martes, 17 de abril de 2018

Almendral de la Cañada Leonesa Oriental

Resultado de imagen de Almendral de la CañadaUna estampa repetida desde hace siglos, las ovejas por la Cañada Leonesa Oriental a su paso por Almendra

A Hornacina en la antigua iglesia de Almendral, hoy cementerio

ALMENDRAL DE LA CAÑADA

Recorrido aproximado 10 kilómetros, dos horas y media

Salimos de Fresnedilla y, tal como indica el plano, en una curva de la carretera que une esta localidad con El Real de San Vicente sale la cañada en dirección oeste hacia Almendral, entrando así en la provincia de Toledo.



Discurre la vía pecuaria amplia y respetada en toda su anchura, como en los orígenes de estos caminos ganaderos que algunos remontan hasta tiempos prehistóricos, cuando los vettones y pueblos ganaderos aún más antiguos se movían con sus ganados para aprovechar los pastos de las zonas cálidas en invierno y las frescas y serranas en verano. 

Vamos entre encinares y cercados, con la Sierra de San Vicente al sur y el farallón de Gredos al norte, hasta que, recorridos aproximadamente seis kilómetros, parte un camino hacia la izquierda que va hasta los Baños de la Pólvora, un balneario popular donde se podían tomar baños fríos y calientes de aguas medicinales con propiedades que, según sus usuarios, son beneficiosas para las enfermedades reumáticas. 

Disponía de alojamiento y servicio de comidas en un ambiente aislado y rústico.

Poco antes del caserío se levantan en medio del cordel las ruinas de la ermita del Cristo de la Sangre.Ermita del Cristo en Plena cañada leonesa oriental

El pueblo se llamó Almendral de Arriba hasta 1916, en que su apellido pasó a ser “de la Cañada”, precisamente la que vamos conociendo. El cordel de ganados ha marcado incluso la toponimia de los pueblos de su recorrido.Fuente en plena cañada a su paso por Almendral

Aunque existen los restos de los que pudiera haber sido un dolmen en el lugar conocido como “Los Majanos” junto al arroyo de las Fuentes, la primera referencia al lugar es de 1337, año en el que parece haber restos de una torre musulmana en su entorno, lo que explicaría el nombre de “Almenar”(atalaya o torre de observación) fuera con más probabilidad el nombre original, que habría derivado en Almendral. 

Cosas de la toponimia que podemos creer o no.

No conocemos su primitiva localización aunque sí se encuentran restos de población medieval por todo el término, como en el paraje de “Las Artesas”, llamado así por la existencia de sepulcros medievales labrados en la piedra y que en la imaginación popular simulan las artesas, esos recipientes rectangulares en los que se hace la matanza o se guarda el pan.

Fue lugar del señorío de Navamorcuende, por lo que debía pagar al feudal una gallina por el solar donde asentaban sus viviendas.

Torre de la vieja iglesia del Salvador. hoy cementerio, tras la cruz blanca la cripta en la que se retiraba Ana de Almendral

No debemos dejar de visitar el cementerio, que en realidad es de la primitiva iglesia de El Salvador, arruinada ya. Sus antiguos muros guardan el pintoresco camposanto, con una de las viejas capillas convertida en un panteón familiar. 

En el muro oriental se puede ver una a modo de alacena de decoración gótica que serviría probablemente de sagrario. Al oeste se sitúa los restos de la torre y de la cripta donde, según sus escritos, tuvo sus primeras experiencias místicas la beatificada Ana de San Bartolomé, la que fuera secretaria de confianza de Santa Teresa, y la que con ella compartió proceso inquisitorial. 

Nació en 1549 y en sus memorias han quedado algunas anécdotas de su infancia en Almendral, como cuando la vaca “Cereza” la salvó de morir por la mordedura de un perro rabioso llevándola al pueblo sobre su lomo, o cómo los bueyes se amansaban para trillar con facilidad y no alterar las oraciones de Ana. 

Acabó sus días en una de las fundaciones carmelitas de Bélgica. 

Ha sido recientemente beatificad y se le ha erigido un monumento en Almendral junto a una fuente abovedada.Monumento a la secretaria de Santa teresa, Beata Ana de San Bartolomé

Otros lugares con halo de magia se encuentran en el término, como La Mora Encantada, un lugar cerca de los molinos de Tejea, donde dicen que a los pastores que pasaban por allí se les metían serpientes por la boca.Arquitectura Popular de Almendral de la Cañada

En el pueblo encontraremos también algunos rincones pintorescos con arquitectura tradicional en mampostería granítica, y veremos también la actual iglesia y las agujas de piedra del antiguo cerramiento de la plaza para las corridas de toros.

Ermita de San Sebastián junto a la Cañada con otra de sus fuentes.

En el término, lo que más llama la atención en es el gran robledal que puebla toda la cara norte del cerro de Cruces, aunque también valen la pena los paseos por el entorno de la garganta Torinas, donde quedan restos de algún molino de agua. 

En una relación de 1951 se habla de la riqueza natural de nuestro pueblo y se dice que había raposos, tejones erizos, hurones, gatos monteses y alguna nutria.

http://lamejortierradecastilla.com/almendral-de-la-canada-leonesa-oriental-2/#more-7622

lunes, 16 de abril de 2018

La colaboración judía con los musulmanes durante la invasión de España (y III)

Musulmanes y judíos, aliados ayer y hoy.

IVC.- Un mes después de la batalla cerca del Lago de Janda, una tropa de jinetes se acercó a Córdoba, la principal ciudad de la provincia de Bética. La tropa, que contaba con unos setecientos hombres, fue dirigida por Mughīth ar-Rūmī, un oficial árabe entrenado en la corte del califa de Damasco.

A medida que se acercaba a la ciudad, que se extendía alrededor de la orilla norte del río Guadalquivir, rodeada por un fuerte muro, acampó su tienda en un matorral en la orilla sur y comenzó a explorar los alrededores de la ciudad en busca de un punto vulnerable.



Los guerreros musulmanes marcharon alrededor de la ciudad, mientras que las fuerzas góticas en las paredes les observaban de cerca. La ciudad estaba fuertemente cerrada; nadie salió y nadie entró. El gobernador de la ciudad y sus hombres habían decidido luchar hasta la última gota de sangre y entregar sus vidas a un alto costo. Eran seguidores del rey Rodrigo, quien anteriormente había sido el gobernador de esta región, y le fueron fieles incluso después de su muerte.

Mientras tanto, una gran cantidad de judíos permanecieron encerrados en sus hogares, esperando impacientemente el resultado. A diferencia de los godos y el clero, no temían a los invasores que sitiaban la ciudad; todo lo contrario, depositaban sus esperanzas en ellos.

