lunes, 28 de noviembre de 2016

Asentamiento Prehisrtórico en el camino Toledo a Murcia: Manjavacas (Mota del Cuervo, Cuenca) (I)

Foto: historiademota.com Mª Isabel Sánchez Duque Gerente del Museo histórico “Juan Mayordomo”, (Pedro Muñoz, Ciudad Real) limitanei@gmail.com 

Resumen: Este estudio se centra principalmente en el estudio del Camino Toledo a Murcia a su paso por Manjavacas con una nueva visión de esta vía de comunicación, también conocido como Camino de la Seda o Camino de los Valencianos. Camino mencionado en el Quijote por Miguel de Cervantes y que nunca se ha estudiado desde el punto de vista arqueológico y documental. Con el podremos ver el redescubrimiento de una zona poblada desde la Edad del Bronce adquiriendo mayor importancia en época romana asentado junto a una laguna de alta importancia ecológica. 

Palabras claves: fondos de cabaña, vía de comunicación, óppida, Común de la Mancha , “lapis specularis”. Manjavacas, a nivel geográfico es un paraje conocido por su laguna, dentro del sistema de humedales de carácter estacional que se encuentran en la Mancha Húmeda, Reserva de la Biosfera por su altísimo valor ecológico tanto por su fauna como por su flora, siendo lugar de parada de importantes especias de aves, y uno de los enclaves ecológicos más importantes de Castilla la Mancha. Se encuentra en el término municipal de Mota del Cuervo en la provincia de Cuenca, limítrofe con el Toboso (Toledo), Pedro Muñoz (Ciudad Real), Las Mesas (Cuenca), entre otros, al Suroeste de la provincia de Cuenca. Por su término pasa la Cañada Real de los Serranos varias veredas y sobre todo el Camino Toledo a Murcia; punto de unión con otras zonas importantes desde la Antigüedad, y lugar de paso del Norte al Sur de la Península. 

Hoy por hoy el paisaje que nos encontramos es una zona presidida por la laguna de Manjavacas, rodeada por suaves lomas y cruzada por varios caminos, con cultivos de vid y secano, y teniendo como protagonista uno de los cerros o lomas más elevados donde se encuentra la Ermita de Ntra. Sra.de Manjavacas. Para poder estudiar el Camino Toledo a Murcia es necesario consultar el Repertorio de Caminos de Juan Villugas de 1546 y el de Meneses de 1576 en menor medida, así localizamos con exactitud por donde pasa este recorrido tan quijotesco. Según este repertorio el camino pasaría dentro de la Mancha por los términos municipales de Villa de Don Fadrique, Miguel Esteban, el Toboso, Pedro Muñoz, Manjavacas, Las Mesas, El Provencio, etc. Además del camino principal existían ramales que conectaban con este y casi siempre coincidiendo con el Toboso núcleo central del mismo. 

Además de tener una distancia muy corta entre todas las poblaciones lo que favorecería el trasiego por el mismo, hemos podido observar que desde la prehistoria a lo largo de esta vía se suceden gran cantidad de asentamientos con un tamaño considerable, sobre todo en época de la Segunda Edad del Hierro y época romana perdiendo envergadura en años posteriores pero sin dejar de estar ocupado el territorio. De todo el Camino a Murcia nos centraremos en el estudio de este asentamiento, por la importancia del mismo desde la Edad del Bronce hasta época moderna, y su cercanía a los escenarios donde trascurre el Quijote como es el Toboso a 11 km del mismo y la interacción con los demás asentamientos de la comarca. 

Se sabía de la existencia de una población anterior, hoy desaparecida, que aparece en las fuentes desde 1243, dentro de la organización territorial del Común de la Mancha de la Orden de Santiago (Escudero Buendía 2013: p.4), con el nombre actual de Manjavacas, se trataría por lo tanto de un despoblado medieval que dejaría de existir como tal en el s. XVI, y que aparece en documentación de la Orden de Santiago, en sus visitas. Sobre este lugar los estudios previos existentes solamente hablaban del despoblado medieval, su ermita vieja (todo hoy desaparecido) sin conocer su situación exacta, la ermita actual, la laguna y poco más, ni siquiera la carta arqueológica mencionaba la existencia de algún tipo de asentamiento anterior a la Edad Media. Y los que mencionaban no se encontraban en el lugar donde se refería este estudio. Las prospecciones en el terreno aún sin ser muy intensivas han dado como resultado datos muy interesantes y que ayudaran en estudios futuros a complementar la línea cronológica de ocupación de este entorno junto a la laguna, así como la reconstrucción del paisaje. 

