jueves, 27 de noviembre de 2014

Oratorio de San Felipe Neri: Termas Romanas


Oratorio de San Felipe Neri (santo conocido por su acción arqueológica en las catacumbas romanas) es el único vestigio que se mantiene en pie tras el derribo (entre 1771 y 1777) de la iglesia de San Juan Bautista, dado su estado ruinoso. 


Esta Iglesia también era llamada San Juan de la Leche (por un corral de cabras adosado a su fábrica donde vendían la leche que allí se ordeñaba). 

Se fundó en 1125 y, con traza gótica, fue reconstruida entre finales del siglo XV y principios del XVI. 

En el muro del evangelio se levantó la gran Capilla del Oratorio, mandada construir por Sancho Sánchez de Toledo. 

Pisa, en su Historia de Toledo, coloca esta capilla entre las mejores de la ciudad.

 En la reciente restauración salió a la luz una policromía, excepcional en la arquitectura gótica. 

El importante pasado romano de Toledo ( Toletum acuñó moneda propia) se atestigua a través de sus termas, que estaban esparcidas en torno a la zona del Oratorio

Aquí, recientemente, aparecieron restos de lo que fueron termanas templarium, pertenecientes al siglo I.

Termas romanas: El importante pasado romano de Toledo ( Toletum acuñó moneda propia) se atestigua a través de sus termas, que estaban esparcidas en torno a la zona del Oratorio. 

Aquí, recientemente, aparecieron restos de lo que fueron termanas templarium, pertenecientes al siglo I. 

Un resto de lo que pudo ser la sacristía es una yesería de magnífico diseño con restos de policromía.

Fuentes: http://toledoguiaturisticaycultural.com/termas-del-oratorio-de-san-felipe-neri/
http://toledoguiaturisticaycultural.com/museo-tolmo/


Raimundo de Toledo, impulsor de la Escuela de Traductores de Toledo

Raimundo de Sauvetat o Raimundo de Toledo (Gascuña, ?- Toledo, 1152), fue un religioso y político castellano. Fue monje cluniaciense y en 1126, tras casi dos años de administrador en sede vacante, fue confirmado arzobispo de Toledo, cátedra que ocupó hasta su muerte. 

En 1130 también fue nombrado Canciller de Castilla por el rey Alfonso VII, puesto que abandona, poco antes de su muerte, en 1150. Sobre este rey ejercería una importante influencia y logró para su diócesis importantes legados y privilegios.

Continuó la obra reformadora de su predecesor, don Bernardo, imponiendo los usos romanos en la liturgia y mejorando lamoral del clero

Su obra más importante fue el impulso que dio a la formación de la Escuela de Traductores de Toledo, grupo de trabajo que incluía a los mozárabes toledanos, los judíos de la ciudad, los profesores de la madrasa de la ciudad y nuevos pensadores, fundamentalmente monjes cluniacienses. 

El arzobispo de Toledo , quiso aprovechar la coyuntura que hacía convivir en armonía a cristianos, musulmanes y judíos auspiciando diferentes proyectos de traducción demandados por todas las cortes de la Europa cristiana. 

El prestigio de la Escuela de Traductores de Toledo fue tal que ni siquiera las disposiciones antijudías del Concilio de Letrán en 1215 pudieron dañar su florecimiento.

Mandó reconstruir el palacio episcopal frente a la antigua mezquita mayor convertida en Catedral de Santa María –y a la que dio su primer estatuto–, y dejó una parte del edificio para la Escuela. 

La riqueza de las bibliotecas toledanas en árabe y el conocimiento de esta lengua por parte de los cristianos mozárabes le impulsaron a recuperar textos perdidos de la Antigüedad clásica y a fomentar la transmisión de los importantes avances de la Escuela Toledana en Medicina, Álgebra y Astronomía; este empeño cristalizó en la traducción de numerosas obras del árabe al castellano, y del castellano al latín (o directamente del árabe o griego al latín), y, poco a poco, dio a conocer también la importante filosofía árabe y hebrea de corte aristotélico, lo que supuso una renovación radical de la Escolástica europea. 

Entre los traductores que trabajaron en esta primera época destacaron el mozárabe Domingo Gundisalvo, el judeoconverso Juan Hispalense, el italiano Gerardo de Cremona y el escocés Miguel Scoto.