Porque los reyes visigodos les habían oprimido gravemente y les habían tratado con extrema crueldad. Qué recuerdos habrán pasado por las mentes de los judíos cordobeses en aquellas noches en que se sentaron en sus casas y oyeron los pasos de los guardias en las paredes…

El asentamiento judío en la península ibérica era muy antiguo y en sus primeras etapas había prosperado. Incluso después de que los visigodos habían establecido su dominio sobre la tierra, la condición de las comunidades judías permaneció favorable durante mucho tiempo. Ganaron su sustento con dignidad, y cumplieron las leyes de la Torá y observaron sus mandamientos sin reservas.

Sin embargo, cuando los gobernantes visigodos cambiaron del arrianismo a otra forma de cristianismo, el catolicismo, en 586, la situación de los judíos cambió. Comenzó un período de disturbios y persecuciones. Los sínodos del clero que se reunían de vez en cuando en la capital determinaban la política del régimen; como resultado, en cada consejo convocado, los celosos obispos promulgaron decretos contra los judíos.

Por su parte, los reyes compitieron con el clero y les estimularon a encontrar maneras y medios para instituir leyes con el fin de erradicar al judaísmo de la tierra. Ya sea por un sincero celo religioso o por la avaricia con la que miraron las posesiones de los judíos, los reyes y el clero tenían la misma intención: amargar las vidas de los judíos y forzarles a que cambiaran su fe.

En 613 el rey Sisebuto decretó que todos los judíos debían convertirse o abandonar la tierra. Este edicto fue llevado a cabo; como resultado, miles se convirtieron al cristianismo y otros miles abandonaron el país. Suintila, que sucedió a Sisebuto, anuló el edicto de la conversión, permitió a los conversos volver a la fe de sus padres, y permitió volver a los que se habían exiliado.

Pero cuando el rey Sisenando llegó al poder, se inclinó a ser severo. El concilio que se reunió en Toledo en 633 decidió que los judíos que se habían convertido en cristianos como resultado de las leyes de Sisebuto debían permanecer como cristianos, y debían ser cuidadosamente vigilados, para fueran a faltar el respeto a ninguna de las leyes de la iglesia. El rey le dio su sanción.

Un sínodo del clero en 638, conocido como el sexto Concilio de Toledo, decretó que los visigodos no tolerarían a ninguna persona que no creyera en el catolicismo. También declaró que al ascender al trono, cada rey debía jurar que cumpliría las leyes contra el judaísmo.

En ese momento el gobernante era Chintila, quien cumplió con los deseos del clero. Así sucedió que muchos fueron obligados a convertirse en cristianos y a firmar proclamas que exigían su observancia de las costumbres cristianas. Pero Chindasvinto, que sucedió a Chintila, eliminó estas restricciones. Parece que durante su reinado los conversos regresaron a su fe, e incluso los exiliados regresaron a sus lugares de habitación.



El sucesor de Chindasvinto, Recesvinto, era incluso más celoso que todos sus predecesores, y un verdadero opresor de los judíos. Se presentó ante el octavo Concilio de Toledo, que se reunió en 653, y propuso renovar los decretos del concilio de 633, a saber, que los conversos deben adherirse a su nueva fe y, además, que los conversos que continuaron con las observancias judías debían ser ejecutados a manos de otros conversos. Pero todo esto no era suficiente para este rey fanático. Promulgó leyes adicionales que negarían a los judíos inconversos la posibilidad de practicar su religión y limitarían sus derechos civiles.

En su desesperación, los judíos comenzaron a unir fuerzas con aquellos que se rebelaron contra el gobierno.

En los días del rey Wamba, los judíos cooperaron con el gobernador de la provincia, Nimes, que les prometió la libertad religiosa. Después de la rebelión, los judíos fueron expulsados ​​de la ciudad de Narbona, que, junto con una gran zona del sur de la Galia, pertenecía al reino de los visigodos.

Tres meses después de ascender al trono, el rey Ervigio convocó al duodécimo Concilio de Toledo e instó a utilizar todos los medios posibles para extirpar la religión judía de España.

Actuando según su propuesta, el consejo decretó que cada judío debía convertirse en el plazo de un año. También se declaró que el clero debía enseñar a los judíos los principios y prácticas del cristianismo; los conversos estaban obligados a informar a las autoridades de los nombres de cualquier ex-correligionario que pudiera estar transgrediendo las leyes de la iglesia. No sólo se obligó a los judíos a convertirse, sino que además, los derechos civiles de estos conversos fueron limitados.

El rey Égica siguió una línea diferente. En lugar de convertir a los judíos por la fuerza, trató de poner fin a su obstinada resistencia por medio de privilegios especiales, que ofreció a los conversos que aceptaran ser fieles a la práctica cristiana. Anuló las limitaciones de los derechos de los conversos, pero aprobó leyes estrictas contra los judíos que se aferraban a su fe.

Estaban obligados a vender a la hacienda del rey todos sus sirvientes, casas y tierras que habían comprado a los cristianos, todo para ser entregado al clero. El rey también ordenó que a los judíos se les prohibiera comerciar con los habitantes cristianos del reino visigodo; así como también el comerciar con extranjeros.

La severidad misma de estos decretos es prueba de que no fueron ejecutados completamente, y a pesar de los decretos de los reyes y de los consejos, muchos judíos permanecieron en España. De hecho, de las decisiones de los consejos aprendemos que los judíos sobornaron a los nobles que llevaban las riendas del gobierno, e incluso al propio clero, para que no aplicaran estas leyes con mucha severidad. Sin embargo, su situación empeoró y buscaron una fuente de liberación.

En 694, las autoridades visigodas descubrieron una conspiración de los judíos, que se preparaban para derrocar al gobierno.

Según las autoridades cristianas, los judíos habían unido fuerzas con sus correligionarios al otro lado del estrecho en el norte de África, y estaban planeando una invasión militar que los liberaría de sus opresores.

El decimoséptimo Concilio de Toledo, que se reunió a finales de ese año, decidió por lo tanto aplicar medidas más estrictas. Todos los judíos fueron entregados a amos cristianos como sus esclavos y fueron esparcidos por todo el reino.

Sus amos estaban obligados a asegurar que los judíos observarían las prácticas de la iglesia y tomarían juramento de que no dejarían libres a los judíos. El concilio decretó además, que los niños mayores de siete años fueran tomados de los judíos, para ser criados en el espíritu del cristianismo y casados con otros cristianos. Las propiedades judías fueron confiscadas.

Pero una vez más la rueda de la fortuna tomó un giro favorable. El rey Witiza era un gobernante más indulgente, y el clero le odiaba. Los escritores cristianos de la Edad Media afirman que anuló las leyes de Égica. Pero con la ascensión de Rodrigo, los fanáticos -la facción cuyo objetivo era borrar el judaísmo de la tierra de España- llegaron al poder.

