volvió a Toledo, atribuyó la idea de elaborar las anguilas de mazapán al confitero Garrido, cuyo establecimiento abría sus puertas en la plaza de Zocodover. Un hijo suyo,Serafín, fue uno de los pretendientes de la bella Leocadia, protagonista de esta última novela de su celebrada trilogía toledana. 

Por las descripciones que de él hace el escritor navarro, el joven Garrido bien podría ser un trasunto del conocido periodista y empresario Santiago Camarasa, quien entre sus diferentes negocios tuvo una reconocida fábrica de mazapán, atribuyéndosele la innovación de comercializar las populares figuritas envueltas en papel de seda.

¿Habían desaparecido las anguilas de las aguas del Tajo en 1863, fecha en que Galdós apuntaba como el inicio de sus réplicas en mazapán? Desde luego que no.

Entre los años 1890 y 1891, don Benito publicó su gran novela toledana Ángel Guerra, en cuyas páginas afirmaba que las anguilas toledanas parecían boas por lo grande y gruesas que eran. Su íntima amiga doña Emilia Pardo Bazán afirmó en su libro La cocina española antigua haberlas comido en adobo durante una Semana Santa en Toledo. Sixto Ramón Parro, en un artículo publicado en El Tajo, en 1866, resaltaba que estos sabrosos peces eran plato tradicional en los días de Pasión. Quienes llegaron a probarlas, las recuerdan como opulentas de aspecto y mezcla de sabores a cieno, a grasa, a peces y a ovas. El escritor Jesús Cobo no ha dudado en calificarlas como de «vieja reina del Tajo» y «untuosa delicia para la lengua y el paladar». De ellas dieron buena cuenta los asistentes al almuerzo oficial que la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo ofreció en el Salón de Mesa, el 24 junio de 1917, al ex ministro de Instrucción Publica Francos Rodríguez, cuyo menú, ofrecido por la popular Hostería de Granullaque, incluía anguilas del Tajo en salsa de tomate.



Otro dato que certifica su presencia en las aguas del Tajo en fechas posteriores lo encontramos en 1923 de manos de naturalista Alfonso Gandolfi Hornyald, quien publicó un extenso informe sobre las anguilas toledanas en larevista Ibérica. El progreso de las ciencias y sus aplicaciones, editada en Tortosa. Su estudio, basado en un centenar de ejemplares pescados en las inmediaciones de Buenavista y del Palacio de Galiana, aportaba numerosos datos sobre la edad, crecimiento y sexo de las anguilas del Tajo. Como curiosidad señalaba que en aquel año, su precio en el Mercado de Abastos era de 3,50 pesetas el kilogramo.

Hoy, en las aguas del Tajo, como en la mayoría de ríos españoles, ya no quedan anguilas. Según información del Banco de Datos de la Naturaleza del Ministerio de Agricultura sólo se mantienen pesquerías de importancia en el delta del Ebro y los estuarios del Miño y Guadalquivir.

La proliferación de presas construidas sin los pasos adecuados para que la especie remonte los ríos en su periodo reproductivo, la mala calidad de las aguas en los tramos bajos de los cauces fluviales y la explotación de sus ejemplares son los principales factores que han contribuido a la drástica reducción de sus poblaciones, hasta el extremo de estar considerada como especie en peligro de extinción.

Junto a lo relatado hasta ahora, también hay quien fija el origen de las anguilas de mazapán en tiempos de los Reyes Católicos, relacionándolo con la expulsión de los judíos de España. Los defensores de esta tesis se basan en la consideración de alimento prohibido que las anguilas, como el resto de peces que no poseen aletas ni escamas, tiene en la comida caser. Ante ello y como estratagema para descubrir a judíos silentes que permanecieron en tierras españolas después de 1492, o falsos conversos, se propició la elaboración de anguilas de mazapán al objeto de observar a quienes las comían con agrado o las rechazaban, delatando con esa actitud la solidez de sus compromisos cristianos. Una variante de esta versión afirma que para facilitar que los judíos pudieran consumir estas anguilas sin «contravenir» sus respectivos preceptos religiosos, los confiteros toledanos comenzaron a dibujarles escamas con glasa real o a simularlas con finas láminas de almendra.