La Escuela toledana, ya en tiempos de Raimundo, toma fama en toda la Cristiandad, ya que también se fomentaban los estudios filosóficos y científicos, compitiendo con las nacientes universidades.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Una ventana al siglo X en la Puerta de Bisagra

Un testigo en la piedra que mira desde el pasado para intuir el futuro

Las referencias históricas de la puerta de Bisagra escritas en académicas partituras ensalzan su vistosa fachada exterior trazada por Alonso de Covarrubias a mediados del XVI -similar el acceso de Castel Nuovo en Nápoles-, donde campea, entre dos cubos semicilíndricos, el águila bicéfala del emperador Carlos. 

Los textos también invocan aquí la mano de Nicolás Vergara el Joven en lasprismáticas torres gemelas de chapiteles cerámicos rehabilitados a principios del XX. 

En medio, queda el patio de armas, espacio que en la vida diaria de la ciudad sirvió (y aún sirve), para escenificar los rituales protocolarios recibiendo, bajo mazas, ilustres y sonrientes visitantes, eso sí, sin la presencia de gentes y oficios varios como eran los vigilantes encargados de rechazar viajeros marcados por alguna enfermedad bíblica, garitas de guardias, empleados de consumos y prosaicos puestos de carnes, churros o melones, además de alguna becerrada en el XVII al abrigo de losmuros almenados.

Rebasada la puerta de Bisagra, el acceso al interior de la ciudad, por la calle Real del Arrabal, siempre fue un cuello de botella como lo demuestra una difundida imagen en blanco y negro con el paso dos filas de alumnos de la Academia que se cruzan con cura de sonata y bonete mientras que una aguadora provista de botijo y cesta de vasos ofrece su humilde mercancía a los uniformados infantes que regresan al Alcázar. La foto debió tomarse en octubre de 1926 a juzgar por dos carteles en el teatro de Rojas: Las de Caín, obra de los Álvarez Quintero, a cargo de la Sociedad Arte, que tuvo lugar el día 13, y El Ladrón,comedia que complementó la obligada puesta en escena de El Tenorioen vísperas del primero de noviembre de aquel año.

Calle Real del Arrabal con las casas adosadas a la Puerta de Bisagra

La escena confirma la angostura de la principal vía de entrada a Toledo, considerada por Fomento, desde 1864, como un tramo de una carretera radial entre Madrid y Ciudad Real. En tiempos de la dictadura del general Primo de Rivera, a la sombra de la torre mudéjar de Santiago, se mezclaban vecinos y contribuyentes de todo tipo, reatas de caballerías, carruajes y los cada vez más visibles vehículos de motor. Y es que, el paso del tiempo y el ajetreo carcomían los cimientos de este imperial acceso, dando la voz de alarma, en septiembre 1930, la Comisión de Monumentos que motivó un rotundo titular en ABC: «La Puerta de Bisagra en ruinas». Dos meses después, el mismo diario informaba sobre la conclusión de las obras de «restauración y afirmación». Aquella debilidad estructural del histórico acceso imperial a Toledo era pareja a la que, entonces, también vivía el trono de Alfonso XIII.

En agosto de 1931, el ahora Ayuntamiento republicano de Toledo aprobaba la puesta en marcha de un proyecto ya latente: aislar la puerta de Bisagra. Aquello exigía derribar diez viviendas particulares adosadas a ella para abrir sendos huecos en la muralla a fin de facilitar la circulación. Para afrontar el gasto previsto, unas 180.000 pesetas, el consistorio concibió primero hipotecar el Teatro de Rojas para decidirse luego por concertar un empréstito con el conde de Romanones, el único dispuesto a conferir los fondos necesarios al consistorio una vez que las entidades financieras de Toledo habían dado su negativa. No obstante, la reforma de Bisagra fue un asunto muy discutido en la ciudad saltando a la prensa madrileña, pues algunas opiniones estimaban que debería quedar totalmente aislada, al igual que la Puerta de Alcalá de Madrid, mientras que otras defendían como suficiente el derribo de las viviendas y perforar la muralla, tesis que mantenía el periodistaSantiago Camarasa y así la hizo patente en las primeras páginasABC, en la edición del 25 de febrero de 1932.