Tales fueron los recuerdos que pasaron por la mente de los judíos de Córdoba. Con todo su corazón se aliaron con los musulmanes a las puertas de la ciudad, mas no podían actuar. Los soldados góticos eran lo único entre ellos y los sitiadores africanos.

Una noche el cielo se nubló y las lluvias llegaron, seguido por el granizo. Los guardias del muro se refugiaron del mal tiempo y abandonaron sus puestos. Los africanos aprovecharon la oscuridad, cruzando el río en un punto poco profundo.

El muro sur de la ciudad fue construido más o menos a unos quince metros del borde del río. Cuando los hombres de Mughīth llegaron a la orilla norte del río, se apresuraron hacia un punto donde el muro tenía una brecha en el nivel superior. Una higuera creció cerca de la brecha. Rápidamente escalaron el árbol y saltaron al muro.



El primer hombre ayudó a subir al segundo detrás de él, y en cuestión de segundos un grupo había cruzado el muro. Inmediatamente se dejaron caer en el interior, sobre los desprevenidos guardias de la puerta más cercana, matándolos a todos. Abrieron la puerta, y por ella, con espadas desenvainadas, fluyeron las fuerzas de Mughīth.

Aquí y allá un individuo trataba de resistirse – sólo para ser decapitado. La mayor parte de la población cerró las puertas de sus casas y permanecieron dentro de ellas en silencio. Sin embargo, el gobernador escapó con sus fuerzas a una iglesia en el barrio occidental de la ciudad, y se fortificó en su interior.

A la mañana siguiente, cuando los habitantes de Córdoba salieron de sus casas a las calles de la ciudad, y vieron que Mughīth había ocupado el palacio del gobernador, sintieron el primer sabor de la subyugación.

Por otro lado, los judíos de la ciudad, se regocijaron. Este era el día que estaban esperando. Entraron inmediatamente en contacto con el oficial musulmán, quien les integró en su ejército, encargándoles la tarea de custodiar la ciudad.

Mughīth estableció sus fuerzas dentro de la ciudad y sitió la iglesia en la que el gobernador gótico de la ciudad se había refugiado. Era un edificio robusto, y los cristianos de dentro, que eran unos cuatrocientos, se defendían con valentía. El sitio duró tres meses; entonces los musulmanes lograron cortar el suministro de agua de los cristianos, que se vieron obligados a rendirse. Fueron condenados a muerte. El gobernador intentó huir pero fue capturado y más tarde llevado al califa en Damasco.

Los acontecimientos de Córdoba se repitieron en otras ciudades españolas. En todas partes los judíos se apresuraron en ofrecer su ayuda a los musulmanes en su guerra de conquista. Los cronistas árabes sólo relatan lo que sucedió en las ciudades principales, pero es muy probable que sucediera lo mismo en las ciudades más pequeñas y en las aldeas.

Un historiador árabe contemporáneo relata que donde quiera que los musulmanes encontraban judíos, les designaban en una milicia y dejaban a algunos de sus propios soldados con ellos; entonces la mayoría continuaba su marcha de conquista. Otro historiador árabe, que escribió en una fecha posterior, y que recurrió a fuentes tempranas y fiables, repite estos hechos, pero añade que donde no había judíos disponibles, los musulmanes tenían que dejar un mayor número de sus propias fuerzas.

De estos registros históricos es evidente que la ayuda de los judíos fue muy importante para los musulmanes. Ya que Tariq tenía que dejar atrás soldados en las ciudades que ya había conquistado, mientras enviaba otras tropas para conquistar las otras ciudades, cuya vanguardia amenazaba sus líneas de comunicación, las pequeñas fuerzas del comandante musulmán iban disminuyendo a medida que penetraba más en el corazón del país.

La cooperación de los judíos le fue muy ventajosa: le permitió disponer de algunos de sus soldados haciendo guardia en las ciudades conquistadas para utilizarlos como fuerza de ataque en nuevas conquistas. Está claro que aquí y allá los judíos dieron a los invasores información importante y también actuaron como espías, al igual que los seguidores de Witiza, quienes vinieron en ayuda de las fuerzas de Tariq, a donde sea que fueran.

Así fue que en muchas ciudades, pequeños grupos de musulmanes, con la ayuda de sus aliados, los partidarios de la Casa de Witiza y los judíos, establecieron el nuevo orden. Por otra parte, como muchos de los nobles y funcionarios, los ricos y el clero huyeron al norte del país, un gran número de casas y muchas propiedades fueron abandonadas, y es cierto que los judíos y todos los que ayudaron en la conquista tomaron posesión de todo esto.

Pero fue el deseo de venganza lo que motivó principalmente a los judíos ayudar a los ejércitos de Tariq. La invasión musulmana les dio la oportunidad de hacer pagar a sus opresores por los males que habían sido perpetrados sobre ellos y sus antepasados por muchas generaciones.

Fuente: The Jews of Moslem Spain, Vol. I, por Eliyahu Ashtor, traducido por Aaron Klein Jenny Machlowitz Klein, publicado por la Jewish Publication Society of America.

http://www.alertadigital.com/2017/07/11/la-colaboracion-judia-con-los-musulmanes-durante-la-invasion-de-espana-y-iii/


sábado, 14 de abril de 2018

Fotos del mercado de Ganados de Talavera de la Reina (III)

Después de comentar en anteriores entradas fotografías del mercado de ganados en sus primeros emplazamientos del teso y de la Alameda. Hoy veremos fotografías de los últimos emplazamientos.

Pero comenzaremos con una fotografía del Servicio de Extensión agraria de los años 60 en que se dramatiza un trato entre ganaderos en el Mercado de ganados de Talavera. 

El funcionario, agente del Servicio de Extensión Agraria, representa el papel del tratante como intermediario mientras los dos ganaderos se estrechan las manos, un ganadero lleva la vara.

Un trato en el Mercado de ganados de Talavera



El 16 de mayo de 1973 los entonces príncipes de España inauguraron las nuevas instalaciones del mercado Nacional de Ganados hoy desaparecidas y que se situaban en el solar que hoy ocupan pistas deportivas detrás de la comisaría de policía.


Estaba dotado de todos los servicios administrativos y veterinarios, lazareto, sala de exposición y subastas etc…Tenía espacio para 1440 cabezas de ganado vacuno,, 3200 de ovino y 720 de porcino en 17.000 metros cuadrados que se ampliaron en 1983 con instalaciones anejas exteriores.