Del Paleolítico no hemos encontrado indicios de haber material de esta época, pero esto no significa que no encontraríamos materiales con un estudio más exhaustivo de la zona, ya que en otras zonas similares y cercanas, sí han aparecido, restos de industria lítica. los que aparecen en las terrazas altas del Guadiana (por el lado derecho del Jabalón, el Azuer, el Záncara, Córcoles), dados a conocer por Santoja, se encontrarían en Santa María del Guadiana (Argamasilla de Alba), estudiados por Ciudad Serrano con una adscripción cultural del Achelense Inferior Arcaico evolucionado. Del Achelense Medio volvemos a tener noticias en el término de Porzuma, trabajos publicados por Vallespí Pérez, Ciudad Serrano y García Serrano, todos ellos dentro del Paleolitico Inferior. Recientemente también se han dado posibles hallazgos de esta época en la zona de Santa Ana en el Toboso, con restos de cantos trabajados de manera somera acercándose a la tipología del chopping tooll.

Las cartas arqueológicas recientes de la comarca, también han aportado nuevos hallazgos del Paleolítico Inferior en la Comarca, así destacan el Minguillo, Las Hondonadas del Cristo de Villajos en Campo de Criptana, las terrazas de Arenales de San Gregorio, el Cerro de las Nieves (Pedro Muñoz), Piédrola en Alcázar de San Juan, la cuenca del Záncara en Socuéllamos y en las Canteras en Tomelloso, (Sánchez Duque 2013: p. 13) así como los interesantes hallazgos de El Pedernoso y las Pedroñeras en la provincia de Cuenca. En toda la zona llamada “El Común de la Mancha” empieza haber más restos de industria lítica, durante el Paleolítico Medio y el Musteriense, debido a un aumento de la población y a las mejoras de las condiciones climatológicas. 

Este aumento de asentamientos es considerable en terrenos cercanos a Manjavacas como en la zona de Socuéllamos donde los hallazgos de industrias líticas musterienses se han dado en gran profusión (Hoya Bartolo, Villarejo Rubio, Lavajo Rubio, Bodega de Felipa Mayor, Vejezate I, Cerro Caicedo, El Chaparral, La Hijosa, Titos, la Tejera); en Manjavacas y la Sierra de los Molinos en Mota del Cuervo; Arenales de San Gregorio; Cerro de las Nieves (Pedro Muñoz); Santa Ana (El Toboso); Santa María del Guadiana y Peñarroya (Argamasilla de Alba), Las Hondonadas del Cristo de Villajos (Campo de Criptana), Tomelloso La Pinilla, Las Canteras y especialmente Las Balsillas (Sánchez Duque 2013: p. 15). Además de todos los asentamientos adscritos a esta época del termino de Mota del Cuervo, como Los Recodos, Monte de Escama, Las Hoyuelas, Monte Chico, El Árbol, Los Mielgares o el Guijoso.

Por eso ante tanta evidencia de ocupación de la zona durante el Paleolítico resulta extraño que junto a la laguna no existan evidencias de ocupación, seguramente con un estudio más exhaustivo tuviéramos noticias de material de esta época. Sabemos que este tipo de asentamientos también se encontraban en llano junto a puntos importantes de agua, como cauces de ríos, lagunas, charcas…..construyendo sus viviendas de manera perecedera con ramajes, y a veces con poblados estacionales, por ello encontramos tantos en zonas muy cercanas entre sí. Con lo aparecido en la comarca y en Mota del Cuervo, parece ser que la zona estaba aprovechada de manera exhaustiva, moviéndose por todo el territorio, para así poder aprovechar todos los recursos y crear las primeras rutas de desplazamiento con una compleja red viaria. Pero no será hasta el Calcolítico cuando estemos empezando a hablar de una repoblación importante de la región y la sedentarización con la mejora en la explotación de los recursos, sobre todo los agrícolas y mineros. 