Al comenzarse las obras, según denunció en 1934 el académico Pedro Román Martínez (1878-1948), se observó que la esquina derecha de la fachada interior de la puerta -hasta ese momento oculta tras una casa particular-, carecía de sillares, quedando a la vista la estructura de época islámica que tuvo Bisagra hasta 1550. Además de documentar paso a paso la reforma con fotos hechas por el propio Román (que después acabaron el fondo Rodríguez), el historiador expuso que en el siglo XVI, al edificarse esta fachada, se colocaron sillares tan sólo entre las casas situadas a ambos lados de la calle, sin ser perfiladas ya entonces las esquinas. Esta reflexión influyó para que la tarea restauradora que se acometía ahora incluyese un singular testigo que constatase la desconocida obra medieval recién descubierta.

Para comprobar hoy la rehabilitación de hace ochenta años basta con mirar la distinta coloración existente entre los sillares del esquinazo derecho de la fachada y los que conforman el arco, el escudo y las ventanas centrales. Sin embargo, es más seguro fijarse en una pequeña ventana aquí ubicada que constituye el testigo antes aludido, y es que este oscuro vano, protegido por una sencilla reja, no ilumina ninguna estancia interior de la puerta de Bisagra, es tan sólo el hueco que permite mirar al pasado para intuir, a unos pocos centímetros, el primitivo muro que tuvo la islámica bab Sagra en en el lejano siglo X.

RAFAEL DEL CERRO MALAGÓN / TOLEDO
Día 23/11/2014
http://www.abc.es/toledo/20141123/abcp-ventana-siglo-puerta-bisagra-20141123.html

Historia de El Romeral

El nombre de El Romeral obedece al hecho de que antiguamente abundaban en la zona muchos arbustos de romero que servían de leña y que aún son visibles en la Sierra de El Romeral y en los cerros donde se asientan los Molinos de Viento.

No hay datos relevantes de la fundación o asentamiento del hombre en El Romeral, sin embargo diversas cuevas encontradas en la zona de Navablanca hacen presagiar que El Romeral fue durante años lugar de paso.

Oficialmente contrastado, en la obra de Rodrigo Méndez Silva se dice,1en el siglo XVII, que El Romeral era una antigua población hebrea, hecho que se puede confirmar con la existencia de ermitas de estilo mudéjar (S. XVI) en el municipio.


De todos modos también, como en todos los lugares, las leyendas que apelan a una fundación judía llamada con el poético nombre de Romelia o incluso un origen rodio que apunta la posibilidad incluso de la enseñanza de la labra del esparto en pleitas, gumenas, sogas y otras cosas… entroncan con la verosimilitud de los pequeños restos encontrados en nuestro Término pertenecientes a la Edad del Bronce y la información perfectamente contrastada del paso por este pueblo de la vía romana de Alces a Titulcia y del que el antiquísimo Pozo Román bien pudiera ser un hito, o un lejano recuerdo indicativo de que El Romeral no fue tierra desierta. 


El territorio donde se ubica El Romeral ya era conocido por el hombre paleolítico, que construyó en el actual término municipal cuevas y chozas, no obstante, los restos de civilización mejor conservados son vestigios de una calzada de la época romana.

Es tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, cuando toda esta zona pasa a control teórico de Castilla. De hecho de la ubicación de El Romeral en un lugar de indefinición fronteriza entre moros y cristianos puede ser la raíz de una de las etimologías que se barajan sobre el origen de su nombre: Romí, cristiano que vive en tierras de frontera con los moros, de ahí evolucionaría hasta El Romeral. La inestabilidad de la línea fronteriza producto de las incursiones musulmanas (Batalla de Consuegra en 1099, Uclés en 1108 y Alarcos en 1195) por estas tierras manchegas creó una zona de nadie en la que las jurisdicciones no estaban en absoluto delimitadas no ya con los propios musulmanes sino también con !os otros estamentos cristianos que participaban en la Reconquista.