Los entoces prícipes de España don Juan Carlos y doña Sofía inaugurando el Mercado de Ganados en 1973


Fachada exterior del Mercado nacional de Ganados de 1973

En las ferias se extendía el mercado de ganados en el exterior y se instalaba la FIAGA, Feria Industrial Agrícola y Ganadera



Otra vista del mercado de ganados durante la feria con los camiones dispuestos para la carga y descarga del ganado

Otra vista de las instalaciones con el río al fondo y otra de las naves donde se instalaba la FIAGA



Otra vista de las instalaciones exteriores del mercado de ganados en los últimos años de gran movimiento de ganado



Una vista de las últimas instalaciones del Mercado de Ganados frente al Polígono Torrehierro


Escena del mercado de ganados

http://lamejortierradecastilla.com/fotos-del-mercado-de-ganados-y-3/

El Ochavo: Relicario de la Catedral de Toledo

Memoria del Pasado


En 1591 por iniciativa del Cardenal Quiroga surge el proyecto de la creación de un “Sacrarium” completo que comprendería varias estancias del área Norte de la Catedral, entre ellas el ochavo. Entre otros objetivos, uno de los primordiales era crear un sitio idóneo para alojar las reliquias depositadas en la Catedral a lo largo del tiempo. Las nuevas adquisiciones de los restos de San Eugenio y Santa Leocadia impulsaron, aun más, esta idea. El “Sacrarium” toledano ha dado nombre y advocación a la Patrona de la ciudad, la Virgen del Sagrario. 

El ochavo está situado justamente detrás de la Capilla del Sagrario y antiguamente lo único que las separaba era una verja de bronce que cerraba el arco donde actualmente se ubica la imagen de la Virgen. Antiguamente la imagen se colocaba justo encima de ese arco y de ahí que al estar sobre el acceso al “Sacrarium”, al lugar sacro donde se custodiaban las reliquias, la Virgen recibiera esta advocación.



Las trazas, en un principio, fueron encargadas a Nicolás de Vergara el Mozo y en el año 1604, en tiempos del Cardenal Sandoval y Rojas, se toma la decisión de modificar los primitivos proyectos y destinar definitivamente la parte Nordeste de este “Sacrarium” a la sala del Ochavo. Tras muchas vicisitudes, paralizaciones de obras y fallecimientos de varios de los Maestros mayores de la Catedral, Vergara el Mozo, Juan Bautista Monegro o Toribio González, se llega al año 1625 en el que se sigue discutiendo si las obras se continúan de acuerdo a los proyectos anteriores o siguiendo otros nuevos como el que presenta Jorge Manuel Theotocopuli, hijo del Greco, en 1628. 

Sería, finalmente, en tiempos del Cardenal Moscoso y Sandoval en el año 1653, cuando se concluye la construcción exterior siguiendo las últimas trazas del Maestro Lazaro Goiti, aunque sin abandonar totalmente las primitivas creadas por Vergara. El 19 de enero de 1673 se efectuaba la solemne traslación de las reliquias catedralicias al Ochavo.

La estancia como su propio nombre indica es un majestuoso monumento de planta ochavada, recordando que el “8” es símbolo de eternidad, reservado para albergar las reliquias de aquellos que fueron mártires y testigos de Cristo. Las reliquias nos acercan a la memoria de los Santos, a las tradiciones que testimonian y al recuerdo de las personas que las veneraron. El santo es el intercesor e intermediario, necesario y suficiente, para que la oración del fiel llegue a Cristo redentor.

El interior de la estancia, adornada por mármoles de varios colores con molduras de bronce dorado, está acicalada por diversas pinturas al fresco realizadas por Mariano Maella en 1778. Estas sustituyeron las originales de Francisco Rizzi y Juan Carreño del S. XVII que estaban en mal estado, renovando completamente las del cuerpo medio que representan las Virtudes Cardinales y Teologales y retocando ligeramente las de la cúpula, creación arquitectónica de Jorge Manuel Theotocupuli, cuyo tema principal es la Santísima Trinidad coronando a la Virgen. 

No podía tener mejor revestimiento que el de estas pinturas para acoger las casi más de 100 piezas-relicarios que se distribuyen en siete arcosolios, cada uno de ellos compartimentado en varias vitrinas. El número de arcos elegidos no es fruto de la casualidad, el siete es el símbolo de la creación, debido a que ese fue el número de días que tardó Dios en crear el mundo.

http://www.catedralprimada.es/es/info/otros/el-ochavo-relicario-de-la-catedral/

viernes, 13 de abril de 2018

Algunos Helenos como Refundadores míticos de la Ciudad Imperial

Resultado de imagen de leyenda de hercules y toledoPor lo que atañe estrictamente al tema que nos incumbe, pasaremos de puntillas por la supuesta fundación de Toledo nada menos que por Hércules (quien se dice que levantó las primeras piedras del Alcázar o a quien se le atribuyen las famosas cuevas bajo la iglesia de San Ginés) y tampoco nos detendremos en la disparatada atribución de ser la patria chica de san Tirso (mártir cristiano del s. III, un despropósito solo «documentado» en los cronicones del padre Román de la Higuera o su continuador Antonio de Quintanadueñas, aunque su culto aparezca consignado en el santoral mozárabe).

De este modo, hasta donde sabemos la presencia de griegos o bizantinos en el Toledo visigodo no pasan de ser meras conjeturas .



Luis Hurtado de Toledo, párroco de San Vicente y encargado de responder al celebérrimo cuestionario ordenado hacer por Felipe II en toda Castilla, no le duelen prendas al asegurar, a fines del siglo XVI, que Ferecio Grecio fue el fundador de Toledo, quien amansó a la mítica serpiente e inventó las albóndigas (carne picada con especias y huevo), aparte de asegurar que «es compuesta la lengua de Toledo de las naciones que en ella habitaron mayormente de griegos y godos».

Todo era poco para apuntalar la rancia solera de la ciudad y bruñir su gloriosa antigüedad, acudiendo para ello a los pueblos más prestigiosos del pasado, como eran griegos y godos, dentro de una espiral de disparates con visos eruditos en que se intentaba preservar la primacía de Toledo entre las urbes hispanas.

En paralelo, determinados linajes se vieron envueltos en esta carrera por prevalecer sobre los demás y modular a su favor la memoria colectiva .

En esta senda, algunas genealogías (re)creadas a fines del Medievo sostuvieron sin empacho que el apellido Toledo provenía de un ilustre caballero bizantino de sangre real que intervino en la reconquista de la antigua urbs regia visigoda, pues «Hizo tanto ruido en el mundo la toma de Toledo que vinieron de todas partes grandes señores, entre ellos vino de Constantinopla un hijo de el emperador de los griegos llamado el conde don Pedro, y de el descienden los de el apellido de Toledo y don Esteban Illan» .