En Manjavacas probablemente también ocurra esto. Durante nuestras prospecciones por el terreno y la fotografía área, hemos visto indicios de ocupación junto a la laguna desde la Edad del Bronce; al menos desde el Bronce Final y la I Edad del Hierro. En la zona norte de la laguna muy cerca de ella y junto al camino Toledo a Murcia, en superficie aparecen restos cerámicos correspondientes al Bronce Final y la I Edad del Hierro. Es una cerámica muy tosca, grisácea y rojiza de cocción reductora, de mala calidad, con desgrasantes muy gruesos casi toda ella de cocina. 

El posible hábitat se encuentra en llano, junto a la laguna y una vía de comunicación como es el propio camino Toledo a Murcia; en el lado Norte de la misma (hoy tierra de cultivo y vid). No parece un asentamiento muy grande por la dispersión de cerámica en superficie. Una vez en el terreno no se aprecian ningún tipo de estructura que se pueda identificar, la realizad es que no hay ninguna, tan solo las tierras de cultivo; en cambio desde el aire parece apreciarse posibles “manchas circulares” de distinto tamaño con una coloración más oscura y una organización irregular. Pueden ser posibles “fondos de cabaña”.

A pesar de ser “Fondos de cabaña”, no son de la época anterior, el Calcolítico como sucede en los alrededores que presentan una amplia tipología de asentamientos desde los poblados en altura (en cerros más o menos elevados, con un valor estratégico de control de vías de comunicación heredadas del Paleolítico y Neolítico) y los asentamientos en llano junto a zonas de agua permanentes como cuencas fluviales o lagunares, como es el caso de Campo de Criptana, el Cerro de las Nieves de Pedro Muñoz o Vejezate en Socuéllamos. Casi todos los yacimientos documentados en la zona de esta época marcarían un patrón de asentamiento similar, cercanos a los cauces de los ríos, lagunas, zonas inundables y puntos de agua, junto a caminos o vías de comunicación, así como control de vados, tanto en llano o en ladera protegidos de las inclemencias del clima, y con buena visibilidad. Manjavacas cumple estos requisitos (Pereira Sieso 2007) 

En general nos encontraríamos con grupos que han re ocupado el territorio basándose en cuestiones económicas apoyados en la explotación de los recursos agrícolas y ganaderos de la provincia, dando preferencia a la ganadería. Son conscientes de la posición geográfica estratégica y la ya existencia de las vías de comunicación en todas las direcciones de época anterior, permitirán el desarrollo de un complejo sistema de intercambios (como se ha demostrado con ciertos hallazgos de materiales foráneos en algunos yacimientos de esta época), con el Norte, el Sur y el Mediterráneo, así pues podríamos estar ante un sistema comercial de alto nivel que pasaba su red principal por este territorio; siendo la base para el patrón de asentamiento en las etapas del Bronce y de la Edad del Hierro , convirtiendo al Camino Toledo a Murcia en una de las principales vías comerciales de la meseta sur, uniendo el centro con Cartagena, en este caso la salida al mar.

Lo cierto es que Manjavacas será elegido como un lugar de asentamiento por encontrarse junto a caminos importantes y puntos de agua permanente, será en esta época durante el Bronce cuando se incrementen las vías de comunicación, los lugares de extracción de materias primas comercializables y el surgimiento de una clase social poderosa ante los demás. (Arias Aparicio 2013). Se empiezan a configurar los caminos y vías de comunicación que unirían el norte peninsular con el sur, y el este con el oeste; probablemente sea ahora cuando empiecen a coger forma las relaciones comerciales entre la Mancha con el valle de Alcudia, y la Mancha con el Valle del Duero y del Tajo y la salida al mar por Cartagena.