En la empresa de ir ganando espacios al infiel y al mismo tiempo de repoblación no sólo participaban las dignidades arzobispales, los reyes y los nobles sino que también lo hacían las Órdenes Militares y por estos pagos lo eran la de San Juan y la de Santiago. Fue el rey Alfonso VIII quien prácticamente asegurada ya la frontera en el siglo XII dona en 1183 el castillo de Consuegra a la orden sanjuanista y cede a la Mitra toledana entre 1211 y 1213 cl pueblo de La Guardia, quedando El Romeral otra vez en una zona de indefinición jurídica ya que si el Fuero de La Guardia otorgado por el Arzobispo Jiménez de Rada en 1213 nos suponía como dependencia del pueblo guardiolo, no es menos cierto que la Orden de San Juan nos consideraba como parte suya. 

Para acabar con esta indeterminación hubo de llegarse a unos acuerdos por los cuales se delimitaban las jurisdicciones territoriales de ambos estamentos. Estamos hablando de las llamadas Concordias firmadas el 27 de marzo de 1229 y por las cuales nuestro pueblo quedó definitivamente en el lado del Arzobispado de Toledo. 

No obstante, como parte inseparable de esta unión con la silla arzobispal toledana habida varios años antes de formalizarse las dichas Concordias conviene reflejar la presencia de numerosos romeraleños bajo la bandera del arzobispo Jiménez de Rada en la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, en la que la crónica del citado eclesiástico expresa que los naturales de este pueblo estuvieron muy recios e esforçados desbaratando ma masa de caballería solo con sus picas e espadas.

El Romeral es tierra de paz, orden y solidaridad, y de ello da muestra su participación en la formación de la Santa Hermandad por los Rayes Católicos en 1476. Desde esa fecha nuestro pueblo nombró sus Alcaldes y cuadrilleros de la Santa Hermandad.

Tras el advenimiento de Carlos I al trono español se desarrolla en Castilla la Guerra de las Comunidades. En el 1521, y relacionado con este conflicto, El Romeral es testigo de un pequeño hecho de armas que acaece el 12 de marzo en el paraje de las Atalayuelas, a unos tres kilómetros al saliente de la Villa. En él las tropas del comunero obispo Acuña traban combate con las realistas mandadas por el prior de la Orden de San Juan. La refriega, breve pero sangrienta y de resultado incierto parece que se decanta por el lado realista. Poco más de un mes después de haberse sucedido el hecho, Padilla, Bravo y Maldonado, cabecillas de la rebelión comunera son ajusticiados en Villalar (Valladolid).

El reino de España en el siglo XVI se embarca en una política europea expansionista con un objetivo claro: había que aislar a la todopoderosa Francia. Las finanzas estatales sufren sus consecuencias y las bancarrotas y las faltas de numerario son cuantiosas. El Rey Felipe II tiene que enajenar patrimonio y vender títulos de villazgo. Amparado en esta situación nuestro pueblo de El Romeral, en el día de Navidad de 1557, y en documento firmado en Valladolid por Dª Juana, hermana del rey, alcanza la titulación de Villa eximiéndose de La Guardia.

Esta libertad tiene un precio de 215.000 maravedíes. Mas esta emancipación duraría muy poco; las finanzas estatales siguen por los caminos del caos y el rey tiene que arbitrar fórmulas para extraer recursos pecuniarios. Es cl momento de la creación de los Señoríos que en nuestro caso cristaliza en el 1581 con el señorío jurisdiccional creado bajo el dominio de un segundón de la nobleza, don Juan Cristóbal de Guardiola futuro conde de Campo-Rey, el cual englobaba a El Romeral, Villanueva de Bogas y la Guardia, villa ésta donde tenía establecida su capitalidad. Otra vez estamos unidos a La Guardia y ello nos durará hasta 1811, fecha de la abolición de los señoríos.

En este mismo siglo XVI tenemos, gracias a las Relaciones de Felipe II, las primeras noticias fehacientes sobre la situación general de nuestro pueblo y de ella se desprenden dos notas fundamentales: la pobreza y humildad del caserío cuyas casas tenían los tejados de atocha y enea; además de el aporte, ya de suma importancia, que suponía el esparto pana las economías familiares y su acarreo desde lugares relativamente lejanos como Argamasilla de Alba y las Guadalerzas.