Esta leyenda familiar apócrifa20, creída a pies juntillas en la Ciudad Imperial, no fue desmontada hasta inicios del siglo XVII, para más inri por un linajudo tan poco amigo de descartar patrañas como fue el granadino Blas de Salazar, quien apunta en una obra consagrada a mayor honra de los Zapata, condes de Cedillo, lo siguiente: 

«los Albarez de Toledo son los del duque de Alba, condes de Oropesa, marqueses de Villafranca, quieren ser descendientes de el conde don Pedro, que fue muy señalado en la conquista de Toledo, diçiendo era de los Paleologos emperadores de Grezia, mas ni puede ser ni esta bien porque Miguel Paleologo primero de este linage, tiraniço el ymperio matando al emperador Joan Lascaro su pupilo mas de ziento y setenta y çinco años despues que se gano Toledo» .

Desde luego, otros más cualificados que yo han rastreado la colonia griega en la Toledo del Greco, desde la obra pionera de Borja San Román a los estudios más actuales del helenista Juan Gil Fernández , entre otros. Sin embargo creo que algo puedo aportar a este lugar común en la historiografía de la última centuria.

LOS GRIEGOS EN TOLEDO ANTES DE EL GRECO. 

En los umbrales de la Modernidad el primer greciano o egipciano, es decir un gitano supuestamente oriundo de Egipto Menor, nombre antiguo del Peloponeso, que recaló por Toledo fue un conde de gitanos o caudillo itinerante que acampó con una cuadrilla de calés extramuros de Toledo hacia 1493, despertando el recelo de los lugareños.

Recordemos que, poco después, termina la mítica edad dorada de los gitanos españoles, cuando aún se les respeta, despiertan fascinación o, al menos, se les teme25.



Así, la pragmática de los Reyes Católicos de 1499 permitía el asesinato de los gitanos que errasen en grupo por los caminos por cualquiera que se topase con ellos para acabar con sus merodeos26 . Indudablemente, este odio feroz hacia los gitanos no era exclusivo de España.

Una leyenda balcánica los hace forjadores (o ladrones) de los clavos de la Santa Cruz donde se inmoló a Cristo, motivo más que suficiente para ser condenados a deambular por el mundo como almas en pena. En esta senda, un autor patrio, el cronista dominico fray Juan de la Puente (OP.) escribió que tales personajes acompañaron a Hércules a España para robar los ganados a Gerión, por lo cual deduce «que fueron los primeros ladrones que huvo en estos Reynos»; en tanto que el conocido canónigo toledano Pedro Salazar de Mendoza, algo más salomónico, tercia en esta polémica con su propio memorial antigitano, escribiendo que «ellos por tradición de sus mayores, dicen y publican que algunos son de Egipto y otros de Grecia; y así se llaman grecianos o egipcianos. Los grecianos, por la mayor parte son herreros y usan más del engañar con palabras y embelecos que con hurtos.

Los egipcianos son holgazanes y amigos de andar a caballo, y usan mas de hurtar que los engaños y embustes» .

Lo cierto es que el franciscano llamado Simón Simeonis delata la presencia de gitanos en Creta en fecha tan temprana como 1322 y que, a inicios del siglo XV, ya se detectan gitanos en el Rosellón catalán.

Después, hacia 1435, fueron avistados en hábito de peregrino visitando la tumba del apóstol Santiago y en 1462 fueron agasajados por el condestable Lucas de Iranzo en Jaén. Décadas después, en 1539 se le obligó a sedentarizarse, bajo pena de seis años de galeras, aunque el impacto de esta medida fue nulo.

La segunda noticia más antigua que tenemos de la presencia de griegos en la Ciudad Imperial no es menos sorprendente. Data de 1538 y me ha puesto sobre su pista mi buen amigo Mariano García Ruipérez, verdadero oráculo de la historia de Toledo y sus gentes.

Su paso coincide con las Cortes celebradas en la Ciudad Imperial29. De esta manera, dos griegos, metidos en una campana, «entraron y salieron varias veces del fondo del Tajo ante la presencia del emperador Carlos V sin mojarse y sin extinguirse el fuego que llevaban en sus manos» .

Muy socorridos como espías o mediadores entre los turcos y los piratas berberiscos, la existencia en la Península Ibérica de griegos y cristianos orientales es investigada con celo por el tribunal de distrito del Santo Oficio toledano: fray Juan de Armenia fue investigado por la Inquisición de Toledo, quedando su causa suspensa (1559) y otro tanto ocurrió con el chipriota Paulo Patricio (1561).



Nada fuera de lo normal, ya que, por regla general, las gentes del Mediterráneo Oriental eran tenidos por poco fiables y demasiado tibios en materia de fe .


MIGUEL F. GÓMEZ VOZMEDIANO 
Académico Numerario

http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2016/06/9.-Extranjeros-en-Toledo.-La-colonia-griega-y-del-Mediterr%C3%A1neo-Oriental-en-tiempos-de-El-Greco-por-Miguel-G%C3%B3mez-Vozmediano.pdf


jueves, 12 de abril de 2018

Camino de los bandoleros a Guadalupe: Talavera- Las Herencias

Cuadrillero de la Santa Hermandad de Talavera, Perseguían a los bandoleros que hacían asaltos en el Camino de Guadalupe

Iniciamos hoy el segundo camino más utilizado por los peregrinos para acercarse a Guadalupe. 

El Camino Real o Camino VIejo, ya descrito, es el más antiguo pero debido a lo inseguro, despoblado y agreste de su recorrido fue menos utilizado desde el siglo XVII en adelante, cuando se comenzó a utilizar el camino que discurría a través de La Jara cruzando los Guadarranques. 

Sobre esta vía de acceso y sus variantes versarán los siguientes capítulos.

Los viajeros debían cruzar primero el Puente Viejo de Talavera, arruinado por las avenidas del río y en muchas ocasiones restaurado precariamente con tablas y maderos. 

Ya en la otra orilla, tomaban el camino a la derecha hacia el puente de Hierro donde, paralelo a la carretera de Alcaudete, discurre más próximo al río, el antiguo camino de Las Herencias.Las elevaciones de la orilla sur del Tajo han sido habitadas desde la prehistoria



El recorrido podría ser más agradable si no fuera por el destrozo incontrolado que las graveras han ocasionado en el entorno y que llevan camino de destruir toda la ribera, pues solamente quedan restos de la vegetación ribereña en un pequeño soto de tarays y fresnos y en algunos álamos blancos que apenas resisten el empuje de la especulación.

Foto del autor del kiosco del paredón en sus últimos tiempos hacia 1974

Pasaremos primero por la presa de El Paredón que forma parte del conjunto de azudas que retenían el agua del Tajo para mover los molinos de Abajo y que, según muchos de los viajeros antiguos que pasaban por Talavera, eran la causa de que el paludismo, las fiebres tercianas que decían entonces, fuera un mal endémico en la ciudad por la facilidad con que se criaban los mosquitos anófeles en las aguas estancadas. 