Además todos estos caminos ponen en contacto a Manjavacas directamente con Mota del Cuervo, Toboso, Vejezate, El Zagarrón, Pedro Muñoz….todos ellos importantes asentamientos del Bronce, Hierro, romano…. Durante la Edad del Bronce si tenemos en cuenta no solo los yacimientos hallados en el término municipal de Mota del Cuervo, sino también los de los alrededores, nos permiten realizar una serie de grupos y tipologías de asentamientos. En el término de Mota del Cuervo no se han documentado muchos restos del bronce, pero los que sí han sido encontrados son de cierta relevancia y de distintas tipologías. Estos grupos surgen teniendo en cuenta las características del terreno las cuales determinaran unos patrones de asentamientos diferentes en el territorio del Común de la Mancha. (Ruiz Taboada 1996: p.221-224). Los distintos asentamientos del Bronce del territorio cercano a Manjavacas los podemos agrupar de la siguiente manera, faltando alguno que otro por no tener todavía todo el territorio analizado:

 - Los asentamientos en altura, elevados, bien en cerros altos, o pequeñas elevaciones naturales, cercanos a un río o zona de agua, cercanos también a un camino o vía de comunicación, conocidos como castillejos (Klint 1980) : Cerro Picorzo, Vejezate (Socuéllamos); Cerro Blanco (Pedro Muñoz); Sierra de los Molinos, Pozo Nieve (Mota del Cuervo); Piedrola, Cerro de San Antón, Cerro de San Martín, Cerro Gordo, Cerro de Martín Juan, Cerro de la Horca (Alcázar de San Juan); El Pico,Valrepiso, El Real, Pozos de Villalgordo, Sierra de los Molinos, Cerro de la Virgen, Villajos (Campo de Criptana); El Cabalgador, Cerro Cabeza de los Frailes, Las Balsillas (Tomelloso). 

- Poblados en llano formando tells artificiales o bien las llamadas “Motillas” o morras en terreno llano, junto a zonas lagunares o cauces de ríos, en vados…..próximas a caminos o junto al camino: La Motilla (Mota del Cuervo); La Motilla, el Cerro de las Nieves (Pedro Muñoz); Motilla de los Romeros, Villar de las Motillas, Motilla de Pedro Alonso, Motilla de Brocheros, Motilla de Casa de Mancha, (Alcázar de San Juan); Montón de Trigo, la Atalaya, El Villargordo, Los Enterramientos, Motilla del Juez, Motilla del Cuervo (Campo de Criptana); el Morrión (El Toboso); El Altillo (Tomelloso). 

- Poblados en llano, o llamados Campos de Hoyos, instalaciones, también cercanos a cursos de ríos, zonas inundables, lagunas, vados…..; algunas veces este tipo de asentamientos se presentan en las laderas del terreno sin estar solamente en el llano: Barreros, Camino de Cotos, Camino Valencia (Pedro Muñoz); Los Cebadales, Titos, Casas de los Alto (Pozo Bernaldo), El Chaparral, Doña Julia, Villa de la laguna, La Tejera (Socuéllamos); los Enterramientos, Hondonadas de Villajos, Senda de los Cantareros, El Villargordo (Campo de Criptana); La Cubeta, Casa de Manzanaque (Tomelloso); Manjavacas, Corral de Mata (Mota del Cuervo). Todos ellos se encontrarían entre los ríos Záncara, Córcoles. 

Por el Norte la Sierra de Criptana y el río Cigüela, por el Este la Sierra de Mota del Cuervo, por el Oeste la Sierra de Herencia, siendo la zona central una extensísima dehesa de monte bajo mediterráneo, bosque frondosos de encinas y pastos para el ganado, atravesados por importantes caminos. Estos poblados se adaptarán al terreno perfectamente de ahí la variedad de los mismos, aprovechando los recursos que tienen en su entorno. Por regla general se producirá una gran explosión de asentamientos en esta etapa cuya distribución sugiere que se tiene en cuenta la existencia de valles fluviales y cañadas, cercanos a tierras aptas a la práctica de la ganadería y la agricultura. 


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