El devenir de la villa entra en una dinámica de rutina en las larguísimas décadas del siglo XVII: la religiosidad exacerbada, los problemas de abastecimiento del Pósito Municipal, las controversias con el concejo de Villanueva de Bogas por la pertenencia de unos pastos, las levas militares y los juicios de residencia a los alcaldes ordinarios por parte del Señor de La Guardia conforman un siglo de decadencia paralelo al de la monarquía española. Sólo la consideración de San Sebastián por único patrón en 1644 es el gran acontecimiento que rompe esta monotonía y confirma una parte fundamental de la idiosincrasia de El Romeral que aún perdura en pleno siglo XXI. 

Durante la primcra mitad del siglo XVIII la vida en El Romeral se mantiene en los mismos parámetros con respecto de siglos precedentes. Sus hombres se empleaban en las labores agrícolas y las mujeres en el trabajo de la pleita del que obtenían un pequeño beneficio muy útil para las estrechas economías familiares.

Con la llegada de la Ilustración, en la segunda parte del XVIII, se prodigan los escritos que tratan sobre las condiciones sociales, políticas, económicas y religiosas de los distintos núcleos de población. De todas aquellas que tratan sobre nuestro pueblo podemos extraer un par de ideas comunes: la extremada humildad de El Romeral en cualquier ámbito, rasgo que es permanente a lo largo de la historia, y la importancia, una vez más, vital que adquiere el trabajo del esparto en el que se contabilizan 98 esparteros sin contar las mujeres que emplean las 3/4 partes del día en trabajar la pleita e incluso de los 463 asnos censados, la mayoría de ellos se emplean en el transporte de la pleita haciéndose hincapié en la presencia de estereros romeraleños en las frías ciudades de Castilla la Vieja para vender sus géneros. Ya por esta época se hace mención a un molino de viento, nuestro primer molino, curiosamente ubicado en una zona llana, al Mediodía, pero al lado de las antiguas eras de la villa.

Tras la Guerra de la Independencia, en la que en El Romeral han quedado recuerdos en forma de varias actas de defunción de soldados moribundos que lucharon en noviembre de 1809 en la Batalla de Ocaña, y alguna nota a pie de página en los libros de nacimientos de los párrocos de entonces, España se encamina por la senda liberal tanto en lo político como en lo económico.

En el siglo XIX las grandes convulsiones políticas y sociales que sacuden a España no cambian de manera radical los hábitos y la historia cotidiana de El Romeral. Un visitador eclesiástico de 1829 refleja así a nuestro pueblo: “tenía (El Romeral) de 430 a500 vecinos que eran pobres y buenos…”. Tan sólo la persistencia dc la industria del esparto forjó un mercado en el que la llegada del ferrocarril provocó un impulso al aprovecharse las ventajas que este nuevo medio de comunicación y transporte ofrecía en la apertura de nuevos mercados. 

Es de advertir que nuestro pueblo fue uno de las primeras localidades españolas que tuvo estación férrea, concretamente en 1853, pero la misma se hallaba a siete kilómetros del caserío: es la que se conoce con el nombre de estación de Tembleque pero se halla en nuestro Término Municipal. La estación férrea de El Romeral, muchísimo más cercana al núcleo de población, empezó a funcionar en 1883.

El siglo XX comienza en El Romeral con unas perspectivas de futuro basada en una coyuntura agrícola que, si bien es siempre deficiente, se complementa con una base semi-industrial muy firme, apoyada en la manufactura del esparto en la que el ferrocarril siguió jugando un papel de primerísima magnitud al ser, al mismo tiempo, tanto el principal medio de locomoción por donde se proveía de materia prima, como elemento esencial de transporte en la comercialización del producto de esparto terminado.

 Las obras de extensión del patio de mercancías de la estación de El Romeral en la segunda década del siglo pasado son síntoma evidente del movimiento que se concurría en esta parada de tren.
Esta relativa alta tasa de actividad fue acicate suficiente para que los grandes servicios públicos que llegaban con el siglo XX como son la electricidad y el teléfono se dispusieran de ellos prontamente. Así la primera llegó en 1911, y el segundo doce años después. También se intentó acometer por esas mismas fechas, aunque con distinta suerte, la solución al problema secular del abastecimiento de agua, para ello se creo una efímera “Sociedad de Aguas Potables de El Romeral”. 