Era costumbre en Talavera acudir en procesión con los jerónimos a abrir las compuertas de estas presas para que se limpiaran una vez al año las arenas y limos retenidos en el fondo.

Una de las estelas de guerrero de Las Herencias en la Edad de Hierro

Vamos a discurrir por parajes de nombre antiguo, heredades llamadas de la misma forma desde la Edad Media como Miralrío, Los Álamos, Aldea del Rey, Albiches, Tejadillo o Manzanas. Tierras fértiles de vega que han sido pobladas desde la prehistoria como iremos viendo.Esquema de estela de guerrero en el que se aprecia el escudo,el guerrero, la lanza, el carro o la cimera

UN POCO FENICIOS

Primero cruzaremos el arroyo de Lientes en el que han sido hallados huesos de animales prehistóricos y cantos tallados que nos recuerdan que hace cientos de miles de años ya estaban pobladas estas terrazas del Tajo durante los deshielos cuaternarios. 

El siguiente arroyo es el Manzanas donde el erudito talaverano, y tal vez el primer defensor del maltratado patrimonio histórico de la ciudad, Luis Jiménez de la Llave, encontró en el año 1860, en el paraje conocido como Las Fraguas, una tumba de dos mil seiscientos años de antigüedad en cuyo interior se hallaban varios objetos de gran interés por cuanto demostraba en sus influencias orientalizantes que nuestra comarca fue la frontera norte del mítico mundo tartésico.

Vasija hallada en el arroyo Manzanas, actualmente en el museo metropolitano de Nueva York

Una cultura íntimamente unida a influencias fenicias, por lo que no van tan descaminados los que tildan de “fenicios” a los talaveranos a causa de su ancestral dedicación a las más variadas actividades comerciales. 



En el enterramiento en cuestión se encontró una vasija metálica de gran interés, un jarro piriforme con asa de triple sección que termina en tres cabezas de serpiente y en su arranque se decora con una palmeta rematada por dos capullos. 

El profesor Fernández Miranda demostró que esta pieza no es otra que la que hoy día se expone en el Museo Metropolitano de Nueva York al que fue donada en 1956, después de estar en poder de varios anticuarios hasta que la fundación Pulitzer- Bequest la donó al museo en 1956. 

También se halló en la sepultura un timiaterio y restos de un braserillo que servían para la realización de una serie de rituales con libaciones e incineración de sustancias olorosas que acompañaban a los enterramientos de rango aristocrático.

Esquema de la vasija del Metropolitano en dibujo de Jiménez de la Llave

Siguiendo arroyo arriba por el mismo Manzanas en un agradable paseo de un kilómetro, se llega al lugar donde se encuentra la fuente del Sauco junto a la que antiguamente se levantaba la ermita del mismo nombre, hoy desaparecida.

Otra muestra arqueológica de esas influencias orientales en los pueblos indígenas de nuestra comarca se encuentra en las estelas de guerrero, datadas ochocientos años antes de Cristo. Una de las más significativas se halló también en estas elevaciones al sur del Tajo. 

Se trata de una laja de pizarra en la que se representa esquemáticamente al guerrero enterrado bajo la misma. También se han grabado en esquema los objetos de su ajuar que indicarían que se trata de un miembro destacado de la tribu o que en vida fue un héroe de la misma. 

En esta estela aparecen concretamente un carro, una lanza, un escudo de los llamados de escotadura, un espejo y lo que tal vez pudieran ser unas tenazas. Este antiguo guerrero jareño aparece tocado con un casco de cimera.

Las elevaciones que limitan hacia el sur la vega debido a la proximidad del río, a la feracidad del terreno y a su fácil defensa han estado pobladas desde antiguo, como demuestran los numerosos yacimientos arqueológicos hallados en su suelo. Justo al oeste del arroyo Manzanas se sitúan sobre estos cerros restos de la edad del bronce y de la edad del hierro. 

De esta última época es uno de estos yacimientos donde vivieron gentes relacionadas con el mundo de los vetones y que por su cultura y cronología estarían vinculados con el famoso castro céltico de El Raso que podemos visitar en Gredos y que nos dará una idea de cómo vivían estas gentes hace más de dos mil años. Del peculiar ecosistema de estas barrancas pobladas por enebros y coscojas hablaremos en próximos capítulos.

http://lamejortierradecastilla.com/camino-de-los-bandoleros-a-guadalupe/

martes, 10 de abril de 2018

¿ Por qué “Tierra de Toledo ” ?


Resultado de imagen de Tierra de Toledo
Justificaremos por qué hemos escogido la palabra “tierra” para aludir al territorio dependiente de Toledo. 

Annque el termino ‘~junsdicción” seria más correcto al referirnos al ámbito sobre el que la Ciudad. actúa plenamente, creemos obligada la referencia a todo el territorio en el que se desenvuelve la acción de Toledo, se halle dentro o fuera de su jurisdicción. 

Por otra parte, consideramos el empleo del vocablo “tierra” positivamente expresivo como contraste del vocablo “ciudad”, reflejando de esta manera la realidad dual de Toledo. 

Finalmente, y esto es lo más importante, es conveniente el uso de la expresión elegida por su propia imprecisión, ya que cuando nos refiramos al territorio toledano lo haremos sin detallar limites ni dependencias; sólo cuando se preterida concretar más, se emplearán otras expresiones. 



La Tierra de Toledo como entidad geográfica 

1 .2.1. Caracteres generales de la Tierra de Toledo 

A la vista de los estudios actuales, decir que la antigua Tierra de Toledo constituye una unidad geográfica es manifiestamente erróneo~ Esta Tierra es una entidad espacial vinculadapor una historia común, y particularmente marcada por los avatares del avance cristiano y de la repoblación, asuntos de los que nos ocupamos ea el siguiente. apartado. 

Resultado de imagen de provincia de Toledo siglo xixEs preciso señalar, además, que no puede observase continuidad entre la antigua Tierra toledana y la provincia de Toledo creada en 1833 por el decreto de Javier da Burgos, primer ministro de Fomento de la Regencia isabelina; la actual circunscripción provincial, establecida al margen de criterios históricos, constituye la suma de dos tierras de marcada personalidad -la de Toledo y la de Talavera’-, áreas más o menos significativas de la antigua jurisdicción de las órdenes militares -Campo de Santiago, Campo de San Juan- territorios pertenecientes a la Iglesia toledana -Illescas, Ajofrin, La Guardia- y a señores laicos-Maqueda, Escalona, Fuensalida, Orgaz”. 

