jueves, 23 de abril de 2015

El Barrio de Curtidores de Toledo

En un plano elaborado por el ingeniero Rey Pastor en 1.926 se da el nombre de Barrio de Curtidores a la zona de la margen derecha comprendida entre la presa del molino de Saelices y la Presa de Daicán. 

Fragmento del plano elaborado por el ingeniero Rey Pastor en 1.926 Los límites de este ámbito tienen una planta sensiblemente triangular. Estarían definidos al norte por dos caminos que salen de la Iglesia de San Sebastián, formando una V en planta. 

El Camino de los Molinos de San Sebastián desciende hacia el sureste y es para tránsito peatonal y rodado; el otro camino sale desde la iglesia hacia el suroeste y es un camino estrecho y peatonal que pasa pegado a las ruinas de los Baños y después gira hacia el sureste para llegar a la ribera. 



El límite sur lo constituye el río Tajo. Este ámbito en ladera varía en altura entre las cotas + 480 de la Iglesia de San Sebastián y la + 445 al borde del río. En contacto con el agua hay una banda de tierra de anchura variable con un perfil sensiblemente horizontal y con abundante vegetación de ribera. 

Debido a ello, este terreno llano está urbanizado y se han construido sobre él algunas pequeñas edificaciones y una sucesión de espacios urbanos a modo de plazas orientadas al río. Siguiendo aguas abajo desde las ruinas del Molino de Saelices se llega a una gran explanada, de aspecto muy natural, con amplias praderas verdes y grandes árboles. 

En la parte más retirada del río hay una zona de parterres y bancos abrigada por un muro ligeramente curvo. Al borde del camino hay un par de marquesinas de madera de unos 100 m2 con pavimento de hormigón. De cada una de ellas sale una lengua de hormigón, que va directamente al río a modo de embarcadero. 

Una lengua más vuelve a conectar el camino con el río unos 70 m aguas debajo de la marquesina oeste. La pradera suele llenarse de gente pescando o tomando el sol los días de calor. Siguiendo el camino aguas abajo, a media ladera lejos de las crecidas del río, conviven ruinas de antiguas viviendas con construcciones nuevas. 

Debido a la fuerte pendiente del terreno las fincas se han convertido en terrazas sobre el río, con importantes movimientos de tierra y muros de contención, construidos en ladrillo enfoscado, ladrillo chapado, piedra u hormigón de entre 3 y 4 metros de altura. 

El trazado es muy irregular debido a las distintas fases de construcción. Los muros más antiguos están construidos con mampuesto de piedra o ladrillo enfoscado. 

Los muros nuevos están chapados con granito gris y ya tienen algunas piezas sueltas. En general el aspecto de los muros existentes es malo debido a la falta de unidad del conjunto, una mala construcción, el deterioro de los chapados, pero también por la enorme cantidad de pintadas que los cubren. Los muros más pintados son los muros lisos, donde es más fácil pintar.

A esta altura nos encontramos también con las ruinas del Molino de San Sebastián, cuyo entorno ha sido acondicionado con alumbrado y mobiliario urbano. Aguas abajo, el camino sigue un trazado rectilíneo de unos 200 m. 

A su derecha según se avanza, y a una cota más alta, se hayan dos “plazas” separadas una de otra, con muros de contención de geometría curva. Se accede a ellas mediante rampa o escaleras. Su aislamiento y su estado de semi-abandono, las hace poco atractivas para el uso. Al final de este recorrido, muy próximo a las ruinas de la Presa de Daicán, existe una marquesina de estructura de pilares, vigas y cubierta de madera. Antiguamente había sido un club de remo que fue destruido por una crecida. 

Actualmente hay unos bancos bajo él y se usa como “refugio” por bañistas, paseantes y pescadores.
http://www.chtajo.es/Servicios/InformPub/Documents/TajoEnToledo/Proyecto/001-MEM/Memoria.pdf

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