Curiosamente el abastecimiento domiciliario del agua potable , aunque se hicieron varios proyectos , no fraguó hasta el año 1980.

Relacionado con la historia de nuestro pueblo se amplia esta síntesis en el documento creado por José Antonio Fraguas que lleva por título "Sipnosis de El Romeral"

Fuente: http://elromeraltoledo.es/index.php/historia
Wikipedia

martes, 25 de noviembre de 2014

Onomástica Carpetana

Los carpetanos, sus cosas, sus asuntos propios, todo lo que les rodeaba, debían tener unos nombres tan rarillos, que a los delicados y finos oídos de un itálico resonaban como rebuzno de jumento o pollino.

Y a veces se negaban a transcribirlos, y otras escribían lo que les sonaba. Pero en realidad los nombres carpetanos no debían estar tan alejados de la nomenclatura latina.

Y es que ambos proceden del frondoso árbol indoeuropeo.

El dialecto o idioma carpetano es posible que fuese un dialecto del celtíbero, y el celtíbero debió ser una lengua procedente del antiguo celta que quedó fosilizado en la Meseta de la Península Ibérica, mientras que otras lenguas allende los Pirineos progresaban con mayor o menor fortuna. La misma lengua celta, sin ir más lejos.

Los carpetanos, según los estudios epigráficos realizados en estelas romanas, estaban inmersos en el mundo de las gentilidades, y ése es un mundo muy céltico, y por tanto, indoeuropeo.

El carpetano y el latín debían ser primos lejanos, pero muuuuyyyyy lejanos, tanto que no se comprendían nada de nada. De hecho, es posible que un carpetano de Complutum y otro de Toletum tuviesen dificultades para comprenderse, conque con un celtíbero...y con un itálico, ¡para qué les vamos a contar!

Si los itálicos venían con sus trianominas, sus tres nombres (el de pila, el de la familia, clan o gens, y el apodo en función de una característica física), los carpetanos tenían tres también, no iban a ser menos: "Retógenes, hijo de Liticus, de los Consaburenses". Estaban constituidos, por tanto, por un nombre de pila, el "hijo de" y una especie de apodo o de nombre de la gens o clan, con lo que en esencia, no era una onomástica tan diferente de la latina.

Lo que no sabemos exactamente es si el "apellido" (que no la filiación) de los carpetanos correspondía a ciencia cierta a un apodo (de los de los pueblos de toda la vida, como por ejemplo, "Los Cacharreros", que denominaba a una familia así conocida porque seguramente su antepasado común se inició en el noble arte de la venta de cacharrería) o a la gens, clan, familia, de la que procedía el individuo.

Por las epigrafías romanas, conocemos el nombre de varios clanes de la Meseta, y es cierto que muy latinos no suenan: Aelariqum, Arquiocum, Aucaliqum, Boccouriqum, Dagenicum, Elguismiqum, Eturicus, Malugeniqum, Manuciqum, Metturicum, Uloqum, Vacemqum...

En tiempo de los romanos, la onomástica carpetana primitiva se había latinizado, llegando algunos individuos a poseer los tres nombres, por aquello de ser más papistas que el Papa. Otros mantuvieron la gentilidad, puesto que debieron ser más reticentes a las moderneces que representaban los romanos.

Por ejemplo, en Manzanares el Real (Madrid), una estela funeraria todavía citaba a un individuo con su onomástica céltica: "Monis, hijo de Allonis, del clan de los Bocouricanos, de 30 años". En cambio, en otra inscripción de Talamanca del Jarama, podemos transcribir: "Caius Aburius Lupus cumplió gustosamente su voto". Dos formas diferentes de nombrar a una persona, pero igual de eficaces, obviamente.

http://www.rutasconhistoria.es/articulos/quienes-eran-los-carpetanos

Las Puertas de Talavera de la Reina

Puerta de Mérida
El primer recinto amurallado, denominado "La Villa", fue mandado construir por Abderramán III en el s. IX -X,Los abundantes vestigios del primer recinto amurallado se conservan actualmente en las calles Carnicerías, Corredera del Cristo, Charcón, 

Entre torres y Ronda del Cañillo. Han llegado hasta nuestros días ocho de las 17 torres albarranas. 