En todo caso, la Tierra de Toledo abarcaba fundamentalmente dos unidades fisicas, que no ocupaba en exclusiva, sino que las compartía con entidades vecinas como Talavera; estas dos Sobre la tierra de Talavera vid. J. C. GOMEZ-MENOR

La antigua tierra de Talavera, 

Talunidades son la Cuenca del Tajo, que se prolonga al norte de este rio, y, al sur del mismo, los Montes de Toledo’, dispuestas a modo da dos bandas paralelas de orientación Este-Oeste. Dentro de estas dos grandes unidades geográficas que, como ya se ha señalado, desbordan ampliamente la antigua Tierra de Toledo, se pueden diferenciar comarcas naturales, unidades fisicas menores que ya sí presentan cierta personalidad histónca 

Las que se engloban en la Tierra de Toledo son la comarca de Torrijos,.LaSagra, laMesetaCristajina de Toledo y Los Montes de Toledo orientales’3. Pero debemos hacer algunas modificaciones a la terminología geográfica para hacer más razonables, desde el punto de vista histórico, las referencias espaciales 



En primer lugar, nos referiremos La Sagita englobando las dos primeras comarcas señaladas, diferenciando, cuando sea necesario, una “Sagra occidental”, que se correspondería con la comarca de Torrijos’y que engloba el área de la margen derecha del rio Guadarrama, y una “Sagra oriental”, que es La Sagra propiamente dicha y se localiza en la margen izquierda de dicho río. 

En segundo lugar, para referimos a la Meseta Cristalina de Toledo aludiremos a La Sisla, denominación más acorde con la historia de esta tierra. Por otro lado_losllamados desde el punto de vista geográfico “Montes de Toledo orientales” son los Montes de Toledo históricos, con toda la flierza posesiva de la expresión,son los montes que pertenecían a la Ciudad, por compra, como propios, y por tanto eludiremos toda concreción. 

Más allá de los Montes, se incluía dentro de la jurisidicción toledana un pequeño territorio aguas más aniba hemos aludido: el “cod del Guadiana”, que la Ciudad concebía como extensión natural de su Tierra. Así pues. las comarcas históricas que formaban la, asimismo histórica,. Tierra de Toledo eran La Sagra, La Sisla, Los Montes y la Tierra de Alcocer, dispuesta las tres primeras en forma de tres bandas paralelas de norte a sur, y la última como prolongación o lengua de tierra que bajaba por el suroeste desde los Montes hasta la ribera del Guadiana 


JUAN RAMÓN PALENCIA HERREJÓN 
DIRECCIÓN: DRA.. MARIA ASENJO GONZÁLEZ
http://biblioteca.ucm.es/tesis/19972000/H/0/H0048501.pdf

lunes, 9 de abril de 2018

Ruta de las Atalayas: Segurilla

Ruta de las Atalayas


Recorrido aproximado: 16 kilómetros si se vuelve en autobús, más otros diez si se regresa andando desde Gamonal.



Tiempo empleado: Cuatro horas y media, más el tiempo que nos detengamos a ver el patrimonio de Mejorada y Segurilla

Vamos a dar hoy un agradable paseíto a pie o con bicicleta de montaña partiendo desde la misma Talavera por el camino de La Portiña, mejor que por la carretera, para así no tener que circular por la misma ni por la autovía.

Dejamos a la izquierda el embalse y ascendemos por la pista recién asfaltada que sube junto al reculaje hacia Segurilla entre encinas y chaparros que van regenerando ya el antiguo bosque mediterráneo que el carboneo intensivo y la explotación ganadera de El Berrocal hicieron casi desaparecer.

Atalaya musulmana de Segurilla

Vamos dejando a la izquierda la atalaya de Segurilla a la que ascenderemos mejor desde el pueblo. 

Observemos esta construcción fortificada y de vigía de origen musulmán, levantada en el siglo X, probablemente por Abderramán III, aunque es posible que fuera reutilizada por los cristianos. 

Estas atalayas eran torres que también servían para comunicarse entre ellas y dar la señal de alarma ante la llegada del enemigo mediante el humo que hacían con fogatas, y de hecho, en las crónicas árabes aparecen como “torres de señales”.

Y es curioso constatar cómo esos lugares estratégicos para las comunicaciones siguen siéndolo hoy día, pues cerca se pueden ver varias torretas y repetidores de telecomunicaciones. 

Estaban defendidas por una pequeña guarnición y vemos cómo a ellas se accedía por una puerta elevada sobre el suelo, a la que se ascendía mediante una escalera de madera o de cuerda que podía retirarse ante la llegada de fuerzas del adversario.

Herrajes de una puerta en Segurilla

Desde esta torre podemos observar cómo nos podemos comunicar visualmente con la torre del Cerro San Vicente, la atalayuela de Mejorada y la atalaya de El Casar que luego visitaremos.




Contemplemos la hermosa panorámica sobre el embalse de la Portiña y su entorno con el cerro Medellín, escenarios de la famosa Batalla de Talavera, y el valle del Tajo con el cerro Negro y la comarca de La Jara al sur.

Ermita de la Soledad de Segurilla

A continuación descenderemos al pueblo y preguntaremos por la ermita de la Soledad, que es un curioso ejemplar porticado de arquitectura religiosa rural restaurado y con cierto encanto. 

La ermita de Santa Ana tiene menor valor arquitectónico pero custodia una buena talla de San Roque del siglo XVI. 

También podemos visitar un lavadero de más de treinta pilas graníticas, algunas fuentes, y un viacrucis cuyas cruces se reparten por las afueras del pueblo. 



La iglesia es del siglo XVI y está construida en mampostería.Iglesia parroquial de Segurilla

La soldadesca de este pueblo se ha recuperado y es sumamente vistosa con los coloristas vestidos de los quintos y la vaquilla.

El pueblo se llamó primero Malpartida y algunos topónimos como “fuente Caldelas” nos orientan hacia un posible asentamiento romano. 

Pasó en el siglo XIII, como Mejorada o Cervera, de las Tierras de Talavera a juan García de Toledo, mayordomo de Alfonso VII y después a los Álvarez de Toledo, señores de Oropesa.Vista parcial del lavadero de Segurilla

http://lamejortierradecastilla.com/ruta-de-las-atalayas-1-segurilla/#more-7556

jueves, 5 de abril de 2018

Bolas de Bruja en Toledo

Resultado de imagen de Bolas de Bruja en Toledo

Desde tiempos inmemoriales el hombre ha sentido miedo a la oscuridad y por ende a todo aquello que, oculto y desconocido, se escondía entre las sombras. 

Bola de Brujas en Calle Buzones nº 2, Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Área de Gestión Patrimonial, Consorcio de Toledo. Año 2017

El hombre de las cavernas corría presto a su cueva al llegar el manto de la noche, allí sentado detrás de la hoguera que ardía en la bocana de la gruta, observaba encogido a través de las llamas los ojos brillantes de las fieras que cercaban su cubil.