Llegado a este punto, y como la tradición manda que estos deliciosos dulces no falten en nuestras mesas navideñas, sea cual sea su origen concluimos recordando un popular refrán toledano: «De pesca o de mazapán, las anguilas buenas están».


Remanso del río Tajo en el paraje de Safont, en cuyas aguas se criaban las afamadas anguilas toledanas- ALDUS

Por ENRIQUE SÁNCHEZ LUBIÁN / - @eslubianToledo - 14/12/2015 a las 14:52:12h
Escritor y periodista
http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/disfruta/abci-pesca-o-mazapan-anguilas-buenas-estan-201512141452_noticia.html

Los Sucesos de Fuensalida en el año 1932

LOS SUCESOS DE FUENSALIDA EN EL AÑO 1932.

El alcalde de la localidad, Julián Sánchez Chiquito, solicitó ayuda al gobernador para pacificar los graves enfrentamientos surgidos entre patronos y obreros de Fuensalida.

La culminación de estas disputas se produjo en la convocatoria de huelga del día 7 de octubre de 1932, que coincidió con la detención imprevista del vecino Anastasio Sánchez Redondo.

Como éste había robado unas ovejas prestó declaración ante el juez en las dependencias del Ayuntamiento, a cuyo alrededor se arremolinaron los huelguistas. Como el acusado comenzó a dar gritos, de manera injustificada y sin fundamento alguno, la muchedumbre pensó que la Benemérita le estaba maltratando.

Las masas excitadas, portando algunas armas, intentaron asaltar el Ayuntamiento con gran virulencia, “a pesar de que el alcalde socialista les intentaba explicar que no había maltrato alguno”, narraba El Castellano.



La Guardia Civil mató al obrero Gregorio García Arellano con un fúsil marca Mauser utilizado por el cuerpo. También murió una niña de dos años de edad en brazos de su abuela, que también resultó herida, junto con dos vecinos más.

La Casa del Pueblo fue clausurada por el gobernador civil practicándose más de veinte detenciones. Los hechos fueron objeto de debate en la prensa local y nacional. El diputado conservador Dimas de Madariaga lo relataba así en El Castellano:

Resultado de imagen de periodico El Heraldo de ToledoNuevamente ha corrido la sangre en tierras toledanas. Otra jornada triste en Fuensalida, motivada por la ofuscación de las gentes. Un rumor insensato, cuya falsedad testificaba el propio alcalde socialista, les llevó a enfrentarse con la fuerza pública. El huracán de peligrosas doctrinas azotó ayer en Villa de Don Fadrique y sigue azotando hoy los pueblos toledanos.

Periódicos disolventes siguen alimentando sencillas inteligencias. Entre tanto, ¡una oración por los muertos! ¡una flor sobre la tumba de esa pobre niña, inconscientemente mezclada en el choque entre la masa desbordada y los agentes de la autoridad.

Por su parte, el periódico socialista El Heraldo de Toledo, solicitaba que el asunto se elevara al Parlamento para esclarecer los hechos ya que el médico había dictaminado que la bala que mató a la niña, de arma corta, era diferente al Mauser que hirió a su abuela.

Los Libros de Actas del ayuntamiento de la localidad sólo dedicaron unas líneas a los graves sucesos:

Profundo disgusto el que ha producido el acto de protesta injustificada por parte de la clase obrera. La detención y posterior protesta del vecino Anastasio Sánchez Redondo por el hurto de reses lanares, originaron un choque sangriento con la Guardia civil que ha causado muertos y heridos.

http://torrijosysucomarca.blogspot.com.es/search/label/Fuensalida%20en%20la%20II%20Rep%C3%BAblica
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...