Las puertas se han perdido completamente, a excepción de los restos de uno de los torreones semicirculares de la Puerta de Mérida.

El segundo y tercer recinto fueron construidos para cercar los dos arrabales de la ciudad. El segundo recinto protegía los Arrabales Mayores o Nuevos, mientras que el tercer recinto rodeaba los Arrabales Viejos. 

Puerta de Sevilla
Datan de los siglos XII y XIII, Del segundo recinto se conserva su arranque junto a la alcazaba, así como la puerta de Sevilla —siglo XVI—, la Torre del Polvorín, parte de la puerta de Zamora y un torreón en la plaza de San Miguel

La Puerta de Zamora formó parte del segundo recinto amurallado. Junto a ella y aprovechando parte del muro de la cerca estuvo la antigua cárcel de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera. 

Nacida en 1300 para la defensa de los intereses de colmeneros y ballesteros como protección de los bandoleros que campaban a sus anchas en los Montes de Toledo. 

Todavía se conserva su preciosa capilla de bóveda ojival y en la Basílica del Prado está el escudo de los Reyes Católicos que ocupó su fachada.

Las puertas de los recintos

Entre las numerosas puertas de los tres recintos amurallados, se pueden citar las siguientes:

Puerta de San Pedro, en la actual calle Arco de San Pedro. Fue destruida en 1885.
Puerta de Mérida, junto a la actual Casa de Panadería. Fue desmontada en 1881.
Puerta del Río, que daba acceso al puente viejo. Fue derribada en 1862.
Puerta Nueva o de las Cebollas. Estaba situada en la calle Corredera del Cristo, junto al Teatro Palenque.
Puerta de las Pescaderías o del Alcázar. Se situó en la actual calle Pescaderías.
Puerta del Sol, que desembocaba en la calle del mismo nombre.
Puerta de Toledo, en la confluencia de la calle Cañada de Alfares con la calle de San Francisco. Fue demolida en 1861.
Puerta del Postiguillo, al finalizar la calle del mismo nombre.
Puerta de las Alcantarillas Nuevas o de la Villa. Se ubicaba al final de la calle Cerería.
Postigo de Vengamedel, en las inmediaciones de la calle Cerería y Portiña de San Miguel.
Puerta de las Alcantarillas Viejas o del Pópulo, cercana a la Plaza del Puente Pópulo.
Puerta de la Miel. Se hallaba en las inmediaciones de la zona de Puente Moris.
Puerta de Cuartos, en la plaza del mismo nombre.
Puerta de Zamora, parcialmente conservada parte en la plaza del mismo nombre.
Puerta de Sevilla, conservada en la calle Carnicerías.

Fuente: Wikipedia

lunes, 24 de noviembre de 2014

Puerta de Alarcones de Toledo

Sus orígenes son visigodos y durante la época islámica llegó a ser una de las principales puertas de la ciudad por la que entraban los visitantes más ilustres. 

Se la consideraba, junto a la Puerta del Sol, uno de los accesos mejor defendidos de Toledo. 

En 1216, aparece la primera mención por escrito de ella, en que se la nombra como Puerta Mohaguía en un documento mozárabe, y posteriormente su nombre pasa a conocerse como Puerta Alta de la Herrería, siendo la Puerta del Sol conocida como Puerta Baja de la Herrería al estar allí situados este tipo de talleres. 

Perdió su importancia durante el siglo XIV, momento en que, tras la reconstrucción de esta última puerta, pasó a ser una entrada secundaria.

Las formas originales de la puerta han sido muy modificadas según las necesidades de la ciudad. El arco de herradura se transformó en otro de medio punto para permitir el paso de los carros y el cuerpo superior se reconstruyó durante el siglo XVII como una ampliación del lindante Convento de Nuestra Señora de la Asunción, de las monjas Bernardas Recoletas.

En 1921, fue declarada Monumento Nacional junto al resto de las puertas y murallas de Toledo.

Localización: Calle Carretas, s/n. Está situada en esta calle peatonal a unos 60 metros al Oeste de otra puerta mucho más espectacular y por la que presumiblemente habremos pasado si veníamos desde el Este (en sentido ascendente por la calle). 