En nuestros genes permanece esa impronta lejana grabada a fuego. Es por ello que todavía hoy en día el ser humano, temeroso, se rodea de talismanes que le protejan, ya no de las fieras que aniquilamos hace tiempo, sino de malos espíritus, brujas, maldiciones y males augurios.



Un análisis detallado de la ciudad y sus edificios nos permitirá descubrir esos “escudos” protectores, a modo de hoguera delante de la gruta, en portones, patios, fachadas y tejados. Lunas en los llamadores de las puertas, cruces cristianas, manos de Fátima, gárgolas, veletas con animales fantásticos y … “bolas de bruja”.

Bola de Brujas en Calle Cardenal Lorenzana nº 4, Toledo. Fotografía: Jose María Gutiérrez Arias, Sección Vivienda, Área de Gestión Patrimonial, Consorcio de Toledo. Año 2017

En algunos patios, zaguanes y corredores de edificios nuestra ciudad histórica hemos podido observar unas grandes bolas doradas, a modo de adorno de Navidad, colgadas estratégicamente de las vigas de madera de soportales y techos.

Esas bolas, llamadas “de bruja”, sirven, según nos cuentan los propietarios de las viviendas, para alejar brujas y malos espíritus. Situadas en las zonas de paso, estos seres malignos ven reflejada su imagen en las bolas al intentar entrar en las casas, reflejo aumentado y deformado, imagen pavorosa que los espanta y aleja de los edificios.

Esperemos que estas mágicas bolas defiendan nuestras casas históricas y alejen de ellas los malos espíritus de abandono, desidia y ruina.

Jose María Gutiérrez Arias
http://www.consorciotoledo.org/bolas-de-bruja/


miércoles, 4 de abril de 2018

Iglesuela del Tietar, toledo

La Iglesuela con Gredos al fondo

Vamos a recorrer hoy la zona más septentrional de la Sierra de San Vicente, visitando un pueblo que, aunque están actualmente incluidos en el territorio de Castilla-La Mancha, históricamente formaron parte del alfoz de la poderosa ciudad de Ávila.

Se desconoce la fecha de su fundación aunque parece ser que ya existía en la época romana, por los restos arqueológicos hallados, como varios dólmenes y los puentes del río Tiétar y la garganta de Torinas.



En la época de los árabes era una villa independiente, pero tras la reconquista pasó a pertenecer a la Comunidad de Villa y Tierra de Ávila.

En 1393 la localidad, como aldea perteneciente a La Adrada (aunque ya en 1591 la localidad contaba con más vecinos que la La Adrada),​ se independiza junto a esta última del territorio abulense mediante la formación del señorío homónimo de La Adrada, que comprendía también los núcleos de La Adrada, Sotillo de la Adrada, Piedralaves, Casavieja, Fresnedilla y Casillas.6​ 

La aldea consiguió durante el reinado de Felipe IV jurisdicción propia, comprándosela al señorío de La Adrada en 1641.. 

Pero no fue hasta el siglo XVIII cuando La Iglesuela experimentó su gran crecimiento económico. Es esta época se construyeron la mayoría de edificaciones que hoy conocemos. Como los Pozos de agua, los molinos, el tejar, la mayoría de viviendas y por su puesto la actual iglesia.

Al igual que la mayoría de pueblos de la comarca de la Sierra de San Vicente, La Iglesuela perteneció a la provincia de Ávila hasta 1833, cuando pasó a la de Toledo. Pero no fue hasta el 1955 cuando dejó de tener vinculación eclesiástica, dejando de pertenecer a la diócesis de Ávila para hacerlo en la de Toledo.

La Iglesuela se encuentra en pleno valle del Tiétar y su término asciende incluso por las laderas de Gredos. Perteneció al señorío de La Adrada hasta que se independizó como villa a mediados del siglo XVII.Ayuntamiento de La Iglesuela

Debemos dar una vuelta por el casco urbano y observar su arquitectura popular, de la que todavía quedan no pocos edificios con las características típicas de las construcciones serranas abulenses. 



Los tejadillos voladizos, las balconadas de algunas fachadas y los perfiles largos de los tejados, con escasos huecos en sus muros graníticos, son algunas de las características más significativas.Arquitectura popular de La Iglesuela

Otra peculiaridad de La Iglesuela es la abundancia de fuentes tanto en el casco urbano, donde llevan el nombre del barrio en el que se sitúan, como en los alrededores. 

Casi todas están abovedadas con sillares de piedra y tienen lavaderos o pilones para beber el ganado, también labrados en el mismo material. 

Junto al pueblo, en las agradables praderas de El Ejido hay varias, una de ellas algo más ornamentada y con un largo abrevadero para facilitar el acceso a los rebaños numerosos de ovejas.

Una de las fuentes de La Iglesuela

La iglesia parroquial es del siglo XVI construida en estilo herreriano, aunque no hace honor al nombre del pueblo, ya que no es ésta una “iglesuela” sino más bien un templo de interés con grandes proporciones, especialmente la torre. 

Su perfil es peculiar por ser de menor altura la nave principal que la capilla mayor.

Vista de la torre de la iglesia y el caserío de La Iglesuela

La construcción es de buena sillería con bóvedas de crucería y altos pilares octogonales que separan las tres naves. 

La capilla bautismal es una pequeña dependencia granítica con bóveda de cañón, mientras que una hermosa cúpula de sillería cubre la capilla mayor. 

Es de resaltar también el pórtico y el atrio que rodea al templo.Capitel y zapata de la iglesia de La Iglesuela

A unos quinientos metros del casco urbano, en dirección norte, parte un camino a la derecha que nos llevará hasta la curiosa Ermita de la Fuente Santa, a la que se dirige una bonita romería a primeros de Mayo, pues es muy venerada en la comarca la Virgen de la Fuensanta por las propiedades curativas atribuidas a la fuente, que se sitúa en los mismos muros de la edificación.Canto de la salve en la procesión de la Virgen de la Fuente Santa

El 1 de mayo se lleva en procesión la imagen a la ermita y en el paraje conocido como la Cuesta del Arroyo se le canta una salve popular entre la emoción de los concurrentes. 

Ya en la ermita se come un bollo típico llamado “jornajo”.Ruinas de la ermita del Cristo antes de su restauración parcial

A la entrada del pueblo, pero desgraciadamente en estado de ruina, se encuentra la ermita del Cristo que contaba, al igual que la iglesia, con magníficos retablos de azulejería talaverana del siglo XVI.

http://lamejortierradecastilla.com/la-iglesuela-del-tietar/

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