Fuente
http://www.unaventanadesdemadrid.com/toledo-i.html
http://www.abc.es/fotonoticias/fotos-toledo/20141012/publicidad-puerta-alarcones-1613662084248.html

Historia de Villanueva de Bogas

El topónimo "bodas", se puede derivar de "buda" o "muga". De buda hay un derivado "boga", que significa "anéa". Un derivado de muga es "boga", algo así como "mojón".

Ambos significados pueden convenir en nuestro caso, pues en las márgenes de Algodor crecen anéas. El topónimo "mojón" se da en el límite de Villanueva de Bogas con La Guardia.

Historia

El territorio de Villanueva de Bogas, estuvo poblado, ya en la Primera Edad del Hierro, según lo evidencia los restos cerámicos y metálicos, de bronce y hierro, encontrados, entre otros lugares, en el Cerro del Gato.

Podemos hablar también de un pasado íbero-celta. Así, este cerro, contorneado por un bucle de Algodor, fue uno de los primeros núcleos de población de este territorio. Tenemos hallazgos hasta bien entrada la dominación romana de la que recibe su influjo. 

En el siglo XII, se le nombra Bogas. 

En 1199, Alfonso VIII y su mujer Leonor, donan el lugar llamado Bogas a Don Gonzalo de Mesa y a su mujer. Desconocemos cuándo nuestro pueblo abandona Bogas y funda la "Villa Nueva"; pero, según los documentos existentes, decimos que ya a mediados del siglo XV se llamaba así. Nuestro pueblo dependió, de la villa de La Guardia, en lo eclesiástico y en lo civil.

 Esta dependencia duró hasta que en el reinado de Felipe II se independiza, al concederle este monarca, en 1590, el privilegio de villazgo

http://www.diputoledo.es/global/areas/turismo/muni_datos.php?id_area=11&id_cat=169&f=169&codine=45193&id_ent=246

Calle de San Juan de Dios, Toledo

Calle de San Juan de Dios (antigua calle del Horno)

La calle de San Juan de Dios, antigua calle del Horno, es uno de los ejes principales del barrio de Hamanzeite, y su trazado se abre a varias calles sin salida antes de enlazar con la travesía de Santo Tomé. 

La casa del número 18 está relacionada, de nuevo, con la existencia de unos baños, y la del número 8, con su elegante dintel, es ejemplo parailustrar la nobleza de un barrio donde vivieron judíos de buena posición.

El horno

Durante la Edad Media, los hornos de las ciudades tenían un carácter público y sólo se podían construir o utilizar bajo licencia real.

Era corriente que en cada judería hubiera al menos un horno en el que se cocía el pan de consumo cotidiano.

Desde un punto de vista arquitectónico, el horno judío debía ser similar a los que se levantaban en otros lugares de la ciudad:

 La elaboración de pan no estaba sometida a ningún tipo de ritual específico y, por lo tanto, el horno no tenía por qué presentar ningún elemento diferente en su construcción. Ello también implica que un judío podía comprar pan a un cristiano o utilizar un horno cristiano para cocer pan sin transgredir ninguna regla.

Durante el Pésaj se cocía pan ácimo (matzá), sin levadura, en cuya masa se ponía un sello. Al ser un tipo de pan especial, en las juderías que no tenían horno se podían construir unos provisionales para cocerlo.

Fuente: http://www.redjuderias.org/google/google_maps_print/toledo-es.html

domingo, 23 de noviembre de 2014

Alonso Berruguete y sus obras en Toledo

Hijo del pintor Pedro Berruguete, Alonso nació hacia el año 1490 en la localidad palentina de Paredes de Nava. Muy joven se traslada a Italia, pasando por Florencia y Roma, donde realizará una copia del Laocoonte



Una de sus obras maestras es la sillería alta del coro de la catedral de Toledo, contrato firmado en 1539. Berruguete será el encargado de la parte de la derecha, apreciándose ecos de Leonardo y Miguel Angel en sus figuras de inestables posiciones, magníficamente trabajadas.


Desde 1551 se ocupa Berruguete de una serie de obras en el Hospital Tavera de Toledo que culminan con el sepulcro del cardenal Tavera. Esta obra está inspirada en el sepulcro del cardenal Cisneros de Ordóñez, aunque, por desgracia, Berruguete no la pudo acabar al fallecer en 1561.




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